Black and Blood


 
ÍndiceCalendarioFAQBuscarMiembrosGrupos de UsuariosRegistrarseConectarse
Feliz Año 2015!!!
Navegación
 Portal
 Índice
 Miembros
 Perfil
 FAQ
 Buscar
Conectarse
Nombre de Usuario:
Contraseña:
Entrar automáticamente en cada visita: 
:: Recuperar mi contraseña
Últimos temas
» LAS COTORRAS MÁS LOCAS DE LAS COTORRAS VIP.
Miér Feb 01, 2017 6:33 pm por rossmary

» saga Riley Jenson
Jue Ene 14, 2016 10:02 am por Vampi

» Kissing sin - Keri Arthur
Mar Ene 12, 2016 1:31 pm por Vampi

» Lista de libros con links de capítulos
Mar Ene 12, 2016 1:25 pm por Vampi

» Tempting Evil - Saga Riley Jenson 3 - Keri Arthur
Mar Ene 12, 2016 1:22 pm por Vampi

» Saga Tempting Evil, Riley Jenson Guardian, #3
Vie Ene 17, 2014 8:03 pm por rossmary

» Anuncia Tu Blog!
Jue Ene 16, 2014 10:10 pm por rossmary

Buscar
 
 

Resultados por:
 
Rechercher Búsqueda avanzada

Comparte | 
 

 99 Ataudes (David Wellington)

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
Ir a la página : Precedente  1, 2, 3, 4 ... 9 ... 15  Siguiente
AutorMensaje
Tibari

avatar

Grupos : *Moderadora *Correctora de Estilo *Diseñodora de Documentos *Recopiladora *Transcriptora
Tauro Mensajes : 3109
Rango : 219
Edad : 39
Fecha de inscripción : 13/02/2010
Localización : No me localizo por ningún lado... ¡me he perdido a mí misma!

Hoja de personaje
nombre:
raza:

MensajeTema: Re: 99 Ataudes (David Wellington)   Jue Sep 02, 2010 6:49 pm

Ranguis. Pues esto no es nada, chicas, ya veréis más adelante. [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Nanis
Correctora de estilo
avatar

Mensajes : 1831
Rango : 1
Fecha de inscripción : 11/06/2010
Localización : México

MensajeTema: Re: 99 Ataudes (David Wellington)   Jue Sep 02, 2010 11:05 pm

Heyyyy las encontré

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Tibari

avatar

Grupos : *Moderadora *Correctora de Estilo *Diseñodora de Documentos *Recopiladora *Transcriptora
Tauro Mensajes : 3109
Rango : 219
Edad : 39
Fecha de inscripción : 13/02/2010
Localización : No me localizo por ningún lado... ¡me he perdido a mí misma!

Hoja de personaje
nombre:
raza:

MensajeTema: Re: 99 Ataudes (David Wellington)   Jue Sep 02, 2010 11:45 pm

¿Qué encontraste? [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 36
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: 99 Ataudes (David Wellington)   Vie Sep 03, 2010 12:39 pm

