Black and Blood


 
ÍndiceCalendarioFAQBuscarMiembrosGrupos de UsuariosRegistrarseConectarse
Feliz Año 2015!!!
Navegación
 Portal
 Índice
 Miembros
 Perfil
 FAQ
 Buscar
Conectarse
Nombre de Usuario:
Contraseña:
Entrar automáticamente en cada visita: 
:: Recuperar mi contraseña
Últimos temas
» LAS COTORRAS MÁS LOCAS DE LAS COTORRAS VIP.
Miér Feb 01, 2017 6:33 pm por rossmary

» saga Riley Jenson
Jue Ene 14, 2016 10:02 am por Vampi

» Kissing sin - Keri Arthur
Mar Ene 12, 2016 1:31 pm por Vampi

» Lista de libros con links de capítulos
Mar Ene 12, 2016 1:25 pm por Vampi

» Tempting Evil - Saga Riley Jenson 3 - Keri Arthur
Mar Ene 12, 2016 1:22 pm por Vampi

» Saga Tempting Evil, Riley Jenson Guardian, #3
Vie Ene 17, 2014 8:03 pm por rossmary

» Anuncia Tu Blog!
Jue Ene 16, 2014 10:10 pm por rossmary

Buscar
 
 

Resultados por:
 
Rechercher Búsqueda avanzada

Comparte | 
 

 Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
Ir a la página : Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9  Siguiente
AutorMensaje
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 36
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters   Vie Dic 24, 2010 10:44 am

CAPITULO 42

Transcrito por Violet



—Bueno , ya está —dijo Duke—. Después de esta noche, tu deuda con l sociedad queda saldada. ¿Qué te parece?

Pete se encogió de hombros.

—Todavía tengo que hacer terapia el resto del año.

—Mira qué pena. ¿De verdad no te alegras de no tener que seguir trabajando aqui?

—Me da igual una cosa que la otra.

No era del todo cierto; en realidad, la enseñanza en casa era más aburrida que en el instituto y, además, no había visto ni hablado con TC desde el juicio. Le daba la impresión de que los padres de Stavis no querían que se relacionase con él.

—¿De verdad? —Preguntó Duke—. Me sorprendes. Creía que estarás deseando alejarte de toda esta gente muerta. De todos estos experimentos demenciales. Debes de estar completamente rehabilitado.

Pete no respondió, ni tampoco le devolvió a Duke su inquietante sonrisa, tan similar a al de un reptil.

—Suéltalo, ¿qué te pasa? —preguntó el hombre.

—Nada.

—Nada, ¿eh? ¿Estás pensando en la criatura del laboratorio? ¿En que puedes librarla de su sufrimiento?

Pete miró el monitos en el que Alish corría de un lado a otro entre lo que parecía ser un microscopio y otra máquina similar a un microondas. Después de pensarlo un poco se dio cuenta de que no albergaba deseo alguno de librar a la zombi de su sufrimiento, si eso es lo que era. El asco que sintió al verla por primera vez habría hecho con cualquier otro aberración de la naturaleza, como encontrar un bicho del tamaño de su mano o una formación de moho verde sobre el último trozo de tarta. En realidad no se le había ocurrido que los zombis pudieran sentir algo, aunque aquélla parecía sentir dolor. Y a él no le importaba.

—No.

—¿No?

—No.

—Hmmm. ¿Qué te pareció el libro que te di?

—Me gustó —respondió Pete.

Duke le había dado Y la tierra abrirá sus tumbas y devolverá a los muertos, del reverendo Nathan Mathers. No le había gustado mucho las referencias bíblicas que respaldaban sus argumentos, pero sí que había disfrutado con las partes en las que Mathers instaba a sus lectores a <<enviar a los muertos de vuelta al infierno>> . Había un capítulo entero explicando por qué era necesario quemar los cadáveres aunque el disparo a la cabeza los hubiera dejado inanimados.

—¿Te gusto? ¿No te pareció demasiado fuerte?

—No. La verdad es que a veces se quedaba corto. Da un montón de pruebas bíblicas y de advertencias, pero nunca recomienda ninguna acción.

—Eres un caso raro, Peter Martinsburg —repuso Davidson, riéndose a carcajadas—. Un caso raro.

En la pantalla que tenía delante, Alish guardaba un experimento y apagaba la luz. Pasó cuatro veces por delante de la puerta de su <<despacho>>, pero no entró ni una.

—Alish viene hacia aquí —dijo Pete.

Por algún motivo, Duke siempre quería saber cuándo se iba Alish, seguramente porque el conserje tendría que haber estado haciendo algo más que charlar, beber café y realizar terapia de grupo con Pete.

—¿Quieres conocerlo? —preguntó Duke.

—¿A quién?¿A Alish?

—No, estúpido, al reverendo Mathers.

Pete miró a Duke e intentó averiguar si hablaba en serio; lo parecía.

—No lo sé —respondió.

—El reverendo es una persona asombrosa, realmente asombrosa. Un hombre tan devoto como inteligente.

—¿lo conocer?

Duke asintió con demasiado solemnidad para el gusto de Pete.

—Oh, sí —respondió, dándole un trago a su taza del termo.

—¿En serio?¿Dónde le conociste?

—En realidad lo he visto un par de veces.

—Estás de coña. ¿Y la fundación lo sabe? Creo que no les haría mucha gracia saber que eres amiguito del <<azote de los zombis>>.

Pete había hecho algo más que leer su libro; se había metido en Internet y había leído más cosas sobre Mathers, su iglesia y sus actividades.

—Oh, lo saben —aseguro Duke, dando otro trago.

En aquel instante, Alish se acercó a la puerta de la sala de monitores y se detuvo, como si notara el repentino silencio que provocaba su llegada. Sus ojos grises miraron a Pete como siempre, es decir, como si no estuviera (o no debería estar) allí.

—Hola, señor Hunter —lo saludó Duke.

—Hola. Hoy daré la clase con Ángela. Por favor, pase la aspiradora por las moquetas de la sala de reuniones antes de que entren los estudiantes y asegúrese de que se frieguen los suelos del laboratorio. Los zapatos de Wilson dejan marcas negras por todas las baldosas.

—Lo haré, señor Hunter. Pete se encargará. Es su último día ¿sabe? El final de sus doscientas horas de servicio a la comunidad.

—¿Ah, sí? —repuso el anciano.

Miró a Pete un instante, aunque no dijo nada. Después se volvió y se dirigió al despacho de su hija.

—No no lleva bastón —comentó Pete—. ¿Por qué no lo lleva todos los días?

—Eres muy observador. Mira, te voy a dar un regalo de despedida. Voy a hablar con Alish sobre un par de cosas, así que te dejaré hacer tu último turno sin tenerme encima todo el rato. Además, pondré la radio; tendrás que llamar por teléfono si necesitas algo. Por lo demás diviértete, pero asegúrate de limpiar las moquetas y los suelos como ha dicho el viejo.

—Vale.

Duke era inquilino permanente de la fundación, como el estúpido Wilson y sus estúpidas zapatillas manchadas de negro.

—Cierra el laboratorio cuando termines, ¿vale? ¿Sabes hacerlo?

Pete asintió.

—Muy bien, diviértete —repuso Duke, sonriendo.

Mientras lo decía dejó con decisión su tarjeta en el borde de la mesa.

Sin dejar de sonreír, volvió y salió de la sala de monitores. <<¿Qué ha sido eso?>>, se preguntó Pete. Primero miró a Duke, que se alejaba por el pasillo, y después la tarjeta de seguridad. ¿Qué era, una especie de prueba estúpida? ¿un reto?

Fuera lo que fuese, él no jugaría. Se limitaría a limpiar los suelos, mantener la cabeza gacha y salir de allí lo antes posible <<completamente rehabilitado>>, como le había dicho el hombre.

Sin embargo, mientras llevaba el cubo de la fregona empezó a pensar en la cosa del laboratorio, en cómo se le retorcía la columna al mirarla.

Añadió productos químicos al agua caliente.

¿Qué le había querido decir Davidson dejando su tarjeta allí? ¿Intentaba tentar a Pete para que hiciera algo?

Fregó el vestíbulo de entrada y pasó la aspiradora por moquetas de la sala de reuniones. Angela había soltado algunos comentarios para animarlo a que se sentara con ellos en una de sus sesiones, pero nunca había pasado. Las piernas de la mujer y su expresión de disgusto cuando lo pillaba mirándola eran lo único que Pete echaría de menos de aquel lugar

Volvió al almario de suministros, cambió el agua de la fregona y limpió el pasillo que daba a la sala de reuniones y el pasillo corto que llevaba al despacho de Angela. Se dio cuenta de que con la tarjeta podía entrar en su despacho, además de en el despacho principal, dos zonas del edificio que tenía prohibido fuera de las horas de sus sesiones. Podía usar la llave para entrar y coger su historial.

<<Pero ella tendrá copias de seguridad>>, pensó Pete. Volvió a por el refresco y el sándwich que tenía en el pequeño frigorífico de la sala de monitores. Le quedaba un último pasillo; después se dedicaría a mirar el reloj hasta que llegara la hora de irse.

<<La hora de irse>>, pensó. No cometas el crimen su no aguantas el castigo.

Bueno, él había aguantado su castigo y sabía, a pesar del leve tirón de orejas del juez, que lo que había hecho era un crimen. Y, a pesar de que pareciera lo contrario, se sentía culpable por lo que había hecho; Adam no merecía morir.

Pero los zombis sí.

Merecían morir, morir y permanecer muertos. De no haber sido por los zombis, Adam seguiría vivo, y Pete seguiría en el instituto jugando al fútbol y disfrutando de una interminable sucesión de chicas, en vez de recibir clases en casa con un profesor treintañero medio calvo que olía a mentol y temblaba cada vez que Pete iba a coger el lápiz.. No pasaría tanto tiempo libre en aquella cueva, oyendo las chaladuras de Duke. Estaría con Stavis, emborrachándose y jugando a la Xbox o conduciendo por las calles de Winford para ligar todavía más.

Pete acabó tirando la mitad del sándwich. Su madre se lo había hecho de salami. Por muchas veces que le digiera que odiaba el salami y que prefería el jamón de york, acababa comiendo salami. Al calzonazos debía de gustarle el salami.

Vio la tarjeta en la mesa de duke.

Soltó una palabrota entre dientes y se levantó de la silla. Haría el pasillo del laboratorio y se acabó.

<<El pasillo del laboratorio>>, pensó, mirando la tarjeta de acceso.

Apagó los monitores, pensado que, al menos, debería despedirse.





Phoebe y sus amigos se pararon de golpe cuando entraron en la Fundación Hunter y vieron a Peta Martinsburg esperando en el pasillo principal. Phoebe se colocó delante de Adam siguiendo su instinto, como si al hacerlo pudiera rebobinar el pasado. Notó la pesada mano de Adam en el hombro. Margi y Karen se acercaron a ellos y se quedaron mirando con odio al asesino de Adam.

—No quiero problemas —dijo Pete, levantando las manos—. Me marchaba ya. Hoy es mi último día de servicio a la comunidad y no volveré a molestaros.

