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 Kissing Sin (Keri Arthur)

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Miér Nov 03, 2010 5:53 pm

CAPÍTULO 9 (PARTE 2, páginas 148-152)


Traducido por Tibari
Corregido por Gemma



—Entonces, ¿te sentarás para responder algunas preguntas ahora?

—Creo que podría manejar una o dos. —Aparcó su trasero en la mesa junto al mío—. ¿Qué quieres saber?

—¿Qué sabes sobre la señora Hunt?

—Es una vieja snob que hace un maravilloso trabajo para su organización benéfica. —Me observó durante un momento y luego dijo—: ¿Por qué?

Dudé. ¿Cuánto podría contarle? ¿Cuánto debería contarle?

—Su nombre surgió en una investigación —cubrí—. Me han enviado aquí para comprobarlo.

—¿Quién?

Oh, mierda. Sin embargo, si íbamos a participar, él tendría que saber antes o después para quién trabajaba.

—La Dirección.

—¿Eres un guardián? —La incredulidad afiló su voz.

Me reí.

—No, sólo un enlace. Pero nos falta personal, así que hago las cosas sin importancia, como el seguimiento de pistas que probablemente no van a ninguna parte.

—¿Cuál fue la razón?

—Estuvo involucrada en la desaparición de algunos fondos. —La mentira resbaló fácilmente por mi lengua, y parte de mí se sentía culpable por ello.

—¿Cómo es que falta dinero vinculado con una investigación de la Dirección? La mafia para la que trabaja sólo va tras asesinos, ¿no?

—Generalmente. —Me encogí de hombros—. Hago lo que me ordenan. Hace la vida allí un poco más fácil.

Y si Jack me oyera decir eso, se reiría de mí. Hacer lo que me ordenan nunca había sido una de mis prioridades.

Frunció el ceño.

—Ella pertenece a una antigua familia adinerada, y se enorgullece de su trabajo de caridad. No me puedo imaginar su deseo de poner en peligro en la comunidad a su familia completa o a ella sola por involucrarse con algo infame.

—Entonces, ¿no has notado nada extraño en su comportamiento durante los últimos meses?

—No. —Dudó—. Aunque se perdió varios eventos de caridad unos meses atrás. El general dijo que estaba bajo control.

—¿No le creíste?

—Estamos hablando de una mujer que se arrastró fuera del hospital después de una operación de apendicitis para asistir a uno de sus acontecimientos favoritos.

—¿Has hablado con alguno de sus amigos sobre eso?

—Uno. No es que estuviera preocupado ni nada. —Se encogió de hombros—. Aparentemente, ella se negó a ver a nadie durante por lo menos tres semanas. Sus amigos estaban muy preocupados.

—¿Tienen alguna teoría de por qué?

—La cirugía plástica fue mal. El general la castigó. Sus nuevas uñas quedaron mal y ella se mortificó por la vergüenza.

Levanté las cejas y sonreí.

—Muy bien, olvida esto último.

—Así que, una vez que las tres semanas terminaron, ¿ella se comportó como siempre?

—Por lo que noté, sí.

—¿Y qué pasa con su olor?

Él levantó una ceja.

—¿Qué?

—¿Cambió algo después de su reclusión de tres semanas?

Dudó.

—Más o menos. Se hizo más nítido. Más… distinto.

—¿De qué manera?

Se encogió de nuevo.

—Realmente no prestaba demasiada atención a la vaca vieja, créeme.

Genial. Ninguna pista en aquella respuesta para saciar mi confusión. Así que ¿mis recuerdos estaban totalmente revueltos o me daban los pedacitos de un cuadro más grande? ¿Uno que todavía no podía comprender? Quizá la señora Hunt estuvo allí. Tal vez le gustaba ver a su marido con otras mujeres. No es que fuera exactamente una voyeur, pero en estos días, no puedes juzgar un libro por su portada desaliñada.

Sin embargo, su olor era exactamente el olor que yo recordaba en aquella habitación, y también era el olor de alguien de mi pasado. Pero dos personas no podrían tener el mismo olor exacto. Un olor era tan individual como las huellas dactilares o los ojos. No hay dos exactamente iguales.

Entonces, ¿por qué recuerdo su olor y no el de su marido, si de verdad él estuvo allí? ¿Qué demonios estaba pasando?

—¿Y su marido? ¿Pasó algo raro con él en los últimos meses?

Negó con la cabeza.

—No lo sé. El general no siempre se involucra en las organizaciones benéficas. Pasa mucho tiempo en la base, al parecer.

—Con una mujer como la suya, ¿quién puede culparle? —murmuré.

Kellen sonrió.

—Esa es la razón por la que un hombre debe escoger cuidadosamente a su mujer. Tiene que vivir con su elección el resto de su vida.

—Los humanos no lo hacen.

—Los humanos no hacen muchas cosas, por eso me alegro de haber nacido lobo.

Sonreí.

—Entonces, ¿cómo es que estás aquí esta noche?

Se encogió de hombros.

—Es mi edificio, y mi padre es uno de los patrocinadores. Estoy aquí en representación de ambas partes.

—No, por el momento, no lo eres.

Puso un brazo sobre mi hombro, y se deslizó más cerca de mí—. Por el momento, lo único que me representa es el propio interés.

—Bueno, estoy aquí durante el horario de trabajo, y en realidad debería volver abajo. —Pero no me levanté, no le retiré. Se sentía demasiado bien estar cerca de él.

—Sólo has estado media hora más o menos. Nadie importante te habrá echado de menos todavía.

Quinn podría… pero tenía la sensación de que era a quien Kellen se refería cuando dijo “nadie importante”.

Sus labios se encontraron con los míos y mis pensamientos se fueron hacia el sur para no regresar hasta una hora más tarde. En el momento en que realmente volví abajo al salón principal, se estaban sirviendo las comidas. La energía acarició mi mente, un calor que hormigueaba por mi alma. Quinn quería que abriera mi puerta psíquica y hablara con él.

Pero no era algo a lo que me quería arriesgar, dado lo que acababa de hacer. No necesitaba en mi camino la molestia que seguramente él sentiría. Así que no le hice caso y me dirigí de nuevo a nuestra mesa, me senté y recogí la servilleta como si no hubiera ocurrido nada.

—¿Dónde has estado? —Su voz era cortante. Molesta.

—Explorando los alrededores.

—¿Explorando dónde?

—Oh, aquí y allá. —Me resistí a la tentación de decirle que no era asunto suyo y tomé un sorbo de vino—. ¿Qué sabes de la señora Hunt?

Miró a su alrededor.

—No podemos tener esta conversación. —Su voz era poco más que un golpe de sonido—. Hay demasiados oídos.

—¿Por qué no tocas sus mentes y les dices a todos que nos ignoren?

—El lugar está lleno de bloqueadores psíquicos, por si no te has dado cuenta.

No lo había hecho, pero claro, rara vez utilizaba mis habilidades telepáticas, así que no vi nada inusual.

—¿Desde cuándo te preocupan los bloqueadores psíquicos?

—No lo hago, pero anulan las habilidades psíquicas.

Habría jurado que él lo hubiera disfrutado. Aun así, era necesario hablar de la señora Hunt, por lo que tendría que hacerlo mediante el mismo vínculo que Quinn había intentado utilizar hace un momento. Mientras la presencia de bloqueadores significaba que los canales telepáticos normales no funcionarían, el vínculo que habíamos creado trabajaba en un área totalmente diferente del cerebro, y su existencia se debe al hecho de que una vez habíamos compartido la sangre.

Con una mueca leve, me imaginé la puerta psíquica en mi mente y la abrí. Ahora era mucho más fácil que las primeras veces que lo intenté.

¿Por qué preguntas por la señora Hunt?, preguntó de inmediato.

La voz de su mente era tan rica y tan sexy como su voz normal, fluía por todos los rincones de mi ser como una brisa de verano.

Encontré el olor que recordaba, solo que pertenecía a la señora Hunt. Y el olor de la señora Hunt es muy similar al olor de alguien de mi pasado.

Entonces debes tener una pista falsa. No hay dos personas con el mismo olor. Además, el que abusó de ti en el centro era un hombre, no una mujer.


¿Crees que no soy consciente de eso? Le di las gracias a la camarera mientras colocaba un plato delante de mí, y cogí el cuchillo y el tenedor. Sólo estoy contándote lo que mis sentidos me indicaron. No lo puedo remediar si no tiene sentido.

Me concentré en mi comida mientras trataba de recordar el nombre de quien había olido como la señora Hunt, pero mis recuerdos se negaron a cooperar. Tal vez había sido una aventura de una noche. No lo hacía regularmente, pero era un lobo, y no, no lo hacía, tampoco.

Una vez que terminé la comida y la camarera había vuelto y había recogido el plato, le pregunté: ¿Cómo de bien conoces a los Hunt?

Frunció el ceño ligeramente, y de algún modo logró mantener una conversación cortés con la mujer que estaba sentada al otro lado de la mesa cuando él me dijo: Sólo los he visto alguna vez en eventos de caridad como este.

¿Y la señora Hunt siempre tiene una pinta tan… poco elegante?

Su vistazo rápido fue algo irritado.

La belleza está en el ojo del espectador, y no siempre es evidente en la superficie.

Dice el hombre que nunca se le ve con alguien menos impresionante.

La atracción de Quinn brilló en mi interior. una imagen que mantener.

Resoplé suavemente. En muchos aspectos, este viejo vampiro era tan típicamente masculino en sus respuestas. Y un macho humano en eso.

¿De qué manada procede la señora Hunt?

Habría dicho marrón, excepto que nunca he visto un lobo de una manada marrón con ojos similares a los suyos. Aunque, no había viajado mucho. Quinn, sin embargo, sí.

Bebió un sorbo de vino, una sonrisa brilló mientras la camarera recogía su plato, y luego me dio una mirada un poco más oscura. Y me tenía deseando que me enviara una de esas sonrisas brillantes de vez en cuando.

La señora Hunt no es un hombre lobo. Su tono me sugirió que era una idiota por creer lo contrario.

Pero mientras mis recuerdos estaban fuera de juego, mis instintos estaban trabajando muy bien. Confía en mí: es un lobo.

No lo es.


Bueno, la señora Hunt de esta sala, sí. Me detuve a observar alrededor. Ella debía estar en una de las mesas cerca del escenario, pero no la podía ver gracias a un pilar. ¿Podría ser un doble de alguna clase?

Los dobles son réplicas fantasmales, no con tejido humano.

Sabes lo que quiero decir.


Sí. Hizo una pausa. Si es un lobo, entonces obviamente no es la verdadera señora Hunt. La pregunta es ¿cuándo tuvo lugar el intercambio?

Los comentarios de Kellen vinieron a mi mente. Al parecer, desapareció de los acontecimientos benéficos durante tres semanas hace un par de meses. Ni siquiera habló con sus amigos, según cuentan.

¿Cómo sabes eso?

Pregunté.

¿A quién?

A gente,
le dije aireadamente.

La molestia traspasó su mirada. ¿Era un toque de envidia? ¿Sospecha de vampiros?

El vampiro sospecha, bien.

¿A quién demonios te follaste para conseguir esa información?

Me encontré con su mirada y sacudí la cabeza. No es de tu maldita incumbencia.

Estamos aquí para hacer un trabajo…

Que es lo que estoy haciendo, mierda, así que deja de comportarte como un marido cornudo.


Él miró hacia otro lado. Pero su cólera nadó alrededor de mí, increíblemente afilada. Bien, resistente. Y nuestro trato aún no había comenzado.

Así que, ¿por qué alguien querría reemplazar a la Sra. Hunt? Dije, más por recuperar la conversación sobre las pistas que por tener cualquier otro tipo de conversación con ese hombre obstinado y estúpido.

El porqué es fácil. ¿Porque Hunt es un general que tendría acceso a muchas de las principales áreas militares secretas, incluyendo Landsend?

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Miér Nov 03, 2010 5:57 pm



Capitulo 9 parte 3

Traducido por kuami
Corregido por Gemma

Me miró, con las cejas levantadas. Es posible.
Pero, ¿Hunt sería un tipo que comparte secretos militares durante las conversaciones de almohada?
Después de haber hablado con el hombre, no. Pero él no podría estar haciéndolo a sabiendas. Los lobos no suelen ser telepáticos.
Tú lo eres.
Sí, pero eso únicamente en el fondo es gracias a mi parte vampira.
¿Así que tu madre no era telépata?

Le miré de soslayo. Eso viene en el apartado de "no es asunto tuyo”, ¿no?
Eres una perra a veces.

Sonreí. Cuando se comparte, comparto. Es tan simple como eso, pequeño-amigo.
En ese momento, un MC se levantó y se inició el proceso, que incluía una subasta de caridad. Como no tenía dinero para pujar, mi atención regresó a mi problema original… ¿quién era el amante de mi pasado que olía a pino y primavera?
¿Has tenido tantos que no recuerdas?
Si hubiera podido armarme de valor y golpearle, lo habría hecho. ¿Vas a decirme que puedes recordar el nombre de todas las mujeres con las que te has acostado?
No, pero estoy seguro como el infierno que puedo recordar sus rostros.
¿De cada uno de ellas? ¿A través de todos tus mil doscientos cuarenta y tantos años?
Bueno de todas las mujeres con las que me he acostado por placer, por supuesto.
Sí, claro. Y realmente iba a creerlo. Pero esas no son todas las mujeres con las que te has acostado, ¿verdad?
No.
Él levantó una mano, haciendo una oferta para una pintura de un aspecto extraño.
He bailado con los lobos por la misma clase de necesidad. No podía decirte a quien se parecía y mucho menos a que olía. Hice una pausa, pero no pude resistirme a añadir, ¿Recuerdas lo que dije hace unos meses? ¿Que un lobo saltaría sobre cualquier cosa con una polla, cuando la necesidad se apoderaba de ella? Más bien, es cierto.
No lo pondría tan crudamente.
Tal vez no, pero la intención está ahí.

Levantó la mano de nuevo. Creo que me dijiste que nunca había llegado a ese extremo.
Creo que pude haber mentido.
Y aquí estoy yo pensando que por lo menos tú eras honesto.
Soy un hombre lobo − somos todos unos putos mentirosos, ¿no?

Me miró durante varios segundos, con una nítida expresión de vampiro, y luego sacudió la cabeza y miró hacia otro lado.
La subasta continuó. Quinn compró dos pinturas y una cena para dos en algún restaurante de lujo, mientras que se hacía más y más aburrido. Si se trataba de una muestra de buena vida, entonces la gran vida no era para mí.
La subasta finalmente terminó y la sobremesa llegó. Y empecé a recoger, entonces vi a la señora Hunt del brazo de su marido, dirigiéndose hacia la puerta.
―Es hora de que nos vayamos ―dijo Quinn, envolviendo los dedos alrededor de mi brazo mientras se intercambiaba despedidas rápidas con nuestros compañeros de mesa.
¿Y qué, hacemos exactamente?
Seguirlos.