9

Caxton lo siguió hasta el aparcamiento. El recepcionista del mostrador los despidió con un risueño saludo al que Arkeley hizo caso omiso. El viejo federal se metió en el diminuto Mazda de Caxton, que al cabo de un minuto desapareció en la distancia. El trayecto hasta Gettysburg no era muy largo, de hecho
Gettysburg era la ciudad que estaba inmediatamente después de Hanover. A pesar de que durante el trayecto no cruzaron palabra, el ambiente que reinaba en el interior del coche no llegó a volverse insoportable. Tan sólo estaba haciéndole un favor a un viejo amigo, se dijo Caxton. Bueno, tal vez «amigos» no era la palabra exacta.
Al llegar a Gettysburg, Arkeley carraspeó, aunque lo hizo sólo para indicarle el camino.
—Nos dirigimos al otro extremo de la ciudad —dijo.
Cruzaron el centro de Gettysburg, una ciudad entregada casi por completo a la historia. Los conocimientos de Caxton acerca de la guerra civil estadounidense eran más bien precarios, pero como la mayoría de niños criados en Pensilvania central, ella también había ido de excursión a Gettysburg con el colegio varias veces, de modo que sabía que se trataba del lugar donde se había producido una importante batalla que había supuesto el punto de inflexión de la guerra. Ahora la ciudad era un importante destino turístico.
Aunque, en el fondo, no era una trampa para turistas como las había visto a montones: diminutas ciudades sin encanto, repletas de tiendas de camisetas y heladerías de color chillón. Gettysburg era una ciudad victoriana bien conservada, llena de edificios de ladrillo y tejados de pizarra que no habían cambiado demasiado en ciento cuarenta años. Su arquitectura era casi de buen gusto, al menos en el centro. Pasaron por una rotonda llamada Lincoln Square, flanqueada por pequeños museos y tiendas de antigüedades, bancos y hoteles. La ciudad estaba inundada de turistas, familias con manadas de hijos que llevaban réplicas de plástico de rifles de la época de la guerra civil estadounidense y sombreros con forro de fieltro y alas anchas de plástico. Pero también había vestimentas auténticas, y en abundancia; parecía que en cada esquina había un recreador histórico vestido con un uniforme impecable de color azul o gris, de aspecto francamente rasposo. La mayoría de recreadores llevaban barba y voluminosas patillas.
Caxton soltó un suspiro en cuanto se detuvo en un paso de cebra para dejar que una pandilla de colegiales cruzara la calle.
—De acuerdo —dijo—, me rindo.
—¿Cómo? —preguntó Arkeley.
—¿Qué hay aquí? —preguntó ella—. ¿Qué horror puede albergar un lugar como éste?
Arkeley se acomodó no sin esfuerzo en su asiento.
—Uno bastante antiguo. Hace un par de días recibí una llamada de un estudiante de posgrado de la Universidad de Gettysburg. Un arqueólogo estaba explorando unas ruinas de la guerra civil estadounidense y encontró indicios de actividad vampírica.
—No —dijo Caxton aturdida—, ¡pero si los cazamos a todos!
Arkeley le dedicó un ademán de impaciencia.
—Antigua actividad vampírica —aclaró—. De hace más de un siglo. Han encontrado los huesos de un grupo de vampiros, aún estaban en el interior de los ataúdes. Aunque lo más probable es que no sea nada importante.
—Pero no podrá dormir tranquilo hasta que lo haya comprobado personalmente —dijo Caxton.
—Yo nunca duermo tranquilo —replicó él.
No era lo que Caxton quería oír. No quería tener nada en común con él, ya no.
Caxton miró hacia delante, con la vista fija en el paso de peatones, preparada para volver a arrancar. Finalmente, algunos adultos reunieron a los niños rezagados y los obligaron a avanzar. Los dos agentes permanecieron en silencio hasta llegar al otro extremo de la ciudad. Arkeley le indicó a Caxton que se adentrara en el parque militar, en lo alto de Seminary Ridge, un área de silenciosas colinas verdes tachonadas de monumentos por todas partes: obeliscos, arcos y enormes estatuas de mármol. En aquel lugar se veían menos turistas y más recreadores históricos, algunos de los cuales habían plantado tiendas de campaña que reproducían al detalle las de épocas pasadas. Los recreadores realizaban instrucción perfectamente formados o merodeaban por allí mientras sacaban brillo a cañones y morteros que parecían auténticos. Arkeley le dijo a Caxton que girara por una carretera de gravilla apenas señalizada, y el coche avanzó durante casi un kilómetro por entre una espesa arboleda. Había tres utilitarios japoneses de último modelo estacionados en el borde de la carretera. Unas pisadas se adentraban en las profundidades del bosque. Caxton aparcó el vehículo junto a un Nissan Sentra rojo y quitó la llave del contacto. No tenía la menor idea de dónde estaba ni de qué pretendía Arkeley hacer allí, pero se dijo a sí misma que no le importaba.
Arkeley carraspeó de nuevo.
—¿No va a desabrocharse el cinturón? —le preguntó.
—No —respondió ella—, no tengo ninguna intención de quedarme.
—De acuerdo —respondió Arkeley—. Si está empeñada en no prestar su ayuda, que así sea. Aunque tal vez podría hacerme un último favor —añadió. Se llevó la mano al bolsillo interior de la chaqueta y sacó un trozo de tela, arrugado y de forma alargada. Resultó ser una corbata, probablemente de hacía veinticinco años—. Hay una técnica para hacer el nudo con una sola mano, pero aún no la domino.
Caxton lo miró con los párpados entornados. ¿Acaso quería que le anudara la corbata? ¿Acaso quería que lo tocara? Desde luego, sería la primera vez.
—Nunca he asistido a una entrevista oficial sin vestir de forma apropiada —explicó—. Ya no se me permite llevar la placa, pero por lo menos aún puedo ir vestido como un policía.
Caxton Lo miró fijamente durante un buen rato. Jameson Arkeley, el emérito cazador de vampiros, necesitaba que alguien le anudara la corbata. Caxton logró contener la oleada de amarga tristeza que la invadió, pero no fue capaz de tragarse la lástima por completo.
—De acuerdo —dijo al fin.
Se desabrochó el cinturón. Hacerle el nudo de corbata fue fácil: Caxton le había anudado la corbata a Clara muchas veces. Cuando el nudo estuvo lo bastante ajustado, Arkeley soltó un gruñido de satisfacción.
—Muy bien. Ahora, por favor, ayúdeme a salir del coche.
No podía negarle su ayuda. Caxton se apeó y le echó una mano para salir del coche. De repente estaban ahí de pie, uno junto al otro, como antaño. Como compañeros.
—Dígame, sinceramente, que ni siquiera siente curiosidad —dijo Arkeley, con la mirada clavada en un sendero. En aquel momento, empezó a sentir exactamente eso. A pesar de ello, las palabras no le salían con facilidad—. Dígame que ni siquiera quiere echar un vistazo. ¿Qué tiene que hacer hoy que sea tan importante? —le preguntó.
Caxton habría dicho no tan sólo por principios. Habría rechazado su propuesta. Sin embargo, el federal tenía razón: sentía curiosidad. Su vida ya no tenía nada que ver con los vampiros. En particular, no tenía nada que ver con sus huesos enmohecidos. Arkeley también tenía razón respecto a otra cosa. No tenía nada que hacer.
El cuerpo del federal podía estar a las últimas, pero el hombre aún sabía cómo convencerla. De pronto se dio cuenta de que por lo menos tendría que echar un vistazo.
Cerró el coche con llave y se dirigieron juntos hacia el sendero. El rastro de pisadas se extendía unos doscientos metros por el campo de hierba salvaje y terminaba en un sencillo campamento donde había varias tiendas de nailon y una gran hoguera. No se veía a ningún recreador histórico, pero sí había un hombre vestido con una sudadera con capucha y unos vaqueros esperándolos. El hombre le estrechó la mano a Arkeley con entusiasmo, luego se volvió para sonreír a Caxton, como esperando a que alguien los presentara.
—Agente le presento a Jeff Montrose. Pertenece al Departamento de Arqueología de la Universidad de Gettysburg.
Caxton arqueó una ceja y le tendió la mano a Montrose. Era de altura media y tal vez estaba algo regordete. Tenía el pelo castaño, menos espeso en la zona de la coronilla, y llevaba una perilla larga y arreglada, que se había teñido de un rubio tan claro que parecía casi blanca. Había algo raro en sus ojos, pensó, que la inquietaban; de pronto se dio cuenta de que el chico llevaba la raya pintada.
—En realidad lo llamamos Estudios del Periodo de la Guerra Civil Estadounidense, pero lo cierto es que nunca desaprovechamos ninguna oportunidad de ensuciarnos las manos.
—Hola —dijo Caxton.
No es que su apariencia le molestara, simplemente no era lo que habría esperado de un arqueólogo. El chico no la reconoció ni le pidió ningún autógrafo, algo que decía mucho en su favor.
—¿Tú eres profesor? —le preguntó.
Caxton no había llegado a terminar la carrera; sin embargo, no recordaba que ninguno de sus profesores se pintara los ojos.
—Soy estudiante de posgrado. Técnicamente, quien está al cargo de todo esto es el Lobo Veloz, pero tenía clases durante todo el día y me pidió que los atendiera yo.
—¿Quién es el lobo Veloz? —preguntó Caxton algo confundida.
Montrose sonrió.
—Perdone, así es como llamamos al profesor Geistdoerfer. Le pusimos ese apodo porque todos los días sale a correr por el campus. Forma parte de las instalaciones universitarias; a veces olvido que la gente del mundo real no tiene por qué conocerlo. Toda la universidad sabe quién es.
Montrose no lograba disimular el entusiasmo infantil que transmitía su expresión, a pesar de que cada vez que miraba a Arkeley dejaba de sonreír, como si su cara llena de cicatrices le recordase que aquello era una investigación policial.
—He mandado a los excavadores a almorzar, de modo que tenemos el lugar para nosotros solos. —Se dio la vuelta, se dirigió hacia la tienda más grande y abrió la cremallera—. ¡Todo esto es tan emocionante! Estamos deseando volver a ponernos manos a la obra, así que, si no les importa, creo que voy a enseñarles lo que hemos encontrado por el momento.
Los tres entraron en la tienda, un espacio cerrado de unos seis metros por tres. Había varias mesas alargadas y cubiertas con papel blanco. Sobre ellas había fragmentos de metal cubiertos de barro y balas blancas deformadas dispuestas para su inspección, rodeados de notas escritas a mano. Aunque nada de ello despertó tanto el interés de Caxton como el agujero que había en el suelo, en el centro de la tienda. Alguien había excavado un hoyo profundísimo por el que se podía bajar usando una escalera de mano amarillo chillón colocada para tal efecto. Las paredes del hoyo estaban forradas de madera. En algunos lugares, el fondo del agujero aparecía parcialmente cubierto por tablas de madera. ¿Sería el sótano de una casa derruida hacía años?
Montrose bajó en primer lugar, sin mucho preámbulo, y Caxton lo siguió. Detrás de ellos, Arkeley se arreglaba como buenamente podía. No le resultaba nada fácil bajar por la escalera de mano, pero no se quejó y apartó las manos de Caxton cada vez que ésta intentó ayudarle.
Montrose hizo un amplio gesto con el brazo para mostrarles la zanja. Estaban a casi dos metros bajo tierra y Caxton apenas veía nada. Un extraño olor a tierra hacía que le lloraran los ojos.
—Encontramos este polvorín años atrás, pero hasta hace unos días no nos dieron permiso para abrirlo. La comisión encargada del parque no es demasiado amiga de los buscadores de reliquias, ni siquiera de los que trabajamos como es debido. A lo largo de los años se han acercado demasiadas personas a excavar esta zona sagrada con la ayuda de detectores de metal—explicó encogiéndose de hombros—. En mi opinión, la mejor forma de honrar la historia es aprender algo de ella, pero supongo que no todo el mundo piensa lo mismo. Originalmente, esto era un polvorín, el espacio donde los confederados almacenaban barriles de pólvora para los cañones. Los guardaban en cuevas bajo tierra porque eran más frescas y porque si estallaban por accidente, nadie resultaba herido. Existen depósitos de este tipo por todo Gettysburg. La mayor parte de ellos fueron construidos apresuradamente y luego cegados con tierra cuando ya no fueron necesarios. Es fácil encontrar fragmentos de barriles, o partes de un cabestrante o una polea, pero poco más. Lo cierto es que en esta excavación no esperábamos descubrir nada especialmente interesante, pero siempre echamos un vistazo, por si acaso.
Montrose se dirigió al extremo opuesto del hoyo, donde Caxton vio otra escalera que se adentraba aún más en la tierra. Del agujero abierto en las tablas del suelo manaba un haz de luz eléctrica.
—Tras la batalla de Gettysburg los propios confederados lo volaron intencionadamente. Algo que no es de extrañar, pues tuvieron que marcharse a toda prisa cuando se dieron cuenta de que habían perdido la batalla, y lo último que querían era que la Unión aprovechara la pólvora que no podían llevarse. Sin embargo, ahora creemos que es posible que tuvieran otro motivo para actuar como lo hicieron. —Se acercó a la segunda escalera y se puso de cuclillas, como si quisiera echar un vistazo antes de bajar—. Ya casi habíamos terminado el trabajo. Habíamos encontrado varios artefactos que tal vez nos habrían permitido publicar un artículo en alguna revista de poca monta. Creo que todos nos alegrábamos bastante ante la perspectiva de poder dedicarnos a algo más interesante. Entonces una de mis colegas estudiantes, una chica llamada Marcy Jackson —puntualizó, y esperó a que Caxton tomara nota del nombre—, le dijo al profesor Geistdoerfer que creía que el suelo sonaba hueco. En principio no se puede vulnerar la integridad de un yacimiento arqueológico agujereando el suelo tan sólo porque alguien haya tenido una corazonada, pero como ya he dicho, este lugar no parecía demasiado importante, de modo que Marcy decidió correr el riesgo.
El chico bajó por la escalera. Caxton empezó a seguirle pero se detuvo al ver que Arkeley se apoyaba en una columna, con expresión de aburrimiento.
—¿No va a venir? —le preguntó.
—En mi estado es mejor que no baje —le dijo y se miró con una mueca las piernas entumecidas.
Caxton asintió, se dio la vuelta y empezó a bajar la escalera. Así pues, aquél era el verdadero motivo por el que había querido que lo acompañara. ¿Tanto le habría costado admitir que no podía hacerse cargo de aquel trabajo a solas?
La escalera descendía unos cinco metros. Al llegar al fondo, Caxton se encontró en una enorme cueva natural de unos treinta metros de largo por ocho de ancho. Había cuevas por todo el estado de Pensilvania, pero ninguna de las que Caxton había visitado en calidad de turista se parecía a aquélla. En el techo, unos gruesos cables suministraban electricidad a varias bombillas, aunque era evidente que habían sido los arqueólogos quienes las habían instalado allí recientemente. Los muros de la caverna eran irregulares y el techo estaba lleno de estalactitas. Era prácticamente imposible ver el suelo, ocupado casi en su totalidad por ataúdes.

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 36
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: 99 Ataudes (David Wellington)   Vie Sep 03, 2010 12:40 pm

10

Llegados a este punto debo interrumpir el curso de mi narración de forma algo abrupta, pero de otro modo soy incapaz de reproducir la velocidad con la que se precipitaron los acontecimientos. Hubo disparos y unas garras invisibles desgarraron el cuello a John Tyler. Eben Nudd se puso de cuclillas y rebuscó en su fardo. Casi al mismo tiempo, Hiram Morse me apartó y salió corriendo hacia las montañas, como el cobarde que siempre supimos que era.
John Tyler no se había distinguido en modo alguno como soldado, pero no merecía perder la vida de aquella forma. El lívido fantasma que había visto en el bosque le había desgarrado el cuello y hundía aún su boca ensangrentada en la herida. Levanté mi arma aun a sabiendas de que no iba a darme tiempo a cargar y le clavé la bayoneta una y otra vez al demonio, en vano. Eben Nudd se abrió paso hacia el demonio. Llevaba algo en las manos, una pequeña figura de madera en la que pronto reconocí un crucifijo como los que suelen llevar los católicos romanos. Empuñaba su símbolo sagrado como si fuera una tea y recitaba una salmodia con los ojos en llamas, como si con aquello pudiera derrotar al mismísimo Señor de los Infiernos.
La bestia arrojó a John Tyler al suelo, dio un paso y le arrebató a Eben Nudd el crucifijo de las manos. Mi mayor asombro fue constatar la sorpresa de Nudd. Con una mano, el demonio hico pedazos la figura tallada de Cristo y la arrojó hacia atrás por encima del hombro. Yo volví a levantar el arma, pero antes de que pudiera atacarlo, el demonio desapareció de nuevo entre las sombras y se marchó.

LA DECLARACIÓN DE ALVA GRIEST

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Annabel Lee

avatar

Grupos : *Correctora de Estilo *Transcriptora
Mensajes : 200
Rango : 92
Fecha de inscripción : 25/05/2010
Localización : Delante del ordenador...

MensajeTema: Re: 99 Ataudes (David Wellington)   Vie Sep 03, 2010 4:38 pm

¡Gracias cumpleañera!!!!! :manga15: :cake:
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 36
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: 99 Ataudes (David Wellington)   Vie Sep 03, 2010 4:46 pm

XDD gracias!!!! :hug:

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Nanis
Correctora de estilo
avatar

Mensajes : 1831
Rango : 1
Fecha de inscripción : 11/06/2010
Localización : México

MensajeTema: Re: 99 Ataudes (David Wellington)   Vie Sep 03, 2010 5:31 pm

Gracias Gemma!!!!

Deja te busco en las cotorras.

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
rossmary
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Correctora de Estilo *Moderadora de Descargas *Diseñadora de Documentos *Diseñadora
Sagitario Mensajes : 4888
Rango : 144
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010