Adam, con cariño pero firme, aparto a Phoebe y dio un paso adelante; la luz del sol que entraba por las puertas del vestíbulo hizo que proyectara una larga sombra sobre Martinsburg.

—Sólo quiero irme —insistió Pete, mirándolos uno a uno, como si no supiera bien quién en era mayor amenaza. Phoebe vio por rabillo del ojo a las otras chicas: Margi tenía una exoresión salvaje, como una gata lista para saltar; a su lado, Karen era una implacable princesa de hielo capaz de matar con una mirada. Incluso Kevin Zumbrowski, que estaba detrás de ellas, parecía vagamente amenazador.

—¿Me puedo ir? —preguntó Pete. No dijo <<por favor>>, pero se notaba una ligera súplica en su voz.

—Vete.

La palabra surgió del pecho de Adam, que se apartó, protegiendo a Phoebe, para dejarlo pasar.

—Gracias —respondió él con cara de arrepentimiento.

Bajo la mirada; los alumnos de la clase de estudios zombis lo observaban igual que observarían a una serpiente en su jardín.

Pete se detuvo después de abrir la puerta del vestíbulo.

—Ah, casi se me olvida —dijo—. El señor Hunter ha dicho que tenía una sorpresa para vosotros, había vuelto uno de vuestros compañeros o algo así. Dijo que os reunierais con él en el laboratorio al final del pasillo de la derecha.

Aunque daba la impresión de que sonreía al marcharse, Phoebe no estaba segura.

—Grrr —dijo Margi, sin quitarle los ojos de encima hasta que se fue—. Me gustaría arrancarle los ojos.

Phoebe se pudo delante de Adam, en parte molesta y en parte orgullosa por la forma en que había intentado protegerla.

—Al menos ya no volverá por aquí.

Karen había empezado a alejarse por el pasillo.

—Los de su clase nunca... se van. Venga, vamos a ver a Sylvia.

—¡Syl-vi-a! —exclamó Kevin, alargando las tres sílabas.

Recorrieron el vestíbulo, pero Margi no había terminado con Pete; llevaba los brazos cruzados mientras caminaban.

—Mírame, estoy vibrando. Hecho humo. ¿Cómo no te han dado ganas de machacarlo en cuanto lo has visto, Adam?

—Me han... dado.

—¿Y por qué no lo haces?

—Puede que...algún... día.

—Eso espero, de verdad. Déjame a mí...

—Margi, me parece que lo mejor es olvidarnos de Pete Martinsburg —le cortó Phoebe—. Cuanto antes, mejor.

Empezó a explicar por qué, pero Karen había llegado a la puerta del laboratorio, que estaba abierta. Y gritó.

Era la primera vez que Phoebe veía gritar a un zombi, y era un sonido que no quería volver a oír. El grito agudo era el mismo que el de un animal que se ahoga mientras lo torturan; su eco retumbó en los pasillos de toda la fundación a un volumen tan alto que resultaba increíble.

Phoebe corrió para llegar hasta ella, vio por qué gritaba y empezó a gritar también.

Karen fue la primera en recuperarse.

—Dame... el... teléfono —dijo.

—¿Que?

—Tu... teléfono, Phoebe..., ¡dámelo!

Phoebe rebuscó por el bolso; el móvil era como un pez resbaladizo nadando por el fondo. Pero, cuando lo encontró, lo activó y se lo pasó a Karen con manos temblorosas.

Margi estaba agarrada a Adam, que guardaba silencio, estupefacto.

—La han... la han despedazado —susurró Margi.

Kevin, angustiado, se movía de un lado a otro, arrastrando la pierna izquierda y agitando los rígidos brazos.

—Ayu...dadla...ayu...dadla...

Karen levantó el móvil y empezó a hacer fotos. A la tercera vez que saltó el flash, Sylvia abrió los ojos, y Phoebe y Margi volvieron a chillar. Karen corrió hacia donde estaba colgada la mayor parte de la chica y, cuando habló, su voz era reconfortante y firme.

—Vamos a sacarte de aquí, cielo. No te... preocupes.

Sylvia movió la boca, pero no se oyó nada. Era como si intentara hablar. Al otro lado de la sala, su brazo se agitó dos veces y se quedó quieto.

—Phoebe —dijo Karen, como si le diera una orden, y Phoebe se olvidó de su miedo—, ayúdame con estas correas. Adam acerca esa camilla hacia aquí. Margi y Kevin..., recoged... el resto de Sylvia.

—Oh Karen, no sé si puedo...

—¡Hazlo, Margi! Phoebe, coge ese escalpelo.

—Yo no haría eso.

Se volvieron y allí estaba Alish, en la puerta, con un expresión triste que le acentuaba las abundantes arrugas. Duke Davidson estaba a su lado con algo similar a una pistola eléctrica.

—Mostruo. Confiábamos... en usted —dijo Karen.

Phoebe vio que Karen se acercaba a Alish y Duke. Le quitó el escalpelo a Phoebe son pararse. Duke dio un paso al frente y se colocó delante de Alish. El anciano agitó las manos,en una de las cuales seguía llevando el bastón.

—Por favor, por favor —dijo—. Escuchadme, por favor. Es no es lo que parece.

—Parece... que... estáis... diseccionando... a... Sylvia. Haciéndole... una...vivisección —dijo Karen.

Phoebe dejó escapar un grito ahogado cuando Adam y Kevin se lanzaron hacia delante. La voz de Duke fue como un disparo y los hizo detenerse como si recibieran una orden sobrenatural.

—¡Ni un paso más! —amenazó el hombre, tenso ante la perspectiva de la violencia; sonreía.

El tiempo pareció paralizarse y, en aquel momento, cuando todos miraban a Karen, Phoebe cogió el móvil y se lo escondió en la mano. Karen lo había dejado antes en la mesa, al lado de Sylvia. Estaba bastante segura de que Duke no los dejaría salir con él, si es que los dejaba salir alguna vez.

—Por favor, por favor —lloraba Alish, y Phoebe oyó el taconeo de Angela corriendo por el pasillo—. Por favor, escuchadme.

Karen levantó el cuchillo, en sus ojos de diamante no había piedad i nada que se le apareciera. No había miedo. Cuando habló, su voz parecía salida de la tumba.

—Habla.

—No podéis moverla —dijo Alish—, así no. Volverá a morir. Necesita los fluidos que le damos.

Phoebe volvió la vista atrás, a Sylvia, aunque resultaba difícil.

Vio tubos retorcidos de plástico unidos a su amiga, cada uno de ellos bombeaba líquido violeta al interior y al exterior.

Karen apuntó a Alish con el cuchillo.

—Vuelve... a... unirla.

—Lo haremos. Verás, ése era el objetivo. Queríamos...

—Ahora.

Alish la miro. Angela ya había llegado al laboratorio y a Phoebe le pareció que su expresión compasiva era lo más hipócrita que había visto en la vida.

—No es tan sencillo, señorita DeSonne. El procedimiento es largo, delicado y...

—Esperaré.

—No podrías quedarte —repuso Alish, sacudiendo la cabeza—. Seria... muy desagradable para ti.

—¿Desagradable? ¿Des...agradable? —Repitió Karen, dando otro paso adelante—. Estoy... muerta, monstruo..., tú desconoces... el significado... de esa palabra.

Unos cuantos pasos más y estaría dentro del alcance de Duke, que se había preparado como si esperase el ataque. Contemplaba con ojos vacíos a la chica muerta.

—No lo entiendes —insistió Alish, cada vez más fuerte—. La estamos ayudando. De verdad que la estamos ayudando.

Angela se adelantó y apartó la mano de Duke al pasar.

—Karen, por favor, sé lo que parece, pero mi padre tiene razón: estamos ayudando a Sylvia. Cuando el procedimiento termine estará mejor. Será como tú, podrá hablar, caminar y todo lo demás. Tienes que confiar en nosotros.

—Confiar... en vosotros.

—Sí, Karen, en nosotros. Siempre hemos dado prioridad a vuestros intereses. Por favor, baja el cuchillo.

Karen miró a Sylvia, que seguía moviendo la boca sin producir sonidos.

—Esperas... que confíe... en vosotros.

—Sí, Karen. Baja el cuchillo.

—Pero... mírala —repuso Karen vacilante.

El escarpelo se le cayó de las manos y golpeó las baldosas con un tintineo hueco.





Los zombis querían quedarse hasta que reconstruyeran a Sylvia, pero Alish, respaldo a Davidson, insistió en que no era posible. En realidad estaban en medio del proceso y esperaban tardar otra semana. Alish se sonó los mocos en un pañuelo y les dijo que Sylvia volvería con ellos en la próxima clase.

—No habrá... ninguna otra clase —respondió Karen—. Nunca.

Thorny esperaba en la sala de reuniones con Cooper y Melissa, y a Phoebe su ignorancia le habría resultado graciosa de no estar todavía intentado recuperarse del descubrimiento del laboratorio. Karen, sin ahorrar detalles sobre la condición de Sylvia, les contó lo que acababan de ver. Les dijo que se cancelaba de manera permanente la clase de estudios zombis. No hacía falta votar, el consenso fue inmediato, aunque tácito. Aconsejó a Cooper abandonar la fundación con ellos, y el chico muerto acepto.

—¿Puedo... quedarme... en la... Casa Encantada?

Karen miró a Angela, que estaba en la puerta mordiéndose el labio inferior.

—Por... ahora —contestó Karen—. Creo que tendremos que... mudarnos. Señorita Hunter, por favor, ¿podría avisar a la furgoneta para que nos recoja? ¿Ahora mismo?

Angela suspiró y dijo que sí.

—No puedo creérmelo —comentó Thorny—. No puedo ni creérmelo.

—Creételo —repuso Phoebe.

Los estudiantes decidieron esperar al autobús en el vestíbulo. Casi todos estaban deseando subir y alejarse de lo que habían visto y escuchado, pero Phoebe se quedó atrás para oír las palabras de despedida de Karen a Alish, breves y heladas.

—Volveré dentro de una semana a por...Sylvia —dijo—. Traeré... amigos.

Alish le aseguró que tendría a Sylvia lista, y después ella se unieron a los demás, que estaban sentados juntos en el centro del autobús.

Phoebe se sentó al lado de Adam, que la rodeó con uno de sus pesados brazos. Karen se sentó apartada de los demás, unas cuantas filas más adelante.

—¿Estás bien, Karen?

Karen no hizo caso de la pregunta, sino que comentó:

—Nos la ha vuelto... a dar. Maldito... sea.

Al principio Phoebe no lo pillaba y se preguntaba cómo aplicar el comentario a Alish, pero entonces recordó la sombra de una sonrisa en la cara de Pete al salir del edificio.

Karen le dio un puñetazo al asiento que tenía delante con la fuerza suficiente para astillarse un hueso.

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
sonatina

avatar

Grupos : *Moderadora *Diseñadora de Documentos *Recopiladora
Libra Mensajes : 262
Rango : 1
Edad : 28
Fecha de inscripción : 02/03/2010
Localización : Venezuela... Y en Kalosis junto a Ash xD

Hoja de personaje
nombre: Anne Hathaway
raza: Vampira

MensajeTema: Re: Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters   Sáb Dic 25, 2010 9:37 pm

Graciaaaas Gemma!!! Espero que la hayan pasado muy bien el día de ayer! xD

No sé ni que decir con este capi... :manga11:

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Nanis
Correctora de estilo
avatar

Mensajes : 1831
Rango : 1
Fecha de inscripción : 11/06/2010
Localización : México

MensajeTema: Re: Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters   Dom Dic 26, 2010 2:07 am

Gracias Gemma :Manga30:

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 36
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters   Jue Dic 30, 2010 8:35 pm

Capitulo 43

Transcrito por Dana_Alexia



«TODOS LOS ESTUDIANTES con diferente factor biótico deben personarse en el aula ciento once para la hora del estudio…»

Phoebe llegó tarde a la cafetería después de intentar pasar algunos minutos más en el pasillo con Adam antes de que la directora Kim la echara a regañadientes. Margi estaba en la mesa de siempre, sola.

– Hoy somos solo tú y yo, nena – dijo Phoebe, alisándose la falda–. ¿Algo bueno en el menú?

– Puedes comerte lo que quieras, no tengo mucha hambre. ¿Y Adam y Karen?

– ¿No has oído el anuncio? Los zombis ya no pueden entrar en la cafetería. Tienen que sentarse en un aula de estudio con la directora Kim.

– Estás de coña.

– ¿Tengo cara de estar de coña?

– Jo. Segregación de verdad. Increíble. Creo que habría que segregar a los tradicionales.

– Creo que, por defecto, ya lo han hecho.

Margi no había comido nada, su bolsa de galletas seguía sin abrir u, aunque había jugueteado con el sándwich, parecía estar entero sobre la servilleta abierta.

– ¿Quieres algo de lo que traigo? – preguntó Phoebe.

– Antes pensaba que quizá lo mejor fuera estar muerta – respondió Margi, sacudiendo la cabeza.

– Oh, Margi…

– No, no. Me refiero a muerte zombi, no muerte, muerte. Creía que sería guay, ya sabes, no tener que dormir, ser invulnerable al dolor, salir por la noche y, en general, hacer lo que quieras. Eso es todo. Esa libertad, estar al margen de la sociedad.

– Me parece que ahora mismo no hay muchos zombis disfrutando de esa libertad, Gee.

– Lo sé, lo sé. Tampoco es que fuera a suicidarme o algo.

– Bien, porque no todos vuelven. Y menos… – se calló; iba a decir «los suicidas», pero Karen era la excepción a la regla–. Y menos cuando tienes a tanta gente que te quiere y se preocupa por ti.

– Tranqui, Pheebes. Te he dicho que no lo pensaba de verdad. Y ahora, después de ver a Sylvia, no quiero ser un zombi por nada del mundo. Todavía no puedo creerme lo que le han hecho, aunque fuera en nombre de la ciencia. ¿Te tragas lo que decía Alish? ¿De verdad crees que intentaba ayudarla?

Phoebe se lo pensó.

– Creo que Alish cree que ayuda, que el fin justifica los medios. El problema es que no creo que sepa lo que hace. ¿Cómo iba a saberlo?

– Creía que las agujas y las pruebas de reflejos eran espeluznantes, pero eso… eso es una locura. ¿Crees…crees que Sylvia es el primer zombi con el que han experimentado?

– No lo sé. Probablemente no.

– Yo tampoco.

Margi miró a la mesa de al lado, donde un grupo de estudiantes tradicionales se reía y seguía con su vida como si nada hubiera cambiado. Phoebe se daba cuenta de que, para ellos, nada había cambiado.

– Hace que te preguntes donde están los que pasaron por ahí antes de Sylvia.

Comieron en silencio durante un momento.

– Karen envió las fotos al Winford Bulletin y a otros sitios – dijo Phoebe–. Tardamos una eternidad en averiguar como pasar las fotos del móvil al ordenador.

– Las vi en , pero no pude mirarlas de verdad. Son demasiado horribles. Aunque me sorprendió que no quitaran la página. ¿No la controla la fundación?

– Esta mañana no pude entrar – respondió ella, asintiendo–. Han puesto un cartel enorme de «en construcción».

– Qué bien. ¿Cómo te vas a poner en contacto con Tommy?

Phoebe se preguntó si su amiga notaría la culpa que sentía al oír el nombre de Tommy. Tendría suerte si su amigo decidía leer otro correo suyo después de la bomba que le había enviado.

– Tengo su dirección privada. Karen y yo vamos a montar otra web. Por suerte, hicimos copias de todas las fotos que nos mandaron los chicos.

Se daba cuenta de que Margi tenía más preguntas sobre Tommy, así que cambió rápidamente de tema:

– Lo que me recuerda… ¿Sabes algo de Colette?

– Me llamó con el móvil de Dom el otro día – respondió Margi, sonriendo–. Está pasando unos días en Nueva Jersey y parece que le va genial.

– Estupendo, al menos alguien es feliz.

– Sí, sonaba muy bien, Phoebe, muy viva. Quiere que la llamemos juntas dentro de unos días – añadió, pero entonces se le nubló la cara–. Tía. Deberíamos llamarla hoy, no quiero que se entere de lo de Sylvia por la tele. Estaba tan mal que ni siquiera se me ocurrió llamarla.

– te entiendo perfectamente. Yo me pasé anoche por casa de Adam y estuvimos todo el rato viendo las noticias. Y nosotros nunca vemos la tele.

– ¿Ah, no? ¿Y qué hacéis?

Lo dijo como si nada, pero Phoebe captó el brillo malvado de sus ojos.

– Damos largos paseos por el bosque. El otro día llegamos hasta el lago Oxoboxo.

– Largos paseos ¿no?

– Sí, Margi, largos paseos. Paseos muy largos – insistió, retrepándose en la silla–. Pero empieza a hacer demasiado frío. A él no le importa, pero yo no aguanto el frío y el viento. No sé a dónde vamos a ir cuando no podamos caminar.

– Ya pensaréis en algo.

– ¡Margi! ¡Déjalo ya!

– ¿El qué? – Repuso ella, fingiendo inocencia, aunque sin lograrlo del todo–. Solo digo que eres muy creativa y…

– ¡Margi! ¡Ni una palabra más!

Margi se rió y dejó el hueso de su melocotón en la servilleta.

– Vale, vale. ¿Has oído la última? Los zombis vuelven de la muerte por una deficiencia de vitamina C.

– Eso no es verdad ni de lejos. Estás hablando del escorbuto.

– Hija, qué poco sentido del humor – contestó Margi, frunciendo los labios–. Ya sé que voy a hacer cuando me gradúe.

– Gracias por esa información que no viene a cuento. ¿Qué tienen que ver tus planes profesionales para el futuro con lo que estamos hablando?

Margi dejó libre un espacio delante de ella para doblar los brazos sobre la mesa y apoyar la cabeza en ellos.

– voy a trabajar con los muertos vivientes. Trabajar de verdad con ellos, para ellos, no como la fundación. Quiero ser la que descubra cómo vuelven y cómo hacer que vuelvan todavía más.

– Creo que se te daría genial.

– Creo que puedo hacer algo importante. Sé que suena a cliché, pero lo creo. Después de superar la culpa y todo el asquito, creo que ayudé mucho a Colette. Cuando se fue con DeCayce había «vuelto» bastante, ¿sabes?

– Estuviste estupenda con Colette – le dijo Phoebe–. Ahora es feliz gracias a ti.

Margi se enderezó y se restregó la nariz.

– Sé hablar con la gente y soy una buena amiga. Creo que solo necesito aprender el rollo científico para ayudar a gente como Sylvia,

Examinó la cafetería, donde los chicos tradicionales charlaban, bromeaban, comían y, en general, no se daban cuenta de que no había zombis en el comedor.

– Pero será mejor que me ponga las pilas. Voy a sacar un sufí en biología.





– ¿Seguro que quieres salir… con nosotros… esta noche? – preguntó Tak a la preciosa chica que tenía a su lado. Estaban sentados en la parte de atrás de la Casa Encantada, solos salvo por Mal, que llevaba mirando al cielo desde el martes.

– Oh, sí, estoy… segura – respondió Karen, y él volvió a oírlo, la sutil vacilación de su voz que indicaba lo afectada que estaba. Lo enfadada que estaba.

Cuando oyó por primera vez lo de Sylvia, una chica a la que apenas conocía, se alegró en secreto y empezó a pensar de inmediato en cómo los Hijos de Romero podían utilizar no solo la historia en sí, sino también el manantial de furia que surgía de Karen. Sin embargo, cuanto más contaba la chica la historia, más salvaje se volvía. Tenía tanta ira dentro que a Tak casi le daba miedo.

Casi.

– ¿En qué…crees… que piensa? – preguntó, señalando a Mal con la cabeza. El chico seguía en su roca. Tak había intentado reclutarlo mil veces, pero no parecía interesado en nada más que el cielo desde que Tommy se había ido.

– ¿Quién? ¿Mal?

– Sí.

– Está rezando.

– ¿En serio? – preguntó, porque el tono de voz< de Karen no dejaba claro si bromeaba o no.

– en serio.

– ¿Te lo… ha dicho él? ¿Habla…contigo?

– Antes sí.

Tak miró a Mal y la fina escarcha que lo cubría. George salió en aquel preciso instante del bosque con algo agarrado al pecho.

– ¿Qué viste… al morir…, Karen?

Karen lo miró.

– ¿Viste una cálida luz blanca, como algunos de los… nuestros? ¿Viste… los rostros de los que partieron antes… o sentiste… euforia, como si recordaras… a la vez todos los recuerdos felices… de tu vida? He oído a… nuestra familia… contar historias… así.

Karen sacudió la cabeza.

– ¿O viste una… nada… un vacío…, un vacío que se tragaba tus gritos… sin tan siquiera…. El consuelo… de un eco?

Le ofreció una mano a Karen y ella la miró un instante antes de aceptarla. La ayudó a levantarse.

– Tak, no sabemos si lo que… vimos… al morir… fue real. No lo sabemos. Kevin dijo… que vio un campo de béisbol. Verde, la hierba cortada a la perfección. Yo vi…, yo vi…, Mal dijo…

Se calló durante un momento, como si intentara ordenar sus ideas o recuperar el aliento.

– Mal dijo que vio a Dios. Dijo que… Dios… le habló. Lleva… buscándolo… desde entonces.

– ¿En serio? – preguntó Tak sonriendo.

Ella lo sorprendió poniéndole la mano en la mejilla destrozada. Sele suavizó la expresión, como si por fin hubiera olvidado su rabia, dio un paso adelante y lo abrazó con fuerza.

– No lo hagas, Tak, no… te rindas… a la desesperación. Yo me rendí… en vida… y ahora tengo una segunda oportunidad.

– ¿De eso va esto? – preguntó Tak; aunque su mejilla era un trozo de hielo esculpido al lado de la de ella, la abrazó tan fuerte como ella lo abrazaba a él–. ¿Una segunda… oportunidad? ¿Cree tu amiga… Sylvia… que esto es… una segunda oportunidad?

– Tenemos que… creerlo, Tak. Tenemos… que creerlo.

– ¿Por qué? – preguntó él, pero le gustaba abrazarla. De hecho, era lo mejor que había experimentado desde su regreso–. ¿Por qué? ¿Por qué… no vi nada?

– No lo sé, Tak. No sé por qué vimos lo que vimos, pero aquí estamos. ¿No es… suficiente? Quizá la próxima vez…, quizá la próxima vez averigüemos si…si hay un Dios.

– Si lo hay, Karen…,¿no te parece que es aún peor? – repuso él–. Sería mucho peor si existiera.

– ¿Qué… qué quieres decir?

– si hay un Dios, si lo hay, nos ha rechazado. Estábamos allí… y él… nos… rechazó.

Ella lo apretó con más fuerza, como si por un instante Tak fuera la roca que la anclaba a la tierra y evitaba que saliera volando por el universo. Ocultó el rostro en su hombro, y a él le pareció notar sus labios contra el cuello, como si rezara. La sentía junto a su cuerpo. Sentía, y la sensación era tan fuerte que lo hacía cuestionarse, aunque solo por un momento, la falta de fe que lo dominaba desde que levantara su cuerpo roto de la carretera de Garden State y bajara cojeando por la rampa de salida.

– Estás temblando v dijo–. ¿Cómo… es posible?

Permanecieron abrazados un buen rato.

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
alena

avatar

Grupos : *Lectora *Transcriptora
León Mensajes : 41
Rango : 8
Edad : 29
Fecha de inscripción : 07/10/2010
Localización : Chile

MensajeTema: Re: Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters   Jue Dic 30, 2010 8:55 pm

Gracias Gemma!
Si recuerdo bien, ya sólo faltan 6 caps para el final!
ahhhh!
:manga10:
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Nanis
Correctora de estilo
avatar

Mensajes : 1831
Rango : 1
Fecha de inscripción : 11/06/2010
Localización : México

MensajeTema: Re: Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters   Jue Dic 30, 2010 10:42 pm

Ahhhhh solo seis :manga10: Esperomque no me vaya a quedar con dudas, se me hacen poquitos!!!!

Gracias Gemma :mangalove:

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
rihano

avatar

Grupos : *Traductora
Cáncer Mensajes : 264
Rango : 1
Edad : 54
Fecha de inscripción : 05/08/2010
Localización : Venezuela

MensajeTema: Re: Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters   Sáb Ene 01, 2011 2:58 am

FELIZ AÑO 2011!!!!

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
alena

avatar

Grupos : *Lectora *Transcriptora
León Mensajes : 41
Rango : 8
Edad : 29
Fecha de inscripción : 07/10/2010
Localización : Chile

MensajeTema: Re: Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters   Sáb Ene 01, 2011 6:50 pm

Feliz año!!!
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
rossmary
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Correctora de Estilo *Moderadora de Descargas *Diseñadora de Documentos *Diseñadora
Sagitario Mensajes : 4888
Rango : 144
Edad : 36
Fecha de inscripción : 08/02/2010

Hoja de personaje
nombre: Eliza
raza: Sacerdotiza

MensajeTema: Re: Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters   Sáb Ene 01, 2011 9:22 pm

Feliz 2011 ya estoy aqui!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!11

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo][Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Nanis
Correctora de estilo
avatar

Mensajes : 1831
Rango : 1
Fecha de inscripción : 11/06/2010
Localización : México

MensajeTema: Re: Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters   Sáb Ene 01, 2011 11:06 pm

Feliz Año :woohoo:

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
rihano

avatar

Grupos : *Traductora
Cáncer Mensajes : 264
Rango : 1
Edad : 54
Fecha de inscripción : 05/08/2010
Localización : Venezuela

MensajeTema: Re: Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters   Dom Ene 02, 2011 10:21 pm

ESPERO HAYAN RECIBIDO UN FELIZ AÑO!!!

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 36
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters   Sáb Ene 08, 2011 6:57 pm

CAPITULO 44
Transcrito por Lilith



PETE NOTO UNAS MANOS FUERTES que le agarraban el hombro y lo volvían para después empujarlo contra la pared del garaje, lo único que podía pensar era: “Por fin me han cogido”.
Casi sin aliento, logro ponerse de pie, esperando ver la cara cortada del zombi japonés. Sin embargo, se encontró con los fríos ojos de Duke Davidson.
—Oh —dijo, ronco, mientras intentaba recuperar la respiración—, eres tú.
—Te crees muy listo, ¿no? —comento Duke, empujándolo de nuevo contra la pared.
Pete deseo que el calzonazos estuviera en casa; así al menos se daría el gusto de ver como le daban a el también una paliza.
Duke le pego un golpecito en la sien, como si intentara llamar su atención.
— ¿A que si?
—Soy… muy listo —respondió Pete, esquivando un segundo golpecito en la sien son el antebrazo. La saliva de Duke al reírse en su cara le salpico la mejilla.
—Tengo que reconocerlo, Martinsburg —repuso, retrocediendo para apoyarse en el coche de Pete, que Pete no había conducido a ninguna parte mas que a la fundación después de su condena—: un acto impulsivo y te cargas varios meses de planificación. Incluso un año.
— ¿Qué planificación?
Duke hizo ademan de golpearlo, y Pete se encogió.
— ¿Tu que crees, Martinsburg? —dijo el hombre, sacudiendo la calva cabeza—. La destrucción de la plaga zombi.
Pete se restregó el hombro en el punto en que Duke lo había empujado.
—Me dejaste tu llave y después prácticamente dijiste que ibas a traer a Alish.
La sonrisa de Duke se ensancho, y el conserje abrió los brazos en un gesto que venia a decir: “Me has pillado”.
—Entonces, ¿estoy en un lio? —pregunto el chico—. Creía que hacia lo que tu querías.
—Pete —dijo Duke, cogiendo el hombro que acababa de empujar—, relájate, has pasado la prueba.
— ¿Ah, si?
—Con nota, hijo. Sabes seguir órdenes, pero también tienes iniciativa. Te sorprendería lo raro que es encontrar esa combinación. Eres justo lo que necesitamos. El reverendo esta muy contento contigo.
— ¿El reverendo? ¿El reverendo Mathers?
Duke siguió hablando como si no hubiera dicho nada.
—Tus colegas le echaron un buen vistazo al laboratorio. Las fotos que han colgado en Internet han polarizado el asunto. La guerra ha empezado, Pete. La fundación, la principal organización defensora de los zombis, quedara gravemente desacreditada. Desaparecerán los fondos. Y cuando los muertos vivientes vean lo que les hacen en secreto, tomaran las calles.
Pete lo dudaba. De algun modo no podia imaginarse a los zombis haciendo otra cosa que no fuera acechar en las sombras. Quizas un par de ellos, el japones y algunos de sus matones, hicieran algo drastico po lo sucedido en la fundacion, pero Pete dudaba mucho que hubiera un levantamiento.
—Los zombis son como hippies muertos, solo hay unos cuantos capaces de hacer algo al respecto.
Duke sonrió y se metió la mano en el bolsillo. Pete creyó que iba a coger una pistola y que en un segundo dejaría de importarle lo que Duke hiciera. Solo esperaba que Davidson le metiera el balazo en la cabeza para no volver.
Lo que el hombre saco no fue un arma, sino la mascara que Pete se había puesto la noche que habían profanado el cementerio. Duke la apretó contra el pecho de Pete.
—Ahí es donde entramos nosotros dos, amigo mío —dijo Duke, que siguió apretando la mascara hasta que el chico la cogió—. El reverendo espera grandes cosas de ti, Martinsburg.
Grandes cosas. Empiezas esta noche.
Pete lo miro y después miro la mascara. Los dientes sobresalían de la raja de la mejilla de látex, y Pete pensó en su cicatriz, donde antes le picaban los puntos; intento borrar la idea de que miraba su reflejo distorsionado.
— ¿Qué vamos a hacer?
—Vamos a subir las apuestas. Ha llegado el momento de volar en pedazos el concepto de paz y derechos para los zombis.
Duke cogió una de las herramientas del jardín que había colgadas en la pared del garaje, una maza para cortar madera con un extremo afilado. Paso el dedo por el borde, y Pete se pregunto si sabría que era la herramienta que había usado para destruir al zombi de su barrio. No recordaba su nombre, Evan, Kevin o algo así. La familia del chico, que vivía a unas cuantas calles de allí, había puesto la casa en venta.
Duke dejo la maza.
—Gracias en parte a ti, Pete, el mundo cree que los zombis están dispuestos a desenterrar tumbas como parte de su misión de reclutamiento. El escándalo de la Fundación Hunter, que también debemos en parte al señor Pete Martinsburg, muchas gracias, hace que sea el momento perfecto para mostrar al mundo de los vivos lo serios que pueden ponerse los zombis para aumentar sus filas. Y, cuando se los mostremos, los vivos se levantaran y destruirán a los muertos.
Pete sintió escalofríos en la espalda. El brillo de los ojos de Duke rozaba el fanatismo, pero había algo mas: Pete lo tomo por orgullo, orgullo por lo que Pete había hecho.
Y puede que incluso afecto. Había mucho tiempo que no lo miraban con aquella emoción así que estaba seguro.
Las palabras de Duke le daban miedo, aunque también lo emocionaban. Cuando pensaba en que quizá tendría algo que ver en la destrucción de todos los zombis, no solo de los pocos que rondaban por Oakvale, notaba algo mas que ira y venganza.
Se sentía relevante.
Duke le puso las dos manos sobre los hombros.
—Si los zombis están dispuestos a abrir tumbas para ganar soldados, ¿cuesta mucho imaginar que son capaces de utilizar métodos más… directos de reclutamiento?
Pete sonreía al ponerse la mascara.



FIN DEL CAPITULO

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 36
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters   Sáb Ene 08, 2011 6:58 pm

ahí va otro!!!! que pena el retraso, ^^ pero normal en fiestas XDD

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Nanis
Correctora de estilo
avatar

Mensajes : 1831
Rango : 1
Fecha de inscripción : 11/06/2010
Localización : México

MensajeTema: Re: Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters   Dom Ene 09, 2011 9:15 am

Gracias Gemma :mua: Nibte preocupes, es normal!!

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Angeles Rangel

avatar

Grupos : *Correctora de Estilo *Recopiladora *Transcriptora
Escorpio Mensajes : 219
Rango : 22
Edad : 36
Fecha de inscripción : 29/07/2010
Localización : Tepic, México

MensajeTema: Re: Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters   Lun Ene 10, 2011 11:35 am

Gracias Gemma por el capítulo, ya me he puesto al corriente.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
lovevampires



Mensajes : 6
Rango : 0
Fecha de inscripción : 12/01/2011

MensajeTema: Re: Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters   Miér Ene 12, 2011 7:36 am

Gracias por transcribir este libro! Me encanta!


Última edición por lovevampires el Vie Ene 14, 2011 8:44 pm, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Angeles Rangel

avatar

Grupos : *Correctora de Estilo *Recopiladora *Transcriptora
Escorpio Mensajes : 219
Rango : 22
Edad : 36
Fecha de inscripción : 29/07/2010
Localización : Tepic, México

MensajeTema: Re: Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters   Vie Ene 14, 2011 6:31 pm



Gemma o Shuk ¿cuántos capítulos faltan para terminar?


Si necesitas ayuda Gemma ahora tengo tiempo.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
shuk hing
Moderadora
Moderadora
avatar

Grupos : *Moderadora *Correctora de Estilo *Transcriptora *Recopiladora
León Mensajes : 4494
Rango : 385
Edad : 23
Fecha de inscripción : 09/02/2010

Hoja de personaje
nombre:
raza:

MensajeTema: Re: Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters   Vie Ene 14, 2011 9:11 pm

faltan 5
y los que quedan los estan haciando en el foro de dana
yo ofreci mi ayuda pero no se como van

_________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
lovevampires



Mensajes : 6
Rango : 0
Fecha de inscripción : 12/01/2011

MensajeTema: Re: Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters   Vie Ene 14, 2011 10:05 pm

Hola cual es el foro de Dana? Perdon es q soy nueva
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 36
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters   Sáb Ene 15, 2011 11:22 am

aquí tienes el link ^^

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Angeles Rangel

avatar

Grupos : *Correctora de Estilo *Recopiladora *Transcriptora
Escorpio Mensajes : 219
Rango : 22
Edad : 36
Fecha de inscripción : 29/07/2010
Localización : Tepic, México

MensajeTema: Re: Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters   Sáb Ene 15, 2011 11:27 am

Ah qué bueno que están apoyando, de cualquier manera si necesitan algo chicas, cuentan conmigo.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
lovevampires



Mensajes : 6
Rango : 0
Fecha de inscripción : 12/01/2011

MensajeTema: Re: Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters   Sáb Ene 15, 2011 8:48 pm

Gracias Gemma!
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
lovevampires



Mensajes : 6
Rango : 0
Fecha de inscripción : 12/01/2011

MensajeTema: Re: Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters   Sáb Ene 15, 2011 8:53 pm

Ya habia tratado de entrar a ese foro pero no aceptan subcripciones nuevas Sad
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 36
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters   Lun Ene 17, 2011 5:29 pm

CAPITULO 45
Transcrito por Lilith


Popeye estaba cantando un villancico, The twelve Days of Christmas, de camino al patio de St. Jude’s. Takayuki y el llevaban ventaja al resto de los zombis, que se movían incluso mas despacio de lo normal por las bolsas que cargaban, llenas de las cosas de Popeye. El chico desentonaba y no tenia ni ritmo ni melodía.
—Por favor…, cállate —le pidió Tak.
—Vale…, no soy Pavarotti. Denúnciame.
—Puedo soportar tu… falta de talento. Lo que no soporto… son tus gustos… musicales.
Se detuvieron a unos veinte metros del pesebre, iluminado con un par de potentes lámparas halógenas. Dentro del pesebre, María y José atendían a un niño Jesús de plástico, rodeados por los Reyes Magos, un pastor, dos ovejas y un camello de metro y medio de altura.
—El niño sigue… ahí —dijo Tak mientras Popeye cantaba un verso sobre caballeros que saltaban. Deseo haberse llevado un IPod, como había hecho Tayshawn, que arrastraba su carga unos cuantos pasos por detrás de ellos, feliz en su sorda ignorancia.
—Y será mejor que siga ahí —respondió Popeye—. Perderíamos todo el… efecto… de la obra si… hay algún vandalismo.
Tak se dio cuenta de que Popeye había empezado a llamar “obras” a sus mensajes para los corazones vivos poco después de haber puesto los carteles de reclutamiento del Ejercito de los Zombis. O quizá fuera después de la visita de los Hunter, que le habían metido fantasías de grandeza en su calva cabezota, estaba seguro. Pero Popeye se parecía a Tommy mas de lo que el mismo creía, ya que quería que los sangrantes pensaran.
Tak solo quería que tuvieran miedo.
—Dejad las bolsas… ahí —decía Popeye—. George… ¿cuantas veces… tengo que decirte… que hay que levantarlas…, no arrastrarlas?
Tak vio a Karen cruzar la calle con George. Prefería ir en grupos pequeños cuando entraban en Winford; por cada persona que añadían, doblaban las posibilidades de que los pillaran. Sin embargo, por motivos egoístas, creía que por Karen merecía la pena arriesgarse. Seguramente fuera mas rápida que cualquiera de ellos, así que, si había problemas, tenia mas posibilidades de escapar.
Dejo su carga en el suelo y miro al pesebre mientras pensaba en las Navidades anteriores. Cuando vivía en Nueva Jersey había una iglesia a unas cuantas calles de su casa que montaba una escena navideña todos los años, y todos los años robaban al niño Jesús. Un año lo sustituyeron por un gato muerto, otra vez alguien echo abajo toda la escena y llego a derribar a patadas las paredes de cartón del establo, a romper las cabezas y las manos de las estatuas. Recordaba haber visto de pequeño las imágenes de la destrucción y preguntarse que clase de idiotas misántropos cometerían semejante sinsentido.
Eso fue antes de morir.
Había vaho en algunas de las estatuas, seguramente por la niebla fresca que daba en las mejillas pintadas y después era bañada por el calor de los halógenos. Los Reyes Magos llevaban barba, y les habían tallado y pintado unos rostros dignos y sombríos. Tak se llevo sin querer la mano al espacio donde antes estaba su mejilla y rozo con los dedos las muelas expuestas.
— ¡George¡ ¡Date… prisa¡ —chillo Popeye.
La iglesia y la misión estaban al otro extremo de una calle bastante concurrida. Las tres de la mañana no era una hora muy popular entre semana, pero solo hacían falta los faros de un coche al pasar para que alguien lo viera. Tak miro atrás mientras Popeye daba instrucciones a Tayshawn sobre como montarlo todo. Karen ya se había puesto manos a la obra.
— ¿Cómo… estas? —le pregunto Tak.
—Mejor —respondió ella, sonriendo mientras ataba un nudo alrededor de una de las figuras—. Sigo enfadada, pero… me siento mejor.
—La rabia… es una energía —respondió el, aunque, mientras lo decía, sabia que algo había cambiado en su interior desde su abrazo. Incluso el significado de la obra que estaban a punto de fabricar había cambiado para el.
—Tak, ¿estas… ayudando? —pregunto Popeye.
Había practicado el montaje durante toda la semana en el patio de la Casa Encantada para poder entrar, hacerlo y salir.
—Voy —respondió, apartando la mirada del pesebre.
Cuando murió, el no vio a los seres queridos que habían fallecido antes que el, ni tampoco luces brillantes a lo lejos. No sintió el “brillo cálido, como del vientre materno” que describía una chica muerta. Los zombis que habían vuelto a la Casa Encantada contaban alguna historias reconfortantes sobre la otra vida, pero, para el, lo que estaba “viviendo” en aquellos momentos ya era la otra vida. Murió en un transitado tramo de la carretera de Garden State, donde perdió el control de su moto por culpa de la lluvia y se rompió el cuello. Volvió tres días después sin recordar nada de aquel periodo salvo un gran vacio, mientras que muchos otros hablaban sobre luz, amor y alegría.
Estaba convencido de que aquellas personas se engañaban, que las visiones eran producto de unas mentes que necesitaban desesperadamente algo de cordura para afrontar el hecho de su regreso de entre los muertos.
Karen levanto la cabeza para mirarlo.
— ¿Estas bien, Tak?
—Estoy… bien. ¿Por qué lo… preguntas?
—Por nada —respondió ella, encogiéndose de hombros —.
Me dio la impresión de que estabas… raro.
Tak miro atrás; George por fin había cruzado la calle con un enorme saco echado al hombro.
—Estoy… bien.
—Vale.
—Eh, mira —dijo Tayshawn al ver a George—. Es zombi…Noel.
—Menos cháchara —repuso Popeye — y más trabajo. Los palos achicharrados para el fuego van aquí, no ahí.
—Oye, Noel—siguió Tayshawn—, parece que… tu novia… lo ha conseguido.
Tak miro hacia la misión. La chica que Karen había llevado a la Casa Encantada hacia unos días, Melissa, caminaba hacia ellos; su mascara blanca reflejaba la luz de la luna.
— ¡Hola, Melissa! —grito Karen.
Tak se alegro de que Karen siguiera trabajando mientras la llamaba; le daba la impresión de que los corazones vivos no verían a un grupo de seis zombis en el patio de una iglesia a las tantas de la noche como una reunión, sino como un levantamiento.
Tak observaba a George, que había empezado a caminar hacia Melissa mientras esta saludaba con la mano y guardaba la pizarra en la que escribía bajo el otro brazo.
—Vamos… a darnos prisa—dijo Tak—. Se supone que esto… no es una fiesta.
—Se supone que… tienes que ayudar, George—dijo Popeye, que consiguió sonar irritado mientras levantaba una de las demacradas figuras amortajadas que había fabricado con vaqueros viejos y trozos de contraventanas arrancadas en la Casa Encantada. Su ropa estaba hecha con bolsas de basura negras.
—Déjalo en paz, tu… termina—repuso Tak, empezando a colocar las estatuas siguiendo el diseño de Popeye.
El trabajo en si no duro mucho, a pesar de que Popeye no dejaba de fastidiar a George y Tayshawn. Melissa se acerco a mirar, y George hizo lo que pudo por contribuir moviendo las figuras según le decía Popeye. A Takayuki le daba la impresión de que intentaba lucirse delante de la chica enmascarada. Habían preparado cinco figuras, todas mas pequeñas y menos robustas que las de la escena del pesebre. En vez de túnicas moradas y rojas, las de Popeye iban todas de negro, y sus esqueléticos cuerpos y extremidades eran visibles a través de las rasgaduras de la ropa. Mientras que las figuras del belén miraban con actitud reverente al bebe de mejillas sonrosadas en su cuna de paja. Cuatro de las cinco encorvadas figuras de Popeye miraban con anhelo los restos achicharrados de una fogata que se había apagado. Dos de la figuras estaban de rodillas, y todas contemplaban las cenizas con cara de absoluta desesperación o, en un caso, sus manos. Las caras no eran muy detalladas, ya que Popeye la había dibujado con rotulador negro sobre arpillera beis.
La quinta figura estaba algo apartada del círculo de la fogata.
Tenia la espalda encorvada como los otros, pero había algo mas en su postura, una sutil inclinación de la cabeza encapuchada, que la distinguía. Estaba mirando al pesebre y su posición indicaba esperanza, desafío o ambas cosas.
Una vez hubieron terminado, Popeye hizo que todos dieran unos pasos atrás para echar un vistazo.
—Deja que te explique… mi trabajo—dijo, hablando a Melissa, aunque en realidad se dirigía a todo el grupo.
“Memo pomposo”, pensó Tak, aunque también pensaba que Popeye había hecho una obra audaz y con fuerza. ¿En que estaría pensando la figura que miraba al belén? ¿Estaría dirigiendo a su gente o estaba pensando en abandonarla? ¿Mirar al pesebre le daba esperanza o le producía una desesperación mas profunda?
Popeye no tuvo la oportunidad de explicar su trabajo a Melissa, ni siquiera el titulo, que, según le había dicho a Tak, era : The Thirteenth Day of Cristmas. Oyeron el petardeo de una motor seguido de un frenazo, y los bañaron unas luces rojas, blanca y azules. Los zombis se quedaron paralizados; tan quietos como las figuras que acababan de clavar en la tierra.
—Oh, no —dijo Karen, levantándose.
— ¡No os mováis! ¡Policía!
Dos coches de policía se había parado delante del patio de la iglesia y se oían mas sirenas a lo lejos. Tak se dio cuenta de que uno de los coches tenia que haber estado cerca, observándolos y esperando refuerzos, porque solo había un juego de huellas de neumáticos en la calle. Los policías salieron de los coches y se colocaron detrás de las puertas abiertas con las armas preparadas.
— ¡Al suelo, ahora!
Tak sabía que los demás esperaban sus órdenes. Había poco sitio donde cubrirse y mucho terreno que correr para llegar hasta el, pero no podía dejar que los detuvieran.
— ¿Tak? —pregunto Popeye.
Un tercer coche y después un cuarto aceleraron hacia la iglesia y bloquearon la calle en el instante que Tak tardo en decidirse.
— ¡Al suelo, ahora! —Chillo el primer poli—. ¡Es el último aviso!
— ¿Tak?
—Vamos…
No consiguió decir más.
Por el rabillo del ojo vio a George moverse a una velocidad de la que no le creía capaz. El chico muerto se lanzo hacia delante, como si intentara tapar a Melissa.
La policía no lo vio como un gesto de protección, únicamente vio a un zombi que se acercaba a ellos arrastrando los pies, con los brazos extendidos, como si intentara cogerlos por el cuello.
Sin decir más, dispararon.
El sonido explosivo de las armas rompió la noche. Tak vio como unos dedos invisibles tiraban de la parte de atrás de la chaqueta de George, pero el chico muerto siguió bajando la colina, acercándose a la policía. Melissa cayó al suelo y la pizarra salió volando. Tak oyó gritar a Popeye y alguien cayo de espaldas sobre The Thirteenth Day of Cristmas y astillo algunas de las desesperadas figuras. Tak oyó el zumbido de abejas y noto (aunque la sensación era distante, como si la amortiguara un neblina de analgésicos) un picotazo. Bajo la mirada, pasmado, cuando una segunda bala le dio en el pecho y le hincho la camiseta; la herida supuro un espeso líquido oscuro.
Miro a Karen, que estaba de pie entre las efigies, y cuando ella le devolvió la mirada vio en sus ojos de diamante algo que no había visto nunca antes: miedo.
— ¡Corre! —grito, pero la palabra tenia escaso poder, ya que la bala le había hecho algo en el pulmón. Oyó que uno de los pinchos del hombro sonaba al recibir una bala; después, otra bala acertó en la blanda madera del pesebre y el se escondió detrás. Corrió y, cuando miro atrás, vio que Popeye se movía tan deprisa como le permitían sus piernas muertas, directo a los escalones de la iglesia. El chico tropezó o lo derribo una bala, pero se levanto rápidamente. Tak creyó que tenían una oportunidad de escapar si conseguían llegar a los escalones y rodear el muro de la iglesia.
Llegaron al muro, pero, al mirar atrás, vio que Karen corría en dirección contraria. Se le quedo un grito estrangulado en la garganta cuando vio que algo la alcanzaba en el aire y la tiraba a la hierba.
No se levanto.
Los policías no los seguían, y Tak se asomo a la esquina y descubrió por que.
George había llegado a la acera. Uno de los polis le disparaba a una distancia de tres metros, pero o no disparaba a matar o no era consciente de que la única forma segura de acabar con un zombi era darle en la cabeza. Otro poli intento derribarlo tirándose contra sus tobillos y acabo hecho un ovillo en el suelo.
Tak sabia que era el mejor momento para escapar, quizá el único. Popeye estaba casi en el muro y Tayshawn corría por el césped hacia una hilera de casas. Karen había escogido el camino mas al descubierto, como si intentara atraer los disparos.
Todavía no se había levantado.
Miro atrás. El feroz pelo rojo de Melissa estaba tirado en la hierba como un enredo de cables de cobre a unos cuantos metros de la chica, de modo que se veía el destrozo de piel quemada y agujereada que era su cabeza. El marco de la pizarra blanca se había roto al caer.
Melissa levanto la cabeza; su mascara tragicómica estaba torcida y dejaba ver la piel achicharrada de la frente, justo encima de un ojo verde muerto de miedo. Intento ir hacia el.
Al otro lado del patio. Karen seguía sin moverse.
Tak fue en su busca sin hacer caso de las balas de un poli que no estaba en la melé que rodeaba a George. Dio tres pasos y noto que algo le tiraba de la pierna; al instante estaba tirado de cara sobre los escalones de piedra de la iglesia.
— ¡Deténganse! — oyó a alguien gritar detrás de el—. ¿Qué están haciendo?
Tak se dio cuenta de que era el sacerdote, el que había dado cobijo a Melissa y a otros zombis como Mal. Corría descalzo por el césped, con el albornoz al viento sobre el pijama.
— ¡Deténganse! —grito— ¡Son seres humanos!
Tak le levanto, pero la pierna que había recibido el disparo no funcionaba bien. Le pareció que Karen se arrastraba por el suelo, aunque quizá fuera el viento, que le alborotaba el pelo y la camisa blanca. Dio otro paso y habría caído si Popeye no hubiera regresado para agarrarlo por los hombros.
— ¡Tenemos… que irnos, Tak! —gritaba el chico—. ¡No podemos… perderte… a ti… también!
Tak miro hacia la carnicería del patio de la iglesia. A George lo machacaron con las porras y después pasaron las pistolas eléctricas. Takayuki vio como su amigo se ponía rígido y se sacudía al recibir la descarga. No tenia ni idea de cómo un arma así afectaría a los muertos vivientes, pero George cayo tieso e inmóvil al suelo.
Y Karen… ¿se movía? ¿Estaba arrastrándose hacia los arbustos que delimitaban una de las aceras que iban a la iglesia? Forcejeo con Popeye, pero el chico lo arrastraba y, como la pierna no le hacia caso, Tak no conseguía el apoyo suficiente para resistirse.
El sacerdote estaba al lado de Melissa. Mientras las sostenía, vio a Takayuki.
— ¡Vete, hijo! —Grito el hombre—. ¡Vete!
— ¡Karen! —chillo Tak mientras Popeye se lo llevaba.
—Se ha levantado…, Tak —le dijo su amigo al oído—. Se ha… levantado. Así… nos seguirán… a nosotros.
Tak miro a Popeye, que había perdido las gafas en la refriega; contemplando sus alocados ojos de bicho era imposible averiguar si le estaba diciendo la verdad.
Reprimió el impuso de bajar cojeando por la colina y luchar contra la policía, luchar hasta que lo dejaran incapacitado o destruido para siempre. Lo ultimo que vio antes de que Popeye lo llevara al otro lado del muro de piedra fue a George, inmóvil en el suelo, y a Melissa, en brazos del sacerdote, intentando coger la peluca que usaba para que el mundo no viera sus cicatrices.
—Tenemos que… irnos, Tak.
Tak rezo mentalmente al Dios que, según creía, lo había rechazado.
Después mascullo una palabrota y cojeo detrás de Popeye, que corría por el callejón al que daba la parte de atrás de la iglesia.
— ¿Qué… ha sido… eso? —pregunto Popeye.
Estaban en un claro del bosque desde el que se veía el lago Oxoboxo, un lugar que Takayuki había escogido como punto de encuentro si se separaban durante una de sus protestas sociales clandestinas; por ejemplo, si la policía los tiroteaba. Empezaba a amanecer y las nubes tenían el color del algodón de azúcar.
Takayuki no respondió. Estaba pensando en Tayshawn, preguntándose cuanto tiempo podían esperarlo antes de ir a la Casa Encantada.
— ¡Ni siquiera… nos dieron… una… oportunidad! —Decía Popeye—. ¡Empezaron… a disparar… sin más!
La existencia de la Casa Encantada había dejado de ser un secreto tras la conversión de Adam. Tak se preguntaba si la policía (o las furgonetas blancas) se dirigirían hacia allí en aquellos momentos.
— ¡Dispararon, dispararon… sin mas!
—Ha pasado algo—respondió, Takayuki, susurrando, seguramente por la bala que le había dado en el pulmón. Nada de lo que habían hecho justificaba la reacción de los policías.
—No puedo… creerlo. Tengo suerte… de que no… me dieran.
—Te dieron —repuso Tak—. En el… culo. Cachete derecho.
— ¿De verdad? —Pregunto Popeye, pasándose una mano por el trasero de los vaqueros —.¡Ah, mierda!
—Vamos a la… Casa Encantada.
—No puedo creer… que me dieran —dijo Popeye—. Es que no… me lo puedo creer.
—Nos han dado… a todos —repuso Tak cuando empezó a andar.
— ¿A ti… también? —pregunto el otro chico, que corrió a alcanzarlo—. ¿Dónde?
—En la pierna, claro —contesto; curiosamente, la pierna le molestaba menos que cuando le dio la bala. Seguía cojeando, pero no tanto como antes—. Y en el pecho. Y en el… estomago.
— ¡Mierda, mierda! No me lo… puedo creer.
—Popeye, ¿de verdad… viste a Karen… levantarse?
—Creo que… si —contesto el chico, aunque no miro a Tak mientras lo decía.
Tak estaba enfadado con el, pero sabia que no dirigía su ira a la persona correcta. El estratega que llevaba dentro le decía que Popeye había hecho lo correcto, que la comunidad de la Casa Encantada estaría perdida sin Karen, Tommy y el mismo. Si la policía no había acabado ya con ella, claro.
Acelero el paso. Su parte humana, la poca que le quedaba, deseaba haber muerto definitivamente con los demás.
—Creo… que George… esta muerto, Tak —dijo Popeye—. Muerto…, muerto… de verdad.
Tak asintió porque el sospechaba lo mismo. Probablemente también hubieran perdido a Tayshawn. Quizás el cura hubiese logrado salvar a Melissa, aunque también podían haberlo derribado para rematarla como un perro.
“Pero por favor, Dios, por favor, a Karen no. Por favor”, pensó.
— ¿Notaste… las balas, Tak?
—Un… poco.
— ¿Por qué… lo han… hecho?
—Ha pasado algo —repitió Tak. Sin embargo, no tenia ni idea de que.
No tuvo que esperar mucho para averiguar la respuesta. Cuando llegaron a la Casa Encantada después de una larga caminata por el bosque, aquel “algo” estaba en mente de todos. Había mas de doce zombis en el salón cuando Popeye y el entraron. Los chicos de la fundación, Kevin y Cooper…, todos los esperaban. Incluso Mal, que apenas bajaba de su roca, estaba allí. Muchos de los zombis corrieron a recibirlos en cuanto lo vieron, en vez de saludarlos con la mano o hacer caso omiso de ellos, como era habitual.
Todas las preguntas y comentarios le llovieron a la vez.
— ¿Por qué… lo habéis… hecho?
—La… policía…
—Asesino…
No conseguía entender lo que el coro de zombis decía, hasta que Anna, una chica a la que apenas conocía, se abrió paso hasta el frente y le dijo sin hacer pausas, con voz clara, que Tak los había condenado a todos.
— ¿De que…mierda…estáis hablando? —pregunto Popeye, exasperado—. Ellos… son… los que nos han… disparado
La chica clavo en el sus pálidos ojos grises.
—Porque vosotros… matasteis… a esa familia.
— ¿Qué? —exclamo Popeye; miro a Tak con la boca tan abierta que se le veían las grises encías y los dientes amarillentos.
— ¿Por qué creéis… que hemos matado… a alguien? —pregunto Tak.
—Lo dijeron… en la radio —respondió uno de los chicos—. Cada… quince minutos hay… un avance. Dan… vuestra… descripción.
—La radio —repitió el, y no pudo evitar reírse—. ¿A quien dicen que… hemos matado?
—A un abogado… y su familia —le respondieron —. Niños.
Entonces dejo de reírse. Una mentira, una falsa acusación y los zombis de todo el mundo quedaban desacreditados al instante. “Y pensar que Tommy cree poder cambiar las cosas, marcar la diferencia a través de las palabras y la paz, cuando sus enemigos tienen poder para eliminar todo lo que ha hecho en menos de lo que un corazón vivo tarda en respirar —pensó—. El poder en Estados Unidos, el verdadero poder, el poder de aniquilar y eliminar siempre estará en manos de los vivos.”
—Zombis—dijo en voz alta—. No hemos… hecho… lo que dicen que hemos hecho. Siempre he dicho que la muerte… es un regalo, pero que es un… regalo… que no tenemos… derecho a dar.
Mientras lo decía, Tak volvió a reconsiderar su posición. Miro a cada uno de los zombis allí reunidos.
—Los corazones vivos… mienten.
Aquellas palabras susurradas los callaron a todos. Sabia que querían creer; puede que algunos de ellos tuvieran la esperanza de que hubiera atacado de verdad a los bebedores de aire, pero, en general, los demás aceptaban antes la palabra de Takayuki que la de la voz sin cuerpo de la radio.
—Fuimos a Winford —empezó, y le conto todo lo sucedido aquella noche. Su público se afligió mucho al saber que habían derribado a George, a favorito de la Casa, pero la consternación fue máxima cuando dijo que no sabían si Karen había logrado huir.
— ¿Qué… haremos… ahora? —pregunto Anna—. La radio… ha dicho que… la policía… estaba buscando… a tres. Dieron… vuestras… descripciones.
Popeye gruño.
—la policía… vendrá… aquí —dijo Tak—. Será mejor… que no estéis… cuando lleguen.
— ¿A dónde podemos… ir?
Miro a Jacinta, que llego a la Casa una semana antes de la visita de Hunter. Si a Tak le quedara corazón, se le habría roto.
—Conozco… un sitio— dijo, volviéndose hacia los zombis que daban vueltas por la habitación—. Os… llevaremos… allí. Coged… lo que vayáis… a necesitar. Decídselo… a todos… los que estén por aquí. Volved… dentro de cinco minutos.
Tak subió las escaleras y registró todos los cuartos por si hubiera mas zombis, pero todos estaban abajo. Se detuvo en la habitación con la pared de los muertos. Abajo se oyó un estrepito y un golpe, y el ruido de mucha gente lenta intentando correr.
Intento decidir si debía destrozar la pared, ya que quizás no fuera buena idea que las autoridades se quedaran con todas las fotos para sus archivos, pero al final lo dejo todo como estaba.
Uno de los carteles de reclutamiento con la imagen de George se agitaba con una brisa de origen desconocido.
Encontró uno de los rotuladores de Popeye y escribió en el cartel; después se reunió con su gente.
Cuando llego abajo, Popeye abrazaba a Tayshawn, que, al parecer, acababa de entrar por la puerta.
—Siento… llegar tarde —dijo el chico, apartando a Popeye.
—Mejor tarde…que nunca —respondió Tak; se alegraba de que Tayshawn siguiera vivo, aunque no tanto como para abrazarlo—. ¿Has visto… a Karen?
—No la he… visto.
Tak intento no demostrar lo que sentía. Su voz, más hueca y ronca por la bala que le había atravesado el pulmón, no lo traicionaba. Era consciente de que los zombis que tenia detrás esperaban sus instrucciones.
—No te pongas… cómodo—le susurro a Tayshawn. Parte de los suyos, Anna y un chico recién muerto cuyo nombre no recordaba, estaban un poco apartados de los demás—. A ver si… puedes convencer… a los otros. Espera un minuto y…, si no lo consigues…, vete.
— ¿Adonde vamos? —pregunto Popeye. Había encontrado otro par de gafas de sol con grandes lentes redondos al estilo John Lennon que casi resultaban cómicas en su pálida cara.
—Lo sabrás… cuando… llegues.
Tak se volvió, con los ojos muertos de toda su comunidad clavados en el. Había pensado muchas veces en aquel momento, en el momento en que lo reconocerían como su líder. La partida de Tommy lo había convertido en un hecho inevitable.
Sin embargo, cuando lo había pensado, siempre era con Karen al lado. Igual que siempre había sabido que las circunstancias obligarían a los zombis a unirse a el, también sabia que Karen se daría cuenta de que los métodos de Tommy no lograrían lo que había que lograr.
En aquel momento, al mirar sus rostros y no ver el de ella, noto un vacio diferente a todo lo que habia experimentado hasta el momento, salvo en el momento de volver de la muerte.
Suspiro, y el aire paso por su pulmon perforado como un resuello humendo.
—Tenemos que… irnos —anuncio a su gente.

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 36
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters   Lun Ene 17, 2011 5:30 pm

CAPITULO 46
Transcrito por Lilith





PHOEBE SE PREGUTO DONDE habrían ido todos los zombis. Iba de la mano de Adam a clase, una demostración publica de afecto poco común, pero las miradas que les echaban la ponía nerviosa, miradas que empezaron en cuanto subieron al autobús. Creía que todos se habían acostumbrado ya a la idea de que los dos estaban saliendo.
Margi no había dejado de parlotear como si nada durante el recorrido, pero incluso ella se callo cuando se dio cuenta del tenso silencio que se hizo en el pasillo al verlos llegar.
— ¿Qué pasa? —susurro.
—No tengo ni idea —respondió Phoebe mirando a Adam, que intento encogerse de hombros.
La directora Kim acabo de sacándolo de su aula. Phoebe lo vio levantarse como pudo del pupitre para seguirla a ella y al agente Gray, uno de los hombres que los habían interrogado en estudios zombis. Gray cerró la puerta detrás de Adam en cuanto salió, así que Phoebe estiro el cuello para ver a donde iban.
Una vez desparecieron de su vida, se dio cuenta de que toda la clase la miraba en silencio, incluso la señora Rodríguez.
— ¿Qué? —pregunto Phoebe—. ¿Qué esta pasando? ¿Dónde están todos los zombis?
Muchos apartaron la vista, pero la señora Rodríguez no; y entonces se lo conto.

***
Pete estaba sentado dentro de la cálida camioneta de Duke viendo la pantallita de la televisión inalámbrica que el hombre había apoyado en el salpicadero. Era el tercer canal que ponían, pero las noticias eran las mismas.
—Gus Guttridge, abogado defensor en el famoso caso de asesinato del zombi de Oakvale, ha desaparecido junto con su esposa y sus dos hijos de nueve y doce años; en estos momentos se les da por muertos. Se sospecha que varias personas con discapacidad vital movidas por la venganza…
—Ahora son personas con diferente factor biótico —le dijo Duke a la pantalla—. A ver si nos ponemos al día.
Pete miro por encima del borde de su vaso de espuma de polietileno. Duke le dio otro trago al café y le guiño un ojo
Pete se volvió otra vez hacia la pantalla justo cuando sustituían la fotografía del abogado por un primer plano del zombi de los falsos anuncios de reclutamiento.
—… anoche se detuvo a un discapacitado vital todavía sin identificar supuestamente responsable de los crímenes, además de a…
— ¿Qué pasara con Guttridge y su familia? —pregunto Pete, a quien no le importaba mucho saber cual de las hamburguesas de gusanos pagaría por lo que habían hecho.
—¿Has oído hablar del programa de protección de testigos? —repuso Duke después de dar otro trago de café—. Es algo parecido.
— ¿Y porque han querido hacerlo los Guttridge?
A Pete le daba la impresión de que ningún abogado estaría deseando abandonar su estilo de vida por el bien de la causa antizombi. La casa de los Guttridge era una de las mas grandes y opulentas que había visitado; mas impresionante incluso que la de su padre en la Costa Oeste. Suponía que tendría que haber sentido remordimientos por los destrozos causados; siguiendo las ordenes de Duke, los demás hombres y el habían roto muebles, y clavado cuchillos en las imágenes y fotos de gente tradicional que adornaban las paredes. Y también estaba de la sangre.
—Podemos ser bastante persuasivos.
—Supongo —respondió Pete mientras observaba el video que la gente de Duke había pasado a los medios; en el se veían tres zombis (aunque, en realidad, eran Pete y dos de los hombres del grupo disfrazados con mascaras) arrastrando los pies por la casa de los Guttridge—. Sobre todo teniendo en cuenta que no había ningún cadáver.
En el video, que daba saltos y se veía mal, los zombis cargaban con algo que parecía un cuerpo enrollado en una manta. De la manta del Pete zombi colgaba una mata de pelo largo y un brazo pálido; habían usado una muñeca inflable, no a la señora Guttridge. Los “cadáveres”, los cuatro, estaban desinflados y doblados en la caja de herramientas de la camioneta de Duke. A Pete le apetecía tan poco pensar en ello como en los cubos de sangre que habían tirado por los dormitorios. Duke le había asegurado que se trataba de sangre humana de verdad.
—Viene bien tener amigos en las altas esferas — comento Pete.
—Se especula que el asesinato y el secuestro de los Guttridge podría ser una venganza por el papel del abogado Gus Guttridge en al exoneración de un menor acusado de asesinato en un delito relacionado con los zombis… —les informo la voz de la tele.
—Delito relacionado con los zombis —repitió Duke, resoplando con alegría en su taza de café —. Pero si te cargaste a ese crio…
—… y sobre las ultimas noticias sobre la Fundación Hunter, que supuestamente realizaba experimentos con los discapacitados vitales. Las fotografías de una discapacitada vital sin identificar y parcialmente desmembrada han estado circulando por internet, donde…
—Ya basta —dijo Duke, apagando el televisor—. Misión cumplida.
Pete sonrió y admiro tanta confianza en si mismo. Duke era un hombre plenamente consciente de su poder, como en entrenador capaz de respaldar sus comentarios con la acción en el campo. Después de destrozar el hogar Guttridge, habían observado desde la seguridad de la camioneta como aparecían las furgonetas blancas. La primera llevaba dibujado en la puerta el sello del FBI. Duke le hablo a Pete de la “unidad especial de delitos zombis” del FBI que se haría cargo del caso.
Pete creía que al mundo exterior le parecería algo sospechoso que una furgoneta del FBI estuviera por allí cerca justo a la hora de los crímenes, pero Duke le aseguro que a nadie le interesaría investigarlo.
— ¿Esta todo el FBI metido en esto?
Duke levanto la mano para prestar atención a la presentadora de las noticias, que leía la lista de delitos supuestamente cometidos por los zombis de Oakvale.
—Agresión sexual —repitió, eligiendo aquel delito entre los diez o doce que había leído—. Los rumores se propagan como el cáncer, ¿eh? En fin, ¿qué me habías preguntado?
—El FBI. ¿Esta toda la agencia metida en la cosa antizombi?
—La “cosa antizombi” —repitió Duke, sacudiendo la cabeza—. Suena pero muy respetable. La respuesta es que por supuesto que no. No hay ni una sola organización en este país (ni gubernamental, ni empresarial, ni nada) en la que todos los miembros opinen lo mismo. Salvo, por supuesto —añadió, sonriendo y arrancando el motor—, mi “cosa antizombi”. Pon el televisor en el asiento, por favor.
— ¿Adonde vamos? —pregunto Pete mientras hacia lo que le pedía.
—Vamos a tu casa para que puedas hacer las maletas y despedirte de tu madre. El Calzonazos no esta en casa, espero que no te importe.
Pete esbozo una sonrisa nerviosa que le tiraba de la cicatriz que no había querido arreglarse.
— ¿De que me hablas?
—Centro juvenil —respondió Duke antes de salir a la carretera—. Anoche tu madre recibió una llamada de un hombre muy respetado e importante, Pete, el reverendo Nathan Mathers.
El reverendo convenció a tu madre de que tu vida no va por el buen camino y de que necesitas llenar el vacio que sientes con un objetivo. El objetivo que solo el reverendo Mathers y sus centros juveniles pueden ofrecerte.
— ¿Y de verdad se lo trago? —pregunto Pete, riéndose a carcajadas.
—Como he dicho, podemos ser muy persuasivos, sobre todo el reverendo. Ya veras cuando lo conozcas, Pete. No has visto en toda tu vida a alguien tan imponente y carismático como el.
Pete lo oía como si estuviera a muchos kilómetros de distancia. Sabia que Duke estaba dorándole la píldora con lo del centro juvenil, pero lo cierto era que si que sentía que había encontrado su objetivo en la vida. Y Duke lo apreciaba tanto que había hecho que el reverendo (¡El reverendo!) llamara a su madre. El respeto que aquellos hombres le demostraban se unía a lo bien que se sentía por todo lo logrado en las ultimas semanas y formaba una mezcla embriagadora. Se veía reflejado en el espejo retrovisor, ruborizado de orgullo, con toda la cara rosa salvo la fina línea blanca de la cicatriz. Cuando la enorme mano de Duke cayó sobre su hombro para darle una palmadita paternal, estuvo a punto de reventar de emoción.
—Bienvenido al equipo, hijo —le dijo el hombre, cogiéndole el hombro con cariño.

***
Phoebe todos los rumores que había oído (la locura asesina zombi, la masacre zombi), así que guardaron silencio como el resto de los estudiantes del autobús, todos sentados muy; muy lejos de ellas.
Tenemos que ir a la Casa Encantada esta noche —susurro Phoebe.
Margi se mordió el labio.
— ¿No habrán pasado por allí los polis?
—Aun así. Tenemos que asegurarnos.
—Vale —respondió Margi. Entonces miro por la ventana cuando el autobús llegaba a la parada de Phoebe, y esbozo la primera sonrisa del día—. ¡Eh, mira! ¡Es Adam!.
Phoebe miro por la ventana y lo vio de pie al borde de la entrada de su casa. Lo saludo con la mano y salió corriendo del autobús para reunirse con el; casi lo derriba con la fuerza de su abrazo.
— ¡Creía que te habían detenido! —Exclamo, estrujándolo—.
Estaba muy preocupada.
—Libertad… bajo… custodia.
— ¿Bajo custodia? ¿De tu madre?
Adam asintió.
—Los zombis… con un padre… responsable… quedan en… libertad. Los demás… no.
— ¿Has visto las noticias? ¿Qué ha pasado exactamente?
Le dijo lo que sabia: que, en teoría, los zombis de Winford y de otras zonas del país estaban cometiendo crímenes para vengarse de lo le había pasado a Sylvia. George estaba en la cárcel por su supuesta participación en el asesinato del abogado Gus Guttridge y su familia.
— ¿George esta en la cárcel? Margi oyó que lo habían destruido. Y a Tak.
—Tak… huyo. El… mas buscado… del país. No estoy… seguro sobre… George.
—Es horrible. Ni siquiera me puedo creer que este pasando.
—Y se pone… peor. —repuso el, llevándola de la mano hasta la puerta—: ahora el… ilegal… ser un… muerto viviente.
— ¿Y eso que significa?
—Ley… marcial. Todos los zombis… que no tengan… un padre que los… tutele… serán… encarcelados.
Le conto que había visto las noticias con Joe, que había llamado a su padrastro al taller para que recogiera a Adam. El las noticias pusieron la grabación de una redada policial a la Casa Encantada en la que se llevaban esposados a una chica llamada Anna y a Kevin Zumbrowski. Adam le dijo que, en cierto momento, Joe se quito una de las botas de trabajo y la lanzo contra el televisor, justo cuando el reverendo Nathan Mathers exhortaba a los legisladores a “tomar el control de nuestro país… ¡antes de que lo invadan los malvados zombis!. Al padre Fitzpatrick le habían dado mucho menos tiempo para explicar por que se negaba a entregar a “un zombi sin identificar” a las autoridades.
Phoebe escucho la historia cada vez mas horrorizada, pensando en tommy, pensando en Colette y DeCayce; todos en carreteras desconocidas en algún lugar del país. Peor todavía, Tommy seguramente borraría todos los mensajes de Phoebe sin leerlos ni hacerles caso.
— ¿Sabes algo de Karen? —pregunto ella, negándose a creer que no estaba a salvo.
Adam sacudió la cabeza.
—Espero que este con su familia —dijo Phoebe.
—Eso espero.
—Tenemos que ir a la Casa Encantada.
—Ya han… estado allí.
—Tenemos que asegurarnos. Venga, vamos a llamar a Margi.
Seguro que ya esta en casa.
Diez minutos después, Phoebe tenía a Margi al teléfono, pero Margi le dijo que no solo no podía coger el coche, sino que, además, estaba castigada. Sus padres, ya sin la influencia de la extraña aunque reconfortante presencia de Colette, habían decidido que pasaba demasiado tiempo con zombis.
—He intentado llamar a Karen —dijo la chica—. Su madre dice que no fue a casa anoche.
Cuando colgó, Phoebe tenia una desagradable sensación en la boca del estomago.
—Tenemos que ir a la Casa —insistió.
—Phoebe…, hace… mucho… frio. Deja que… yo…
—Voy contigo.
—No…
— ¡Que si, Adam! ¡Te matarían si fueras solo!
Adam no tenía nada que decir al respecto, así que espero pacientemente en la cocina mientras ella buscaba una sudadera gruesa y unas botas mas abrigadas.

***
—La han… cerrado… con tablones.
Phoebe se estremeció mientras miraba las láminas de contrachapado que habían clavado sobre la puerta principal y las ventanas del primer piso. Habían tardado casi tres horas en atravesar el bosque para llegar allí, y el cielo, ya de por si nublado, seguía oscureciéndose.
Contemplo los tablones, que tenían pegada la cinta amarrilla de la policía.
—Vamos por detrás.
Adam la siguió. El frio y el cansancio la frenaban, y soltó una palabrota cuando vio que también habían tapado la puerta de atrás. Adam la miro, subió los escalones, y metió los dedos bajo el hueco entre la madera y las puertas.
—Cuidado —aviso. Después tiro del tablón y lo arranco. Los clavos parecieron chillar al salir rápidamente del marco. Adam tiro el gran tablón por los aires hacia el patio en el que antes jugaba al Frisbee.
—Vaya.
—Ya te dije… que era… fuerte.
Phoebe había tenido la suficiente entereza como para recordar coger una linterna de casa. La encendió y entro en la vivienda a oscuras, en la cocina sin usar, y pensó que era la primera vez que la Casa Encantada hacia realmente honor a su nombre. Casi sentía a los espíritus de los muertos vivientes ocultándose en las sombras para huir de su luz.
—Se han… ido —dijo Adam.
—Tenemos que asegurarnos.
Recorrieron las habitaciones una por una y encontraron pruebas del paso de gente: una pila de ropa, un CD, un oso de peluche sin ojos… Pero nada de gente.
—Vamos arriba.
Las escaleras no tenían ningún problema con Phoebe, pero gruñeron para protestar por el peso de Adam. La policía había colocado una cinta amarilla en la puerta que estaba frente a las escaleras. Phoebe la ilumino y vio las caras de los muertos mirándola desde las fotos de la pared.
—Me sorprende que se las hayan llevado —susurro.
Oyó un ligero repiqueteo sobre las finas tablas de contrachapado de la ventana: empezaba a nevar.
—Creo que… volverán.
A pesar de ello, arranco la cinta de la puerta.
— ¿Qué haces? —le pregunto Phoebe al verlo entrar en el cuarto. Pensaba en la primera vez que había estado allí, cuando Adam y ella fueron con Tommy y Evan para conocer a sus amigos zombis. Tommy le había dicho que se tumbara en la oscuridad para poder comprender como era estar muerto.
“Tommy —pensó, de repente convencida de que nunca volvería a verlo—, lo siento mucho”
—Despedirme… supongo.
Los papeles de la pared se agitaban con el viento frio que soplaba a través de las grietas de las contraventanas.
Phoebe ilumino las fotos para que Adam pudiera verlas mejor. El chico fue a coger una, pero paso de largo y arranco un trozo de papel, el cartel de reclutamiento de los Estados Zombis de América; lo arrugo formando una bola.
—Suvenir —explico, metiéndoselo en el bolsillo.
—Te lo podría haber doblado.
—No pasa… nada. Estoy contigo… en un… minuto.
Volvieron al vestíbulo justo a tiempo de ver a través de las grietas de las ventanas tapadas las brillantes luces de un coche que se acercaba por el camino de gravilla.
—Por… detrás —dijo Adam, cogiéndola del brazo.
Oyeron los portazos de los coches antes de meterse en el bosque.

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Contenido patrocinado




MensajeTema: Re: Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters   

Volver arriba Ir abajo
 
Generation Dead 2 (Beso de vida) - Daniel Waters
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 7 de 9.Ir a la página : Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9  Siguiente
 Temas similares
-
» Sondeo de Fan clud de dead pool(el tipo que te golpea con tu propia barra de vida)
» Roger Waters - Amused to death
» beso leonetta??
» De una feliz vida a una vida de odio y venganza (Taka/Scar Fan-Fic)
» Sobre la vida de Juan Daniel Macías Villegas y algunos otros Cristeros

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Black and Blood :: Proyectos del Foro :: Proyectos Terminados-
Cambiar a: