Black and Blood


 
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 Maggie Stiefvater - Shiver

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MensajeTema: Maggie Stiefvater - Shiver   Miér Nov 24, 2010 2:24 pm

Maggie Stiefvater - Shiver

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Sinopsis:

Cuando el amor te hace temblar en otoñoes mejor que el invierno no llegue nunca: las primeras nevadas pueden arrebatarte a quien más deseas.
Grace observa desde hace años a los lobos que viven en el bosque contiguo a su casa. Uno de ellos, un lobo de ojos amarillos, ha llegado a convertirse en una presencia distante sin la que Grace ya no puede vivir. Sam, mientras tanto, lleva una doble vida: durante el invierno, en los bosques helados, disfruta de la protección de su manada, y de la lejana compañía de una chica que le observa sin miedo. En verano, atesora sus momentos como humano… hasta que el frío le hace cambiar de nuevo. Y ahora, Grace conoce a un chico de ojos amarillos, alguien tan familiar que su aspecto le quita el aliento. Es su lobo; tiene que serlo. Pero a medida que se aproxima el invierno, Sam debe luchar para seguir siendo humano… porque de lo contrario perderá a Grace, y a sí mismo, para siempre.


lista de links de capítulos:

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LIBRO COMPLETO

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Última edición por Gemma el Vie Dic 03, 2010 2:06 pm, editado 17 veces
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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Miér Nov 24, 2010 2:25 pm

CAPITULO 1


GRACE
Temperatura: -9.5°C.


Recuerdo el estar recostada sobre la nieve, el unico espasmo de calidez se congelaba, yo estaba rodeada de lobos. Ellos me estaban lamiendo, mordiendome, tratando de despedazar mi cuerpo, presionadome contra el suelo. Ellos bloqueaban el poco calor que el sol ofrecía. El hielo brillaba en su pelo y su aliento congelado hacia figuras de humo que viajaban alrededor de nosotros. El olor humedo de su pelaje me recordaba al de perro mojado y hojas quemadas, placentero y aterrador al mismo tiempo. Sus lenguas recorrían mi piel, sus cuidadosos dientes rompieron mi blusa e hicieron aun lado mi cabello, presionandolos contra mi clavícula y hacia el pulso en mi cuello. Pude haber gritado… pero no lo hice. Pude haber luchado… pero no lo hice, yo solo me quede ahí y deje que pasara mientras miraba el cielo gris de invierno caer sobre mí.
Uno de los lobos puso su nariz sobre mi mano y después contra mi mejilla
formando una sombra ante mi rostro, sus ojos amarillos miraron fijamente a los míos, mientras los otros lobos me jalaban de un lado a otro. Me sostuve a esos ojos por cuanto tiempo pude, amarillos, y a la vez se formaba en ellos una franja de color oro y azul. Yo no queria mirar a otro lado y el tampoco lo quería. Deseaba tanto alcanzarlo y tocarlo, pero mi mano se quedo quieta sobre mi pecho, mis brazos congelados a mi cuerpo. No podía recordar como se sentía el calor. Segundos después el lobo se había ido, y sin el, los otros lobos se acercaron a mí, demasiado cerca, era sofocante, algo parecía estar aleteando dentro de mi pecho. No había sol, no había luz. Yo estaba mueriendo y ni podía siquiera recordar como lucía el cielo. Pero, yo no morí… Fui sumergida en un oceano de frío y después volví a nacer dentro de un mundo lleno de cálidez.
Solo recuerdo esto, sus ojos amarillos. Yo pensé que nunca los vería otra vez.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Miér Nov 24, 2010 4:29 pm

CAPITULO 2

SAM
Temperatura: -9.5 °C

Dejé a la chica en el piso del patio trasero y atravesando el bosque, su cuerpo hizo un solo leve rastro en la nieve, desde su mundo, y hacia el mío. Lo ví pasar, no lo detuve. Ese había sido el inverno más frío de toda mi vida, día tras día através de un inútil sol y el hambre, esa hambre que quemaba y era insaciable. Ese mes, nada había pasado por ahí, el suelo se habpia convertido solo en hielo, en una imagen desoladora. A uno de nosotros le habían disparado mientras trataba de robar la basura de alguien, asi que el resto de la manada se quedo en el bosque y… lentamente moría de hambre, esperando por el calor y el regreso de nuestros viejos cuerpos. Hasta que ellos encontraron a la chica, hasta que atacaron. Ellos la rodearon, gruñiendo y ladrando, peleando por ser los primeros en matarla. Lo ví, vi sus miradas radiantes de impaciencia, los ví empujar su cuerpo de un lado a otro, levantando la nieve debajo de ella, ví músculos salpicarse de rojo, y aun así, yo no lo detuve. Yo tenía un alto rango dentro de la manada, Beck y Paul se habían asegurado de eso, así que pude haberlos interrumpido inmediatamente, pero me quede detrás, temblando por el frío y la nieve. La chica olía a calor, humana sobre todo, ¿Cuál era su problema?, si ella está viva ¿porqué no estaba luchando? Podía oler su sangre, un aroma cálido y
brillante dentro de este mundo muerto y frío. La ví sacudirse, mientras ellos rompían y despedazaban su ropa. Mi estómago se retorció en dolor, había pasado mucho tiempo desde la última vez que había comido. Yo quería estar ahí junto a Salem y pretender que no podía oler su humanidad o escuchar sus suaves gemidos. Ella era tan pequeña debajo de esta selva que nos pertenecía.
La manada acercandose y tirandose encima de ella, queriendo intercambiar su vida por la nuestra, con un gruñido y mostrandoles mis dientes los empujé, Salem me gruñío también, pero yo era más fuerte que el a pesar de mi hambre y juventud. Paul me rodeo, amenazante, tratandome de hacerme retroceder.
Me pare junto a ella, y la encontre inmóvil, viendo hacia arriba, al infinito cielo, con ojos distantes tal vez estaba muerta. Puse mi nariz dentro de su mano, el aroma en su palma que era de azúcar, mantequilla y sal me recordaba a otra vida, y entonces ví sus ojos, despiertos, con vida. La chica me miró fijamente, su mirada sostenía la mía, con una terrible honestidad, dí un paso atrás, retrocediendo. Comence a temblar de nuevo, pero esta vez, no fue la ira la que atormentaba mi cuerpo, sus ojos en los míos, su sangre en mi rostro. Me estaba cayendo a pedazos, desgarrandome por dentro y por fuera. Su vida, mi vida. La manada se movió detrás de mi, fatigada. Me gruñieron, ya no era uno de ellos. Y también le gruñían a su presa, yo pensaba que ella era la chica más hermosa que había visto. Un pequeño angel en la nieve y ellos iban a destruirla.
Entonces lo ví, la vía a ella de una manera en que nunca en mi vida había visto antes y . . . los detuve.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Miér Nov 24, 2010 4:32 pm

CAPITULO 3

GRACE
Temperatura: 3.3°C

Después de eso, lo volví a ver. Siempre en el frío. El se quedaba a la orilla del bosque que comenzaba en mi patio trasero. Sus ojos amarillos, siempre me estudiaban mientras llenaba el alimentador de pájaros, o sacaba la basura, pero nunca se acercó.

Durante el cambio de día a noche, un cambío que parecía durar por siempre en el invierno de Minessota, yo solía sostenerme del congelado columpio de llanta hasta que sentía su mirada, o despues cuando ya me columpiaba, me bajaba de él y silenciosamente me acercaba a él, con mi mano por delante, la palma hacia arriba, mi mirada hacia abajo, sin ningúna amenaza. Yo estaba tratando de hablar su lenguaje, pero no importaba cuanto tiempo esperara, o cuantas veces tratara de tocarlo, él siempre desaparecía antes de que pudiera cruzar la distancia entre nosotros. Nunca le tuve miedo, el era lo suficientemente grande
como para tirarme del columpio, lo suficientemente fuerte para tirarme y
arrastrarme hacia el bosque, pero la ferocidad de su cuerpo no estaba en sus ojos. Recuerdo bien su mirada que contenía cada matiz del color amarillo y yo simplemente no le podía temer. Yo sabía que el no me lastimaría, y queria que el supiera que yo tampoco lo haría.

Espere y espere y el tambien esperó, pero la espera no parecía tener una
razón. Sentía como si yo fuera la única que se acercaba, aunque él siempre
estuvo allí. Yo lo miraba, él me miraba, aunque nunca demasiado cerca, pero tampoco demasiado lejos. Y así esto se volvió un patrón inquebrantable por los siguientes seis años. La acechante presencia de los lobos en invierno y las aún más acechante ausencia de ellos durante el verano. Nunca le puse realmente atención al tiempo. Yo pensaba que eran lobos. . .solo lobos.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Miér Nov 24, 2010 5:28 pm

CAPITULO 4

SAM
Temperatura: 32.4°C

El día en que casi hablo con Grace, fue el más caluroso de mi vida, incluso dentro de la librería, donde había aire acondicionado. Pero aún asi el calor entraba por la puerta entre abierta y através de esas grandes ventanas. Detrás del mostrador, estaba yo sentado en mi taburete, ahí contemplando al sol y disfrutando de cada gota del verano, como si pudiera absorberlo dentro de mí.

Al pasar las horas, el sol de la tarde blanqueaba todos los libros en los estantes hasta convertirlos en pálidas versiones de ellos mismos, y calentaba el papel y tinta dentro de sus cubiertas, formando un aroma a letras no leídas en el aire.

Esto era lo que yo amaba. . . cuando era humano.

Estaba leyendo, cuando la puerta se abrió y un viento lleno de aire caliente
entro junto con un grupo de chicas. Ellas se estaban riendo demasiado fuerte como para necesitar de mi ayuda, así que seguí leyendo y las deje seguir en su conversación junto a la pared, hablaban de todo excepto sobre libros. Yo no creo que las hubiera volteado a ver otra vez, excepto porque a la orilla de mi campo visual, vi a una de ellas sacudirse su cabello colo rubio oscuro y después hacerse una cola de caballo con el. La acción por sí mismas fue insignificante, pero el movimiento dejó un aroma en el aire. Yo reconocía ese aroma, lo supe de inmediato, era ella, ¡tenía que serlo! Tiré mi libro y me atreví a mirar hacia la dirección de la chica. Las otras dos jovenes aun seguian hablando y señalando a un cartón que colgaba del techo del área de lectura para niños. Ella no estaba hablando, se quedo detrás, con sus ojos sobre los libros que la rodeaban y entonces ví su rostro, y reconocí algo de mí mismo en su expresión.

Sus ojos centrados en las estanterías, buscando por posibilidades de escape. Yo había planeado un millar de posibles versiones de esta escena en mi cabeza, pero ahora que el momento había llegado, ¡yo no sabía que hacer! Ella era tan real aquí, era diferente cuando ella estaba en su patio trasero solo leyendo un libro, o haciendo su tarea en una libreta. Allí la distancia entre nosotros era un vacío imposible, y entendía todas las razones para mantenerme alejado. Aquí en la librería conmigo ella lucía impacatante de un manera en que nunca antes lo había estado. No había nada que me detuviera para no hablarle, su mirada se dirigió a mi dirección y yo rapidamente desvié mi mirada, de vuelta a mi libro.

Ella no reconocería mi rostro, pero si podría reconocer mis ojos, tenía que creer que ella reconocería mis ojos. Rezé porque ella se fuera, y así poder respirar de nuevo, rezé porque ella comprara un libro y asi yo tendría que hablarle.

Una de las chicas gritó “¡Grace, ven aquí y ve esto!, Obten el puntaje y entra a la Universidad de tus sueños, eso suena bien ¿no?”

Dí un pequeño respiro, mientras veía su espalda y cabello al mismo tiempo en que ella se dirigía al estante donde se encontraban los libros sobre los SAT y las otras chicas. Hubo un pequeño movimiento de sus hombros que indicaba solo amabilidad. Ella asintió, mientras las demás señalaban otros libros, pero parecía distraida. Yo observé la forma en que el la luz del sol entraba por la ventana y se reflejaba en pequeños pechones de su cabello, conviertiendolos en color oro brillante. Su cabeza se movió casi imperceptible pero lo hizo con el ritmo de la música que estaba tocando dentro de su cabeza.

“Hey”. Retrocedí en cuanto una cara apareció delante de mí. No era Grace. Una de las otras chicas, de cabello oscuro y bronceada. Tenía una enorme camára de fotos colgando de su hombro y estaba mirando justo a mis ojos. Ella no dijo nada, pero yo sabía lo que pensaba. Las reacciones a mi color de ojos variaban, desde la mirada curiosa hasta la mirada fija y descarada, al menos ella estaba siendo honesta.

“Te molestaría si te tomo una foto”, preguntó ella. Eché un vistazo a mi
alrededor, en busca de una excusa. “Algunas personas nativas piensan que si te toman una foto se llevara con ella tu alma” Me pareció un argumento muy lógico. “Así que lo siento, pero ninguna foto”. Levanté los hombros a manera de disculpa. “Puedes tomar fotos de la tienda si quieres” La tercera chica le dio un empujón a la chica de la cámara. Ella tenía cabello café claro y esponjado, con muchas pecas en su rostro y radiando tanta energía que me inclusive me agotaba el solo verla.

“¿Estás coqueteando Olivia?, no tenemos tiempo para eso. Aquí tienes chico, nos llevaremos este libro.” Tomé el dinero rápidamente y agradecido de perder la atención sobre mí. De reojo trate de ver a Grace. “Son $19.99 dolares” les dije. Mi corazón golpeaba fuerte. “¿Por un libro de bolsillo?”. Comentó la chica con pecas. Pero después me dio un billete de 20 dolares, “quedate con el cambio”. Puse el centavo sobrante junto a la caka registradora. Empaqué el libro y saqué el recibo muy lentamente, pensando en que tal vez Grace se acercaría a ver por que ellas estaban tardando tanto, pero ella se quedó en la sección de biografías con su cabeza de lado mientras leía los titulos. La chica pecosa tomó la bolsa y nos sonrió a Olivia y a mí. Después se volvió a Grace y la apresuro hacia la puerta. Date la vuelta Grace. ¡Mirame!. Estoy parado aquí. Si ella se daba la vuelta en este instante, vería mis ojos y tendría que reconocerme. La chica pecosa abrió la puerta, la campana sonó, y fue un ruido tan molesto.

“Hora de irnos” Olivia volteó brevemente y sus ojos me encontraron de nuevo detrás del mostrador. Yo sabía que mi mirada estaba fija en ellas, en Grace, pero no podía detenerme. Olivia frunció el ceño y salió deprisa de la tienda. La chica pecosa dijó “¡Vamos Grace!”. Mi pecho me dolía, mi cuerpo hablaba un idioma que mi mente no entendía. Yo esperé, pero
Grace, la única persona en el mundo que yo deseaba que me conociera, solo paso su dedo sobre la cubierta de unos de los libros nuevos y salió de la tienda, sin ni siquiera darse cuenta de que yo estaba allí. . . A su alcance.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Nov 26, 2010 1:38 pm

CAPITULO 5

GRACE
Temperatura: 6.7°C

Yo no me di cuenta que los lobos en el bosque eran todos hombres lobos hasta que Jack Culpeper fue asesinado. Fue en Septiembre durante mi tercer año de preparatoria. Jack eral lo único de lo que se hablaba en mi pequeña ciudad. No era realmente que Jack hubiera sido una asombrosa persona cuando vivía, aparte de tener el coche más costoso de nuestro estacionamiento, incluyendo el del Director de la Escuela. De hecho siempre fue un imbécil, pero cuando fue asesinado de pronto se convirtió en santo, y de hecho su popularidad crecía con las horas, debido a como sucedió.

Para el quinto día después de su muerte, yo ya había escuchado miles de historias sobre él en la escuela, pero la conclusión era la misma, ahora todos estaban aterrorizados de los lobos.

Debido a que mamá no veía las noticias con frecuencia y papá nunca estaba en casa, la ansiedad de la comunidad llegó muy lentamente a mi casa, tomándose unos cuantos días antes de que realmente se le diera importancia.

Mi incidente con los lobos se había borrado de la mente de mi madre en los últimos seis años, remplazado por hermosas fragancias y bellos colores. Pero la muerte Jack pareció refrescarle la memoria en el momento perfecto, claro, muy lejos de que esta ansiedad se transformara en algo más lógico, como que mi madre pasara más tiempo de calidad con su única hija. La única que en realidad había sido atacada por los lobos, pero en su lugar, ella solo usó como pretexto para ser más desconsiderada de lo usual.

“Mamá, ¿necesitas que te ayude con la cena?”. Mi madre ni siquiera me miró y cambió su atención por un segundo de la televisión que podía ver claramente desde la cocina al plato con champiñones que trataba de picar.

“Fue tan cerca de aquí, donde lo encontraron”. Dijo mamá, señalando al televisor con el cuchillo. El presentador de noticas, lucía sinceramente insensible, mientras un mapa de nuestro condado aparecía junto con la foto de un lobo en la esquina superior de la pantalla. “La búsqueda de la verdad” dijo él
“continúa”, uno creería que después de una semana de hablar sobre lo mismo una y otra vez, al menos abordarían el tema de manera más sencilla. La foto no era ni siquiera de la misma especie que mi lobo, con su pelo hermoso y gris ,y esos ojos en tono amarillo.

“¡Yo aún no puedo creerlo!” Mamá continúo. “Fue justo al otro lado del límite del bosque, ahí fue donde lo asesinaron”…

“Ó murió tal vez”, dije yo. Mamá frunció el ceño de forma tan delicada y sofisticada como de costumbre. “¿Qué dijiste?”, preguntó.

Yo regrese mi atención a mi tarea, de forma confortante miraba los números y símbolos. “El bien pudo estar tan borracho y quedarse dormido del lado del bosque, y los lobos tal vez solo lo arrastraron mientras estaba inconsciente. No es lo mismo, no creo que vayan simplemente por ahí tratando de causar pánico.”

Una vez más la atención de mamá regresó al televisor, mientras seguía picando los champiñones en piezas aún más pequeñas que una bacteria. Ella sacudió la cabeza, “ellos lo atacaron Grace”. Me quede mirando a la ventana, hacia el bosque, las pálidas líneas de los árboles, fantasmas a través del vidrio. Si mi lobo estaba allí, no podía verlo.

“Mamá, tú fuiste la que me dijiste una y otra y otra vez que los lobos son usualmente pacíficos. Los lobos son criaturas pacíficas había sido el lema de mamá por años. Creo que la única manera de seguir viviendo en esta casa era si se convencía ella misma de que los lobos eran relativamente inofensivos, e insistir en que mi ataque fue un evento único, aunque no estaba segura si ella realmente creía que eran pacíficos, pero yo si lo creía. Al mirar al bosque, todos los años de mi vida veía a los lobos. Memorizando sus caras y sus personalidades. Claro que aún estaba el lobo con mirada secreta y loca que se quedaba siempre en el fondo del bosque, solo visible en los meses más fríos, todo acerca de él, su pesado y largo pelo, su nariz deforme, su oreja en forma de muesca, su mirada penetrante, gritaba dentro de un demente cuerpo y la manera en que podía poner sus ojos en blanco susurraba una mente demente.
Recuerdo bien sus dientes sobre mi piel, podía imaginarlo atacando de nuevo a alguien el bosque. También estaba la blanca loba, yo había leído que los lobos se unían para sobrevivir y la había visto con el líder de la manada, que era un lobo muy grande, el era tan negro como ella era blanca. Los veía cruzar el bosque a través de los esqueletos de árboles para beber agua fresca. Ella tenía una especie de salvaje belleza, también podía imaginarla atacando a un humano, ¿pero el resto de ellos?, eran solo hermosos fantasmas silenciosos en el bosque, yo no les temía.
“Aja, son pacíficos…”. Dijo mamá golpeando el plato. “Tal vez solo debería atraparlos y abandonarlos en Canadá o algo así”. Yo solo mire a mi libreta. Los veranos sin mi lobo ya eran suficientemente malos. Cuando era niña, esos meses parecían interminables, solo tiempo que pasaba mientras esperaba que reaparecieran los lobos, y solo se volvieron peor después de que conocí a mi lobo de ojos amarillos.

Durante esos largos meses, imaginaba asombrosas aventuras, donde por la noche yo me convertía en lobo y huía con mi lobo hacia un bosque dorado, donde nunca nevaba. Yo ahora sabía que el bosque dorado no existía, pero la manada y mi lobo de ojos amarillos si existían.
Suspirando, empujé mi tarea fuera de la mesa de la cocina y me uní a mamá llevando la tabla para cortar verduras, “déjame hacerlo, tú sólo lo estás arruinando”, le dije, ella no protestó y realmente no esperaba que lo hiciera. En su lugar me dio una sonrisa y una mueca que me decía que se alegraba de que por fin notara el penoso trabajo que ella estaba haciendo. “Si continúas preparando la cena… ¡te amaré para siempre!” dijo ella. Le hice una mueca y tomé el cuchillo de su mano. Mamá siempre estaba ausente de mi vida, ella nunca sería la amiga de las mamás de mis amigas, o del tipo de cocinar.

Realmente yo no quería que fuera como ellas, pero en ese momento, yo necesitaba seriamente terminar mi tarea. “Gracias querida, estaré en el estudio” anunció. Si mamá hubiera sido una de esas muñecas que dicen 6 frases diferentes cuando les presionas su pancita, esa hubiera sido una de sus frases pregrabadas. “No te desmayes con el aroma de las pinturas” le dije, pero ella ya estaba subiendo las escaleras. Haciendo los champiñones en forma de una bola, miré al reloj colgado de la pared amarilla. Aún faltaba una hora para que papá estuviera de regreso del trabajo. Yo tenía el tiempo suficiente de terminar la cena y después tratar de vera mi lobo. Había una especie de corte de carne en el refrigerador, que yo supuse debía ir mezclado con los champiñones. Lo saqué y lo puse sobre la tabla para cortar. En el fondo, en el televisor un experto hablaba sobre que la población de lobos debía ser limitada o movida de Minnesota, todo eso me puso de malas. El teléfono sonó. “Hola, ¡hey! ¿qué pasa?” era Rachel, estaba contenta de escuchar de ella, era totalmente opuesta a mi madre, totalmente organizada, me hacía sentir menos como un alíen.

Sostuve el teléfono entre mi oído y mi hombro, mientras revolvía la carne y hablaba, guardé un pedazo del tamaño de mi puño, para después. “Sólo haciendo la cena y viendo las estúpidas noticias”. Ella supo inmediatamente de lo que estaba hablando. “¡Lo sé!, es como algo sureal, como si no tuvieran suficiente y siguen hablando sobre lo mismo, es algo asqueroso, ¿Porqué no sólo pueden callares y dejarnos olvidar todo esto?, ya es demasiado con ir a la escuela y escucharlo todo el tiempo allí y tú con lo lobos y todo eso, debe ser muy difícil para ti, y los padres de Jack realmente solo han de querer que los reporteros se callen”. Rachel estaba hablando tan rápido que yo apenas y podía entenderla, de hecho me perdí de mucho de lo que ella dijo en medio y luego preguntó, “¿Olivia te ha llamado?” Olivia era la tercera en nuestro trío. La única que se acercaba a entender mi fascinación con los lobos, rara era la noche cuando no hablaba con ella o con Rachel por teléfono. “Probablemente está afuera tomando fotos, ¿no hay una lluvia de estrellas esta noche?” le dije.
Olivia veía al mundo a través de su cámara. La mitad de mis memorias de escuela parecían estar enmarcadas en fotografías en blanco y negro. Rachel dijo:

“Creo que tienes razón, Olivia definitivamente va a querer un pedazo de esa actividad astronómica, ¿tienes tiempo para platicar?”. Yo miré al reloj, solo un poco mientras termino la cena, después tengo tare pendiente. “Ok, sólo un segundo más entonces. ¡Dos palabras baby! Es- cape” dijo ella. Empecé a cocinar la carne en la estufa. “Esa es una sola palabra Rach” contesté. Ella hizo una pausa “Sí… sonaba mejor en mi cabeza, como sea, esta es la cosa. Mis padres dijeron que si yo quería ir algún lugar para las vacaciones de navidad de este año ¡me pagarían el viaje¡ Realmente quiero ir de vacaciones, a cualquier lugar excepto Mercy Falls, ¡cualquiera! ¿Crees que Olivia y tú puedan venir y ayudarme a escoger mañana después de la escuela?”

“Sí claro”, le dije. “Si es un lugar muy padre. Tal vez Olivia y tú puedan venir también”, dijo Rachel. Yo no contesté de inmediato. La palabra navidad inmediatamente me mandaba una imagen de nuestro árbol de navidad, el infinito cielo de Diciembre que se posaba sobre nuestro patio trasero y los ojos de mi lobo mirándome por detrás de los árboles cubiertos de nieve. No importaba su ausencia el resto del año, yo siempre tenía a mi lobo para navidad.

Rachel suspiró, “No hagas esa pausa silenciosa donde te quedas viendo al espacio Grace, puedo verlo desde aquí, no puedes decirme que no quieres salir de este lugar “dijo ella, casi gritando. De hecho yo no quería salir. Era como si perteneciera aquí. “Yo no he dicho que no”, protesté. “Si, pero tampoco dijiste ¡Oh, Dios Mío Sí! Eso era lo que debiste haber dicho Pero vendrás a mi casa ¿no es así?” preguntó. “Sabes que lo haré” le dije mirando a través de la ventana.

“Pero ahora realmente tengo que irme”. A lo que respondió “Si, si y no olvides traer galletas. Te quiero. Adiós”. Y por fin colgó.