Hoja de personaje
nombre: Eliza
raza: Sacerdotiza

MensajeTema: Re: 99 Ataudes (David Wellington)   Jue Sep 09, 2010 5:32 pm

Capitulo 11
Caxton intentó controlar la respiración. Las bombillas del techo apenas iluminaban la caverna, pero aún era de día. No había ningún peligro inmediato de que los ataúdes fueran a abrirse de improviso, uno a uno, y de que los muertos empezaran a salir de ellos.
—¿No le parece alucinante? —le preguntó Montrose.
Caxton movió la cabeza, anonadada.
—Me encantan estas cosas —dijo—. Los fantasmas, los vampiros y los bichos que salen de noche. De hecho, ése es el motivo por el que decidí estudiar historia. ¡El siglo XIX fue una época tan morbosa! Me costeo la matrícula ofreciendo visitas fantasmas a la ciudad. Me pongo una capa de terciopelo y todo eso, ¿sabes? Y si las propinas son buenas, cuento historias de miedo. Pero nunca, ni en un millón de años, creí que vería algo como esto.
—Visitas fantasma —dijo Caxton, algo distraída. No era demasiado aficionada a los fantasmas, pero por lo menos éstos no podían herirte físicamente. Los vampiros, en cambio, eran otra historia—. Jesús.
Caminó entre las filas de ataúdes. Se arrodilló y pasó la palma de la mano por encima de uno de los ataúdes. Una irregular estalagmita se había formado sobre la tapa, donde el agua que pinteaba del techo había ido dejando depósitos minerales durante años. Al pasar la palma por la madera ajada de la tapa, se notó los dedos fríos y húmedos, y cuando se acercó, se le hizo un nudo en el estómago. Sin embargo, la sensación era algo distinta a la que había sentido al acercarse al ataúd de Malvern en la habitación del hotel; en esta ocasión no era tan fuerte, se parecía más bien al eco de algo que, si bien era maligno, había sucedido mucho tiempo atrás.
—Debes de conocer bastante bien la historia de esta ciudad—le dijo Caxton—. ¿Alguna vez has oído alguna leyenda sobre vampiros relacionada con la batalla de Gettysburg?
Montrose negó con la cabeza.
—No, nunca.
—En ese caso supongo que debe de ser la primera vez que alguien encuentra una cripta vampírica en la zona.
Él se rió.
—Sí, y nunca se nos había ocurrido que fuéramos a encontrar una. La mayor parte del campo de batalla ha sido rastreado desde hace décadas. Nadie espera encontrar ya nada más aparte de alguna bala, o tal vez la insignia de latón del sombrero de algún soldado muerto. Aquí ya no quedan misterios, por eso este hallazgo resulta tan increíble.
Caxton tenía que abrir un ataúd, tenía que ver qué había dentro. No quería, pero debía hacerlo. ¡Pero había tantos! Si en cada ataúd yacía un vampiro, ¿qué podían llegar a hacer juntos? ¿Cómo iban a hacerles frente? Hizo un recuento rápido. Los ataúdes estaban dispuestos en largas filas, cinco en total, cada una de ellas con diez... quince.., veinte ataúdes. Eso daba cien justos. Cien vampiros no serian un problema: serían un ejército. Un ejército de máquinas de matar que se alimentaban de sangre.
Un año antes Caxton había ayudado a Arkeley a destruir a cuatro vampiros y ya eso les había costado lo indecible. La batalla los había dejado arrasados, a él físicamente y a ella, mentalmente. Caxton había hecho una serie de cosas, cosas horribles en las que intentaba no pensar nunca, pero que le volvían una y otra vez en sueños. La habían contaminado con el hechizo vampírico y a punto había estado de convertirse en uno de ellos. Los cuatro vampiros habían causado verdaderos estragos en apenas unos días, mientras Arkeley jugaba con ellos al gato y el ratón, siguiéndolos de masacre en masacre, cayendo deliberadamente en las diabólicas trampas que le preparaban y usando a Caxton como cebo una y otra vez.
Habían bastado cuatro vampiros, tan sólo cuatro, para destrozarles la vida. Cien vampiros los harían polvo sin inmutarse.
La invadió una de sensación de irrealidad. Aquello era simplemente imposible, no podía estar pasando. Tal vez fuera un sueño, o algún tipo de alucinación. Volvió a contar los ataúdes y de nuevo sumaron la misma cifra.
—¿No es maravilloso? El profesor Geistdocrfer quiso ser el primero en verlo —le dijo Montrose, que le dirigió una tímida mirada—. Quería asegurarse de que su nombre estaría en lo más alto del artículo cuando escribiera sobre este hallazgo. En cuanto a mí, me alegro de formar parte de esto; me encantan los misterios jugosos.
Caxton se quedó mirándolo. ¿De qué narices estaba hablando? ¿Tenía alguna idea de lo que era capaz de hacer un vampiro activo? La mayor parte de la gente no lo sabía. Muchos creían que eran algo así como versiones pálidas de poetas románticos. Que se vestían con camisas de encaje y bebían vino tinto. Y que, de vez en cuando, fingían morderle el cuello a alguien con sus delicados colmillitos.
Cogió el borde del ataúd más cercano. Estaba frío como el hielo. Tiró de la tapa y la madera medio podrida empezó a ceder.
—¡Eh, eso no lo puede hacer! ¡Debemos catalogarlo todo antes de abrirlo!
Caxton resopló y abrió la tapa del ataúd sobre sus goznes oxidados. Ésta chirrió y las piezas metálicas se partieron, La tapa cayó al suelo con un estrépito que resonó en toda la caverna
Caxton se inclinó sobre el ataúd y echó un vistazo al interior de la caja.
Una calavera le devolvió la mirada con la boca abierta, esbozando una sonrisa atroz. A grandes rasgos, las cuencas oculares y los pómulos parecían humanos, pero la boca estaba llena de unos dientes triangulares dispuestos en profundas hileras. Se asemejaban mucho a los dientes de un tiburón. No era la primera vez que Caxton veía unos dientes como aquéllos y sabía de qué eran capaces. Un vampiro podía desgarrarle el brazo a un hombre de un solo mordisco y con otro podía arrancarle la cabeza. Los vampiros, los vampiros de verdad, no se dedicaban a mordisquear los cuellos de vírgenes pubescentes, sino que despedazaban personas y luego chupaban la sangre de los restos.
El maxilar inferior se había desprendido del resto del cadáver y colgaba ladeado. Caxton bajó la mirada y vio el resto de huesos revueltos en el fondo del ataúd, dispuestos de forma tan sólo aproximada a la posición que ocuparon en su día. Caxton cogió la caja torácica y la levantó, pero Montrose la agarró por los brazos e intentó impedírselo.
—¿Qué demonios cree que está haciendo? ¡Eso es propiedad de la universidad!
Caxton le dirigió una mirada furiosa. Estaba entrenada en el combate cuerpo a cuerpo y podría haberle roto las muñecas fácilmente para soltarse, pero no hizo falta. Cuando vio la mirada de la agente, Montrose retrocedió casi sin querer. No le costaba nada que su expresión reflejara una rabia real y violenta, le bastaba con pensar en Malvern y su estirpe.
El estudiante intentó imitar su fulminante mirada, pero no lo consiguió y terminó apartando la vista; Caxton sabía que no volvería a molestarla. Metió de nuevo las manos en el ataúd y sacó la caja torácica. Pasó las manos entre los huesos y con los dedos resiguió el esternón y el xifoides, y luego palpó la nudosa columna vertebral. No encontró lo que buscaba.
¡Gracias a Dios!, pensó y soltó un suspiro de alivio.
Faltaba el corazón.
Los vampiros poseían muchos dones que los humanos jamás lograrían igualar. Eran más fuertes, mucho más rápidos y casi invulnerables al daño físico. Si le cortabas un brazo a un vampiro, volvía a crecerle al instante. Si vaciabas el cargador de la pistola en su cara, se reía de ti y ni siquiera te soltaba mientras se le regeneraban los dientes y los ojos en un santiamén. El corazón de un vampiro, en cambio, era su único punto débil. Recibía la sangre, la sangre que robaba a los humanos, y con ella reparaba los tejidos dañados y curaba las heridas. Así pues, si a un vampiro le faltaba el corazón no podía regenerarse. Si lograbas destruir su corazón, el vampiro moría.
Quienquiera que hubiera enterrado aquella legión de vampiros bajo el suelo de Gerrysburg había sido lo bastante listo para asegurarse de que no salieran de allí.
En la fría caverna, su alivio fue como una oleada de calor que se expandió por sus dedos helados de las manos y de los pies. Caxton sintió que revivía, como si de pronto regresara a la realidad y despertara de una pesadilla. Desde luego, iba a tener que comprobar todos los ataúdes, profanar todas y cada una de las propiedades universitarias de la caverna, pues debía asegurarse. Pero parecía que el mundo volvía a ser un lugar seguro.
Gracias a Dios
Se froté la cara con las manos. La adrenalina le provocaba hormigueos en todo el cuerpo. Se levantó lentamente y volvió a mirar a Montrose.
—Oiga —le dijo éste—. He intentado serle útil, pero se lo digo en serio: tengo que dejar entrar a mi gente otra vez y empezar las labores de catalogación para...
Caxton levantó una mano.
No voy a retenerte mucho más. Sólo quiero cerciorarme de que estos cuerpos están muertos de verdad y para ello debo examinarlos todos, uno por uno. —Caminó por uno de los estrechos pasillos y colocó la mano encima de cada ataúd. Todos le producían la misma sensación que había sentido al tocar el primero. Al parecer, los huesos de vampiro eran algo antinatural incluso cuando estaban definitivamente muertos. Se preguntó si Montrose lo notaba también, o si era algo que tan sólo ella percibía—. Intentaré ser más delicada con el resto.
Pero de pronto se dio cuenta de algo. Volvió la vista, contó los ataúdes y entonces miró hacia el otro lado. Cuatro de las cinco filas estaban formadas por veinte ataúdes cada una, pero en la quinta faltaba uno: sólo había diecinueve.
—Aquí hay noventa y nueve ataúdes —dijo. Aquello le fastidiaba, aunque tan sólo un poco. ¿Por qué no podía haber cien justos? Por supuesto, no tenía ni idea de por qué los ataúdes habían ido a parar allí, ni cuántos vampiros había habido originalmente, pero aun así le parecía un poco extraño—. Me salen noventa y nueve.
—Noventa y nueve intactos, sí —dijo Montrose, que le hizo un gesto para que lo siguiera al otro extremo de la caverna. Caxton tuvo que pasar por encima de un ataúd y sintió un repentino acceso de pánico al pensar qué pasaría si éste se abriera de golpe y el esqueleto que había dentro se levantara para agarrarla. Llegó al pasillo contiguo y se dirigió al fondo, donde la esperaba Montrose. Allí había habido otro ataúd en algún momento, el que sumaba cien, pero ahora no quedaba más que un montón de madera. La tapa estaba reducida a astillas y parecía que alguien había aplastado los lados de la caja con un mazo. En el interior no había ni huesos, ni tampoco rastro de que los hubiera habido. Pasó la mano por encima de la madera, pero no la notó fría.
—¿Lo encontrasteis así? —le preguntó.
El chico asintió con la cabeza.
—En realidad nos sorprendió no encontrar más en este estado. Teniendo en cuenta que el lugar tiene ciento cuarenta años, uno esperaría que hubiera sufrido más deterioro. Normalmente, en las criptas de este tamaño siempre hay rastros de animales que han entrado a rebañar los huesos, o por lo menos de aguas subterráneas, que en algún momento habrían inundado el espacio. Creemos que algo de eso es lo que sucedió con este ataúd.
—Pero si unos animales hubieran venido por los huesos, habríais encontrado fragmentos mordisqueados o algo así, -preguntó Caxton.
El estudiante volvió a encogerse de hombros.
—Esta ciencia suele ser bastante inexacta. Eso sí, si tiene explicación mejor, me encantaría escucharla.
Caxton pensó que tenía otra explicación, pero desde luego no era una explicación mejor. Pero no, era imposible. Aun en el caso de que uno de los vampiros hubiera sido enterrado el corazón intacto, al cabo de tanto tiempo no habría tenido fuerzas para salir del ataúd. No habría podido siquiera incorporarse.
Todavía cabía otra posibilidad, aunque no merecía la pena considerarla: que alguien más hubiera bajado a la caverna y se hubiera llevado uno de los esqueletos. Pero ¿quién demonios querría hacer algo así?
No le gustaba pensar en las posibilidades. No le gustaba que faltara un esqueleto. Y, sin embargo, debía cumplir con el trabajo: examinar los ataúdes intactos. Sus preocupaciones podrían esperar hasta que hubiera terminado.