Recogimos mi chaqueta del guardarropa, y nos dirigimos hacia el vestíbulo. El aire era más fresco, y me estremecí. Tenemos órdenes.
Tenemos media hora, antes de regresar al aeropuerto. Me gustaría ver a dónde se dirigen.
Probablemente directamente a casa después de una noche llena de diversión.
Los Hunt ya habían desaparecido. Llamamos otro ascensor y nos dirigimos hacia abajo.
Es raro que ellos dejaran una función como esta, tan temprano.
Me metí en mi chaqueta, y rápidamente abroché los botones. Tal vez, el general se sentía lujurioso.
Él me dio una mirada llana, pero no se molestó en decir nada. Resistí el impulso de sonreír. No podría ser sabio, pero maldición, píncharle era divertido.
El ascensor se detuvo y abrió las puertas. Los Hunts estaban ya fuera de las puertas principales y caminando por las escaleras. Corrimos tras ellos, desacelerando sólo cuando las puertas del hall de la entrada se abrieron para dejarnos salir.
El aire de la noche cayó como el hielo, helando los pedazos que estaban expuestos. Crucé mis brazos, intentando detener mis dientes de castañear cuando Quinn me llevó hasta el último escalón, deteniéndonos y luego hizo una llamada rápida a su chófer.
Los Hunts se dirigieron hasta primer taxi de la parada, el abriendo la puerta para su esposa. En ese instante, la sensación de peligro golpeó tan fuerte que me dejó sin aire. El aire que gritó una advertencia de que algo rápido y mortal estaba luchando en la noche con nosotros.
Me tiré hacia un lado, golpeando a Quinn fuera del camino. Él maldijo, con los brazos a mi alrededor, instintivamente amortiguando mi cuerpo a medida que caímos a al suelo. Gruñó cuando nos golpeamos, y sus ojos se ensancharon. Algo quemó junto a mi oreja, y me volví al mismo tiempo para ver un lado de las puertas de cristal hecha añicos.
Alguien nos había disparado.
Una mujer gritó. Un agudo sonido, de horror.
Revolviéndome el estomago, me giré de nuevo.
Martin Hunt yacía en el suelo, su rostro era poco más que una masa carnosa de sangre y el hueso.
Quinn me empujó apartándome, y me puse de pie.
―Dos tiradores, ―dijo―. Uno en el edificio justo delante, y otro a la derecha.
―Voy al primero, ―dije, señalando el edificio justo delante cuando me quité los tacones de aguja.
Él asintió, y se desvaneció en la noche. Agarré mis tacones y corrí a la velocidad vampiro a través de la carretera al edificio de oficinas. Golpeando al guardia telepáticamente, le hice olvidar que me había visto mientras me encontré con la escalera más cercana.
Había indudablemente más de un grupo de escalones, pero ahora mismo, lo más importante era llegar al tejado tan rápido como fuera posible. Y desde allí podría rastrear el olor del asesino.
Corrí arriba y arriba. Y más. Corrí hasta que mis piernas estuvieron en llamas, mis pulmones quemados y mi estómago haciendo volteretas. Una vez que llegué a la azotea, me sequé el sudor de los ojos, luego, con cuidado abrí la puerta. O lo intenté. La maldita cosa estaba cerrada con llave.
Tanto como para no anunciar mi presencia al tirador.
Caminé atrás, y di un puntapié a la puerta con tanta fuerza como mis extremidades temblorosas fueron capaces. Al parecer, fue bastante, porque la puerta se abrió de golpe. El aire frío de la noche entró, congelando el sudor de mi piel y me envolvió el olor del almizcle y hombre a mí alrededor. El asesino todavía estaba aquí.
Olfateé, intentando conseguir un sentido de dirección. El viento se arremolinó, haciendo difícil juzgar dónde, exactamente, estaba él. Y lo que era.
Que era inusual. Este tirador no era humano, porque estaba detectando su presencia. ¿Así, por qué no podía decir de qué raza era?
Me envolví en las sombras y salí. La noche oscura y las luces cercanas parecían barrer a mí alrededor, y al darse cuenta de que yo estaba arriba, me dio un puñetazo, por lo que me tocó el estómago y girar la cabeza.
Entonces, una sensación de fatalidad inminente se apoderó de mí, y la enfermiza sensación se perdió bajo la súbita necesidad de salvarme a mí misma. Me lancé hacia un lado, aterrizando con un gruñido en el cemento duro, raspando la piel de las manos y las rodillas. Algo golpeó contra el metal de la puerta y saltaron chispas. El tirador tenía visión infrarroja. Maldiciendo en voz baja, me puse de pie y salí corriendo como el demonio hacia la torre de enfriamiento más cercana.
Los suaves ping siguieron, pisándome los talones como un terrier.
¡Maldita sea! ¡Maldita sea! ¡Maldita sea! Al abrigo de la carcasa de metal de la torre de enfriamiento, cerré los ojos y respiré profundamente, tratando de tomar algo de aire en mis pulmones ardiendo. Tratando de controlar el miedo que me azotaba. Los sonidos fuertes de algunas sirenas en la noche, se mezclaban con el ruido del tráfico. Tenía que salir de este edificio antes de que la policía llegara. No podía permitirme el lujo de quedar atrapada jugando a las veinte preguntas.
Tragando pesadamente, me concentré en los ruidos más fuertes, mientras los dividía por zonas, separándolos a conciencia. Luego me concentré en los ruidos de base, más cerca. Un grillo piaba a mi izquierda. Unas suaves pisadas se movieron a mi derecha.
Me sequé el sudor que corría por mi cara con la manga de la chaqueta, y luego me deslicé alrededor de la torre de enfriamiento y me asomé por el borde. Nada más que una gran extensión de hormigón entre mí y la torre de refrigeración donde el tirador debía de haber estado en pie.
A pesar de que las pisadas habían cesado, el olor en el viento sugería que el hombre se había movido hasta el borde posterior de la escalera. Tal vez estaba tratando de llegar a mí alrededor. Tal vez estaba simplemente tratando de escapar.

Volví sobre mis pasos y en silencio me trasladé al otro lado de la escalera. Una vez que estuve cerca de la esquina, me detuve y bajé mis escudos un poco, para sentir los pensamientos del tirador. Nada. Él tenía la mente vacía, o estaba protegido contra una intrusión psíquica.
Juré en voz baja. Tanto para tomar su mente y dejarle indefenso. Tendría que hacerlo de una manera pasada de moda. Y corría el riesgo de que alguien echara vistazo alrededor de la esquina.
Él estaba en el otro extremo, arrodillado, apuntando el arma a la torre que él simplemente acaba de dejar. Obviamente, me creía tonta.
Me deslicé suavemente hacia adelante, resistiendo la tentación de salir corriendo y correr hacia él con la velocidad de vampiro, no queriendo correr el riesgo de gritar en el aire al abordarle, dándole una advertencia.
En el último momento él me sintió de todos modos, giró y disparó con un movimiento rápido. La bala hizo una muesca en mi hombro, tirándome hacia atrás y hacia abajo, cavando un agujero en mi piel suficientemente profundo como para introducir la punta del dedo pulgar.
El dolor golpeó y me susurró, mi visión borrosa momentáneamente cegada por el escozor de las lágrimas. El muy cabrón había utilizado balas de plata.
Él no apuntaba antes a Quinn. Me apuntaba a mí o a la Señora Hunt.
El chasquido de las balas recargándose hizo eco en la noche. Me volví a equilibrar y giré, golpeando el arma apartándola de él. Su mano se lanzó a la espalda. Confusa, le di un puntapié en las pelotas, a continuación, golpeé uno de los zapatos a través de su mandíbula cuando iba hacia abajo. El fuego saltó a través de su mandíbula, lo que significaba que el tirador era un vampiro, aunque no lo hubiera percibido antes.
Su gruñido se cortó abruptamente cuando la parte de atrás de su cabeza se estrelló contra el hormigón. Sus ojos rodaron hacia atrás y no se movió.
Ahora que la adrenalina se había desvanecido, el dolor volvió a golpear.
Jurando en voz baja, me quité el vestido, a continuación llamé al lobo dentro de mí. El poder se arrastró a mí alrededor, a través de mí, emborronando mi visión, confundida con el dolor. Pero sólo estuve en mi forma alternativa por un instante, y luego cambié de nuevo. La herida todavía picaba como abrasando, pero por lo menos el sangrado se había detenido.
Me vestí y, sosteniendo los estiletes en caso de que él estuviera fingiendo, caminé hacia el tirador. Era Europeo, probablemente con más de veinte años, con el pelo negro, tatuajes tribales a través de sus mejillas, y un anillo en el centro de su labio inferior. Era el anillo que era el escudo psíquico. Obviamente, alguien había hecho un poco de actualización desde la última vez que vi uno.
A horcajadas sobre su cuerpo, golpeé por encima de él, y apretó un talón contra su pecho, como medida de precaución. Si él se moviera, yo lo estacaría, porque no estaba de humor para una pelea en este momento. Él no iba a morir inmediatamente, porque el estilete no era lo suficientemente largo para llegar a su corazón desde donde lo había colocado.
Pero me daría tiempo para golpearlo. Y ahora mismo, eso era lo más importantes.
Yo agarré el anillo del labio y le di un tirón. La sangre salió a borbotones. Él no se inmutó, lo que significaba que estaba verdaderamente fuera de sí. No es que importara. Ahora que su mente estaba sin protección, era mío para jugar.
Bajando mis escudos de nuevo, extendí la mano mentalmente, tocando sus pensamientos, pillando sus recuerdos. Él era un asesino a sueldo, y le habían contratado ayer para librarse de mí.
No la de Señora Hunt. De mí.
Esto en cuanto a la maldita promesa de Misha que había de mantenerme a salvo y detener los ataques.
Seguí rebuscando en los pensamientos del tirador. Él no sabía quién lo había contratado, porque el golpe había sido organizado a través de un intermediario. Un hombre que tenía los ojos marrones rodeados de azul y ámbar, y cuyo rostro tenía el mismo tipo de líneas duras como la señora Hunt.
¿Tenía ella un hermano?
¿La muerte de General Hunt había sido deliberada, o un accidente? ¿Estarían los dos golpes igualmente conectados?
Su mente no podría darme las respuestas. Él sólo sabía, para que había sido contratado.
Levanté la vista cuando las sirenas se detuvieron en la calle de abajo. Momento para irse. Hice una incursión en la mente del asesino de nuevo, esta vez haciéndole creer que él tenía una pierna rota. Aun cuando él se despertara antes de que los policías llegaran aquí, él no iría a ninguna parte. Me levanté, le di una palmada en busca de otras armas, lo empujé a un lado para que no se ahogara con su propia sangre, aunque sí era un vampiro en realidad, eso era muy poco probable, entonces pateé el rifle fuera de su alcance.
Muévete, Riley. La voz de Quinn era afilada por la preocupación. Los policías estarán pronto en ese tejado.
Soy consciente de eso. Me dirigí hacia las escaleras. ¿Cómo lo hace?
Él ya había desaparecido cuando me levanté allí.

Bajé las escaleras, incluso más rápido de lo que había subido, y un grupo completamente diferente de músculos, se despertaron protestando.
¿Ninguna pista acerca de quién era?
Él dejó atrás algunas plumas y el arma.

Así que el segundo disparador era un cambiante, no es que eso diera cualquier pista acerca de su identidad. El mío había sido contratado para mí, no para la Sra. Hunt
A la Sra. Hunt fue un disparo intencionado, no un accidente.
Me abrí paso en la escalera. El guardia hizo girar y abrió la boca para hablar, pero tomé el control de su mente y le hice mirar más allá de mí y no ver nada. Así que, nosotros simplemente éramos los objetivos, porque los dos estábamos en el punto uno. La pregunta es, ¿por qué quieren la muerte de Hunt?
¿Y cómo saben que estás aquí, y mucho menos que estabas bajo ese disfraz?
No lo sé. No lo sé.

Las puertas delanteras chasquearon al abrirse. Las luces parpadeaban en la oscuridad, con rayas azul y rojo. Los hombres en blanco y azul estaban con el taxi y la señora Hunt, mientras que una multitud congregada miraba con horror.
La conciencia erizó toda mi piel, a continuación, Quinn estaba a mi lado, como una sombra que de repente se hizo tangible.
Envolvió la mano alrededor de mi brazo y me guió hacia la derecha.
¿Hacia dónde vamos?
Tú vas a ir al aeropuerto. Yo voy a seguir a la señora Hunt.
A Jack no le va a gustar.
Jack no es mi jefe, y nosotros necesitamos saber qué diablos está pasando. Si la señora Hunt es un reemplazo, ella sabrá algo. O alguien. Tengo la intención de averiguar qué es.
Ten cuidado.
En estos asuntos, siempre.

Se detuvo junto al coche y abrió la puerta. Luego me atrajo hacia él, con la boca reclamando la mía con un beso que era salvaje, erótico, y una afirmación de disculpa de lo que quería. Y de qué pensaba hacer cuando tuviéramos más tiempo.
Abrí los ojos, miré los suyos. Viendo el deseo. Viendo la determinación, y las brillantes chispas.
Este vampiro no se rendiría, no se marcharía. No importa lo que hiciera o dijera. Él estaría jugando para siempre. En serio.
Lo que significaba que aún no entendía que yo era un lobo, con las necesidades de un lobo, y que nunca podría ser lo que él quería que fuéramos, no importa lo que se podría poner entre nosotros.
―Quinn…
―La Señora Hunt está saliendo, ―cortó con dureza, lo que hizo preguntarme si había leído mi mente y simplemente retrasaba el momento de la verdad―. Hablaremos en otro momento.
Me besó de nuevo, no menos feroz que antes, entonces me empujó al interior del coche y cerró la puerta.
Cuando me giré alrededor para mirarlo, él ya había desaparecido.

fin del capítulo

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Miér Nov 03, 2010 6:03 pm

gracias...mucho trabajo por lo que veo...oye los mios te puedo ayudar....si quieres...