Tomando mi abrigo, abrí la puerta trasera, el frío rompía contra mi mejilla y había que me doliera el oído, recordándome que el verano había oficialmente terminado. Yo sabía que mi lobo me reconocería incluso con abrigo. Me paré sobre la orilla del patio y miré hacia el bosque, tratando de no lucir tan entusiasmada, con el pedazo de carne en mi mano. Me detuve ahí, deslumbrada por el color rosa del atardecer. Este pequeño mundo estaba lejos del confort de la cocina donde se suponía que debía pertenecer, donde debería desear estar, pero los árboles me llamaban. Rogándome que abandonara lo que conocía y me desvaneciera a través de la noche que se aproximaba. Era un deseo que me rodeaba con frecuencia estos días. La oscuridad al final del bosque cambió y vi a mi lobo parado junto a un árbol, estaba fijado en la carne que sostenía mi mano. Mi alivio sólo duró un poco y pronto el color amarillo de sus ojos iluminó su cara, ahora podía ver que su barbilla estaba sucia con sangre vieja y seca, seca de días. Su olfato sirvió y olió la carne nuevamente.

La carne o mi aroma fue suficiente para que avanzara unos pasos fuera del bosque y unos pasos más. Más cerca de lo que había estado antes. Lo enfrenté.

Tan cerca que pude a ver tocado su cara o frotado su pelo. Yo deseaba tanto que esa sangre fuera de él, una vieja cortada o rasguño. Pero no lucías así, parecía que le pertenecía alguien más. “¿Lo mataste?” Susurré. El no desapareció al sonido de mi voz como me esperaba. El estaba tan quieto como una estatua. Sus ojos mirando mi cara en vez de la carne en mi mano. “Es de todo lo que hablan en las noticias” le dije, como si me pudiera entender. “Lo llaman salvaje, dicen que animales salvajes lo hicieron” ¿tú lo hiciste?” Me miró por unos segundos más sin moverse o parpadear, y después por primera vez en seis años, él cerró sus ojos. Esto iab en contra de todo instinto animal que un lobo poseía. Un momento sin parpadear y ahora el estaba congelado en casi pena humana, sus ojos brillantes se cerraron, su cabeza hacia abajo y su cola también. Era la cosa más triste que yo había visto. Lentamente, apenas y moviéndome me acerqué a él, temerosa solamente de asustarlo, no de sus colmillos. Sus orejas se levantaron, dándose cuenta de mi presencia, pero él no se movió. Me arrodillé, tirando la carne contra la nieve debajo de mí. Miró cuando aterrizó. Yo estaba lo suficientemente cerca como para oler su pelo y sentir su cálido aliento. Y después hice lo que siempre deseé hacer. Puse mi mano en su hocico y cuando él no se movió, lo sostuve con ambas. Su pelo no era tan suave como lucía, pero debajo de él había unos pequeños y suaves. El se presionó contra mí con sus ojos aun cerrados, lo sostuve como si fuera un perro de la familia, aunque su salvaje aroma no me dejaba olvidar lo que él en realidad era. Por un momento olvide dónde o quién era yo, por un momento no importaba. Un movimiento cruzó mi mirada, lejano, apenas visible con esta luz, la loba blanca estaba viendo todo desde la orilla del bosque, su mirada de fuego. Sentí algo contra mi cuerpo y me di cuenta que mi lobo le esta gruñendo. La loba se acercó y mi lobo se liberó de mi abrazó para enfrentarla.

Salté al sonido de sus dientes que la empujaban. Ella nunca gruñó y de alguna manera fue peor. Un lobo debería gruñir, pero ella solo nos miró, sus ojos cambiando de mí a él, todo su lenguaje corporal gritaba odio. Aun presionando, mi lobo se acercó más a mí, forzándome a retroceder hacia mi puerta. Mis pies encontraron los escalones y me dirigí hacia la puerta. El se quedó al inicio de los escalones hasta que entré y cerré la puerta. Tan pronto como estuve adentro de la casa, la loba blanca avanzó y tomó la carne, pero fue a mí a quien su mirada encontró. Sostuvo mi mirada por un largo minuto antes de regresar al bosque como un fantasma. Mi lobo dudo en la orilla del bosque, sus ojos se iluminaba con la luz de la cocina. El aun veía mi silueta a través de la puerta, yo presioné mi mano contra el vidrio frío, nunca antes la distancia entre nosotros se había sentido tan grande.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Sáb Nov 27, 2010 12:59 pm

CAPITULO 6

GRACE

Temperatura: 8.9°C


Cuando mi padre llego a casa yo aun estaba perdida entre el mundo silenciosos de los lobos, imaginandome una y otra vez como se sentía el pelo de mi lobo entre mis dedos, aún cuando yo me lave las manos inmediatamente después para poder terminar de preparar la cena. Su profundo aroma se quedó impregnado en mi ropa, haciendo que nuestro encuentro se mantuviera fresco en mi mente. Le había tomado seis años el dejarme tocarlo, abrazarlo, y ahora el me cuidaba, tal como siempre lo hacía. Yo necesitaba desesperadamente decirselo a alguien, pero sabía que mi papá no compartiría mi emoción, especialmente si los noticieros aún seguian hablando del ataque. Así que mantuve mi boca cerrada. En el salón de la entrada, escuche los pasos de papá., incluso si el aún no me había visto en la cocina, gritó. “La cena huele bien Grace” , se acercó a la cocina y me dio un golpesito en la frente, sus ojos lucían cansados detrás de sus anteojos, pero me sonrió.

“¿Dónde esta tu madre?, ¿pintando?”, me preguntó mientras dejaba su abrigo sobre una silla.

“¿Acaso alguna vez ha dejado de hacerlo”, le contesté mientras fijaba mi
mirada en su abrigo . “Se que no vas a dejar eso ahí”. Lo tomó fe nuevo y con una sonrisa se lo llevo consigo hacia las escaleras. “¡Querida, ya es hora de la cena!”, el llamarle querida a mi mamá me confirmo su buen humor.

Mamá apereció en la cocina en unos segundos. Se habpia quedado sin aliento por haber corrido por la escaleras, ella nunca caminaba a ningun lado. Llevaba una mancha de ointur verde en su barbilla. Papá la beso sin importarle la pintura. “¿Has sido buena chica, mi mascota?” le dijo. Ella le coqueteó con un movimiento de pestañas, tenía una mirada que mostraba que ya sabía lo que iba a decir. “La mejor” le respondió, “¿y tu Gracie?” se dirigió hacia mí. “Mejor que mamá” les dije a los dos. Papá se aclaró la garganta, para hacer un anunció. “Damas y Caballeros, mi aumentó comienza este viernes”. “¡Oh!” Mamá junto sus manos y bailaba en circulos, mirandose a si misma en el espejo del salón mientras daba de vueltas. “¡Podré rentar ese lugar en el centro de la ciudad! Papá sonrió y asintió en aprovación. “Y pequeña Gracie, tu podrás comprarte un nuevo vehiculo en cuanto pueda llevarte a la tienda de autos usados, estoy cansado de llevar tu auto al mecanico”. Mamá se rió y comenzó aplaudir, bailó por la cocina cantando una canción desconocida para mí. Si ella rentaba el estudio en el centro de la ciudad, probablemente no volvería a ver alguno de mis padres de nuevo, bueno, excepto a la hora de la cena. Ellos usualmente se aparecía para comer. Pero eso no parecía relevante comparada con la promesa de un mejor medio de transporte. ¿De verdad?, ¿un auto nuevo? Quiero decir uno que si funcione. “En realidad uno menos repulsivo que el que tienes”, prometió papá. “Nada elegante” agregó, lo abrazé. Un coche como ese significaba libertad.

Esa noche me recosté en mi cama con los ojos bien cerrados tratando de dormir. El mundo fuera de mi ventana parecía tan silencioso y cubierto de nieve, era demasiado pronto para la nieve, pero cada sonido parecía imperseptible, demasiado silencioso. Contuve mi respiración y me concentre el la noche. Tratando de escuchar cualquier moviemiento entre esa oscuridad. Lentamente fui escuchando esos suaves clicks que habían roto el silencio alla afuera, llegaban a mis oidos, sonaban como uñas raspando en mi ventana.

¿Acaso había un lobo afuera de mi ventana? Tal vez solo era un mapache, pero después los rasguños continuaron y hubo un rugido, definitivamente no era un mapache. Se me erizaron los bellos detrás de mi cuello. Asi que, usando mi cobertor como una capa y cubriendome, me levanté de la cama y atravesé los pisos descalza, la media luna iluminaba mi camino, dude un poco, pensando que talvez había soñado el sonido, pero el tac-tac que provenía de la ventana comienza de nuevo. Muevo las cortinas y fijó mi mirada al porche, desde ahí puedo ver que el patio esta vacio, solo los arboles estan allí en forma de cerca entre el profundo bosque y yo. De pronto una cara aparece directamente en frente de la mía, y me hace saltar en sorpresa, la loba blanca estaba del otro lado del vidrio, muy quieta del otro lado del vidrio congelado. Ella estaba tan cerca que incluso podía ver marcas de viejas heridas entre su rostro, sus profundo ojos se fijaron fuertemente hacia mí, retandome a desviar mi mirada, un leve rugido se cimbró através del vidrio y me sentí como si pudiera leer entre este sonido, tan claro como si estuviera escrito en el aire, “tu no le perteneces, no te puede proteger”, me quede viendola y luego, sin pensar, yo dejé escapar de mis dientes un gruñido. El sonido que salió de mi nos sorprendio a ambas y ella se alejó de la ventana ella me lazó una mirada de odio y luego se alejo, orinandose en la esquina del porche antes de regresar al bosque. Yo me mordí el labio debido a la extraña posición de mis dientes despues del gruñido, recogí mi cobertor del suelo y regresé a la cama. Haciendo de lado mi almohada, hice bola un sueter para usarlo en vez de este, me dormí con el aroma de mi lobo, ramas de pino, lluvia helada, aroma de la tierra , era casi como si el estuviera allí.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Sáb Nov 27, 2010 1:14 pm

CAPITULO 7

SAM

Temperatura: 5.6°C


Aún la podía oler sobre mi pelo, su aroma se quedó en mí, la memoria de otro mundo, estaba borracho en su perfume, había estado tan cerca. Mis instintos estaban en contra, especialmente después de lo que había pasado con el muchacho. Su piel olía a verano, la sensación de sus dedos en mi pelo, cada parte de mí gritaba con la memoria de su cercanía, demasiado cerca, ¡no podía alejarme de ella!

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Sáb Nov 27, 2010 1:24 pm

CAPITULO 8

GRACE

Temperatura: 18.4°C


Toda la semana siguiente estuve distraida en la escuela, mi mente flotaba entre las clases y raramente tomaba notas, todo lo que podía pensar era en como se había sentido el pelo de mi lobo entre mis dedos y en la imagen de la loba blanca rugiendome afuera de mi ventana. Sin embargo mi atención regresó, cuando la profesora nos presentó a un policía en el salón de clases y se colocó frente a la clase. Ella lo dejo ahí solo, y pensé que eso fue muy cruel, considerando que estabamos en el séptimo periodo y la mayoría de nosotros estábamos desesperados anticipando nuestro escape. Tal vez la profesora pensaba que con la ayuda de la ley podría aplacar a los estudiantes de preparatoria. Aunque dudo que pudiera dispararle a un salón lleno de
estudiantes de tercer grado igual que lo hace con criminales.
“Hola”, dijo el oficial, debajo de su cintiron llevaba una arma y otros accesorios
como gas pimienta. Parecía jóven, miró a la profesora quien habpia abierto una
ventana del salón y luego paso su mano por la placa con su nombre pegada a
su camisa. William Conneick. La profesora nos había dicho que el era un ex
alumno de nuestra amada escuela, pero para mí ni su nombre o cara me
resultaban familiares. “Soye el oficial Conneick, su profesora La Sra. Romensky,
me pidió que viniera hablar con ustedes sobre orientacipon vocacional”.
Yo le dí un vistazo a Olivia, quien como siempre lucía bella y tranquila. Su
reporte de calificaciones siempre tenía solo A en las asignaturas. SUI cabello
oscuro estaba arreglado en una trenza francesa perfecta y el color de su
camiseta era discreto. Tu nunca podías adivinar lo que Olivia estaba pensando
al mirar su boca, eran sus ojos en los que tenías que fijarte. “¡El es apuesto!”,
me susurró. “Me encanta el contorno de su rostro, ¿crees que su mamá lo llama
Will?, preguntó. Yo aun no sabía como responder a los nuevos comentarios
sobre los chicos que recientemente hacía Olivia, asíq ue solo puse los ojos en
blanco. El era apuesto, pero no era mi tipo. Yo aun no creía saber como era mi
tipo.
“Me convertí en un oficial de la ley después de terminar la preparatoria”, el
oficial Will dijó. El lucía muy serio cuando lo dijó, de una manera muy
protectora. “Es una profesión que siempre quisé perseguir, y la tomo muy en
serio”.
“Claramente lo es” le susurré a Olivia. Yo no creía que su madre lo llamara Will.
El oficial nos dio un vistazo y después colocó su mano sobre su arma. Creo que
fue solo el habito, pero por un momento pensé que había considerado
dispararnos por estar susurrando. Olivia se quedó quieta en sus asiento, y
algunas de las otras chicas comenzaron a cuchichear.
“Es una excelente opción de carrera, y una de las pocas donde aún no es
necesario ir a la Universidad” el siguió hablando. “¿Ah mmm Alguno de ustedes
ha considerado unirse a la ley?” fue el “Ah” el que lo estropeó. Si el no hubiera
dudado, creo que la clase se hubiera comportado. Una mano se alzó. Era
Elizabeth una de las chicas populares de Mercy Falls que aún usaba el negro
después de la muerte de Jack, ella preguntó… ¿Es verdad que el cuerpo de Jack
Culpeper fue robado de la morgue?, la clasé rompió en susurros por su audacia
y el oficial parecía como si relamente tuvier objetivos a quienes dispararle, pero
todo lo que el dijó fue, “Realmente no estoy autorizado para hablar sobre
detalles de una investigación abierta”
“¿Es una investigación?” una vóz preguntó, era un chico de la fila de adelante.
Elizabeth lo interrumpió. “Mi mamá lo escuchó de un despachador, ¿Es verdad?,
¿porqué alguien se robaría un cuerpo?”, las teorías volaban en tiempo record.
“Tienen que estar encubriendo algo, tal vez un suicidio.” “Uso de drogas”.
“Experimentos médicos”. Otro chico dijó: “Yo esuché que el papá de Jack
tienen a un oso disecado en su casa, tal vez los Culpeper también disecaron a
Jack”. Alguién golpeó en la cabeza al chico que había hecho el último
comentario, aún era tabú el que alguien hablara mal de Jack o de su familia.
El oficial se dio la vuelta en busca de la profesora, quien estaba ahora frente a
la puerta del salón de clases. Ella se dirigió de nuevo a la clase “¡Callense
todos!” ordenó, y nos callamos. Luego se volvió de nuevo al oficial y preguntó,
entonces ¿es verdad que su cuerpo fue robado? Y el respondió de nuevo, “No
estoy autorizado para hablar detalles de una investigación abierta”, pero esta
ves sonó mas derrotado, como si hubiera un signo de interrogación al final de
su enunciado.
“Oficial Conneick…” dijó la profesora “Jack era muy querido en esta
comunidad” Lo que era una verdadera mentira, pero el estar muerto había
hecho maravillas con su reputación. Creo que todos podían perdonar la manera
en que perdía su temperamento en medio del pasillo, o incluso durante la clase
y como esos cambios de temperamentos lucían, pero yo no lo había hecho.
En Mercy Falls todo giraba alrededor de los rumores y el rumor de Jack era de
que habpia heredado su temperamento de su padre. Yo no sabía nada sobre
eso. Pareciéra que uno puede elegir la persona en quien te convertiras, sin
importar como sean tus padres.
“Aún estamos de duelo” añadió la profesora, señalando el moño negro que
colgaba en la pared del salón. “Esto no es acerca de una investigación, esto es
acerca de dar un cierre para una comunidad herida”.
Olivia me dijó en mímica “¡Oh Dios Mío! “ Yo sacudí mi cabeza, asombroso.
El oficial se cruzó de brazos, lo hacía parecer petulante, como sí fuera un niño
forzado a hacer algo. “Es verdad, estamos investigando, entiendo que la
perdida de alguien tan jóven” estó venía de alguien quien parecía tener tan solo
veinte años, “tiene un gran impacto en la comunidad, pero pido respetó a la
privacidad de la familia, y a la confidencialidad del proceso de investigación”
añadió, regresando a su modo serio.
Elizabeth alzó la mano de nuevo,” ¿Usted cree que los lobos son peligrosos?,
¿recibe muchas llamadas acerca de ellos?, Mi mamá dice que reciben muchas
llamadas debido a ellos”
El oficial le dió una mirada a la profesora, pero para ese momento se debió
haber percatado que ella quería saber al igual que Elizabeth.
“Yo no creo que los lobos sean una amenaza para la población, yo y el resto del
departamento, nosostros pensamos que este fue un incidente aislado.
Elizabeth continuó. “Pero ella también fue atacada”.
Genial. Yo no podía ver a Elizabeth señalandome, pero estaba segura de que lo
hacía, porque las caras de todos se volvieron para verme. Me mordí mi labio
por dentro. No era que me molestara la tención, pero era que cada vez que
alguién me recordaba que yo había sido arrastrada por lobos, pensaban que
eso podría pasarle a cualquiera. Y me preguntaba cuantas personas se
necesitarían, antes de que decidieran ir a cazar a los lobos, de cazar a mi lobo.
Yo sabía que esta era la razón por la que no podía perdonar a Jack por haber
muerto. Entre eso y su historia de bravucón en la escuela, me sentía hipócrita
si estuviera de duelo en público como el resto de la escuela lo hizo. Tampoco se
sentía bien el ignorarlo. Deseaba saber lo que se suponía que debía sentir.
“Eso fue hace mucho tiempo” le dije al oficial. Y se miraba aliviado mientras
añadia. “Fue hace años, y tal vez fueron solo perros”
Así que estaba mintiendo, ¿quién me iba a contradecir?.
“Exactamente” dijo el oficial, enfatizando. “Exactamente, no hay razón para
culpar a los animales salvajes, por un caso aislado, y no hay razón para crear
pánico. “El pánico crea descuidos y los descuidos crean accidentes”
Eso era correcto, sentí una simpatía por el oficial mientras regresaba la
concersación a las carreras y al reclutamiento de policias. Después de que la
clase termino, los estudiantes volvieron hablar sobre Jack, pero Olivia y yo no
escapamos hacia nuestros lockers, sentí un tirpon en mi cabello y me di la
vuelta para ver a Rachel detrás de mí. Luciendo radiante, nos dijó, “Chicas,
tengo que planear mis vacaciones esta tarde, mi madrastra quiere un viaje de
unión familiar, si ella quiere que la quiera tendrá que comparme unos zapatos
nuevos, ¿podemos hacer algo juntas mañana?” Apenas había asentido cuando
Rachel nos lanzó una enorme sonrisa y se fue rápidamente a través del pasillo.
“¿Quieres pasarte por mi casa? Le pregunté a Olivia. Aún se sentía raro
preguntarselo. En la secundaria Rachel, ella y yo habíamos estado juntas casi
todos los días, era como un acuerdo sin palabras, de alguna manera había
cambiado después de que Rachel tuvo su primer novio, dejandonos detrás a
Olivia y a mí. La nerd y la desinteresada, y fracturando nuestra fácil amistad.
“Claeo” dijo Olivia, tomando sus cosas para seguirme a través del pasillo. Ella
me dión un golpe en mi hombro. “¡Mira!” ella apuntó hacia Isabelle. La
hermana menor de Jack, era nuestra compañera y compartía el buen aspecto
delos Culpeper, complementado con un hermosos largo cabello rubio. Manejaba
una camioneta blanca y tenía unos de esos perros chihuahuas de bolsillo a
quien vestía con ropa que combinaba con ella. Me preguntaba cuando notaría
que ella vivia en Mercy Falls Minnesota, donde la gente no hacía esa clase de
cosas. En ese momento Isabelle estaba viendo dentro de su locker, como si
tuviera cosas de otro mundo. Olivia dijó “Ella no esta usando negro”.
Isabelle despertó de su trance y nos miró, como si supiera que estabamos
hablando de ella, yo desvié mi mirara rapidamente, pero aún sentía sus ojos
sobre mí. “Tal vez ella ya no este en duelo” dije cuando ya estabamos fuera de
su vista. Olivia me abrió la puerta “Tal vez ella fue la única que realmente lo
estaba”
De regreso en mi casa, preparé café y galletas para nosotros. Nos sentamos en
la mesa de la cocina contemplando el paquete de nuevas fotos de Olivia debajo
de las luces de la cocina. Para Olivia la fotografía era como una religion. Ella
adoraba su cámara y estudiaba las técnicas como si fueran leyes para
sobrevivir. Al ver sus fotos, estaba apunto de convertirme en creyente también.
Ella te hacía sentir como si estuvieras justo ahí, en la escena.
“El realmente era apuesto, tu no puedes negarlo” dijo ella. ” ¿Aún estas
hablando del oficial sin sorisa? ¿qué es lo que te pasa? Sacudí mi cabeza y pasé
a la siguiente foto. “Nunca te había visto obsesionada de una persona real” le
dije. Olivia me sonrió y se acerco a mí con una taza caliente. Con un bocado de
galletas, habló casi con la boca llena, cubriendo su boca para evitar salpicarme
con migajas. “Creo que me estoy convirtiendo en una de esas chicas, a quienes
les atraen los uniformados,“¡Vamos! ¿Tú no pensaste que era apuesto?, estoy
sintiendo…” “ Me estoy sintiendo en el borde y quiero un novio, deberíamos
ordenar pizza y estoy segura que hay un chico atractivo que las reparte” Pusé
los ojos en blanco de nuevo.
“Ahora, de repente, ¿quieres un novio?” le dije. Olivia no apartó su mirada de
las fotos, pero tuve la idea de que estaba poniendo mucha atención a mi
respuesta. “¿Tú no?” Yo contesté “Cuando el chico correcto llegue, tal vez sí”
“¿Cómo lo sabras si no lo buscas?”, yo volví hablar. “Cómo si alguna vez tuviste
el valor de hablarle a un chico, aparte de tus posters de James Dean” Mi voz
sonó mas retante de lo que pretendí y añadí una risa al final para aligerar el
efecto. Los ojos de Olivia se cerraron y parecían estar más pequeños, pero ella
no dijó nada, por unos largos minutos nos sentamos en silencio, viendo sus
fotos. Le tome más importancia a una foto de Olivia, Rachel y yo juntas. Su
madre la había tomado, justo después de que empezara la escuela. La carea
pecosa de Rachel estaba llena con sus sonrisa, y nos tenía abrazadas a Olivia y
a mí, parecía que nos estaba apretando. Como siempre, ella era el pegamento
que unía a nuestro trio. La que se aseguraba que estuvieramos juntas a trvés
de los años. En la foto, Olivia parecía pertenecer en el verano, con su piel
bronceada y sus ojos verdes saturados de color. Sus dientes hacía una perfecta
sonrisa de luna creciente para la foto. Junto a ellas yo era la personificación del
invierno. Cabello rubio oscuro y serios ojos cafes. Una chica de verano
desvanecida por el frío. Yo solía pensar que Olivia y yo eramos parecidas,
amabas introvertidas y permanentemente hundidas entre libros, pero ahora me
daba cuanta que mi soledad era autoinfligida y que Olivia solamente era
dolorosamente tímida. Este año parecía que entre más tiempo pasabamos
juntas, se hacía más díficil permanecer como amigas.
“Luzco estupida en esa foto” dijo Olivia. “Rachel luce demente, y tu pareces
enojada” Yo parecía como alguien quien no tomaría un no por respuesta. Casi
petulante, me gustaba.
“Tu no luces estupida, tu luces como una princesa, y yo parezco un ogro” le
dije.
“Tú no pareces ogro” me respondío. “Sólo estaba bromeando”, le dije.
“¿Y Rachel?, no, tienes razón, parece demente o por lo menos cargada de
cafeína como siempre” Mire a la foto de nuevo. Rachel realmente parecía un
sol. Radiando energía, atrayendo a todos por el poder de su voluntad.
“¿Ya viste esa?” Olivia me interrumpió para señalar a otra foto. Era mi lobo, en
los bosques profundos. Medio escondido detrás de un árbol. Pero ella se las
arregló para hacerle una cercamien to de su rostro, enfocandolo perfectamente,
y sus ojos se fijaron directamente a los míos.
“Te puedes quedar con esa, de hecho quedate con todo el paquete, puedes
poner las mejnores en un album”
“Gracias” les respondí. Y significó más de lo que podía decir con palabras.
Señalé la foto. “¿Esta es de la semana pasada?” asintió. Me quede mirando
fijamente su foto, era asomborsa, pero aún no se le acercaba al tenerlo en
realidad. Ligeramenre recorrí sus rostro con mi dedo, como si lo pudiera sentir,
algo se movía en mi pecho, amargo y triste. Sentí los ojos de Olivia sobre mí, y
solo me hicieron sentir peor, aún más sola.
Algún tiempo atrás, hubiera hablado de esto con ella, pero ahora se sentía
demasiado personal. Algo había cambiado y creía que era yo. Olivia me pasi un
paquete de fotos que había separado del resto. “Estas son las que presumo”
dijo. Distraida las empecé a ver lentamente, eran impresionantes, una hoja
flotando en un estanque, estudiantes reflejandose en el vidrio del autobus de la
escuela, yo dije oh y ah, y después volví a sacar la foto de mi lobo y la puse
encima de todas, para verla una y otra vez.
Olivia hizo un sonido de irritación en su garganta, la escuche revolotearlas hata
encontrar la foto de la hoja en el estanque. Me quede pensando un momento,
tratando de imaginar lo que mamá diría sobre una pieza de arte, y logré decir
“Me gusta esta, tiene colores geniales” ella me quitó la foto de mis manos con
tanta fuerza que salió volando hacia el piso, “Si como no, a veces Grace, no se
porque aún…” Olivia no termino y sacudió su cabeza. “No me refería a… “Lo
entendía, ella quería que pretendiera que las otras fotos eran mejores que la de
mi lobo.
“Hola, ¿hay alguien en casa?”, era John, el hermano mayor de Olivia,
salvandome de las consecuencias de lo que sea que hubiera hecho para irritar a
Olivia. El me sonrió desde el salón de la entrada, cerrando la puerta al entrar.
“¡Hola hermosa!” dijo el. Olivia me miró desde donde estaba sentada, con una
extraña expresión. “Espero que estes hablando de mí”, le contestó Olivia.
“Claro” dijo John, mirandome. El era apuesto, en una manera convencional,
alto, con cabello oscuro como su hermana, con una cara amigable y sonriente.
“Sería de muy mal gusto el coquetearle a la amiga de tu hermana. Bueno, ya
son las cuatro, el tiempo vuela cuando”…. Se detuvó, viendo a Olivia recargarse
sobre la mesa en la pila de fotos, y yo al otro lado de la mesa con otra pila.
“Haciendo nada”, ¿no lo puden hacer solas?” Olivia rapidamente ordeno y
guardó su pila de fotos mientras yo explicaba, “somos introvertidas, nos gusta
no hacer nada juntas, solo hablar, nada de acción”
“Suena fascinante, Olivia, ya nos tenemos que ir si quieres llegar a tiempo para
tu clase” dijo el, depués me dio uin golpe en mi brazo, “hey, ¿porqué no vienes
con nostros Grace?, ¿tus padres estan en casa?” preguntó. Yo me reí, “estas
bromeando, yo me estoy criando a mi misma, debería recibir un descuento en
mis impuestos” le dije. John se reía también, probablemente más de lo que
merecía mi comentario, y Olivia me mando una mirada con tanto veneno como
para matar a animales, así que me quede callada.
“Vamos Olivia” dijo John tomando a su hermana y a sus fotos, “pagamos por la
clase sin importar si llegas o no, ¿vienes Grace?” Yo mire a la ventana, y por
primera vez en meses me imagine desapareciendo entre los árboles y corriendo
hasta que encontraba a mi lobo, en el bosque de verano. Sacudí mi cabeza.
“No esta vez” contesté. John me sonrió de nuevo. “Esta bien.Vamos Olivia.
Adios hermosa, ya sabes a quien llamar si quieres algo de acción mientras
platicas” Olivia lo golpeó con su mochila, hizo un ruido extraño al chocar con su
cuerpo. Pero yo fui la wue recibió la oscura mirada nuevamente. Como si
hubiera hehco algo para incrementar el coqueteo de John.
“Vamos, solo vamonos. Adios Grace” dijo ella. Los acompañe a la puerta y
luego regrese a la cocina, una voz neutral y placentera me siguió, un anunció
en la radio describiendo la pieza clasica que había escuchado e introducía una
nueva. Papá había dejado el radio prendido en su estudio junto a la cocina. De
alguna manera la presencia de mis padres aumentaba el sentimiento de su
ausencia. Sabiendo que la cena sería frijoles enlatados, al menos que la
preparara yo. Fui al refigerado y saque un poco de sopa, para calentarla
cuando llegaran mis padres, Me quede en la cocina, iluminandome por la luz
fría de la tarde que entraba por la puerta trasera, sintiendo pena por mí misma,
más por culpa de la foto de Olivia que por mi casa vacía. No había visto a mi
lobo en persona, desde ese día en que lo toque, casí una semana atrás y aun
cuando sabía que no debpias er así,su ausencia me dolía, era estúpido, la
manea en que necesitaba de su sombra en la orilla de mi patio para sentirme
completa. Estúpida pero completamente incurable. Fui a la puerta trasera y la
abrí, deseando oler el bosque, me paré en el porche con mis pies solo con
calcetines y me incliné contra el barandal, si no hubiera salido, no creo que
hubiera escuchado el grito.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Sáb Nov 27, 2010 1:26 pm