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
rossmary
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Correctora de Estilo *Moderadora de Descargas *Diseñadora de Documentos *Diseñadora
Sagitario Mensajes : 4888
Rango : 144
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010

Hoja de personaje
nombre: Eliza
raza: Sacerdotiza

MensajeTema: Re: 99 Ataudes (David Wellington)   Jue Sep 09, 2010 5:32 pm

Capitulo 12

Hiram Morse había huido en la escaramuza y JohnTyler estaba muerto. Pero lo peor de todo era que mi Bill había desaparecido. Lo busque por todas partes, pero fue en vano. Aquello no me entraba en la cabeza. Habíamos estado siempre muy unidos y raro era día en que no hablaba con el, mucho más desde que estallara la guerra y nos alistáramos juntos. Mi padre me lo había prohibido, pero Bill había escogido, como un hombre, hacerlo, y yo no había tenido más remedio que seguirlo. Habíamos vivido juntos, rodeados de batallas y cañones, del humo y de la guerra. Y de pronto, en un momento, aquel demonio blanco los había cambiado todo.
Cabo Griest, —dijo alguien, — y yo me volví para ver quién era. Si se hubiera tratado de nuestro enemigo, que hubiera decidido regresar, no hubiera pestañado, pero quien tiraba de la pernera de mis pantalones era German Pete. Tenía las manos manchadas de sangre y una expresión severa. John Tyler ha muerto, cabo —me dijo— ¿Vamos a enterrarlo?
Me estremecí como si me hubiera poseído un fantasma.
Debemos regresar al frente, dijo Eben Nudd, recordándome las órdenes recibidas, y llevaba razón. Mis hombres y yo ejercíamos de piquetes; nuestra misión no era ni combatir contra el enemigo ni exponernos a ningún riesgo, sino regresar al frente e informar.
¡Pero mi Bill había desaparecido! Hacía dos años que dormíamos en la misma tienda y compartías la carne agusanada del campamento. Desde mi infancia había sido el único amigo que había tenido en todo el mundo
¿Alguien sabe qué le ha pasado a Bill?, pregunté
No está aquí, dijo Eben Nudd, con su tono habitual. Es de suponer que también esté muerto.
Pero nadie lo ha visto caer —dije y miré a German Peter, que negó con la cabeza—. En ese caso sigue con vida. No lo dejaremos aquí, y menos con ese demonio suelto.
Eso cosa no era un demonio, replicó Eben Nudd. Yo me reí de él y entonces él me mostró los fragmentos de su cruz de madera.
Ningún demonio puede soportar la visión de Nuestro Señor.
Esa cosas era un VAMPIRO —insistió German Pete—, y lo sabeís todos. Escupió en el suelo, demasiado cerca, pensé del lugar donde yacía muerto John Tyler. Y ahora Bill es su cena.
¡Un vampiro! Y para colmo, un vampiro rebelde.
Debemos Informar, me dijo Eben Nudd con expresión calmada,



LA DECLARACIÓN DE ALVA GRIEST

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
rossmary
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Correctora de Estilo *Moderadora de Descargas *Diseñadora de Documentos *Diseñadora
Sagitario Mensajes : 4888
Rango : 144
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010

Hoja de personaje
nombre: Eliza
raza: Sacerdotiza

MensajeTema: Re: 99 Ataudes (David Wellington)   Jue Sep 09, 2010 5:33 pm

Capitulo 13
Caxton tardó varias horas en examinar todos los ataúdes. Se le agarrotaron las piernas de tanto acuclillarse y le dolían los brazos de tanto remover huesos, pero no quería volver con Arkeley hasta haber terminado su trabajo. Sin embargo, a medida que cumplía con su cometido, su miedo fue tornándose en aburrimiento. Para pasar el rato decidió interrogar a Montrose.
—¿Cuantos años tiene este lugar? —le preguntó.
Montrose se encogió de hombros.
—No hay forma de saberlo sin pasar varias horas en el laboratorio, pero el polvorín fue fechado químicamente en 1863. Los ataúdes no pueden ser anteriores a eso; este lugar no se ha abierto desde entonces.
Caxton asintió. Aunque los vampiros hubieran tenido los corazones intactos, era imposible que salieran de sus ataúdes. En teoría los vampiros podían vivir eternamente, pero al igual que Justinia Malvern, cuanto más envejecían, más sangre necesitaban para levantarse, por no hablar de cuanta necesitaban para dedicarse al saqueo y el pillaje. Cualquiera de los vampiros que había enterrados en aquella caverna era demasiado viejo para suponer un peligro en el siglo XXI.
—¿Tenéis alguna idea de quién los puso aquí abajo?
—No, ninguna. Aquí abajo no hay ninguna prueba al respecto y en los archivos tampoco he encontrado nada que lo explique. Abrimos la caverna hace tres días y desde entonces he pasado muchas horas en Internet, examinando bases de datos y documentos de la guerra civil. Así es como un historiador debe realizar el trabajo de campo. Si encuentras algo así, es mejor disponer de toda la información posible antes de empezar a abrir cajas —le espetó-. No existe ningún registro escrito de este Iugar, aunque eso tampoco es tan sorprendente.
—¿Por qué?
Montrose se encogió de hombros.
—Estamos hablando del siglo XIX. La gente no guardaba todos los correos como hacemos ahora. Muchos documentos de la guerra fueron destruidos en incendios de bibliotecas o cuando alguien decidió limpiar el trastero y tiró toneladas de papel viejo.
Caxton terminó la inspección al cabo de poco. Ninguno de los noventa y nueve esqueletos de la cripta conservaba el corazón. Menos daba una piedra.
—Bueno —dijo—, no creo que haya motivos para retrasar vuestro trabajo aquí. Dame tú número de teléfono por si tengo más preguntas.
Montrose le proporcionó sus datos personales y comenzó a subir la escalera. Antes de seguirlo, Caxton echó un último vistazo a la caverna. El silencio y las alargadas sombras de la caverna bastaban para convertirla en un lugar sobrecogedor. La quietud absoluta del aire y las gotas de agua que de vez en cuando caían del techo tampoco ayudaban. Sin embargo, lo verdaderamente escalofriante eran los esqueletos. El frío que desprendían entre todos hacía que a uno se le pusieran los pelos de punta.
Aquel lugar era un misterio. ¿Cómo habían terminado aquellos esqueletos allí? ¿Por qué los habían enterrado todos juntos. Cada uno en su ataúd? Alguien había sido lo bastante concienzudo como para matar a los vampiros como era debido, pero luego había tenido tanto miedo que había hecho explotar un polvorín encima. ¿Por qué no habían llegado hasta el final? ¿Por qué no había molido los huesos y habían arrojado el polvo al mar?

A lo mejor algún antiguo predecesor de Arkeley, un cazador de vampiros del siglo XIX, se había encargado de meter a los vampiros en aquella caverna. A lo mejor había pensado que los muertos merecían un entierro de verdad. Tal vez el ataúd número cien había estado siempre tal como ella lo había encontrado: vacío y roto. Quizá nunca había habido cien vampiros. Pero sabía que no podía ser tan simple.
Mientras subía por la escalera de mano, Montrose apagó las luces. Caxton se quedó inmóvil y notó cómo la oscuridad crecía bajo sus pies, como si la caverna hubiera estado conteniendo la respiración, esperando a que ella la dejara en paz.
Subió hasta arriba sin perder ni un segundo. Arkeley la estaba esperando.
—¿Se ha despertado ya su interés? —le preguntó.
—Debo admitir que me ha picado la curiosidad —reconoció—, pero no creo que tengamos de qué preocuparnos. La caverna lleva más de un siglo intacta. ¿Como se enteró de todo esto? —le preguntó—. Las criptas antiguas no son precisamente su especialidad...
—Una de las alumnas de Geistdocrfer quiere hacerse policía—dijo. Le echó un vistazo al arqueólogo, que se encogió de hombros—. En cualquier caso, está estudiando con esa idea.
Caxton comprobó su bloc de notas.
—Se llama Marcy Jackson? —preguntó.
Arkeley asintió.
—Cuando abrieron el primer ataúd y encontraron un vampiro, llamó a los U. S. Marshals y pidió hablar conmigo. Aunque estoy oficialmente jubilado, aún tenían mi número de teléfono. He dejado instrucciones precisas de que cada vez que surja un caso de estas características, me lo notifiquen.
Le preguntó qué le había parecido la caverna y soltó un gruñido de aprobación cuando Caxton le dijo que había examinado todos los esqueletos y no había encontrado ningún corazón.
—¿Y qué me dice del otro? —le preguntó.
—¿Se refiere al ataúd vacío? —Dijo Caxton, que se volvió hacia Montrose—. ¿Ha bajado alguien más a la caverna aparte de los miembros de vuestro equipo?
—No, por supuesto que no —replicó éste—.Y tenemos instrucciones estrictas de no hablar de ello. El profesor se enfadó mucho con Marcy cuando ésta llamó a la policía... Aunque, por supuesto, estaremos encantados de cooperar en la investigación en todo lo que podamos.
Caxton asintió.
—Y el ataúd ya estaba vacío cuando lo encontrasteis...
El estudiante asintió.
—Lo que no significa necesariamente que haya estado siempre vacío, ni que no haya contenido un vampiro en algún momento —insistió Arkeley.
—Sí, vale, ¿y qué? Sabe tan bien como yo que ningún vampiro puede permanecer activo después de todo este tiempo enterado y sin sangre.
Akeley soltó otro gruñido, éste menos amistoso.
—También sé que es un error subestimar a los vampiros.
Caxton suspiró, aunque desde el principio había sabido que terminarían así. Arkeley había pasado veinte años de su vida siguiéndoles la pista a todas las leyendas y rumores relacionados con los vampiros que había podido encontrar. En ese tiempo había encontrado a dos vampiros reales, precisamente porque nunca se había cansado de buscarlos. Consideraba que su afición era vital para la seguridad pública y había malgastado su vida en interminables investigaciones. A Caxton no le cabía duda de que todas ellas le habían parecido cruciales y llenas de peligros, por lo menos hasta que se había puesto manos a la obra y se había dado cuenta de ls pistas lo conducían o bien hasta un callejón sin salida, o bien hasta un monstruo que llevaba ya tiempo muerto y que, poco a poco, se había convertido en un mito local.
Arkeley llevaba muchos años obsesionado y ahora, además, no tenía nada más con lo que ocupar su tiempo. Pero Caxton estaba decidida a no permitir que eso le sucediera a ella. No iba a dejar que los vampiros definieran el rumbo de su vida.
—Esto es un callejón sin salida —dijo—. Aquí hubo algo, algo malo, pero de eso hace ya mucho tiempo. Debería volver a casa. ¿Por qué no llama a su mujer?
—Entonces, ¿no va a abrir una investigación?
Caxton se volvió y lo miró fijamente. Las cicatrices de su cara ya no le molestaban tanto como antes.
—No estoy autorizada a hacerlo. No es mi caso y además estoy fuera de mi jurisdicción. Haré unas cuantas llamadas, avisaré a las autoridades locales y difundiré un comunicado para que la población tenga los ojos abiertos, por si acaso. Pero nada más. Vamos, lo acompañaré de vuelta a Hanover.
—No se moleste —respondió el federal—. Montrose me llevará a la ciudad y cogeré el autobús.
—Eso es ridículo. Jameson. Tengo el coche aquí y...
Pero Arkeley ya le había dado la espalda y se dirigía hacia la salida de la tienda.
—Ha dejado muy claro que no puedo contar con usted. Que así sea.
A Caxton le dolió aquel rechazo, pero lo dejó marcharse. Montrose le dedicó lo que parecía una mirada cordial y salió detrás del viejo federal. Caxton se quedó a solas. Permaneció en silencio un momento y cuando se hubieron marchado, salió, subió al Mazda y regresó a la ciudad. A medio camino su estómago comenzó a rugir y de pronto cayó en la cuenta de que llevaba todo el día sin comer. Eran las cinco y media, y Clara debía de estar a punto de llegar a casa, pero Caxton necesitaba comer algo antes de regresar a Harrisburg. Dejó el coche en un aparcamiento público de Gettysburg y se metió en un pequeño café que no estaba totalmente invadido por los turistas.
Pidió un cruasán de jamón y una Coca-cola light. Se sentó a una mesa, pero la comida no sabía a nada. Dio dos o tres mordiscos y decidió dejar el resto.

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
rossmary
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Correctora de Estilo *Moderadora de Descargas *Diseñadora de Documentos *Diseñadora
Sagitario Mensajes : 4888
Rango : 144
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010

Hoja de personaje
nombre: Eliza
raza: Sacerdotiza

MensajeTema: Re: 99 Ataudes (David Wellington)   Jue Sep 09, 2010 5:36 pm

Capitulo 14

Si está herido puedo encontrar su rastro, sí, dijo German Peter y cogió su morral. Del interior de su apestosa bolsa sacó algo de pólvora negra, unos huesos huecos que debían de haber pertenecido a alguna pobre ave y varias hojas de espino. Es una insensatez dedicarse a merodear en la oscuridad con un vampiro al acecho —me dijo—, pero haré lo que me pide, cabo.
Molió todo los ingredientes en una pequeña mano de mortero y añadió algo de saliva hasta obtener una masa que esparció por la sangre que aún le manchaba las manos. Entonces pido una cerilla. Eben Nudd rompió una de su taco y la prendió. German Pete sostuvo la llama entre las manos ahuecadas y pronuncio una generosa maldición cuando la pólvora que había en ella se encendió. Sin embargo, sopló sobre el fuego y la llama, que hasta entonces había sido amarilla y que ahora se volvió de un color rojo apagado y titilante.
Alrededor de sus pies, esa misma luz infernal cubrió la hierba y las hojas caídas. El lugar donde John Tyler había perdido la vida se prendió también, lo mismo que gran parte de su cuerpo sin vida, su camisa. De hecho, había sangre por todas partes, aunque no tanta como esperábamos. He visto morir a muchos hombres en esta guerra y la sangre se acumula siempre alrededor de los cuerpos como si alguien hubiera vaciado un jarro de agua. No obstante, en este caso había apenas unas gotas y algunas salpicaduras.
German Pete había dicho que nuestro demonio era un vampiro y yo sabía que los vampiros le chupaban la sangre a sus víctimas. Tal vez antes había preferido no creerlo, pero ahora no tenía alternativa.
Allí, mire, dijo German Pete y señaló hacia la oscuridad con sus manos, cubiertas de llamas. Un tenue rastro de fuego se alejaba del lugar donde estábamos. Vimos un reguero de gotitas rojas que se perdía a nuestra derecha, por el lugar donde había aparecido el vampiro.
¿Es la sangre de Bill?, pregunté. Si al Ministerio de Guerra le interesaba, confesaré que estaba aterrorizado.
Debemos arriesgarnos. Este hechizo sirve para seguir el rastro a los ciervos heridos; así me lo enseñaron a mí y nunca lo he visto usado de otro modo. Puede ser la sangre de Hiram Morse —dijo German Pete—, y también puede ser la del propio vampiro. En cualquier caso es un rastro y eso es lo que me ha pedido.



LA DECLARACION DE ALVA GRIEST.

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
rossmary
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Correctora de Estilo *Moderadora de Descargas *Diseñadora de Documentos *Diseñadora
Sagitario Mensajes : 4888
Rango : 144
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010

Hoja de personaje
nombre: Eliza
raza: Sacerdotiza

MensajeTema: Re: 99 Ataudes (David Wellington)   Jue Sep 09, 2010 5:39 pm

Capitulo 15
La noche había caído casi por completo y en el cielo quedaba apenas un leve fulgor amarillento sobre el horizonte, tras las siluetas negras de los árboles. Las farolas estaban encendidas, pero algunas desprendían aún una indecisa luz anaranjada y se apagaban un instante para volver a encenderse al cabo de poco. Había refrescado, hacía mucho más frío del que Caxton había esperado. Se había dejado el abrigo en el Mazda y se cruzó de brazos para conservar el calor mientras regresaba al coche.
Lo último que quería en aquel momento era pasar un segundo más en Gettysburg. Era hora de regresar a casa. Pensó en Clara, que seguramente estaría ya esperándola. Podía volver a casa, dar de comer a los perros y pasar la tarde acurrucada en el sofá con Clara, hasta quedarse las dos dormidas ante el televisor. Sonaba como el plan perfecto.
A lo mejor por una vez Clara la dejaría dormir con la luz encendida. Después del repelús que le había provocado la cripta vampírica, no tenía ganas de que volvieran a asustarla en mucho tiempo.
El café quedaba relativamente cerca del lugar donde había aparcado. Regresó con la cabeza gacha y caminando a buen ritmo. No se detuvo a mirar lo escaparates de las casas convertidas en tiendas de suvenires. Aunque al llegar al Mazda un sonido le hizo levantar la cabeza.
Cerca de allí se había disparado una alarma. El desagradable pitido provenía de algún lugar situado a varios bloques de distancia, pero Caxton estaba entrenada para identificar aquel sonido. Se trataba de una alarma antirrobo; no era precisamente su especialidad, se dijo.
Y, sin embargo. Caxton era lo que era: una policía. Se alejó del Mazda y regresó a la calle arbolada. -La alarma sonaba en la ciudad de verdad —pensó—, lejos de las principales zonas turísticas. Tardaría un momento en echarle un vistazo. Por supuesto, no tenía por qué hacerlo; la policía estatal no intervenía en las investigaciones criminales municipales. Según el procedimiento estándar, debía dar el aviso y dejar que la policía local se encargara del resto.
Pero estaba allí. No tardaría más de un minuto a pie. Echaría un vistazo y tomaría nota de la dirección del inmueble.
Con un ligero trote, dobló la esquina y se dirigió hacia la siguiente manzana. La alarma provenía de un edificio de lo más anodino situado frente al campus de la Universidad de Gettysburg. El estridente sonido rebotaba en los edificios de ladrillo de la universidad y se perdía por aquella calle que, hacía apenas unas horas, estaba llena de turistas. No vio a nadie en las inmediaciones. Si la policía local estaba ya de camino. Caxton no oía las sirenas.
Se acercó un poco más, aunque sin abandonar las sombras de la acera. No oía nada aparte de la alarma, tan aguda que le provocaba dolor de cabeza. Se encontraba ya tan cerca que podía vislumbrar los dos ventanales del escaparate; unas persianas venecianas impedían ver el interior. Sobre la puerta había un toldo negro que decía: -FUNERARIA MONTAGUE. En la puerta de entrada había un cartel de cerrado.
La puerta estaba entreabierta. El pomo estaba desencajado y parecía que alguien había forzado la cerradura.
Vale, no necesitaba saber nada más. Cruzó la calle, se resguardó bajo unos arboles y sacó el teléfono móvil. Llamó a las oficinas de la policía estatal de Pensilvania en Harrisburg y le pidió al operador de comunicaciones que le pasara con el Departamento de Policía de Gettysburg. Respondió una voz de mujer:
—Centralita del Departamento de Policía. ¿Con quién quiere hablar?
Caxton echó un vistazo al edificio, al otro lado de la calle. No había rastro de movimiento.
—Soy Laura Caxton, de la policía estatal, Unidad H. Estoy ante el 155 de la calle Carlisle y tengo una alarma antirrobo activada
—Ya tenemos la alarma registrada y hemos mandado un coche patrulla —le explicó la mujer de la centralita—. Pero muchas gracias por avisar. ¿Está disponible si el jefe la necesita?
Caxton frunció el ceño.
—Estoy fuera de servicio, pero sí. Cuenten conmigo si necesitan ayuda. ¿Cuál es la hora estimada de llegada de la unidad?
—Algo más de cinco minutos. ¿Ha visualizado algún sujeto sospechoso?
—Negativo. Parece que alguien ha entrado por la fuerza en un establecimiento. Se trata de una funeraria. No veo a nadie en el exterior, ni tampoco ningún vehículo sospechoso, o sea que...
La estridente alarma sonó un instante más y entonces se detuvo. Caxton miró a través de la oscuridad mal iluminada por las farolas pero no apreció ningún cambio en el edificio.
—Estoy segura de que hay alguien dentro. Acaban de desconectar la alarma y...
El panel de una de las ventanas estalló hacia fuera y la calle se llenó de esquirlas de cristal. Las persianas batieron con violencia y se arrancaron de los goznes. Entonces un objeto de madera rectangular sobresalió por la ventana destrozada, se tambaleó un instante y cayó en la acera con un ruido sordo.
— ¡No, no, no!-, pensó Caxton.
Era un ataúd, un enorme ataúd de caoba, mucho más recargado que cualquiera de los cien que había visto aquella tarde.
Caxton sabía perfectamente que no se trataba de un puñado de yonquis que hubieran entrado en la funeraria para robar algo que les costaría tanto vender en la calle. Tenía una idea bastante clara de quién habla detrás de aquel robo: alguien que necesitaba un ataúd nuevo porque el viejo se le había roto.
—¿Agente? —dijo la voz al teléfono.—. Agente, ¿sigue ahí?
Caxton se mordió el labio e intentó pensar, pero no había tiempo.
—Cancele el coche patrulla. No, un momento, no lo cancele... Mande tantas unidades como pueda, ordene despejar las inmediaciones. ¡Haga retirar a todos los civiles de la calle!
—¿Agente? No la copio... ¿Qué sucede?
—¡Saque a todo el mundo de aquí!
El vampiro se encaramó a la parte inferior de la ventalla rota y bajó a la calle de un salto. Tenía la piel blanca como la leche y en sus ojos rojos se adivinaba un brillo apagado. No tenía ni un solo pelo en todo el cuerpo y sus orejas terminaban en punta. Dentro de la boca se agolpaban varias hileras de dientes.
Por su aspecto parecía que llevara un siglo sin comer. Estaba escuálido y demacrado, más delgado que ningún ser humano que Caxton hubiera visto jamás. Tenía la piel tensa, se le marcaban los huesos, y los músculos de los brazos y las piernas estaban atrofiados y reducidos a la mínima expresión. Se le marcaban las costillas y tenía las mejillas hundidas por el hambre. Había manchas oscuras de putrefacción en la piel que, en algunos lugares, estaba agrietada y cubierta de úlceras supurantes. Llevaba tan sólo unos pantalones andrajosos.
El vampiro miró calle arriba y calle abajo, como si esperara encontrar a alguien. Entonces sus ojos se fijaron en Caxton y ésta supo que veía su sangre, que veía las venas y las arterias brillar en la oscuridad, y el corazón que le latía en el pecho.
Caxton se llevó la mano libre a la cartuchera para sacar el arma. No parecía que el vampiro hubiera comido aquella noche; si era lo bastante rápida, tal vez lograría evitar que la despedazara. Tocó el cinturón con los dedos pero no encontró nada y perdió un valiosísimo segundo bajando la vista: la Beretta no estaba allí. La había dejado en el coche.
—¡Centralita, tengo un vampiro, ¿me copia?! ¡Tengo un vampiro! —gritó por el teléfono—. ¡Solicito asistencia inmediata!

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 36
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: 99 Ataudes (David Wellington)   Jue Sep 09, 2010 5:42 pm

gracias ross!! ^^

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
rossmary
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Correctora de Estilo *Moderadora de Descargas *Diseñadora de Documentos *Diseñadora
Sagitario Mensajes : 4888
Rango : 144
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010

Hoja de personaje
nombre: Eliza
raza: Sacerdotiza

MensajeTema: Re: 99 Ataudes (David Wellington)   Jue Sep 09, 2010 5:47 pm

jajaja ahora voy para el otro jajajajaja ah y luego me daré una vuelta por el rastro de pulgas!!!!! :208:
Espero no tener que salir corriendo!!!!

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 36
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: 99 Ataudes (David Wellington)   Jue Sep 09, 2010 5:48 pm

jajajajajajaja :manga17:

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Tibari

avatar

Grupos : *Moderadora *Correctora de Estilo *Diseñodora de Documentos *Recopiladora *Transcriptora
Tauro Mensajes : 3109
Rango : 219
Edad : 39
Fecha de inscripción : 13/02/2010
Localización : No me localizo por ningún lado... ¡me he perdido a mí misma!

Hoja de personaje
nombre:
raza:

MensajeTema: Re: 99 Ataudes (David Wellington)   Jue Sep 09, 2010 6:19 pm

¡Uno al día, por favor, uno al día! Jajaja.

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 36
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: 99 Ataudes (David Wellington)   Jue Sep 09, 2010 6:21 pm

no aguanta jajajajajaja o los pone todos o se le olvida XDDD

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
rossmary
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Correctora de Estilo *Moderadora de Descargas *Diseñadora de Documentos *Diseñadora
Sagitario Mensajes : 4888
Rango : 144
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010

Hoja de personaje
nombre: Eliza
raza: Sacerdotiza

MensajeTema: Re: 99 Ataudes (David Wellington)   Jue Sep 09, 2010 6:27 pm

Ha!!!! Pero....dios jajajajajajaja
Lo siento....
Mira gemma tiene razon....luego se me olvida...
Lo siento, mira, la que se tenga que demorar pues no hya problema...que se le va hacer...

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Tibari

avatar

Grupos : *Moderadora *Correctora de Estilo *Diseñodora de Documentos *Recopiladora *Transcriptora
Tauro Mensajes : 3109
Rango : 219
Edad : 39
Fecha de inscripción : 13/02/2010
Localización : No me localizo por ningún lado... ¡me he perdido a mí misma!

Hoja de personaje
nombre:
raza:

MensajeTema: Re: 99 Ataudes (David Wellington)   Jue Sep 09, 2010 6:32 pm

Era broma, ross. [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen] En realidad, como ya tenemos casi todos los capis, que cada una los suba a su ritmo.
Todavía no ha salido el siguiente libro, así que tampoco tenemos prisa.

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Annabel Lee

avatar

Grupos : *Correctora de Estilo *Transcriptora
Mensajes : 200
Rango : 92
Fecha de inscripción : 25/05/2010
Localización : Delante del ordenador...

MensajeTema: Re: 99 Ataudes (David Wellington)   Jue Sep 09, 2010 7:16 pm

Uffff!!! ranguis!!!!!
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
rossmary
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Correctora de Estilo *Moderadora de Descargas *Diseñadora de Documentos *Diseñadora
Sagitario Mensajes : 4888
Rango : 144
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010

Hoja de personaje
nombre: Eliza
raza: Sacerdotiza

MensajeTema: Re: 99 Ataudes (David Wellington)   Jue Sep 09, 2010 7:18 pm

jajajaj los puse todos...lo siento

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
shuk hing
Moderadora
Moderadora
avatar

Grupos : *Moderadora *Correctora de Estilo *Transcriptora *Recopiladora
León Mensajes : 4494
Rango : 385
Edad : 23
Fecha de inscripción : 09/02/2010

Hoja de personaje
nombre:
raza:

MensajeTema: Re: 99 Ataudes (David Wellington)   Jue Sep 09, 2010 9:20 pm

ya casi me toca xDD

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
rossmary
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Correctora de Estilo *Moderadora de Descargas *Diseñadora de Documentos *Diseñadora
Sagitario Mensajes : 4888
Rango : 144
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010

Hoja de personaje
nombre: Eliza
raza: Sacerdotiza

MensajeTema: Re: 99 Ataudes (David Wellington)   Jue Sep 09, 2010 9:41 pm

segun las chicas, dicen que sin apuro

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
shuk hing
Moderadora
Moderadora
avatar

Grupos : *Moderadora *Correctora de Estilo *Transcriptora *Recopiladora
León Mensajes : 4494
Rango : 385
Edad : 23
Fecha de inscripción : 09/02/2010

Hoja de personaje
nombre:
raza:

MensajeTema: Re: 99 Ataudes (David Wellington)   Jue Sep 09, 2010 10:00 pm

valre mañana cuelgo capiss que me toca ya xDDD

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Contenido patrocinado




MensajeTema: Re: 99 Ataudes (David Wellington)   

Volver arriba Ir abajo
 
99 Ataudes (David Wellington)
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 3 de 15.Ir a la página : Precedente  1, 2, 3, 4 ... 9 ... 15  Siguiente
 Temas similares
-
» HENRY DAVID THOREAU
» LA PUERTA OSCURA 3: REQUIEM, David Lozano
» Feluses marroquís (estrella de David, siglo XIX)
» LA DELICADEZA, David Foenkinos
» EL ATLAS DE LAS NUBES, de David Mitchell

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Black and Blood :: Proyectos del Foro :: Proyectos Terminados-
Cambiar a: