Black and Blood


 
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 Kissing Sin (Keri Arthur)

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Tibari

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Hoja de personaje
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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Lun Sep 06, 2010 5:21 pm

Capítulo 3(parte 1)


Traducido por rossmary
Corregido por shuk hing



Me quedé helada.
—¿Qué? —Preguntó de inmediato Kade, su voz era apenas un susurro.
—Hay algo fuera, los he sentido a través de la ventana, asomándose con cuidado.
Nada se movía en el patio. Nada más que la luz del sol bailaban en las sombras de los árboles.
Sin embargo, algo estaba allí. La certeza crecía más y más cierta sobre la misma. Me asomé por la ventana.
—Comprueba la parte posterior. Voy a comprobar la sala de estar y el lado.
Salió de la habitación. Me acerqué a la sala y con cuidado me asomé por la ventana. No vi ninguna criatura arrastrarse a través del césped, tal vez se escondieron en los árboles cercanos.
Me retiré al cuarto de baño. Detrás de mí escuché un rumor familiar. Era unos de los Orsini.
Contra todos los pronósticos, nos había seguido hasta aquí. Me pregunté hasta qué punto había llegado tras nuestro en su forma humana.
Fui a la habitación y tomé algo de ropa, pero dejé los zapatos. No sólo porque no me parecían apropiados, sino porque realmente no los necesitaba. La planta de mis pies era gruesa por el hecho de que sólo llevaba zapatos cuando tenía que hacerlo, y sospechaba que Kade, como un cambiante, le ocurría lo mismo. Estaba de pie al lado de la ventana cuando llegué a la cocina, pero miró a su alrededor al entrar.
—No hay nada aquí.
Arrojé un poco de ropa sobre él, observando con atracción que su pene estaba todavía listo para jugar. Obviamente, no era un hombre fácil disuadir.
—¿Has visto alguna vez a las criaturas que estaban patrullando este lugar? —Frunció el ceño.
—Vi una cosa peluda una vez. Parecía un oso deformado.
—Eso es lo que está fuera.
Se puso el pantalón negro y la camisa que le había dado. La ropa no le quedaba mal, solo algo indecentemente ajustados, pero no mal. Rhoan iba a fundir un fusible, sobre todo si Kade permanecía en su estado actual.
—¿Cuántos? —Me preguntó.
— Parece ser algo haciendo una búsqueda por sí mismo, pero seguramente habrán más detrás de él.
Me puse la camisa de flores repugnante y la falda negra que había elegido para mí, la ropa interior la deseché. Me podía vestir con aquella ropa de la abuelita, pero ¿bragas de abuelita?
De ninguna manera. Me ceñí alrededor de mi cintura para mantener la falda, y tomé el teléfono para marcar rápidamente el número del teléfono móvil de Jack.
—¿Riley? —Dijo inmediatamente—. ¿Hay algún problema?
—Sí. Nos han descubierto y tenemos que correr. ¿A qué distancia se encuentran?
—Media hora, por lo menos.
—No lo suficientemente cerca para ayudarnos, entonces le dije.
—Dame una dirección y un sitio para reunirnos. Estaremos allí cuando podamos. Rhoan juraba en el fondo.
—Hay un pueblo llamado Leura unos nueve kilómetros de Bullaburra.
Jack vaciló, podía escuchar a mi hermano murmurando instrucciones.
—De acuerdo con la comunidad, hay una estación de camarotes llamada Blue Haven. Rhoan tendrá lista una reserva para ustedes. Estaremos allí dentro de veinte minutos.
—Estaremos allí cuando podamos. —Colgué y observé la intensa mirada de Kade—. Tenemos que irnos.
—¿Crees que esa cosa nos seguirá?
—No, si la detenemos.
Levantó una ceja.
—¿Quieres decir matarlo?
No parecía amedrentado al respecto, pero tal vez al ser un cambiante tenía un conjunto totalmente diferente de sensibilidades, como por ejemplo no era sensible al olor de los lobos y tal vez a otras cosas. Después de todo, el macho de la raza era el encargado de recoger y guardar el rebaño. Tal vez veía el asesinato como una parte necesaria de la protección de la manada.
—Me refiero a detenerlo. Todo lo que podamos.
Asintió con la cabeza.
—Hay una soga en el cajón a la derecha. Voy a buscar un cuchillo, sólo en caso de que se tengamos que necesitarlo.
Tomé la cuerda y un rodillo que estaba en el mismo cajón, y él tomó el cuchillo. La raspadura de la uña se repitió, esta vez cerca de la ventana de la cocina. Kade se movió a mi lado, y acercó, sus labios rozando mi oreja para decirme.
—¿Cómo quieres jugar con éste?
—Puedes mantenerlo en movimiento mientras lo golpeo en la cabeza y lo ato.
—¿Dónde?
Señalé a la ventana. Él asintió y se alejó. Me hice cargo de mi posición, y alcé una ceja en cuestión. Él asintió de nuevo, preparado. Entonces, le grité:
—Oye —tan fuerte como pude, y eso fue todo lo necesario.
La ventana explotó en el acto, los fragmentos letales de vidrio volaron por el aire seguidos de una enorme masa de pelo y gruñidos que se lanzó hacia la sala, en el mismo momento que Kade lo congeló en el aire, dándome la oportunidad de golpearlo fuertemente con el rodillo, acto seguido, tomé la cuerda y le até las cuatro patas juntas, así como su hocico.
—Está bien, ya puedes dejarle…
El resto de mis palabras fueron cortadas cuando una segunda masa de pelo, dientes y garras saltó por la ventana destrozada.
La cosa me golpeó en el pecho, tirándome hacia abajo y arrastrándome hacia atrás, por el piso cubierto de vidrio, solté un siseo de dolor mientras lo agarré con ambas manos y sostuve su garganta apretada que continuaba gruñendo, sus dientes afilados chasqueando cerca de mi cara. Tan repentinamente como me había golpeado, fue arrancado. Hubo un choque, a continuación, partes de una silla volaron. Me puse de pie, vi el destello de metal en la mano Kade un segundo antes de que él enterrara la hoja en el cuerpo de la criatura. La criatura hizo un extraño sonido, y quedó inmóvil. Kade se dio la vuelta y vino a mí.
—¿Estás bien?
No esperó mi respuesta, se volvió a mí alrededor y estudió el dolor en mi espalda que estalló mientras me levantaba la camisa y comenzaba a arrancar pedazos de vidrio que se me habían incrustado.
—Tenemos que empezar a movernos —dije, mientras mi cuerpo se contraía bajo su tacto.
—Dos pedazos más para terminar. —Cuando los hubo arrancado, añadió—. Dudo que podamos salir de aquí sin ser vistos.
—Nuestra única oportunidad es escondernos tras los árboles, por todo el borde del camino alrededor de la ciudad.
—Una vez que estemos a una distancia segura de esta casa, ¿Podríamos robar un coche?
Me volví.
— ¿Pensé que eras un constructor respetable?
—Ahora, sí. En mi juventud. —Sonrió, abrió y cerró sus hermosos ojos de terciopelo con picardía—. Digamos que los sementales tienden a ser más salvaje que la mayoría de adolescentes. He hecho cosas que pueden hacer que se te erice el pelo. —Atrapó varios hilos de mi pelo y tiró de ellos a la ligera—. Realmente se te ven muy bonitas.
Me sonrió. Me levanté en la punta de los pies, y le besó en los labios.
—Gracias. —Su brazo se deslizó alrededor de mi cintura, sosteniéndome con cuidado, pero cerca.
—¿Por qué?
Su aliento me rozaba los labios, haciéndome temblar.
—Te lo explicaré cuando tenga más tiempo.
—Bueno.
Me besó en la nariz, soltando mis brazos.
—Puede que tengas que cambiar de forma. Algunos de estos cortes son bastante profundos.
Lo haré
—¿Cómo es que no te amedrentas cuando soy un lobo?
—Porque no eras un lobo la primera vez que te vi, pero si una hermosa y deliciosa mujer desnuda. Los prejuicios instintivos no tienen esperanza sobre la lujuria furiosa.
Mi expresión se convirtió en una sonrisa.
—Entonces, ¿Por qué trataste de morderme cuando entré por primera?
—Creí que podría ser otra de las mujeres que utilizan para burlarnos y poder extraer las muestras.
—¿Qué te hizo darte cuenta de que no lo era?
—La sangre en tu pierna y el costado. Por mi nariz, supe que era un golpe violento, no un golpe fingido.
—Entonces debes provenir de una manada de gran impacto.
Levantó una mano y me rozó los dedos por la mejilla.
—Tal vez.
Me aparté, a pesar de que era la última cosa que quería hacer.
—Vamos a salir de aquí.
—¿Y el lío?
—La Dirección enviará un equipo de limpieza. Nuestros anfitriones saben que es lo más sabio.
Me siguió hasta el dormitorio, y luego se agachó en el interior, reapareciendo dos minutos más tarde con una percha de alambre.
Levanté una ceja.
—¿Todavía hay coches por ahí sin que ninguna central de cierre o bloqueo de impresión del pulgar?
—Un montón de ellos, créeme.
Abrió la puerta y salió al pequeño patio. Destacándose fuertemente frente a las nubes de tormenta, una forma marrón solitaria se distinguía.
Esperé la indicación de Kade, viendo el águila dar la vuelta hasta que se perdió de vista.
—Ahora.
Corrimos por el patio, saltando la pequeña valla, y corrimos hacia los árboles. Las sombras pronto nos envolvieron, y desaceleramos un poco el paso. Un movimiento apresurado sería más notorio desde arriba, y aunque la piel de Kade de un color marrón rojizo y vestido negro sería difícil de detectar, mi pelo rojo se destacaría como un faro, si por algún descuido me golpeaba la luz del sol.
No se escuchaba ningún movimiento violento, podría ser que estuvieran más atrás. ¿Quién sabía cuánto tiempo esas criaturas habían estado ahí, escuchando y esperando?
Nos tomó poco más de una hora para recorrer el camino hacia las afueras de la pequeña ciudad. Finalmente, nos detuvimos tras unos los árboles de los que colgaban varias gomas.
Me sequé el sudor de mis ojos con una mano un poco temblorosa. Dos horas de sueño no era suficiente.
Había un pequeño estacionamiento al otro lado de la carretera, con cinco coches cada uno aparcado en cada espacio. No había personas transitando. Con suerte, todos habían tomado la ruta de acceso al mirador y no estarían de vuelta por un largo tiempo.
Miré a Kade.
—¿Seguro que quieres robar un coche?
—No puedo ver ninguna otra forma de salir rápido de aquí. Se limpió el sudor de la frente con un dedo, luego añadió: — Tu pelo va a brillar con este sol. Te ofrecería mi camisa, pero mi piel es probable que llame tanto la atención como tu cabello.
Le di una mirada irónica.
—Esa es una excusa muy pobre.
Él sonrió, sin molestarse en negarlo. Me quité la camiseta.
— Puedes atármelo tu mismo. Yo no podría recogerlo todo.
Su mirada patinó por mi cuerpo y su sonrisa creció.
—Amo a los hombres lobo y su total falta de inhibiciones.
—La falta de inhibiciones me ha desembarcado ante un tribunal con suficiente frecuencia ya. Vamos a acabar con esto antes de que un policía aparezca y nos detengan.
—Cariño, ni siquiera el más santo de los hombres se apresuraría en este momento en particular.
Puse los ojos en blanco, y él soltó una risita. Después de cubrir mi cabello, metió las manos alrededor de mi cintura, y me llevó de vuelta contra su cuerpo caliente, duro. A medida que sus grandes manos se deslizaron hasta cubrir mis senos, deposité un beso en su hombro.
—Cuando estemos a salvo, tengo la intención de hacerte el amor hasta quedar sin sentido.
Incliné mi cabeza contra su hombro, y sus labios se encontraron con los míos. Nuestro beso fue lento y tierno y muy completo. Ninguno de los dos estaba respirando mientras duró.
—Es una promesa que voy a reclamar.
Cuando encontré el aliento para responder. Me aparté de él pero nuestros dedos continuaron entrelazados.
—Ahora, ¿vamos a ir a comprar un coche?
Me arrastró detrás de las sombras. La brisa que jugaba entre los árboles era más caliente a la intemperie, y la superficie de la carretera quemaba contra los dedos de mis pies caliente. Nos abrimos paso a través de ellos, caminando casualmente a lo largo de la franja de hierba entre la carretera y el aparcamiento hasta que llegamos a un vado azul antiguo.
—¡Muy Natural!, Escoger el auto más viejo y maltratado de los cinco.
—Esto es lo que se llama todo un clásico, debe tener más de cincuenta años y debieron pagar una enorme fortuna por él.
Fruncí el ceño con aire dubitativo.
—Si es tan viejo, y está cutre, ¿Llegará?
—Ha llegado hasta aquí, ¿no?
—Sí, pero tal vez todavía está aquí porque no podía ir más lejos.
—Confía en mí, va a llegar. —Se llevó mis dedos a los labios y los besó antes de soltarme la mano.—. Mantente alerta.
Crucé los brazos, y miré hacia el cielo en busca de espías, luego lo vi sacar la percha de alambre y desdoblarla. Después de hacer un gancho con un final más apretado, se pegó a la puerta del conductor e introdujo el gancho entre la puerta y el marco. Solo pasaron uno o dos minutos cuando se escuchó un suave clic.
Seguido muy de cerca por el ruido de un coche que se acercaba.
—Kade, —le advertí, miró por encima del hombro. —Un coche de policía.
—¿Cómo lo sabes?
—Por la forma en que nuestra suerte ha estado funcionando, no me sorprendería.
Tiró el gancho dentro de él y luego me tendió una mano, un destello de picardía bailaba en sus ojos.
—Ven aquí, muchacha
—Planeas ocultarme de su vista, ¿verdad?
—Si nos marchamos ahora, podrían sospechar de nosotros.
Sobre todo si llegan a notar que no llevaba camisa. Me recosté contra la puerta del auto y me apreté fuerte contra él, con sus manos a cada lado de mi cuerpo, acorralada dentro del suyo para esconder mi desnudez.
Envolví mis brazos libremente alrededor de su cuello, sintiendo la tensión en sus musculosos hombros y la dureza de su erección presionando contra mi ingle. El lobo se movió con rapidez cobrando vida, y yo no tenía la fuerza ni el deseo de retenerlo. Lo besé en la barbilla, y deslicé una mano entre nosotros.
—¿Crees que es un coche lento?
— Sí.
Una sonrisa de regocijo se extendió por su boca.
—No te atreverías.
Obviamente, nadie jamás le dijo que era una mala idea desafiar a un hombre lobo.
—¿Cuántos policías son? —Le pregunté, deslizando una mano por su espalda para agarrar la parte de atrás de su pantalón mientras que le desabotonaba y bajaba la cremallera.
—Solo son dos.
Se inclinó, gimiendo contra mi hombro mientras lo liberaba.
—¡Maldita sea!, mujer, nos van a detener.
—No, si no se ve nada.
Lo guié más allá de la falda, donde estaba cálido, húmedo y listo para él.
—Acércate más a mí.
Así lo hizo, su cuerpo casi aplastado contra el mío, lo que hizo que fuera más difícil respirar, pero no difícil para responder a su cercanía, a la sensación dura y lista de su cuerpo.
Especialmente cuando se deslizó en mi interior inundándome. Los cambiantes al igual que sus homólogos animales mantenían la forma y el tamaño de su pene lo que fue una sensación completamente sorprendente. El placer me recorrió, intensificado por la conciencia del peligro y la perspectiva de ser capturados.
Gimió, sus labios rozando mi hombro.
—Están cerca de nosotros.
—Entonces será mejor no hacer ningún movimiento sospechoso, —me dijo, mientras yo cambiaba de posición y me paraba de puntillas, deslizándome hacia arriba y abajo de su eje un par de veces.
Estaba temblando, palpitante, por el calor y el deseo. Levanté la cabeza, y atrapé la comisura de sus labios, lo besé tan ferozmente como lo quería follar. No se trataba de quemarlo lentamente con el deseo. Era una mezcla embriagadora combinado con el riesgo de ser descubiertos y la lujuria como combustibles, que nunca se apagaba.
La patrulla pasó por nuestro lado y siguió avanzando.
Se zafó del beso.
—¿Ahora? —Preguntó, el sudor brillaba sobre su gloriosa y rica piel.
No le contesté, retrasando el momento, con la sensación de peligro rondando, mientras el coche de policía desaparecía lentamente alrededor de la esquina.
—¡Ahora, Kade! ¡Ahora!
Apenas había hablado cuando él ya estaba allí, pegando duro y profundo. Gemí, con las piernas envueltas alrededor de sus caderas, instándolo a que profundizara más en mí, utilizando el coche para mantener mi espalda apoyada, mientras empujaba y empujaba, hasta que sentí su pene rígido en forma de fuego que tocaba a través de mi columna vertebral.

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Lun Sep 06, 2010 5:22 pm

Capítulo 3(parte 2)


Traducido por Gemma
Corregido por shuk hing




No hubo nada amable en este apareamiento. La perspectiva de ser descubiertos significaba que tenía que ser rápido y feroz, y eso era exactamente lo que quería, exactamente lo que necesitaba. El placer se arremolinó rápidamente y me golpeó el clímax, las convulsiones robando mi aliento y desgarrando un sonido ahogado en mi garganta. Él se corrió un segundo después, su cuerpo chocando contra el mío, con tal fuerza que mecía el coche que teníamos detrás.
Cuando los temblores pasaron, apoyó su sudorosa frente contra la mía, con la respiración agitada, sus ojos de terciopelo, vivos con diversión y sorpresa.
—Dios, fue fantástico.
Sonreí.
—Tiene algo que ver con hacer el amor pudiendo ser descubiertos.
—Seguro. —Puso su palma caliente en mi mejilla, y me besó los labios—. Me alegro de haberte conocido.
—Bueno, si no lo hicieras, aún serías un viejo semental frustrado atrapado en un establo. Quité mis piernas, y le dejé vestirse—. ¿Conseguiremos…? —paré, mirando hacia arriba a las formas marrones que volaban alto en el cielo—. Estamos siendo observados.
Él entrecerró los ojos.
—Podría ser sólo un pájaro. No todas las criaturas aladas están con ellos.
—¿Quieres correr el riesgo?
—No. Entra.
Abrió la puerta del conductor, luego se inclinó sobre el asiento y abrió la otra. Mientras me subí, hizo algo con el interruptor de encendido. El viejo coche rugió de vida.
—¿Hacia dónde? —preguntó, mientras sacaba el coche del estacionamiento.
Señalé hacia donde los policías se habían ido.
Él arqueó las cejas, las comisuras de los ojos se le arrugaron con diversión.
—Quieres un segundo encuentro con el peligro, ¿verdad?
—No me importaría, pero la verdad es que por allí se encuentra la ayuda.
—Ah. —Salió a la carretera, y el viejo coche empezó a coger algo de velocidad. Miró por el espejo retrovisor, luego a mí—. Entonces, ¿qué pasará después de encontrarnos con tu jefe y con tu compañero de manada?
—Nos interrogarán.
Asintió.
—Y, sin duda, querrá tratar de encontrar el lugar de nuevo.
—¿Eso quiere decir que tendremos que llevarlos allí?
Lo estudié durante un minuto.
—No sé sobre la parte de "nosotros".
Su breve mirada fue dura y decidida. Era totalmente diferente a todo lo que había vislumbrado en él hasta ahora, y un rápido recordatorio de que yo realmente no sabía nada de este hombre. Ni siquiera si podía confiar en él.
—Cariño, esos malditos me robaron dos o tres meses de mi vida. No me quedaré fuera de la investigación hasta que esté seguro de que el que está detrás de esto pague.
—Puede que no tengas esa opción.
Su expresión fue sombría.
—Nadie me puede obligar a hacer algo que no quiera.
—Jack, mi jefe, puede. Es un vampiro, y un telépata fuerte.
—No importa. No se les puede leer la mente a los cambiantes—a ninguna raza.
—¿En serio? —Dejé caer mis escudos y me extendí telepáticamente, me choqué contra un muro tan sólido como el que protegía la mente de mi hermano. Me recorrió la sorpresa—. ¿Por qué?
Se encogió de hombros.
—Es similar a las mentes protegidas que a menudo se encuentran en los seres humanos.
—Entonces, ¿cómo puedes tener la mente protegida, y sin embargo tener un talento psíquico?
—Dímelo tú y así lo sabremos.
Lo consideré un momento; luego dije:
—Será una investigación de la Dirección, y tú no formas parte del personal.
Me lanzó una mirada.
—¿No eras solo una administrativa?
—Lo soy. Principalmente.
—¿Y eso significa?
—Significa que esto es parte de una investigación en curso en la que me colocaron a la fuerza —Dudé, pues no quería decirle demasiado—. Secuestraron a Rhoan hace unos meses, y eso me inmiscuyó.
—Entonces entiendes cuando digo que esto es personal.
Lo entendía. Sólo que no pensaba que Jack lo hiciera. Pero, había dejado que Quinn entrase, y también a Liander. Podría volver a sorprendernos. Después de todo, estaba tratando de organizar una unidad nueva—una en la que quería que yo fuese una parte importante.
Una en la que yo no tenía ninguna intención de formar parte a menos que no hubiera absolutamente ninguna otra opción.
Y eso se veía más y más probable.
Me pasé una mano por los ojos y dije:
—Vamos a concentrarnos en un problema a la vez.
—De acuerdo. ¿Qué hotel estamos buscando?
—Un lugar llamado Blue Haven en Leura. —Me quité la camisa y la puse detrás—. Esperemos encontrar la ciudad antes de que los propietarios del coche descubran que ha sido robado.
—Esperemos encontrarla antes de que nuestros cazadores nos encuentren —corrigió con gravedad.
Sus palabras me hicieron mirar por la ventanilla, hacia el cielo. No veía ninguna silueta, pero eso no significaba que no estuvieran allí. No significaba que no nos estuvieran siguiendo.
Condujimos en silencio. Cuando finalmente llegamos a Leura, Kade redujo a una velocidad respetable y el viejo coche dejó de temblar. Atravesamos una bonita calle principal con árboles, y no pude dejar de admirar los pintorescos pero hermosos edificios. Me recordaron un poco a una tarjeta postal, y me hizo lamentar reunirnos aquí.
Un lugar como éste no merecía un encuentro con la oscuridad que nos seguía.
Fruncí el ceño ante la idea, y la aparté. Seguimos adelante, finalmente encontrando la casa rural a las afueras de la ciudad.
Una camioneta de color negro con los cristales tintados estaba estacionada al final. La señalé, y Kade condujo hasta allí y aparcó a su lado. Aún no habíamos apagado el motor cuando la puerta de la cabaña de delante de nosotros se abrió y Rhoan salió por ella, con su pelo rojo brillando como el fuego a la luz del sol.
Sonriendo como un idiota, mi visión se emborronó con las lágrimas, de alguna manera me bajé del coche y caí en los brazos de mi hermano.
—Dios —dijo, su voz más ronca que su feroz abrazo—. Pensé que te había perdido.
Las lágrimas se deslizaron por mis mejillas.
—Lo siento.
Se rió en voz baja.
—Vuelve a hacerlo, y te encadenaré y no te dejaré salir nunca más del apartamento.
Kade se colocó detrás de nosotros. Le besé la mejilla a Rhoan y me aparté.
—Rhoan, éste es Kade. No habría escapado si Kade no me hubiera ayudado.
—Una situación mutua —dijo Kade secamente, y le ofreció a Rhoan su mano—. Encantado de conocerte.
Rhoan me dio una mirada que decía: “zorra”, y sacudió la mano de Kade.
—Gracias por mantenerla a salvo.
Kade se rió, un sonido cálido y rico.
—Otra situación que es totalmente recíproca. Tu compañera de manada es una mujer asombrosa.
—Sí lo es. —Pasó un brazo alrededor de mi hombro—. Vamos a entrar antes de que esos espantajos nos encuentren.
Rhoan indicó a Kade que entrara, pero apretó un poco en mi hombro, reteniéndome.
—Hay algo que tengo que decirte…
No escuché el resto de las cosas. No lo necesité.
Porque una segunda figura había atravesado la puerta.
No era Jack.
Era Quinn.
Mi corazón hizo un extraño flip-flop, y durante varios segundos todo lo que pude hacer fue mirar fijamente. No había cambiado —aunque, dado que sólo había pasado un mes más o menos desde que lo había visto, no era de extrañar.
Pero, oh, se veía bien.
Su cuerpo era atlético, delgado pero poderoso. Su suéter color vino hacía hincapié en la anchura de sus hombros, mientras que el ajuste perfecto de sus vaqueros señalaba a la vista la dureza y fuerza de sus piernas. Su pelo era negro como la noche, más largo que antes, y tan espeso y tan exuberante. Estaba despeinado, como si hubiera pasado las manos muchas veces.
Esas manos estaban actualmente en los bolsillos, y se veía apretadas.
Su piel no era blanca como la de la mayoría de vampiros, sino un suave y cálido oro, simplemente porque a diferencia del resto de su especie, podía soportar una gran cantidad de luz solar. Su cara.
Tragué saliva. Era guapo, realmente guapo, de una manera que era cualquier cosa menos afeminado.
Su mirada se encontró con la mía, ojos de obsidiana, y se estremeció. Sin embargo, algo pasó entre nosotros, un recuerdo que hizo tartamudear mi corazón y me puso la piel de gallina. Fue una cosa que estuvo presente desde la primera vez que nos conocimos, y era más fuerte ahora.
Kade se detuvo de repente, su mirada yendo de uno al otro. En sus ojos terciopelo brilló un entendimiento, seguido rápidamente por molestia. Dio un paso atrás, y entrelazó sus dedos con los míos.
Su clara intención era provocar una reacción, y ciertamente lo consiguió. Pero no fue nada dramático, simplemente una casi imperceptible expresión apretada.
De alguna manera, la reacción de Quinn divertía tanto como molestaba. El ligero cambio en la expresión me dijo exactamente lo que estaba pensando, y era molesto darse cuenta de que seguía juzgándome con los estándares humanos. Lo cual era una locura, porque nadie aquí era un ser humano de ninguna manera o forma. Pero no podía dejar de ver el lado gracioso de un vampiro con más de mil doscientos años a sus espaldas molestándose por una cosa tan tonta.
Pero fue una reacción interesante, no importa qué emoción provocaba. Sugería que no importaba las muchas declaraciones que hizo sobre el no involucrarse con otra loba, no estaba dispuesto a dejarlo pasar. Quiero decir, si alguien como Kade, alguien que era sólo un poco de diversión fácil, podía provocar una respuesta en el rostro del Sr. Cara sin Emociones, entonces no importaba lo que dijera Quinn, parte de él todavía quería estar en mi vida.
Y no estaba del todo segura de lo que sentía por esa pequeña revelación —si era cierto.
Quiero decir, lo intentaría.
Tal vez ha llegado el momento de que él haga un pequeño esfuerzo. Hacer un poco de caza.
—Es bueno verte de nuevo, Quinn.
Algo de sorpresa parpadeó a través de sus oscuros ojos. Tal vez se había figurado que la cortesía estaría más allá de mis capacidades después de todos los desaires que me había hecho los últimos meses.
—Y es agradable verte de una sola pieza. —su voz era rica con una cadencia de Irlanda, y mucho más sexy en vida de lo que había sido en mis sueños. Sólo al escucharlo de nuevo me dieron ganas de suspirar de placer—. Habíamos temido lo peor.
El comentario calentó partes en mi interior. Lo cual demostraba que no importaba lo que le había dicho antes a Kade sobre que había dejado a Quinn, había una parte de mí que anhelaba que la relación continuase. Sin embargo, no merecía tenerme tan fácilmente. No esta vez.
Levanté una ceja.
—¿Por qué estabas preocupado por mí?
Era una cosa un poco sarcástica para decir, pero, hey, se lo merecía por todos los rechazos. Y si esa era toda la actitud que iba a tener, entonces podía considerarse afortunado.
—Chicos, ¿podemos saludarnos dentro? —dijo Rhoan con voz seca—. ¿Sólo en caso de que haya espías en el aire?
Quinn miró a Rhoan, se giró y volvió dentro. Solté mis dedos de los de Kade y miré a mi hermano.
—Gee, gracias por la advertencia.
Rhoan hizo una mueca.
—Lo intenté. Pero incluso si te hubiera advertido, ¿hubiera hecho la sorpresa de volver a verlo más fácil?
No, y él lo sabía.
—Juega al juego —dijo Kade en voz baja—. Confía en mí. Funciona.
Lo miré, la diversión tiró de mis labios.
—Y esta propuesta no es más que un poco egoísta ahora, ¿verdad?
Él levantó las manos, alegría bailando en sus oscuros ojos.
—Hey, recuerda, soy un viejo semental caliente que ha estado encerrado durante cuatro meses.
—¿Y ha olvidado el viejo semental caliente que tenemos malos rondándonos?
—No. Pero no hay ninguna norma que diga que no se pueden combinar los negocios con el placer.
—Chicos —dijo Rhoan—. Realmente tenemos que movernos.
Me incliné hacia un lado, y dejé caer un beso en la mejilla de mi hermano.
—Si dejas de agarrar mi brazo tan fuerte, soy capaz de moverme.
Apretó una última vez y me soltó. Entramos. La cabaña era pequeña y, con todos nosotros dentro, llena. Jack estaba sentado en la mesa que había al fondo, el brillo de la pantalla del ordenador que tenía delante de él lanzaba una luz azulada a través de sus rasgos cálidos y su cabeza calva. Mientras los jefes iban, era tan malditamente tolerante que a menudo era difícil recordar que no sólo era el vicepresidente a cargo de la división entera de guardianes —uno de los cuatro principales departamentos de la Dirección— también era uno de los vampiros más poderosos que yo conocía.
El otro era Quinn. Había puesto su culo en un sillón cercano, con las piernas cruzadas y elegante. Los únicos asientos que quedaban eran los sofás cerca de la televisión. Kade y yo nos sentamos en uno, Rhoan en el otro.

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Lun Sep 06, 2010 5:23 pm

Capítulo 3(parte 3)


Traducido por Tibari
Corregido por shuk hing




Jack echó un vistazo por encima, y me dio una sonrisa dentada.
—Es bueno verte viva y bien, querida.
Reí.
—Está bien estar viva y bien. Jack, Quinn, éste es Kade.
—Sé quién es Kade —dijo Jack—. Tengo sus archivos.
Kade levantó sus cejas.
—¿De verdad?
El entretenimiento tocó los ojos verdes de Jack.
—No hay ningún lugar al que la Dirección no pueda ir si así lo deseamos.
—Bueno, eso es una pequeña cosa que mantiene lejos a la población en general, ¿no?
—Y con buena razón. ¿Por qué estaban en aquel lugar?
—Es uno de los cambiantes que estaban alimentando —dije, y añadí, solamente con un toque de impaciencia—: ¿Debo suponer que no quieres compartir el fondo de Kade con el resto de nosotros?
—¿Ahora mismo? No. Hay asuntos más importantes que tratar. —La mirada fija de Jack se estrechó un poco—. ¿Qué quieres decir con “uno de ellos”?
Kade se encogió.
—Había nueve de nosotros allí. No estoy seguro de lo que le pasó a los demás después de nuestra huida.
—¿Y ellos recogían muestras de ti?
—Sí.
Jack gruñó y me miró.
—¿Y recolectaron muestras de ti?
Me encogí de hombros.
—Es todo muy confuso en este momento. Todo lo que puedo recordar es despertarme en un pequeño callejón junto a un hombre muerto.
—¿La falta de memoria procede de las drogas o el accidente?
Me encogí de hombros de nuevo.
—Es probable que del accidente —comentó Rhoan, mirándome de manera crítica—. La cicatriz en la cabeza parece como si la herida pudiera haber sido lo suficientemente grave como para causar pérdida de memoria.
—¿Qué cicatriz?
La confusión era evidente en mi voz. No me había visto ninguna cicatriz cuando me duchaba en la vieja casa, pero entonces, yo lo había hecho con prisas para llegar a la cocina y encontrar un poco de café. Y desde luego no era proclive a pasar horas delante de un espejo.
Un vistazo rápido era lo único que necesitaba por lo general, a menos que fuera a un lugar especial y tuviera que aplicarme maquillaje.
Kade pasó un dedo desde mi sien hasta la nuca y dijo:
—Esa cicatriz, cariño.
Fruncí el ceño.
—¿Es repugnante? —Dios, la última cosa que necesitaba era otra cicatriz de la que preocuparme. Tenía suficiente como estaba, gracias a mis desgracias de niñez.
—Tu pelo la cubre, ningún problema.
—Así que, ¿este lugar está en una ciudad cercana? —Jack dijo, con una voz que sugería poca tolerancia a las leves desviaciones del tema que nos preocupa.
Sonreí abiertamente, más que un poco acostumbrada a su impaciencia.
—Este lugar es una ciudad. Y un campo de pruebas. Tienen edificios falsos así como de hormigón.
—¿Puedes llevarnos hasta allí? —él preguntó.
—Puedo —dijo Kade, antes de que yo pudiera—. Riley perdió el conocimiento parte del viaje.
Lo que esquivaba totalmente la verdad. Jack me echó un vistazo, la ceja levantada imperceptiblemente. Él sabía que era mentira, pero por cualquier razón, no iba a rebatirlo. Tal vez calculó que necesitaba un cambiante en su nuevo grupo de trabajo. Él echó un vistazo a la pantalla del ordenador y dijo:
—El mapa de la zona. —Luego miró a Kade—. ¿Quieres darnos una situación del terreno? Bien, busquemos a algunos de nosotros para dar un paseo.
Kade se acercó y señaló un área en la pantalla.
—No creo que podamos permitirnos esperar refuerzos. Tendrían que haberse dado cuenta de que nuestra fuga pondrá su posición en peligro.
Jack miró a Kade, luego a mí. Y vi la pregunta en sus ojos, aunque las palabras que dijo a continuación eran completamente diferentes.
—¿Crees que cinco de nosotros son bastantes músculos para abordar aquel lugar?
—No —Kade dijo—. Pero si quieren atrapar a cualquiera de esos hijos de puta, entonces tendremos que arriesgarnos.
Y era un riesgo. Un riesgo enorme, y todos en la sala lo sabían, incluyéndome a mí. Pero Jack sólo estaba contemplando. Tenía que reflexionar si queríamos tener alguna esperanza de conseguir alguna ventaja adecuada sobre esos maníacos.
Seguí al encuentro de su mirada, y reflexionó sobre las implicaciones de su pregunta no formulada. De darle lo que él quería —yo en esta incursión, tomando otro paso más en el camino al hecho de convertirme en guardiana— junto a la promesa que había hecho en la loma fuera de Genoveve. Una promesa de ver esto, de verlo terminado.
—Riley no es un guardián —dijo Rhoan. Y aunque no lo agregó, la palabra “aún” parecía flotar en el aire mientras continuaba—. No puedes esperar incluirla en una incursión como ésta. Es demasiado peligroso.
Jack le miró brevemente a su manera.
—Tiene los sentidos y los reflejos tan agudos como los tuyos. Solo eso le da una ventaja sobre la mayor parte de las pruebas.
—Un buen sentido olfativo y reflejos no sirven para ponerla en cuclillas si es atacada de nuevo.
—No soy tan estúpido como para enviarla sola.
Y aun así seguía mirándome, esperando mi respuesta. Una respuesta que sabía que no tenía más remedio que dar, porque quería ver todo esto terminado tanto como él. Después de todo, estos cabrones estaban siempre persiguiéndome a mí, no a él. Eso por sí solo habría sido razón suficiente para hacer esto.
Aunque fuera un paso más lejos de la libertad y la vida que siempre había soñado tener.
—Estoy dentro —dije, aun cuando mi estómago se retorcía ante la idea de regresar a ese lugar—. Y estoy de acuerdo con Kade… será mejor darse prisa.
Una sonrisa de satisfacción asomó en la comisura de la boca de Jack, pero todo lo que dijo fue:
—Rhoan, equipa a Riley, y luego llévala a la otra habitación para que tome un descanso. Kade, te puedes quedar aquí y darme una idea de la disposición. —Echó un vistazo a su reloj—. Nos moveremos a las cinco…
—Pero todavía quedan dos horas —interrumpió Kade—. Tenemos que movernos cuanto antes.
—Lamentablemente, estamos limitados por el hecho de que soy un vampiro. Puedo soportar alguna luz del día, pero no mucha.
Kade murmuró algo entre dientes, y luego asintió. Rhoan echó una mirada un tanto oscura en dirección a Jack, luego me hizo señas para que le siguiera.
Mi mirada se fijó en Quinn. Su rostro era aún muy inexpresivo y sin embargo, tenía una idea de lo que estaba sintiendo. Si se debía a la relación que había surgido entre nosotros —un vínculo que se cerró, pero aún estaba ahí— o si eran simplemente ilusiones, no tengo ni idea de si Bur Quinn estaba más feliz que Rhoan sobre mi incorporación en esta incursión.
Bien, difícil. Había perdido todo derecho a expresar observaciones sobre la dirección de mi vida cuando me había dado la espalda en el último momento.
Seguí a Rhoan por la puerta y luego hacia la furgoneta negra. Arriba, el cielo de la tarde era claro y azul, y libre de cualquier nube alta. Pero el día aún era poco natural, libre del constante rumor de las aves que generalmente se encuentran en el espeso bosque que rodea el hotel. Mi mirada se fijó en los árboles que rodeaban las cabañas, una punzada de inquietud atravesando mi piel.
—¿Has oído eso? —dije cuando Rhoan abrió la puerta lateral de la furgoneta.
—¿Oír qué? —dijo, mirándome.
—Exactamente, es lo que quiero decir. Está demasiado tranquilo.
—Estamos en las montañas, no en la ciudad. —Aun así, echó un vistazo alrededor y su mirada se estrechó un poco—. Tal vez sea mejor que entres mientras miro alrededor.
—Teniendo en cuenta las cosas que nos han estado siguiendo a Kade y a mí, creo que es mejor que nos mantengamos juntos.
—Riley…
—No me vengas con “Riley”. Aún no has visto a los orsini. Yo sí. Confía en mí, no quieres encontrarte con esas bestias por casualidad.
—¿Qué demonios son los orsini? —Metió la mano dentro de la furgoneta y me entregó varias armas láser y un pequeño cuchillo.
Mi “petate”, por lo visto.
—Criaturas repugnantes parecidas a un oso deforme con garras repugnantes y dientes enormes.
—Ah. Bueno, si tú sobreviviste a eso, creo que podría ser capaz de hacerlo yo también.
—Me quería viva, Rhoan. —O al menos me tenían, antes de que hubiera logrado evitar el compuesto principal—. Probablemente es la única razón por la que los orsini no me mataron la primera vez que escapé de la jaula.
A pesar de sus intentos por recuperarme, si eso es lo que había sido, se hubiera sentido mortalmente sangriento.
—¿Y crees que aquellas cosas son la razón del repentino silencio?
—No, pero simplemente no se siente bien.
Él ató con una correa sus armas y se colgó un rifle láser sobre su hombro.
—Entonces, vamos de caza.
Vacilé, brevemente. Rhoan sonrió.
—¿Estás segura de que estás preparada para hacer esto?
No se refería a la caza de orsini o lo que diablos estuviera allí. Miré abajo y comencé a atar con una correa mis armas.
—No tengo otra opción.
—Siempre hay elección, no importa cuál sea la situación.
Resoplé suavemente.
—¿Cómo he tenido la elección de conseguir el tratamiento para la fertilidad no aprobado? ¿Cómo tengo la elección de cómo va a afectarme esto? ¿Al igual que tengo la opción de convertirme en guardiana si esto realmente me afecta?
—Esto es diferente.
—No, no lo es. —Terminé de atar con la correa el cuchillo y uno de los láseres. El segundo láser era un pequeño modelo de mano, y yo lo tenía. Tuve que admitir que la presión del frío metal contra mi piel se sentía extrañamente reconfortante. Me enderecé y encontré la mirada de mi hermano—. Tengo que volver a ese lugar y descubrir lo que estaban haciendo. Por un pedazo de mi mente y nada más.
Su mirada buscó la mía, luego suspiró suavemente.
—Eres una perra obstinada.
—Aprendí del mejor —le dije con una sonrisa.
Sacudió la cabeza y cerró la puerta de la furgoneta, luego se encaminó silenciosamente hacia los árboles al final de la cabaña. Seguí a su espalda, escuchando el viento, los sonidos por debajo —o mejor dicho, la falta de ellos—, explorando los árboles y las sombras moteadas en busca de cualquier sonido o vista de los orsini.
Nada.
Ningún sonido, ningún movimiento, ningún oso deforme o cualquier otra criatura, repugnante o no. El bosque era un lugar extraño y silencioso, y la sensación de que algo andaba mal seguía rascando mis nervios.
Rodeamos la propiedad y todos sus edificios, y nos detuvimos cerca de nuestro punto de partida.
—Será mejor que vayas a descansar un poco.
—Rhoan…
—Riley, pareces muerta. Déjame hacer lo que me pagan por hacer, sin discutir un cambio.
Dejé escapar mi aliento y luego asentí. La verdad era que tenía que dormir, aunque dudaba mucho que fuera capaz cuando en dos horas estaría de vuelta en un lugar que me había arrebatado ocho días de mi vida.
Pero esa no era la razón por la que no podía forzar a mis pies hacia la cabaña. Era el silencio.
La sensación de que algo rastrero estaba cerca.
—¿Por qué crees que permiten a Kade entrar en esta misión? —le pregunté en cambio, mi mirada fija en los árboles cercanos.
—Porque Jack conoce su historia y está convencido de que puede controlarlo. —Rhoan se encogió de hombros—. Y necesitamos mano de obra extra.
—Así que, ¿no has visto su historial?
—No. Y no, no voy a robarlo para ti. Si quieres conocer su historia, pregúntale.
—Lo hice. Me dijo que era constructor.
—El cambiante es tan constructor como yo. —El entretenimiento centelleó en sus ojos grises—. Ahora, deja de retrasarte. Entra y descansa.
Escaneé los árboles por última vez, sin encontrar ningún indicio de peligro o cualquier cosa fuera de lugar. No había nada alrededor, nada que explicara la aprehensión arrastrándose a través de mi piel.
Probablemente era solo miedo a regresar al lugar de pruebas —o independientemente del infierno de lugar que fuera—, lo que me ponía tan nerviosa. Después de otra vacilación, me giré y me dirigí a la habitación.
Abrí la puerta de la segunda cabaña y entré. La luz de la tarde barrió detrás de mí, rompiendo algunas sombras que mantenían en cautividad el interior de la cabaña y destacando la cama grande y vieja. De la otra habitación vino el sonido de voces… el armonioso tono de Quinn y la resonancia más profunda de Kade. Sonidos agradables con los que dormir.
Cerré la puerta y me acerqué a la cama, quitándome la ropa y las armas.
No fue hasta que me tiré en la cama y me cubrí con las mantas cuando me di cuenta de que no estaba sola en la habitación.

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Lun Sep 06, 2010 6:33 pm

^^ que bien, ya tenemos otro cap. ahora faltamos Media Nanis y yo para completar el cap 4 XDD

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Lun Sep 06, 2010 6:43 pm

Gemma escribió:
^^ que bien, ya tenemos otro cap. ahora faltamos Media Nanis y yo para completar el cap 4 XDD

Sí, y la correctora se está impacientando. Es una pesada, diciendo todo el día cuándo hay capi, cuando hay capi... Uf, no hay quien la aguante. [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen] [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen] [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen] [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen] [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen] [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen] [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen] [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen] [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen] [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Lun Sep 06, 2010 6:57 pm

XDD pues me quedan 3 hojas y media ¬¬ así que puedes seguir pidiendo :manga17:

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Lun Sep 06, 2010 7:05 pm

Vale, pues sigo: cuándo hay capi, cuándo hay capi, cuándo hay capi, cuándo hay capi, cuándo hay capi, cuándo hay capi, cuándo hay capi... y ya me cansé de escribir, así que te puedes imaginar el resto.

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Lun Sep 06, 2010 7:08 pm

:jiji: haber hecho el ctrl+V y te ahorrabas el escribir XDD

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Lun Sep 06, 2010 7:12 pm

No me digas que existe esa cosa. ¿Por qué siempre me entero la última de lo que interesa? Lo dicho, no me hago con las tecnologías. [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Lun Sep 06, 2010 7:15 pm

jajajajajaja, a ver esto te servirá mucho a la hora de copiar y pegar:

ctrl+C= copiar

ctrl+V= pegar

jejeje con esto ahorrarás tiempo ^^

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Lun Sep 06, 2010 9:03 pm

wiii capii
espero el siguiente

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Mar Sep 14, 2010 4:43 pm

CAPÍTULO 4 (PARTE 1)


Traducido por: rossmary
Corregido por: Tibari


En el momento en que me detuve, la sombra atacó.
Sólo que no era una sombra, sino una criatura de las sombras, negra como la noche, tan invisible y rápida como un vampiro. Por suerte, yo también.
Me di la vuelta en la cama y me volví arremetiendo con los pies descalzos. El golpe chocó con la oscuridad sólida y la criatura gruñó, pero no vaciló. Cayó sobre la cama y saltó sobre mí, un destello mucho más oscuro se dibujó en la sombras con un malvado aspecto de garras y púas.
Le di un fuerte golpe, moviéndome rápidamente, sobre un lado de la cama, agarrando el arma que por casualidad tenía sobre la mesita de noche.
Mis dedos rozaron el metal, el envío de láseres me lo impidió pudiendo tomar el cuchillo.
—¡Rhoan!–Mi grito resonó en el silencio. La criatura siseó, un sonido silencioso que, sin embargo irritó mis oídos.

Se abalanzó hacia mí, no fue más que un borrón de brazos, piernas y garras. Me aparté rápido, agachándome, rozándolo tan duro como pude con el cuchillo. El golpe alcanzó la carne haciendo un tajo profundo y feo, consiguiendo alcanzar el hueso que centelló en mi brazo. Hubo un ruido sordo, seguido de un apestoso chorro de sangre, entonces la puerta se abrió, inundando de luz solar la habitación, mostrando, no del todo, la forma humanoide de la criatura.
—Tírate —dijo Rhoan.
Lo hice, golpeando la alfombra duro. Contuve la respiración cuando la oscuridad me pasó zumbando, perseguida por un fino haz de color rojo. Hasta mí llegó sonido de vidrios y sus pasos sobre ellos. Rhoan pasó corriendo.
Me puse de pie y corrí detrás de mi hermano. Rhoan cambió de forma a medio paso y saltó por la ventana rota en forma de lobo. Me quedé en mi forma humana, intentando seguirlo, removiendo el suelo cubierto de vidrio y los pedazos que me cortaron la espalda cuando rodó hasta mis pies y siguió corriendo.
La criatura oscura sorteaba los árboles, rápido y difícil de alcanzar. El aire aún no llevaba su perfume, si es que tenía alguno, solo podía oler el asfixiante y fuerte aroma de eucalipto y de la tierra.
Pero fue por el sangrado, y el rastro que dejó lo que nos permitió seguirlo.
Corrimos a través de los árboles, esquivando y saltando rocas, arbustos, helechos y troncos.
Entonces, de pronto el aire se hizo más agudo, más frío, miré hacia adelante. Los árboles terminaban abruptamente, dejando nada más que cielo. Me zambullí hacia adelante, agarrando a Rhoan por las ancas, obligándolo a detenerse.
Él gruñó e intentó morderme, su dientes rozaron mi piel, pero no perjudicándome realmente. Le propiné una palmada en la nariz.
—Hay un acantilado por delante, idiota.
Dio la vuelta alrededor, mirando hacia adelante, soltó un resoplido de perro y se soltó de mis manos, cambiando de forma antes de acercarse y detenerse delante del precipicio. Me quedé parada en el borde sin avanzar hacia delante, ellos y yo no éramos compatibles.
—Hay una forma oscura esparcida en el fondo del cañón —dijo Rhoan, mirando por encima del borde en un ángulo que me provocaba un tic nervioso.
—Ha saltado, para no dejarse capturar —dije, asombrada—. ¿Por qué lo hizo?
—En términos operativos —dijo con gravedad Rhoan—, puede que haya saltado porque no advirtió a tiempo el acantilado, o porque imaginó que la muerte era preferible antes que la captura.
—Sé que se debió a la primera opción, ¿no?
Se encogió de hombros.
—¿Quién puede saber algo seguro al respecto?, aunque nunca he visto nada como esto antes.
—Pero no cabe duda de que la naturaleza no ha podido crear algo como esto, tiene que ser creado. —Me estremecí y me froté los brazos.
Él me miró.
—¿Estás bien?
Asentí con la cabeza.
—Me di cuenta de su presencia, justo antes de su ataque, y fue capaz de mantenerme fuera de su camino.
Él miró el cuerpo una vez más, luego dio un paso atrás y se volvió hacia mí.
—Volvamos al interior antes de que nos congelemos aquí afuera.
Regresamos a la cabaña. Quinn estaba en cuclillas y examinaba el suelo fuera de la ventana, pero levantó la vista cuando llegamos.
Su mirada se posó en mi limpia desnudez, y el dulce sabor de la lujuria brevemente se arremolinó en el aire. Pero todo lo que dijo, con voz tan fría como el aire, fue:
—Estas huellas no pertenecen a ninguna criatura que haya visto nunca antes.
Rhoan se puso en cuclillas junto a él y pasó un dedo por las impresiones.
—Son garras —dijo, mirando hacia mí—. Al igual que sus dedos.
Asentí con la cabeza.
—Como he dicho, no creo que haya sido la naturaleza su creadora, estas cosas han sido hechas a conciencia.
—Creo que tienes razón. —Hizo una pausa, mientras su mirada bordeaba a través de los árboles silenciosos—. ¿Por qué no te vas a dormir? Voy a seguir buscando más pistas sobre estas bestias.
No había visto o intuido a la primera, y dudaba que pudiéramos sentir ningún tipo de seguimiento. La pregunta era: ¿Por qué no pude presentir a la criatura hasta que fue demasiado tarde, pero sí había sentido la sensación de maldad? ¿Por qué no lo había sentido mi gemelo?
No lo sabía. Y parte de mí no quería saberlo, porque tenía una vaga sospecha de que sólo pudiera deberse de nuevo a las drogas que Talon me había estado suministrando.
Pero por lo menos el sentido de serpientes de maldad ya no preocupaba al día. Tal vez estaríamos libres de ataques por un tiempo.

—Creo que voy a tomarme una ducha primero, dudo que sea capaz de dormir en este momento.
Él asintió con la cabeza. Me dirigí hacia adentro de la cabaña. Afortunadamente, alguien había quitado el brazo roto, e hizo algún intento para limpiar la sangre. Perdí algo de tiempo revisando cada rincón, y finalmente, cuando me había relajado un poco, me dirigí hacia el baño.
Pero a pesar de mis protestas, me dormí, y dormí bien.
Quinn estaba de pie cerca de la ventana rota cuando me desperté, con las manos puestas, por casualidad, tras su espalda y el cuerpo relajado, pero podía notar su tensión. Se olía en el aire, tan aguda como el aumento repentino en mi pulso.
—Hay ropa limpia al final de la cama. —Su voz era suave y neutra—. Rhoan pensó que podrías apreciar algo más cálido. No hay zapatos, sin embargo. Todos tenemos los pies más grandes que los tuyos.
—No necesito zapatos. —Crucé los brazos y contemplé su angulosa espalda, deseando que se diera la vuelta y se enfrentara a mí—. ¿Por qué estás aquí?
—¿Aquí en esta sala, o aquí en general?
—Las dos cosas.
—Ah. —Se detuvo un momento—. Estoy aquí en esta sala como una segunda defensa, en caso de que otra de esas criaturas que superó a Rhoan decida aparecer.
—Puedo protegerme.
—No cuando estás profundamente dormida. —Miró brevemente por encima del hombro, su mirada oscura se deslizó por mi cuerpo cubierto por una manta antes de mirar a lo lejos—. Ni siquiera me sentiste cuando entré.
Posiblemente porque conocía su olor y me sentía segura en su presencia, no importa lo molesto que pudiera ser a veces.
—¿Por qué viniste en esta misión de rescate?
Su gesto fue un movimiento ligero del hombro, pero de alguna manera tan elegante. Sus músculos tensos y seductores bajo el suéter de color vino, que tuve que resistir la tentación de remontar con mis dedos todo ese pobre poder.
—Porque alguien ha estado intentado matarme varias veces, y estoy un poco molesto al respecto.
—Eso no explica exactamente por qué estás aquí.
—Mis aspirantes a asesinos no eran de origen natural. Llevé los cadáveres hasta Melbourne para que los examinaran en la Dirección.
—Después de que tus propios laboratorios tomaran muestras, por supuesto.
—Por supuesto.
—Por lo tanto, trajiste todos esos cuerpos caídos. ¿Eso cómo se relaciona con tu presencia aquí?
—Tú desapareciste casi al mismo tiempo de mi llegada a Melbourne. Me quedé para ayudar con la búsqueda.
—Gracias…
Se encogió de hombros.
—Somos amigos que han sido amantes. Era lo menos que podía hacer.
—La última vez que lo comprobé, la definición de un amigo no incluía ignorarlo y alejarlo de su lado.
—Sabes por qué lo hice.
—Sí, porque no podías hacerme frente , por ser un hombre lobo. —Retiré las mantas que me cubrían y me senté en la cama—. ¿Puedes por lo menos tener la decencia de darte la vuelta y mirarme cuando estamos hablando?
—Si quieres hablar de decencia por lo menos deberías estar vestida.
—¿Por qué? Como bien has dicho, hemos sido amantes. Conoces mi cuerpo íntimamente.
—No somos amantes ahora, y no me gusta que hagas alarde de eso.
Suspiré en voz baja y tomé la ropa que colgaba en el extremo de la cama.
—Eres chapado a la antigua.
—Estoy pasado de moda.
Sí, y precisamente sería uno de los problemas que aún permanecía entre nosotros, si hubiéramos estado en cualquier tipo de relación. Negué con la cabeza mientras me vestía.
Los pantalones vaqueros eran varias pulgadas más largos, pero por el contrario me ajustaban perfectamente, particularmente alrededor de las caderas. No era una gran sorpresa, porque mi trasero era más grande que el de mi hermano… una injusticia de la naturaleza, creo. El suéter de color verde oscuro se ajustaba a mi figura, la suave lana se apretaba sobre mis pechos, haciendo que la piel se transparentara a través de la tela. Solo porque la noche prometía ser un poco fría me lo ponía, de no ser así me habría ido sin él.
—Está bien, ya estoy vestida, te puedes dar la vuelta ahora.
Mi voz sonó molesta, pero no parecía tener ningún efecto en él. Su expresión era fría, casi remota. Pero su mirada se desvió hacia abajo, en una caricia lenta que consumía todo a su paso. El calor erizó toda mi piel, y endureció mis pezones, estirando la lana aún más lejos. Un profundo dolor abrasador, quemaba a través de mí como un maremoto.
Crucé los brazos y traté de ignorar el deseo. Había demasiadas cosas por resolver con este loco vampiro antes de hacer saltar sus huesos, no importa cuánto me atrajera. No era lo que pretendía ahora, cuando él había expresado muy claramente que el pasado reciente, no se repetiría ahora.
—Por lo tanto, ¿trajiste los cadáveres hasta la Dirección y esta es la única razón por la que volviste a Melbourne?
—Sabes que no es así exactamente.
—Lo que sé —dije, mi voz era agria—. Fuiste tú, el que expresó bien claro que me fuera de tu vida y te dejara en paz.
—Yo no he dicho eso.
Me encogí de hombros.
—Tus palabras iban en ese sentido, entonces. ¿Qué quieres, Quinn?
—Creo que tenemos que hablar…
—Pasé un montón de tiempo después de Genoveve tratando de hablar contigo. Ya he terminado de hablar.
—Entonces, hay cosas que necesito decirte. Cosas que necesitas oír.
—A menos que sea un… lo siento por mi comportamiento horrible, por favor perdóname, no estoy segura de que pudieras decir nada más.
—De hecho, me gustaría que me escucharas.
La puerta se abrió en ese momento y Rhoan se dirigió hacia Quinn.
—Jack quiere verte un momento. —Quinn me miró, su mirada oscura apuntaba que la conversación estaba muy lejos de haber terminado. Luego se volvió y salió.
Tomé una respiración profunda y la solté lentamente.
¡Maldito sea mil veces!
Justo cuando estaba empezando a hacerme a la idea de que él se encontraba inexorablemente fuera de cualquier posibilidad que pudiera haber entre nosotros, caminaba de nuevo en mi vida, aumentando la esperanza de que quizá, sólo quizá, hubiera cambiado de opinión. Tuve que preguntarme cuán graves eran los motivos que lo habían impulsado a mandar todo a la mierda, y pareciera tan decidido a lanzar indirecta tan seguras.
Me pasé una mano por los ojos cansados todavía, a continuación, recogí las armas que había esparcidas delante, guardándolas de forma rápida antes de encaminarme hacia la ventana.
Se había hecho de noche, una noche oscura y tormentosa.
—¿Riley?
La preocupación en la voz de Rhoan era como un filo cortante.
—¿Qué?
—¿Estás bien?

—Sólo déjalo, hermano.
Atravesó la habitación y envolvió sus brazos por debajo de mis senos, tirando de mí de nuevo contra él.
—¿Quinn?
No era tan difícil de adivinar. Apoyé mi cabeza contra su hombro.

—Todavía le quiero, Rhoan. A pesar de que odia lo que soy, aunque sé que una relación entre nosotros nunca podría ser algo permanente, le quiero. Pensé que era más fuerte que él, pero no lo soy.
—No porque él lo terminó.
Probablemente. Quiero decir, que alejarse fue siempre la opción más fácil.
—La cosa es, creo que por eso está de vuelta. Creo que puede haber cambiado de opinión.
Se quedó en silencio por un momento y luego dijo:
—¿Quieres un fraternal consejo?
Sonreí levemente.
—Me lo dirás quiera o no.
—¿No es un hecho… —Un gesto divertido atravesó sus facciones—. Niño caballo tiene un infierno de erección para disfrutar de ella, y sé que lo disfrutas. No busques más dificultades con Quinn de las que ya tenemos.
—Kade sugirió lo mismo.
—Él es un semental, no importa la edad, todos son unos bastardos en busca de cualquier excusa para entrar en los pantalones de una mujer.
El recuerdo me recorrió. En muchos aspectos, los cambiadores de forma, no eran muy diferentes a los hombres en todo el mundo. No importa cuál era la forma que tomaban, todos querían llegar a un fin; incluso los vampiros distantes.
—Si tan solo me sentara y disfrutara de mí misma, Quinn no volverá a tus brazos corriendo.
—Eso podría ser una buena cosa.
—¿Por qué? ¿Qué tiene de malo perder un poco de tiempo?
—Porque puede que todo comience como algo tonto y te engañes pensando que todo estará bien, pero probablemente no terminará allí. ¿Y qué pasará después? ¿Qué pasa con los niños? ¿Los quieres?, y si bien podéis intentarlo durante un largo tiempo, porque sabes que físicamente por mucho que lo intentéis no podréis, hay otras opciones que puedes explorar, claro. La única certeza clara es que nunca podrás quedarte embarazada. Nunca. Lo que hay entre vosotros puede ser fuerte, pero al final, ¿es correcto?
—¿Qué quieres decir con ¨correcto¨?
Sin embargo, aun cuando hice la pregunta, ya conocía la respuesta. Los lobos nacieron con la necesidad de reproducirse. Cuando se encontraba a la pareja indicada podíamos superpoblar el mundo. Algo que el gobierno, obviamente, no podía permitir, por lo que nos forzaron a controles de fertilidad para impedirlo.

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Mar Sep 14, 2010 4:45 pm

CAPÍTULO 4 (PARTE 2)



Traducido por Media Nanis

Corregido por Tibari


Sin embargo, mientras hacía la pregunta, lo sabía. Los lobos nacían con la necesidad de reproducirse y solo el deseo de encontrar a la pareja adecuada evitaba que el mundo fuese invadido. Algo que los gobernadores obviamente no entendían, porque nos habían metido a fuerzas los controles de fertilidad en todos nosotros.
Yo quería hijos. Había soñado tener una familia propia casi toda mi vida. Cualquier otra cosa que podía haber entre Quinn y yo, nunca podría tener vida.
—Entrar en cualquier tipo de relación con Quinn es peligroso porque los dos sabemos que no se detendrá en solo un poco de diversión y que eso solo podría destruiros.
Él tenía razón. Probablemente querría explorar qué estaba pasando con Quinn, pero tal vez era mejor para todos si solo dejaba a los vampiros durmientes estar.
Le eché una mirada a mi hermano.
—Hace dos meses me aconsejabas que no renunciase a él. Ahora me estás diciendo que sea cuidadosa, que no tengo derecho a nada de largo plazo. ¿Por qué?
—Cuando te di ese consejo, ninguno de los dos era consciente de que nuestros genes vampíricos estaban finalmente afirmándose. Es demasiado tarde para mí para tener hijos, pero tal vez no lo sea para ti. —Alargó la mano, cuidadosamente retirando el cabello de mi mejilla—. Siempre fuiste más lenta en desarrollarte que yo.
Sonreí, como él había pretendido, pero eso no alivió el frío corriendo sin control por mi piel, o el nudo en mi estómago. Y la causa no era solamente el hecho de que podría ser irreparablemente estéril. También me estaba preguntando qué otros cambios podrían estar produciendo mis genes vampíricos .
—Talon había estado tratando de embarazarme durante un año. Eso sugiere que tal vez ya sea demasiado tarde.
Rhoan bufó.
—Talon es estéril.
—¿Qué? —Di media vuelta para mirarlo.
Él asintió.
—Salió en los exámenes. —Se inclinó hacia delante y besó mi frente—. Piensa en Quinn como una pieza de chocolate. Rica y satisfactoria, y en tu caso, totalmente adictiva. Y como el chocolate, es mejor que te resistas completamente a él, porque simplemente no es bueno para ti.
Le di una sonrisa débil.
—Quinn no me dejará marcas como el chocolate.
—Tal vez no sobre toda tu cara. —Sonrió y deslizó sus dedos en los míos—. Pero recuerda, él sí tiende a dejarte pequeñas y desagradables marcas en tu cuello.
Bufé suavemente. Supongo que eso era cierto. El único problema era que resultaba muy divertido conseguir esas particulares marcas del cuello.
Jack no se molestó en levantar la vista mientras entrábamos en la otra cabaña a través de la puerta de interconexión.
—Revisé ese brazo que cortaste. No hay coincidencias en la base de datos para una criatura de ese tipo.
—No me sorprende.
—No. —Cerró de golpe la tapa de la ComUnit—. Especialmente dado que estamos tratando con la ingeniería genética. ¿En realidad has visto este lugar? ¿Eres capaz de hacer una copia del mapa que Kade nos había dado?
—Tener un paseo casual alrededor de todo el lugar no era exactamente una prioridad cuando desperté desnuda en el callejón. —Me detuve—. En realidad solo vi unas cuantas calles y el establo. Kade estuvo allí dentro más tiempo.
También había dicho que él nunca abandonó el establo. Sería difícil darle a Jack un mapa si eso era realmente cierto, así que era una apuesta segura el que no lo era. ¿Pero por qué mentirme sobre ello? ¿O era simplemente una cuestión de no saber en ese tiempo si en realidad podía confiar en mí o no?
—Quiero un informe de todo lo que recuerdes una vez que este ataque haya terminado —dijo Jack y recogió la ComUnit—. Vamos.

Nos dirigimos hacia la puerta. Quinn y Kade ya estaban en la camioneta, Quinn en el asiento del conductor y Kade revisando las armas mientras se sentaba en el suelo en la parte trasera de la camioneta.
Se veía malditamente competente manejando y revisando armas. Más de lo que cualquier constructor “ordinario” debería ser, de cualquier manera. Aunque tal vez él era un constructor que iba a cazar los fines de semana.
Y tal vez me crezcan alas y vuele.
Lo que significaba que su “profesión” era probablemente otra mentira. Aun así, no podía exactamente emocionarme por ello, no cuando podía entender por qué podría haber mentido. Simplemente era irritante que hubiese confiado en él más de lo que probablemente debí. Dado todo lo que me había pasado estos últimos meses, pensarías que debería haberlo sabido mejor.
Subí a la camioneta y me senté en el suelo a su lado. Entre las armas, el equipo y nosotros cinco, estaba más bien apretado.
Rhoan se sentó adelante con Quinn. Jack cerró la puerta lateral de un golpe, luego se colocó frente a las pantallas de la Com, sin ninguna duda haciendo órdenes de último minuto y reuniendo las fuerzas del consejo administrativo. Y a pesar de que ellos no llegarían allí hasta después de que nosotros entremos, era confortable saber que los refuerzos no estaban muy lejos.
Mientras la camioneta marchaba, Kade puso un brazo alrededor de mis hombros y me dio un abrazo. No era sexual en ninguna manera, solo un toque de alguien que sabía que lo necesitaba. Sonreí y me recliné contra él.
El cliqueo del teclado y el zumbido del ruido de la carretera eran los únicos sonidos que se podían escuchar. Con cada kilómetro con que nos acercábamos a ese lugar, mi estómago comenzaba a agitarse con renovada victoria. Obviamente, lo que sea que hubiese pasado allí dentro era bastante, malditamente malo.
Alcancé una botella de agua cercana, pero la bebida hizo poco para aliviar la sequedad de mi garganta.
Energía acarició mi mente, una caricia estremecedora de calor que removió las fibras de mi alma, íntima en una manera más allá de tocar, más allá del sexo. Quinn, empujando suavemente mis escudos, queriendo hablar conmigo, queriendo que abriese la puerta psicológica que habíamos desarrollado como un medio de comunicación. El vínculo entre nosotros fue más allá que el contacto telepático normal y no era afectado por la presencia de bloqueadores psíquicos. Era un vínculo que había salvado nuestras vidas el día que entramos en la guarida de Talon para sacarlo de allí.
Miré hacia el frente de la camioneta pero allí había poco más que sombras para ver. ¿Había él sentido mi miedo creciente? ¿O era esto simplemente un intento de acabar la conversación que habíamos empezado en el cuarto de hotel?
Cualquiera que fuese la razón, me negué a abrir esa puerta. Rhoan tenía razón. En este único caso, no podía tener mi pastel y comerlo también. Hasta que estuviese segura de si era o no fértil, me atrevía a no envolverme en ninguna forma con Quinn. No sería justo para ninguno de los dos.
Así que ignoré ese golpeteo mental. Él se rindió eventualmente y se concentró en conducir de nuevo. La camioneta rodó por la oscuridad, el silencio estrechando mis nervios a un punto de ruptura.
Cuando finalmente nos detuvimos, Kade movió su brazo de mi hombro y me dio una especie de sonrisa alegre.
—Ya casi termina.
No respondí. No pude.
Porque todavía no terminaba. No por tanto tiempo. No por mucho menos.
Jack se levantó, la suave luz de la pantalla de la Com haciendo su pálida piel brillar en la oscuridad.
—Kade, Rhoan y yo iremos a través de la entrada principal. Riley, tú y Quinn lo rodeareis para asegurar la retaguardia. Sé cuidadosa allá dentro y quédate cerca de Quinn.
Gracias, pero eso no era demasiado seguro ahora mismo, quería decir, pero parecía que mi lengua estaba pegada a mi paladar.
Jack y Kade salieron y cerraron la puerta. Rhoan me dio unos breves pulgares arriba, luego desapareció en la noche.
La mirada de Quinn tocó la mía a través del espejo retrovisor.
—El asiento aquí arriba está libre si quieres estar más cómoda.
—Gracias pero no. Prefiero no ver hacia dónde vamos ahora mismo.
Se encogió de hombros y siguió conduciendo. Diez minutos después, paramos de nuevo, esta vez dentro de los árboles al lado de la carretera. Abrí la puerta lateral y salí.
La noche estaba todavía quieta y fría, el cielo nublado se veía a través de las copas de los árboles. Cigarras cantaban a lo lejos y en algún lugar cercano a mi derecha, una corriente burbujeaba. Hubiese casi sido tranquilo de no ser por el rasposo sonido de mi respiración. Necesitaba controlar mis nervios. Si había algo allá fuera, vigilando los senderos cercanos, lo habría oído a un kilómetro.
Quinn rodeó la camioneta, una sombra en negro que se mezclaba con la noche.
—Tenemos veinte minutos para subir la montaña.
—¿Qué?
—Me temo que sí. —Su mirada me recorrió—. ¿Estás lista?
No, quería decirle. Nunca. Pero me forcé a asentir y a seguirlo silenciosamente mientras él guiaba el camino por el suelo lleno de ramitas.
Veinte minutos no eran exactamente un montón de tiempo para subir una maldita montaña, así que la subimos rápidamente. Afortunadamente, no hubo bordes de acantilados o largas caídas que harían mi estómago descomponerse, pero para cuando habíamos alcanzado la meseta que sostenía el recinto, mis piernas eran gelatina y mis pulmones ardían. Mientras yo podía reclamar que estaba razonablemente en forma, esta montaña segurísimo hacía una burla de ello. Yo en serio iba a tener que hacer un intento de ir al gimnasio más a menudo.
Cuando finalmente alcanzamos el claro que sostenía el recinto, mi cuerpo entero era un desastre de contraídos y dolorosos músculos. Paré al lado de un viejo y alto árbol del caucho, usando su circunferencia para esconderme detrás mientras yo llevaba desesperadamente aire a mi sistema. Quinn se detuvo detrás de mí, llevando el rico olor del sándalo a mi dirección. Su respiración era uniforme. Tal vez él tenía más de mil años, pero se veía más malditamente en forma que yo.
—Está vacío —dijo suavemente.
Levanté mi vista más allá de la extensión de pasto vacío que se encontraba en la verja del complejo. Ninguna luz brillaba en la oscuridad más allá de esa cerca. Las sombrías figuras de los edificios parecían no tener vida o movimiento alrededor o dentro de ellos. Ni siquiera bajo infrarrojo. Todo estaba silencioso. Inquietantemente silencioso.
Aún así, tenía que revisar. Solo porque no lo estaba viendo no significaba que no estaba allí. Y Quinn podía sentir el ruido de la vida, mientras que yo no.
—¿Completamente vacío? Como, ¿nada de vida, humano, no humano o cualquier otra cosa?
Su mirada se encontró con la mía, sus ojos oscuros pareciendo brillar en la noche.
—Nada de nada.
—¿No hay alguien allí? ¿Para nada?
—Desde donde estamos parados, no podría sentir a Rhoan ni a los otros. Es demasiado lejos. Pero aparecería que el complejo ha sido evacuado.
—¿Por qué harían eso? Por lo que vi del lugar, era gigante. ¿Por qué abandonarlo súbitamente?
—Me aventuraría a decir que tú fuiste la causa.
Alcé una ceja.
—¿Porque escapé?
Asintió.
—Ellos obviamente sabían quién eras. Sabrían que estás conectada al consejo administrativo, incluso solo en un nivel de asistente. Dado lo que pasó con el centro de investigación de Genoveve, dada tu parte en él, ellos habrían tenido un plan de evacuación.
—¿Cómo podrían saber mi parte en eso?
—La mente de Talon fue en parte consumida, recuerda. Quien sea que hizo eso habría hecho un minucioso registro de toda su memoria y los centros de los pensamientos primero, solo para revisar lo que ha estado pasando. —Paró—. Al menos, eso es lo que habría hecho yo.
Un escalofrió recorrió mi espina dorsal. No quería contemplar el tipo de fuerza telepática que tomaría para consumir completamente los pensamientos y memorias de alguien. Ciertamente no quería contemplar el hecho de que este vampiro podía hacerlo tan fácil como respirar.
—Si éste lugar fue abandonado, y ninguna pista fue dejada atrás, puede tomarnos años encontrar el rastro de nuevo.
Y yo tenía un mal presentimiento de que no podría proporcionar eso.
—Si se fueron con prisa, hay una posibilidad de que hayan dejado información atrás. —Miró su reloj—. Tenemos cinco minutos antes de que tengamos que entrar.
—Entonces los usaré para descansar. —Me senté en un tronco cercano. Quinn se sentó al lado mío, lo suficientemente cerca como para que pudiese sentir su calor, pero no lo suficiente de forma que pudiésemos tocarnos. Me resistí a la urgencia de moverme, —ya sea más cerca, de manera que pudiéramos tocarnos, o más lejos de forma en que su cercanía no pareciese fundir mi alma con calor— y mantuve mi mirada en la línea de la cerca antes que en el impresionante cuerpo que estaba sentado tan cercanamente—. De verdad dudo muchísimo que hayan dejado ese lugar sin vigilancia. Aún cuando podamos sentir cualquier cosa desde aquí.
—Posiblemente.
Él ni siquiera me estaba mirando, aun así conciencia fluía entre nosotros, tan fuerte como siempre lo había estado. Parte de mí quería bañarse en ella, perderme a mí misma muy dentro en su calor y nunca emerger.
Loca, eso era lo que era.
¿O era simplemente una cuestión de querer algo que yo sabía que no debía tener? ¿Como el chocolate que Rhoan solía esconder de mí cuando era una adolescente con acné? Estaba ahí. Sabía que estaba ahí, y lo quería, incluso si sabía que no era bueno para mí.
Crucé mis brazos, como para protegerme de un escalofrío. Pero el aire frío de la noche nunca tuvo verdaderamente una oportunidad de acercarse, alejado por el calor de la cercanía de Quinn.
—Así que, ¿de qué vamos a charlar mientras pasamos el rato de nuestros cinco minutos?
Era una invitación para charlar en un nivel más personal, uno que yo no estaba completamente segura que él se merecía. Aun así, si él iba a estar envuelto en esta investigación por cualquier periodo de tiempo, entonces supongo que teníamos que comenzar a hablar.
—¿Qué tal discutir sobre errores?
—Depende de a quién pertenezcan los errores de los que vamos a discutir.
—Creo que deberíamos de empezar con los míos. —Su mirada atrapó y detuvo la mía, sus ojos como piscinas oscuras en las que podría fácilmente ahogarme—. Eso es lo que fue mi negativa a verte de nuevo. Un error.
Oh, genial. Cómo necesitaba ese hecho cuando me debatía entre el deseo de explorar lo que había entre nosotros y el hecho de que estaría mal ir allí, simplemente porque allí nunca podría haber algo realmente duradero.
—¿Y qué ha traído este repentino cambio de opinión? —Mi voz era apacible, lo que me sorprendió malditamente. Poniendo de lado revelaciones recientes, él básicamente todavía me había abandonado y, por lo menos, merecía tener un poco de fastidio arrojado a él.
—Muchas cosas...
—¿Como qué? —le interrumpí—. ¿Tal vez encontrar sexo un poco duro de tener después de destruir la vida de tu prometida?

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Mar Sep 14, 2010 4:50 pm

CAPÍTULO 4 (PARTE 3)

Traducido por: Gemma

Corregido por: Tibari



Fue un comentario extremadamente malicioso. La molestia podría no haber aparecido en mi voz, pero estaba ahí asentada.
Su mirada se endureció.
—Sabes por qué lo hice.
—Sí. Ella te cabreó. Bueno, amigo, has tenido éxito cabreándome, y ahora tienes que vivir con las consecuencias.
Me observó un momento, luego apartó la mirada, su rostro inexpresivo, pero el aire vibraba con fastidio. Una parte de mí, no podía dejar de estar contenta con eso. Ey, era una zorra después de todo.
—Me niego a creer que puedas dejarlo tan fácilmente —dijo.
—¿Por qué no? Soy una loba, ¿no? Pasamos de un compañero a otro, sin pensarlo y sin moral.
Algo brilló en sus ojos. El reconocimiento de un punto, tal vez.
—Tú no eres así.
—Quizá lo sea, quizá no. —Lo estudié un momento—. Soy una loba nacida y crecida, Quinn. Mi moral y mis maneras nunca van a ser compatibles con las tuyas.
—Eso no significa que no podamos quedarnos en un punto intermedio.
Sí, lo hacía. Porque él era mi chocolate… y un mordisco nunca sería suficiente. Pero también era un vampiro, y nunca podría darme lo único que verdaderamente anhelaba.
Maldita sea, ¿desde cuándo una simple cuestión de sexo podía ser tan complicada? Me pasé una mano por los ojos.
—Mira, tenemos que hablarlo, pero no creo que sea el lugar apropiado. Entremos con los demás.
Se levantó y me ofreció una mano. Dudé, no queriendo arriesgarme a tocarlo, aún sabiendo que parecería ridícula si no aceptaba su ayuda. Sabiendo también que esa era la razón exacta por la que estaba ofreciendo su mano. Fue un desafío, por así decirlo.
Y yo nunca me negaba a un desafío. Puse mi mano en la suya, y algo parecido a una descarga surgió entre nosotros. Su mirada saltó a la mía, dejándome ahogarme en esas profundidades deliciosamente oscuras. Sus dedos estaban tan calientes, tan suaves, pero fuertes mientras él me levantaba. Y de pronto estaba reviviendo los momentos en que esas inteligentes y hábiles manos estaban en mi cuerpo, provocando, acariciando y dando placer. La lujuria brilló, quemando el aire, como si, justo en un latido, esos recuerdos colgaran entre nosotros.
Él sonrió lenta e íntimamente. Mi pulso ya errático se disparó a toda marcha, y el aire se convirtió en un bien escaso. Era el tipo de sonrisa que podría ser compartido por dos amantes después de una noche de sexo increíble. Y habíamos compartido eso más de una vez.
Su mirada abrasó la mía durante varios salvajes latidos, luego, la hizo rodar lánguidamente por mi cuerpo, calentando por donde pasaba, aunque fuera brevemente. El hielo se habría licuado bajo una mirada como esa, y nadie podría acusarme de ser de hielo. La presión explotó bajo, esparciéndose por el resto de mí en ondas tormentosas. El aire era tan espeso y caliente que casi no podía respirar.
Un paso. Eso es todo lo que se necesitaría para estar en sus brazos, besando esos deliciosos labios, sintiendo su delgado cuerpo sobre el mío. En el mío.
Apreté los puños, clavando las uñas en las palmas, usando el dolor para combatir el deseo.
—No quiero hacer el amor contigo simplemente porque has decidido que puedes follarte a un hombre lobo de forma regular.
Una vez más, hubo algo que brilló en sus ojos.
—¿Por qué no? Me dijiste una vez que el buen sexo era una buena manera de empezar una relación.
Y así era. Normalmente.
—Las cosas han cambiado desde entonces. He tenido la oportunidad de pensar.
—El “entonces” es sólo hace unos meses.
Di un paso atrás y crucé los brazos. Obviamente molesta por la magnífica suerte, y esta era su manera de vengarse de mí.
—No aquí, no ahora, Quinn —dije, y obligué a mis pies a pasar por su lado—. Vamos al recinto.
Cambié mi visión a la infrarroja, escaneando el claro y los edificios de detrás de la valla.
Todavía no había señales de vida. Ni ningún susurro de movimiento.
Llegamos a la valla. Quinn tendió una mano, pasando los dedos a un milímetro de distancia del cable.
—No siento electricidad a través de él —lo tocó ligeramente—. Nada. Es seguro cortarlo.
Di un paso atrás y cogí uno de los láseres.
—Si está desconectado, entonces este lugar está definitivamente abandonado.
—Todavía no podemos darnos el lujo de relajarnos con la guardia.
—Lo sé —como si pudiera, de todos modos.
Corté un agujero lo suficientemente grande para poder deslizarnos por él. Quinn pasó primero, su mirada escaneando la zona antes de volver a mí.
—Nada. Vamos.
Lo seguí, aunque mi corazón parecía presentarse en algún lugar de mi garganta y respirar se había convertido de repente en algo difícil. Nos amoldamos a las sombras de los edificios, escuchando en el silencio mientras rastreábamos el área.
Nada.
Ni siquiera había insectos.
A medida que nos adentrábamos más, mi mirada se desvió a la colina arbolada. Allí esperaba el lugar del que había escapado a duras penas.
Quinn me tocó el brazo ligeramente, haciéndome saltar.
—Perdón —murmuré.
—No tienes por qué ir allí si no quieres. Podemos esperar a los demás en la valla.
Me humedecí los labios, y sacudí la cabeza.
—Tengo que hacerlo.
Asintió, y su caricia se deslizó hasta mi espalda, guiándome hacia adelante. Un calor quemaba donde sus dedos descansaban, mandando oleadas por el resto de mi ser. A pesar de que era reconfortante, no ayudó a deshacer el nudo de miedo que tenía en la boca del estómago.
Sigilosamente nos adentramos más en el complejo, y lentamente nos dirigimos hasta la colina. Cuanto más nos acercábamos al callejón, más lentos se volvían mis pasos, hasta que llegué a su entrada. Mi mirada llegó hasta el punto donde una vez descansó un muerto. Había una mancha oscura como recordatorio de lo que había hecho.
—¿Qué pasa? —preguntó Quinn.
—Ahí fue dónde me desperté. —Miré hacia el fondo de la calle—. Y por allí aparecieron los dos Orsinis.
—¿Orsinis? ¿Qué son?
—Una especie de osos deformes. —Se me puso la piel de gallina. Me froté los brazos, y miré a lo largo de la pared de hormigón—. No me gusta la sensación que emana este callejón.
—No parece que haya nada fuera de lugar. —No me miraba mientras lo decía, sino más bien, estudiándolo.
—Hay algo ahí abajo. —Algo diseñado para matar.
—No puedo sentir nada humano o no humano. —dijo, finalmente—. Tampoco escucho el movimiento de ninguna mente.
Eso no quería decir que no hubiese nada ahí. Con lo que probablemente criaban en este lugar.
—Será cualquier otra cosa en el edificio. Vamos a...
El resto de palabras nunca llegaron a mi garganta. Más adelante, el muro se movió. Grandes secciones de hormigón parecían despegarse, y se convirtieron en formas humanas incoloras. Eran enormes y desgarbadas, con los brazos y piernas largas. Así como vimos, su piel cambió del gris de la pared de hormigón al negro de la noche. Yo sabía que ellos estaban allí, pero no podía verlos. Incluso no podía sentirlos.
—Joder —la voz de Quinn era feroz—. Camaleones.
Le lancé una mirada.
—Pues no me parecen lagartos.
No hubo nada de diversión en sus oscuros ojos cuando me miró.
—Son una rara especie de no humanos que pueden tomar cualquier fondo, y, literalmente, convertirse en parte del mismo. También son caníbales.
Oh, fantástico.
—Obviamente no son tan raros como lo que pensabas, porque aquí mismo hay diez.
—No estoy ciego. —Me cogió la mano—. Larguémonos.
—¿Y si usamos los láseres?
—Hay demasiados. Incluso si nos deshacemos de unos cuantos, el resto se hará con nosotros. Vamos.
No me dio opción alguna, tiró de mí. Los camaleones nos siguieron, sus grandes pies sonaban ruidosamente contra los adoquines, acercándose, demasiado rápido.
—Grita —dijo Quinn, y me empujó bruscamente hacia un lado.
Golpeé la ventana de una de las falsas tiendas con suficiente fuerza como para romper el cristal, y caí sobre el marco. Cristales salieron volando, cortando mi cara. Golpeé el suelo con un gruñido, y se me escapó de la mano el láser. Maldije y me puse de nuevo en pie.
Las criaturas eran sombras más profundas que la noche. Parpadeé, pasando a mi visión infrarroja. Quinn se convirtió en una llama rodeada de diez destellos apagados, de color rojo oscuro. Y mientras podía sentir el zumbido de los pensamientos de Quinn, las criaturas eran una zona muerta. No muerta como una mente ciega, sino más bien muerta como que no había nada allí, sólo un espacio vacío.
Grité por ayuda tan fuerte como pude; luego, cogí otro de los láseres, salté el alféizar de la ventana y corrí hacia la criatura más cercana.
A pesar de que hice poco ruido, el camaleón se volvió, repeliéndome con una fuerte patada, oscura como la noche. Esquivé el golpe, y disparé el láser. El haz luminoso atravesó la carne, y cuatro dedos cayeron al suelo, donde se retorcieron y retorcieron como los gusanos al final de la caña. La criatura gritó… un sonido tan alto, tan inhumano, que helaba la carne. Los escalofríos aumentaron cuando vi que ya le estaban saliendo dedos nuevos de la parte quemada.
El aire se movió. Me tiré al suelo y me di la vuelta. Dos de ellos se habían deslizado detrás de mí. Esquivé el golpe de uno, después disparé a la mano que trataba de agarrarme. Más dedos cayeron al suelo, temblando como seres vivos.
Se regeneraron de nuevo.
Dios, ¿cómo se supone que puedes matar a estas cosas si se regeneran tan rápidamente?
La criatura a la que le acababa de quitar los dedos gritó con furia. La otra se lanzó. Le di una patada, alejándolo, pero sus dientes rasgaron mi hombro, mordiendo profundamente. Solté un silbido, y golpeé hacia atrás, dando a carne tan viscosa y fría como la de un sapo. Mi puñetazo se deslizó, y la criatura mordió más fuerte, rompiendo el hueso. El dolor se convirtió en una marea roja, y mi frente se llenó de sudor. La bilis subió, y tragué costosamente mientras las otras dos criaturas venían hacia mí. Haciendo caso omiso al que intentaba comerse mi hombro, le di una patada a la primera, haciéndola chocar contra la otra.
Unos haces de luz roja cortaron la noche y, de repente, la criatura ya no tenía cabeza. El olor a carne quemada invadió el aire, haciéndome vomitar. La luz roja cruzó la noche de nuevo, rebanando a milímetros de distancia de mi hombro, y la criatura que devoraba mi hombro me soltó con un rugido. Cambié a mi forma lobuna y me alejé cojeando. Una vez que llegué al escaparate roto, volví a mi forma humana, y me desplomé en el suelo, sujetándome el brazo herido mientras miraba la acción.
La caballería había venido al rescate. Rhoan, Jack y Kade se habían sumado a la refriega y se estaban haciendo con los camaleones con brutal eficacia. Yo nunca había visto a mi hermano en acción, y fue realmente aterrador verlo ahora. Era rápido, eficiente y totalmente despiadado… todo lo que un guardián debía ser, y todo lo que pensé que mi hermano no era.
Y mientras Kade podría no ser tan rápido o tan furioso, era tan eficiente. Obviamente, no era más que un constructor.
Aparté la vista. La brillante llama de la presencia de Quinn había desaparecido, y por un momento, se apoderó de mí el miedo. Entonces, la rica esencia de sándalo flotó por el aire, y un segundo después, estuvo arrodillado a mi lado. Su hermoso rostro tenía rasguños, su suéter roto, el color burdeos más oscuro por la sangre.
—¿Estás bien? —Nunca había oído su tono de voz tan fiero, y el miedo brillaba en sus oscuros ojos—. ¿Te han mordido?
Le enseñé el hombro. Maldijo en voz baja.
—Hay que conseguir que te lo miren. Esos cabrones son bien conocidos por ser portadores de diferentes infecciones virales.
—El equipo de la Dirección llegará en cinco minutos —dijo Rhoan, apareciendo de los cuerpos restantes. Me cogió en brazos—.Tenemos un equipo de mediación, sólo en caso de que algo como esto ocurra.
Me llevó a través de la noche, bajando la colina, hacia la sección que había visto, pero no visitado; luego, a la izquierda. El equipo de mediación ya estaba cuando llegamos.
El médico echó un vistazo a mi hombro y mano, y me llevaron a la habitación más cercana. Me desnudaron, limpiaron, y vendaron; luego, me pusieron unas inyecciones con las agujas más grandes que había visto nunca, en el culo. Dolieron más que el maldito mordisco.
—Simplemente mantén un ojo en ese hombro —aconsejó el médico mientras se quitaba los guantes—. Por lo general, en la historia los lobos no han tenido problemas con las infecciones virales, pero aun así, si ves inflamación o que cambie de color, vuelve para que lo miremos.
Asentí.
Echó un vistazo a la pantalla del ordenador del escritorio.
—Hay una nota en tu archivo para recordarte que tienes cita el viernes.
Parpadeé.
—¿Qué cita?
—Con el Dr. Harvey. A las cuatro.
Le miré fijamente durante un momento, con el corazón a mil. El Dr. Harvey era el especialista al que me había referido… el hombre que me diría si podría tener hijos o no. No era médico de la Dirección, pero había sido controlado y aprobado por ella.
—¿Dice algo más?
El doctor me miró.
—Tiene que ver con los resultados de los test.
Oh, Dios. Oh, Dios. En dos días lo sabré, de una manera u otra. Y ahora que la crisis estaba más cerca, no estaba segura de estar preparada.
—Gracias, doctor.
Él asintió y se alejó. Con mucho cuidado me puse la ropa de nuevo; luego, me dirigí a la sala de espera. Rhoan se levantó de la silla en la que estaba sentado.
—¿Veredicto?
—Estoy bien. —Dudé, mirando alrededor—. ¿Dónde está Quinn?
—Esperando fuera. No le gustaba la sensación de este lugar.
Una sonrisa torció mis labios.
—¿De veras?
—Recuerda, es empático. Dijo que estas habitaciones tenían demasiados malos recuerdos y dolor.
Quinn tenía unos escudos bastante fuertes para protegerse, así que si él se había retirado, tenía que ser malo. Lo que me hizo realmente feliz que la empatía no fuese uno de mis problemas.
Rhoan ahuecó una mano debajo de mi codo bueno, y me llevó hacia la puerta.
—¿Te ves capaz de enfrentarte a lo que podría haber sucedido en este lugar, o prefieres dejarlo para mañana?
Preferiría no hacerle frente, pero eso no era una opción y los dos lo sabíamos. Tomé una respiración profunda y la solté lentamente.
—Vamos a acabar con esto.
Su mirada buscó la mía, su expresión llena de preocupación.
—¿Estás segura?
—No. Pero prefiero no esperar.
Él asintió, y salimos a la noche. Quinn estaba esperando junto a otro edificio, y se dejó caer al lado de Rhoan. No dijo nada y, por una vez, yo no sentía sus emociones.
Volvimos por la colina hacia el callejón. Giramos a la derecha, y ante nosotros apareció otro edificio de hormigón. Mis pasos fallaron, y se me secó la boca.
No quería entrar allí.
Tampoco quería recordar.
—No tienes por qué hacerlo —dijo Rhoan en voz baja.
Me humedecí los labios.
—Sí.
Sólo que mis rodillas estaban débiles, mis pies no se querían mover y parecía que no entraba suficiente aire en mis pulmones.
El agarre de Rhoan se tensó.
—Inspira profundamente —dijo.
Le obedecí. No pareció ayudar mucho.
—Estoy contigo. Si se hace muy duro, te saco afuera. Lo prometo.
Tragué. Liberé mi codo y cogí su mano. Fuerte.
—Vamos.
Antes de que el valor me abandonara.
Quinn abrió la puerta. Llevaba puesta su cara de vampiro, sin embargo, la preocupación brillaba en sus ojos. O tal vez fuera un efecto de la luz que fluía desde el pasillo tras la puerta.
O incluso una ilusión.
Nuestros pasos resonaban en el silencio, el frío hormigón bajo mis pies. Cada cinco pasos había una puerta… una indicación de que las habitaciones eran pequeñas. No paramos en ninguna de ellas, caminado hasta el final del pasillo y girando a la izquierda.
Jack salió de la última habitación cuando nosotros íbamos a mitad de camino. Llevaba un sujetapapeles y su expresión era sombría.
—Este lugar no es más que un corral de cría.
Nos detuvimos, y eché una mirada más allá de él. Vi las paredes blancas. La pulcra sábana blanca bien metida bajo el colchón. El brillo de las cadenas descansaba encima de él.
Mi estómago se revolvió.
—¿Esa era mi habitación?
Jack echó un vistazo a la carpeta que sostenía.
—Sí. —Dudó—. Estuviste en coma después del accidente. No esperaban que salieras de él.
—Me escapé porque no se molestaron en usar fármacos o encadenarme, como al resto.
Jack asintió.
—No soy médico, pero viendo estos registros tengo que decir que es un milagro que te recuperaras.
Solté la mano de Rhoan y di un paso hacia la habitación. Un escalofrío me recorrió la espina dorsal, y algo agudo parpadeó a través de mi cabeza.
Tragué con dificultad, y di otro paso.
Agujas rojas de fuego se lanzaron a través de mi cerebro, y el sudor estalló en mi frente. Me estremecí, apretando los puños, luchando contra el impulso de correr tan lejos y tan rápido como pudiera de ese lugar y de los recuerdos que se agitaban en agonía.
Rhoan me tocó el hombro, y salté.
—Tal vez no deberías forzarlo —dijo en voz baja.
—Hay algo que necesito recordar.
Por qué estaba tan segura, no lo sé. Si estaba en coma, entonces sin duda este lugar no significaría nada para mí. Sin embargo, había tenido conciencia suficiente para escapar. Tal vez las respuestas que necesitaba estaban cerradas con llave detrás de ese muro amenazante de dolor.
Me lamí los labios secos y di otro paso.
El dolor se convirtió en un maremoto, y caí gritando al suelo.

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Mar Sep 14, 2010 4:56 pm

^^ otro capi! ranguis!

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Miér Sep 15, 2010 1:15 am

gracias por el capi nenas

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Lun Sep 20, 2010 10:17 am

Gracias por los capis chicas, quiero maaaaás!!!

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Jue Sep 23, 2010 6:35 am

gracias por el capii

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Jue Sep 23, 2010 3:33 pm

Gracias lindas...que lindo es dar gracias jajajajajaj :mangalove:

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Jue Sep 23, 2010 5:33 pm

rossmary escribió:
Gracias lindas...que lindo es dar gracias jajajajajaj :mangalove:

Más lindo es recibirlas [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen] [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen] [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Jue Sep 23, 2010 11:02 pm

pues entonces: Gracias tibari. :ok:

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Sáb Sep 25, 2010 6:47 am

no hay capi nuevo!!! :?:

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Sáb Sep 25, 2010 10:28 am

mmm sip, estamos esperando a que Stef lo ponga en el staf de corrección

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Sáb Sep 25, 2010 10:30 am

lo bueno, es que casi todo el libro está traducido :youpi: sólo faltan unos trocitos de nada y que pase por corrección XD

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MensajeTema: Re: Kissing Sin (Keri Arthur)   Sáb Sep 25, 2010 8:08 pm

Si, jajajaj hemos hecho un buen trabajo, continuo y equilibrado, solo algunos capitulos sueltos pero ya estás casi al terminar. 👽

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