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Miér Nov 03, 2010 6:09 pm

no tranquila ^^ aun tengo que corregir el cap 10 y terminar de traducir el cap 11, y Eli no ha aparecido y habrá que traducir su parte también :225:

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Miér Nov 03, 2010 6:13 pm

jajaja dios como odio es capitulo 11

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Miér Nov 03, 2010 6:15 pm

si verdad... se nos está atragantando XDD

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Miér Nov 03, 2010 6:18 pm

mucho de esa chica perra..jajajajaja

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Miér Nov 03, 2010 9:51 pm

Capítulo Diez
Traducido por rossmary
Corregido por gemma

El Rocker estaba lleno de adolescentes, todos de la mitad de mi edad, la música golpeaba fuertemente, envolviéndome en una dolorosa agonía que podía sentir aun dentro de mi coche.
Comprendí por qué la clientela tradicional de fin de semana del Rocker, habían huido de toda está basura en la que el lugar se había transformado, no había nada como el buen rock and roll de moda con el que este club había construido su reputación. Pero aquello eran otros tiempos, supongo que tenían que hacer algo para atraer a la próxima generación de lobos a través de sus puertas.
Misha estaba sentado en un taburete en el otro extremo de la barra de cromo y laca roja. Llevaba unos jeans oscuros y una camiseta negra y ambos acentúan la blancura de su cuerpo magro. Me quedé mirándolo fijamente, el impulso de darme vuelta y echar a correr me golpeó.
No quería hacer esto. Realmente no.
No era por el sexo. Como le había dicho a Quinn más de una vez, el sexo era parte de la naturaleza de un hombre lobo, y no lo salvaguarda en el mismo sentido reverente. Aunque yo no tenía especial interés en aparearme con Misha, lo haría, y me gustaría tanto, que probablemente lo disfrutaría.
No, lo que me disgustaba era el simple hecho de que no me había quedado otra opción en todo esto. Si yo fuera un guardián y esto fuera sólo una parte de mi trabajo, habría estado bien.
Si yo hubiera caminado por aquí sabiendo que me habían ofrecido esta tarea y había elegido voluntariamente hacerlo, no tendría problemas. Pero no tenía la elección, no importa lo que dijera Quinn. Misha parecía ser la única persona que sabía lo que estaba pasando, y para obtener esa información y hacer que mi vida cambiara, tenía que hacer esto. No porque quisiera, sino porque tenía que hacerlo. Dos cosas muy diferentes.
Y me di cuenta entonces que parte de mí ya había aceptado la realidad de que un día me convertiría en un guardián. Que un día, estaría haciendo esto por voluntad propia y no por necesidad. Cerré los ojos, enferma, no tanto por el pensamiento, sino por el temblor de la emoción que se apoderó de mí.
Yo no quería convertirme en una asesina. No quería ser como mi hermano. Pero una parte de mí que se había regocijado siempre en el peligro, al estar con Talon, estaba bailando con la idea de convertirme en un guardián y estar más ante el peligro de forma regular.
Tal vez Jack estaba en lo cierto. Tal vez él me conocía mejor de lo que yo sabía.
Tomando otra respiración profunda, empujé a un lado los pensamientos, y me abrí paso entre la multitud. Al tocar a Misha en el hombro, le dije:
—Creo que teníamos una cita.
Su mirada helada se deslizó por mi cuerpo. Me había cambiado la ropa por unos jeans y una blusa entallada negra, pero había dejado los cambios que Liander me había hecho. No hubo reconocimiento en los ojos de Misha cuando su mirada se encontró con la mía para luego desaparecer.
—Creo que te equivocas.
—¿Así que has decidido que no quieres más hijos?
Su cabeza rompió todo, y su estrecha mirada se fijo en mí.
—¿Riley?
—La misma.— Me dejé caer en el taburete al lado de él y pedí una cerveza.
—¿Por qué el disfraz?
—¿Por qué no? Sobre todo cuando está suficientemente demostrado que no pueden mantener mi seguridad.
—¿Has sido atacada recientemente?
Aspiré a voz baja.
—Dos veces, en realidad.
—¿Qué?
La sorpresa en su voz parecía genuina, pero yo no estaba dispuesta a dejarme engañar por ella. Misha podría actuar muy bien frente a casi cualquier persona que yo conocía.
—Una vez un Orsini, la otra un asesino a sueldo pagado. Me están orinando encima con mucha frecuencia, Misha.
—El muy cabrón — murmuró. —Obviamente, necesita un pequeño recordatorio de que quiere decir lo que digo.
—Obviamente, porque se está tornando un poco ciego sobre los aviso de amenaza en este momento. Y mantenerme a salvo fue parte de nuestro trato, ¿recuerdas?
—Me acuerdo, — dijo, voz dura. —Y yo estoy tratando.
—Bueno, tendrás que insistir más o la maldita oferta será pagada.— Hice una pausa y di las gracias al camarero cuando trajo mi cerveza.
—Quiero saber cómo se produce el seguimiento, Misha. Dime que, o se termina en este momento.
A Jack le daría un ataque si escuchara cualquiera de estas amenazas, pero que se vaya al infierno, Jack no tenía su vida colgando en una maldita línea.
—Tienes micrófonos.
—Rhoan me inspeccionó en busca de ellos, y no hemos encontrado ninguno.
—No encontrarán estos. Son nuevos.
—¿Robados de la Base Militar Landsend, tal vez? — Sonrió.
—Tal vez.
—Quiero encontrarlos y terminar con esto de una vez.
Él asintió con la cabeza.
—No quiero tu muerte, Riley. Créeme que es así y nada más.
Oh, yo lo creía. Él quería un niño mío primero.
—Entonces, dime, ¿por qué Martin Hunt, tiro?
—No aquí. Espera hasta que estemos arriba.
—Arriba, no podría ser más seguro.
—Pero tienen pantallas de voz activa allí. Por lo menos lo que decimos no se puede escuchar una vez que estemos en una de esas zonas.
—A menos que esta gente pueda leer los labios.
Una sonrisa asomó a su boca delgada.
—Creo que sería un poco obvio, si alguien estuviera allí simplemente para leer los labios.— Verdadero. El Rocker no era como la Luna Azul. El baile en este nivel era un baile real, no el tipo lobo, simplemente porque en el Rocker había una pared de ventanas que daba a la calle principal. Y mientras los hombres lobo no les afectaba hacerlo en público, a la humanidad, si que le importaba y puede que se apuren por verlo.
Tampoco disponíamos de habitaciones privadas. Podía ser aquí, en el eje de balancín, en la columna en el piso superior, o las otras opciones tan simple como camas, sofás, o pufs.
—¿Pensé que le habías dicho a tus seguidores que habías renunciado a venir por aquí?
—Hasta donde yo sé, ellos lo saben. Pero no quiero correr riesgos.
Tampoco mejoras. Puede ser que valga la pena conservar los cambios de Liander 's por un tiempo más. Me tomé un largo trago de mi cerveza y luego dije:
—¿Vamos a ir al grano?
En sus ojos brillaban la diversión y el hambre.
—Ansiosa, por favor, ¿eh?
—¡Oh, morir por ella!
—El resultado final valdrá la pena para los dos.
Seguramente eso esperaba.
—No hay ninguna garantía de que vaya a quedar embarazada. Si has leído mis archivos, sabrás qué esperar.
Apretó su mano contra mi columna vertebral cuando me guió hacia la escalera de servicio. El deseo se movió lentamente. Misha no era mi elección, pero sin duda no merecía ningún entusiasmo, pero él era el que tenía que estarlo. Así las cosas, bien podría disfrutar de mi tiempo con él.
—No eres sólo el lobo que estoy tratando de impregnar en este momento, — dijo, mientras subíamos las escaleras. —Tengo otras dos mujeres que han accedido a llevar a mi hijo.
Fue la primera declaración que había hecho que yo realmente creía. La primera declaración que en realidad me había hecho pensar que estaba diciendo la verdad, por lo menos parte del tiempo.
—¿Te refieres a las rubias que has mencionado antes?
Él asintió con la cabeza.
—Apuesto a que lo hacemos por una buena causa.
Me miró, sus ojos era fríos.
—Todo el mundo tiene su precio, Riley.
Él sabía cuál era el mío. Sabía que esa era la única razón por la que estaba aquí. Y no le importaba. ¿Qué haría si supiera que nunca llegaría a obtener la única cosa que realmente quería? No de mí, de todos modos.
La habitación de arriba era larga y estrecha, se parecía a uno de los antiguos graneros de moda que a menudo había visto en los westerns1. Lo único que le faltaba era el heno, aunque yo sabía que había estado aquí en los primeros años.
La habitación estaba medio llena de lobos en varias etapas de apareamiento, y el aire estaba cargado de olor a sexo y lujuria. Mi sangre se aceleró, suscitada por los aromas tanto como los sonidos y las vistas de apareamiento.
El hambre de Misha tiró a mí alrededor, una cosa viva que me robó el aliento y el dolor se hizo aún más feroz. Su aura, pasó a plena intensidad, me ahogó en el deseo, asegurándose de que mi cuerpo estuviera listo para él cuando llegara el momento. No es que realmente necesitara mucho para hacerlo, porque después de besar a Quinn y la posterior salida, estaba más que lista para entrar en acción.
Y aunque podría haberme negado a la fuerza de su aura con bastante facilidad, no lo hice. Era mejor dejar que pensará que necesitaba su aura, que todavía estaba dispuesta a estar aquí. Además, esta noche podría estar a punto para obtener respuestas, pero estaba segura como el mismo infierno de que disfrutaría también.
En el momento en que llegamos a la primera mitad del camino nos detuvimos en el único sofá libre de la habitación, mi piel quemada, al igual que la necesidad de que me sintiera en su interior. No esperé que él hiciera el primer movimiento, lo empujé. De espalda contra la pared y lo besé como si mi vida dependiera de ello. Lo besé hasta que mi piel quemaba y la necesidad de sentirlo en mí interior lo consumía todo. Entonces con un rápido movimiento lo cabalgué, duro, rápido y con furia. Un gruñido profundo escapó de su garganta, una advertencia de Dios sabe qué, pero lo ignoré, arremetiendo duro. A medida que su cuerpo se convulsionaba y su descendencia se derramó dentro de mí, mi orgasmo me golpeó. La intensidad del mismo me robó el aliento y perdí la cordura durante unos segundos de más.
Pero maldición, todavía no se había terminado. Ni mucho menos.
Aún estaba duro en mi interior, lo cual, no era realmente sorprendente. La necesidad de crear vida en él, y la luna, que nos obligaba a cambiar cada mes, nos daba aun más fuerza para complacer a nuestro compañero más tiempo y con mayor frecuencia, especialmente cuando la necesidad de reproducirse estaba en nosotros.
—Mi turno para montar a lo bruto, — gruñó, con los ojos ardiendo de deseo e ira.
Me tocó un nervio. Misha odiaba ser el segundo. Odiaba no estar al mando. Interesante. Tal vez era algo que yo podía utilizar más tarde, cuando estuviéramos en algún lugar de mayor seguridad, donde fuera probable que interviniera si las cosas se ponían un poco ásperas para mí.
Me dio la vuelta, y me apretó contra el respaldo del sofá, y luego me pateó las piernas y empujó hacia dentro de mí tan duro y rápido que no estaba segura de si mi gemido era de placer o de dolor. Luego empezó a moverse, no pensaba dejarlo escapar, concentrándome en las sensaciones y simplemente disfrutar.
Esa fue la pauta para las próximas dos horas, donde nos apareamos en el sofá, la cama, y los pufs. La primera hora fue tan fuerte y furiosa como yo esperaba, pero después de eso, se tomó más tiempo, simplemente en seducir. Agradeciendo el esfuerzo, y al final, bien que lo disfruté. Siempre me gustó estar con Misha, y creo que todavía me gustaba, incluso cuando ya no confiaba más en él. A pesar de cualquiera de sus defectos, solía ser un buen amante.
Eran cerca de las tres, cuando pedimos un par de cervezas y luego nos dirigimos hacia un rincón más apartado. Misha encendió la pantalla de voz.
—Dame tus pies, — dijo.
Levanté los dos y los apoyé en su regazo. Estudió la parte inferior de ambos por un momento, luego soltó un gruñido y bajó el pie derecho de nuevo al piso. Encogió la pierna izquierda hacia mí alrededor para que yo pudiera ver mi pie, y señaló el punto de decoloración ligera en el centro.
—¿Ves eso?
Fruncí el ceño.
—Parece como una peca.
—Eso es lo que hacen que parezca. Sólo, si rozas el dedo sobre ella, se siente una ligera dureza alrededor de los bordes en comparación con el resto de tu pie.
Lo hice.
—¿Es el gestor de seguimiento?
—Sí.
—¿Landsend puede hacer tan pequeños seguidores?
—No sólo que sean pequeños, sino que sean imposibles de rastrear por los buscadores actuales.
—¿Y tú sabes de esto porque tienes una en ti? — Fue una conjetura, pero no muy lejos de la verdad.
Sonrió.
—Sí, tengo uno. No confían, así que tengo seguidores, también.
—¿Por qué desconfían de ti? Evidentemente, las obras.
—Porque sé cómo quitarlos, y lo hago cuando se me antoja que no me encuentren. Solo piensan que la señal es defectuosa, por lo tanto no tengo a nadie siguiéndome.
—Estás jugando un juego peligroso, Misha.
—Sí.— Llegó a nuestra pila de ropa, y sacó un cuchillo del bolsillo de sus vaqueros. —No te muevas, — dijo.
Hizo un corte en mi pie. No profundo, así que el dolor no fue tan fuerte. Después de unos segundos, gruñó, y luego levantó la mancha en la yema del dedo para que yo pudiera verla. Ahora parecía una peca con cuatro finas piernas de alambre.
Lo dejó caer al suelo y lo aplastó bajo su talón.
—Él, por supuesto, sabes que has encontrado el error.
—Siempre y cuando ya no puedan seguirme, me tiene sin cuidado.— Estudié a Misha por un momento. —No me puede seguir la pista ahora, ¿verdad?
—Hasta donde yo sé, ese fue el único que se te colocó. No puede utilizar más de una señal por persona o animal o algo así.
—¿Y supongo que Kade, tiene uno, también?
—Cada uno de importancia para el proyecto tenía una. Por si acaso.
—Entonces me disculpas, mientras hago una rápida llamada por teléfono.
Se encogió de hombros. Saqué el celular del bolsillo de mis jeans y rápidamente marque el número de Jack. Me dio ocupado, así que le dejé un mensaje detallando del dispositivo de seguimiento y cómo quitarlo.
Una vez hecho esto, guardé nuevamente el teléfono en el bolsillo, y le dije:
—Así que dime por qué fue asesinado Hunt.— Misha se relajó a mi lado.
—Ya no era de utilidad.
—Y el hecho de que ahora estás hablando de él significa que no era un jugador, y mucho menos un jugador importante.
—Sí .
—Entonces ¿por qué simplemente no me dijo su nombre al principio?

Nota: westerns: se refiere a películas del oeste.

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Jue Nov 04, 2010 11:45 am

CAPÍTULO 10 (PARTE 2, páginas 164—168)


Traducido por: Tibari

—Está muerto, por lo que las restricciones que tenía sobre mencionar su nombre se han ido. —Su sonrisa era fría—. Además, nunca fue parte del acuerdo que te facilitara las cosas.


Verdad. Pero a veces era agradable pensar que las cosas podrían ser fáciles. Estúpido, lo sé.


—Entonces, ¿Hunt simplemente era un medio para reunir información?


—Sí.


—De las bases militares secretas.


—Y de lo que hacían. Pero también era un medio para vigilar las diferentes investigaciones, tanto militares como civiles.


—Creo que la Dirección no era una de ellas… ya tienes un hombre allí.


Él sonrió.


—Y yo que pensaba que nadie sabía que Gautier era uno de los nuestros.


—Jack lo ha sabido desde hace tiempo. —Lo cual no era exactamente la verdad, pero no estaría mal hacerle creer a Misha que sabíamos más sobre la situación de lo que realmente era—. Háblame de la señora Hunt.


Él se limitó a sonreír. Lo que quería decir que no podía, o no quería.


—¿Qué manada obliga a alguien hacerse pasar por la señora Hunt?


De nuevo, más silencio. Obviamente, la señora Hunt —o quienquiera que fuera en realidad—, era alguien a quien teníamos que seguir de cerca.


—Entonces, ¿qué hay de Kade? ¿Por qué mataron a su compañero y a él lo mantuvieron con vida?


—Su compañero fue asesinado porque se estaba acercando demasiado a una fuente. A Kade lo mantuvieron con vida, simplemente porque no tenía habilidades interesantes.


Seguramente.


—¿Qué manada tiene los ojos marrones, rodeados de un anillo azul y ámbar?


—La manada Helki, que viven en los alrededores de Bendigo. —Sus ojos eran trozos de hielo en la luz brumosa que llenaba la habitación—. Es simplemente una cuestión de hacer las preguntas correctas, Riley.


Di un sorbo a mi cerveza.


—¿Qué puedes contarme sobre la manada Helki?


—Son cambia formas.


Le di una especie de mirada inexpresiva.


—Todos somos cambia formas.

Incluso la mayoría de cambia formas negaba el hecho de que provenían de los primeros pobladores lobos.


—Sí, pero no todos los lobos son cambia formas, mientras que la manada Helki sí.


Fruncí el ceño.


—¿Qué quieres decir?


—Quiero decir que algunos pueden imitar diferentes formas de animales, otros sólo la de lobo. Y algunos pueden imitar formas humanas.


—Bromeas.


—No.


Esto tendrá consecuencias que no quiero ni imaginarme.


—Me sorprende que la manada Helki no haya desaparecido en los rincones oscuros de laboratorios secretos.


Su sonrisa era severa.


—¿Quién dice que muchos de ellos no lo hayan hecho?


¡Teníamos que encontrar ese maldito laboratorio! Teníamos que detenerlos.


—¿La mujer que vi esta noche es un miembro de la manada Helki?


Sus ojos brillaron, divertidos.


—Creo que estás empezando a ganar popularidad. Ella es un clon creado a partir de los genes de la manada Helki.


Más clones. ¿Existe un suministro sin fin de esos malditos bastardos?


—¿Así era la Sra. Hunt original, con el mismo color de ojos extraño? Si no, ¿cómo explicas la sustitución con la repentina diferencia en el color de los ojos?


—La original era humana, y sus ojos eran muy similares al marrón rodeado de azul de los Helki. Y la nueva Sra. Hunt se apartó de sus amigos y de las organizaciones benéficas durante tres semanas. La única persona que puede haber notado la pequeña diferencia tuvo que ser su marido, excepto que no mantienen relaciones sexuales desde hace algún tiempo. Todavía comparten la habitación, pero no la misma cama.


—Así que ¿la original ha muerto?


—Sí.


Tomé un trago de cerveza, entonces cambió el rumbo.


—Dijiste una vez que la respuesta está en mi pasado. En amantes de mi pasado.


—Sí.


—¿Te refieres a los amantes más antiguos o a los más recientes?


—A los más recientes, creo.


Vaya, eso lo hacía fácil. Sobre todo si con “recientes” se refería a los de una sola noche.


—¿Cómo de lejos en el pasado?


Dudó.


—Tres años y medio.


Genial. Iba a ser muy fácil recordarlos, sobre todo si había ocurrido durante la fase lunar.


Me froté los ojos.


—¿Cómo de conectado está el hombre con la mujer que conocí esta noche?


—Muy conectados.


—¿Hermana?


—No.


—¿Amante?


—No.


—Entonces, ¿qué?


—No puedo decirlo.


¿No podía, o no quería? Considerando la sonrisa que asomaba en sus labios, sospechaba que era lo segundo.


—¿El hombre del que estamos hablando es de la manada Helki?


—En el mismo sentido que la mujer, sí.


Entonces, la manada Helki definitivamente tenía que ser localizada. Lo que quedaba de ellos, al menos.


—¿Me puedes dar una descripción?


Se encogió de hombros.


—Cabello castaño, complexión media. Ojos azules.


Normal, en otras palabras. Entonces, fruncí el ceño.


—Pensé que habías dicho que era un miembro de la manada Helki.


—Sí.


—¿Cómo podría él tener los ojos azules?


—El color de los ojos cambia, dependiendo de la forma que esté utilizando.


Enarqué las cejas.


—Entonces, ¿por qué la falsa señora Hunt simplemente no acaba de completar el disfraz y tomar el verdadero color de ojos original?


—Porque esas transformaciones consumen un montón de energía y poder. Cuanto menos tengas que transformarte, más tiempo puedes mantener dicha transformación. Y los ojos, lo creas o no, son uno de los elementos más difíciles de sostener y mantener.


—Por ser los espejos del alma y todo eso.


—Sí. —Hizo una pausa—. ¿Te han dicho alguna vez que tienes unos ojos muy expresivos?


—No, y tampoco me interesa escucharlo de ti.


Él sonrió. Esto me recordó a un gato mirando un ratón cuando sabía que estaba a punto de comer.


—Entonces, ¿el hombre enviado para seducirme hace más o menos tres años no estaba usando su verdadera forma? —Lo que significaba que de todos modos recordarle no iba a ayudar.


—No.


Bebí un poco de cerveza y luego pregunté:


—¿Qué dijo para conseguir el trabajo?


—Creo que dijo que era militar.


¿Militar? Sólo había bailado con un militar, y había terminado por cederle parte de mi corazón.

Pero no podía ser Jaskin. Fue estudiado y aprobado en secreto por la Dirección, por lo que no podía haber nada remotamente dudoso en su pasado.


¿Hubo algún otro militar? Fruncí el ceño, recordando de nuevo cuando conocí por primera vez a Jaskin. Entonces recordé al hombre antes que él… el hombre que nos había presentado.


Venía de la misma compañía, pero de algún modo había conseguido separarse de sus compañeros y había acabado en el Blue Moon solo. O al menos eso me había dicho. La luna había estado dos noches en plena floración y la fiebre había estado golpeándome con fuerza. Aunque estaba con dos compañeros regulares entonces, hubo algo en él que me atrajo… algo peligroso que hablaba de salvajismo. Bailamos el resto de la noche, y acordamos reunirnos a la noche siguiente.


Pero no volvió solo. Jaskin y otros cuantos estaban con él. También tenían ese “algo”, pero algo más acababa de hacer surgir entre Jaskin y yo, y era mucho mayor que con el hombre con el que había bailado la noche anterior.


Dios, ¿cómo se llamaba el primer hombre?


Ben. No, algo extranjero. Benito. Benito Verdi.


Finalmente, tenía una pista que podía seguir. Podía ser un total callejón sin salida, pero al menos era algo.


—¿Aquél hombre de ojos azules fue el primer clon?


—El primer intento de clon, sí.


—¿Por qué?


Levantó una ceja.


—¿Qué quieres decir?


—¿Qué dije o hice para que en ese momento tus compañeros y tú os inclinarais a pensar que era algo más que un lobo ordinario?


—En realidad fue Gautier quien lo sugirió. Me dijo que eras extraordinariamente rápida para un lobo, y que podrías ser un buen donante para nuestro laboratorio o en otros experimentos. También dijo que era evidente que sabías que él estaba sobre ti, incluso aunque se mantuviera en la sombra.


Algo que ningún lobo podía hacer. Pero entonces, ¿por qué Gautier no había notado lo mismo cuando se trató de Rhoan? ¿Por qué me mencionan a mí, y no a mi hermano?


Y entonces me di cuenta. Rhoan bebía sangre. Por eso nunca habían cuestionado su velocidad, sus reflejos.


Todos pensaron que era un lobo que había realizado la ceremonia ritual y compartido sangre para convertirse en un vampiro.


Después de todo, trabajaba de noche y llegaba a casa al amanecer. Bueno, cuando llegaba a casa, claro está. La manada de lobos rojos Jensen podría ser pequeña en Australia, pero nuestra manada tenía una larga historia en Inglaterra e Irlanda, así que el hecho de que él fuera un Jensen no era ninguna pista en sí misma de su edad. Nadie en la Dirección sabía que éramos hermanos —nadie excepto Jack y la propia directora— y seguramente tampoco estaba en nuestros archivos. Demonios, incluso la fecha de nacimiento de su expediente era falsa. Pero entonces, muchos vampiros hacían lo mismo. Los registros falsos habían mantenido a los vampiros más viejos ocultos durante siglos.


Era muy posible pensar en él como un vampiro, y un vampiro bastante viejo como para aguantar una poca luz del día.


Lo cual era bueno para él. No tan bueno para mí. Después de todo, los muy cabrones todavía estaban detrás de mí.


—Entonces —dije—, ¿comenzaste a vigilarme?


Él asintió y tomó un sorbo de cerveza. Su mirada se deslizó tranquilamente por mi cuerpo, su hambre comenzó a recorrer mi carne en oleadas cada vez más calientes. Obviamente, aún podía terminar el pago por la noche.


—Incluso viví en un edificio enfrente del tuyo durante más de un año. Créeme, me encantaba el hecho de que no hubiera cortinas en ninguna de tus ventanas.


Enarqué una ceja.


—¿Jugaste a Tom el mirón¹? Y yo que pensaba que estabas por encima de todo eso.


—Mirar está en la naturaleza de todo hombre. —Su sonrisa creció—. Igual que está en la naturaleza de toda mujer el lucirse.


—Mirar y hacer alarde de ello está bien. El espionaje es un asunto completamente diferente. —Dudé—. Entonces, ¿por qué tú? ¿Sobre todo teniendo en cuenta que Talon es quien se acercó más para ser mi compañero?


Se encogió de hombros.


—Conocías a Gautier, y parecías ser muy consciente de su presencia. Talon se vio a sí mismo más allá de una misión de vigilancia, y nuestro otro hermano clon ya había fracasado.


Así que ¿el hombre de ojos azules era otro clon, como la mujer que se hacía pasar por la señora Hunt? ¿Por qué entonces dicen que fueron los Helki, a menos que él los considerara Helki porque ésa era la fuente de su ADN?


—Pero ¿por qué no lo hizo uno de vuestros subordinados?


—El hombre para el que trabajo no tiene la confianza de los subordinados. Se me ordenó hacerlo, y así lo hice.


Fruncí el ceño.


—No pareces el tipo de estar apartado y cumplir órdenes fácilmente.


—No lo soy, pero cuando se trata de este hombre, no tengo otra opción. No se puede escapar de él, porque los cinco estamos bloqueados en el contacto telepático. Él es mucho más fuerte que nosotros, y nos mataría en el momento en que sintiera la traición. No tengo ningún deseo de morir antes de tiempo.


—Así que, ¿te escaqueas y envías a otros a hacer el trabajo sucio? —Como yo.


Él asintió.


—Entonces, ¿por qué no estás muerto ahora? Estás planeando su muerte a través de la Dirección, ¿verdad?


Su sonrisa envió un escalofrío que recorrió mi espalda.


—Sí. Pero él no puede controlar cada pensamiento, cada deseo, y siempre que pueda evitar ciertas palabras clave, puedo deslizarme por debajo del radar, por así decirlo.


Así que la razón por la que él no me decía ciertas cosas no era porque no podía, sino porque esas palabras podían ser objeto de una atención mental no deseada.


—En ese caso, ¿por qué intentar colocar un compañero cerca de mí? ¿Por qué no cogerme?


—Por la Dirección y tu relación con Rhoan. No queremos arriesgar el descubrimiento, y desde luego no nos íbamos a arriesgar a cogerte. No hasta que estuviéramos seguros de que valías el esfuerzo.







—————

¹ Tom el mirón, un personaje de la leyenda de Lady Godiva que no pudo resistir la tentación de mirar a la mujer por un agujero. (N. del T.)

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Jue Nov 04, 2010 1:00 pm

CAPÍTULO 10 (PARTE 3, páginas 169—173)


Traducido por Tibari
Corregido por Gemma

Eso hizo que enarcara mis cejas.
—Aun cogiendo a Rhoan, ponías sobre aviso a la Dirección de todos modos.
Él soltó un bufido.
—Fue la arrogancia de Talon lo que entró en juego. Nunca creería que en la Dirección eran todos tontos, o que se darían cuenta de sus actividades si no era más perspicaz. Por supuesto, en realidad no se dio cuenta de que el laboratorio había secuestrado a Rhoan… no hasta después de la incursión para rescatarle. —La diversión tocó sus labios—. Eso estuvo muy bien hecho, por cierto.
—Gracias.
Él asintió. Tomé otro trago de cerveza, y luego pregunté:
—¿por qué no matar a Talon una vez lo tuvimos?
—¿Qué sentido tenía? Talon no podía decirte nada.
Porque el conocimiento había sido borrado.
—Así que, originalmente, ¿el plan era que Talon me vigilara?
Él asintió de nuevo.
—Por supuesto, en realidad no atestiguamos ninguna de las capacidades que Gautier mencionó hasta hace poco.
—¿Te refieres al lobo que me disparó con plata y lo grabó todo?
—Sí. Viendo tu sombra se confirmó lo que Gautier había estado diciendo todo el tiempo.
—Entonces ¿por qué? ¿Por qué no intentar algo como eso antes?
—Porque el día antes, Gautier te vio luchar con dos vampiros. Ningún lobo, no importa lo rápido que sea o lo joven que sea un vampiro, debería ser capaz de hacer eso. Él nos exigió que hiciéramos una prueba. En esta ocasión, se le escuchó.
Así que Gautier era el causante de que mi vida se fuera por el desagüe. O, al menos, fue responsable en parte. Si me hubiera alejado del club esa noche, hubieran ignorado la curiosidad y el olor de la sangre en el aire, y tal vez mi vida hubiera sido normal. O lo más normal que podría haber sido dado que Talon había decidido que sería la incubadora perfecta para su niño “perfecto”.
Pero si me hubiera alejado, toda esa gente del club habría muerto, y no solo unos pocos.
Y el saber que podría haberlo parado y no lo hice, habría hecho mi vida aún más difícil con toda esa mierda que estaba pasando.
—Si eras mi vigilante al principio, ¿por qué entonces asignaron a Talon y no a ti?
—Sencillo. Después de meses de no estar haciendo nada más que observarte cada noche, te empecé a desear con ferocidad. Y esa es la razón por la que asignaron a Talon.
Y yo me tragué el cebo de Talon… anzuelo, sedal y plomo. Pero su cebo había sido realmente impresionante.
—Parece que tu jefe es un poco mediocre.
—Lo es porque es lo que le enseñaron. —Cogió mi pie en sus manos, su expresión cada vez más distraída cuando comenzó a masajear mi empeine.
—Pero si te ordenaron que te mantuvieras alejado de mí, ¿cómo es que de todos modos terminaste siendo mi compañero?
Su sonrisa fue repentina, y más que un poco malévola.
—Porque le cabreaba a Talon.
—Así que el hombre que está detrás de todo esto ¿también sabía que tú intentabas dejarme embarazada?
—Sí.
—Pero entonces ¿por qué me secuestraron y me metieron en ese centro de cría?
—Vieron la oportunidad y no la dejaron escapar. —Hizo una pausa—. Más del noventa por ciento de los clones y el noventa y cinco por ciento de los cruces reproducidos en laboratorios son estériles, y todavía no han podido determinar la causa.
—Tengo esos mismos problemas de fertilidad —le recordé—. Nadie está realmente seguro de si puedo quedarme embarazada, tampoco.
—No, nadie está seguro de si puedes llevarlo a buen término. Ahora mismo, eres totalmente capaz de quedarte embarazada.
No me molesté en refutar sus hipótesis.
—Así que ¿quién me estaba follando en ese centro de cría? ¿El hombre de ojos azules que piensa que le debo algo?
—Sí.
—¿Él era el único?
—No.
—Entonces, ¿quién más?
—Uno de los hombres detrás del hombre.
Y gracias al accidente, no podía recordar ni una maldita cosa.
—¿Por qué?
Se encogió de hombros.
—Porque él estaba allí para dar instrucciones, y porque le gustan las colas un poco calientes.
—Entiendo que él prefiere su cola sin vida.
Mi voz era seca, y Misha sonrió de nuevo.
—Ser agresivo no es una de las opciones preferidas… pero esto podría golpearle donde la sumisión no puede.
Levanté las cejas.
—¿Eso es una especie de consejo?
—Uno peligroso, pero sí.
—Tampoco sirve de nada si no me das un nombre.
—Todas las cosas llegan con el tiempo, Riley.
Sin embargo, apostaría que iba a pasar mucho tiempo antes de que llegara el nombre.
—Entonces ¿por qué pasaba instrucciones en lugar de estar allí él mismo?
—Porque es más seguro, estaba a salvo.
Pero, ¿a salvo de qué? Desde luego, no de nosotros, porque no teníamos ni idea de quién era. Aún no, de todos modos. Le estudié durante un momento, y luego dije:
—Si tu jefe es tan peligroso, ¿por qué estás aquí ahora?
Él enarcó una ceja.
—Si te digo la verdad, quiero dos horas más contigo.
Como si tuviera alguna opción. Como si supiera que estaba siendo honesto. Me encogí de hombros.
—Lo que sea.
—La razón es doble. En primer lugar, durante mucho tiempo he estado en desacuerdo con mis compañeros de laboratorio y nuestro supuesto líder. Su visión nunca ha sido la mía.
¿Quiere decir que el líder de este pequeño grupo no era un compañero de laboratorio? Entonces, ¿quién —o qué— era?
—Y su visión es…
—Como dije antes, al principio se trataba de una búsqueda de la perfección. El deseo de crear al humanoide perfecto, uno que posea las características más deseables de todas las ramas de la humanidad.
—Supongo que cambió cuando tu amo de la creación murió en el incendio.
Él asintió.
—Ahora es más una búsqueda de la dominación y el poder.
En mis labios pedir su nombre, pero él no contestaría una pregunta directa.
—¿Un hermano de un lote anterior de clones asumió el control?
—No. Nosotros éramos el primer lote en tener supervivientes a la edad adulta.
—Entonces, ¿quién?
Levantó una ceja, una sonrisa tocando sus delgados labios.
—Su hijo.
Fruncí el ceño.
—¿Uno de sus clones posteriores?
—No. Su hijo natural.
Eso no estaba en ninguno de los archivos que había leído. Y, obviamente, tampoco en los archivos que Jack había leído… a menos que, por supuesto, él supiera lo del hijo, y simplemente no me lo había dicho. Habida cuenta de que Jack jugó sus cartas en serio y yo sólo era un enlace, no un guardián real. Todo esto era muy posible.
—No hay constancia de dicho hijo —declaré.
—No. Nació de una de las mujeres que él utilizaba para conseguir huevos. Nuestro padre de laboratorio al parecer pensó que era mejor no registrar el nacimiento.
Sin embargo, había registrado sus clones, aunque había mentido en lo que realmente eran.
—Eso habría conseguido una queja de las tarjetas de crédito y seguros —afirmé con sequedad.
La diversión calentó brevemente las frías profundidades de sus ojos.
—No cuando tienes la capacidad para asumir las identidades de otras personas.
Parpadeé, y luego dije lentamente:
—¿Nuestro hombre es de la manada Helki?
Y si Misha estaba diciendo la verdad, estaba empezando a darnos una información real.
Él asintió.
—Es una mezcla de Helki y humano.
—¿Quieres decir que la madre biológica era Helki?
Asintió de nuevo.
—¿Y qué profesión tiene actualmente? —Misha se limitó a sonreír, así que cambié de táctica—. ¿Está en el ejército?
—No.
—¿Es científico, o está en el control de una compañía de investigación como tú o Talon?
—No.
—¿Es un hombre de negocios?
—Así se llama a sí mismo, entre otras cosas.
—¿Un alto ejecutivo?
—Más o menos.
—¿Aparece mucho en las noticias?
—No.
Eso me hizo fruncir el ceño. ¿Cómo puedes ser un hombre de negocios importante sin aparecer mucho en las noticias? Eso no tenía sentido.
—¿Y su madre? ¿Sigue viva?
Su rápida sonrisa era casi orgullosa.
—Muy bien. Y sí.
—¿Y él todavía se lleva bien con su madre?
Dudó.
—Se podría decir que tienen una estrecha relación de trabajo, pero no muchos lo saben.
Muy secreto de hecho. Pero obviamente teníamos que comenzar con la madre, y la manada Helki.
—¿Me puedes decir su nombre?
Consideró la pregunta un momento.
—¿Cuál era el nombre de su compañero anterior a mí y Talon?
—No tengo ni puñetera idea.
Él sonrió abiertamente.
—Entonces, consigue una pista, y usa tus armas femeninas.
—Mierda.
—No, no creo que lo fuera.
Le dirigí una mirada inexpresiva.
—¿Y su apellido?
—No puedo dar el menú completo en un solo plato. Los dos sabemos que una vez que lo haga, tú te largarás. —Sus dedos comenzaron a recorrer arriba y abajo mi pierna—. Y tengo la intención de alargar el tiempo contigo, siempre y cuando sea humanamente posible.
Seguramente había alargado su tiempo esta noche.
—En realidad todavía no has contestado a mi pregunta.
—¿Qué pregunta sería?
Extendió la mano para tocarme, pero la cogí en la mía, apretando un poco más fuerte de lo necesario para recordarle que no era más que un lobo. Que yo era, de hecho, más de lo que él podía manejar si elegía mostrarme desagradable.
—¿Por qué estás aquí?
—Porque todo es un juego, y me canso. Quiero una vida normal, para el resto de mi vida.
El borde de nostalgia en su voz hizo que le creyera. Pero, Misha era un buen actor. Sin duda había logrado engañarme al creer que era un alma amable y apacible el año pasado. Y lo cierto fue que no lo era. Hacía esto por sus propias razones… razones que aún no había explicado completamente.
Él se adelantó y agarró mi muñeca, luego me sacó del puf y me colocó entre sus piernas.
—Suficiente para pasar la noche. Quiero el resto de mi recompensa.
—No hasta que me des algún lugar para comenzar, Misha.
Me examinó un momento.
—Había dos laboratorios. La hermana controla el segundo.
—Creí que habías dicho que era hijo único.
—No, dije que el padre tenía un hijo natural. Yo no he dicho que la madre sólo tuviera uno.
—¿Entonces la hermanastra es una Helki?
Él asintió.
—Y se encarga del segundo laboratorio.
—¿Cuál es, Libraska?
—Sí. Y ahora que tienes tu punto de partida, he dicho bastante para una noche. Quiero el resto de mi recompensa.
Lo consiguió, y después me fui. Dejé escapar un suspiro cuando salí del club, y recorrí con la mirada arriba y abajo de la calle. A pesar de que el alba había comenzado apenas a rayar el cielo con mechones rosas, Lygon Street estaba viva con gente y sonido, un aire rico con aromas de lobo y seres humanos, así como olores múltiples, aromas deliciosos de carne y pan recién horneado. El final de la calle se había convertido en una zona de encuentro de hombres lobo gracias a la proximidad de los dos clubes, y muchos restaurantes ya habían abierto sus puertas para atender el negocio de toda la noche.

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Jue Nov 04, 2010 2:33 pm

ranguitos!!!
:manga35:
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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Jue Nov 04, 2010 4:20 pm

que linda que nos estaos poniendo..jajajajaja

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Jue Nov 04, 2010 4:26 pm

^^ ya estoy con la última parte de este cap.

no tardo!!

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Jue Nov 04, 2010 4:30 pm

Oye, y quien es la encargada de recopilar? y diseño?

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Jue Nov 04, 2010 4:33 pm

yo lo recopilo XDDD

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Jue Nov 04, 2010 4:40 pm

ok yo lo diseño....

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Jue Nov 04, 2010 4:57 pm

KISSING SIN
CAPITULO 10 pags 174 a 185
TRADUCIDO POR RIHANO
CORREGIDO POR GEMMA

Mi estómago rugió en recordatorio de que no había comido en mucho tiempo. Miré con nostalgia el restaurante italiano a través de la calle, pero sabía que el personal de la Dirección que estaba vigilando el Rocker probablemente ya había informado de mi presencia fuera.
Molestar a Jack nunca fue una buena idea, y si no me reportaba inmediatamente, estaría realmente molesto. La comida tendría que esperar hasta que hiciera mi informe.
Ignorando el rumor en curso, revolví en mi bolso hasta que encontré el celular que Jack me había dado antes. El teléfono en el otro extremo sonó tres veces antes de que me contestaran.
—Estaré allí en cinco — dijo una cálida y hermosa voz.
Parpadeé sorprendida.
—¿Kade? ¿Qué demonios estás haciendo respondiendo este teléfono?
—Jack y Rhoan siguen hablando con James Ross. Dije que pasaría por ti.
—¿Y Quinn?
—Aún no ha hecho acto de presencia. Hasta pronto.
Solté un gruñido y colgué. Cruzando mis brazos, me apoyé en la pared de metacrilato de una cabina de teléfono público cercana, y observé la línea creciente de tráfico a marcha lenta a lo largo de la Calle Lygon, algunos en dirección a la ciudad, algunos dirigiéndose a los suburbios y las muchas zonas industriales dispersas por los extensos límites de Melbourne. Aunque ahora eran apenas las seis, las colas serpenteantes de tráfico estarían en una situación de estancamiento en la primera media hora. Razón por la cual tendía a coger el transporte público al trabajo incluso teniendo coche, al menos podía dormir una hora y media extra haciendo eso.
Un taxi amarillo hizo un alto junto a la acera, miré dentro, vi que era Kade, y me metí en la parte posterior.
—Te ves cansada — dijo, dirigiéndose hacia el tráfico con la brutal eficacia de un conductor regular de taxi.
—Eso es porque lo estoy.— Dudé, olfateando el aire, mis papilas gustativas de repente salivando ante un olor tentadoramente familiar—. ¿Es café lo que huelo?
Su mirada se encontró con la mía por el espejo, una cálida sonrisa tocando sus labios —Pensé que podías necesitarlo después de trabajar toda la noche.
Él se inclinó sobre el asiento del copiloto, y luego me devolvió no sólo una taza gigante de café, sino una hamburguesa también. Si no hubiera estado manejando, podría haberme inclinado hacia delante y abrazarlo. No sólo porque él sabía exactamente lo que necesitaba justo en ese momento, sino porque no me hizo ninguna pregunta acerca de lo que yo había estado haciendo.
Simplemente lo aceptó. O no le importaba. De cualquier manera, era agradable.
Abrí la tapa del contenedor de café. El aroma espeso, y avellanado se rizó hacia mi nariz, y respiré profundo, entonces sonreí. Tal vez debería renunciar a los hombres y pegarme al café. Esto me daba placer sin todas las molestias.
—Gracias — le dije a Kade, y tomé un sorbo.
Su sonrisa brilló a través del espejo.
—Sabes que hay un motivo ulterior.
—Y yo que pensaba que lo hiciste por la bondad de tu corazón.
—Oh, eso también.
Sonreí.
—Tomará más que café para meterme en el saco en este momento.
—¿Qué tal un spa lleno con aceites de aromaterapia?
—Depende de qué tipo de aceites de aromaterapia estamos hablando.
—Ah. ¿Hay una diferencia?
—Algunos son definitivamente mucho mejores a la hora de dormir que otros.
—¿Qué pasa con una mezcla de lavanda y ylang-ylang?
—Agradable. Creo que te harían ganar un par de horas, por lo menos.
—Trato hecho.
Kade hizo un movimiento cerrado a la izquierda, y el café se derramó amenazadoramente alrededor del borde de la taza.
—Avísame la próxima vez — le regañé—. Derramar mi café te hará salir justo fuera de mi cama otra vez. —Dudé, mirando alrededor. A menos que esto fuera un atajo que no conocía, nos estábamos alejando ahora de los laboratorios Genoveve donde Jack había instalado la tienda. —¿A dónde vamos?
—A conseguir ese baño.
Levanté las cejas.
—¿No quiere Jack que le informemos lo antes posible?
—Jack está ocupado —respondió él, su mirada al frente y al centro mientras dirigía el taxi dentro y fuera del tráfico y los coches estacionados como un hombre con una misión—. Y hay una regla en este juego que nunca debemos olvidar.
—¿Y de qué regla y de que juego estamos hablando?
—De este juego. La empresa de investigación. —Su mirada se reunió brevemente con la mía. —Nunca te metas en la tierra de ellos. Tomarán y tomarán hasta que no tenga más que dar, luego te dejarán de lado para encontrar carne más fresca.
—No soy un investigador, y no soy un guardián.
—Tal vez no oficialmente. —Su expresión era sombría mientras se desvió para evitar un coche estacionado—. Y eso lo hace peor. Piensa en esto, hace diez días estabas en estado de coma, y tan mal herida que nadie en este centro pensó que ibas a salir de esto. Desde entonces, has estado en el centro de las investigaciones, has sido atacada en varias ocasiones, y has tomado poco el camino del tiempo de espera.
—No podemos permitirnos los tiempos de espera. No, si queremos coger a esta gente con la guardia baja.
—¿Es la captura de estas personas con la guardia baja más importante que tu salud? Te ves cansada, y has perdido peso, incluso en los pocos días que te conozco.
—Tener a alguien tratando de matarte todo el tiempo tiende a frenar el apetito, ya sabes. Y el sexo constante no ayuda tampoco.
—Y usar el sexo como un medio de interrogatorio de sospechosos no es sólo un buen ejercicio, sino una situación extremadamente estresante. Lo sé. —Se encontró con mi mirada de nuevo. —Llama a Rhoan. Dile lo que averiguaste. Déjalo descubrir la verdad de las mentiras mientras tú descansas.
—¿Tiene una mano en esto?
—Yo le dije lo que iba a hacer, y donde tenía la intención de llevarte. No soy tonto, y no quiero incurrir en la ira de tu compañero de manada.
Hombre sabio.
—Entonces, ¿dónde tienes la intención de llevarme?
—A un lugar de yegua en Toorak.
Fruncí el ceño.
—¿Creí que habías dicho que tus yeguas se habían dispersado?
—Lo hice. Y lo hicieron. Pero Sable huyó al extranjero antes de que yo estuviera encubierto, y ella no debe volver por otros dos meses.
El nombre y el hecho de que parecía seguro que iba a encontrar los olores exactos que quería, me hicieron mirarlo con incredulidad.
—No estamos hablando de Sable Kandell, ¿verdad?— La mujer era el fenómeno más reciente de televisión, con los números de su programa por el cielo y sus cinco libros aún entre los más vendidos.
—Esa era mi chica.
Su voz tenía un dejo de orgullo, y yo parpadeé.
—¿Cómo un militar como tú conseguiste engancharte con una belleza como esa?
—Sencillo. Crecimos juntos. Ella era mía desde el principio.
Obviamente, había un montón sobre la cultura del cambiador equino que yo no sabía.
—¿Por qué la dejaste ir al extranjero? Pensé que todos los sementales eran demasiado posesivos para permitir algo así.
Hizo caso omiso de la luz cambiante de ámbar a rojo, giró a la derecha en la calle Hoddle y luego dijo:
—Oh, no tengo miedo, ella está marcada como mía. Ningún otro semental se atrevería a tocarla.
¿Sementales que marcan a sus compañeras? Gracias a Dios yo no era una yegua, y que los lobos no tienen esas prácticas bárbaras.
—Teniendo en cuenta que ella está en el exterior, ¿cómo lo sabes?
—Lo sabría. — Su voz era sin entonación, y ciertamente no invitó a más preguntas. Tal vez fuera cosa secreta del semental—. Llama a Rhoan —añadió, y me entregó un teléfono.
Así que llamé a Rhoan, y le dije todo lo que Misha y Kellen me habían dicho. Kade se detuvo en una hermosa mansión de estilo inglés antiguo justo en el centro de lo que se denominaba pintorescamente “la cuadra de los millonarios”. Esto quiere decir, que la gente en esta calle eran considerados los primos pobres del grupo Toorak. Por supuesto, la mayoría de los primos verdaderamente ricos se habían trasladado al frondoso Brighton.
Kade me llevó dentro, me sirvió un vaso de vino para beber mientras preparaba el spa, soltando las esencias por las que yo había preguntado, entonces me ayudó a subir y desnudarme. Como la pieza de resistencia, relajadamente lavó mi cabello mientras el agua caliente burbujeaba alrededor de mis extremidades, aliviando las tensiones que no me había dado cuenta que existían, incluso los olores florales tocaron el aire, calmando y relajando.
Una vez que me había ayudado a secarme, me sentó y peinó mi cabello, y, aunque en ese momento yo estaba lista y dispuesta a bailar con él, me llevó a la cama, me arropó, y se alejó.
Se me ocurrió entonces que ningún otro hombre en mi vida, además de mi hermano, nunca me había tratado tan sensual, tan amoroso, tan malditamente de maravilla, sólo porque él sabía que lo necesitaba. Lo cual era una declaración bastante triste acerca de mi vida y mis relaciones hasta la fecha. Incluso Quinn, con todos sus discursos sobre la necesidad de estar en mi vida, todavía tenía que mostrar el tipo de cuidado que Kade acababa de mostrar.
En realidad, el único hombre en mi vida que mostraba algún potencial real como un compañero permanente era Kellen, y yo apenas lo conocía.
Tal vez debería sólo cortar mis pérdidas y jugar con Kade. Nunca podría encontrar a mi alma gemela, pero al menos tendría garantizado un poco de tierno y amoroso cuidado de vez en cuando.
Estaba empezando a preguntarme si Quinn siquiera sabía qué era eso.
Eran cerca de las cinco para el momento en que llegamos a Genoveve, y teniendo en cuenta que debería haber estado allí en la mañana en lugar de por la tarde, Jack se encontraba en un estado de ánimo sorprendentemente bueno. Deseaba poder decir lo mismo de Quinn. Estaba de pie cerca de las ventanas, mirando hacia la vieja arena, con las manos cruzadas a la espalda y la tensión corriendo por sus hombros. Su aire de desaprobación e ira golpeó con tanta fuerza que fue como un golpe físico. Me tambaleé, jadeando por respirar mientras el aire a mí alrededor parecían burbujear y hervir en furia.
Kade me agarró del brazo, sosteniéndome en posición vertical.
—Jesús, ¿qué pasa?
—¿Riley? —Dijo Rhoan, casi al mismo tiempo.
No les hice caso, con mi mirada en la espalda rígida de Quinn mientras gritaba:
—Quinn, detenlo.
Me miró severamente, entonces la sensación de su ira se disolvió en la nada, y de repente podía respirar de nuevo.
Puse una mano arriba, deteniendo a Rhoan mientras corría hacia mí.
—Está bien. Estoy bien. —Apreté la mano de Kade, y él me soltó, pero se mantuvo cerca, como si temiera que yo fuera a caerme de nuevo.
Rhoan frunció el ceño mientras su mirada se desvió entre Quinn y yo.
—¿Qué pasó?
—Puedo sentir lo que Quinn está sintiendo si no está protegido correctamente.
El ceño de Rhoan se hizo más profundo, pero fue Jack quien dijo:
—La empatía no es uno de sus talentos.
—Yo no creo que sea empatía, o habría sentido lo que todos estaban sintiendo. —Dudé—. Creo que tiene más que ver con ese vínculo que creamos, cuando fuimos a allanar los laboratorios de Talon. Esto parece haber sido más profundo de lo que pretendíamos. —Jack no parecía convencido.
—Y podría ser el primer signo de que la ARC 1-23 está comenzando a surtir efecto. Vamos a tener que volver al laboratorio para más pruebas.
—Lo siento, pero no estoy para ser pinchada, estimulada y hurgada en este momento. —En más de un sentido. —Vamos a ordenar este lío en primer lugar.
Él gruñó, y miró de nuevo a su cubierta.
—Parece que Misha finalmente está dándonos alguna información que valga la pena.
Caminé hacia una de las cómodas sillas y me dejé caer en ella. Kade se quedó donde estaba y apoyó un hombro contra la pared. Quinn continuó haciendo su acto de vampiros silente y enfadado.
—¿De qué manera? — le pregunté a Jack.
Se recostó en su silla, y prácticamente sonrió. En todos los años que había trabajado para él, nunca lo había visto tan feliz, y no estaba completamente segura de si estar divertida o asustada.
—Hemos estado al tanto de las actividades de la manada de Helki durante algún tiempo — dijo—. Son mafias del mercado negro y venden de todo, desde robo de partes de coches a los secretos del gobierno. Pero debido a que tus lobos tienden a ser muy estrechamente unidos, hemos sido incapaces de metera nadie allí para conseguir las pruebas que necesitamos.
—Sin conseguir que nadie entre, no vamos a ser capaces de recoger demasiada información sobre ellos.
—No, sólo lo que somos capaces de determinar a partir del mantenimiento de una vigilancia continua sobre ellos.
Levanté una ceja.
—Eso no pasaría a ser donde Gautier ha estado este último mes, ¿verdad?
Jack asintió con la cabeza.
—Es mejor que lo mantengamos alejado de los problemas mientras decidimos qué hacer con él.
—Pero si él está trabajando para esta gente, no es probable que informe nada útil. Incluso puede advertir a la manada de Helki que están siendo observados.
—Él no puede darnos información real, pero dudo que les advierta. Eso sería mostrar su mano, y no creo que esté listo para hacer eso todavía.
Metí las piernas debajo de mí.
—Misha realmente no nos ha dado un nombre o cualquier otra cosa con la que empezar. Sólo nos señaló a la manada.
—Ah, pero él dio un nombre. —Los ojos de Rhoan brillaron maliciosamente, un signo seguro de que él estaba haciendo una indirecta—. ¿No me digas que no te acuerdas de Robert, el lobo con el que estabas justo antes de Talon y Misha? ¿No era él el amor de tu vida?
Robert. Aspiré mientras lo recordaba, y apenas resistí el impulso de tirar algo a mi hermano. Pero sólo porque no había nada dentro del alcance inmediato.
—Todo fue por un par de semanas. Hasta que me di cuenta de que ese cabrón me estaba usando para estar más cerca de ti.
Él sonrió.
—En realidad, él tenía esta fantasía sobre los tres de…
—Ni siquiera vayas por allí.
—Regresemos al asunto —dijo Jack, dándole a Rhoan una mirada molesta—. Hay una Roberta Whitby quien es la jefe actual de la manada Helki.
Rhoan y yo compartimos una mirada sorprendida.
—¿Una mujer es la cabeza de la manada? —dijo.
—Sí. ¿Por qué?
—Porque las mujeres nunca son la cabeza de las manadas. Siempre es un macho alfa.
—Entonces, la manada de Helki es, evidentemente, una de sus manadas más progresista.
—No hay tal cosa como una manada progresiva en esta materia,— refutó Rhoan. —El líder es el Alfa, no las mujeres, no las betas, ni gammas. Es el imperio de la naturaleza, y es el imperio de la manada.— Me miró. —Habrá una razón del por qué la lidera.
—Podría ser,— dije lentamente. —Misha me dijo que la manada de Helki son verdaderas cambia formas, algunos pueden tomar otras formas de animales, y algunos pueden tener otras formas humanas. Uno de los hombres que me asaltó en esa célula de investigación es uno de los clones compañeros de Misha y puede aparentemente toma diversas formas humanas. ¿Y si esta Roberta fue la donante de células? ¿Y si él puede adoptar diversas formas humanas porque ella podía?
El ceño de Rhoan se profundizó.
—Eso aún no explicaría por qué una mujer encabeza la lista.
—Pero ¿y que si ella es algo similar a un hermafrodita? ¿Que si puede tomar forma femenina y masculina?
—Eso no es posible — dijo Jack.
—¿No lo es? Los hermafroditas existen. Si un cambia formas nace con partes de hombres y mujeres, ¿no podría ser posible que él o ella pudiera asumir ambas formas?
—Eso es un poco dar un salto.
—Tal vez no.— Dudé, recordando mi primera reacción al ver a la señora Hunt, anoche, una reacción que casi me había convencido a mí misma de ser el resultado de las células del cerebro revueltos. Pero pon esos recuerdos junto a las palabras de protección de Misha, y tal vez los recuerdos no estuvieran revueltos después de todo—. Misha dijo anoche por cierto que la señora Hunt y el hombre que me usó en el centro de cría eran muy cercanos. ¿Y si esa era su manera de decir que ellos eran una y la misma persona?
—Esto tiene que ser una posibilidad remota, sin duda — comentó Kade.
—¿Sería? Ellos tienen los mismos ojos, y lo más importante, tienen el mismo olor.
—No hay dos rastros que huelan exactamente igual — comentó Rhoan. —Incluso en una unidad familiar, hay pequeñas diferencias.
—Tal vez —Jack no parecía convencido, pero agregó—. Aunque sin duda explicaría por qué los distintos miembros de la manada se han deslizado a través de las trampas que les hemos puesto.
—También podría significar que el hombre a cargo de los laboratorios en general puede asumir cualquier forma — comentó Rhoan con gravedad—. Lo que significa que podría ser cualquiera, en cualquier lugar.
—También podría explicar lo que pasó anoche — comentó Quinn, su voz totalmente desprovista de emoción.
Sin embargo, el calor de su ira susurró a través de mi piel, quemando fugazmente. Afortunadamente, esta vez no parecía estar dirigida a mí.
—Entonces, ¿qué pasó anoche después de mi partida? —pregunté con curiosidad.
Quinn no se molestó aún en volverse.
—La Sra. Hunt fue directa a casa después de hacer su declaración a la policía. El chofer puso el coche a distancia, luego subió al pequeño apartamento encima del garaje. Veinte minutos más tarde, las puertas del garaje se abrieron y el chófer conducía de regreso. Sólo si las firmas de calor eran algo para guiarse, el chofer se encontraba todavía en el piso, y el hombre que conducía el coche era realmente la señora Hunt.
—¿Seguiste al coche?
—Hasta una pequeña casa en Gosford.
—¿Él todavía está allí? — Y si es así, ¿por qué Quinn estaba aquí?
—Guardianes vigilan ahora el lugar — dijo Jack, como si leyera mis pensamientos. —Pensé que Quinn podría ser más de utilidad de regreso aquí.
Donde Jack podía mantener una estrecha vigilancia sobre él, obviamente.
—¿Roberta tiene una hija?
Él asintió con la cabeza.
—Nasia. Fue una investigadora en los Laboratorios Farmacéuticos Holgram, pero lo abandonó hace unos siete años. De acuerdo con los registros del departamento de impuestos, no ha tenido un trabajo desde entonces.
—O simplemente no ha pagado impuestos.
Él asintió de nuevo.
—Si ella está a cargo del segundo laboratorio, eso es lógico.
—Bueno — dijo Kade pesadamente—, tenemos varias personas que o bien son completo o medio Helki, y todos ellos son probablemente capaces de asumir cualquier maldita forma que les guste. ¿Cómo diablos vamos a atraparlos?
—Agarramos al hombre en Gosford primero…
—En el momento en que lo agarren, cualquier información útil será quemada — me metí—. Será otro Talon.
—Si lo agarramos lo suficientemente rápido, podríamos ser capaces de evitar que eso suceda. —Jack se encogió de hombros—. No podemos darle la posibilidad de que escape.
—Es mejor una mente frita que dejarlo en libertad para que ordeñe a más especímenes — murmuró Kade.
Con eso, tuve que estar de acuerdo.
—¿Qué pasa con esta Roberta?
—Se la arrebataremos también.
—¿Pero no hará eso sonar la alarma para el resto de ellos?
—Espero que lo haga, y que en su lucha por ocultarse, cometerán un error y se revelarán en su totalidad.
—Entonces, ¿cómo piensas arrancarles a Roberta? Yo no recomendaría enviar gente allí, porque ni siquiera los guardianes pueden conseguir un líder de la manada invisible.
—Afortunadamente para nosotros, ella conduce hasta Melbourne todos los lunes por la noche para reunirse con varios amigos.— Hizo una pausa, frunciendo el ceño ligeramente. —Por supuesto, si la hija también es capaz de adoptar varias formas, tal vez ha sido ella la madre con la que se ha estado reuniendo todo el tiempo.
—Lo cual implica que podrían saber que están siendo vigilados,— comentó Kade.
—O podría ser que no estén tomando ningún riesgo después de la captura de Talon,— dijo Quinn.
—Entonces, ¿por qué Roberta no tomaría otra forma?— dijo Kade.
—Fácil,— dijo Rhoan. —Ella es una alfa, y creo que es muy capaz de defenderse sola. Son arrogantes en eso.
Tal vez era de ahí de donde Talon lo había conseguido. Tal vez incluso Misha tenía genes Helki, pero si él era capaz de asumir otras formas, dudaba que fuera algo que él alguna vez me admitiría a mí.
—No importa,— dijo Jack. —Vamos a arrebatarles a Roberta esta noche, y colocamos una sombra sobre quien sea que esté en ese restaurante para encontrarse con ella.
Levanté las cejas.
—¿Cómo vas a saber quién está encontrándose con ella?
Jack sonrió.
—Incluso el más astuto comete errores simples. Ellas reservan la misma mesa todas las semanas porque está en una esquina, y al parecer presenta una hermosa vista del muelle y la playa de St. Kilda.
Miré el reloj.
—¿Son casi las cinco y treinta ahora, seguramente Roberta ya estará en camino?
Especialmente considerando que Bendigo estaba a casi dos horas de Melbourne.
Jack asintió.
—Ella suele llegar al túnel Domain a las siete y cuarto. Ahí es donde tenemos la intención de agarrarla.
—¿En el túnel? Eso te hará popular entre los automovilistas en plena hora pico.
—Es el último lugar en el que ella pensará que vamos a tratar.
—¿No sería mejor empezar a moverse, entonces?
Jack me dio la mirada que decía: “No trates de decirme cómo hacer mi trabajo.”
—No vas a ninguna parte, porque tienes una reunión con Misha esta noche. —Abrí la boca para discutir, pero él levantó una mano—. Quieres respuestas, ¿no? Misha sin duda te las dará, y no podemos darnos el lujo de renunciar a eso en estos momentos.
—Podemos estar ayudando a Misha a hacerse cargo de todo el asunto.
—Creo que encontrarás que las razones de Misha para esto son mucho más personales — comentó Quinn, mirando sobre su hombro y encontrando mi mirada—. Puede ser una conquista que él desea, pero esa conquista no tiene nada que ver con sus hermanos clones o el hijo de su creador.
¿Significaba que lo que más quería él era yo? Resoplé suavemente.
—Misha no me quiere, Quinn. Y en caso de que te hayas perdido lo que está ocurriendo, él ya me ha tenido en su cama.
Levantó una ceja oscura.
—¿Quién habló de amor? Esto no es sobre el amor, se trata de la posesión.
—Tanto si se trata de eso o no está más allá del punto,— interrumpió Jack. —El hecho es, que irás a él esta noche y continuarás interrogándolo. Mientras tanto, Kade, Rhoan, y yo nos uniremos al equipo en el túnel Domain.
—¿Mientras que yo qué?— dijo Quinn de forma remota.
—El equipo de Sydney debería estar aquí a las ocho con el hombre de Gosford. Pensé que te gustaría ayudar con el interrogatorio.
La sonrisa lenta que rozó sus labios envió un escalofrío que me recorrió la espalda. Si el hombre que era la señora Hunt tenía olvidados algunos secretos, Quinn los encontraría. Y él no tenía intenciones de ser amable. Si a la señora Hunt le dejaban algún tipo de capacidad de razonamiento al final de esto, yo estaría muy sorprendida en verdad.
Lo único que dijo fue:
—Con mucho gusto.
Jack se empujó sobre sus pies.
—Entonces debemos irnos. Riley, he arreglado un coche para llevarte a la calle Lygon. Todavía tenemos el lugar asegurado, por lo que deberías estar perfectamente segura.
Debería y estaría eran dos cosas completamente diferentes. Tuve una sospecha extraña de que las cosas iban demasiado bien para nosotros, que la rueda estaba por cambiar de turno una vez más. Me froté los brazos e ignoré la premonición. Era sólo miedo, o simple renuencia a estar de nuevo con Misha. La clarividencia no era un talento para el que hubiera mostrado la menor aptitud, a pesar de lo que Jack había dicho de la prueba, y ciertamente no era uno que quisiera estar desarrollando.
—Preferiría conducir yo misma. — Especialmente dado que no tenía ninguna intención de colgarme por aquí con sólo Quinn y los guardianes de compañía. Había mejores cosas que podría estar haciendo, como la comprobación de un determinado restaurante.
Jack enarcó una ceja.
—Dado tu historial con los coches, no creo que sea recomendable.
—¿Alguna vez he estrellado un coche de la Dirección?
—No, pero…
—Entonces deja que me lleve uno. No podemos darnos el lujo de presumir que estas personas han dejado de vigilarme, o al menos, dejar de vigilar el Rocker. Con Gautier en su nómina, probablemente conocen el perfil de cada empleado de la Dirección. Si ven a cualquiera de ellos llegar al Rocker conmigo, sospecharan que soy yo, disfrazada o no.
Los ojos verdes de Jack se estrecharon ligeramente, como si supiera que estaba tramando algo. Habida cuenta de que habíamos estado trabajando juntos desde hace mucho tiempo, era perfectamente posible. Pero mis escudos eran lo suficientemente fuertes como para mantenerlo fuera de mi mente, así que no pudo comprobar y estar seguro.
—Está bien — dijo finalmente. —Pero cuando la sesión con Misha se termine, vienes directamente de vuelta aquí. Sin rodeos.
—Hecho — estuve de acuerdo, sin escrúpulos. Después de todo, el desvío que pensaba era antes de mi cita con Misha, no después.
El ceño de Jack se hizo más profundo, pero se levantó y dijo:
—Vamos — a continuación, salió de la habitación.
Kade lo siguió. Rhoan pasó por mi silla y se abalanzó a besarme en la frente.
—Ten cuidado.
—Tú también.
—No estoy entrando en el tocador del enemigo. —Me apretó el brazo—. Sólo recuerda, mantente pendiente, incluso cuando te estés divirtiendo.
—Deja de preocuparte, sólo ve y haz tu trabajo.
—Es tarea de un hermano preocuparse por su hermanita. —Echó un vistazo hacia Quinn, a continuación, murmuró—, También, recuerda que algunos dulces, a pesar de deliciosos, pueden ser malos para la paz mental a largo plazo.
—Lo recuerdo. Ahora encárgate de tu propio asunto y empieza a moverte.
Él sonrió, dejó caer un beso en mi frente, y luego añadió:
—Liander dejó algunas pelucas y lentes de colores si quieres jugar con tu apariencia. Sólo prométeme que te mantendrás fuera de vista cuando entres en ese restaurante.
Sonreí. Rhoan no necesitaba ser psíquico para saber lo que estaba planeado, lo sabía, simplemente porque era exactamente lo que él haría.
—Eso te lo prometo.
—Bien—. Me besó por tercera vez en tres ocasiones para la suerte, como hemos dicho siempre, entonces se apartó de la silla y se fue.
Lo cual me dejó con el malhumorado Quinn. Alegría, oh alegría.
—Tenemos una conversación que terminar — dijo, al momento en que estuvimos solos.
Descrucé mis piernas y caminé hacia el dispensador de agua.
—He dicho todo lo que tenía que decir.
—Entonces, dime por qué follaste con Kellen anoche. ¿Fue sólo para vengarte de mí?
Rezongué en voz baja mientras llenaba el vaso de plástico.
—Quinn, me gustas y todo, pero en serio necesitas superar esta cosa de los celos. Especialmente cuando no tienes derecho a eso.
—¿Así es que un sí?
—Es un no. Lo follé porque quería, porque él estaba caliente, y porque yo quería que respondiera algunas preguntas después. Cosa que hizo. —Tomé un sorbo de agua y me di la vuelta, encontrando su tormentosa mirada—. Kellen era bien consciente de que llegué al evento contigo, al parecer. Creo que se deleitó en el hecho de que me alejó de ti.
—¿Y tienes la intención de volver a verlo?
—Muchas veces. Y si no te gusta ese hecho, aléjate ahora. No vale la pena la angustia para cualquiera de nosotros.
Quinn no reaccionó.
—Un vampiro nunca se aleja de lo que él considera suyo.— Su mirada de medianoche en la mía, tocando algo en el fondo, haciéndolo vibrar, bailar. Pero si era alegría o miedo, no me di cuenta del todo—. No puedo, y no lo haré, alejarme. Tampoco dejaré que lo hagas. Y si eso significa tener que aguantar que folles a un centenar de lobos diferentes, entonces que así sea. Qué encuentres cosas entre nosotros que valgan la pena de explorar, y llevarás a cabo la negociación que hicimos.
Levanté las cejas.
—Eso casi sonó como una amenaza.
—Tómalo de cualquier maldita manera que sea, por favor.
—Amenaza entonces. Así que mi siguiente pregunta tiene que ser, ¿o qué?
Él todavía me daba su mirada vampiro, pero por debajo de ella, tuve una sensación de agitación. Frustración.
—No lo quieres saber.
—No te habría preguntado si no quisiera saber.
Dudó.
—Tengo el poder para obligarte a hacer ciertas cosas.
Me quedé mirándolo, sin saber si lo había oído bien. No queriendo creer que lo había oído bien.
—¿Qué?
Su mirada era inflexible.
—Compartimos sangre. Eso me da el poder para forzar ciertas acciones sobre ti.
—Otra cosa que olvidaste mencionar cuando pasó lo de compartir sangre.— Mi voz era plana, tranquila, desmintiendo totalmente la ira que ardía profundamente.
—Estabas enojada con la fiebre de la luna en el momento. ¿De verdad crees que te habrías negado mi sangre, incluso si me hubiera tomado el tiempo para explicar las consecuencias?
—No, pero podrías haberme advirtió después.— Hombre prevenido vale por dos. Aunque en este caso, tenía la gran sospecha que ser prevenida no importaría un comino.
—¿He tratado de restringir alguna de tus acciones?
Solté una risa áspera.
—No. Eso no quiere decir que no lo harás en el futuro.
—No lo haré.
—¿Y aun si yo lo supiera tú lo harías?— Él no respondió y yo negué con la cabeza—. Sabes lo que has hecho, ¿no? Con esa pequeña amenaza, te has puesto en una categoría totalmente diferente a mis ojos.
Frunció el ceño.
—¿Qué quieres decir?
—Quiero decir, que acabas de saltar en la cesta que contiene a los hombres que están utilizándome para sus propios fines.
—Maldita sea, Riley, tú sabes…
—Lo que sé — corté con dureza—, es que de los tres hombres con los que actualmente estoy bailando, Kade es el único que me ha mostrado algún tipo de compañía y cuidado fuera del ámbito de las relaciones sexuales. ¿Quieres saber lo que hizo para mí hoy? Me llevó a casa de una de sus yeguas, me preparó un baño, lavó mi cabello, luego me metió en la cama, y me dejó sola. Cuidó de mí, me mimó, porque sabía muy bien que lo necesitaba. ¿Qué has hecho, con excepción de aceptar de mala gana el sexo y la sangre que necesitas desesperadamente? Oh, ¿y exigir, o incursionar en mi mente?
Levantó una ceja.
—Entonces, ¿qué es lo que me estás diciendo? ¿Que necesito consentirte, enamorarte, para ganar tu corazón?
—Sin duda sería un maldito lugar mejor para empezar que llamarme puta, o amenazarme. —Dejé escapar un suspiro—. Como dice la canción, ‘Girls Just Wanna Have Fun.’
La mirada un tanto desdeñosa que me dio sugirió que no era un fan de los viejos tiempos de la música pop, o tal vez simplemente había cruzado a través esa época con orejeras, y no tenía idea de lo que yo estaba hablando. Agregué: —Mira, ofrecí el acuerdo, y me quedo con él si vas a ponerte desagradable al respecto. Pero no vayas a esperar nada más serio que un buen momento. No jugaremos a uno a uno, Quinn. No lo puedo permitir.
—Todo lo que estoy esperando es la oportunidad.
—Entonces lo tienes. Pero te lo advierto ahora… tratas y me obligas a cualquier cosa y ése será el final de nosotros. Encontraré alguna forma de evitar esas órdenes tuyas, y me alejaré. No abusarás de mí de esa manera. Soy un lobo, no una prostituta.
—No es un abuso…
—Entonces, ¿qué llamas a forzar a alguien a hacer algo contra su voluntad?
—En este caso, sentido común.
—Fuerza es fuerza, sin importar la razón. Nunca intentes eso en mí, Quinn. Nunca.
Él no contestó, y yo salí como el infierno de la habitación.


NDELT:
Girls just wanna have fun: Las chicas solo quieren divertirse (canción de Cindy Lauper de la década de los 80).


Fin del capítulo

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Jue Nov 04, 2010 5:08 pm

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Jue Nov 04, 2010 5:09 pm

:manga09:

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Jue Nov 04, 2010 5:12 pm

jajajajajaj
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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Jue Nov 04, 2010 5:18 pm

gracias a vosotras por la traducción tan buena :238:

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Jue Nov 04, 2010 7:47 pm

Capítulo 11
pág. 185-190 por Rossmary y Gemma

El anochecer había caído rápidamente, y la noche era fría. El viento se jactó a mí alrededor, su tacto era helado, como si hubiera venido directamente de la Antártida. Temblando, me froté los brazos, y deseé haberme puesto algo más cálido que el top de algodón de manga larga. Por lo menos pude estar agradecida de haber escogido unos pantalones vaqueros y zapatillas de deporte en vez de la falda y sandalias que había pensado originalmente. Pero lo que no fue muy agradable por el presentimiento de que me había dicho que iba a necesitar algo más protector que la falda y las sandalias no fue hasta lo que tenía que hacer esta noche.

No quería se otra psíquica con talento, especialmente una que aparecía cada vez que quisiera. Pero esa misma intuición, me dijo que mi elección en esto importaba tan poco como las elecciones que había tomado en otras áreas de mi vida. Me estaba convirtiendo en algo más que un dhampire. Algo anda mal, y ni siquiera un nuevo talento en flor podría decir que tan mal. Una cosa si era segura: no iba a permitir que Jack lo supiera. No hasta que estuviera totalmente segura de que esto de la clarividencia era un talento en desarrollo, y no una mutación extraña producto del miedo que estaba sentado como un peso en mi estómago.

El restaurante se hizo visible a través del otro lado de la carretera. Hice una pausa, escudriñando el viejo edificio, de estilo victoriano, en busca de un atisbo de mi objetivo en las ventanas de la esquina. Sólo una mujer se sentaba en el extremo opuesto del edificio.

Después de mirar alrededor para asegurarme de que no había nadie cerca o mirando, me envolví en las sombras y me dirigí hacia la playa. Las farolas emitían pequeños charcos de color amarillo sobre el pavimento vacío, y los faros de los coches que pasaban corriendo en la oscuridad cercana, amenazaban con interrumpir las sombras a mi lado. Me desprendí de la ropa y cambié de forma, envuelta en el velo de la oscuridad, y en forma lobo crucé el camino a través de los árboles agazapándome hasta que estuve justo enfrente de la ventana donde podía ver a la única mujer que ocupaba el lugar.

No había nada especialmente en ella, llevaba el cabello oscuro cortado en un severo estilo masculino, una nariz romana que se acentuada por estar atravesada por un aro de oro, y una amplia y casi varonil barbilla. Sus manos, cruzadas delante de ella en la mesa, también parecía más las de hombre que de mujer. El hombre que había sido la señora Hunt no había sido la imagen de la perfección femenina, tampoco. ¿Era eso una señal de que los cambiantes podrían adoptar una forma masculina o femenina?

Me senté en cuclillas, y me pregunte qué hora era. Eran cerca de las ocho cuando había aparcado el coche, y probablemente había tardado cinco minutos más o menos recorrer el camino hasta aquí. Pero si la mujer en esa mesa estaba preocupada por la tardanza de Roberta Whitby, no había signo que lo mostrara, todavía.

El viento sacudía las ramas de los árboles que me rodeaban, era como si una ducha de miles de pequeñas hojas de color verde grisáceo me estuviera cayendo encima tendida allí en el suelo. Estaba a punto de sacudirlas de mi piel cuando escuche dos sonidos: el primero, una ramita romperse a la ligera. El segundo, el rozar del metal contra las hojas afiladas.

Alguien se escondía entre los árboles, dirigiendo su mirada al mismo punto.

Levante mis orejas hacia delante, pero por lo demás nada más se movió. Dada la oscuridad y los troncos nudosos que me rodeaba, era poco probable que incluso el rojo de mi abrigo se viera. Además, el que estuviera sigilosamente escondido, era un ser humano-o por lo menos, en forma humana-y la mayoría de los seres humanos no sospecharían de un perro, especialmente si no se estuviera moviendo o fuera amenazante. Aunque era un lobo, el viento a mi favor, cargaba mi olor hacia el océano y no hacia el intruso.

Por insólito que parezca, el olor del extraño no me ofrecía peligro, no llevaba más que la noche, el mar, y las múltiples capas que hablaba de restaurantes cercanos, tiendas, y los gases de escape de los autos.

Estaba tan cerca que podía escucharle, ciertamente debería haber sido capaz de poder olerle. A menos, claro, que no tuviera olor.

El pelo del cuello se me erizo cuando me ataco un pensamiento. Todo el mundo tenía un olor, a menos que haya sido deliberadamente borrado.

Todo me sonaba muy confuso. El hombre, por qué estaba segura de que era un hombre, aunque no tenía ni idea de por que no lo podía oler, había detenido sus movimientos y se había ocultado. ¿Por qué se ocultaba a través de lo árboles? ¿Era algo relacionado con el espionaje, inspeccionaba la topografía de la zona como lo hacia yo, o eran sus intenciones más oscuras que las mías?

Quería moverme, pero con toda la basura en el suelo, él me escucharía. Pero si quería saber lo que estaba pasando, lo que estaba haciendo, entonces tendría que tomar la oportunidad.

Un sonido susurró a lo largo del viento, cortándome el pensamiento. Algo raspo ligeramente contra el metal, y un segundo después, el clic de un inconfundible mecanismo de seguridad proveniente de una pistola.

El miedo hizo que mi estomago se cristalizara.

La mujer que esperaba a Whitby Roberta estaba a punto de recibir un disparo. Salté sobre las cuatro patas, pero ya era demasiado tarde para hacer cualquier cosa para salvar a esa mujer.

Un ahogado socorro rodo en el viento. Mi mirada se disparó a la ventana, destrozada. La mujer con la nariz romana bruscamente, se dejó caer hacia delante sobre la mesa.

Muerta.

Esta era mi oportunidad de obtener respuestas, si no me movía de inmediato.

Pero tanto como quería tener y atacar, sabía que por cualquier de esas acciones no ganaría nada más que una bala. No tenía ni idea de quién-o qué- era lo que tenia delante, pero el mero hecho de que no tuviera olor sugería que él era un asesino a sueldo, un profesional u otra de esas criaturas de los laboratorios.

Miré hacia delante, a juzgar la demora quizás era necesario para el borrar todo el desorden bajo los árboles. En un momento se agachó y se lanzó hacia delante, despejando la maleza con grande manos.

Apenas me había movido de mi posición, cuando el presentimiento de que alguien se acercaba, hizo que el bello se me erizará a lo largo de la parte de atrás de mi cuello. Miré por encima del hombro. Sólo los coches se movían a través de la noche, sin embargo, algo no visto estaba allí, al cruzar la calle, acercándose más rápido que el mismo viento.
Un vampiro.

Jack me había dicho que tendría gente por aquí, así que era más que probable que fuera un tutor.

Y si el tutor me veía e informaba a Jack de mi presencia de nuevo, estaría hecha una mierda. Pero me resistí a la tentación de tirar de mi escudo y desaparecen en la sombra. Eso sólo sería pedir una inspección más profunda. El vampiro tenía que acercarse y creer que no era más que un perro con aspecto de lobo, y para lograrlo, tuve que dejar que emergieran solo pensamientos superficiales.

Así que borre de mi mente todo lo ocurrido, bajando el escudo, y me concentre en pensar nada más que la emoción de la caza, el olor del gato. Entonces clavé mi nariz al suelo y olfatee. Después de un segundo o dos, en realidad capturé la huella de un gato, y mi alma de lobo despertó entusiasmado. Trotaba, siguiendo la pista sin perder de vista la dirección general del tirador.

El calor me tocó la mente, una sonda de aguja afilada que no llegó más lejos que a los pensamientos superficiales. Tanteo con rapidez, para seguir adelante, buscando en la noche. Un segundo después, el aire corría por delante de mi nariz, llena del suave aroma de pino, sustentada con la riqueza de la salvia.

El vampiro, era Jared, uno de los reclutas más jóvenes en las filas de la guardia. Siguió adelante, corriendo hacia el final de los árboles. Con la nariz contra el suelo, continúe a lo largo del relleno después de él.

Otra alama se agito a través del viento. Una sombra de la más profunda oscuridad viró bruscamente, y el olor metálico de la sangre contaminada se espació por el aire. El tirador tenía que tener infrarrojos muy potentes, o era un vampiro, si es que fue capaz de ver a Jared. Un tercer disparo fue seguido de un gruñido que fue abruptamente, escalofriante, cercenador. Las sombras ocultaron Jared que se dejó caer al suelo, lo que quedaba de sus facciones finas mostraba sorpresa.

Un gruñido retumbó hasta la garganta antes de que pudiera detenerlo. Me detuve, el bello de mi cuello se erizo, tratando de actuar como un perro, igual que todos los días, cuando todos los instintos en mi alma de lobo me rogaban por que corriera, hasta conseguir lo que se ocultaba, para arrancar su carne y su vida de su cuerpo. Mis labios se retiraron en un gruñido, todo mi cuerpo vibraba por la fuerza de la misma.

Los árboles se movieron, y un hombre salió. Estaba tan negro como la noche misma, y casi tan invisible como un vampiro. Sin embargo, él no usaba las sombras, ni tampoco llevaba ropa. Era poco más que un esbozo, una figura que tenia una forma básica, pero sin características distintas.

Al igual que el hombre, o la criatura, que me atacó en la habitación del hotel en las Montañas Azules.

Misha había sugerido una vez que un hombre que libera los secretos de la genética para crear la máquina de matar perfecta podría gobernar el mundo o hacer una fortuna creando asesinos construidos expresamente para los que querían el poder para sacar a la oposición con rapidez y facilidad. Tal vez esas pesadillas no estaban tan lejos como todos habíamos pensado.

No me moví, viendo el fantasma de un hombre, mirando la pistola que sostenía. Se acercó al cuerpo de Jared, arrodillándose con cuidado, y buscándole el pulso. ¿Por qué se molestó en hacerlo? Ni idea, ni siquiera un vampiro podría sobrevivir con la mitad de su cerebro destrozado. Al comprobarlo, mantuvo un ojo en mí, pero no sospechando. Su comportamiento fue más el de un hombre que simplemente no confiaba −o no le gustaban− los perros. Y el rifle −y uno de los nuevos− que tenía el poder y el alcance de un rifle, pero sólo un poco más grande que una pistola− apuntaba por encima de mí.

Metí la nariz en la tierra de nuevo, husmeando como si comprobará que más había en la zona. En el restaurante, la gente estaba empezando a darse cuenta de que algo iba mal. Un camarero se acercó a la mesa del rincón y se paró en seco, incluso desde donde yo estaba, podía ver el horror aparecer en su rostro.

Un grito agudo se escuchó a través de la noche, y un estruendo de ira se levantó de nuevo en mí garganta. El tirador se levantó, su diversión evidente por el breve destello de dientes, dientes que eran grises en lugar de blancos. Su mirada se reunió con la mía, y, por un instante, la muerte se puso delante de mí, para decidir si valía o no la pena matarme. Entonces el desconocido parpadeó, y al momento se había ido.

El alivio que sentía era casi aterrador. Por mucho que mi espíritu lobo pudiera desear destrozar a este hombre pedazo a pedazo, el mayor enemigo al que me había enfrentado ocasionalmente era el conejo o zorro en el "regreso a la naturaleza" de las sesiones que les gustaba a Rhoan y Liander arrastrarme. Pero matar a un animal salvaje era muy diferente de la caza y matar a un humanoide. Ese fue un momento al que nunca quise llegar y la razón principal de mi renuencia a incorporarme a las filas de los guardianes.

Entonces me acordé de Genoveve. Me mutilaron allí, más de una vez, y podría fácilmente haber muerto. Yo lo sabía, aunque no lo había admitido en su momento.

El tirador tomó el paquete pequeño de su espalda, desmontó el rifle, y lo metió dentro. Luego se echó la mochila al hombro y se alejó. Sólo era otro hombre dando un paseo durante la noche.

Sólo que este hombre era una sombra más que no volvería a ver.

Caminé detrás de él. La necesidad de hacer algo más que simplemente perseguir sus pasos aún vibraba a través de mis músculos, pero atacarle aquí, en una calle principal, simplemente no era una opción. Los policías habían aparecido, sin duda, alertados por el camarero del restaurante, y lo último que necesitaba era la interferencia de ellos. Este asesino era mío.

Se dirigió hacia la calle llena de gente, la calle del café que estaba junto al Fitzroy Street, pero por suerte no se metió en ningún establecimiento, probablemente porque no había lugar para las sombras en esos lugares bien iluminados. En su lugar, se dirigió hacia los jardines, evitando las farolas y en paralelo a Desfile de Beaconsfield miré más allá de él, estudiando la composición. Más adelante había una rotonda, el lugar perfecto para una emboscada. Mejor aún, no parecía estar cerca de nadie, un hecho sostenido por la falta de olores humanos en el viento, pero el ulular de las sirenas que se oían ahora me estaba quedando sin tiempo para hacer esto antes de que los policías llegaran aquí y comenzaran a buscar pruebas por la zona.

Cambié de forma y oculta entre las sombras a mí alrededor, intentando ocultar mi forma y mi desnudez. El desconocido volvió la cabeza y frunció el ceño. Tal vez era sensible y capaz de sentir la caricia de la magia. O tal vez simplemente estaba comprobando que no le estaban siguiendo.

Cuando se estaba acercando a la rotonda, me encontré con él. Aunque no emitió sonido alguno, de alguna manera sintió mi enfoque, porque de pronto estaba frente a mí con un cuchillo en la mano. Su gruñido no habría hecho a ningún lobo orgulloso, y la hoja cortó a través de la noche tan rápido que era poco más que un borrón que pasé por alto y se adentró en mi estómago. La punta del cuchillo quemaba en la carne. Sólo un metal tenía ese efecto en los lobos. La hoja era de plata.

Me tiré al suelo y giré, barriendo con un pie, tratando de darle a sus pies. Él fue muy rápido, saltando por encima de mi pierna y luego se lanzó sobre mí. Podía verme, me di cuenta entonces, a pesar de que estaba envuelta en sombras. Me di la vuelta mientras saltaba, y quité las sombras, incapaz de ver el punto de derrochar energía cuando no estaba ayudando en absoluto. Ataqué de nuevo, y esta vez no fue lo suficientemente rápido, el golpe le dio en la parte alta del muslo. Él gruñó, pero atacó con el cuchillo. La hoja recorrió mis jeans, haciendo muescas en mi rodilla. Maldije en voz baja, escuché su carcajada de regocijo. Obviamente, sus responsables no explicaron que reírse de un lobo en este tipo de situación no era una buena idea. La ira se levantó en una furia roja, y me arrojé sobre él.

El movimiento le cogió por sorpresa, y nos adentramos en una maraña de brazos y piernas. Él chocó contra el suelo, amortiguando mi caída, su respiración era un jadeo susurrando cosas muertas y leche agria por delante de mi nariz. Cogí la muñeca que llevaba el cuchillo con una mano, obligando a la hoja a estar bien lejos de mi cuerpo mientras trataba de sujetar la otra mano. Su rostro casi sin rasgos estaba fijo en el mío, con ojos y boca poco más delgado que barras donde los grises eran lo más evidente. No tenía el bulto de la frente, ni definición de mejillas, y ni nariz. Sólo dos agujeros que estaban en su plano rostro.

Su puño golpeó en mi costado, y me quedé sin aliento. Pero no hice caso a la bruma de dolor que aumentaba, subiendo mi rodilla fuerte y rápido. Como la mayoría de los hombres, no apreciaba un buen golpe en las bolas, y ese breve momento de dolor total fue el tiempo suficiente para golpearlo sin obstáculos −y tan fuerte como pude− en la mandíbula para noquearlo.

Le quité el cuchillo de sus manos sin nervios, y lo tiré tan lejos como pude de los dos. Entonces me quité de encima, y lo maniobré hasta que conseguí hasta que conseguí quitarle la mochila. En su interior había varios trozos de rifle. Lo volví a montar, cargué la cámara y luego me senté sobre su pecho, mis rodillas clavando sus brazos mientras sostenía la pistola en su garganta. Si supiera quién era yo, entonces sabría que estaba con la Dirección y más que capaz de disparar un arma. Y si no lo sabía, entonces el mero hecho de que había montado el arma debía advertirle que sabía cómo usarla.

Lo que no sabía era el hecho de que no tenía verdaderos deseo usarla.

Él se movió. Apoyé la mano libre contra su barbilla, forzando de nuevo, metiendo la punta del fusil contra la carne blanda de su cuello.

Gimió, y los finos revestimientos de lagarto sobre sus ojos parpadearon.

—No te muevas—le advertí, apuntando con el arma.

La muerte estaba de vuelta en su mirada gris.

—No puedo decirte nada.

Levanté una ceja.

— Y crees que me voy a creer eso.

— Quiero un abogado.

—¿Te parezco un policía? ¿Este es realmente el aspecto de alguien a quién le importa lo que hagas o lo que quieras?

Él no respondió sólo me miró.

—¿Por qué mataste a esa mujer en el restaurante?
No hubo respuesta.
—¿Quién te pagó para matar a la mujer en el restaurante?

Una vez más, sólo el silencio. El ulular de las sirenas se había detenido, y aunque me encontraba a barlovento del restaurante, todavía podía oír el murmullo de voces, el torrente de confusión. No me quedaba mucho tiempo para hacerle preguntas a este hombre.

Moví el cañón hacia abajo, y se lo clavé en la “nuez de Adán”. Su gruñido salió como gárgaras.

—Dime, o lo hacemos por las malas.

—No sé nada.

Me roció la cara con baba mientras hablaba. No tenía una mano libre para poderme limpiar, las pequeñas gotas picaban. También apestaban... ¿o era él? Para un hombre que no tenía olor, que seguro había un terrible olor viniendo de su cuerpo. Y dudaba de que se hubiera hecho encima. Él era un profesional, por el amor de Dios, y a pesar de lo que dijo mi hermano sobre mi aspecto por las mañanas, no daba miedo en otros momentos.

—Haz lo que quieras —dijo.

Presioné la punta del rifle lo suficiente para rasgarle piel y que brotará sangre.

—¿Crees que no lo haré?

—Creo que dentro de poco no importará.

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Vie Nov 05, 2010 4:33 pm

el rollo de esta chica con quinn es que se considera solamente lobo y se olvida de su parte vampiro... jajaja y bueno tendra o no el valor de apretar el gatillo??? :manga33:

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Vie Nov 05, 2010 4:33 pm

gracias por el maraton chicas... maravilloso!!!!

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Sáb Nov 06, 2010 5:58 am

gracias gemma ross rihano tibari
por los capiss ya quedan pocos capiss

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