CAPITULO 9

GRACE

Temperatura: 14.5°C


El grito venía de más alla de los árboles, por un segundo yo pensé que era un
aullido y después el grito se convirtió en palabras,” ¡Ayuda!, ¡Ayuda!” yo dijé
una maldición ya que esa voz sonaba a la de Jack Culpeper, pero eso era
imposible, yo solo lo estaba imaginando, tal vez recordandolo de la cafetería,
donde el siempre sobresalía de aquellos que le rodeban, o de cuando
coqueteaba con las chicas en el corredor. Aún así, seguí el sonido de esa voz,
moviendome impulsivamente através del patio y hacia los árboles. El suelo
estaba húmedo y espinoso para mis pies que solo tenían puesto unos
calcetines, yo era muy torpe sin mis zapatos. El ruido de mis pies contra las
hojas y ramitas caídas sobrepasaba cualquier otro sonido. Yo dudé. Traté de
escuchar pero la voz se había ido y fue remplazado por solo un distinto sonido
animal, y luego por silencio. La relativa seguridad del patio trasero esta ahora
lejos de mí. Me quede quieta por un largo momento, en busca de cualquier
indicación acerca de dónde había venido el primer grito, yo sabía que no lo
había imaginado, pero no había nada más que silencio, y en ese silencio el
bosque penetraba mi piel y me recordaba a él. Las ramitas, el piso húmedo y el
olor a madera. No me importaba lo idiota que parecía, ya había llegado hasta
aquí, si avanzaba más para tratar de ver a mi lobo, no dañaría a nadie. Regrese
a mi casa, solo para tomar mis zapatos y regresé a la fría tarde. Había una
viento entre los árboles que prometía un invierno, pero el sol aún resplandecía,
y dentro de la cubierta de los árboles el aire estaba caliente con la memoria de
días cálidos que habían pasado no hace mucho. A mí alrededor hojas rojas y
naranjas caían de los árboles y al pisarlas creaban una melodía de fondo que no
me gustaba. No había estado tan dentro de estos bosques desde que tenía
once años, cuando había despertado rodeada de lobos. Pero extrañamente, no
estaba asustada. Caminaba con cuidado, tratando de evitar las ramas entre mi
camino, esto debía parecerme un territorio desconocido, pero yo me sentía
confiada, segura, silenciosamente guiada por un extraño sexto sentido. Seguí el
mismo camino que los lobos usaban una y otra vez, claro que yo sabía que no
era exactamente un sexto sentido, era solo yo, por fin admitiendo que había
más en mis sentidos de lo que normalmente mostraba, me rendí ante ellos y se
convirtieron en muy eficientes. El viento parecía llevar con el un conocimiento
sobre mapas, diciendome que animales habían pasado por aquí y hace cuanto
había sucedido. Mis oídos percibian leves sonidos, que antes no había
escuchado. El rose de una hierba mientras un ave hacia un nido, los suaves
pasos de un venado a una docena de millas de distancia, me sentía como en
casa. El bosque sonaba con una canción desconocida, fuera de lugar en este
mundo, dudé. El vientó golpeó de nuevo, más fuerte que antes, rodeando un
árbol, encontré la fuente de este, tres lobos. Era la loba blanca y el jefe de la
manada. El ver a la loba placa me hizo un nudo en el estómago. Ellos dos
tenían a otro lobo, un macho con heridas, tenía un tinte azul en su blanco pelo
y una horrible herida en su hombro. Los otros dos lobos lo estaban sometiendo
contra el suelo, pero se quedaron quietos cuando me vieron. El nuevo lobo
movió su cabeza y me miró fijamente, con ojos intrigantes. Mi corazón saltaba
en mi pecho, yo conocía esos ojos, los había visto en la escuela, los recordaba
en las noticias. “¿Jack?” susurré. El lobo se movió con dificultad, y yo solo me
quede viendo fijamente esos ojos, eran de color azul, ¿los lobos podian tener
ojos azules?, tal vez podían ¿Porqué se parecían tan equivocados? Mientras los
eguía viendo, esa única palabra seguía sonando en mi cabeza. Humano,
humano, humano. Con un gruñido hacia mi dirección, la loba se hizo notar, lo
comenzó alejar de mí, sus ojos estuvieron sobre mí todo el tiempo, retandome
a detenerla, y algo dentro de mí me dijo que al menos debía tratar de hacerlo.
Pero para el momento en que mis pensamientos dejaron de girar y recorde la
navaja en mi bolsillo, los tres lobos ya eran solo sombras en la distancia. Sin la
mirada de los lobos, me preguntaba si había imaginado ver los ojos de Jack.
Desúés de todo habían pasado cinco semanas desde que había visto a Jack en
persona y yo realmente nunca le preste mucha atención, bien podría estar
confundiendo sus ojos. ¿En qué estaba pensando?, ¿en qué el se había
onvertido en un lobo? Ah, suspiré, de hecho eso era lo que estaba pensando.
Yo no creía que realmente había olvidado los ojos de Jack, o su voz. Y no había
imaginado el grito de humano, ó el rugido desesperado. Yo solo de alguna
manera sabía que el era Jack, de la misma manera en que yo sabía mi camino
a través de los árboles. Había un nundo en mi estómago, nervios y anticipación.
Yo no creía que Jack era el único secreto que estos bosques guardaban. Esa
noche me quede en mi cama, viendo hacia la ventana, con mis cortinas
abiertas, para que pudiera ver el oscuro cielo, un millar de estrellas chocaban
con mi conciencia, tentandome con melancolía. Yo podía ver las estrellas por
horas, su inmensidad me empujaba hacia una parte de mi mísma que ignoraba
durante el día. Más alla del bosque, escuche un largo canto, y luego otro, y los
lobos comenzaron a gruñir. Más voces se unieron, algunas eran produndas y
tristes, otras parecían entusiasmadas y todas formaban un hermoso canto, yo
reconocía el gruñido de mi lobo. Su hermoso tono se diferenciaba de los demás,
como si me rogara que lo escuchara. Mi corazón quería salirse, atrapada entre
desear que se detuvieran y que a la vez pudieran seguir así para siempre. Me
imaginé a mi misma allí, entre ellos, el bosque dorado, viendolos gruñis debajo
del cielo infinito. Me limpié una lágrima, sintiendome tonta y miserable. Pero no
me dormí hasta que cada lobo se había callado.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Sáb Nov 27, 2010 1:29 pm

CAPITULO 10

GRACE

Temperatura: 15.6°C


“¿Crees que necesitamos llevarnos el libro a casa?, ya sabes para explorarlo” le
pregunté a Olivia. “ó ¿crees que lo de debería dejar aquí?”. Ella cerró su locker,
sus brazos llenos de libros. Llevaba puestos sus lentes de lectura atados con un
córdon para poder colgarlos de su cuello. En Olivia, ese look funcionaba, en la
forma de encantadora chica de biblioteca. “Es mucho para leer” dijó, “yo me lo
voy a llevar a casa”. Regresé a mi locker y tomé mi libro de texto, detrás de
nosotros el pasillo llenaba de estudiantes que se dirigían de regreso a sus
casas. Todo el día, había estado reuniendo el valor para hablarle a Olivia acerca
de los lobos, normalmente no habría tenido que pensarlo, pero después de
nuestra casi pelea el día anterior, el momento correco no parecía llegar, y
ahora el día se había terminado. Respire profundamente… “Yo ví a los lobos
ayer” le dije. Olivia se asomo por encima de la pila de libros que sostenía, sin
darse cuenta realmente de cuan importante era mi confesión.
“¿Cuáles lobos?” preguntó. “La uraña loba blanca, el lobo grande y negro y un
lobo nuevo”. Aún estaba dudando en decirle todo. Ella estaba más interesada
en los lobos que Rachel, y no sabía a quién más acudir y hablar de esto.
Incluso dentro de mi cabeza, las palabras sonaban dementes, pero desde la
noche tarde anterior, los secretos me rodeaban, se ataban en mi pecho y me
apretaban, así que deje que las palabras se escaparan, mi voz se debilitó.
“Olivia, esto tal vez te vaya a sonar estúpido… el nuevo lobo… creo que algo
sucedió cuando los lobos atacaron a Jack” finalmente le dijé. Ella solo se me
quedo mirando fijamente. “Jack Culpeper”, volvi a repetir.
“Se a quien te refieres”, Olivia miraba a su locker, la expresión en su rostro me
hacia arrepentirme de haber iniciado esta conversación. Suspiré. “Creó que lo ví
en el bosque, Jack, como un…” dudé un minuto.
“¿Lobo?” Olivia hacia ruido con sus tacones, nunca había conocído otra persona
que hiciera lo mismo. Se dio la vuelta para enfretarme con una ceja hacia
arriba. “Estas loca”, apenas y pude escucharla entre todo el ruido de los
estudiantes que pasaban por el corredor. “Me refiero a que es una linda
fantasía, y puedo ver porque quieres creerla, pero ¡estas loca! Lo siento”
terminó de hablar.
Yo me incliné a mi casillero y lo cerre. Incluso con el ruido del pasillo, pude
enter perfectamente sus últimas palabras.
“Olivia, ¡yo se lo que ví! Eran los ojos de Jack, era su voz” Claro que su duda
me hacia dudar también, pero no iba admitirlo.
“Creo que los lobos lo convirtieron en uno de ellos” le dije. “Espera, ¿a qué te
refieres con que yo lo quiero creer?”
Olivia me dio mirada por un largo minuto antes de dirigirse a nuestra siguiente
clase. “Grace, en serio, no creas que no se de lo que se trata esto” me sijó con
todo de enojo.
“¿De qué se trata?]” Le pregunté, pero ella me respondió con otra pregunta,
“¿entonces todos ellos son hombres lobo?”.
“Te refieres a ¿toda la manada? No lo se, no he pensado en eso.” De hecho no
se me había ocurrido, debía haberlo pensando, pero no lo hice. Era imposible
que esas largas ausencias de mi lobo ¿eran debido a que se transformaba a
forma humana? La idea de ello era insoportable, pero solo porque deseaba
tanto que fuera verdad que me dolía.
“Si claro que no lo pensaste” me dijo Olivia con tono sarcastico. “¿No crees que
esta obsesion ya ha ido demasiado lejos Grace? Preguntó. Pero mi respuesta
sono más a la defensiva de lo que en realidad intente decir.
“¡No estoy obsesionada!”, los estudiantes nos miraron de forma extraña cuando
Olivia se detuvo de repente en medio del corredor y yo puse un dedo debajo de
su barbilla.
“Hmmm, pero si es todo en lo que piensas, de todo lo que hablas y de todo lo
que tu quieres que nosotras hablemos, asi que ¿cómo le llamas a algo así?... Si
¡claro, una obsesion!
Apenas y pude contestar, “yo solo estoy interesada en ellos, y creí que tu
también lo estabas”
“Claro que estoy interesada en ellos, solo que no de la manera enferma en que
tu lo estas” respondió con rapidez.
“Yo no imagino ser uno de ellos” le dije con voz débil. Sus ojos se abrieron aún
más detrpas de sus lentes de lectura.
“Grace, ¡ya no tenemos trece años!, pero parece que tu aún no te has dado
cuenta de eso”
Yo no dije nada. Lo unico en que pensaba era en que ella estaba siendo muy
injusta, pero no me sentí con las ganas de decirselo. Yo ya no quería decirle
nada. Quería alejarme de allí y dejarla de pie en medio del corredor, pero no lo
hice. En su lugar, trate de mantener mi voz en el mismo tono cuando le dije:
“Siento haberte molestado por tanto tiempo, debiste odiar el fingir estar
entretenida”, Olivia frunció el seño. “En serio Grace, no quiero ser una imbecil,
pero tú estas imposible”
Me enfurecí, “¡No es así!, tu me estas diciendo que estoy terriblemente
obsesionada de algo que es importante para mí, eso es muy…” La palabra que
buscaba parecía no estar en mi cabeza. “muy filantrópico de tu parte, gracias
por la ayuda” terminé.
“¡Oh por favor! Ya madura” respondió Olivia empujandome para abrirse
camino.
El corredor parecía demasiado tranquilo después de que ella se fue y mis
mejillas se sentían calientes, en vez de irme a casa, regresé a mi ahora vacío
salón de clases, me senté en una butaca y puse mi cabeza sobre mis manos.
No podía recordar la ultima vez que había peleado con Olivia. Yo había visto
cada fotografía que ella tomaba, habiá escuchado miles de quejas acerca de su
familia, ella me debía por lo menos el escucharme.
Mis pensamientos fueron cortados por el sonido de tacones raspando el suelo y
entrando al salón. El aroma a perfume me pegó segundos después de que
había levantado mis ojos para encontrar a Isabelle Culpeper, de pie frente a mi
butaca.
“Las escuche ayer, cuando ustedes estaban hablando acerca de los lobos, con
ese policia” dijó rapidamente. La voz de Isabelle era agrdable, aunque su
expresión amargaba un poco ese tono. La simpatía que había sentido por su
presencia se esfumó con el solo pronunciar unas palabras.
“Te estoy dando el beneficio de la duda, y estoy asumiendo que solo estas mal
informada, y que tal vez no seas retardada. Te escuche decirles a los demás
que los lobos no son el problema, tal vez no has escuchado las noticias, pero
¡esos animales mataron a mi hermano!”
“Siento lo de Jack”, le dijé, automaticamente saltando a la defensa de mis
lobos. Por un momento pensé en los ojos de Jack, y en lo que una rebelación
como esa significaría algo para Isabelle, pero descarté esa idea casi
inmediatamente. Si Olivia pensaba que yo estaba loca por creer en hombres
lobo, Isabelle probablemente estaría al teléfono con la Institución Mental más
cercana aún antes de que pudiera terminar mi enunciado.
“¡Callate!” Isabelle interrumpió mis pensamientos, “Se que vas a decirme que
los lobos no son peligrosos, bueno… ¡obviamente lo son! Y obviamente alguien
va tener que hacer algo acerca de eso.”
Mi mente giraba regresó a una conversación en mi salón de clases. Tom
Culpeper y sus animales disecados. ¡Me imaginé a mi lobo disecado!
“Tu no estas segura de que los lobos lo hicieron, tu hermano pudo haber
estado…” me detuvé. Yo sabía que los lobos lo habían hecho.
“Mira, algo debió haber pasado, pero tal vez solo fue uno de ellos. Lo más
seguro es que el resto de la manada no haya tenido nada que ver con…”
Isabelle me interrumpió de nuevo, “eres muy positiva”. Ella solo me miró por un
largo momento, lo suficiente para preguntarme en que estaba pensando. Y
luego ella dijó: “En serio, solo acaba con tu espiritpu de green peace pronto,
porque ellos ya no van a estar cerca por mucho tiempo te guste o no”.
Mi voz era temerosa, “¿Porqué me estas diciendo esto?”
“Estoy cansada de que les digas a los demás que los lobos son inofensivos.
Ellos lo mataron, ¿pero sabes algo?, ya se ha terminado, hoy se termina.”
Isabelle golpeó mi butaca, “¡Adios!” Pero yo tomé su muñeca antes de que
pudiera irse, mi mano estaba llena de pulseras.
“¿A qué te refieres”, exigí saber. Isabelle miró a su muñeca en mi mano, pero
no trató de soltarse, ella quería que se lo preguntara. “Lo que le paso a Jack
nunca más va a volver a suceder, ellos van a matar a los lobos… el día de hoy..
en este momento” ella se escapó de mi mano y caminó hacia la puerta. Por un
segundo me quede solo sentada en mi butaca, mis mejillas me quemaban, yo
estaba reconstruyendo en mi cabeza todas sus palabras. De pronto salté fuera
de mi silla, mis notas se regaron por todo el piso, hojas volando por el salón,
pero yo las dejé donde cayeron, y corrí hacía mi automovil.
Yo ya estaba sin aliento para cuando estaba detrás del volante de mi coche. Las
palabras de Isabelle sonaban una y otra vez dentro de mi cabeza. Nunca había
pensado en los lobos como vulnerables, pero una vez que comencé a
imaginarme en lo que un abogado de una pequeña ciudad como Tom Culpeper
y de lo que su ego maniaco era capaz de hacer, lleno de odio y dolor, y de cuan
grande era su influencia hacia los demás. De repente los lobos parecían
terriblemente frágiles.
Encedí rapidamente el automovil, mis ojos estaban en la gran linea de
autobuses amarillos esperando en la salida, y el sonido de mucho estudiantes
que aún quedaban en la banqueta. Pero mi mente estaba imaginando las
hermosas ramas cafes de los árboles detrás de mi casa. ¿Acaso había un grupo
de cazadores tras los lobos? ¿Cazandolos en este momento? ¡Tenía que llegar
pronto a casa! Mi coche se detuvo, mi pie se había salido del viejo pedal. ¡Díos!,
mire ambos lados para ver si cuantas personas habían notado el abrupto alto
de mi coche. No era raro que esto sucediera con mi coche, no esde que el clima
comenzó a decender, pero usualmente podia volver a iniciar el arranque sin
demasiada humillación. Me mordí mi labio, presione de nuevo la llave y logré
volvere arrancarlo. Había dos maneras de llegar a casa desde la escuela. Una
era más corta pero incluía semafóros y señales de alto total. Eso era imposible
el día de hoy, cuando estaba demasiado ditraida como para cuidar que mi
coche no se parara. No tenía tiempo para parame a un lado de la carretera. El
otro camino era más largo, pero solo tenía dos señales de alto, y además
recorría la orilla del bosque, donde los lobos vivían.
Mientras manejaba, presionando a mi coche lo más que se podía. Mi estómago
se revolvía de los nervios. El motor dio una fuerte sacudida, revisé los
controles. El motor se empezaba a sobre calentar. “¡Estúpido coche!” Si tan
solo mi padre me hubiera llevado a la tienda de autos usados como me lo había
prometido.
Mientras el sol comenzaba arder en el horizonte, convirtiendo a las nubes en
tiras de color rojo por encima de los árboles, mi pulso se aceleraba y lo podía
incluso escuchar. Mi piel se sentía sensible, como electrificada. Todo dentro de
mí gritaba que ¡algo estaba mal! No sabía que me molestaba más, los nervios
que hacían temblar mis manos, o las ganas de encorvar mis labios y ¡pelear!
Mirando hacía adelante pude ver una fila de camionetas estacionadas a un lado
de la carretera, sus defensas brillaban debido al sol que se reflejaba e
iluminaban esporádicamnte al bosque cercano al camino. Una figura se
recargaba en la camioneta que estaba al final de la fila, sosteniendo algo que
no podía distinguir a esta distancia. Mi estómago se revolvió nuevamente y
mientras revisaba el indicador de gasolina, mi coche se detuvó bruscamente.
Dejandome alterada y en completo silencio. Volvía a darle vuelta a la llave, pero
entre mis manos sudorosas y el foco rojo indicando sobre calentamiento, el
motor solo se rindió. Deseaba a ver ido a comprar un nuevo coche yo sola,
después de todo ya tenía el cheque. Maldiciendo en mi mente, traté de dirigir al
coche fuera del camino, detrás de la linea de camionetas. Llamé al estudio de
mamá desde mi celular pero no tuve ninguna respuesta, ella debía estar ya en
la inauguración de su galería. Yo realmente no estab preocupada de cómo iba a
llegar a casa, estaba lo suficientemente cerca como para poder caminar hasta
allí. Pero sí esta preocupada por esas camionetas, porque significaban que
Isabelle decía la verdad. Mientras llegaba a la orilla del camino, reconocí al
chico que estaba junto a la camioneta frente a mí, era el oficial Cunnick, sin su
uniforme.
Cuando me acerqué mi estómago no dejaba de dar vueltas. Me miró, pero sus
dedos se quedaron quietos sobre el arma que sostenía. Llevaba puesta una
gorra naranja y una banda en su brazo. “¿Problemas con el coche?” me
preguntó. Salté asustada por el sonido de una puerta cerrandose con fuerza
detrás de mí. Otra camioneta se había estacionado, y dos tipos con gorras
naranjas estaban caminando por la orilla de la carretera, miré por encima de
ellos, hacía donde se dirigían, y mi respiración se detuvo. Docenas de cazadores
ya se concentraban allí. Todos llevaban rifles. Voces de enojo.
Mirando entre los árboles, pude ver aún más gorras naranjas caminando entre
el bosque. ¡Infestandolo! La cacería ya había comenzado. Me dí la vuelta hacía
Cunnick, y señalé al arma que sostenía. “¿Eso es para los lobos”? Cunnick la
miró, como si hubiera olvidado que estaba allí. “Es…” comenzaba a responder,
pero de pronto hubo un terrible sonido que provenía del bosque detrás de el.
Ambos saltamos como respuesta al sonido. Felicictaciones fueron gritadas por
el grupo que aún estaba cerca del camino.
“¿Qué fue eso?” exigí saber. Pero yo ya sabía lo que era. Era un disparo. Dentro
del bosque. Mi voz era fuerte, lo que me sorprendió. “¿Estan cazando a los
lobos?, ¿no es así?” pregunté.
“Con todo el respeto señorita, creo que debería esperar en su coche, yo puedo
darle un aventó a su casa, pero tendra que esperar un poco” me dijo
tratandome de calmar.
Hubo gritos en bosque, distantesm y después otro disparo aún más lejano.
¡Díos mío, los lobos! ... ¡Mí lobo! Tomé el brazo de Cunnick con fuerza. “Tiene
que decirles que se detengan, ¡no puden seguir disparando!” Cunnick dio unos
pasos atrás, retirando mi mano de su brazo.
“Señorita…” Hubó otro disparo lejano. Un sonido pequeño e insignificante. En
mi cabeza pude ver una imagen perfecta de un lobo, cayendo, cayendo, un
hoyo sangrante en un lado de su cuerpo. Ojos muertos. No lo pensé. Las
palabras salieron por sí solas: “Su teléfono, ¡tiene que llamarles y decirles que
se detengan!, tengo a una amiga allí, ella iba a tomar fotos esta tarde, en el
bosque. ¡Porfavor, tiene que llamarlos!
“¿Qué?” Cunnick se congeló. “¿Hay alguien allí dentro, esta segura?” preguntó
con terror en sus ojos.
“¡Sí!” Le dije, porque yo estaba segura de eso.
“¡Porfavor, llamelos!”
Díos bendiga al oficial Cunnick, porque el no me pidió más detalles.
Rapidamente sacó su telefono celular, presiono un número y lo pusó cerca de
su oído. Sus cejas formaban una línea dura, y después de un segundo, el retiró
el telefono de su oído y miró a la pantalla. “¡Maldita recepción!” dijó y trato de
nuevo.
Recargada en la camioneta, mis brazos estaban cruzados sobre mi pecho y se
congelaban. Estaba mirando al humo de los disparos salir entre los árboles,
mientras el sol de la tarde desaparecía. Estaba segura de que se detendrían
una vez que oscurecieran. Pero algo me dijo que solo porque había un policía
vigilando al lado de la carretera, lo que estaban haciendo se convertía en algo
legal.
Mirando de nuevo a su teléfono, Cunnick sacudió su cabeza, “No esta
funcionando, espera un momento… ¿sabes? Todo va estar bien, ellos estan
siendo cuidadosos. Estoy seguro que no le dispararían a una persona, pero iré
advertirles de todas maneras. Dejeme quitarle el seguro a mi arma, solo tomara
un segundo. Mientras el comenzaba a sacar su arma de la parte trasera de la
camioneta, hubó otro disparo en el bosque y algo se rompió dentro de mí. Yo
solo no podía seguir esperando. Salté fuera del camino y me dirigí hacia los
árboles, dejando atrás a Cunnick. Lo escuche gritarme, pero yo ya estaba
dentro del bosque, ¡Yo tenía que detenerlos!, ¡advertirle a mi lobo!, ¡hacer
algo!, pero mientras corría, deslizandome entre los árboles y saltando algunas
ramas caídas, yo solo podía pensar en una cosa, pensaba en que. . . ya era
demasiado tarde.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Sáb Nov 27, 2010 1:31 pm

CAPITULO 11

SAM

Temperatura: 10°C


Corrímos, eramos silenciosos, oscuras gotas de agua se esparcían por las zarzas
y alrededor de los árboles mientras que el hombre de pie frente a nosotros nos
dirigía hacia ellos. El bosque que yo conocía, los árboles que me protegían eran
atravesados por sus ordenes y por sus gritos, yo me movía de un lado a otro,
perturbado junto con los otros lobos, guiandolos y a la vez siguiendolos,
manteniendonos juntos. Los árboles caídos y la maleza no me parecían familiar.
Evite caerme, pero tuve que casi volar por encima de esas largas hojas, apenas
tocando el suelo, era espantoso el no saber en donde estaba. Entre nosotros
intercambiamos imágenes simples, era nuestro único idioma. Oscuras figuras
detrás de nosotros, figuras fuertes con luces brillantes. Lobos inmóviles y
congelados. Nuestro olfato percibía el olor a muerte, un “crack” me sacó de
equilibrio, y junto a mí escuche un gemido. Yo supe cual de los lobos había
sido, incluso sin voltear a ver, no había tiempo para detenerse, y aunque
tuveria el tiempo no había nada que hacer, un silenciosos olor golpeó mi nariz,
tierra mojada y agua. El lago, no estaban llevando al lago, formé una clara
imagen de este en mi cabeza al mismo tiempo en que Paul el lider de la
manada lo hacía también. Vimos la orilla del lago y a los pinos que lo rodeaban,
el lago se estiraba hacia ambos lados, una manada de lobos ya se encontraba
reunida en la orilla. No había ningún escape. Nosotros eramos la presa,
quedamos ante ellos, como fantasmas en el bosque y sabíamos que no había
ningun caso en luchar. Los otros continuaban moviendose hacia el lago pero yo
. . . me detuve.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Sáb Nov 27, 2010 1:32 pm

CAPITULO 12

GRACE

Temperatura: 9.5°C


Este no era el bosque en el cual había camindo hace solo unos días, el que
tenía pintado el otoño en el. Este era un bosque cerrado, hecho por un millar
de troncos de árbol oscuro, ya vueltos color negro por el polvo. El sexto sentido
que me había guiado antes se había ido, todos los caminos que me eran
familiares habían sido destruidos por los cazadores con gorras naranjas. Estaba
completamente desorientada, tuve que dejar de escuchar los gritos y los pasos
que escuchaba sobre las hojas caídas, para cuando ví la primera gorra naranja,
mi garganta estaba apunto de estallar. La gorra resplandecía a lo lejos en el
atardecer, grité muy fuerte, pero la gorra ni siquiera se dio la vuelta, la figura
se encontraba demasiado lejos como para escucharme, y luego vi a las demás,
puntos naranjas esparcidos por todo el bosque, todos moviendose lentamente
hacia la misma dirección haciendo demasiado ruido, dirigiendo a los lobos hacia
delante de ellos, “¡Detenganse! Grité, estaba lo suficientemente cerca para ver
el pérfil del cazador más próximo, llevaba un arma en su mano. Cerré la
distancia entre nosotros, mis piernas protestaron casi se tropiezan debido a que
yo estaba muy cansada. El dejo de caminar y se dio la vuelta, sorprendido,
esperando a que yo me acercara. Tuvé que acercarme más para ver su rostro,
ya estaba demasiado oscuro en estos árboles. Su rostro era mayor y me
parecía vagamente familiar, pero no podía recordar en donde lo había visto
antes. El cazador me lanzó una mirada extraña, lucía un poco “culpable”, pero
bien podía solo estar leyendo demasiado en él.
-“Bien… ¿Qué estas haciendo aquí?, preguntó.
Comencé hablar, pero depués me di cuenta de que si apenas podía articular
palabra, mi respiración era demasiado rápida. Pasaron segundos antes de que
pudiera encontrar mi voz. “¡Usted… usted, tiene que detenerse!, tengo a una
amiga dentro del bosque, ella iba a tomar unas fotografías”. El me miró y luego
al oscuro bosque antes de reponder, “¿En este momento?”. “¡Sí, en este
momento!” le dijé, tratando de no romper en llanto. Pude ver una caja negra
atada en su cintura, un radio. “Tiene que llamarlos y decirles que se dentengan,
es casi de noche, ¿cómo la podrían ver?” pregunté. El cazador me miró
fijamente durante un agonizante minuto antes de asentir, después alcanzó su
radio, le quito su seguro y lo levantó para llevarlo a su boca, parecía como si
todo lo hiciera en camara lenta. “¡Dese prisa!”, la ansiedad me invadió en forma
de dolor físico.
El cazador presiono el boton del radio para hablar, y de repente un volumen
alto de gritos brotó no muy lejos de donde estabamos. No eran los pequeños
ruidos que había escuchado del lado de la carretera, sino disparos fuertes, sin
duda eran de armas de fuego. Mis oídos zumbaban, aunque de una extraña
manera yo me sentpia objetiva, como si estuviera de pie fuera de mi propio
cuerpo, sentía que mis rodillas eran débiles y temblaban sin saber un porque, y
escuche el latido de mi corazón acelerarse dentro de mí pecho, ví una sombra
roja detrás de mis ojos, como un sueño de color carmecí, como una clara y
viciosa pesadilla de muerte, había incluso un sabor a metal en mi boca, así que
toqué mis labios esperando encontrar sangre, pero no había nada, no había
dolor, solo la ausencia del sentir.
“Hay alguien dentro del bosque”, el cazador dijó através de su radio, como si el
no pudiera ver que una parte de mí estaba muriendo. . . mi lobo, mi lobo. No
podía pensar en otra cosa que no fueran sus ojos.
“¡Señorita!, la voz que me llamaba ahora era más joven que la del cazador, y la
mano que tomo mi hombro era firme, Cunnick, el me dijó “¿En qué estaba
pensando cuando salió corriendo como lo hizo?, hay personas con armas aquí”.
Antes de que le pudiera responder Cunnick se dirigió al cazador, “y yo escuche
esos diparos, estoy seguro que todo el mundo en Mercy Falls lo escuchó
también. Una cosa es hacer esto”, el señaló el arma en la mano del cazador “y
otra muy diferente el exibirlo abiertamente”. Yo empecé a escapar de la mano
de Cunnick, él apretó sus dedos con más fuerza, pero me liberó cuando se dio
cuenta de lo que estaba haciendo. “Tu eres de la escuela, ¿cuál es tu nombre?”
“Grace Brisbane”, la cara del oficial fue de reconocimiento, “¿Hija de Louise
Brisbane?” Cunnick miró a los demás. “Los Brisbane tienen una casa por aquí
cerca, en la orilla del bosque”. El cazador señaló en dirección de mi casa, la
casa era invisible bajo la oscura sombra de los árboles. Cunnick se inmutó con
esta información, “yo la acompañara hasta su casa y luego regrearé para
buscar a su amiga. Ralf, usa tu radio para decirles que dejen de dispararle a las
cosas”.
“Yo no necesito de un acompañante”, le dijé, pero Cunnick me acompañó de
todos modos, dejando atrás al cazador Ralf hablando por su radio. El frió viento
estaba comenzando a morder y arder en mis mejillas, la tarde se ponía mas
fríaa manera en que el sol desaparecía, me sentía igual de congelada por
dentro que como lo estaba por fuera, y aún podía ver la cortina roja colgando
de mis ojos, además de escuchar el sonido del disparo. Yo estaba segura de
que mi lobo había estado allí. A la orilla del bosque, me detuve, mirando a la
oscura puerta del porche, toda la casa estaba entre sombras, como si estuviera
deshabitada. Cunnick sonaba dudoso cuando me dijó “¿necesita que. . .?”
“Puedo arreglarmelas desde aquí, gracias” El dudo, hasta que yo entré al patio
trasero y luego lo escuche volver por el camino de donde habíamos venido. Por
un largo momento estuve de pie allí en el silencioso atardecer, escuchando a
los gritos en el bosque, y al viento que movía las hojas de los árboles delante
de mí. Y mientras estaba allí en lo que había pensado era silencio, empecé a
escuchar sonidos que no había escuchado antes, el paso de animales en el
bosque, pisando las hojas mientras caminaban, el distante sonido de los autos
en la carretera, el sonido de una rápida y dificultosa respiración. . . me
congelé, contuve la respiración, pero los desiguales jadeos no eran míos. Seguí
el sonido, subiendo con cuidado el porche, conciente de que cada escalón
producía un sonido, lo pude oler antes de siquiera verlo. Mi corazón se acelerón
instantáneamente, ¡MI LOBO!, entoncés la luz con detector de movimiento de
la puerta trasera se encendió, e iluminó el porche con una luz amarilla y allí
estaba él, medio sentado, medio recargado en la puerta de cristal. Mi
respiración se cortaba dolorosamente en mi garganta al acercarme, vacilante,
su hermoso pelaje se había ido, y el estaba desnudo, pero yo supé que era mi
lobo incluso antes de que el abriera sus ojos. Sus pálidos ojos amarillos, tan
familiares se abrieron al sonido de mi presencia, pero el no se movió, el color
rojo se extendía desde sus oídos hasta sus humanos hombros, esa mortal
pintura, no puedo decirles como supe que era él, pero yo nunca lo dudé.
Los hombres lobo no existían, a pesar de decirle a Olivia que había visto a Jack,
yo no lo había realmente creído, no así, la brisa llevaba el aroma a mi olfato de
nuevo, rodeandome, sangre. ¡Estaba perdiendo el tiempo!, saqué mis llaves y
abrí la puerta trasera, era demasiado tarde, ví una de sus manos tratar de
alcanzarme, pero cayó dentro de la puerta abierta, dejando una línea de color
rojo en el vidrio. “Lo siento”, le dije, no podía decir si realmente me escuchaba.
Entré a la cocina y encendí las luces a mi paso, tomé un paño de la alacena,
mientras lo hacía note que las llaves del coche de mi papá estaban sobre la
mesa junto a una pila de documentos de su trabajo, así que si lo necesitaba
podía usar el coche de papá. Corrí de vuelta a la puerta, tenía miedo de que el
chico desapareciera mientras le daba la espalda, de que fuera solo una ilusión
de mi imaginación, pero el no se había movido. Estaba tirado con la mitad del
cuerpo adentro y la otra afuera, temblaba con demasiada fuerza, sin pensarlo
demasiado, lo tomé del brazo y lo arrastre hacia dentro, lo suficiente como para
cerrar la puerta. La sangre hacía un camino rojo en el suelo, el se veía
temendamente real, yo traté de hablar, mi voz apenas era un susurro. “¿Qué
pasó?”. Yo ya sabía la respuesta, pero quería escucharlo hablar, sus nudillos
estaban blancos donde había estado presionando su cuello, el rojo brillante
goteaba alrededor de sus dedos, “Un disparo” dijó él, casi un susurro. Mi
estómago se retorcío con nervios, no por lo que había dicho, sino por la voz
que lo había dicho, era él, palabras humanas no un gruñido pero el timbre era
el mismo, ¡era él! “Dejame ver la herdida”, tuvé que alejas sus manos de su
cuello, había demasiada sangre como para ver la herida así que yo solo
presioné con un paño de la cocina encima del rojo río de sangre que iba de su
barbilla a su clavícula, estaba fuera del alcance de mis habilidades de primeros
auxilios. “¡Sosten esto!”, sus ojos se encendieron hacía mí, eran familiares
aunque un poco diferentes también. Lo salvaje en el estaba mezclado con una
comprensión que no había visto antes.
“No quiero volver allí”, dijo él. La agonía de sus palabras me transportaron
inmediatamente a una memoria. Un lobo de pie frente a mí, en una pena
silenciosa. Su cuerpo se movió, era un movimiento tan no natural que era
imposible de pensarse. “No, no, ¡no me dejes cambiar!” Me detuve un
momento y contemplé su cuerpo y comencé a cubrir las heridas lo mejor que
pude.
En otro contexto, hubiera estado apenada por su desnudez, pero aquí, cuando
su piel estaba cubierta de sangre y lodo, solo hacía que su condición fuera más
lamentable. Mis palabras eran gentiles, temía que se levantara y huyera.
“¿Cuál es tu nombre?”. El dió un suave gruñido, su mano temblaba mientras
sostenía el paño sobre su cuello, este ya estaba empapado en su sangre y una
líne aroja colgaba de su mandíbula y goteaba en el suelo. Bajandose hasta el
suelo, él se recargó contra la madera su aliento empañaba el fino acabado.
“Sam”, cerró los ojos. “Sam”, yo repetí. “Yo soy Grace, voy a ir a encender el
coche de mi papá, tengo que llevarte al hospital, el se encongió de hombros y
tuve que acercarme demasiado para poder escuchar su voz, “Grace, Grace, yo”.
Solo esperé un segundo para que pudiera terminar, pero cuando no lo hizó
salté y tomé las llaves sobre la mesa. Yo aún no podía creer que mi propia
invención, años enteros de desear que fuera real, pero lo que sea que fuera, él
estaba aquí ahora y yo no estaba dispuesta a perderlo.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Sáb Nov 27, 2010 1:38 pm

CAPITULO 13

SAM

Temperatura: 7.2°C


Yo no era un lobo, pero tampoco era Sam, aún no. Yo era solo algo inestable,
luchando por tener pensamientos de conciencia. El frío bosque estaba lejos de
mí. La chica del columpio de llanta, el sonido de dedos en unas cuerdas de
metal, el futuro y el pasado, ambos lo mismo, nieve, luego verano, después la
nieve otra vez. La sombra de telarañas de diversos colores incrustadas en el
hielo, inmensamente tristes.
“Sam”, dijó la chica, “Sam”.
Ella era el pasado, el presente y el futuro. Deseaba responderle, pero yo estaba
roto.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Sáb Nov 27, 2010 1:42 pm

CAPITULO 14

GRACE

Temperatura: 7.2°C


Es de mala educación mirar a alguien fijamente, pero la mejor parte de mirar a
una persona que esta sedada es que ellos no saben que lo estas haciendo, y la
verdad era, que no podía dejar de mirar a Sam. Si el asitiera a mi escuela,
probablemente pasaría desapercibido como un chico emo, o tal vez como un
miembro perdido de los beatles. El tenía ese look de cabello negro desaliñado y
una interesante forma de nariz que una chica nunca podria tener. El no se
parecía en nada a un lobo, pero a la vez lucía igual a mi lobo, incluso ahora sin
sus familiares ojos abiertos, una parte de mi seguía saltando con una alegría
irracional, recordandome a mí misma de que era él.
“Oh, querida, ¿aún sigues aquí?, yo pensé que ya te habías marchado” Me dí la
vuelta para ver entrar a una enfermera, su indentificación mostraba el nombre
de Sunny.
“Me voy a quedar hasta que despierte, me sostuve de la cama del hospital
como para probar lo díficil que les sería separame de aquí. Sunny me sonrió
con pena. “El esta maravillosamente sedado querida, él no va a despertar hasta
mañana”. Le devolví la sonrisa, mi voz era firme, “entonces ese es el tiempo
que me voy a quedar”. Yo ya había esperado horas mientras removian la bala y
cerraban la herida, ya tenía que ser más de media noche. Seguía esperando
sentirme adormilada pero estaba antenta. Cada vez que lo veía era como otro
salto. Se me había ocurrido que mis padres no se habían molestado siquiera en
llamar a mi celular cuando habían regresado de la inauguración de la galería de
mamá. Probablemente ni habían notado la toalla húmeda de sangre que utilizé
para limpiar rápidamente el piso, ó el hecho de que el coche de papá no estaba
en el garage, ó tal vez simplemente aún no habían llegado a casa, la media
noche era temprano para ellos.
La sonrisa de Sunny se mantuvó en su lugar, “esta bien” dijo ella. “Sabes… el
tuvó mucha suerte, que la bala no hiciera más daño” sus ojos se iluminaron.
“¿Tú sabes porqué lo hizó?”, fruncíe el ceño, mis nervios estaban revueltos. “No
la entiendo, ¿me esta preguntando porqué el estaba en el bosque?”.
“Querida. . . tu y yo sabemos que él no estaba en el bosque”, yo levantpé una
ceja, esperando a que ella dijera algo más, pero no lo hizo. Entonces respondí,
“Sí, el estaba allí, un cazador le disparó accidentalmente. No era una mentira,
bueno excepto la parte de ‘accidentalmente’, yo estaba muy segura de que no
había sido un accidente.
Sunny solo me miró antes de decir. “Mira, eres Grace ¿no?, Grace ¿eres su
novia?” yo gruñí de manera que podía ser interpretado como un sí y también
un no, dependiendo en lo que la otra persona quería escuchar, Sunny lo tomó
como un sí. “Yo sé que eres muy cercana a la situación pero el necesita ayuda”.
La comprensión cayó en mí, y casí me suelto a reír. “¿usted piensa que el se
disparó a sí mismo?, miré, es Sunny ¿verdad?, Sunny esta equivocada” La
enfermera me dio una mirada extraña, “¿tú crees que somos estúpidos?, ¿Qué
no notaríamos esto?”. Del otro lado de la cama ella tómo la manó inmóvil de
Sam de manera que su palma quedara hacia arriba, ella señaló a las cicatrices
en su muñeca, memorias de profundas heridas con un propósito que debieron
ser letales. Las miré fijamente, pero eran como palabras en un idioma
extranjero, no significaban nada para mí. Encogí los hombros, “eso paso antes
de que lo conociera, le estoy diciendo que esta noche el no se disparó a sí
mismo, solo fue un cazador demente. “Claro querida, esta bien, hazme saber si
necesitas algo” Sunny me sonrió de nuevo antes de salir de la habitación y
dejarme sola con Sam.
Con mi rostro sonrojado, sacudí mi cabeza y mire a mi fuerte apretón de la
cama, entre mis tantos talentos, el que los adultos fueran considerados
conmigo estaba en lo alto de mi lista. Un segundo después de que Sunny se
había ido, los ojos de Sam se abrieron y sentí como mi piel dio un salto fuera
de mí, escuchaba mi latido en mis oídos, me tomó un largo momento en
recobrar mi postura a algo más normal. La lógica me dijó que debía interpretar
sus ojos como color hazel (nissie: color de ojos que puede cambiar de café
claro á dorado con destellos de verde) pero en realidad eran amarillos y
estaban definitivamente fijados en mí. Mi vóz salió un poco más suave de lo
que planeaba “se supone que debes estar dormido”.
“¿Quién eres tú?”, su voz tenía el mismo tono afligido y complicado que
recordaba en su aullido, el entre cerro los ojos. “Tu voz, me suena tan familar”
La pena me inundaba el cuerpo, no se me había ocurrido que tal vez el no
recordaba su tiempo como lobo, yo no sabía cuales eran las reglas para esto.
Sam alzó su mano para alcanzar la mía y yo automaticamente entelaze sus
dedos con los míos. Con una mirada de culpabilidad, el acercó mi mano a su
nariz y me dio un respiró, y luego otro. Su sonrisa se iluminó, aunque aún era
tímida, era absolutamente adorable y mi aliento se quedó atorado en alguna
parte de mi garganta.
“Yo conozco ese aroma, yo no te reconocí, luces diferente, siento mucho que
yo. . . me siento estúpido por no recordar, me toma un par de horas para que
mi cerebro regrese” El no libero mis dedos y yo no los alejé, incluso aunque me
era díficil concentrarme con su piel tocando la mía. “¿Regresar de dónde?” le
pregunté. “¿Regresar de cuándo?” me corrigió “regresar de cuando yo era. . .”
Sam esperó, el quería que yo lo dijera, era más díficil de lo que pensé que
sería. Admitirlo en voz alta, aunque no debía ser así. “De cuando tu eras un
lobo” susurré. “¿Porqué estas aquí?” le pregunté. “Porque me dispararon, dijó
el agradablemente. “Me refiero de esta manera” señalé a su cuerpo, claramente
humano debajo de esa ropa de hospital. El parpadeó, “Oh, porque es
primavera, porque es caluroso, el calor me hace… ser yo, me hacer ser Sam”.
Yo finalmente retiré mi mano y cerré mis ojos, tratando de juntar lo que
quedaba de mi cordura, cuando abrí mis ojos y hable, dijé la cosa más
mundana posible. “No es primavera, es Septiembre” Yo no soy la mejor en lo
que se refiere a leer la expresión de las personas, pero juraría que ví un poco
de ansiedad detrás de sus ojos antes de que se aclararan y desapareciera. “Eso
no es bueno”, el comentó. “¿Puedo pedirte un favor?” tuvé que cerrar mis ojos
nuevamente al sonido de su voz, porque esta no me debería ser tan familiar,
pero lo era, esta me hablaba en un profundo nivel, tal como lo habían hecho
sus ojos de lobo. Estaba comenzando hacer más díficl de aceptar de lo que
había pensado. Yo cerré mis ojos, el aún estaba allí, traté nuevamente
cerrandolos y abriendolos una vez más, pero el aún estaba allí. El comenzó a
reírse. “¿Estas teniendo una ataque epiléptico?, tal vez tu deberías estar en esta
cama”. Yo lo miré fijamente mientras que se ponía rojo al darse cuenta el doble
sentido de sus palabras, lo salve de su mortificación al responder su pregunta
“¿Cuál es el favor?” dije rapidamente. “Yo… necesito algo de ropa, necesito salir
de aquí antes de que se den cuenta de que soy un fenómeno”
“¿A qué te refieres?, yo no ví ninguna cola”. Sam levantó su mano y comenzó a
desatarse la bata. “¿Estas loco?”, corrí a tomar su mano pero era demasiado
tarde. El liberó un nudo y reveló una herida con cuatro puntos que seguían una
línea de tejido cicatrizado, ya no había heridas frescas que sangraban, ningúna
evidencia de un disparo excepto por la pequeña cicatriz rosa. Me quede
boquiabierta. Sam sonrió, claramente satisfecho con mi reacción. “¿Ves?, ¿no
crees que sospecharían algo?”
“Pero, ¡había demasiada sangre!” casi grité. “Si., mi piel no podía curarse
mientras siguiera sangrando, pero una vez que me cerraron” El se encogió de
hombros e hizo un ademán con sus manos, como si estuviera abriendo un libro
pequeño, “abracadabra”. Ser yo tiene algunos beneficios. Sus palabras fueron,
claras, pero su expresión era de ansiedad, mirandome, evaluando como estaba
yo tomando todo esto, como estaba tomando el hecho de su existencia. “Ok” le
dije, “solo tengo que ver algo, yo solo…” me acerqué más y toqué la cicatriz de
su cuello, de alguna manera el sentir la suavidad de su piel me convencían de
una forma que sus palabras no podían. Los ojos de Sam se fijaron en mi rostro
y o miré de nuevo, incredula de lo rápido que habían cicatrizado las heridas
debajo de las negras suturas. Dejé mi mano sobre su cuello por un momento
más de lo necesario, no sobre la cicatriz, pero sí sobre la suave piel junto de
ella. “Ok, obviamente necesitas salir de aquí antes de que la vean, pero si
firmas tu alta bajo supervisión médica pudes irte y no trataran de rastrearte” EL
hizo una cara. “No, nunca me dejarían hacerlo, ellos solamente pensarían que
soy un vagabundo sin un seguro, lo que es verdad, bueno lo del seguro” Sí que
era sutil. “No, creo que pensarían que te fuiste para evitar la terapia, ellos
creen que te disparaste a ti mismo, debido a. . .” La cara de Sam lucía
desconcertada , yo señale a sus muñecas. “Oh, eso. Yo no lo hice” Fruncí el
ceño. No quería decir algo como ‘esta bien, tienes una excusa para hacerlo’ ó ‘
puedes contarmelo, no te voy a juzgar’, porque en realidad eso sería igual de
malo como lo que había dicho Sunny asumiendo que el había tratado de
matarse así mismo. El pasó un pulgar sobre una de sus muñecas, pensativo,
“mi mamá hizo esta y papá hizo la otra, recuerdo que contaron hasta 3 para
que pudieran hacerlo al mismo tiempo, yo aún no puedo ver una tina de baño”.
Me tomó un momento el procesar lo que había dicho, no se lo provocó, la triste
emoción con la que lo dijó, la imagen de esa escena que daba de vueltas en mi
cabeza ó solo el shock de toda la noche en general pero de repente me sentí
mareada, mi cabeza giraba, mi latido chocaba contra mis oídos y fue entonces
cuando golpée fuertemente el piso. No sé cuantos segundos estuve fuera, pero
ví las cortinas abrirse al mismo tiempo en que Sam saltó de regresó a su cama,
poniendo de nuevo los vendajes sobre su cuello, y momentos después un
enfermero estaba junto a mí, ayudandome a sentarme.
“¿Estas bien?”. Me había desmayado, nunca me había desmayado en mi vida.
Cerré mis ojos y los volví abrir de nuevo, hasta que el enfermero tenía una sola
mano en vez de tres girando a mi alrededor, y entonces fue cuando comence a
mentir. “Yo solo pensaba en toda la sangre que había cuando lo encontré,
ahhh. . . yo aún me sentía débil, así que el ahhh sonaba muy convincente.
“No pienses en eso” sugirió el enfermero, sonriendome de manera muy
amigable, yo pensé en que su mano estaba demasiado cerca de mis pechos
como para un contacto casual y eso hizo más fácil seguir el plan de humillación
que estaba planeando en mi cabeza. “Creo que. . . bueno, necesito preguntarle
algo muy vergonzoso” murmure, sintiendo como mis mejillas enrojecían, esto
era igual de malo que si estuviera diciendo la verdad. “¿Cree que me podría
prestar un poco de ropa de médico?, yo… mis pantalones” “Oh, gritó el pobre
enfermero, su vergüenza por mi actual situación desapareció su sonrisa
coqueta de unos momentos antes. “Si, por supuesto, vengo enseguida” y tal
como lo prometió en unos minutos estuvo de regreso sosteniendo una pijama
quirurgica de color verde. “Tal vez sean un poco grandes para ti, pero tienen
cordones para que los puedas, ya sabes…” Gracias, murmure. “Le importaría,
me voy a cambiar aquí, él no esta viendo para nada en este momento”, dije
mientras señalaba a Sam quien lucía muy sedado. El enfermero desapareció
detrás de las cortinas y los ojos de Sam se abrieron de nuevo, su mirada era
entretenida. “¿Le dijiste a ese hombre que habías mojado tus pantalones?” Dijo
el. “¡Tu te cayas!” Le dijé con un tono disque furioso mientras le pasaba la
ropa, “date prisa antes de que se den cuenta de que en realidad no moje mis
pantalones, tu me debes una, muy grande” el me sonrió y deslizo la ropa
debajo de la sábana de hospital peleando con ella, después se quitó los
vendajes de su cuello y el indicador de presión arterial de su brazo. El monitor
gritó en protesta, anunciando su muerte al staff. “Es hora de irnos” dijo Sam y
salimos de la habitación. Al salir, escuche a las enfermeras apresurarse desde
su estación, “El estaba sedado”, la voz de Sunny sobresalia de las demás.
Sam tomó mi manó de la forma más natural del mundo y me dirigió hacia el
iluminado pasillo. Ahora que el estaba vestido, en ropa de médico y no en ropa
húmeda de sangre, nadie lo noto cuando pasamos la estación de enfermeras y
nos dirigimos a la salida. Todo el tiempo ví como su mente de lobo entraba en
acción y analizaba la situación, el ángulo de su cabeza me decía lo que él
estaba escuchando y el levantamiento de su barbilla me decía de los olores que
estaba reuniendo. De pronto ya estabamos cruzando el lobby principal, una
molesta canción country estaba sonando en el sonido local, mientras mis tennis
hacian ruido con el piso. Los pies descalzos de Sam no hacían ningún ruído. A
esta hora de la noche, el lobby estaba vacío, sin ni siquiera una recepcionista
en el mostrador. Me sentía tan llena de adrenalina que pensaba que podía volar
hasta el coche de papá. Mi mente de pronto recordó que tenía que llamar a la
compañía de seguros para qué recobrara mi coche que había dejado a un lado
de la carretera, pero realmente no me molesté sobre ello, porque todo en lo
que podía pensar era en Sam. Mi lobo, era un chico muy apuesto y él estaba
tomando mi mano, ya podía morir feliz, entonces sentí la duda en Sam, el dio
un paso atrás, sus ojos estaban fijos en la oscuridad detrás de la puerta de
vidrio. “¿Qué tan frío esta alla afuera?” preguntó. “Probablemente no más frío
de lo que estaba cuando te traje, ¿porqué’? ¿eso hace alguna diferencia?” La
cara de Sam se oscureció. “Esta justo en el límite, odio esta época del año,
puedo ser cualquiera de los dos” escuchaba el dolor en su voz. “¿Te duele el
cambio?” El alejó su mirada de mí antes de responderme. “Yo quiero ser
humano en este momento” Yo también quería que fuera humano. “Ire a
encender el coche y voy a prender la calefacción, de esa manera solo estarás
en el frío por un segundo solamente” el lucía un poco indefenso. “Pero yo no se
a donde ir” dijo el. “¿Dónde vives normalente?” Estaba temerosa de que dijera
algo que me diera pena, como el albergue del centro de la ciudad. Yo asumía
que él no vivía con los padres que le habían cortado las muñecas. “Beck, uno
de los lobos, una vez que él cambia, muchos de nosotros nos quedamos en su
casa, pero si el no ha cambiado entonces probablemente la calefacción no este
encendida, yo podría…” Sacudí mi cabeza y me libere de su mano. “No, voy a ir
por el coche y tu vendras a casa conmigo” sus ojos se abrieron aún más. “¿Tus
padres…?” lo interrumpí. “Lo que no sepan, no los matará” le dije al mismo
tiempo en que abría la puerta. Al ver el viento frío, Sam retrocedió de la puerta,
abrazandose a sí mismo, pero incluso luchando contra el frío, se mordió su labio
y me dió una sonrisa. Me dirigí hacia el estacionamiento sintiendome más viva y
más feliz, y más asustada de lo que alguna vez había estado en mi vida.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Sáb Nov 27, 2010 1:43 pm

CAPITULO 15

GRACE

Temperatura: 6.1°C


“¿Estas durmiendo?”, la voz de Sam era apenas un susurro. Pero dentro del
cuarto oscuro donde él no pertenecía, fue como un grito. Me rode en mi cama
hacia el lado donde él se encontraba recostado en el piso. Un oscuro panda en
acurrucado en su nido cubierto de almohadas y frazadas. Su presencia, tan
extraña y maravillosa parecía llenar la habitación y presionarse contra mí. Yo no
creía que sería capaz de volver a dormir otra vez.
“No”, le respondí.
“¿Puedo hacerte una pregunta?”
“Ya lo hiciste”, dije bromeando. Él hizo una pausa consiederandolo.
“Bueno, entonces, ¿Puedo hacerte dos preguntas?”
“Lo acabas de hacer”. Sam gruñió y me lanzó una de las almohadas más
pequeñas, voló sobre la habiatación, como un proyectíl y golpeó mi cabeza.
“Entonces eres inteligente” me dijo. Yo sonreí en la oscuridad. “Ok, juguemos,
¿qué es lo que quieres saber?”
“A ti te mordieron” finalmente dijó Sam, pero no era una pregunta, yo podía
escuchar el interes en su voz, sentir la tención en su cuerpo incluso estando del
otro lado de la habitación.
Yo regresé detrás de mis frazadas, escondiendome de lo que él acbaba de
decir. “No lo se”.
La voz de Sam rozaba un susurro, “¿cómo puedes no saberlo?” me preguntó.
Yo encogí los hombros aunque él no lo pudo ver. “Yo era aún muy pequeña”,
“Yo también era pequeño” respondió,”Pero sabía lo que estaba pasando”.
Cuando no le respondí el me preguntó, “¿es por eso que tu solamente te
quedaste allí sin hacer nada?, ¿no sabías que te iban a matar?”
Me quede mirando hacia la noche oscura através de la ventana, perdida en la
memoria de Sam como lobo, la manada me rodeaba, lenguas y dientes,
gruñidos y sacudidas. Un lobo se había quedado atrás, sus ojos eran duros, con
todo el pelo de su cuello erizado, temblando mientras me veía tirada en la
nieve, en el frío, debajo de un blanco cielo que se volvía oscuro. Yo mantuve
mis ojos fijos en él. Era hermoso, salvaje y oscuro, ojos amarillos llenos de una
complejidad que no podía entender. Despedía el mismo olor que los demás
lobos a mi alrededor, rica, feroz, rancio. Incluso en este momento, mientras
estaba recostado en mi habitación podía oler el lobo en él, sin importar que
ahora estuviera usando ropa quirúrgica y una nueva piel.
Afuera se escucho un sutil rugido, y luego otro. El coro de la noche creció,
aunque la voz de Sam se extrañaba pero aún asi era hermoso. Mi corazón se
aceleró, enfermo de deseo abstracto, y en el piso escuché a Sam dar un suave
gemido. El miserable sonido estaba a la mitad, entre humano y lobo,
distrayendome. “¿Los extrañas?”, susurré. Sam se levantó de su improvisada
cama y se paro junto a la ventana, una desconocida silueta en contraste con la
noche. Sus brazos estaban presionados contra su larguirucho cuerpo.”No, sí, no
lo se. Me hace sentir. . . enfermo, como si no perteneciera a este lugar”
Me sonaba familiar. Traté de decirle algo para reconfortarlo, pero no pude
pensar en algo que sonara apropiado. “Pero este soy yo”, el insistió señalando
su cuerpo. Yo no sabía si el intentaba convencerme a mí o a él mismo. El se
quedo en la ventana hasta que el gruñido de los lobos se elevó hasta un
crecendo, rompiendo mis ojos en lágrimas. “Ven aquí y hablame” le dije, para
distraernos a ambos. Sam dio media vuelta, pero no pude ver su expresión.
“Esta muy frío el piso, y estas temblando de frío. Sólo ven aquí”.
“¿Qué hay de tus padres?”, dijo él. La misma pregunta que había hecho en el
hospital. Estaba apunto de preguntarle porque se preocupaba tanto por ellos,
cuando recordé la historia de Sam acerca de sus padres, y las resplandecientes
cicatrices de sus muñecas. “Tú no conoces a mis padres” le respondí. “¿Dónde
estan?” preguntó. “En la inauguración de la galeria, eso creo. Mamá es una
artista” Su voz era dudosa, “son las tres de la mañana”. Mi voz fue más fuerte
de lo que tenía pensado, “solo metete a la cama, confío en que te comportaras
y en que no me robaras las sábanas”. Cuando el aún dudaba le dije,
“¡apresurate antes de que se acabe la noche!” Obedientemente él recogió una
de las almohadas del suelo, pero volvió a dudar en el lado opuesto de la cama.
En la reducida luz yo apenas podía ver su alfligida expresión mientras
reconsideraba el territorio prohibido de la cama. Yo no estaba segura si debería
semtime encantada por su rechazo a compartir una cama con una chica u
ofendida, porque aparentemente no era lo suficientemente bonita como para
asaltar el colchon como un toro. Finalmente se subió, la cama curjió por su
peso y él hizó una mueca antes de colocarse en el extremo más lejano de esta.
Ni siquiera debajo de la frazada, yo abhora podía oler mejor él tenue aroma de
lobo, y suspiré con una extraña alegría. El suspiró también “Gracias”, dijo él.
Demasiado formal, considerando que estaba acostado en mi cama. “De nada”,
la realidad de todo esto me pegó en ese momento. Allí esta yo en mi cama con
un chico que cambiaba de forma. No era cualquier chico que cambiaba de
forma , sino, MI LOBO.
Yo seguía reviviendo la memoría de la luz del patio trasero, encendiendose,
revelándolo por primera vez, una rara combinación de emoción y nervios
hormigueando en mí. Sam volteó su rostro para verme, como sí mis nervios
hubieran enviado un aviso. Yo podía ver sus ojos brillar en la tenue luz que
estaba a unos pies de distancia. “Ellos te mordieron, debiste haber cambiado
también, ¿sabes? En mi cabeza, los lobos rodeaban un cuerpo en la nieve, sus
labios estan manchados de sangre, sus dientes al descubierto, gruñiendo a su
presa. Un lobo, Sam, arrastró el cuerpo lejos del circulo de lobos, el lo cargó
entre los árboles en dos pies dejando huellas humanas en la nieve.
Yo sabía que me estaba quedando dormida, así que traté de sacudir el sueño,
no podía recordar si le había respondido a Sam. “Algunas veces desearía a ver
cambiado” le dije. El cerró sus ojos, a millas de distancia al otro lado de la
cama. “Algunas veces yo también lo deseo”

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Sáb Nov 27, 2010 1:50 pm

CAPITULO 16

SAM

Temperatura: 5.6°C


Desperté con un sobresalto, por un momento me quede allí quieto,
parpadeando, tratando de entender lo que me había despertado. Los eventos
de la noche anterior volvieron a mí cuando me dí cuenta que no había sido un
sonido lo que me había despertado, sino una sensación. Una mano descansaba
sobre mi brazo. Grace se había rodado hacia mi mientas dormía, y yo no podía
dejar de ver sus dedos descansando en mi piel. Aquí estaba yo, acostado junto
a la chica que me había rescatado. Mi simple humanidad se sentía como un
triunfo.
Me acosté sobre mi lado, y por unos momentos solo la veía dormir, largas y
profundas respiraciones que movian unos cabellos en su rostro. En su sueño
ella se veía tan confiada de su seguridad, despreocupada por mi presencia
junto a ella, ese solo hecho ya se sentía como una victoria.
Cuando escuche a su padre levantarse, me quede totalmente inmóvil, mi
corazón latía muy fuerte en el silencio. Preparado para saltar fuera de la cama
en caso que el viniera a despertarla para preparse para la escuela. Pero él salió
rumbo al trabajo en una nube de su loción para después de afeitar que me
torturaba entrando por debajo de la puerta. Su madre también salió
inmediatamente después que él, haciendo ruido en la cocina, como si hubiera
tirado algo y maldiciendo con una voz agradable mientras cerraba la puerta
detrás de ella. Yo no podía creer que ellos no hubieran dado un vistazo a la
habitación de Grace, al menos para asegurarse de que siguiera viva,
especialmente desde que no la habían visto el día anterior cuando habían
llegado a casa a mitad de la noche, pero la puerta se mantuvo cerrada.
Como fuera, me sentía tonto en la ropa de quirófano, y me era inútil en este
estado de “entre” clima, así que salí de la cama mientras Grace dormía. Ella ni
siquiera se alboroto por mi partida. Yo dudé frente a la puerta trasera, al ver el
las gotas congeladas en el pasto. Incluso aunque había tomado prestado un
parde botas de su papá, el frió viento de la mañana aún me causaba dolor por
encima de mis expuestos tobillos. Casí podía sentir la nausea del cambio
rodando por mi estómago. ¡Sam! Me dije a mi mismo, haciendo que mi cuerpo
lo creyera, ¡Tú eres Sam!, necesitaba estar más caliente. Regresé para buscar
un abrigo, maldecía a este clima, ¿qué le pasó al verano? En un sobre ocuapdo
closet, que olía a memorias, encontré una chamarra azul abombada que me
hacía lucir como un dirigible y después me aventuré al patio trasero con más
seguridad.
El papá de Grace tenía los pies del tamaño de un Yeti (nissie: el abominable
hombre de las nieves) así que tropecé dentro del bosque con la gracia de un
oso polar y una muñeca de porcelana juntos. Apesar de aire frío que hacía
fantasmas con mi aliento, el bosque era hermoso en esta época del año, todo
lleno de colores primarios. Hojas caídas en tonos cafes y rojos, un cielo claro y
azul. Detalles que nunca note mientras era lobo, pero mientras me abría paso
con toda mi pila de ropa, extrañaba todas las cosas que notaba mientras era
humano, aunque aún tenía mis sentidos más agudos yo no podía oler los
rastros de animales en los arbustos ó la húmeda promesa de agua más tarde
en el día. Normalmente yo podía escuchar la industrial sinfonía de coches y
camiones en la lejana carretera y detectaba el tamaño y la velocidad de cada
vehículo, pero ahora todo lo que podía oler era el ahumado otoño, sus hojas
quemadas y los medio muertos árboles, y todo lo que podía escuchar era él
bajo sonido apenas perceprible del trafico, lejos en la distancia. En la forma de
lobo hubiera olído a Shelby acercarse mucho antes de poderla ver, pero no
ahora. Ella estaba casí sobre mí cuando tuvé la sensación que algo estaba
cerca. Los bellos de mi cuello se erizaron en atención, y tuve la inquietante
sensación de que estaba compartiendo mi aliento con alguien más. Me dí al
vuelta y la pude ver, era muy grande para una hembra, pelo blanco que tenía
un tono de amarillo bajo la luz del día. Parecía haber sobrevivido la cacería con
apenas unos raspones, sus orejas se movieron ligeramente hacia atrás al
acerarme torpemente. “Shhh”, le dije y levante mi mano con la palma hacia
arriba, dejando que lo quedara de mi olor volara con el viento. “Soy yo”. Sus
musculos se tensaron en disgusto. Lentamente retrocedí y suspuse que ella
había reconocido el olor de Grace por encima del mío, yo lo había hecho,
incluso ahora. Me había impregnado de él, casí ahogado en él mientras dormía
en su cama, lo tenía en mi mano, la que acababa de levantar.Reflejandose
como un flash en los ojos de Shelby, reflejandose en su humana expresión.
Esto siempre era así entre Shelby y yo. Yo no puedo recordar algún momento
en que no estuvieramos en desacuerdo. Yo me aferraba a mi humanidad y a
mí obsesión con Grace, como un hombre ahogandose. Pero Shelby siempre
acogía el olvido que venía junto con su piel lupina (nissie: lupus=lobo), claro
que ella tenía demasiadas razones para olvidarlo. Ahora, en este bosque de
Septiembre, nos contemplamos el uno al otro, sus orejas se dirigían a mi
dirección, recolectando docenas de sonidos que escapaban de mis humanos
oídos. Y su olfato funcionaba, descubriendo donde había estado. Me encontre a
mi mísmo recordando la sensación de hojas secas debajo de mis patas y el
fuerte aroma de este bosque de otoño de cuando era lobo. Shelby miró
fijamente a mis ojos, un gesto muy humano, considerando que mi rango dentro
de la manada era muy alto y alguien aparte de Beck o Paul, nunca se atrevía a
retarme de esa manera, pero yo imagine a su voz humana diciendome, tal
como me lo había dicho tantas veces antes: ¿No lo extrañas?. Cerré mis ojos,
cerrandome a su mirada y al recuerdo de mi cuerpo de lobo, en su lugar pense
en Grace de vuelta en la casa. No había nada en mi experiencia de lobo que se
pudiera comparar a la sensación de la mano de Grace con la mía.
Inmediatamente hice crecer ese pensamiento en mi cabeza, creando letras para
una canción.
Té eres mi cambio de piel, mi pensamiento de verano-invierno,
Mi primavera para perseguir, esta perdida es hermosa.
Y en el segundo que me tomo componer la letra, me imaginá el acorde de una
guitarra que pudiera acompañarla.
Shelby se desvaneció dentro del bosque, tan suavemente como un susurro que
podría desaparecer tan silenciosamente como había aprecido, recordandome mi
estado vulnerable. Y me aferré torpemente al establo, donde mi ropa estaba
guardada. Hace años, Beck y yo habíamos construido este establo, arrastrado
pieza por pieza desde su patio trasero hasta un pequeño dentro del bosque,
instalamos un calentador, una batería de bote y muchos cajones de plástico con
nombres escritos a los lados. Yo abría el cajon marcado con mi nombre y saque
las cosas que estaban empaquetadas dentro de él. Los otros cajones estaban
llenos de comida, frazadas y baterías de repuesto. Equipo para mantenernos a
salvo en esta casucha, esperando a que otros miembros de la manda
cambiaran. Pero mis cosas contenían suministros para un escape. Todo lo que
mantenóia aquí estaba diseñado para regresarme a mi humanidad tan rápido
como fuera posible, y por ello, Shelby no me podía perdonar. Rápidamente me
cambie a mi ropan que basicamente contenía camisas de manga larga, un par
de jeans, me cambie las botas grandes del padre de Grace por calcetines y mis
zapatos de piel. Recuperé mi cartera, con el dinero de mi trabajo de verano y
metí todo lo que restaba dentro de una mochila. Mientras cerraba la puerta del
establo detrás de mí, pude ver un moviemiento desde la orilla de mi ojo.
“¿Paul?” dije en voz alta. Pero el lobo blanco, nuestro lider de la manda se haía
ido, yo dudaba que me reconociera, para él solo era otro humano en este
bosque, a pesar de mi vago olor familiar. Reconocimiento cruzó por mi mente, y
pensé en como el año pasado Paul no se había convertido en humano sino
hasta mediados de Agosto, tal vez el ya no cambiaría este año. Yo sabía que
mis propios cambios estaban contados también. El año pasado había cambiado
en Junio, una gran diferencia con el año anterior donde cambien a principios de
primavera, cuando aún había nieve en el piso. Y este año, tal vez nunca hubiera
cambiado si Tom Culpeper no me hubiera disparado, yo realmente no entendía
porque un diparo me había regresado a mi forma humana con este clima frío.
Pensaba en lo tieso que había estado cuando Grace me encontró, pensandolo
con calma, no había sido verano por algun tiempo. Los colores brillantes de las
hojas caídas alrededor del establo me despertaron, recordandome que un año
había nacido y muerto sin que yo hubiera estado conciente de ello. Yo supe
entonces con una repentína y atemorizante seguridad que este era mi último
año.
El poder ahora ver a Grace me parecía como un cruel giró del destino. Yo no
quería pensar en ello, así que en su lugar regresé rapidamente a la casa.
Asegurandome que los coches de los padres de Grace siguieran ausentes. Al
entrar, me detuvé afuera de la puerta de su dormitorio por un segundo,
despues deidí esperar en la cocina, buscando en los gabinetes, aunque en
realidad no tenía hambre. Admítelo, estas demasiado nervioso como para
regresar allí dentro. Deseaba tanto verla de nuevo, terminando con todos esos
antos años de ser solo un fantasma en el bosque, pero estaba temeroso de
cómo cambiaría las cosas el enfretarme cara a cara con ella a la luz del día, ó
pero, que tal si no cambiaba nada. La noche anterior había estado fuera de su
casa, sangrando a muerte, cualquier persona me hubiera salvado, hoy yo
deseaba más que solo ser rescatado. Pero ¿Qué tal si patra ella solo lo era un
fenómeno? Eres una abominación a la creación de Dios, ¡estas maldito!, ¡eres el
demonio!, ¿dónde esta mi hijo?, ¿qué has hecho con él? Cerré mis ojos.
Preguntandome porqué, considerando todas las cosas que había perdido, los
recuerdos de mis padres no estaban dentro de esas perdidas.
“¿Sam?”, dí un salto al escuchar mi nombre. Grace me llamó de nuevo desde su
habitación, apenas más alto que un susurro, preguntandose donde estaba. Ella
no parecía estar asustada. Abrí su puerta y la busque dentro de su cuarto. En la
luz el día pude ver que era la habitación de una persona mayor, no había
colores pastel o animales de peluche para Grace, si alguna vez los tuvo.
Cuadros con fotos de árboles en las paredes, todos eran marcos negros, una
combinación de muebles negros también, todos muy cuadrados y con
apariencia útil. Su toalla y alguna ropa colgaba de un mueble junto a un reloj
que también era negro con blanco. Había un estante, lleno de libros de misterio
pero nada de ficción a juzgar por los títulos. Probablemente ordenados
alfabeticamente. Me estremecí repentinamente al ver lo poco similares que
eramos. Se me ocurrió que si Grace y yo fueramos objetos, ella sería un
elaborado reloj dígital, sincronizado con la hora de Londres y yo sería una bola
de nieve, sacudiendo memorias en una bola de vidrio. Busqué algo que decir
que no sonara a una linea de presentación entre especies, “Buenos días” dije al
fin. Grace se levantó, su cabello estaba liso de un lado, pero enredado del otro.
Sus oscuros ojos se reflajaban con la luz. “¡Sigues aquí!, Oh! Tienes ropa,
quiero decir ya no tienes la ropa de quirofano”. Fui a recuperarlas mientras
dormías, “¿qué hora es?, oh! Estoy muy retrasada para ir a la escuela, ¿no es
así?”, “Son las once”. Grace gruñió y luego encogió los hombros. “Sabes, yo
nunca habí faltado a clases desde que inicie la preparatoria, incluso gané un
premio por ello el año pasado, una pizza gratis o algo así. Ella bajo de la cama.
A la luz del día pude ver lo sexy que era su camison. Me día la vuelta. “Jeje, no
tienes que ser tan casto sabes, no es como si estuviera desnuda” Posando
frente a su closet ella me miró, su expresión era traviesa. “Tú… ¿Tú no me has
visto desnuda, o sí?”. “Nooo” Mi respuesta vino muy apresurada, ella sonrió a
mi mentira y sacó unos jeans del closet. “Bueno… al menos que lo quieras
hacer ahora deberías voltearte.
Me recoste en la cama, con la cara hundida en la almohada que tenía su
aroma. Escuchaba al sonido que hacía mientras se vestía, mi corazón latía a
miles de kilometros por hora, susipiré, era culpable y ya no podía matener la
mentira.
“No quería hacerlo” dije. La cama hizó un extraño ruido cuando ella se sentó,
su rostro estaba muy cerca del mío.
“¿Siempre te la pasas pidiendo disculpas?” preguntó Grace. Mi voz fue ahogada
por la almohada. “Estoy tratando de que pienses que soy una persona decente,
y el decirte que te ví desnuda mientras tenía el cuerpo de otra especie ayuda
mucho”. Elle se solto a reir. “Tu no tienes la culpa, yo debí haber cerrado las
cortinas”. Hubo un largo silencio lleno de miles de mensajes no hablados, podía
oler que estaba nerviosa, el sudor en su piel, y podía escuhar el rapido latido de
su corazón que se transmitía por la cama hasta mi oído. Pudo ser muy facil el
cerrar las pocas pulgadas de separación de nuestros labios, y casí podía
escuchar a su corazón decirme “besame. . . besame”. Normalmente era muy
bueno en sentir lo que otras personas pensaban, pero con Grace todo lo que
creía saber era nublado por lo que yo quería.
Ella se rió discretamente, era un terrible y hermoso sonido,y completamente
diferente a los que había escuchado de ella. “Me estoy muriendo de hambre”,
dijo ella finalmente, “Vamos a conseguir algo de desayunar, ó más bien el
almuerzo”. Me levanté de la cama y ella me siguió. Yo estaba muy consciente
de su mano sobre mi espalda, empujandome hacia la puerta de la habitación.
Juntos entramos a la cocina, el sol era demasiado brillante, entraba por la
puerta trasera, reflejandose en la blanca mostrador, cubriendonos ambos con
luz blanca también. Debido a mi previa exploación yo sabía donde estaban las
cosas, así que comencé a sacar suministros. Mientras me movía a través de la
cocina, Grace me gritó, sus dedos encontraron mi codo, y su palma rosaba mi
espalda, encontrando excusas para tocarme. De reojo pude verla mientras me
miraba fijamente y pensando que yo no lo notaba, era como si nunca hubiera
cambiado, como si aún la deslumbrara desde el bosque, como si estuviera aún
sentada allí en su columpio de llanta y me observara con admirados ojos,
pelando mi piel, dejando solo mis ojos. Ella podía ver dentro de mi cabeza, aún
sabía que era mía.
“¿En que piensas?”, le pregunté mientras rompía un huevo dentro de una
vasija, y con la otra llenaba un vaso con jugo de naranja con mis dedos
humanos que ahora me parecían tan valiosos.
Grace se rió. “En que me estas haciendo el desayuno”. Su respuesta era muy
simple, no estba seguro de que la pudiera creer, no con los miles de
pensamientos que estaban compitiendo por un espacio dentro de mi cabeza,
todos al mismo tiempo. “¿En qué mas estas pensando?” volví a preguntar.
“En que espero que sepas como cocinar los huevos”, pero sus ojos se movieron
hacia mi boca solo por un segundo, y yo sabía que ella no estaba pensando
solo en huevos. Ella fue a la ventana y cerró las persianas, instantaneamente
cambiando el humor en la cocina. “Esto esta demasiado brillante” murmuró. La
luz aún se filtraba entre las persianas reflejando un horizonte de colo en sus
profundos ojos cafés y en el contorno de sus labios.
Me dí la vuelta, enfocandome de nuevo en los huevos revueltos y los vacié
sobre un plato, al mismo tiempo en que el pan saltaba del tostador. Los alcanzé
la mismo tiempo que Grace, y fue simplemente uno de esos momentos de
películas donde las manos se tocan y sabes que los personajes se van a besar,
solo que esta vez fueron mis brazos los que accidentalmente la rodearon,
presionandola contra el mostrador mientras trataba de alcanzar el tostador. Me
recargué en una esquina del refrigerador mientras me inclinaba. Yo estaba
perdido en mi vergüenza por mi torpeza que no me dí cuenta de esto hasta el
momento en que Grace cerró sus ojos, con su rostro levantado hacia el mío, la
besé, solo un leve rose de mis labios contra los suyos, no había nada animal.
Incluso en ese momento analizaba ese beso, sus posibles reacciones, sus
posibles interpretaciones de este, la manera en que la hizo estremecerse sobre
mi piel, los segundos que pasaron desde el momento en que toqué sus labios
hasta que abrió sus ojos. Grace me sonrió, sus palabras eran tentandoras pero
su voz fue dulce. “¿Eso es todo lo que tienes?”. Volví a tocar sus labios con los
míos, y esta vez fue una clase de beso muy diferente, eran seis años de espera
para esta clase de beso, sus labios volviendo a la vida bajo los míos, sabían a
deseo, sus dedos tocaron mis patillas y mi cabello, antes de colgarse a mi
cuello, se sentían maravillosos junto a mi piel. Yo era salvaje y dócil, estaba
hecho pedazos y reconstruido, todo al mismo tiempo. Por primera vez en mi
vida humana, mi mente no vagaba tratando de componer una canción para
guardar el momento y relfexionarlo más tarde. Por primera vez en mi vida, yo
estaba aquí y en ningún otro lugar.
Abrí mis ojos y eramos solo Grace y yo, y nadie más que Grace y yo. Ella
presionaba sus labios como si tratara de mantener mi beso dentro de ella, y yo
mantenía este momento, que era tan frágil como un pájaro en mis manos.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Sáb Nov 27, 2010 1:53 pm

CAPITULO 17

SAM

Temperatura: 15.6°C


Algunos días simplemente encajaban juntos, como una estilizada ventana. Un
centenar de pequeñas piezas con diferentes colores que se combinaban
creando una pintura completa. Las últimas 24 hrs habían sido igual a eso, la
noche del hospital había sido dolorosa, un enfermizo verde parpadeante, las
primeras oscuras horas de la mañana en la cama de Grace eran otro, oscuras y
púrpuras. El frío azul de esta mañana me recordaba a mi otra vida y por último
teníamos la brillante y clara pintura que fue nuestro beso.
En la pintura actual, nos sentamos en el cálido asiento de una vieja camioneta
bronco en la orilla de un sobrepoblado lote de autos en los alrededores del
pueblo. Parecía como si la pintura completa se stuviera acercando a sus últimos
detalles, un perfecto marco de algo que pensé nunca tendría.
Grace pasaba sus dedos alrededor del volante de la camioneta con una
expresión pensativa y luego me volteó a ver. “Juguemos a veinte preguntas”
me dijo. Yo estaba recostado en el asiento del copiloto con los ojos cerrados y
dejando que el sol de la tarde me calentara por la ventana, se sentía también.
“¿No deberías estar viendo otros autos?, el ir a comprar un coche generalmente
envuelve el hecho de comprar algo” le dije con una sonrisa.
“Yo no se comprar”, dijo Grace. “Yo solo veo lo que necesito y lo obtengo” Me
reí de su respuesta, estaba comenzando a darme cuenta de que esa
declaración era toda Grace. Ella entre abrio los ojos hacía mí obviamente
irritada y criuzó sus brazos frente a su pecho.
“Así que preguntas entonces, estas no son opcionales”.
Di un vistazo al lote de cochespar asegurarme que el dueño aún no hubiera
regresado de afinar un coche. Aquí en Mercy Falls la compañía que afinaba
coches y la compañía de coches usados eran la misma. “Esta bien, pero espero
que no sean nada demasiado vergonzoso”. Grace se acercó un poco más a mí
en su asiento y se recostó de manera muy parecida a la mía.“ Sentí como si
esta fuera la primera pregunta, su pierna presionada contra la mía, su hombro
presionado contra el mío, sus delicados zapatos descansaban sobre los míos. Mi
pulso se aceleró, aguardando por su pregunta. La voz de grace era práctica,
como si no supiera el efecto que estaba teniendo en mí. “Quiero saber lo que te
hacer ser lobo”. Esa era fácil. “Cuando la temperatura baja, yo me convierto en
lobo. Cuando hace frío de noche pero cálido durante el día, puedo sentirlo venir
y después, finalemente es lo suficientemente fío para convertime en lobo hasta
la llegada de la primavera.
“¿Los otros también lo hacen?” preguntó. Yo asentí. “¿Tiene mucho que no eres
lobo?” Tiene que estar muy cálido para poder convertirme en humano, dí una
pausa or un momento, preguntandome si este era el momento perfecto para
decirle. “Nadie sabe cuantos años le van a quedar donde pueda cambiar y
regresar, es diferente para cada lobo”. Grace solo, me veía. Esa misma larga
mirada que me había cuando ella era más jóven, allí tirada en el suelo
mirandome fijamente. Yo no pude leerla mejor de lo que pude en ese entonces,
sentí mi garganta cerrarse en aticipación por su respuesta, pero
afortunadamente ella cambio su pregunta.
“¿Cuántos más hay alla afuera?” Yo no estaba seguro, solo porque algunos de
nosotros ya no nos convertiamos en humanos. “Alrededor de veinte”. “Qué es
lo que comes?” Respondí rapidamente “Bebes conejos”. Ella entre cerro los
ojos, así que sonreí y le dije. “Conejos adultos también, les doy oportunidad a
ambos por igual. A ella no se le escapaba nada. “¿Qué es lo que tenías en
tucara la noche ue te toqué?” Su voz se mantuvo igual para esta pregunta,
pero algo en sus ojos dudaba, como si no estuviera segura de querer escuchar
la respuesta. Yo tenía que luchar un poco para recordar esa noche, Sus dedos
en mi pelo, en mi rostro. El culpable placer de estar tan cerca de ella. Él chico,
eal que mordieron, era sobre lo que ella esta realmente preguntando. “¿te
refieres a la sangre que ahabía en mi cara?”, Grace asintió. Una parte de mí
estba triste de que ella necesitara preguntarlo, pero por supuesto que ella
necesitaba hacerlo. Tenía toda la razón en no confiar en mí. “No era de él, del
chico” respondí. “Jack”, dijo ella. “Jack, yo repetí. “Yo supe del ataque, pero yo
no estaba allí”. Yo tuve que ir profundo en mi memoria para rastrear el origen
de la sangre que manchaba mi hocico. Mi cerebro humano me daba lógicas
respuestas, conejo, venado, rata de campo. Todas ellas más fuertes que mis
verdaderos recuerdos. Finalmente pude obtener mi verdadera respuesta de
entre mis pensamientos, aunque no estaba orgulloso de ella. “Era un gato, la
sangre. Yo atrapé un gato”. Grace suspiró, “¿Tú no estas enojada de que fuera
un gato o sí?”, le pregunté. “Tenías que comer, siempre y cuando no fuera
Jack, no me importaría si fuera un wallaby” (nissie: animal marsupial), pero er
obvio que su mente seguía pensando en Jack. Trate de recordar lo poco que
sabía del ataque, herido por que ella pensaba mal de mi manada. “El los
provocó, ¿sabes?” le dije. “¿Él qué?, ¿tu estuviste ahí?” Sacudí mi cabeza y
comencé a tratar de explicarle “no podemos. . . los lobos, cuando nos
comunicamos, lo hacemos con imágenes. Nada complicado y no através de
grandes distancias, pero si estamos cerca el uno del otro, podemos compartir
una imagen con otro lobo. Así que los lobos que atacaron a Jack, ellos me
enseñaron imágenes”.
“¿Se pueden leer la mente los unos a los otros?” Grace preguntó con
incredulidad. Yo sacudí virgorosamente mi cabeza, “¡No!. . . yo. . . es díficil
explicarlo siendo huma. . . cuando soy yo, es solo la manera en que hablamos,
pero como lobos nuestros cerebros son diferentes, no existen conceptos
abstractos. Cosas como el tiempo y nombres, emociones complicadas estan
fuera del alcance. Realmente lo usamos para cazar y para advertirnos de algún
peligro. “¿Y qué es lo que viste aceca de Jack?” preguntó. Yo bajé mi mirada,
se sentía extraño el recordar una memoria de lobo desde mi mente humana.
Busqué através de las nubladas imágenes en mi cabeza, reconociendo heridas
de bala en el pelaje de algunos lobos y machas de sangre en sus hocicos, era la
sangre de Jack. Algunos de los lobos me mostraron imágenes donde eran
golpeados por una. . . arma de fuego. Debió haber sido un arma con balas de
salva. Él estaba usando una playera roja, los lobos ven pobremente el color,
pero el rojo, ese si lo podíamos ver. “¿Porqué el haría eso?” preguntó Grace.
Sacudí mi cabeza, “No lo se, esa no es la clase de cosa que nos contamos”,
Grace estaba callada. Suponía que aún pensaba en Jack, nos sentamos en el
profundo silencio y yo empezaba a preguntarme si ella esta áun estaba
molesta, pero ella finalemente habló. “Así que tú nunca puedes abrir los regalos
de navidad”, la miré fijamente, sin saber como responder. La navidad era algo
que pasaba en otra vida, una lejos de la vida de lobo. Grace miró al volante.
“Yo estaba pensando, que tú nunca apareciste durante el verano y yo siempre
amé la navidad porque sabía que ibas a estar allí, en el bosque, como un lobo,
supongo que tiene que ver con el frío, ¿no es así? Pero eso significa que nunca
puedes abrir los regalos de navidad”. Yo sacudí mi cabeza, los últimos años
cambiaba tan temprano como para incluso ver las decoraciones de navidad en
las tiendas. Grace frunció el ceño aún mirando el volante, “¿Piensas en mí
cuando eres lobo?” Cuando soy un lobo, soy el recuerdo de un chico, tratando
de aferrarse a las más simples palabras. Yo no quería decirle la verdad, que no
podía recordar su nombre. “Pienso en la manera en que hueles” le dije con
sinceridad. Levanté mi mano y tomé un mechón de su cabello y lo acerqué a mi
nariz, el aroma de su shampoo me recordaba al aroma de su piel. Tragué saliva
y dejé caer de nuevo su cabello. Los ojos de Grace me siguieron de su hombro
hasta su regazo, y la miré tragar saliva también. La obvia pregunta de ¿Cuándo
iba a cambiar de nuevo? Colgaba entre nosotros, pero ninguno de los dos la
pudo pronunciar. No estaba listo para decirselo aún. Mi pecho me dolía al solo
pensar de dejar todo esto atrás. “Entonces” dijo ella. Puse su mano en el
volante. “¿Sabes manejar?”, saqué mi cartera de mi bolsillo y se la ofrecí. “El
estado de Minnesota piensa que sí puedo hacerlo”, ella sacó mi licencia de
conducir, la pusó contra el volante y la leyó en voz alta Samuel K. Roth, ella se
reía en sorpresa. Esta es una licencia de verdad, tu debes ser verdaderamente
real“, me reí. “¿Tú aun lo dudabas?”, en vez de responderme Grace me
devolvió mi cartera y me preguntó “¿Ese es tú nombre real?, ¿no se supone
que debes estar muerto como Jack?”. Yo no estaba seguro de querer hablar
sobre esto pero respondí de todas maneras. “No fue lo mismo, yo no fui
mordido tan gravemente, y unos extraños me salvaron de ser arrastrado, nadie
pronunció mi muerte como lo hicieron con Jack, así que sí, ese es mi nombre
real”. Grace lucía pensativa y yo me preguntaba que estaba pensando y luego
abruptamente me miró, con una oscura expresión. “Entonces, tus padres
sabem donde estas ¿no es así?, es por eso que ellos. . .” ella se detuvó y entre
cerró sus ojos. La pude ver pasar saliva de nuevo. “Te hace sentirte enfermo
por semanas”, le dijé, salvandola de terminar su enunciado. “La tóxina de lobo
supongo, mientras te esta cambiando. Yo no pude dejar de cambiar una y otra
vez sin importar cuan frío o caliente estuviera”, hice una pausa. Las imágenes
rondaban en mi cabeza como fotografías de una cámara de alguien más. ”Ellos
pensaron que estaba poseído, y después el clima fue más caliente y yo mejoré,
me volví estable, y ellos pensaron que estaba curado, salvado supongo, hasta
que llego el invierno. Por un tiempo trataron de que la Iglesia hiciera algo para
ayudarme, pero al final dicieron hacer algo ellos mismos, ambos estan ahora en
la carcel, sirviendo penas de cadena perpetua. Ellos no se dieron cuenta de que
yo era más díficil de matar que la mayoría de las personas. El rostro de Grace
tenía una pálida sombra verde y los nudillos de su mano conrtra el volante se
habpia puesto blancos. “Hablemos de algo más. Lo siento” le dijé, y realmente
lo sentía. “Hablemos de coches, ¿qué te parece este?, aunque realmente no se
nada sobre coches, pero al menos puedo pretender que sí lo se. Corre bien,
suena como algo que alguien diría si supiera de lo que estuviera hablando ¿no
crees?” Ella pensó en el tema, mirando al volante. “Realmente me gusta” dijó.
“Es muy feo” le dije generosamente, “Pero parece que la nieve no le haría
nada, y si le pegaras a un venado simplemente seguiría caminando”, y Grace
agregó: “Además tiene un atractivo y grande asiento delantero, me refiero a
qué yo simplemente puedo. . .” Grace se recostó a lo largo del asiento y hacía
mí, descansando una de sus manos sobre mi pierna. Era una definitivamente
una insinuación, tan cerca que sentí el calor de su aliento en mis labios. Tan
cerca que pude sentir que élla esperaba que me inclinara hacia ella también. En
mi mente una imagen de Grace en su patio trasero apareció, con su mano
extendida, suplicandome que viniera a ella, pero no pude hacerlo en ese
entonces, yo estaba en otro mundo, uno que me obligaba a mantener mi
distancia. Ahora, no podía evitar pensar si aún vivía en ese mundo, regído por
sus reglas. Mi piel humana simplemente se burlaba de mí, tendandome con
riquezas que desaparecerían a la siguiente nevada. Me senté derecho y mire a
otro lado antes de poder ver la decepción en su rostro. El silencio se hizo
inmenso.
“Cuentame lo que pasó después de que fuiste mordida”, le dije, solo por decir
algo. “¿Te enfermaste?” Grace se acomodó de nuevo en su asiento y suspiró,
me preguntaba cuantas veces ya la había desepcionado. “No lo se, parece que
fue hace tanto tiempo, supongo que tal vez si lo estuve, recuerdo tener gripa
después de que pasó”. Después de que fui mordido también tuve gripa, pero
también me sentía exhausto, con escalofríos, una náusea que me quemaba mi
garganta, huesos que dolían al cambiar de forma. Grace encogió los hombros.
“Fue el mismo año en que me quede encerrada en el coche, fue uno o dos
meses después del ataque, era primavera y hacía mucho calor. Mi papá me
había llevado con él para hacer unos encargos, porqué supongo que aún era
muy pequeña como para que me dejaran sola” Ella me miró para ver si aún
estaba escuchando, claro que lo hacía. “Como sea, tenía gripa y estaba muy
adormilada, así que de regreso a casa me quede dormida en el asiento trasero
y lo siguiente que recuerdo esel despertar en el hospital. Supongo que papá
llegó a casa y sacó las compras y se olvidó de mí, y me dejó encerrada en el
coche. Dijeron que traté de salir, pero yo realmente no lo recuerdo, no
recuerdo nada hasta que estaba en el hospital, donde la enferma me dijo que
era el día más caluroso en la historia de Mercy Falls. El doctor le dijó a mi papá
que el calor del coche me tuvó que haber matado, así que soy una chica
milagro, ¿qué te parece la resposabilidad de mis padres?” Yo sacudí mi cabeza
sin poderlo creer, hubo un breve silencio que me permitió observar la
consternación en su expresión y me recordó cuanto lamentaba no haberla
besado unos momentos atrás. Pensé en decirle. . . muestrame a lo que te
referías hace unos momentos, cuando me dijiste que te gustaba este asiento
delantero, pero no pude imaginar a mi boca pronunciar esas palabras, así que
yo salemente tomé su mano y recorrí su palma con mi dedo, haciendo figuras
en ella y tratando de memorizar cada huella de sus dedos. Grace hizó un
pequeño sonido de apreciación, y cerró sus ojos mientras mis dedos trazaban
circulos sobre su piel, de alguna manera esto era mejor que un beso.
Ambos dimos un salto cuando alguien golpeó la ventanilla del mi lado, el dueño
del lote estaba de pie junto a mí, observandonos. Su voz fue ahogada através
del vidrio. “¿Encontraron lo que buscaban, Grace se atravesó y abrió la
ventanilla, le hablaba a él pero me miraba a mí, su mirada era intensa cuando
ella dijó. . . ¡ABSOLUTAMENTE!

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 11:33 am

CAPITULO 18

GRACE

Temperatura: 3.3°C


Esa noche Sam se quedó de nuevo en mi cama, dormido castamente en el
extremo más alejado del colchón, pero de alguna manera, durante la noche
nuestros cuerpos emigraron juntos. Me medio desperté temprano por la
mañana, mucho antes del amanecer, la habitación estaba bañada por la luz
pálida de la luna, y me encontre a mi misma presionada contra la espalda de
Sam, mis manos hechos bola junto a mi pecho como una momia. Yo apenas y
podía ver la oscura curva de su hombro, y algo sobre esa forma, el gesto que
parecía mostrar, me llenó de una terrible especie de cariño feroz. Su cuerpo
estaba caliente y olía tan bien, como a lobo y árboles, y a hogar que enterré mi
rostro en su hombro y cerré los ojos otra vez. El hizo un ruido suave y se dio la
vuelta, colocando sus hombros en mi contra, presionandose más contra mí.
Justo antes de que me volvíera a dormir, mi respiración se desaceleró, y tuve
un breve y quemante pensamiento: no puedo vivir sin esto. Tiene que haber
una cura.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 11:46 am

CAPITULO 19

GRACE

Temperatura: 22.4°C


El día siguiente fue inusualmente justo, demasiado bello como para ir a la
escuela, pero yo no podía faltar un segundo día sin tener una muy buena
excusa. No era como si me fuera atrasar demasiado, pero parecía que cuando
tú nunca faltas a la escuela durante un cierto período de tiempo, las personas
tienden a notarlo cuando lo haces. Rachel ya había llamado dos veces y dejó un
sinisestro mensaje de voz diciendo que había elegido el día equivocado para
faltar a clase, ¡Grace Brisbane!
Olivia no había llamado desde nuestra discusión en la sala, así que pensé que
eso significaba que aún no estábamos en buenos términos.
Sam me llevó a la escuela manejando la camioneta bronco, mientras me
apresuraba a termina algunas de mis tareas de Inglés que no había hecho el
día anterior. Una vez que se había estacionado, abrí la puerta, dejando entrar
una ráfaga de aire inusualmente cálido. Sam volvió su rostro hacia la puerta
abierta, con los ojos medio cerrados.
"Me encanta este clima. Me siento tan. . . yo".
Al verlo disfrutar del sol, el invierno parecía a un millón de millas de distancia, y
yo no podía imaginarlo dejandome. Yo quería memorizar la línea torcida de su
nariz para después soñar despierta con él. Por un momento, sentí una
apuñalada irracional de culpa, de que mis sentmientos por Sam estuvieran
sustituyendo a los que tenía por mi lobo, hasta que recordé que ¡él era mi lobo!
Nuevamente, tuve la extraña sensación de que la tierra se movía debajo de mí
solo por el hecho de su existencia, pero esta fue inmediatamente seguida por
un alivio. Mi obsesión era ahora tan. . . fácil. Lo único que tenía que explicarle a
mis amigos era de donde había venido mi nuevo novio.
"Supongo que ya me tengo que ir", le dije. No quiero hacerlo”.
Los ojos de Sam se abrieron aún más y el se centró en mí. "Voy a estar aquí
cuando vuelvas, lo prometo.", y agregó, de manera muy formal, "¿Puedo usar
tu coche? Me gustaría ver si Beck aún sigue siendo humano, y si no lo es, al
menos quiero saber si su casa tiene la calefacción encendida”.
Yo asentí, pero una parte de mí deseaba que la calefacción estuviera apagada
en la casa de Beck. Yo quería a Sam de vuelta en mi cama, donde podría evitar
que desapareciera como el sueño que era él. Salí de la camiontea bronco con
mi mochila en la espalda.
"No te ganes ninguna multa, Piloto de carreras”
Al pasar por delante del vehículo, Sam bajó su ventanilla."¡Hey!"
"¿Qué?" respondí.
Tímidamente, él dijo, "Ven aquí Grace." Sonreí a la forma en que dijo mi
nombre y me acerque a la ventana, sonriendo aún más cuando me di cuenta de
lo que él quería. Su cuidadoso beso no me lleno, tan pronto como se separo
mis labios él suspiró y se retiró hacia atrás. "Voy hacer que llegue tarde a la
escuela."
Le sonreí. Yo estaba en la cima del mundo. "¿Estarás de vuelta para las tres de
la tarde?"
"No me lo perdería."
Lo vi salir del estacionamiento, ya sentía la duración del día escolar extienddose
delante de mí.
Un cuaderno golpeó mi brazo. "¿Quién era ese?"
Me volví y ví a Rachel, traté de pensar en algo que fuera más fácil que la
verdad. "¿Mi aventón a la escuela?"
Rachel no me insistió en el tema, sobre todo porque su cerebro ya estaba en
otra cosa. Me agarró del codo y empezó a dirigirme hacia la escuela.
Seguramente, seguramente, tenía que haber algún tipo de recompensa eterna
que me esperaba para justificar el asistir a la escuela en un día tan hermoso
como este, con Sam en mi coche. Rachel movió mi brazo para llamar mi
atención. "¡Grace!. Pon atenció. Había un lobo afuera de la escuela el día de
ayer. En el estacionamiento. Todo el mundo lo vió cuando la escuela termino".
"¿Qué?" Me dí la vuelta y miré por encima de mi hombro hacia el
estacionamiento, tratando de imaginar un lobo entre los coches. Los escasos
pinos que bordeaban el terreno realmente no se parecían a los de la orilla del
bosque, el lobo habría tenido que cruzar varias calles y patios para llegar al
estacionamiento.
"¿Cómo era el lobo?"
Rachel me lanzó una mirada extraña. "¿El lobo?"
Yo asentí.
"Como un lobo. Gris. "Rachel vio mi mirada fulminante y encogió los hombros.
"No lo sé, Grace, de color ¿gris azulado?, con arañazos en su hombro. Se veía
desaliñado ".
Así que fue Jack. Tenía que serlo.
"Debío haber sido un caos total", le dije.
"¡Sí!, debiste haber estado aquí, chica lobo. Hablo en serio. Nadie resultó herido
gracias a Dios, pero Olivia enloqueció completamente. Toda la escuela
enloqueció. Isabel estaba totalmente histérica e hizó toda una escena."
Rachel me apretó el brazo. "Así que, ¿por qué no respondiste el teléfono?"
Entramos a la escuela, las puertas se mantenían abiertas, dejando entrar el
cálido aire.
"Mi batería se murió", respondí.
Rachel hizo una mueca y habló más fuerte para ser escuchada entre la
aglomeración de alumnos en los pasillos. "Entonces, ¿estás enferma? nunca
pensé que viviría para ver el día en que faltaras a clases. Entre tu ausencia en
clase y animales salvajes rondando el estacionamiento, pensé que el mundo
estaba llegando a su fin. Estaba esperando por la lluvia de sangre".
"Creo que tuve una especie de virus de veinticuatro horas", le contesté.
"Ewwww, ¿debería no tocarte?" Pero en lugar de alejarse, Rachel me golpeó el
hombro dandome una sonrisa. Yo me reí y la empujé, y mientras lo hacía, vi a
Isabel Culpeper. Mi sonrisa se desvaneció. Estaba apoyada contra la pared
cerca de uno de los bebederos, con los hombros caídos hacia delante. Al
principio pensé que estaba mirando su teléfono celular, pero luego me dí
cuenta de que sus manos estaban vacías y ella sólo estaba mirando el suelo
fijamente. Si ella no hubiera sido una princesa de hielo, yo hubiera pensado que
estaba llorando. Me preguntaba si debería hablar con ella.
Como si leyera mis pensamientos, Isabel en ese momento levantó la mirada, y
sus ojos que eran tan similares a los de Jack se encontraron con los míos. Podía
leer el reto en ellos: ¿Qué estás mirando, eh?
Aparté mi mirada rápidamente y seguí caminando con Rachel, pero tuve esa
incómoda sensación de que habían aún cosas por decirnos.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 11:50 am

CAPITULO 20

SAM

Temperatura: 3.9 ° C


Mientras estaba recostado en la cama de Grace esa noche, sorprendido por la
noticia de la aparición de Jack en la escuela, miraba al techo, sin poder dormir,
la oscuridad era solo interrumpida por el halo oscuro de su cabello sobre la
almohada. Y entonces pensé en los lobos que no actuaban como lobos. Y pensé
en Christa Bohlmann.
Habían pasado años desde que el recuerdo de Christa había cruzado por mi
mente, pero el ceño fruncido de Grace cuando hablaba de Jack, y el acecho al
lugar donde no pertenecía lo había traído todo de nuevo a mi memoria.
Recordé el último día que la vi, cuando Christa y Beck estaban pelenado en la
cocina, en la sala, rn el pasillo, de nuevo en la cocina, gruñendo y gritandose el
uno al otro mientras se rodéaban como lobos. Yo era más joven, alrededor de
ocho años, por lo que Beck me parecía parecido como un gigante en ese
entonces, un furioso dios que apenas podía contener su ira. Dando vueltas y
más vueltas a la casa con Christa, una mujer joven y corpulenta, con un rostro
manchado por la rabia.
"Has matado a dos personas, Christa. ¿Cuándo le vas a hacer frente a eso?"
"¿Las maté? ¿Las maté?" Su voz era estridente en mis oídos, como uñas
raspando vidrio. "¿Y que hay de mí? Mírame a mí. Mi vida se acabó".
"No se ha terminado," Beck la interrumpió. "Aún respiras ¿no es así? Tu
corazón sigue latiendo. No puedo decir lo mismo de tus dos víctimas."
Recuerdo retrocediendo a la voz de Christa, un grito apenas comprensible.
"¡Esto no es una vida!"
Beck, furiosó le gritó sobre el egoísmo y la responsabilidad, y ella replicó con
una serie de palabras vulgares que me sorprendió escuchar, yo nunca antes
había oído esas palabras.
"¿Qué hay de ese tipo en el sótano?" Beck preguntó. Yo apenas podía ver la
espalda de Beck, desde mi punto en la sala. "Tu lo mordiste Christa. Ahora has
arruinado su vida. Y también matasté a dos personas. Sólo porque te llamaban
con palabras desagradables. Sigo esperando a ver algún remordimiento tuyo.
Algo que me de una garantía de que esto no volverá a suceder".
"¿Por qué yo te debería garantizar algo? ¿Qué me has dado tú?" Christa gruñó.
Sus hombros encogidos se estremecieron. "¿Y ustedes se hacen llamar una
manada? Ustedes son un aquelarre, una abominación, un culto. Yo voy a hacer
lo que yo quiera y voy a pasar por esta vida como yo quiera."
La voz de Beck eran terriblemente uniforme. Recuerdo que de repente sentí
lástima por Christa, porque Beck detenía su furia cuando estaba en su peor
momento. "Prometeme que esto no volverá a suceder."
Ella entonces me miró, no, no a mí, sino a través de mí. Su mente estaba en
algún lugar lejos de allí, escapando a la realidad de su cambiante cuerpo. Pude
ver una vena extenderse justo en la mitad de su frente, y me di cuenta de que
sus uñas eran garras. "Yo no te debo nada. Vete al infierno".
Beck dijo en voz baja, "¡Vete de mi casa!"
Ella lo hizo, cerró la puerta de vidrio con tanta fuerza que los platos en los
armarios de la cocina temblaron. Unos momentos más tarde, escuché la puerta
abrirse y cerrarse de nuevo, mucho más tranquila, como si Beck hubiera ido
tras ella.
Recordaba que era lo suficientemente frío como para que me preocupara que
Beck pudiera cambiar para el invierno y dejarme solo en la casa. Ese miedo fue
suficiente para que me deslizara fuera del pasillo y dentro de la sala de estar,
justo cuando escuché un masivo crack.
Beck tranquilamente entro a la casa, temblando de frío con la amenaza del
cambio, y cuidadosamente cargo una pistola en el mostrador. Y entonces se dio
cuenta de mi presencia, yo, de pie en la sala, con los brazos cruzados, mis
dedos agarrando mi bíceps.
Todavía recuerdo la forma en que su voz sonaba cuando dijo, "No toques eso,
Sam." Hueco, confuso. El había ido a su despacho y puso su cabeza sobre sus
brazos, se quedo así todo el resto del día. Al anochecer, él y Ulrik habían salido
sus voces eran baja y silenciosas, a través de la ventana, había visto a Ulrik
sacar una pala de la cochera.
Y ahora, aquí estaba yo, acostado en la cama de Grace, y en algún otro lugar
estaba Jack. Personas enojadas no se hacían buenos hombres lobo.
Mientras que Grace estaba en la escuela, yo había manejado hasta la casa de
Beck. La calzada entrada estaba vacía y las ventanas oscuras, yo no tuve el
corazón para entrar y ver cuánto tiempo había estado desocupada. Sin Beck
para hacer vigilar la seguridad de la manada, ¿quien se suponía que debía
mantener a en línea a Jack?
Una sensación desagradable de responsabilidad empezaba a apretarme por
detrás de mi garganta. Beck tenía un teléfono celular, pero no podía recordar el
número sin importaba cuánto tiempo hojeaba en mis recuerdos. Apreté mi
rostro contra la almohada y rezé para que Jack no mordiera a nadie, porque si
él se convirtia en un problema, yo no pensaba que fuera lo suficientemente
fuerte para hacer lo que debería hacerse.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 11:51 am

CAPITULO 21
SAM
Temperatura: -2.8°C
Cuando la alarma de Grace sonó a la mañana siguiente a las 6:45 para
despsertarse e ir a la escuela, gritando electrónicas obscenidades a mi oído, yo
de inmediato me levant de un salto, con mi corazón palpitantando con fuerza,
tal como lo había hecho el día anterior. Mi cabeza estaba repleta de sueños:
lobos y humanos y manchas de sangre en los labios.
"Ummmm," Grace murmuró, despreocupada, y tiró de las sábanas alrededor de
su cuello. "Apaga eso, ¿quieres? Ya en un momento me levanto. En. . .un
segundo." Ella se dio la vuelta, su cabello rubio apenas era visible por encima
del borde de la frazada, y se hundió en la cama como si se hubiera convertido
en parte del colchón.
Y eso fue todo. Ella estaba dormida y yo no lo estaba.
Me recosté contra su cabecera y deje que durmiera unos minutos más junto a
mí, cálida y soñando placenteramnente. Le acaricie el cabello cuidadosamente
con mis dedos, formando una línea a través de su frente, alrededor de su oreja
y solo un poco hacia arriba de su largo cuello, donde su pelo dejaba de ser un
cabello limpio y propio y en su lugar comenzaba a ser solo pelusas de bebé que
iban hacia todas partes. Eran fascinantes, estas suaves plumas suaves que
crecerían para ser su cabello. Yo estuve muy tentado a inclinarme y morderlas
muy suavemente, en despertarla y besarla y retrasarla para la escuela, pero no
podía dejar de pensar en Jack y Christa y en las personas que se convertian en
malos hombres lobo. Si fuera a la escuela, ¿acaso podría seguir el rastro de
Jack con mi sentido del olfato que ahora era más débil?
"Grace", dije en voz baja. "Despierta".
Ella hizo un suave ruido que, más o menos se traducía como dejame en paz, en
el idioma del sueño.
"Es hora de despertar", le dije, y metí mi dedo en su oreja.
Grace gritó y me golpeó a mí. Y ella ya estaba de pie.
Nuestras mañanas juntos, estaban empezando a tener la comodidad de una
rutina. Mientras que Grace seguía perseguida por el sueño y tropezaba hacia la
ducha, yo ponía un pan en la tostadora para cada uno de nosotros y convencía
a la cafetera de hacer algo que sonaba como hacer realmente café.
De vuelta en su dormitorio, escuchaba a Grace cantar desafinada en la ducha,
mientras me ponía mis jeans y revisaba sus cajones en busca de calcetines que
no se parecieran muy de chica como para que los tomara prestado.
Oí a que mi respiración se detuvo, incluso antes de sentirlo. Fotografías,
acomodadas entre sus bien dobaldos calcetines. Fotos de los lobos. De
nosotros. Con cuidado, levanté la pila del cajón y me dirigí hacia la cama.
Dandole la espalda a la puerta como si estuviera haciendo algo ilícito, hojeé las
fotos con los dedos, lentamente. Había algo fascinante en ver estas imágenes
con mis ojos humanos. Algunos de los lobos a los que les podía unir los
nombres humanos eran los mayores, los que siempre habían cambiado antes
de mí. Beck, grande, voluminoso coloe azul-gris. Paul, negro y de apariencia
limpia. Ulrik, de color marróngris. Salem, con muescas en su oído y un ojo que
no le funcionaba bien. Suspiré, aunque no sabía por qué.
La puerta se abrió detrás de mí, dejando una ráfaga de vapor que olía al jabón
de Grace.
Grace se puso detrás de mí y apoyó su cabeza en mi hombro, yo respiraba
envuelto en su aroma.
"¿Mirandote a ti mismo?", Preguntó.
Mis dedos que se agitaban entre las fotos, se congelaron. "¿Yo estoy aquí?"
Grace le dió la vuelta a la cama y se sentó frente a mí. "Por supuesto. La
mayoría de las fotos son de ti, ¿no te reconoces a tí mismo? Oh. . . Por
supuesto que no. Dime quién es quién".
Más lento aún, hojeé las imágenes de nuevo como mientras ella se sentaba
junto a mí, la cama se quejaba de sus movimientos. "Ese es Beck. Él siempre
está a cargo de los nuevos lobos." Aunque sólo había habido dos nuevos lobos
despues de mí: Christa y el lobo que ella había creado, Derek. El hecho era que
yo no estaba acostumbrado a tener jóvenes recién llegados, por lo general
nuestra manada crecía por otros lobos de más edad que nos encontraban, no
por la adición de novatos salvajemente nacidos, como Jack. "Beck es como un
padre para mí." Sonaba raro el decirlo así, incluso si era cierto. Yo nunca había
tenido que explicarselo a nadie. Él había sido el que me había tomado bajo su
protección después de que escapé de mi casa, y él que había pegado de nuevo,
cuidadosamente, los fragmentos de mi cordura.
"Me doy cuenta de como te sientes acerca de él", dijo Gracia, y parecia
sorprendida por su propia intuición. "Tu voz es diferente cuando hablas de él".
"¿Lo es?" Ahora era mi turno para estar sorprendido. "Diferente ¿cómo?"
Ella encogió los hombros, luciendo un poco tímida. "No lo sé. Orgulloso,
supongo. Creo que es dulce. ¿Quién es ella? "
"Shelby", le dije, y no había orgullo en mi voz para ella. "Ya te hablé antes
sobre ella".
Grace miró mi cara.
La memoria de la última vez que Shelby y yo nos habíamos visto hizo que mi
intestino girara incómodamente. "Ella y yo no vemos las cosas de la misma
manera. Ella cree que el ser un lobo es un regalo".
A mi lado, Grace asintió, y yo estaba agradecido de dejarlo así.
Pasé a través de las fotografías, más de Shelby y Beck, hasta que me detuvo
ante la negra figura de Paul. "Ese ese Paul. Él es el jefe de la manada cuando
somos lobos. Ese es Ulrik junto a él. "Señalé al lobo marróngris al lado de Paul.
"Ulrik es como un tío loco ó algo así. Un tío alemán. Él maldice mucho".
"Suena muy bien."
"Es muy divertido." En realidad, yo debí haber dicho era muy divertido. Yo no
sabía si ésta había sido su último año, o si aún podría tener otro verano.
Recordaba su risa, como una bandada de cuervos al despegar, y la forma en
que se aferraba a su acento alemán, como si no pudiera ser Ulrik sin el.
"¿Estás bien?", Preguntó Grace, frunciendo el ceño.
Sacudí la cabeza, mirando a los lobos en las fotografías, tan claramente los
animales veían a través de mis ojos humanos. Mi familia. Yo. Mi futuro. De
alguna forma, las fotografías borraban una línea que no estaba dispuesto a
cruzar todavía.
Me di cuenta de que Grace tenía su brazo alrededor de mi hombro, su mejilla
se apoyaba en mí, consolandome a pesar de que no podía entender lo que me
estaba molestando.
"Me gustaría que los hubieras conocido", le dije, "cuando todo el mundo era
humano." No sabía cómo explicarle la gran parte de mí que eran ellos, sus
voces y rostros como seres humanos, y sus olores y formas como los lobos.
Que perdido me sentía ahora, el único que llevaba piel humana.
"Dime algo sobre ellos", dijo Grace, su voz se ahogaba en contra de mi
camiseta.
Dejé que mi mente revoloteara sobre mis recuerdos. "Beck me enseñó a cazar
cuando yo tenía ocho años. Lo odiaba." Recordé estar de pie en la sala de
Beck, mirando fijamente al la primera helada del invieron cubrir las ramas de
los árboles, brillante y parpadeamte a la luz de la mañana. El patio trasero
parecía un planeta peligroso y extraño.
"¿Por qué lo odiabas?" Preguntó Grace.
"No me gustaba ver la sangre. No me gustaba lastimar las cosas. Yo tenía ocho
años. "En mis recuerdos, parecía yo ser pequeño, inocente. Yo había pasado
todo el verano anterior haciendome creer que ese invierno, con Beck, sería
diferente, que no iba a cambiar y que me iba a seguir comiendo los huevos que
cocinaba Beck para siempre. Pero a manera en que las noches se hicieron más
frías, incluso los corto viajes afuera hacian temblar mis músculos, yo sabía que
el momento en que sería incapaz de evitar el cambio venía pronto, y que Beck
no estaría a mi alrededor para cocinarme por más tiempo. Pero eso no queria
decir que me iría de buena gana.
"Entonces ¿Porqué cazar?" Preguntó Grace, siempre lógica. "¿Por qué no solo
dejar comida allí afuera para ustedes mismos?"
"Hah. Le hicé la misma pregunta a Beck, y Ulrik dijo: "Ya, y los mapaches y
zarigüeyas, también?"
Grace se rió, demasiado encantada con mi pesima impresión del acento Ulrik.
Sentí una oleada de calor rodar por mis mejillas, se sentía bien el hablar con
ella sobre la manada. Yo amaba el brillo en sus ojos, la rareza curiosa en su
boca, ella sabía lo que yo era y quería saber más. Pero eso no queria decir que
era correcto el decirle. Ella era laguien fuera de la manada. Beck siemre había
dicho siempre, a los únicos que tenemos que proteger es a nosotros mismos.
Pero Beck no conocía a Gracie. Y Grace no era solo una humana. Ella tal vez no
había cambiado, pero había sido mordida y era loba en el interior. Tenía que
serlo.
"¿Y qué pasó entonces?" Preguntó Grace. "¿Qué fue lo que cazaste?"
"Conejos, por supuesto”, le respondí. "Beck me sacó mientras que Paul los
esperaba en una camioneta para recogerme después, en caso yo fuera
inestable, lo suficiente para cambio de nuevo." No pude olvidar cómo Beck me
había detenido en la puerta antes de salir, doblándose para poder mirar a mi
rostro. Estaba inmóvil, tratando de no pensar en cambiar y romperle el cuello a
un conejo con los dientes. En decirle adiós a Beck por el invierno. El había
tomado mi hombro y me dijo: "Sam, lo siento. No te asustes."
Yo no había dicho nada, porque yo estaba pensando que hacía demasiado frío,
y Beck no cambiaría de nuevo después de cazar, y entonces yo no tengo a
nadie que sabía cocinar bien los huevos. Beck hizo huevos perfecto. Más que
eso. Beck me mantuvo Sam. En aquel entonces, con las cicatrices en las
muñecas aún tan fresco, que había estado tan peligrosamente cerca de la
fractura en algo que no era ni humanos ni lobos.
"¿Qué estás pensando?" Preguntó Grace. "Dejaste de hablar."
Miré hacia arriba, me había dado cuenta de que había apartsdo la mirada .
"Camb. . . ".
Grace presionó su barbilla en mi hombro, su voz era vacilante. Ella me hizo una
pregunta, que me había pedido antes. "¿Te duele?"
Pensé en el lento proceso de agonía, la modificación, la flexión de los músculos,
el abultamiento de la piel, la molienda de los huesos. Los adultos siempre
habían tratado de ocultar sus cambios de mí. Pero no me daba miedo, sólo me
compadecía, ya que incluso Beck se quejaba de dolor.
Yo era un mal mentiroso, así que no me molesté en intentarlo. "Sí".
"Es algo que en me entristece pensa, que lo tuviste que hacer cundo soloneras
un pequeño niño", dijo Grace. Estaba frunciendo el ceño y parpadeando sus
brillantes ojos. "En realidad, me molesta mucho. Pobre pequeño Sam." Me tocó
la barbilla con un dedo y yp me apoyé la mano.
Era como si tuviera ocho años otra vez. Me dolía el pecho, mi respiración era
rápida.
"Muéstrame como soy", le pregunté a Grace, inclinandole las fotos con ella.
"Por favor".
La dejé tomar la pila de mi mano y la vi ponerlas a la luz, pasando las fotos, en
busca de una en particular. "Esta és favorita”
Miré a la foto que me había entregado. Un lobo me veí, y tenía mis ojos, un
lobo me seguía mirando desde el bosque, la luz del sol tocana los bordes de su
piel. La mire y la mire, esperando a que significara algo. Esperando un poco de
reconocimiento. Parecía injusto que las identidades de los otros lobos estaban
tan claras para mí en sus fotografías, pero que la mío se escondera. ¿Qué había
en esta foto, que hacía que los ojos d eGrace se iluminaran?
¿Y si no era yo? ¿Y si ella estaba enamorada de un lobo ó de otro que pensaba
que era yo? ¿Cómo iba a saberlo?
Grace era ajena a mis dudas y malinterpretó mi silencio como fascinación.
Desplegó sus piernas y se puso de pie, frente a mí, luego pasó una mano por
mo pelo. Levantó la palma de la mano a la nariz, inhalando profundamente.
"Sabes. . . aún hueles a lobo".
Y yo, en vez de decirle alguna cosa que me podría haber hecho sentir mejor. Le
entregué la foto para que se la llevara. Grace se detuvo en la puerta, apenas
refeljada con la opaca luz gris de la mañana, y me volvió a mirar, a mis ojos,
mi boca, mis manos, de tal manera que hizo sentir algo en mi interior y desató
unl nudo insoportable en él
Yo no creía que perteneciera aquí en su mundo, un niño atrapado entre dos
vidas, arrastrando los peligros de los lobos hacía mí, pero cuando ella dijo mi
nombre, esperando a que yo la siguera, supe en ese momento que haría
cualquier cosa para quedarme aquí. . . con ella.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 11:52 am

CAPITULO 22
SAM
Temperatura: 16.8°C
Pasé mucho tiempo rodeando el estacionamiento, después de dejar a Grace.
Frustrado con Jack, frustrado por la lluvia, frustrado con las limitaciones de mi
cuerpo humano. Yo podía oler que un lobo había estado allí, sólo un ligero olor
del rastro de un lobo, pero no podía localizar una dirección o incluso decir con
certeza que había sido Jack. Era como estar ciego.
Finalmente me di por vencido y finalmente, después de estar sentado en el
coche durante varios minutos, decicidí ceder a la atracción de la casa de Beck.
Yo no podía pensar en ningún otro lugar en particular para iniciar la búsqueda
de Jack, pero el bosque detrás de la casa era un lugar lógico para encontrar a
lobos en general. Así que me dirigí hacia mi vieja casa de verano.
Yo no sabía si Beck había sido un humano este año, ni siquiera podía recordar
claramente mi propios meses de verano. Los recuerdos se borraban entre sí
hasta que se convertian en un compuesto de estaciones y olores, sus orígenes
ocultos.
Beck había estado cambiando por más tiempo que yo, por lo que parecía poco
probable que él hubiera sido humano este año, cuando yo no lo había sido.
Pero también sentía que debería haber tenido más años de cambios de una
forma a otra, más que esto. Yo no había estado cambiando por tan tiempo
como él. ¿Cuándo mis veranos se habían ido?
Necesitaba a Beck. Necesitaba su orientación. Yo quería saber por qué la bala
me había hecho humano, quería saber cuánto tiempo más tenía con Grace.
Necesitaba saber si este era el final.
"Tú eres el mejor de ellos", me había dicho una vez, y todavía recordaba la
forma de su rostro cuando me lo dijo. Cuadrada, confiable y sólida. Un ancla en
un mar agitado. Yo sabía lo que quería decir: el más humano de la manada.
Eso fue después de que hubiera visto a Grace desde su columpio de llanta.
Pero cuando llegué a la casa, esta todavía estaba vacía y oscura, y mis
esperanzas se disiparon. Se me ocurrió que todos los otros lobos
probablemente ya habian cambiado para el invierno, ya no quedaban muchos
lobos jóvenes. A excepción de Jack, ahora. El buzón estaba repleto de sobres y
avisos de la oficina de correos notificandole a Beck que recogiera más correo en
la oficina principal. Lo tomé todo esto y lo puse en el coche de Grace. Yo tenía
una llave de su apartado postal, pero la tomaría más tarde. Me negaba a
pensar que no volvería a ver de nuevo a Beck.
Pero el hecho era que si Beck no estaba por allí, a Jack no le habían mostrado
las reglas. Y alguien tenía que sacarle de la escuela y de la civilización hasta
que detuviera sus imprevisibles cambios que venían con ser un lobo nuevo. Su
muerte ya le había hecho bastante daño a la manada. Yo no iba a dejar que
nos expusiera, ya fuera cambiando en público ó mordiendo a alguien.
Ya que Jack ya había hecho una visita a la escuela, me decidí a operar bajo la
suposición de que él también había tratado de volver a casa, así que me dirigí
hacia el hogar de los Culpepers. No era ningún secreto en lugar donde él vivía,
todo el mundo en el pueblo conocía la enorme mansión de estilo Tudor que
podría ser vista desde la carretera. La única mansión en Mercy Falls. Yo no
creía que nadie estuviera en casa a esta hora del día, pero de todos modos
estacione la camioneta bronco de Grace aproximadamente a media milla de
distancia por si acaso y atrevesé el bosque de pinos a pie.
Efectivamente, la casa estaba vacía, aparecía ante mí como una gran estructura
de un cuento viejo. Al dar un rápido tour por las puertas apareció el olor
inconfundible de lobo.
Yo no podía decir si el estaba adentro, o como yo, había venido mientras todo
el mundo estaba fuera y ya había regresado a los bosques. Recuerdando lo
vulnerable que era en mi forma humana, me di la vuelta y olfaté el aire,
buscando entre los pinos una señal de vida. Nada. O al menos nada lo
suficientemente cerca como para que mis sentidos humanos puedieran
reconocerlo.
Ya que era una acción de rigor, entré en la casa para ver si Jack estaba allí, o
tal vez ya secuestrado en una habitación cerrada reservada para los monstruos.
Tampoco estaba orgulloso de mi trabajo al entrar a la casa, hice añicos una
ventana en la puerta de atrás con un ladrillo y me ti la mano a través del
agujero irregular y gire la perilla.
Ya en el interior, busque de nuevo en el aire. Pensé que olía a lobo, pero era
débil y un poco rancio. No estaba seguro de por qué Jack podría oler de esa
manera, pero seguí el rastro a través de la casa. Mi camino me condujo a un
conjunto masivo de puertas de roble, estaba seguro de que el camino me
estaba llevando a otra parte.
Cuidadosamente la empujé para abrirla, entonces respiró hondo.
El salon de la entrada estaba lleno de animales. Rellenos. Y no eran de peluche.
El tenue cuarto tenía un techo alto y daba la sensación de una exposición de
museo: Animales de América del Norte, o algún tipo de santuario a la muerte.
Mi mente buscaba letras de canciones, pero sólo pudo formar una sola frase:
Llevamos las sonrisas de los muertos.
Me estremecí
En la media luz que se filtraba por lo alto de las ventanas redondas encima de
mi cabeza, parecía como si no hubiera suficientes animales para llenar el arca
de Noé. Allí había un zorro, rígidamente con una codorniz rellena en su boca. Y
por alla un oso negro, pasando por encima de mí con las garras extendidas. Un
lince, arrastrándose eternamente a lo largo de un tapete. Y un oso polar, con
peces disecados en sus patas. ¿Se podía disecar un pez? Yo nunca lo había
considerado.
Y entonces, en medio de una manada de ciervos de todos los tamaños y
formas, vi la fuente del olor que había detectado anteriormente: Un lobo
mirando sobre su hombro hacia mí, enseñando sus dientes, ojos de vidrio
amenazantes. Caminé hacia él, alcanzando a tocar su frágil piel. Bajo mis
dedos, el olor rancio florecía, liberando secretos a mi nariz, y reconocí el aroma
único de mi bosque. Mis manos se convirtieron en puños, y dí un paso atrás,
rastreando la piel. Era uno de nosotros. Tal vez no. Tal vez sólo un lobo.
Excepto que nunca antes había conocido a un lobo normal en nuestros
bosques.
¿Quién eras? "Le susurré. Pero la única característica común entre las dos
formas de un hombre lobo eran los ojos, hacía tiempo que había sido extraídos
y remplazados por un par de los de vidrio. Me preguntaba si Derek, quien fue
acribillado a balazos la noche en que fue asesinado, se uniría a este lobo en
este macabro zoológico macabro. La sola idea retorció mi estómago.
Miré alrededor de la sala una vez más y después me retiré hacia la puerta
principal. Cada pedazo de mi parte animales que todavía quedaba en mí me
gritaba para que me alejara de este olor a muerte que llenaba la sala. Jack no
estaba aquí y yo no tenía ninguna razón para quedarme.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 11:54 am

CAPITULO 23
GRACE
Temperatura: 11.2 °C
"Buenos días." Papá me miró mientras servía café en un termo de viaje. El
estaba muy bien vestido para ser sábado, probablemente estaba tratando de
vender alguna acció a alguno de sus inversionistas ricos. "Tengo que
encontrarme con Ralph en la oficina a las ocho y media. Sobre el hotel
Wyndhaven".
Yo parpadeó varias veces, mis ojos estaban vidriosos. Todo mi cuerpo se sentía
pegajoso y lento aún con sueño. "No me hables, aún no estoy despierta. "A
través de mi niebla, sentí una punzada de culpa por no ser más amigable; en
realidad no lo había visto desde hacía días, ni mucho menos realmente hablado
con él. Sam y yo habíamos pasado la noche anterior hablando sobre el extraño
cuarto extraño de animales disecados en casa de los Culpepers y
preguntandonos donde iba hacer Jack su siguiente aparición. Esta mañana
ordinaria con papá se sentía como un retorno brusco a mi vida antes de Sam.
Papá me hizo un gesto con la cafetera. "¿Quieres un poco de esto?"
Moví mis manos y solo señalé. "Sólo viertelo allí. Lo voy a salpicar en mi cara.
¿Dónde está mamá?" No la había escuchado hacer ruido en el piso de arriba.
Cuando mamá se preparaba para salir de la casa, normalmente requería de una
gran cantidad de golpes indiscriminados y ruídos que indicaban el arrastre de
calzado por la habitación.
"Fue a una galería en Minneapolis."
"¿Por qué salió tan temprano? Es prácticamente ayer todavía. "Papá no
respondió, estaba mirando por encima mi cabeza hacia la televisión, esta
mostraba uno de esos talk shows de la mañana. El invitado del programa, que
vestia en color caqui, estaba rodeado por todo tipo de animales bebés en cajas
y jaulas. Esto me recordó a la habitación de los animales que Sam había
descrito. Papá frunció el ceño cuando uno de los dos hosts con cautela acarició
una zarigüeya bebé, la cual silbaba. Me aclaré la garganta. "Papá. ¡Concenrate!.
Tráeme una taza de café y llenalo o juro que morire. Y no voy a limpiar mi
cuerpo si lo hago".
Papá, aún viendo la televisión, busco en el armario una taza. Sus dedos
encontraron mi favorita, una taza azul, que uno de los amigos de mamá había
hecho y la empujó hacía la cafetera a través del mostrador para mí. El vapor se
precipitó en mi cara mientras lo servía.
"Así que Grace, ¿cómo está la escuela?", Me pregunté a mí misma.
Papá asintió, con los ojos ahora cenrtrados en el bebe Koala que luchaba por
liberarse de los brazos del invitado.
"Oh, está bien", seguí hablando, y papá hizo un pequeño murmullo para
demostrar que estaba de acuerdo. Yo añadí: "Nada especial, aparte del grupo
de pandas que llevaron, y los profesores que nos abandonaron a caníbales
salvajes”, hice una pausa para ver si ya había llamado su atención, al no ver
ningpun resultado insití " Después todo el edificio se incendió, hubo mucho
drama, y después solo sexo sexo sexo sexo".
Los ojos de papá saltaron bruscamente, y se volvió hacia mí frunciendo el ceño.
"¿Qué es lo que dijiste que te estaban enseñando en la escuela?"
Bueno, al menos había captado más de lo que yo le había dado crédito. "Nada
interesante. Estamos escribiendo historias cortas para Inglés. Son odiosas. No
tengo nigpun talento para escribir ficción".
"Ficción acerca de sexo", preguntó él, dudoso.
Sacudí la cabeza. "Ve a trabajar papá. Vas a llegar tarde."
Papá se rascó la barbilla, había omitido un bello al afeitarse. "Eso me recuerda
a que necesito regresar el limpiadora Tom. ¿Lo has visto?"
“¿Tú necesitas regresar el limpiador a quién?"
"El limpiador para armas. Creo que lo puse en el mostrador, ó tal vez debajo de
él”: Se agachó y empezó a rebuscar en el gabinete debajo del fregadero.
Yo fruncí el ceño. "¿Por tienes limpiador para armas?"
Señalo al estudio. "Para la pistola."
Campanas de alerta sonaban en mi cabeza. Yo sabía que mi padre tenía un
rifle, este colgaba de la pared del estudio. Pero yo no recordaba haberlo visto
limpiandolo. Se limpian las armas después de que las utilizas, ¿no es así? "¿Por
qué pediste prestado un limpiador?"
"Tom me lo prestó para limpiar mi rifle después de que salimos. Sé que debería
limpiarlo más amenudo, pero no pienso en eso cuando no lo estoy usando."
"¿Tom Culpeper?" Le pregunté.
El sacó la cabeza del gabinete, con una botella en la mano. "Sí".
"¿Tú fuise de cacería con Tom Culpeper? Ese eras tú el otro día?" Mis mejillas
comenzaban a enrojecerse. Recé para que él dijera no.
Papá me lanzó una mirada. El tipo de mirada que usaba para decir algo como
Grace, por lo general eres razonable. "Algo tenía que hacerse Grace".
"¿Tú fuiste parte de ese grupo de caza? ¿El que fue tras de los lobos?",
pregunté. "No puedo creer que tú. . ." La imagen de Papá arrastrandose a
través de los árboles, con su rifle en su mano, los lobos huyendo frente a él, de
repente parecía muy fuerte, y tenía que detenerla.
"Grace, lo hice también por ti" dijo él.
Mi voz salió muy suave. "¿Le disparaste a alguno de ellos?"
Papá pareció darse cuenta de que la pregunta era importante. "Disparos de
advertencia," dijo.
Yo no sabía si era verdad o no, pero yo no quería hablar más con él. Sacudí mi
cabeza y me dí la vuelta.
"No te pongas de mal humor", dijo papá. Me besó en la mejilla, me quedé
inmóvil cuando lo hizo, y recogió su café y su maletín. “Portate bien. Nos vemos
despúes. "
De pie en la cocina, con las manos alrededor de la taza azul, escuche como el
coche de papá encendía en la entrada y luego desaparecía lentamente.
Después de que se había ido, la casa se instaló en su conocido silencio, era
tanto confortante como deprimente. Podría haber sido cualquier otra mañana,
sólo el silencio y el café en mis manos, pero no lo era. La voz de papá disparos
de advertencia, todavía flotaba en el aire.
Él sabía lo que yo sentía por los lobos, y aún así había actuado a mis espaldas y
hecho planes con Tom Culpeper.
La traición me dolía.
Un suave ruido suave de la puerta llamó mi atención. Sam estaba de pie en el
pasillo, con el pelo mojado y desaliñado despues de una ducha, sus ojos en mí.
Había una pregunta escrita en todo rostro, pero yo no le dije nada. Me
preguntaba lo que papá haría si supiera de Sam.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 11:55 am

CAPITULO 24
GRACE
Temperatura: 11.2 ° C
Pasé la mayor parte de la mañana y de la tarde revisando mi tarea de Inglés
mientras que Sam estaba recostado en el sofá, con una novela en la mano. Era
una especie de ligera tortura el estar en la misma habitación con él, pero
separados de manera bastante efectiva por un libro de texto. Después de varias
horas sólo interrumpidas por una breve pausa para el almuerzo breve, yo no
pude soportarlo más.
"Siento como si estuvieramos perdiendo nuestro tiempo juntos", le confesé.
Sam no me contestó, y me di cuenta de que no me había escuchado. Repetí mi
declaración, y el parpadeó, lentamente sus ojos se centraron en mí mientras
regresaba del mundo donde había estado sumergido y dijó: "Estoy feliz solo por
estar aquí contigo. Eso es suficiente".
Estudié su rostro durante un largo rato, tratando de decidir si realmente lo
sentía.
Fijandose en su número de página, Sam dobló cuidadosamente la orilla de la
página y dijo: "¿Quieres ir a algún sitio? Si ya te cansaste de estudiar,
podríamos ir a hurgar a la casa de Beck, para ver si Jack a regresado por allí."
Me agradaba la idea. Desde la aparición de Jack en la escuela, me sentía
intranquila acerca de dónde y cómo se presentaría la próxima vez. "¿Crees que
él estará ahí?"
"Yo no lo sé. Los lobos nuevos siempre parecían encontrar su camino hacia alla,
y ahí es donde la manada tiende a vivir, en ese tramo de la frontera del bosque
detrás de la casa", dijo Sam. "Sería bueno pensar que finalmente él hubiera
encontrado su camino hacia la manada." Su rostro parecía preocupado, pero no
llegó a decir por qué. Yo sabía por qué yo quería que Jack encajara la manada,
no quería que nadie expusiera a los lobos por lo que eran. Pero Sam parecía
estar preocupado por algo más grande e inombrable.
En la luz de oro de la tarde, manejé la camioneta bronco hacia la casa de Beck',
mientras Sam me daba las instrucciones. Teníamos que seguir el tortuoso
camino alrededor de la frontera del bosque por alrededor de treinta y cinco
minutos para llegar a la casa. No me había dado cuenta de lo mucho que se
extendía el bosque hasta que se lo rodeamos. Creo que tenía mucho sentido,
¿De que otra manera se podría ocultar a una maneda completa de los lobos, sin
cientos de hectáreas despobladas para ayudar? Acerqué la bronco a la entrada
hasta llegar a la fachada de ladrillo. Las ventanas oscuras parecían ser unos
ojos cerrados, la casa estana abrumadoramente vacía. Cuando Sam abrió su
puerta, el dulce aroma de los pinos que resguardaban el patio llegó a mi nariz.
"Bonita casa." Me quedé mirando las altas ventanas que brillaban en el sol de la
tarde. Una casa de ladrillo de este tamaño fácilmente podría imponerse, pero
no había un ambiente que te hiciera sentir así, tal vez la expansión de los setos
cortados de igual manera al frente o el comedero de pájaros que estaba
desgastado y que parecía que había surgido del césped. Era una especie de
cómodo lugar. Parecía el tipo de lugar que crearía a un muchacho como Sam.
Le pregunté, "¿Cómo lo consiguó Beck?"
Él frunció el ceño. ¿La casa? Él solía ser un abogado de hombres ricos, así que
él tiene dinero. Él compró la casa para la manada".
"Eso es muy generoso de su parte", le dije y cerré la puerta del coche.
"¡Maldición!".
Sam se inclinó sobre el techo de la camioneta y me miró. "¿Qué?"
"Deje las llaves en el coche. Mi cerebro estaba en piloto automático".
Sam se encogió de hombros no dandole importancia. "Beck tiene un Slim-jim
en la casa (nissie: herramienta de desbloqueo que se utiliza para abrir los
automóviles sin necesidad de la llave), podemos tomarla cuando volvamos del
bosque".
"¿Un Slim-Jim? Que apropiado", le dije, sonriendole. "Me gusta los hombres con
habilidades ocultas".
"Bueno. . . aquí tienes uno", respondió Sam. El volvió su rostro hacia los
árboles en el patio trasero. "¿Están lista para entrar?"
La idea era a la vez convincente y aterradora. Yo no había estado en el bosque
desde la noche de la caza, y antes de eso, había estado ahí la tarde en que
había visto a Jack con los demás lobos. Parecía que sólo los recuerdos de estos
bosques estaban llenos de violencia.
Me di cuenta de que Sam estaba sosteniendo su mano hacia mí. "¿Tienes
miedo?"
Me preguntaba si había una manera de tomar su mano sin admitir mi miedo.
No era precisamente miedo. Sólo una emoción que se arrastraba a lo largo de
mi piel y levantaba el vello de mis brazos. El aire era fresco, no el típico aire
muerto del invierno. Eso facilitaba el que hubier mucha comida para los lobos
sin que tuvieran que atacarnos. Los lobos son animales tímidos.
Sam me tomó de la mano, su agarre era firme y su piel se sentía caliente
contra el fresco aire de otoño. Sus ojos me estudiaban, grandes y luminosos en
el resplandor de la tarde, y por un momento me encontré inmersa en su
mirada, recordando esos ojos que estudiaba cuando eran parte del rostro de un
lobo. "No tenemos que buscarlo en este momento", dijo él.
"Yo quiero ir." Era verdad. Una parte de mí quería ver donde Sam viva durante
estos meses fríos cuando no merodeaba por el límite de nuestro patio trasero.
Y una parte de mí, la parte que le dolía la pérdida cuando la manada aullaba
por la noche, me estaba rogando que siguiera ese ligero aroma de la manada a
través del bosque. Todo eso pesaba en mí más que cualquier pedazo de mí
ansiedad. Para probar mi voluntad, me dirigí hacia el patio trasero, llegando al
límite del bosque, sin soltar la mano de Sam.
"Ellos se mantendrán alejados de nosotros", dijo Sam, como si todavía tuviera
que convencerme. "Jack es el único que se acercaría a nosotros."
Miré hacia él con la ceja levantada. "Sí. . . acerca de eso. Él no va a venir hacia
nosotros con mucha ferosídad tipo película de terror, ¿o sí?"
"No te convierte en monstruo. Sólo se te quita tus inhibiciones, dijo Sam.
"¿Acaso era muy agresivo cuando estaba en la escuela?"
Yo, al igual que el resto de la escuela, había oído la historia de cómo Jack había
mandado a un chico al hospital después de una fiesta, yo lo había descartado
como chisme hasta que ví al chico con mis propios ojos, caminando por los
pasillos con la mitad de su cara todavía hinchada. Jack no necesitaba de una
transformación para convertirse en un monstruo.
Le hice una mueca. "El era un poco agresivo. . . sí."
"Si te hace sentir mejor," dijo Sam, no creo que él esté aquí. Aunque realmente
espero que aparezca."
Así que entramos en el bosque. Este era un tipo diferente de bosques de aquél
que limitaba con el patio de mis padres. Estos árboles estaban muy apretados,
la maleza se mezclaba entre los troncos como si los estuviera sosteniendo.
Zarzas atrapaba mis jeans, y Sam se detenía a recoger fresas de nuestros
tobillos. No vimos ningún signo de Jack, o de cualquiera de los lobos, durante
nuestro lento progreso lento. De hecho, no pensaba que Sam estuviera
haciendo un muy buen trabajo de exploración de los bosques que nos
rodeaban. Tuve una gran actuacuón al pretender que no me daba cuenta de
que él se detenía a mirarme cada pocos segundos. . .
No mucho tiempo despues me encontre con enredando mi cabello con un par
de ramas, que tiraban de él dolorosamente. Sam se detuvo para quitarmelas.
"Se pondra mejor", prometió. Era dulce que él pensara que estoiba a asustarme
lo suficiente como para regresa al coche. Como si yo tuviera algo mejor que
hacer que ver como cuiadosamente el sacudía las ramas y los erizos de mi pelo.
"No estoy preocupada por eso," le aseguré. "Solo estoy pensando que nunca
sabríamos si alguien más estuviera por aquí. Los bosques pueden continuar
infinitamente."
Sam pasó los dedos por mi cabello como si estuviera más rebabas del árbol,
aunque yo sabía que ya se habían ido todas, y probablemente él también lo
sabía. Hizo una pausa y me sonrió, y luego inhaló profundamente. "No huele a
que estemos solos".
Y yo sabía que el me miraba, esperando para que yo lo comprobara, a que
admitiera que si lo intentara, yo podía oler el aroma de la vida oculta, de la
manada a nuestro alrededor. En su lugar, tomé su mano de nuevo y le dije
"Guíame, sabueso."
La expresión de Sam se volvió un poco nostálgica, pero el me llevó a través de
la maleza, hasta una colina. Tal como lo prometió, era aún mejor. Las espinas
se adelgazaron y los árboles crecían más altos y más rectos, sus ramas no
comenzaban sino hasta unos pocos metros sobre nuestras cabezas. El blanco
de la corteza de los abedules pelados parecía de mantequilla a la luz que
penetraba por la tarde, y sus hojas parecían de oro delicado. Me volví a Sam, y
sus ojos reflejaban el misma amarillo brillante.
Me detuve en seco. Era mi bosque. El bosque de oro a donde siempre había
imaginaba huir. Sam, viendo mi cara, dejó caer su mano de la mia y dio un
paso atrás para mirarme.
"Hogar", dijo él. Creo que él estaba esperando para a que yo dijera algo. O tal
vez no me estaba esperando que yo dijera algo. Tal vez lo vio en mi rostro. Yo
no tenía nada que decir, solo miraba a la luz brillante en nuestro alerededor y a
las hojas que colgaban de las ramas como plumas.
"Hey." Sam me cogió del brazo, mirando a ambos lados de mi rostro, como si
estuviera buscando algunas lágrimas. "Te ves triste."
Me volví lentamente en círculo, el aire parecía moteado y vibrante a mí
alrededor. Le dije: "Yo siempre solía imaginar venir aquí, cuando era pequeña.
No puedo imaginar cómo lo habría podido ver." Probablemente no tenía sentido
lo que estaba diciendo, pero yo seguí hablando, tratando de razonar. "El
bosque detrás de mi casa no se parece a este. No hay abedules. Ni hojas
amarillas. No sé cómo lo puedo reconocer."
"Tal vez alguien te hablo de él".
"Creo que recordaría si alguien me dijera cada pequeño detalle sobre esta parte
del bosque, hasta el color del este cielo brillante. Yo ni siquiera sé cómo alguien
podría haberme dicho todo eso. "
Sam dijo: "yo te hable de él. Los lobos tienen formas divertidas de
comunicación. Mostrandose imágenes entre ellos, cuando están cerca uno del
otro".
Me volví hacia donde él estaba de pie, una mancha oscura contra la luz, y lo
mire fijamente. "Tu no te vas a detener, ¿verdad?" le pregunte.
Sam sólo me miró intensamente, la silenciosa mirada lupina que yo conocía tan
bien, triste e intensa.
"¿Por qué siempre tienes que regresar a eso?"
"Tu fuiste mordida." Él camino lentamente en círculo alrededor mío,
arrastrando las hojas con su pie, y mirandome debajo de sus oscuras cejas.
"¿Y?" pregunte.
"Así que es acerca de quién eres. Se trata de ser uno de nosotros. Tú no
podrías haber reconocido este lugar si no fueras un lobo también Grace. Sólo
uno de nosotros hubiera sido capaz de ver lo que yo te mostre." Su voz era tan
seria, sus ojos tan intensos. "Yo no podría, no podría ni siquiera hablar contigo
en este momento si no fueras como nosotros. Se supone que no debemos
hablar sobre lo que somos con la gente normal. No es como si tuvieramos
muchas reglas para vivir, pero Beck me dijo que esa es una regla que no se
puede romper. "
Eso no tenía sentido para mí. "¿Por qué no?"
Sam no dijo nada, pero sus dedos tocaron su cuello, donde le habían
disparado, mientras lo hacía, yo ví las pálidas y brillantes cicatrices en su
muñeca. Me parecía mal que para alguien tan dulce como Sam, él tuviera que
portar siempre la evidencia de la violencia humana. Me estremecí con el frío
cada vez mayor de la tarde. La voz de Sam era suave. "Beck me contaba
historias. La gente nos mata en todo tipo de maneras horribles. Morimos en los
laboratorios, nos dispararan y nos envenenan. Podría ser la ciencia lo que nos
cambia, Grace, pero todo lo que las personas ven es magia. Creo en lo que
dice Beck. No podemos decirle a la gente, no a los que no son como nosotros".
Yo le dije: "Yo no cambio Sam. Yo no soy realmente como tú." La decepción
hizo un nudo en mi garganta, uno que no podía tragar.
Él no contestó. Nos quedamos juntos en el bosque durante un largo rato antes
de que el suspirara y hablara de nuevo.
"Después de que te mordieron, yo sabía lo que pasaría. Esperé a que
cambiaras, cada noche, para poderte traer de vuelta y evitar que te
lastimaran." Una ráfaga de viento frío levanto su pelo y envió una lluvia de
hojas de oro brillando a su alrededor. El extendió sus brazos, dejándolos caer
en sus manos. El parecía un ángel de la oscuridad, en un bosque de otoño
eterno. "¿Sabías que puedes tener un día feliz por cada una de estas que
atrapas?"
Yo no sabía lo que quería decir, incluso después de que abrió el puño y me
mostrara la hoja arrugada en su mano.
"Un día feliz por cada hoja que atrapes." La voz de Sam era suave.
Vi los bordes de las hojas, poco a poco ondeando en la brisa." ¿Cuánto tiempo
esperaste?"
Hubiera sido insoportablemente romántico, si el hubiera tenido la valentía de
mirarme a la cara y decirmelo, pero en su lugar, bajó la vista al suelo y a sus
botas desgastadas que se paraban sobre las hojas, un sinfín de posibilidades
para días felices en el suelo. "Nunca he dejado de esperar".
Y yo también debí haber dicho algo romántico, pero tampoco tuvo el valor para
hacerlo. Así, que en vez de eso, ví la forma tímida en la que se chupaba el labio
y la manera en que estudiaba las hojas, y depués le dije: "Eso debe haber sido
muy aburrido."
Sam se echó a reír, una risa divertida. “Tu solías leer mucho. Y pasabas mucho
tiempo dentro de la ventana de la cocina, donde no te podía ver muy bien."
"¿Y no suficiente tiempo desnuda delante de la ventana de mi habitación?" Yo
me burlé.
Sam se puso rojo. "Eso", dijo él, "no es el punto de esta conversación."
Sonreí dulcemente por su vergüenza, y comencé a caminar de nuevo,
levantando algunas hojas doradas. Oí que lagunas de ellas raspaban detrás de
mí. "¿Y me puedes decir de nuevo cuál era el punto?"
“¡Olvídalo!" Dijo Sam. "¿Te gusta este lugar o no?"
Me detuve en seco, girando hacia él. "Hey." Lo señale, alzó las cejas y se
detuvo en seco también. "Tu no creías que Jack estaría aquí, ¿verdad?"
pregunte.
Sus gruesas y oscuras cejas se acercaron aún más.
"¿En verdad tenías la intención de buscarlo?"
El alzó sus manos, rindiendose. "¿Qué quieres que diga?"
"Tu solo estabas tratando de ver si yo lo podía reconocer, ¿no es así?" Dí un
paso más, cerrando la distancia entre nosotros. Podía sentir el calor de su
cuerpo, incluso sin todavía tocarlo, el frío cada vez aumentaba cada vez más.
"Tu de alguna manera me hablaste sobre esto. ¿Cómo me lo pudiste mostrar?"
"Sigo tratando de explicartelo. Pero tu no quieres escucharlo, porque eres
terca. Es la forma en que hablamos, es la única manera de expresarnos que
tenemos. Sólo son imágenes. Sólo sencillas imágenes. Tu has cambiado,
Grace. Sólo que tu piel no lo ha hecho. Quiero que me creas." Tenía las manos
aún en alto, pero estaba empezando a sonreírme, y se reflejaba en la luz.
"Así que sólo me trajiste aquí para ver esto." Di un paso adelante de nuevo, y él
dio un paso atrás.
"¿Te gusta?"
"Con falsas pretensiones." Otro paso adelante y otro hacia atrás. La sonrisa se
amplió.
"Entonces, ¿te gusta?"
"Cuando sabía perfectamente que nadie más vendría."
Sus dientes brillaban en su sonrisa. "¿Te gusta?"
Le dí un golpe a su pecho con mis manos. "Tu sabes que lo amo. Sabías que yo
lo haría." Fui a golpearlo de nuevo, y él me agarró de las muñecas. Por un
momento nos quedamos ahí, él me mirandome con la media sonrisa capturada
en su rostro, y yo mirandolo tambien: Solo eramos un chico y una chica.
Hubiera sido el momento perfecto para besarme, pero no lo hizo. Él sólo me
miró y me miró, y para cuando me di cuenta de que bien podría besarlo yo, me
di cuenta de que su sonrisa se desvanecía.
Sam bajó lentamente mis muñecas y las liberó. "Estoy contento de que te
guste", dijo, en voz muy baja.
Mis brazos aún colgaban de los costados, justo donde Sam los había puesto. Yo
fruncí el ceño. "Se suponía que me besarías."
"Pensé en ello." Respondió.
Yo solo me quedé mirando a la forma suave y triste de sus labios, lucían igual
que su voz. Probablemente lo estaba mirando fijamente, pero no podía dejar de
pensar en lo mucho que quería que él me besara y lo estúpido que era el que
yo lo deseara así. "¿Por qué no lo haces?"
El se inclinó y me dio el más ligero de los besos. Sus labios, frescos y secos,
siempre muy respetuosos y muy desesperantes. "Tengo que entrar pronto",
susurró. "Está haciendo más frío".
Por primera vez presté atención al viento helado que cortaba en mis mangas
largas. Una de las ráfagas de viento arrojó miles de hojas que caían de nuevo
en el aire, y por un segundo, pensé que olía a lobo.
Sam se estremeció.
Mirandolo a la cara en la penumbra, de repente me di cuenta de que sus ojos
tenían miedo.

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