Black and Blood


 
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 Maggie Stiefvater - Shiver

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 11:56 am

CAPITULO 25
SAM
Temperatura: 2.8 °C
Nosotros no corrímos hacia la casa. Correr habría significado reconocer algo
que yo no estaba dispuesto hacer frente con ella a mi lado, algo que yo era. . .
En su lugar, caminamos con pasos grandes, hojas y ramas se rompían bajo
nuestros pies, nuestros alientos ahogaban los otros sonidos de la noche. Esta
era fría y serpenteaba bajo mi cuello, sentía el endurecimiento de la piel
convirtiendose en piel de gallina.
Si no soltaba du mano, estaría bien.
Un giro erróneo nos llevaría lejos de la casa, pero yo no podía concentrarme en
los árboles que me rodeaban. Mi visión brillaba con los recuerdos de humanos
cambiando bruscamente a lobos, cientos de cambios que había presencuado
durante mis años con la manada. El recuerdo de la primera vez que había visto
cambiae a Beck estaba grabada en mi mente, era más real que la puesta de sol
rojo que gritaba a través de los árboles en frente de mí y Grace. Me acordé de
la blanca y fría luz que entraba por las ventanas de la sala en casa de Beck, y
recordé la línea de sus hombros que se sacudía mientras él se tomaba armas
del la patre trasera del sofá.
Me quedé junto a él, mirandolo, no había palabras en mi boca.
"¡Sáquenlo de aquí!" Beck gritó, con la cara hacia el pasillo, pero con los ojos
cerrados. "¡Ulrik, llevate a Sam fuera de aquí!"
Los dedos de Ulrik que en ese entonces rodeaban mi brazo era tan ajustados
como los dedos de Grace que me tomaban ahora, tirando de mí a través de los
bosques, conduciendonos de nuevo sobre el camino que habíamos tomando
antes. La Noche se acurrucaba en los árboles, esperando alcancanzarnos, fría y
negra. Pero Grace no apartó la mirada del sol que brillaba a través de los
árboles mientras se dirigía hacia él.
La aureola brillante del sol me cegó, haciendo siluetas entre los árboles, y de
repente yo tenía siete años de nuevo. Vi la estrella de mi colcha tan claramente
que me tropecé. Mis dedos se agarraron de la tela, arrugandola y rompiendola
entre mis manos.
"¡Mamá!" Mi voz se quebró en la segunda sílaba. "Mamá, me voy a enfermar!"
Yo estaba enredado en el suelo entre mantas y el ruido y vómitos, temblores y
arañaba el suelo, tratando de aferrarme a algo, cuando mi madre llegó a la
puerta de la habitación, era una silueta familiar. La miré, mi mejilla se apoyaba
contra el suelo, yo empezaba a decir su nombre, pero ningún sonido salió de mi
boca.
Ella se dejó caer sobre sus rodillas y me miró cambio por primera vez.
"Por fin, dijo Grace, desgarrando mi cerebro de nuevo hacia los bosques que
nos rodeaban. Había perdido su aliento, como si hubiéramos estado corriendo.
"Ahí está la casa."
No podía dejar que Grace me viera cambiar. Yo no podía cambiar ahora.
Seguí la mirada de Grace hacia la parte trasera de la casa de Beck, un destello
cálido de color rojo marrón en esta fría noche azul.
Y ahora yo estaba corríendo.
A dos pasos del auto, todas mis esperanzas de entrar en calor en la bronco
fueron aplastados en el momento en que le tomó a Grace inútilmente tirar de
la puerta cerrada. En el interior, las llaves se sacudieron con la fuerza de su
esfuerzo. El rostro de Grace se torció con frustración.
"Vamos a tener que probar con la casa", dijo ella.
Nosotros no teníamos que forzar la entrada en la casa de Beck. El siempre
dejaba una llave de repuesto pegada en la pared de la puerta de atrás. Traté
de no pensar en las llaves del coche colgando en el encendido de la bronco, si
las tuvieramos, yo ya habría entrado en calor. Mis manos temblaban mientras
yo tomaba la llave de repuesto y trataba de introducirla en el cerrojo. Yo ya me
estaba haciendo daño. ¡Date prisa, idiota. Date prisa!
Yo simplemente no podía dejar de temblar.
Grace cuidadosamente me quitó la llave, sin ni siquiera un mínimo de miedo,
aunque ella tenía que saber lo que estaba sucediendo. Cerró una de sus manos
cálidas sobre mí, tratando de ahuyentar el frío y mis temblores, con la otra
mano, ella metió la llave en el picaporte y abrió la puerta.
Dios, por favor que la planta este encendida. Por favor, que la calefacción este
encendida.
Su mano estaba en mi codo, empujandome dentro de la oscura cocina. Yo no
podía arrojar el frío, se aferraba a cada pedazo de mí. Mis músculos empezaron
a sufrir calambres y puse mis dedos sobre mi cara, con los hombros encogidos.
"No", dijo Grace, su voz era aún firme, como si estuviera respondiendo una
simple pregunta. "No, ven, vamos."
Ella me apartó de la puerta y la cerró detrás de mí. Su mano se deslizó a lo
largo de la pared junto a la puerta, encontrando los interruptores de luz, y,
milagrosamente las luces se encendieron, iluminadoi todo en color fluorescente.
Grace me tomo de nuevo, arrastrandome más lejos de la puerta, pero yo no
quería moverme. Yo sólo quería hacerme bolita y rendirme "No puedo, Grace.
Ya no puedo."
Yo no se si le había dicho eso en voz alta o no, pero ella no me escucho de
todos modos. En cambio, ella me sentó en el suelo directamente encima de una
rejilla de ventilación, y se quitó la chaqueta para envolverla alrededor de mis
hombros y en encima de mi cabeza. Luego se sentó delante de mí y puso mis
frías manos sobre su cuerpo.
Sacudí y apreté los dientes para evitar temblar, intentando concentrarme en
ella, en ser humano, en calentarme. Ella estaba diciendo algo, yo no podía
entenderla. Su voz era demasiado fuerte. Todo era demasiado fuerte. Olía aquí
adentro. Estaba tan cerca, su olor explotaba en mis narices. Me dolía. Todo me
hacía daño. Me quejé, muy suavemente.
Ella se levantó de un salto y corrió por el pasillo, con las manos golpeando los
interruptores de la luz mientras los hacía, y luego ella desapareció. Yo Gemí y
puse mi cabeza sobre mis rodillas. No, no, no, no. Yo ya ni siquiera sabía lo que
se suponía debpia estar luchando. ¿El dolor? ¿Los temblores?
Ella estaba de vuelta. Tenía las manos mojadas, me tomó de las muñecas y su
boca se movía, su voz sonaba fuerte pero era indescifrable. Los sonidos era
para los oídos de alguien. La miré fijamente, y ella me empujó de nuevo, era
más fuerte de lo que yo pensaba que era. Me puse de pie, y mi altura de
alguna manera me sorprendia. Despues me estremecí con tanta violencia que
su chaqueta se me cayó de los hombros. El aire frío golpeaba mi cuello y me
estremecía tanto que y casi me fui sobre mis rodillas.
La chica me agarró aún más fuerte y me llevó tomado de los brazos, hablando
todo el tiempo, en voz baja, haciendo sonidos relajantes. Ella me empujó hacia
una puerta y el calor emanaba de su interior. Dios, no. No. No. Traté de salir y
luchó contra sus brazos, mis ojos estaban fijos en la pared del cuarto de
azulejos. Una bañera estaba delante de mí, parecía una tumba. El vapor salía
del agua, el calor era tentador y maravilloso, pero cada parte de mi cuerpo se
resistió.
"Sam,¡ no trates de luchar contra mí! Lo siento. Lo siento, pero no sé qué otra
cosa pueda hacer".
Mis ojos aún estaban fijos en la bañera, y aferré mis dedos al borde de la
puerta. "Por favor", susurre.
En mi cabeza, las manos me sujetaban dentro de la bañera, las manos que
olían a infancia y a la familiaridad de abrazos y sábanas limpias y todo lo que
yo siempre había conocido. Me empujaron dentro del agua. Hacía calor, la
temperatura de mi cuerpo estaba caliente. Las voces contaban juntas, estas no
decían mi nombre. Corta. Corta. Corta. Corta. Ellos hacían agujeros en mi piel,
dejando salir lo que estaba dentro. El agua tenía franjas de color rojas tenue.
Yo grité, luché, grité. Ellos no hablaban. La mujer gritó dentro del agua
mientras me sujetaba hacia dentro de ella. Yo soy Sam, les dije, sosteniendo mi
rostro sobre el agua roja. Soy Sam. Soy Sam. Soy. . .
“¡Sam!" La chica me arrancó de la puerta y la empujé contra la pared, me
tropecé y caí dentro de la bañera. Ella me empujó mientras yo luchaba para
recuperar mi equilibrio, ella envío mi cabeza contra la pared y dentro del agua
hirviendo.
Me quedé inmóvil, hundiendome, el agua se cerraba sobre mi cara, hirviendo
mi piel, hirviendo mi cuerpo, ahogando mis temblores. Grace levantó
suavemente mi cabeza fuera del agua, sosteniendola en sus brazos, con un pie
en la bañera detrás de mí. Estaba empapada y temblando.
"Sam", dijo ella. "Dios, ¡lo siento. Lo siento mucho. Lo siento! Yo no sabía qué
otra cosa hacer. Por favor perdóname. Lo siento."
Yo no podía dejar de temblar, mis dedos se aferraban en el borde de la bañera.
Yo quería salir, quería que ella me abrazara para poder sentíeme seguro.
Quería olvidarme de la sangre que corría por las cicatrices en mis muñecas.
"Sacame de aquí” susurré. "Por favor, sacame".
"¿Está lo suficientemente caliente?" pregunto ella
Yo no podía contestar. Me estaba desangrando. Apreté los puños y los llevé
hacia mi pecho. Cada caricia de agua sobre mis muñecas enviaba una nueva
ola de escalofríos a través de mí. Su rostro estaba lleno de dolor.
"Voy a encontrar el termostato y subir la temperatura. Sam, tienes que
quedarte allí hasta que yo vuelva con toallas. Lo siento mucho."
Cerré los ojos.
Pasé toda una vida con la cabeza apenas por encima del agua, incapaz de
moverme, y luego Grace volvió, sostenía una pila de toallas que no se
coordinaban. Se arrodilló en la bañera para alcanzarme, la oí hacer un
murmullo detrás de mi cabeza. Me sentía caer por el desagüe junto con el agua
de color rojo "remolinos".
"No puedo sacarte si no me ayudas. ¡Por favor, Sam!." Ella me miró como si
estuviera esperando a que me moviera. El agua drenaba lejos de mis muñecas,
los hombros, la espalda, hasta que estuve en una bañera vacía. Gracia puso
una toalla encima de mí, estba muy caliente, como si la hubiera calentado.
Luego tomó una de mis muñecas con cicatrices en sus manos y me miró.
"Puedes salir ahora" dijo ella.
Yo la miraba, sin pestañear, con las piernas dobladas por el lado de la pared de
azulejos, como un insecto gigante. Ella se agachó y trazó mis cejas con sus
dedos. "Realmente tienes unos ojos hermosos".
"Los podemos conservar”, le dije.
Grace preguntó. "¿Qué?"
"Es la única cosa que podemos conservar. Nuestros ojos permanecen iguales."
Yo aflojé mis puños. "Yo nací con estos ojos. Como si hubiera nacido para esta
vida."
Y como si no hubiera amargura en mi voz Grace respondió: "Bueno, son
hermosos. Hermosos y tristes." Se agachó y tomó mis dedos, sus ojos estaban
fijos en los míos, sosteniendo mi mirada. "¿Crees que ya puedas levantarte?"
preguntó.
Y pude hacerlo. Mirando a sus ojos cafes y a nada más, salí de la bañera, y ella
me sacó del baño y me regresó a mi vida.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 11:58 am

CAPITULO 26
GRACE
Temperatura: 1.6°C
Yo no pude mantener juntos mis pensamientos. Me quedé en la cocina,
mirando a los gabinetes, que estaban cubiertos con fotografías de personas
sonrientes, los miembros de la manada, como humanos. Normalmente, yo
hubiera mirado a las fotografías en busca del rostro de Sam, pero yo seguía
viendo la forma de su cuerpo roto en la bañera y oyendo el terror en su voz. La
visión de él, temblando en el bosque justo antes de que yo me diera cuenta de
lo que le estaba pasando se repetía una y otra vez en mi cabeza.
Cacerola, lata de sopa. el pan del congelador, cucharas. La cocina de Beck
estaba obviamente abastecida para alguien que estaba familiarizado con el
horario peculiar de un hombre lobo, que estaba llena de productos enlatados y
alimentos en caja guaradados en los anaqueles. Yo preparé todos los
ingredientes en el mostrador para una cena improvisada, obligándome a
concentrarme en la tarea que tenía en frente.
En la habitación de junto, Sam se sentó en el sofá debajo una manta, su ropa
moviendose en la lavadora. Mis jeans estaban muy mojados, pero tendrían que
esperar. Al encender el quemador para preparar la sopa, intenté concentrarme
en los controles, en la superficie brillante de aluminio. Pero en vez de eso,
recordé a Sam convulsionando en el suelo, sus ojos vacíos, y el gemido animale
que hizo cuando se dio cuenta de que se estaba perdiendo a sí mismo.
Mis manos me temblaban cuando retie la tapa de la lata de sopa. Yo no podía
soportarlo, pero tendrían que ser fuerte.
Vi la mirada en su rostro mientras lo introducía en la bañera, al igual que sus
padres lo debieron haber hecho. Dios, yo no podía pensar en eso. Al abrir el
refrigerador me sorprendió ver un galón de leche, el primer alimento
perecedero que primero encontraba en la casa. Parecía tan fuera de lugar que
sentí como mis pensamientos se encendían. Comprobé la fecha de caducidad y
esta era sólo de hace tres semanas, derramé la leche por el desagüe y fruncí el
ceño mientras buscaba en el refrigerador otras señales de vida reciente.
Sam todavía estaba acurrucado en el sofá cuando salí de la cocina para
entregarle un plato de sopa y un pan tostado. El lo aceptó con una mirada más
triste de lo habitual. "Debes estar pensando que soy un fenómeno."
Me senté en una silla de cuadros frente a él, metiendo las piernas debajo de mí,
y sostuvé mi plato de sopa en mi pecho para calentarme. El techo de la sala y
la habitación todavía tenían corrientes de aire. "Lo siento tanto”, le dije.
Sam sacudió su cabeza. "Era la única cosa que podías hacer. Yo sólo. . . no
debí haber perdido la cabeza de esa manera."
Hice una mueca, recordando la forma en que su cabeza golpeaba la pared y sus
dedos extendidos a través del aire mientras trataba de salir de la bañera.
"Lo hiciste muy bien", dijo Sam, y me miró mientras tomaba su pan tostado.
Parecía reconciderar sus palabras, y luego volvío a decir: "Lo hiciste muy bien.
¿Estas. . .?” vaciló y luego miró hacia donde yo estaba, a varios pies de
distancia de él. Algo en su mirada hizo que el espacio vacío en sofá junto a él
fuera evidente.
"¡No te tengo miedo!" le dije. "¿Es eso lo que estas pensando? Yo solo creí que
te gustaría un poco de espacio, mientras comias."
En realidad, en cualquier otro momento me hubiera felizmente metidó debajo
de la manta con él, especialmente con él, estando tan calientito y sexy, en esos
viejos suéteres que encontró en su antigua habitación. Pero yo sólo. . . sólo
necesitaba poner en orden mis ideas, y no creía que lo puodía hacer eso
mientras estaba sentada a su lado.
Sam sonrió, el alivio se mostraba en todo el rostro. "La sopa esta buena".
"Gracias." Realmente no estaba tan bueno, de hecho tenía un sabor a enlatado,
pero yo tenía hambre suficiente como para que no me importase. Y la acción
mecánica de comer ayudó a despejar las imágenes de Sam en la bañera.
"Hablame más sobre la mente-fundida y esas cosas", le dije, deseando que el
siguiera hablando, para escuchar su voz humana.
Sam tragó su bocado. "¿La qué?" preguntó.
“Tu dijiste que me mostraste el bosque, cuando eras un lobo. Y que los lobos
hablaban entre ellos de esa manera. Hablame más sobre eso. Quiero saber
cómo funciona".
Sam se inclinó hacia adelant y puso su plato sobre el suelo, y cuando él se
sentó y me miró a los ojos, su rostro parecía cansado. "No es como tu dices."
"Yo no dije que sabía como era", le dije. "¿No es como qué?"
"No es un superpoder", respondió. "Es un premio de consolación." Cuando lo
miró el añadió, "Es la única manera que tenemos para comunicarnos. No
podemos recordar las palabras. No podríamos decirlas incluso si pudiéramos
envolver nuestro cerebro de lobo alrededor de ellas. Así que lo único que
tenemos son imágenes que podemos enviarnos los unos a los otros. Simples
Imágenes. Postales desde el otro lado".
"¿Me puedes enviar una ahora?"
Sam se recostó en el sofá, envolviendose la manta alrededor de sí mismo. "Ni
siquiera puedo recordar cómo hacerlo ahora. Mientras soy yo. Sólo lo puedo
hacer cuando soy un lobo. ¿Por qué lo necesitaría ahora?, cuando tengo
palabras. Puedo decirte lo que quiera".
Pensé en decirle que las palabras no eran suficientes, que sólo pensar en ellas
me dana una pena que me era desconocida. Así que en vez de eso dije, "Pero
yo no era un lobo cuando me mostraste el bosque. ¿Así que los lobos pueden
hablar con otros miembros de la manada, cuando esos miembros son
humanos?"
Los ojos de Sam párpadearon en dirección de mi cara. "No lo sé”, dijo él. No
creo que haya tratado con nadie más, sólo con los lobos." Respondió y dijo
preguntó de nuevo: ¿Por qué lo necesitaría hacer?"
Había algo amargo y cansado en su voz. Puse mi plato en la mesa de centro y
me reuní con él en el sofá. Él levantó la manta para que yo pudiera
acurrucarme junto a él, y luego apoyó su frente contra la mía con los ojos
cerrados. Por un largo momento, sólo descanso allí, y luego abrió los ojos de
nuevo y dijo. "Lo único que importaba era enseñarte cómo llegar a casa", dijo
él en voz baja. Su aliento calentaba mis labios. "Cuando cambiaras, quería
asegurarme de que supieras cómo encontrarme."
Pasé los dedos por su pecho desnudo que era visible por encima del cuello
suelto de su sudadera. Mi voz salió un poco desigual. "Bueno. . . te encontré."
La secadora zumbaba desde el pasillo, un extraño sonido de ocupación en esta
casa vacía. Sam parpadeó y se echó hacia atrás. "Debo ir a sacar mi ropa."
Abrió su boca como si fuera a decir algo más, pero en su lugar se ruborizó.
"La ropa no se va a ir a ninguna parte", le dije.
"Tampoco lo haremos nosotros si no logramos entrar a la bronco y
recuperamos llaves", señaló Sam. "Estoy pensando que debería ser más
temprano que tarde para eso. Sobre todo porque vas a tener que hacerlo tú. Yo
no puedo soportar estar ahí afuera por mucho tiempo."
De mala gana, me volví para que él pudiera soportar el peso de la manta a mi
alrededor. Pude ver el contorno de sus hombros por debajo de esta y pensé en
el toque de su piel debajo de mis dedos. El me vio mirandolo y me sostuvo la
mirada durante medio segundo antes de desaparecer en la oscuridad del
pasillo. Algo rugío dentro de mí, con hambre y deseo.
Me senté en el sofá después de que se fue, debatiendome entre si debería
seguirlo o no al cuarto de lavandería, hasta que la razón ganó. Tomé los platos
y los llevé a la cocina, y luego regresé a la sala para hurgar entre las fotos de la
chimenea. Quería conseguir ver al hombre lobo que se llamaba Beck, el dueño
de la casa. El que había criado a Sam.
La sala de estar al igual que el exterior de la casa era cómoda y estaba llena de
tartán y de colores en tonos rojos con detalles en madera oscura. Una de las
paredes de la sala estaba casi totalmente formada por altas ventanas, y la ya
oscura noche invernal parecía entrar en la habitación sin permiso. Le di la
espalda a las ventanas y miré a una foto en la repisa de la chimenea: un grupo
de caras sonrientes a la cámara. Me hizo pensar en la imagen de Rachel, Olivia,
y yo, y sentí una punzada antes de concentrarme en las personas en esta foto.
De las seis figuras en la foto, mis ojos encontraron inmediatamente a Sam. Esta
era una versión ligeramente más joven de él, con la piel bronceada por el
verano. La chica de la fotografía estaba a de pie junto a él, era de su misma
edad, su pelo rubio y largo alcanzaba más allá de sus hombros. Ella era la única
que no sonreía a la cámara. En su lugar, ella estaba mirando a Sam de una
forma intensa que hizo que mi estómago se revolviera.
Un toque suave en mi cuello me hizo dar media vuelta en forma defensiva, y
Sam saltó hacia atrás, riendose, con las manos en el aire. “¡Tranquila!" dijo él.
Yo tragué el rugido que se formo en mi garganta sintiendome estupida, y frotó
la piel todavía en mi hormigueado cuello, donde me habíav besó. “Deberías
hacer algo de ruido." Le dije y le hizo un gesto hacia la foto, todavía
sintiendome un poco rara acerca de la la chica sin nombre junto a él. "¿Quién
es ella?"
Sam bajó las manos y se puso detrás de mí, envolviendo sus brazos alrededor
de mi estómago. Su ropa olía a limpia, a jabón, su piel desprendía indicios de
lobo de su muy cerca transformación. "Shelby". Apoyó su cabeza en mi
hombro, son su mejilla contra la mía.
Mantuve mi voz firme "Ella es bonita" le dije.
Sam gruñíó de una manera suave y salvaje que hizo que mi cuerpo se tensara
con nostalgia. Apretó sus labios contra mi cuello, no era del todo un beso.
"Sabes… tu las has conocido antes."
No hacía falta ser un genio para entenderlo. "Es la loba blanca." Y luego le
pregunte, porque lo quería saber. "¿Por qué te esra mirando así?"
"¡Oh, Grace," dijo él, levantando sus labios de mi cuello. "Yo no lo sé. Ella es. . .
no lo sé. Ella cree que está enamorada de mí. Ella quiere estar enamorada de
mí. "
"¿Por qué?", Le pregunté.
El me dió una risita tímida. "¿Por qué preguntas cosas tan díficiles de
responder? No lo sé. Ella tuvo una mala vida, creo, antes de llegara a la
manada. A ella le gusta ser un lobo. A ella le gusta pertenecer a la manada.
Supongo que tal vez ella ve como Beck y yo somos el uno alrededor del otro y
cree que si estuviera conmigo la haría pertenecen a esta aún más".
"Es posible estar enamorada de ti solo por quien eres", le señalé.
El cuerpo de Sam se puso tenso detrás de mí. "Pero no es por lo que soy. Es
una obsesión ..."
"Yo estoy obsesionada", le dije.
Sam dejó escapar un profundo suspiro y se alejó de mí.
Despues yo suspiré. "Shhhhh. No te tenías que mover ¿sabes?".
"Solo trato de ser un caballero." Dijo él.
Yo me recosté contra él, sonriendo a sus preocupados ojos. "Bueno. . . no
tienes porque intentarlo demasiado" trate de bromear.
El contuvo la respiración, esperó un largo rato, y luego cuidadosamente besó
mi cuello, justo debajo de mi mandíbula. Me di la vuelta aún en sus brazos para
poder besar sus labios, aún vacilante y pretendiendo ser encantadora.
"Estaba pensando en el refrigerador", susurré.
Sam se echó atrás, muy ligeramente, y sin liberarse de mis brazos. "¿Estabas
pensando en el refrigerador?" preguntó
“Sí. Estaba pensando en cómo no sabías si el generador estaría encendido aquí
para el invierno. Pero lo estaba." Él frunció el ceño, y yo repase el pliegue entre
sus cejas.
"Entonces, ¿quién paga la factura de la enegía electrica? ¿Beck?" Cuando él
asintió, yo seguí, "Había leche en el refrigerador Sam. Era sólo de hace un par
de semanas. Alguien ha estado aquí. Recientemente".
Los brazos de Sam que estaban alrededor de mí se había aflojado y sus ojos se
habían puesto aún más tristes. Toda su expresión era complicada, su cara era
un libro en un idioma que yo no entendía.
"¿Sam?", le dije, tratando de traerlo de vuelta a mí.
Pero su cuerpo se había puesto rígido. "Debo llevarte a casa. Tus padres
estarán preocupados. "
Yo me reí, cortante y sin sentido del humor. “Sí. Estoy segura de eso. ¿Qué es
lo que pasa?"
"Nada." Sam sacudió su cabeza, pero estaba notablemente distraido. "Quiero
decir, no nada. Solo que ha sido un día muy dificil, eso es todo. Sólo. . . estoy
cansado, supongo.
De hecho si veía cansado, algo oscuro y sombrío en su expresión lo decía. Me
preguntaba si el que casi cambiara le había afectado, o que talvez debí
quedarme callada acerca de Shelby y Beck. "Pero tú vienes conmigo a casa."
El tiró de su barbilla hacia la casa a su alrededor.
"Vamos", le dije. "Yo aún sigo preocupada de que vayas a desaparecer".
"No voy a desaparecer" me respondió.
Sin darme cuenta, comencé a pensar en él, en el suelo del pasillo, acurrucado,
haciendo un suave ruido con dificultad, mientras luchaba por permanecer
humano. De inmediato me arrepentí de haberlo pensado. "No puedes
prometerme eso. No quiero ir a casa si tú no vienes conmigo".
Sam gemió suavemente. Las palmas de sus manos rozaban la piel desnuda en
debajo del borde de mi camiseta, sus pulgares trazaban a mi lado su deseo.
"No me tientes" me dijo.
Yo no le dije nada más, sólo me quede en sus brazos mirandolo.
El metió la cara en mi hombro y se quejó otra vez. "Es tan difícil comportarme
cuando estoy junto a tí." Y despues se apartó de mí. "Yo no sé si debería
seguir quedandome en tu habitación. Dios. . . apenas tienes, cuantos,
diecisiete años".
"Y tú eres tan viejo, ¿verdad?" Le dije, a la defensiva.
"Tengo dieciocho años", dijo él, como si fuera algo para sentirse triste. "Por lo
menos soy legal".
Me eché a reír, aunque nada de esto era gracioso. Mis mejillas se sentían
calientes y mi corazón latía con más fuerza en mi pecho. "¿Estás bromeando?"
"Grace", dijo él, y el sonido de mi nombre hizo que mi corazón se desacelerara
de inmediato, me tomó del brazo. "Yo sólo quiero hacer bien las cosas, ¿de
acuerdo? Sólo tengo una oportunidad para hacer las cosas bien contigo."
Lo miré fijamente. La habitación estaba en silencio excepto por el ruido de las
hojas que volaban contra las ventanas. Me preguntaba como lucía mi rostro en
ese momento, mirando a Sam. ¿Acaso era la misma mirada intensa que Shelby
llevaba en la fotografía? ¿Obsesión?
La helada noche pegaba la ventana junto a nosotros, una amenaza de que se
convertiría en algo más real esta noche. Esto no se trataba de deseo. Se
trataba de miedo.
"¡Por favor, vuelve conmigo!", le dije. Yo no sabía lo que haría si él decía que
no. No podía soportar el que volviera aquí por la mañana y encontrarlo como
un lobo.
Sam debío de haberlo visto en mis ojos, porque él sólo asintió y recogió el slim
jim.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 12:05 pm

CAPITULO 27
SAM
Temperatura: 3.3°C
Los padres de Grace estaban en casa.
"Ellos nunca están en casa", dijo Grace, su voz claramente mostraba su
contrariedad. Pero allí estaban, o al menos sus automóviles: el taurus de su
padre de colo plata o azul a la luz de la luna, y el pequeño VW Rabbit de su
madre estacionado enfrente de él.
"Ni se te ocurra decir ‘te lo dije ' ", dijo Grace. "Voy a entrar para ver dónde
están, y después regreso para voy a volver para que me puedan interrogar".
"¿Querras decir que yo te interrogue," le corregí, tensando mis músculos para
evitar el temblor. Ya fuera por los nervios o por la memoria del frío.
"Sí", respondió Grace, apagando las luces. "Eso quería decir. Vuelvo
enseguida".
La vi correr hacia la casa y me refugie en mi asiento. No podía creer que yo
estuviera escondido en un coche en medio de una helada noche, esperando a
quen una chica viniera corriendo y me dijera que la costa estaba libre para
poder meterme a dormir en su habitación. Y no solo cualquier chica. ¡La chica
más importante en mi vida! Grace.
Ella apareció en la puerta principal y me hizo una extraña señal. Me tomó un
momento para darme cuenta de que significaba que apagara la bronco y que
entrara a la casa, y así lo hice, me deslizé fuera del coche lo más rápido que
pude y corrí en silencio hasta la casa. El frío tiraba de mí y quemaba la piel que
estaba expuesta. Sin siquiera darme una pausa, Grace me dio un empujón, y
me lanzó hacia el pasillo, mientras ella cerraba la puerta y se dirigia en
dirección a la cocina.
"Había olvidado mi mochila", anunció Grace en voz alta en la otra habitación.
Yo usé la conversación de Grace para cubrir el que yo subía hasta su habitación
y suavemente cerré la puerta. Dentro de la casa, se sentía fácilmente treinta
grados más caliente, algo de lo que estaba muy agradecido. Todavía podía
sentir el temblor de mis músculos por haber estar fuera, la sensación de estar
entre las dos fases, algo que yo odiaba.
El frío me agotaba y yo no sabía cuánto tiempo Grace estaría con sus padres,
así que me metí en la cama sin ni siquiera encender la luz. Sentado allí a la
tenue luz de la luna, apoyado en la almohada, la vida frotaba de nuevo dentro
de mis congelados dedos de los pies y escuché a la voz lejana de Grace en el
pasillo. Ella y su madre estaban teniendo una amable conversación acerca de la
comedia romántica que acababa de pasar en la televisión. Yo ya me había dado
cuenta de que Grace y sus padres no tenían ningún problema en hablar sobre
cosas sin importancia. Parecían tener una capacidad infinita para reírse acerca
de temas insustanciales, pero nunca, ni una vez los había escuchado hablar de
algo significativo.
Eso era tan extraño para mí, ya que yo venía de un medio ambiente agradable
como el de la manada. Desde que Beck me había tomado bajo su tutela, había
estado rodeado de familia, a veces incluso era sofocante, y Beck nunca había
dejado de darme toda su atención cuando yo la requería. La había dado por
sentado, pero ahora me sentía muy mimado.
Todavía estaba sentado en la cama cuando la perilla de la puerta grió en
silencio. Me quedé inmóvil, absolutamente inmóvil, y luego exhalé cuando
reconocí el sonido de la respiración de Grace. Cerró la puerta detrás de ella y se
volvió hacia la ventana.
Vi sus dientes bajo la escasa luz. "¿Estas aquí?" Susurró.
"¿Dónde están tus padres? ¿Van a venir aquí a dispararme?"
Grace se quedó en silencio, bajo las sombras, solo su voz, que era invisible para
mí.
Yo iba a decir algo para disipar el incómodo momento cuando ella dijo, "No,
ellos están arriba. Mamá está haciendo que por papá pose para ella y asi poder
pintarlo. Así que puedes ir a cepillarte los dientes y todo eso, si lo haces rápido.
Sólo canta algo con una voz de aguda, para que crean que soy yo. "Su voz se
endureció cuando dijo papá, aunque no podía imaginarme por qué.
"Tendría que ser en voz para sordos", le corregí.
Grace pasó a mi lado en su camino al closet, empujando mi trasero. "¡Sólo ve!"
Dejando mis zapatos en su habitación, camine en silencio por el pasillo hasta el
baño de abajo. Este sólo tenía una ducha, por la cual yo estaba agradecido, y
Grace se había asegurado de que la cortina estuviera cerrada para que yo no
tuviera que ver dentro de ella de todos modos.
Me lavé los dientes con su cepillo y me quedé allí parado, un desaliñado
adolescente en una camiseta grande y verde que había tomado prestada de su
padre, me quede mirando en el espejo a mi pelo y a mis ojos amarillos. ¿Qué
estás haciendo, Sam?
Cerré los ojos como para ocultar mis pupilas, ya que se parecían tanto a las del
lobo incluso cuando yo era humano, podría facilemente cambiar lo que yo era.
La calefacción central zumbaba, enviando vibraciones sutiles a través de mis
pies descalzos, recordandome que era lo único que me mantenía en esta forma
humana. Las nuevas noches de octubre ya eran lo suficientemente frías para
arrancarme la piel, y para el próximo mes, los días serían iguales. ¿Qué iba a
hacer, esconderme en la casa de Grace durante todo el invierno, temiendo cada
rafaga de viento frío?
Abrí los ojos nuevamente, me que de mirandolos en el espejo hasta que su
forma y color no significan nada para mí. Me preguntaba qué era lo que Grace
veía en mí, por qué de alguna manera la fascinaba. ¿Qué era yo sin mi piel de
lobo? Un simple chico tan lleno de palabras que se derramaban fuera de mí.
En este momento, cada frase, cada letra que tenía en la cabeza terminaba con
la misma palabra: amor.
Tenía que decirle a Grace que este era mi último año.
Me asomé al pasillo en busca de signos de sus padres y me metí rapidamente a
su habitación, donde Grace ya estaba en la cama, un largo y suave bulto
debajo de las sábanas. Por un momento, me dejé llevar por mi imaginación, al
pensar en lo que tenía puesto. Yo tenía una memoria de cuando era lobo, una
mañana de primavera ella había estado usando sólo una enorme camiseta, sus
largas piernas estaban expuestas mientras se deslizaba por debajo de las
sábanas. Tan sexy que dolía.
Inmediatamente, me sentí avergonzado por fantasear. Entonces me quede
rodeando la cama durante un par de minutos, pensando en duchas de agua fría
y en acordes y en otras cosas que no eran Grace.
"Oye", susurró ella, su voz era suave, como si ya hubiera estado dormida.
"¿Qué estás haciendo?" preguntó.
"Shhh", le dije, mis mejillas estaban ruborizadas. "Lo siento, te desperté. Sólo
estaba pensando."
Su respuesta fue interrumpida por un bostezo. "Entonces deja de pensar
entonces."
Me metí en la cama, manteniendome en la orilla del colchón. Algo de esta
noche me había cambiado, algo sobre Grace viendome en mi peor momento,
inmóvil en la bañera, dispuesto a renunciar a todo. Esta noche, la cama parecía
demasiado pequeña como para escapar de su olor, el sonido somnoliento de su
voz, el calor de su cuerpo. Yo discretamente había metidó una pila de mantas
entre nosotros y apoyé la cabeza sobre la almohada, pidiendo que mis dudas
desaprarecieran y me dejaran dormir.
Grace se acercó y comenzó a acariciar mi pelo con sus dedos. Yo cerré los ojos
y deje que me volviera loco.

Ella formaba patrones en mi rostro.
Líneas que hacen formas y que no se pueden remplazar.
La versión de mí que esta oculta
Mientras me recuesto junto a ti,
Mientras estoy junto a ti.
Mientras estoy junto a ti…

"Me gusta tu pelo", me dijo.
Yo no le dije nada, yo estaba pensando en una melodía que fuera con la letra
en mi cabeza.
"Siento mucho lo de esta noche", susurró. "No era mi intención el presionar tus
límites."
Yo suspiré, mientras sus dedos se enroscaban alrededor de mis orejas y mi
cuello. "Es solo que es tan rápido. Yo quiero que. . ." me detuve antes de decir
que me ames, porque me pareció presunción "quiero que quieras estar
conmigo. Es lo que siempre he querido, solo que nunca pensé que en realidad
podría suceder." Sentí que sono muy serio, por lo que agregué: " Despues de
todo solo soy una criatura mitológica. Técnicamente no debería existir."
Grace se rió, en voz baja, sólo para mí. "¡Niño tonto! Para mí eres muy real."
"Para mí lo eres también," le dije en voz baja.
Hubo una larga pausa en la oscuridad.
"Desearía poder cambiar yo también", dijo ella finalmente, apenas era audible.
Abrí los ojos, necesitando ver la forma de su cara cuando ella dijó eso. Su
expresión era más descriptiva que cualquiera que jamás le había visto:
inmensamente triste, sus labios se torcian con nostalgia.
Me acerqué a ella, tomando un lado de su rostro con mi mano. "Oh, no, no,
Grace. Tú no lo deseas."
Ella sacudió la cabeza contra la almohada. "Me siento tan miserable cuando
oigo los aullidos. Me siento tan mal cuando desapareces durante el verano."
"¡Oh, angel!, si pudiera te llevaría conmigo, le dije, pero a la vez estaba
sorprendido de que la palabra ángel salió de mi boca y de lo bien que se sentía
el llamarla así. Pasé una mano por su cabello, mis dedos los capturaban. "Pero
tu no quieres nada de esto. Yo me pierdo aún más con cada año".
La voz de Grace era extraña. "Dime lo que sucede. . . al final".
Me tomó un momento para entender lo qué quería decir. "¡Oh! . . .el fin." Había
mil maneras de decirselo, mil maneras para colorearlo. Pero sabía que Grace no
caería por la versión de color de rosa que Beck me había dicho al principio, así
que me le dije la verdad. "Yo me convierto en mí, en humano en la primavera
de cada año. Y un año, supongo que simplemente no voy a cambiar. Lo he
visto pasar, con los lobos más viejos. Un año no se convierten en humanos, y
son simplemente... lobos. Y viven un poco más que los lobos naturales. Pero
aún asi son talvez. . .quince años."
"¿Cómo puedes hablar así de tu propia muerte?" preguntó.
La miré, sus ojos brillando en la penumbra. "¿De que otra manera podría yo
hablar sobre eso?"
“Como si lo lamentaras", respondió.
"Lo lamento todos los días."
Grace se quedo en silencio, pero yo sentía como lo estaba procesando, de
manera pragmática poniendo todo en su lugar en su cabeza. "Tu eras un lobo
cuando te dispararon. . ."
Quería presionar los dedos sobre sus labios, empujar hacia adentro las
palabras que ella estaba empezando a formar en su boca. Era aún muy pronto.
Yo todavía no quería que ella lo dijera.
Pero Grace continuó, en voz baja. "Te perdiste de los meses más calurosos de
este año. No estaba haciendo frío cuando te dispararon. Hacía frío, pero no frío
como de invierno. Pero tú eras un lobo. Entonces, ¿cuándo fuiste un humano
este año?"
Yo susurré, "no lo recuerdo".
"¿Qué hubiera pasado de no haberte disparado? ¿Cuándo te hubieras
convertido nuevamente en. . . tú mismo?
Cerré los ojos. "No lo sé, Grace." Era el momento perfecto para decirle. Este,
es mi último año. Pero yo no podía decirselo. Todavía no. Yo quería un minuto
más, una hora más, otra noche más para fingir que este no era el final.
Grace inhaló en una respiración lenta, débil, y algo en la forma en que lo hacía ,
me dijo que de alguna manera, en algún nivel, ella lo sabía. Lo había sabido
todo este tiempo. Ella no estaba llorando, pero creí que yolo haría.
Grace puso sus dedos en mi pelo, y los míos se presionaron con el suyo.
Nuestros brazos desnudos se apoyaban el uno contra el otro en una maraña de
piel fresca. Cada pequeño movimiento en contra de su brazo me contagiaba de
una pequeña chispa de su perfume, una tentadora mezcla de jabón de flores,
leve sudor, y de su deseo de mí.
Me preguntaba si ella sabía lo transparente que su olor la hacóa, del cómo este
me lo decía, sin necesidad de pronunciarlo en voz alta.
Por supuesto que yo la había visto oler el aire con la misma frecuencia en que
yo lo hacía. Ella tenía que saber que en este momento me estaba volviendo
loco, que cada contacto de su piel con la mía hormigueaba, como algo eléctrico.
Cada toque de ella, empujaba la realidad de la proximidad del invierno más y
más lejos.
Como si tratara de probar mi punto, Grace se acercó más a mí, pateando la
frazadas entre nosotros, presionando su boca a la mía. Yo dejé que sus labios
tocaran los míos y suspiré, proabando su aliento. Escuché a su casi
imperceptible jadeo mientras envolvía mis brazos alrededor de ella. Cada uno
de mis sentidos me susurraba una y otra vez que me acercara más a ella, más
cerca, tan cerca como pudiera. Ella enlazó sus piernas desnudas entre las mías
y nos besamos, hasta que nos quedamos sin aliento y nos acercamos más,
hasta que los aullidos lejanos de afuera me regresaron a mis sentidos.
Grace hizo un ruido suave de decepción al momento en que desenredé mis
piernas de las suyas, aunque me dolían, ya que quería más. Me dí la vuelta,
hasta quedar a su lado, mis dedos aún atrapados en su pelo. Escuchamos a los
lobos aullar afuera de la ventana, aquellos que no habían cambiado, ó los que
nunca lo volverían hacer. Así que enterramos nuestras cabezas contra nuestros
cuerpos, para que no pudieramos escuchar nada. . . sólo el latir de nuestros
corazones.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 12:08 pm

CAPITULO 28
GRACE
Temperatura: 9.5°C
La escuela parecía como un planeta alienígena en lunes. Me tomó un largo
momento el poder sentarme delante del volante de la bronco, mirando a los
estudiantes en las aceras, y los coches circulando en el estacionamiento y los
autobuses perfectamente alineados en sus lugares, me dí cuenta de que la
escuela no había cambiado. Yo lo había hecho.
"Tienes que ir a la escuela," dijo Sam, y si yo no lo hubiera conocído lo
suficiente, no habría escuchado la leve nota de esperanza con la que lo dijo.
Yo me preguntaba a dónde iría él, mientras yo estaba sentada en clase.
"Ya lo sé", le contesté, con el ceño fruncido mientras miraba a los suéteres y
bufandas multicolores que merodeaban la escuela, la evidencia de que el
invierno se acercaba. "Es solo que esto parece tan..." Lo que parecia era
irrelevante, desconectado de mi vida. Era difícil recordar por que era importante
el estar en un aula con un montón de notas que no tendrían sentido para el
próximo año.
A mi lado, Sam saltó en sorpresa cuando la puerta de mi lado se abrió de
repente. Rachel subió a la Bronco cargando su mochila, empujandome a través
del asiento para hacerse espacio a sí misma.
Cerró la puerta y dejó escapar un profundo suspiro. El coche parecía muy
completo con ella adentro. "Bonita camioneta." Ella se inclinó y miró a Sam.
"¡Ooh!. . . un chico. ¡Hola, chico! Grace, estoy muy. . .hiperactiva. ¡Café! ¿Estás
enojada conmigo?"
Me recosté en el asiento en sorpresa, parpadeando. “¿No?”
"¡Que bien! Porque cuando nunca llamaste, pensé que o bien habías muerto o
estabas enojada conmigo. Y obviamente no estás muerta, así que pensé que
era lo otro." Ella puso sus dedos sobre el volante. “Pero tu estás molesta con
Olivia, ¿verdad?"
"Sí", le dije, aunque no estaba seguro de que aún era cierto. Yo recordaba por
qué habíamos peleado, pero realmente no podía recordar porque eso había sido
importante. "No. . . No lo creo. Fue algo estúpido." Corregí.
"Sí, eso pensé", dijo Rachel. Se inclinó hacia adelante y apoyó su barbilla en el
volante para que así pudiera mirar a Sam. "Entonces. . . muchacho, ¿por qué
estás en el coche de Grace?"
Aunque trate de evitarlo, sonreí. Yo sabía que lo que era Sam debía ser un
secreto, pero Sam por sí mismo no tenía porque serlo, ¿verdad? De repente,
tuve la necesidad de que Rachel lo aprobara. “Sí, muchacho. . . le dije,
estirando mi cuello para poder ver a Sam a mi lado. Llevaba una expresión que
estaba entre la diversión y la duda. "¿Por qué estás en mi coche?", pregunté
bromeando.
"Estoy aquí por interés visual," dijo Sam.
"Wow", respondió Rachel. “¿A a largo ó corto plazo?" preguntó.
"Mientras sea interesante." El volvió la cabeza en mi hombro por un momento,
en un gesto de afecto que no necesitaba de palabras. Yo trate de no sonreír
como una idiota.
"Oh, es así, ¿verdad? Bueno. . . entonces, yo soy Rachel, y soy hiperactiva, y
yo soy la mejor amiga de Grace," dijo ella, y extendió la mano hacia él. Llevaba
unos guantes de colores del arco iris sin dedos, que se extendían hasta los
codos. Sam le estrechó la mano.
"Sam".
"Gusto en conocerte Sam. ¿Tu vienes a esta escuela?" Cuando él movió su
cabeza, Rachel me tomó de mi mano y dijo: " Sí, no lo creía. Pues bien, voy a
robarme de tu lado a esta agradable persona y la voya a llevar a clase porque
vamos a llegar tarde y tengo un montón de cosas que hablar con ella y ella se
perdió de una enorme cantidad de cosas freaky de lobo, porque ella no está
hablando con su otra mejor amiga. Así que como puedes ver tenemos que
irmos. Te diría que no soy normalmente así de hiperactiva, pero si lo soy.
¡Vamos, Grace!
Sam y yo intercambiamos miradas, sus ojos fugazmente preocupados, y luego
Rachel abrió la puerta y me sacó. Sam se sentó al volante, por un segundo
pensé que me daría un beso de despedida, pero en su lugar que miró y a
Rachel antes de descansar sus dedos en mi mano por un momento. Sus
mejillas eran rosadas.
Rachel no dijo nada, pero me dio una sonrisa de travesura antes de tirar de mí
hacia la escuela. Se balanceó de mi brazo. "Así que. . . por eso es que no me
has llamado, ¿eh? El chico es super apuesto. ¿Es educado en casa? "
Mientras ella me empujaba a través de las puertas de la escuela, miré por
encima de mi hombro hacia la bronco. Vi a Sam levantar una mano en forma de
saludo antes de empezar a retirarse del estacionamiento.
"Sí, algo así" le dije. "Te contaré más despues. Primero ¿Qué es lo que pasa
con los lobos? "
Rachel dramáticamente agarró sus brazos alrededor de mis hombros.
"Olivia vió uno. Fue hasta su porche y había marcas de garras, Grace. ¡En la
puerta! Eso es aterrador".
Me detuve en medio del pasillo, los estudiantes detrás de nosotros hacían
ruidos de irritación y empujaban a nuestro alrededor. Le dije: "Espera, ¿en la
casa de Olivia?"
"No, en la de tumadre" Rachel sacudió la cabeza y se quitó sus guantes de arco
iris. "Sí, en la casa de Olivia. Si ustedes dos dejaran de pelear te lo podría decir
ella misma. ¿Porqué estan peleadas, de todos modos? Me duele ver a mis
amigas no llevarse bien entre ellas."
“Ya te lo dije, solo fue algo estúpido", le repetí. Yo quería que dejara de hablar
para que pudiera tratar de pensar sobre el lobo en la casa de Olivia. ¿Acaso er
Jack otra vez? ¿Por qué en casa de Olivia?
"Bueno, pero necesito que ustedes se lleven bien otra vez porque quiero que
las dos me acompañen a las vacaciones de Navidad. Y no es tan lejos para eso.
Quiero decir, realmente no lo es una vez que comiezas a planear las cosas.
¡Vamos, Grace solo dí que sí!" Rachel gritó.
"Tal vez." En realidad lo del lobo en casa de Olivia no era lo que molestaba,
sino las marcas de garras. Necesitaba hablar con Olivia y averiguar cuánto de
esto era real y cuánt era el amor de Rachel por una buena historia.
"¿Esto se trata del chico? ¡Él puede venir también! Realmente no molesta", dijo
Rachel.
El pasillo se fue vaciando lentamente, la campana sonó. "¡Lo hablaremos más
tarde!" Le dije, y me apresuré junto con Rachel a la primera clase. Allí encontre
mi lugar de siempre y empecé a ordenar mi tarea.
"Tenemos que hablar".
Levnté mi atención al sonido de una voz completamente diferente, era Isabel
Culpeper. Ella deslizó sus tacones de corcho gigante hacia el resto del camino a
mi escritorio y se inclinó hacia mí, su de perfecto cabello enmarcaba su rostro
como anillos brillantes.
"Estamos en medio de la clase en este momento, Isabel," le dije, señalando a
los anuncios de la mañana que aparecían en la TV al frente de la clase. La
profesora ya estaba también al frente de la clase, inclinada sobre su escritorio.
Ella no estaba prestando atención, pero aún así no me entusiasmaba la idea de
tener una conversación con Isabel. En el mejor de los casos, ella necesitaría
ayuda con su tarea o algo, yo tenía una reputación de ser bueno en
matemáticas, por lo que era una posibilidad.
En el peor de los casos estaba el que ella quisiera hablar sobre Jack.
Sam me había dicho que la única regla que ellos tenían era que no hablaban de
los hombres lobo con extraños. Y yo no estaba a punto de romper esa regla.
La cara de Isabel era todavía expresiva, pero vi una tormenta destruir a
pequeños pueblos a través de sus ojos. Ella miró hacia el frente del salón y se
acercó a mí. Olí su perfume de rosas y verano en este frío de Minnesota. "Sólo
tomará un segundo”, dijo ella.
Miré a Rachel, quien tenía el ceño fruncido hacia Isabel. Yo realmente no quería
hablar con Isabel. Yo realmente no sabía mucho sobre ella, pero si sabía que
era una peligrosa chismosa y que podría rápidamente reducir mi posición en la
cafetería de la escuela a un campo de tiro al blanco. Yo no trataba realmente
de ser popular, pero me acordé de lo que le había sucedido a la última chica
que había conseguido interponerse en el lado malo de Isabel. Ella todavía
estaba tratando de salir del rumor que envolvía al equipo de futbol y aun baile
exótico privado."¿Por qué?" pregunte temerosa.
"En privado", susurró Isabel. "Del otro lado del salón".
Puse los ojos en blanco y salí de mi escritorio y de puntillas por la parte trasera
del salón. Rachel me dio una breve mirada dolorida, estaba segura de que yo
llevaba una a juego. "Dos segundos. Eso es todo", le dije a Isabel mientras me
guiaba a través del pasillo hacía un aula vacía. El panel de corcho en la pared
de enfrente estaba cubierta de dibujos anatómicos, alguien había puesto un
tanga sobre una de las figuras.
“Sí. Como sea." Cerró la puerta detrás de nosotros y me miró como si yo
espontáneamente fuera cantar o algo así. Yo no sabía porque o a que estaba
esperando ella.
Me crucé de brazos. "Está bien. ¿Qué es lo que quieres?" pregunté.
Yo pensaba que estaba preparada para todo, pero cuando ella dijo: "Mi
hermano, Jack, " mi corazón casi se salía de mí pecho.
Yo no le dije nada.
"Lo vi mientras corría esta mañana."
Tragué saliva. "¿Tu hermano?".
Isabel me señaló con su uña perfecta, más brillante que el cofre de la bronco.
Sus rizos se movían. "¡Oh, no me des esa mirada! He hablado con él. No está
muerto."
Brevemente luché contra la imagen de Isabel hacienp ejercicio. Yo no podía
imaginarmelo. Tal vez quería decir que estaba corriendo tras su Chihuahua.
"Um. . ."
Isabel insistió. "Había algo mal con él. Y no me digas "Eso es porque está
muerto." Porque no lo esta."
Algo acerca de la personalidad encantadora de Isabel, y tal vez el hecho de que
yo sabía que Jack en realidad si estaba vivo, hizó muy difícil que me simpatizara
con ella. Le dije: "Isabel, me parece que no me necesitas para tener esta
conversación. Estás haciendo un gran trabajo por tí misma."
"¡Cállate!", dijo Isabel, lo que sólo apoyaba mi teoría. Yo estaba a punto de
decirselo, pero sus siguientes palabras me pararon en seco. "Cuando vi a Jack,
dijo que en realidad nunca había muerto, y luego empezó a retorcerse y dijo
que tenía que irse en ese momento. Cuando traté de preguntarle lo qué estaba
mal con él, dijo que tu sabías".
Mi voz salió un poco más ahogado de lo que planeaba. "¿Yo?" Pero recordé sus
ojos me imploraban mientras estaba atrapado debajo de la loba. Ayudame. Él
me había reconocido.
"Bueno, no es relamente una sorpresa, ¿no es así? Todo el mundo sabe que tú
y Olivia Marx son fanáticas de los lobos, y claramente esto tiene algo que ver
con ellos. Así que, ¿qué es lo que pasa Grace?
No me gustaba la forma en que ella formulaba la pregunta, como si tal vez ya
supiera la respuesta. La sangre corría en mis oídos, yo estaba me sentía fuera
de mi cabeza. "Mira. Estás molesta, lo entiendo. Pero en serio, busca ayuda.
Déjame y a Olivia fuera de esto. No sé lo que viste, pero no era Jack."
La mentira dejó un mal sabor en mi boca. Pude ver el razonamiento detrás del
secreto de la manada, pero Jack era el hermano de Isabel. ¿Acaso ella no tenía
derecho a saberlo?
"Yo no estoy viendo cosas", Isabel gritó cuando abrí la puerta. "Yo voy a
encontrarlo de nuevo. Y yo voy a averiguar cual es tu parte en todo esto"
"Yo no tengo una parte," le dije. "Solo me gustan los lobos. Y ahora tengo que
regresar a clase."
Isabel se quedó en la puerta, viendo como me alejaba, y yo me preguntaba
qué, al comienzo de todo esto ella había pensado que le iba a decir algo.
Parecía casi abandonada, o tal vez sólo era un acto.
En cualquier caso, le dije: "Isabel, solo pide ayuda".
Se cruzó de brazos. "Yo pensé que eso era lo que estaba haciendo".

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 12:15 pm

CAPITULO 29
SAM
Temperatura: 12.3°C
Mientras que Grace estaba en la escuela, pasé mucho tiempo en el
estacionamiento, pensando en la reunión con la hablantina de Rachel y
preguntándome lo que ella quizo decir con el comentario sobre el lobo. Me
debatí entre ir a cazar Jack ó no, pero quería escuchar primero lo que Grace se
había enterando en la escuela, antes de ir a cualquier caza de gansos salvajes.
Yo no sabía muy bien cómo ocupar mi tiempo. Me sentía como alguien quien
tiene una hora hasta que su autobús y este no es realmente suficiente tiempo
como para hacer algo importante, pero tampoco es muy poco para sentarse y
esperar.
El frío sutil detrás de la brisa me dijo que no podría aplazar el abordar mi
autobús por siempre.
Finalmente conduje la Bronco hasta la oficina de correos, yo tenía la llave del
apartado postal de Beck, pero sobre todo, lo que yo quería hacer era evocar
recuerdos y fingir que había topado con él de casualidad.
Recordé el día en que Beck me había llevado allí para recoger mis libros para la
escuela, incluso ahora podá recordar que había sido un martes, porque en
aquel entonces, los martes eran mi día favorito. No recuerdo por qué, solo que
era algo acerca de la forma en que la “u” lucía cuando estaba junto a la “e” que
parecía muy agradable (nissie: Se refiere a Tuesday, martes en Inglés).
Siempre disfrutaba ir a la oficina de correos con Beck, para mí era una cueva de
tesoros con filas y filas de pequeñas cajas cerradas que contenían secretos y
sorpresas sólo para aquellos con la llave correcta.
Con una claridad peculiar, me acordé de aquella conversación, incluso hasta la
expresión en la cara de Beck: "Sam. ¡Vamos, ven vaquero!".
"¿Qué es eso?" le pregunte.
Beck metió de nuevo su mano entre la puerta de vidrio, y saco una enrome
caja. "Tú cerebro", respondió.
"Yo ya tengo un cerebro."
"Si lo tuvieras, me habrías ayudado abrir la puerta."
Yo le lanzó una mirada oscura y lo dejó que tratara de empujar la puerta por
unos momentos más antes de que pusiera mis brazos para ayudarle abrirla.
"¿Qué es realmente?" pregunte.
"Libros escolares. Vamos a educarte correctamente, para que no crescas siendo
un idiota."
Recuerdo lo intrigado que estaba por la idea de que la escuela estuviera "en
una caja", solo hacía fata añadir agua y Sam.
El resto de la manada estaba igualmente de intrigada. Yo era el primero en la
manada que fue mordido antes de terminar la escuela, por lo que la novedad
de mi educación era fascinante para los demás. Durante varios veranos, estos
se turnaron entre las masivas lecciones y el hermoso olor a tinta de ibros
nuevos. Ellos metian la información en mi durante tiempo completo, todo el día:
Ulrik para matemáticas; Beck parahistoria, Paul se encargaba de vocabulario, y
más tarde, me ayudaba con ciencia. Me gritaban preguntas de examen en la
mesa durante la cena, inventaba canciones recordar a los presidentes muertos,
y convirtió una de las paredes del comedor en una pizarrón gigante que
siempre estaba ocupado con “palabras del día” y chistes raros que nadie
entendía.
Cuando yo termine con la primera caja de libros, Beck la empaco y otra caja de
llego para tomar su lugar. Cuando no estaba estudiando en mi escuela de caja,
estaba navegando por la Internet en busca de otro tipo de educación. Buscaba
fotos de gente rara de circo y sinónimos para la palabra “sexo” y la respuestaa
al por qué cuando miraba las estrellas por la noche, sentía romper mi corazón
con nostalgia.
Con la tercera caja de libros llegó un nuevo miembro de la manada: Shelby,
una chica bronceada y esbelta, cubierto de moretones y tropezando bajo un
fuerte acento sureño. Recuerdo a Beck decile a Paul: "Yo no pude dejarla allí.
¡Dios! Paul, no viste de dónde venía. Tú no viste lo que le estaban haciendo."
Sentía pena por Shelby, que se había hecho a sí misma inaccesible a los demás.
Yo había sido el único que había logrado flotar una balsa hacia la isla que era
Shelby, persuadiendo las palabras fuera de ella y, a veces incluso una sonrisa.
Ella era extraña, como un animal frágil que haría cualquier cosa para recuperar
el control sobre su vida. Solía robar cosas de Beck, de modo que tendría que
preguntarle en donde estaban, jugaba con el termostato para ver a Paul
levantarse del sofá para arreglarlo, escondía mis libros para que pudiera hablar
con ella en lugar de solo leer. Pero al final todo estábamo rotos en esa casa,
¿no? Después de todo, yo era el chico que no podía si quiera soportar el ver un
baño.
Beck había recogido otra caja de libros de la oficina de correos para Shelby,
pero estos no significan lo mismo para ella como para mí. Ella los guardo hasta
que se cubrieron de polvo y en su lugar solo se dedico a desarrollar más su
comportamiento de lobo.
Ahora me encontraba aquí en la oficina de correos, me detuve frente al
apartado postal de Beck, eral el número 730. Toqué la pintura descascarada de
los números, el tres casi había desaparecido ya había pasado un largo tiempo
desde que había venido aquí. Puse la llave en la caja, pero no pude darle la
vuelta. ¿Acaso era tan malo que deseara esto con tanta fuerza. Una vida
ordinaria llena de ordinarios años con Grace, un par de décadas de darle vuelta
a las llaves en cajas de apartados postales y recostarme en la cama, e incluso
adornar los árboles de Navidad en invierno?
Y ahora yo estaba pensando de nuevo en Shelby, y el pedaazo de esa memoria
era agudo como el frío, junto a los recuerdos de Grace. Shelby siempre había
pensado que mi apego a la vida humana era ridículo. Yo todavía recordaba la
peor pelea que habiamos teníamos al respecto. No era la primera ni la última,
pero la más cruel. Estaba acostado en mi cama, leyendo un ejemplar de
Yeatsque Ulrik me había comprado, y Shelby saltó sobre el colchón y saltó
entre las páginas del libro, arrugandolas bajo sus pies descalzos.
"Vamos a escuchar los gritos que encontré en línea", dijo ella.
"Estoy leyendo", le respondí.
"Lo mío es más importante", dijo Shelby, elevándose por encima de mí, los
dedos de sus pies arrugaban aún más las páginas. "¿Por qué te molestars en
seguir leyendo eso?" Ella hizo un gesto a la pila de libros de texto que estaba
sobre la mesa al lado de mi cama. "No vas hacer nada de eso cuando crezcas.
No vas a ser un hombre, seras un lobo, por lo que deberías estar
aprendendiendo cosas de lobo."
"Cállate", le dije.
"Bueno, es verdad. Tú no vas a ser Sam. Todos esos libros son un desperdicio.
Tu serás un macho alfa. Leí acerca de eso. Y yo seré tu pareja, la hembra alfa."
Su rostro estaba emocionado, enrojecido. Shelby no quería nada más que dejar
su pasado atrás.
Arranqué a Yeats de debajo de sus pies y alisa la página. "Yo voy a ser Sam. Yo
nunca dejare de ser Sam".
“¡No los serás!" La voz de Shelby iba en aumento. Saltó de la cama y empujó la
mi pila de libros, miles de palabras se estrellaron contra el piso. "¡Solo estas
fingiendo! Nosotros no vamos a tener nombres, ¡sólo seremos lobos! "
Yo le grité: "¡Cállate, todavía puedo ser Sam cuando soy un lobo!"
Y entonces Beck irrumpió en la habitación mirando la escena en su manera
silenciosa: mis libros, mi vida, mis sueños, se extendian bajo los pies de Shelby,
y yo en mi cama, aferrado a mi copia de Yeats que estaba en mis manos
arrugada.
"¿Qué está pasando aquí?", dijo Beck.
Shelby me señaló con el dedo. "¡Dile, dile que el no va volver a ser Sam,
cuando seamos lobos. No puede serlo. Ni siquiera sabra su nombre! Y yo no
sere Shelby." Ella estaba temblando, furiosa.
La voz de Beck era tan silencioso que apenas podía oírla. "Sam siempre será
Sam", dijo él. El tomó a Shelby del brazo de Shelby y la hizo marcharse de la
habitación, sus pies resbalaban en mis libros. Su rostro se notaba sorprendido,
Beck se había cuidado de no poner la mano sobre ella desde que había llegado.
Yo nunca lo había visto tan enojado. "¿Nunca te atrevas a decir algo diferente
Shelby. O te llevaré de vuelta de donde veniste. Yo te llevaré de vuelta."
En el pasillo, Shelby comenzó a gritar, y no se detuvo hasta que Beck cerró la
puerta de su dormitorio.
El regresó a mi habitación y se detuvo en la puerta. Yo estaba lentamente
apilando de nuevo mis libros en el escritorio. Las palabras temblaban en mis
manos mientras lo hacía.
Pensé despues en Beck , despues me di cuentra de que no habia muchos
lugares donde un hobre lobo podía ir.
Más tarde, oí Ulrik y Beck hblaban, “Eres demasiadoduro con Shelby," dijo Ulrik.
"Ella tiene un punto. ¿Qué es lo que crees que dl va a hacer con el aprendizaje
de todo este maravilloso libro, Beck? No es como si alguna pueda ser como tú."
Hubo una larga pausa y Ulrik dijo, "¿Qué no puedes estar sorprendido. No hace
falta ser un genio para entender lo que estás pensando. Pero, dime, ¿cómo
crees que Sam iría a la universidad? "
Otra pausa. Beck dijo, "la escuela de verano. Y algunos créditos en línea. "
"¿Quieres decirle tu que renuncie? "
"No estoy diciendo que él deje ó que renucnie."
"Sam no hace nada que no quiere. Quiere aprender. Es inteligente. "
"Beck. ¿Vas a hacerle desgraciado, tu no le puedes darle todas las herramientas
para triunfar, para luego no utilizar ninguno de ellas. Shelby estaba en lo
correcto. Al final, somos los lobos. Puedo leerle poesía alemana y Paul se le
puede enseñar acerca del pasado y podemos tocar a Mozart para él, pero al
final, es una noche larga y fría y los bosques son de nosotros".
Beck hizo otra pausa antes de responder en tono cansado.
"Déjame en paz, Ulrik, ¿de acuerdo? Déjame en paz ".
Al día siguiente, Beck me dijo que no tenía que hacer mi tarea si no quería.
Esperé hasta que se fue, y luego hice el trabajo, de todos modos.
Ahora, yo deseaba más que nada de lo que Beck estuviera aquí conmigo. Giré
la llave en la cerradura, sabiendo lo que podía encontrar un paquete de sobre
y, probablemente, una hoja para recolectar más en la oficia postal.
Pero cuando abrí la caja, había sólo dos cartas y algunos volantes basura.
Alguien había estado aquí. Recientemente.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 12:16 pm

CAPITULO 30
SAM
Temperatura: 5°C
"¿Te importa si pasamos por la casa de Olivia?" Preguntó Grace cuando subió al
coche, y al entrar la acompañó una ráfaga de aire frío. Yo me refugie en el
asiento del copiloto, ella me apartó y se apresuró a cerrar la puerta detrás.
Despúes dijo, "Lo siento. Se enfrió mucho ¿no es asi? Como sea. . . de hecho
no quiero, ya sabes, realmente entrar, sólo quiero parar por ahí. Rachel dijo
que un lobo había estado merodeando alrededor de la casa de Olivia, así que
quizás podríamos tomar un rastro cerca de allí ¿no crees?"
"¡Hagamoslo!," le dije, tomando su mano de donde descansaba, le bese los
dedos antes de regresarlos al volante. Me acomode en mi asiento y tome la
copia de Rilke que había traído para leer mientras esperaba por ella.
Los labios de Grace se levantaron un poco respondiendo a mi toque, pero ella
no dijo nada y solo se retiró del estacionamiento. Vi su rostro, era firme en
concentración, su boca formaba una firme línea y espere para ver si ella estaba
dispuesta a decirme lo que tenía en mente. Cuando ella no lo hizo, yo cogió el
volumen de Rilke y me acomode en mi asiento.
"¿Qué estás leyendo?" Preguntó Grace, después de un larga pausa en silencio.
Yo estaba bastante seguro de que la pragmática Grace no había oído hablar de
Rilke. "Poesía", respondí.
Grace suspiró y miró hacia el blanco y muerto cielo que parecía fuisionarse con
el camino ante nosotros. "No entiendo a la poesía”, ella pareció darse cuenta de
que su declaración me podía ofender, porque se apresuró a añadir: "Tal vez
solo he leído cosas equivocadas".
"Probablemente las esté leyendo mal”, le dije. Yo había visto la pila de libros de
Grace: ninguno era ficción, solo habían libros sobre las cosas, no acerca de
cómo se describían las cosas. "Tienes que escuchar a la pauta de las palabras,
no sólo a lo que están diciendo, como una canción". Cuando ella frunció el
ceño, yo hojeé el libro y toda prisa me acerque más a su asiento, para que
caderas se presionaran entre ellas.
Grace miró a la página. "¡Eso ni siquiera esta en Inglés!"
"Algunos lo estan", dije. Suspiré, recordando. "Ulrik estaba usando a Rilke para
enseñarme Alemán, y ahora yo lo voy a usar para enseñate poesía".
"Claramente es una lengua extranjera", dijo Grace.
"Claramente," estuve de acuerdo. Escucha esto, le dije "Was soll ich mit
meinem Munde? Mit meiner Nacht? Tag meinem MIT? Ich habe keine Geliebte,
Haus kein, keine auf der Stelle lebe ich".
La cara de Grace era desconcertante. Ella se mordió el labio en lo que fue un
gesto lindo pero algo frustrado. "Entonces, ¿qué significa?", preguntó.
"Ese no es el punto. Lo importante es a lo que suena. No es sólo lo que
significa." Se me hizo difícil encontrar palabras para expresar lo que yo quería
decir. Lo que yo quería hacer era recordarle cómo se había enamorado de mí
mientras era un lobo. Sin palabras. Solo viendo más allá del obvio significado de
mi piel de lobo hacia lo que había dentro de mí y a loque fuera que me hacía
ser Sam, siempre.
"Leelo de nuevo", dijo Grace.
Lo leí de nuevo.
Ella golpeó sus dedos impacientemente contra el volante. "Parece triste", dijo.
"Estás sonriendo, así que debo estar en lo correcto."
Pasé a la traducción.
"Entonces, ¿qué haría yo con mis labios?, ¿con mi noche?, ¿con mi día? Yo no
tengo. . .
¡Ahgr! No me gusta esta traducción. Voy a conseguir mi otra copia, la traere de
la casa mañana. Pero estas en lo correcto, es triste".
"¿Me gane un premio?" preguntó.
"Tal vez", le dije, y deslize la mano debajo de uno de la suya, entrelazando
nuestros dedos. Sin apartar sus ojos de la carretera, ella levantó mis dedos y
los llevo a su boca. Me besó el dedo índice y luego lo puso entre sus dientes,
mordiendo suavemente. . .
Ella volteó a verme, sus ojos sostenían un tácito desafio.
Yo estaba completamente atrapado, quería decirle que se detuviera en ese
momento porque necesitaba besarla.
Pero en ese momento ví a un lobo.
"Grace. ¡Detente!, ¡Deten el coche! "
Sacudió su cabeza, tratando de encontrar lo que yo había visto, pero el lobo ya
había saltado la cuneta del lado de la carretera y se dirigia hacia el bosque.
"Grace, detenete," le dije. "Es Jack".
Ella pisó el freno, la bronco dio un fuerte golpe hacia adelante y atrás y
despues la guió hacia la orilla. Yo no espere a que el vehículo se detuviera.
Apenas abrió la puerta salió a tropezandome, mis tobillos gritaban mientras me
golpeaba contra el congelado suelo. Busque entre el bosque que estaba frente
a mí. Nubes de humo de olor agudo derivaban a través de los árboles,
mezclados con densas nubes blancas que se esparcian por todas partes, alguien
estaba quemando las hojas del otro lado del bosque. A través del humo, pude
ver al lobo color gris azul, estaba vacilante en el bosque frente a mí, el no
estaba seguro de se perseguido. El aire frío desgarraba mi piel, y el lobo me
miró por encima su hombro. Ojos color hazel. Era Jack, tenía que serlo.
Y entonces, se había ido, así como llego, sumergiéndose entre el humo. Salté
detrás de él, tomando la zanja por el lado de la carretera de un solo salto y
corrí através de los fríos y duros bosques invernales, con los árboles a medio
morir.
Mientras corría entre el bosque, oí a Jack delante de mí chocar con algo, estaba
más interesado en escapar que de ser sigiloso. Podía oler el aroma a miedo,
salía disparado delante de mí. El humo era más pesado en esta parte del
bosque, y era difícil decir dónde terminaba este y el cielo comenzaba. Cubierto
entre las ramas de los árboles, Jack era medio invisible delante de mí, más
rápido y más ágil que yo debido a sus cuatro patas, y ademas era impermeable
al frío.
Mis dedos estaban medio adormecidos y me apuñalaba el dolor, el frío
pellizcaba la piel de mi cuello y me revolvía el estómago Yo estaba perdiendo
de vista al lobo delante de mí, pero el que esatab dentro parecía cada vez más
cerca.
“¡Sam!" gritó Grace, tomandome por detrás de mi camisa, tirando de mí hasta
detenerme, ella se lanzó a mi alrededor junto con su abrigo. Yo estaba
tosiendo, mi respiración era jadeante y trataba de tragar al lobo que se levanta
en mí. Grace me rodeó con sus brazos mientras yo me estremecia y dijo, "¿Qué
estabas pensando? ¿En qué estabas. . .?"
Ella no terminó la frase. Me llevó de vuelta a través del bosque, los dos
tropezabamos, mis rodillas se doblaban. Disminuimos nuestro paso, sobre todo
cuando llegamos a la zanja, pero Grace no vaciló, y se enganchó a mi lado,
lanzandome hacia la bronco.
En el interior, enterré mi fría cara en la caliente piel de su cuello y la deje
envolveme con sus brazos, mientras yo temblaba incontrolablemente. Estaba
muy consciente de las puntas de mis dedos, de cada pequeño pinchazo que
contenía un dolor palpitante y de forma individual.
"¿Qué estabas haciendo?" Grace exigió, apretándome lo suficiente para
sacarme el aire. "¡Sam, no puedes hacer eso! ¡Está helando allá afuera! ¿Qué
pensaste que ibas a hacer?"
"No lo sé", le dije en su cuello, mis manos formaron puños y las puse entre
nosotros para obtener más calor. Yo no lo sabía. Yo sabía que Jack era un
desconocido, y que yo no sabía qué tipo de persona era él, ó qué tipo de lobo
era. "No le sé", le dije de nuevo.
"Sam, eso no vale la pena", dijo Grace, y apretó aún mpás su cara contra mi
cabeza. "¿Y si hubieras cambiado?" Tenía sus dedos apretados en las mangas
de mi camisa, y su voz era ahora entrecortada. "¿Qué estabas pensando?"
"No estaba pensando”, finalmente le dije. Me senté bien, finalmente el calor era
suficiente como para dejar de temblar. Apreté mis manos contra los conductos
de calefacción. "Lo siento", le dije.
Por un largo momento, no hubo ningún sonido más que el desigual ruido del
motor. Entonces, Grace dijo: "Isabel me habló el d día de hoy, ella es la
hermana de Jack". Hizo una pausa. "Ella dijo que había hablado con él."
Yo no dije nada, sólo acerque mis dedos aún más a las rejillas de ventilación
como si físicamente pudiera tomar el calor.
"Pero tú no puedes simplemente salir a correr tras él. Está haciendo demasiado
frío, y no vale la pena el riesgo. Prométeme que no vas a hacer algo así otra
vez"
Baje mi mirada. Yo no podía verla a los ojos cuando ella sonaba como lo hacía
ahora. Yo le dije: "¿Qué pasa con Isabel? Dime lo que ella te dijo."
Grace suspiró. "No lo sé. Ella sabe que Jack está vivo y cree que los lobos
tienen algo que ver. Ella cree que yo se algo. ¿Qué debemos hacer?"
Apoyé mi frente en mis manos. "Yo, no lo sé. Desearía que Beck estuviera
aquí." Pensé en los dos sobres que estaban solos en la caja de la oficina de
correos y en el lobo del bosque, y en mi aún hormigueo en los dedos. Tal vez
Beck estaba aquí. La Esperanza dolía aun más que el frío. Tal vez no era Jack a
quien yo debería estar buscando.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 12:17 pm

CAPITULO 31
SAM
Temperatura: 11.7°C
Una vez que me dejé creer que Beck aún podría ser humano, la idea se
apoderó de mí. Dormí mal, mi mente saltaba, pensando en todas las formas en
que yo podría tratar de localizarlo. Las dudas también me llenaron la mente,
podría haber sido cualquiera de los miembros de la manada el que hubiera
tomado el correo o comparado la leche, pero no pude evitarlo, la esperanza le
ganó a todos los demas pensamientos.
En el desayuno a la mañana siguiente, yo hablé con Grace sobre su tarea de
cálculo, que por cierto me parecía totalmente incomprensible, y acerca de su
amiga rica e hiperactiva Rachel y acerca de que si las tortugas tenían dientes,
pero en realidad en lo que estaba pensando era en Beck.
Después de que deje a Grace en la escuela, intenté durante un breve momento
fingir que no me dirigía directamente a la casa de Beck.
Él no estaba allí. Yo ya lo sabía. Pero no perdía nada con ir y comprobarlo una
vez más.
En el camino hacia la casa, me quedé pensando en lo que Grace había dicho la
otra noche, acerca de la electricidad y la leche en el refrigerador. Tal vez, sólo
tal vez, Beck estaría allí, para librarme de la responsabilidad de Jack y eliminar
el insoportable peso de ser el último de mi especie. Incluso si la casa estaba
vacía, todavía podía conseguir algo más de ropa y mi otra copia de Rilke, y
caminar por las habitaciones, oliendo los recuedos de familia.
Me acordaba de que apenas tres años atrás, de vuelta a cuando la mayoría de
nosotros aún era capaz de volver a nuestra forma humana al primer beso de
calor primavera. La casa estaba llena en ese entonces, Paul, Shelby, Ulrik, Beck,
Derek, e incluso él loco de Salem era humano al mismo tiempo, el atravsar su
locura con nosotros lo hacía parecer un poco más cuerdo.
Disminuí la velocidad en cuando me acerque a la casa de Beck, mi corazón
saltó cuando vi a un vehículo en su entrada, y luego me sentí hundir cuando ví
que era una desconocida Tahoe. Las luces del freno brillaban debilmente en el
día gris, y yo bajé la ventana para intentar coger un poco de olor. Pero antes
de que tomara algo, oí la puerta del conductor abrirse y cerrarse
inmediaramente. Entonces, la brisa se dirigó directo a mí, el olor del conductor
me llegó, limpio y vagamente ahumado.
Beck. Aparqué la bronco del lado de la carretera y salté, sonriendo al mismo
tiempo en que lo veía entrar por el lado de la camioneta. Sus ojos se abrieron
aun más por un momento, y luego el sonrió también, una expresión que su
sonrisa tomaba en su cara con facilidad.
¡Sam! "La voz de Beck tenía algo raro, creo que era sorpresa. Su sonrisa se
amplió. "Sam, gracias a Dios. ¡Ven aquí!"
Él me abrazó y me dio unas palmaditas en la espalda en esa delicada manera
en que siempre se las arreglaba para hacerlo sin parecer cursi. Debió haberlo
aprendido mientras era abogado, él sabía cómo agradarle a las personas. No
pude dejar de notar que su cuerpo era más gordo, no de grasa. No sé cuántas
camisetas debió haber tenido puestas debajo de su abrigo para conservar el
suficiente calor para mantenerse humano, pero vi los colores de por lo menos
dos. "¿Dónde has estado?", preguntó.
"Yo. . ." Yo estaba a punto de contarle toda la historia en muy pocas palabras,
desde que recibí un disparo, conocer a Grace, ver a Jack, pero no lo hice. No sé
por qué no lo hice. Claramente no era a causa de Beck, quien me observaba
con seriedad, con sus intensos ojos azules. Era algo más, un extraño olor, débil,
pero familiar, que estaba haciendo que mis músculos se apretaran y que mi
lengua se pegara al principio de mi boca. Esto no era como debpia de ser. No
se suponía que me sientiera así. Mi respuesta fue más cuidadosa de lo que
había previsto. "He estado por ahí. No por aquí. Tú tampoco estabas aquí, me
di cuenta de eso."
"No," Beck admitió. Y se dirigió hacia la parte trasera de la Tahoe. Me di cuenta
entonces que la camioneta estaba sucia, espesa con tierra. Una tierra que olía a
algún otro lugar, esta cubira hasta las ruedas y se salpicaba a lo largo de las
defensas. "Salem y yo estábamos en Canadá."
Así que es por eso que yo no había visto a Salem recientemente. Salem siempre
había sido algo problemático. Él no había estado muy bien como humano, por
lo que tampoco estaba bien cuando era un lobo. Estaba seguro de que Salem
era el que había arrastrado a Grace desde su columpio. La respuesta a cómo
Beck había logrado un viaje en coche con él estaba más allá de mí
entendimiento, y el por qué se las arregló a un viaje en coche con él estaba aún
mas lejos.
"Hueles a hospital." Beck me dijo mirandome fijamente. "Y además te ves
terrible."
"Gracias", le dije. Supongo que despues de todo se lo tenía que decir. Yo
realmente no creía que el olor a hospital podría quedarse aún después de una
semana, pero la nariz arrugada de Beck dijo lo caontrario. "Me dispararon”,
finalmente le dije.
Beck pusó sus dedos sobre sus labios y habló a través de ellos. "Dios. ¿Dónde?
Espero que no sea en un lugar que me haga sonrojar".
Yo hice un gesto hacia mi cuello. "No es un lugar tan interesante."
"¿Está todo bien?" preguntó.
Se refería a que si nosotros estábamos bien, A que si alguien sabía la verdad.
Hay una chica y es increíble. Ella lo sabe, pero está bien. Probé esas palabras
en mi cabeza, pero no había ninguna manera de hacerlas sonar bien. Yo solo
seguía escuchando a Beck decirme cómo no podíamos confiar nuestro secreto a
nadie, excepto nosotros. Así que simplemente encogí los hombros y dije.
"Estamos tan bien como siempre."
Y entonces mi estómago se torció debajo de mí. El iba a oler a Grace dentro de
la casa.
"Dios, Sam", dijo Beck. "¿Por qué no llamaste a mi celular cuando te
dispararon?"
"Yo no tengo tu número, el del teléfono de este año". Cada año teníamos
nuevos teléfonos, ya que no los usabamos durante el invierno.
Y por su rosotro paso una de las miradas que me disgustaban. Simpatía, No,
lástima. Yo fingí no verla.
Beck buscó en su bolsillo y sacó un teléfono celular. "Ten, toma esto. Es de
Salem, pero él ya no lo va utilizar más".
"¿Ladra una vez para decir sí y dos veces par no?"
Beck sonrió. "Exactamente. Como sea, este ya tiene mi número grabado. Usalo,
aunque tal vez le tengas que comprar un cargador".
Pensé que él iba a preguntarme en dónde había estado viviendo, yo no quería
responderle así que en su lugar moví mi barbilla hacia la Tahoe. "¿Así, que
porqué traes toda esta suciedad? ¿Por qué hiciste el viaje?" le pregunt mientras
le daba un golpe con mi puño a un lado de la camioneta, y para mi sorpresa
algo golpeó en respuesta. Era más como un ruido sordo, como una patada.
Levanté una ceja. "¿Es Salem aquí?", pregunte.
"El está de vuelta en el bosque. Cambió en Canadá el muy bastardo, yo tuve
que traerlo de vuelta en esa forma, el cambia de piel como si pasara de moda.
Y tú ya sabes que yo creo que está loco."
Beck y yo nos reímo de eso, como si fuera necesario decirlos.
Miré de nuevo hacia el lugar donde yo había sentido el golpe. "Entonces, ¿qué
es lo que esta golpeando?"
Beck alzó las cejas y respondió "El futuro. ¿Quieres ver?"
Yo encogí los hombros y dí un paso atrás para que el pudiera abrir las puertas
traseras. Si yo pensaba que estaba preparado para lo que estaba dentro, me
equivoqué en cuarenta formas diferentes.
Los asientos traseros de la Tahoe estaban doblados hacia abajo para hacer más
espacio, y en el interior se extendian tres cuerpos. Eran humanos. Uno de ellos
estaba sentado con torpeza en el respaldo del asiento, uno más estaba
acurrucado en posición fetal, y el otro estaba torcido junto a la puerta. Sus
manos estaban fruetemente atadas.
Los mire fijamente, y el chico sentado en contra del asiento me devolvió la
mirada, sus ojos inyectaban sangre, era de mi edad, ó tal vez un poco más
joven. El color rojo se esparcía a lo largo de sus brazos, y ahora pude ver que
se extendía en todo el interior del vehículo. Y entonces los olí: el olor metálico
de la sangre, el olor a sudor y miedo, el olor a tierra que coincidía con la
suciedad en el exterior de la Tahoe. Y el lobo, el lobo, en todas partes, Beck,
Salem, y otros lobos desconocidos.
La chica que estaba hecha una bola se estremeció, y cuando miré de reojo al
muchacho, que me miraba en la oscuridad, ví que estaba temblando también,
sus dedos se cerraban y abrian en un nudo enmarañado de temor.
"Ayuda", dijo él.
Me caí hacia atrás, varios metros hacia la entrada, mis rodillas eran débiles
debajo de mí. Me cubrí la boca y luego me acerque a mirarlos de nuevo. Los
ojos del chico me suplicaban.
Yo estaba vagamente consciente de que Beck estaba cerca de mí, solamente
observandome, pero yo no podía dejar de mirar a esos chicos. Mi voz no
sonaba como la mía. "¡No, no! estos niños han sido mordidos. Beck, ellos han
sido mordidos."
Retrocedí, atando mis manos detrás de mi cabeza, pero despues dí media
vuelta para mirarlos a los tres nuevamente. El chico se estremeció
violentamente, pero sus ojos nunca dejaron de mirame. ”Ayuda”.
“¡Oh, diablos, Beck!, ¿Qué has hecho? ¿Qué diablos has hecho?"
"¿Ya terminaste?" Beck me preguntó con mucha calma.
Me volví una vez más, apretando los ojos cerrados y abriendolos de nuevo.
"¿Terminar? ¿Cómo puedo terminar? Beck, estos chicos están cambiando".
"No voy a hablarte hasta que hayas terminado”, dijo él.
"Beck, ¿estás viendo esto?" Me apoyé en la Tahoe, mirando a la chica, sus
dedos estaban incrustadios en la alfombra manchada de sangre. Tenía
alrededor de dieciocho años, y tenía puesta una playera muy apretada. Yo
retrocedí, como si eso los haría desaparecer. "¿Qué está pasando?", exigí.
En la parte trasera del coche, el chico comenzó a gruñir, empujando su cara a
sus muñecas atadas. Su piel era oscura mientras él comenzó a cambiar.
Me di la vuelta. Yo no podía ver. No quería recordar como eran los primeros
días. Me limité a mantener mis dedos entrelazados detrás de mi cabeza y
apreté los brazos contra mis oídos como un tornillo de sujeción, diciendo: ¡Oh
infierno, oh infierno, infierno!, una y otra vez hasta que me convencí de que no
podía oír sus lamentos. Ellos ya ni siquiera pedian ayuda, tal vez sabían que la
casa de Beck estaba demasiado aislada como para que alguien pudiera oírlos. O
tal vez ya se habían dado por vencidos.
"¿Me ayudarías a llevarlos a dentro?" Beck preguntó.
Giré hacia él, y ví a un lobo grande en una camisa, gruñiendo y comenzando a
desatarse mientras que la chica gemía a sus pies. En un instante, Beck había
saltado a la parte trasera de la camioneta, ágil y animal, y había tirado al lobo
de espaldas. Agarró su mandíbula con una mano y miró directamente a los ojos
del lobo. "Ni siquiera pienses en la luchar", él gruñó al lobo. " Tú no eres el que
manda aquí".
Beck soltó la boca del lobo, y su cabeza cayó a la alfombra con un ruido sordo,
sin protestar. El lobo empezó a temblar de nuevo, preparandose para cambiar
nuevamente.
Dios. Yo no podía ver esto, era tan malo como si me pasara de nuevo, sin saber
nunca con certeza, que piel era la que llevaría puesta. Miré de nuevo a Beck.
"Tu hiciste esto a propósito ¿no es así?"
Beck se sentó en la puerta trasera como si no hubiera un lobo con espasmos
detrás de él, ó una chica llorando a su lado. Y el otro, aún sin moverse. ¿Muerto
tal vez? "Sam, este es probablemente mi último año. No creo que vaya a
cambiar el próximo. Me tomó mucha concentración el cambio este año, mucha
para mantenerme humano una vez que finalmente había cambiado. "El vío que
mis ojos miraban a los collares de diferentes colores en su cuello y asintió.
"Necesitamos esta casa, la manada necesita esta casa. Y la manada también
necesita de protectores que aún puedan cambiar. Tú ya lo sabes y también
sabes que no podemos confiar en los humanos. Nosotros somos los únicos que
podemos protegernos."
Yo no dije nada.
El suspiró profundamente. "Este es también tu último año, ¿no es así, Sam? No
pensé que fueras a cambiar en todo este año. Aún eras un lobo cuando yo
cambió, y debió haber sido al revés. No sé por qué has tenido tan pocos años.
Tal vez es por lo que tus padres te hicieron. Es una lástima, tu eres el mejor de
ellos".
Yo no dije nada porque no tenía aliento para decirlo. Todo lo que podía pensar
era en cómo se ella tenía el pelo con un poco de sangre. No me había dado
cuenta antes porque tenía el pelo castaño oscuro, pero la sangre se había
quedado ahí, formando un rígido remolino.
"¿Sam, quien se supen que cuidara de la manada?, ¿eh, Shelby? Tenemos que
tener más lobos. Más lobos al principios de sus años, de esta manera esto no
volvera a ser un problema hasta dentro de unos ocho o diez años".
Me quedé mirando a la sangre en su pelo. Mi voz era debil. "¿Qué hay de
Jack?", pregunte.
“¿El chico con la pistola?" Beck hizo una mueca. "Podemos agradecerles a
Salem y Shelby por eso. Yo no puedo ir a buscarlo, hace demasiado frío. Él va a
tener que encontrarnos. Sólo espero que no vaya hacer algo estúpido antes de
que nos vea. Con suerte, el usara el cerebro que Dios le dio y se mantendra
alejado de la gente hasta que esté más estable".
Junto a él, la chica gritaba, en un tono alto y delgado, su lamento carecía de
fuerza, y entre un temblor y el siguiente, su piel era azul crema y un lobo
negro. Sus hombros se ondulaban, los brazos la obligában a levantarse, hasta
que hubo dedos patas donde habían sido dedos. Recuerdo el dolor tan
claramente como si yo estuviera cambiando, el dolor de la pérdida. Sentí
nuevamente la agonía de perderme a mí mismo. La parte que me hacía ser
Sam y que pudiera recordar el nombre de Grace.
Una lágrima se escapó de mis ojos al verla luchar. Una parte de mí quería
sacudir a Beck por haberles hecho, mientras otra parte de mí estaba pensando
en que Gracias a Dios, Grace nunca tuvo que pasar por esto. "Beck" le dije,
parpadeando antes de mirarlo. "Te vas a ir al infierno por esto".
Yo no espere a ver su reacción. Yo solo me aleje, deseando nunca haber
venido.
Esa noche, al igual que todas las noches desde que la conocí, acurruqué a
Grace en mis brazos, escuchando a los movimientos amortiguados de sus
padres en la sala. Ellos eran como pajaritos sin cerebro, revoloteando dentro y
fuera de su nido en todas las horas del día o de la noche, ocupados en la
construcción de su nido, y no se habían dado cuenta de que este ya había
estado vacío por años.
Ellos también eran ruidosos, se reían, charlaban, hacían ruido con los platos en
la cocina, aunque yo nunca había visto alguna evidencia de alguno de ellos
cocinara. Eran como chicos de universidad que habían encontrado una bebé en
una cesta y no sabía qué hacer con élla. ¿Qué tan diferente hubiera sido Grace
si ella hubiese tenido a mi familia, a la manada? Si ella hubiera tenido a Beck.
En mi cabeza, escuché a Beck reconocer lo que yo me temía. Realmente era
cierto, este era mi último año.
Respiré profundo, "El fin". En realidad no lo dije en voz alta. Solo probe en mi
boca la forma de las palabras.
En la fortaleza que eran mis brazos, Grace suspiró y apretó su cara en mi
pecho. Ella ya estaba dormida, a diferencia de mí, yo tenía que dormir con
tallos de flechas envenenadas, Grace podía dormirse en un segundom, y yo la
envidiaba.
Todo lo que yo podía ver era a Beck y a esos chicos, un millar de distintas
combinaciones aparecian ante mis ojos.
Quería decirle a Grace sobre ellos. Y despues no quería contárselo.
Me apenaba hablar de Beck, estaba dividido entre la lealtad a él y la lealtad a
mí y hasta hoy nunca me había dado cuenta de que podrían ser dos cosas
diferentes. Yo no quería que Grace pensara mal de él, pero yo también
necesitaba confesarselo, un lugar en dond poner este insoportable peso que
tenía en el pecho.
"Ya duermete", ella murmuró, apenas audible enganchando sus dedos en mi
camiseta, de una manera en que no me hacía pensar para nada en dormir. La
besé con los ojos cerrados y suspire. Ella hizo un ruido de agradecimiento y
susurró con los ojos todavía cerrados, "¡Shh! Sam. Sea lo que sea tendra que
esperar hasta mañana. Y si no lo hace, entonces no vale la pena. Duermete".
Y solo porque ella me lo dijo. . . lo pude hacer.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 12:18 pm

CAPITULO 32
GRACE
Temperaura: 7.2°C
La primera cosa que me dijó Sam al día siguiente fue: "Es hora de llevarte a
una cita de verdad", bueno, en realidad lo primero que dijo fue: "Tu pelo esta
muy desaliñado por la mañana." Pero la primer cosa lúcida que el dijo ( porque
yo me negaba a creer que mi cabello parecía desaliñado por la mañana) fue la
declaración de la cita. Era un "día de trabajo" para los maestros en la escuela,
así que teniamos el día entero para nosotros, lo que era indulgente de su parte.
El dijo esto mientras agitaba un poco de avena y miraba sobre su hombro hacia
la puerta principal. A pesar de que mis padres habían desaparecido muy
temprano debido algún tipo de negocio de mi padre, Sam aún parecía
preocupado de que ellos volvieran a aparecer y deicidieran cazarlo.
Me reuní con él en el mostrador y me apoyó en el, mirando hacia abajo al
sartén, yo no estaba muy entusiasmada por la idea de la avena. Yo la había
tratado de cocinar antes, y me había sabido muy. . . saludable. "Así que acerca
de esta cita, ¿adónde me vas a llevar?, ¿algún lugar emocionante, como en
medio del bosque?"
El apretó su dedo en mis labios, justo donde comenzaban, el no sonrió. "Sera
una cita normal, con comida y mucha diversión".
Volví la cara para que su mano estuviera contra mi pelo. "Sí, suena a mucha
diversión", le dije de manera sarcastica, porque él todavía no estaba sonriendo.
"Yo no creí que hicieras algo normal".
"¿Podrías pasarme dos platos?, dijo Sam. Los dejé en el mostrador y Sam
dividió la avena entre los dos, estos liberaron un olor dulce. "Yo sólo quiero
tener una verdadera cita, para que así tengas algo real para record-. . ."
El se detuvo y miró hacia las copas, sus brazos se apoyaban en el mostrador,
se encogió de hombros y finalemente se volvió para mirarme y dijo: "Quiero
hacer bien las cosas contigo. ¿Podemos tratar de hacer algo normal?"
Con un movimiento de mi cabeza, acepte un plato y probé una cucharada, era
todo de azúcar morena y sabía a especies. Señalé a la avena que cubría la
cuchara de Sam, "no tengo ningún problema con hacer algo normal. ¡Esta cosa
esta pegajosa!"
"Que ingrata eres", dijo Sam y miró tristemente a su plato. "¿No te gustó
¿verdad?"
"Nooo… de hecho esta muy bien".
Sam respondió, "Beck solía cocinarlo para mí, claro, después de que superé mi
fijación con el huevo."
"¿Tenías una fijación con el huevo?", pregunte.
"Bueno, yo era un niño muy peculiar," dijo Sam e hizo un gesto hacia mi tazón.
"Si no te gusta, no tienes que comertelo. Cuando hayas terminado, nos vamos."
"¿A dónde?"
"Es una sorpresa", respondió.
Y eso fue todo lo que necesitaba escucha para que la avena se fuera de
inmediato y despues ya tenía mi gorro, abrigo y mochila en mano.
Por primera vez en esa mañana, Sam se echó a reír, y yo estaba ridículamente
feliz de oírlo. "Te pareces a un cachorro, como si al sonar mis llaves ya
estuvieras lista, saltando por la puerta esperando para tu caminata."
"¡Guau!"
Sam me acarició la cabeza al salir y juntos nos aventuramos hacia la fría
mañana. Una vez que estuvimos dentro de la bronco y ya en camino, lo
presione de nuevo, "¿Así que no me dirás a dónde vamos?"
“No”. Lo único que te diré es que porfavor pretendas que esto es lo que hice
contigo el primer día que te conocí, en lugar de se recibir un diparo."
"No tengo tanta imaginación", le dije.
"Yo sí, la imaginare por tí, con tanta fuerza que tú tendras que creerla".El
sonrió para demostrar que lo estaba imaginando, una sonrisa tan triste que me
cortó la respiración. "Voy a corteharte como es debido, para que mi obsesión
contigo ya no parezaca tan rara".
"Parecíera que la mía es la que es rara." Miré por la ventana mientras nos
alejabamos de la entrada. El cielo estaba liberando lenatamente un copo de
nieve, uno después de otro. "Yo tengo. . . ya sabes, ¿cómo se llama eso? ¿él
síndrome en que las personas se identifican con la gente que los ha salvado?"
Sam sacudió la cabeza y se volvió al lado opuesto de la escuela. "Tú estás
pensando en el síndrome de Munchausen, donde la persona se identifica con su
secuestrador."
Yo sacudí la cabeza. "Eso no es. ¿Qué no el sindrome de Munchausen es
cuando las personas inventan enfermedades para llamar la atención?"
“¿Lo es?”, preguntó Sam. “A mí simplemente me gusta decir 'Munchausen’,
porque me siento como si realmente puediera hablar alemán".
Yo me reí.
"Ulrik nació en Alemania", dijo Sam. "Él tiene toda clase de interesantes
cuentos infantiles sobre hombres lobo." El se volvió hacia la calle principal que
atravesaba del centro de la ciudad y empezó a buscar un espacio para
estacionarse. "Él dijo que había personas que eran mordidas por su propia
voluntad, de vuelta en los viejos tiempos."
Miré a Mercy Falls, a las tiendas, todas ellas tenían tonos marrón y gris, pero
bajo el pesado cielo estas parecían aún más marrón y gris, y para ser Octubre,
este se veía inquietantemente muy parecido al invierno. Ya no había hojas
verdes en los árboles que crecían al lado de la calle, y algunos de ellos ya no
tenían hojas por completo, se añadian al aspecto sombrío de la ciudad. Todo
era igual, sin importar a donde mirara. "¿Por qué querrían hacer eso?",
finalmente pregunte.
"En los cuentos populares, ellos se convertían en lobos y robaban ovejas y otros
animales, cuando la comida era escasa. Y algunos de ellos cambiaban por el
simple placer de hacerlo."
Estudié su rostro, tratando de leer su voz. "¿Hay algúna diversión en eso?"
El apartó la mirada, yo pense que era porque estaba avergonzado de su
respuesta, hasta que me di cuenta de que en realidad estaba mirando sobre su
hombro para aparcar en paralelo frente a una fila de tiendas. "Algunos de
nosotros les gusta mucho, incluso les gusta más que ser humanos. A Shelby le
encanta, pero como te he dicho antes, yo creo que su vida humana fue
bastante horrible, así que. . . no lo sé. La mitad de mi vida que es el lobo, es
una gran parte de mí ahora, y me es difícil imaginar la vida sin ella."
"¿En un buen ó mal sentido?", pregunte.
Sam me miró, sus ojos amarillos se fijaban en mí, como si me quisieran abrazar
y retenerme. "Echo de menos ser yo, te echo de menos. Todo el tiempo."
Dirigí mi mirada hacia mis manos. "No en este momento, no ahora."
Sam se estiró a través del asiento y me tocó el pelo, pasó una mano hacia
abajo hasta que atrapó sólo los extremos de este entre sus dedos. El estudió
los cabellos, como si estos pudieran contener los secretos de Grace en sus
mechones rubios. Sus mejillas se enrojecieron ligeramente, él aún se sonrojaba
cuando me decía un cumplido. "No", él admitió, "en este momento, ni siquiera
puedo recordar como se siente ser infeliz."
Por alguna razón esa declaración hizo que las lágrimas comenzaran a formarse
en las esquinas de mis ojos, parpadeé, agradecida de que él aún estuviera
mirando mi pelo. Hubo una larga pausa.
Él dijo: "Tú no recuerdas ser atacada."
"¿Qué?"
"Tu no recuerdas nada de cuando fuiste atacada, ¿verdad?"
Fruncí el ceño y saque mi mochila que estaba en mi espalda, sorprendida del
abrupto cambio de tema. "No lo sé, tal vez. Para mí, fue como su hubieran sido
una gran cantidad de lobos, más de los que yo creo que en realidad pudieron
haber sido. Y luego, me acuerdo de tí, recuerdo que tu te quedaste atrás, y
luego sólo tocaste mi mano" y Sam me tocó la mano, “y mis mejillas”, él tocó
mi mejilla, cuando los demás fueron duros conmigo, él no. “Supongo que
querían comerme, ¿no es así? "
Su voz fue suave. "¿No recuerdas qué pasó después, cómo sobreviviste?“
Traté de recordar. Todo eran destellos de nieve, y rojo, y aliento en mi cara. Y
luego mamá gritaba, pero debía de haber algo en medio de todo eso. De
alguna maner debo de haber atravesado el bosque y llegado a la casa. Me traté
de imaginar caminando, tropezando con la nieve. "¿Camine?"
El me miró, esperando a que yo respondiera mi propia pregunta.
"Yo sé que no lo hice, pero no puedo recordar. ¿Por qué no puedo recordar?"
Ahora estaba frustrada, con la incapacidad de mi propio cerebro de cumplir con
su función. Parecía una simple solicitud, pero yo sólo recordaba el olor de Sam,
Sam en todas partes, y luego el sonido familiar del pánico de mamá mientras
luchaba por llegar al teléfono.
"No te preocupes por eso," dijo Sam. "No importa", pero de pronto pensé que
en realidad si importaba.
Cerré los ojos, recordando el olor de los bosques de ese día y la sensación de
traqueteo mientras me movía hacia la casa, unos brazos me apretaban. Abrí los
ojos nuevamente. "¡Tú me cargaste!".
Sam me miró bruscamente.
Todo estaba volviendo, en la forma en que recuerdas los sueños cuando tienes
fiebre. "Pero eras humano", le dije. "Recuerdo haberte visto como un lobo, pero
tú debiste haber sido humano para poder cargarme. ¿Cómo hiciste eso?"
Encogió los hombros, impotente. "Yo no sé cómo cambie, es lo mismo que paso
cuando me dispararon, y yo ya era un humano cuando me encontraste".
Sentí algo aletear en mi pecho, la esperanza. "¿Puedes hacerte cambiar tú
mismo?"
"No es así. Sólo han sido dos veces, y no he sido capaz de hacerlo otra vez,
nunca, sin importar cuanto lo he deseado. Y créeme, lo he deseado mucho."
Sam apagó la bronco con un aire de poner fin a la conversación, y yo metió la
mano en mi mochila para sacar un gorro. Al salir del coche, me paré en la acera
y esperé.
Sam llegó desde la parte trasera del coche y se detuvo cuando me vio. "¡Oh,
Dios mío!, ¿qué es eso?"
Yo usé mi dedo pulgar y el dedo medio para señalar al pom-pom multicolor que
cubría mi cabeza. "En mi lengua, lo llamamos un gorro, y mantiene a mis orejas
calientes".
"Oh, Dios mío”, dijo Sam nuevamente, cerrando la distancia entre nosotros. Él
tomó mi cara entre sus manos y me estudió. "Es terriblemente lindo." El me
besó, miró al sombrero, y luego me besó de nuevo.
Yo juré nunca perder el gorro de pom-pom. Sam aún sostenía mi cara, y yo
estaba segura de que todos en el pueblo nos miraban ahora, pero yo no quería
alejarme, y lo dejé que me besara una vez más, y esta vez fue suave como la
nieve, apenas un toque, y entonces él me soltó y tomó en su lugar mi mano.
Me tomó un tiempo encontrar de nuevo mi voz, y cuando lo hice, yo no podía
dejar de sonreír. "Está bien, ¿a dónde vamos?" Hacía mucho frío, así que yo
sabía que teníamos que estar cerca, no podíamos quedarnos aquí por mucho
más tiempo.
Los dedos de Sam estaban atados fuertemente con los míos. "Primero, a una
tienda de Grace. Eso es lo que un caballero de verdad haría."
Me reí, completamente diferente a lo usual, y Sam se echó a reír porque, él lo
sabía. Yo estaba borracho de Sam. Lo dejé que guiara por la calle, hasta el
“Crooked Shelf”, una librería independiente, yo no había estado allí por casí un
año. Al parecer era lago estúpido, teniendo en cuenta los libros que leía, pero
yo era una hija con una muy limitada mesada, casi todos mis libros eran de la
biblioteca.
"Esta es una tienda de Grace única, ¿verdad?" Sam abrió la puerta sin esperar a
que pudiera responder. Una ola maravillosa de olor a libro nuevo salió
corriendo, recordandome inmediatamente a la Navidad, mis padres siempre me
compraban libros para Navidad. Con un melódico ding, la puerta de la tienda se
cerró detrás de nosotros, y Sam soltó mi mano. "¿Y ahora a dónde quieres ir?
Te voy a comprar un libro, sé que quieres uno."
Sonreí al mirar las pilas, inhalando de nuevo. Cientos de miles de páginas que
nunca habían sido tocadas, esperando por mí. Los estantes formaban un cálido,
ambiente de madera clara, con montones de cubiertas de todos los colores. El
encargado de la tienda se encontraba detrás del pequeño cubículo en el cajero
sentado, haciendo caso omiso de nosotros, de ese mismo lado había una
escalera cubierta con alfombra que se dirigía a mundos desconocidos. "Yo
podría vivir aquí", le dije.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 12:19 pm

CAPITULO 33
SAM
Temperatura: 5°C
Esa noche, por primera vez en mucho tiempo, soñé con los perros del Sr. Darío.
Me desperté, sudoroso y temblando, con el sabor de a sangre en la boca. Me di
la vuelta de Grace, sintiendo que mi los latidos de micorazón la podían
despertaba, me lamí mis labios sangrientos, me había mordido la lengua.
Era tan fácil olvidar la violencia primitiva de mi mundo cuando yo era humano,
sano y salvo en la cama de Grace. Era tan fácil vernos como ella nos veía: sólo
fantasmas en el bosque, en un mágico silencio, y si fuéramos sólo lobos, tal vez
ella estaría en lo correcto. Los lobos de verdad no serían una amenaza, pero
estos no eran lobos reales.
El sueño me susurraba que yo estaba ignorando las señales. Los mismo que me
decpian que yo estaba llevando la violencia de mi mundo al de Grace. Lobos en
su escuela, en la casa de su amiga, y ahora en la de ella. Los lobos que
escondían corazones humanos dentro de sus pieles.
Tendido en la cama de Grace, en el oscuro cuarto, yo esforzaba a mis oídos,
tratando de escuchar. Pensé oír uñas, raspando el porche y me imagine que
podía oler el olor de Shelby, incluso a través de la ventana. Yo sabía que ella
me quería, que ella quería lo que yo representaba, yo era el favorito de Beck, el
jefe de la manada humana, y también de Paul, el jefe de la manada de lobos, y
el lógico sucesor de ambos. En nuestro pequeño mundo, yo tenía mucho poder.
Y, oh, Shelby si que deseaba el poder.
Los perros de Dario lo demostraron. Cuando yo tenía trece años y vivía en la
casa de Beck, nuestro vecino más cercano (a unas setenta y cinco hectáreas de
distancia) se mudó y le vendió su gigantesca casa a un millonario excéntrico
llamado Sr. Dario. Honestamente, yo no encontraba al Sr. Darío muy
impresionante, el tenía un olor peculiar que sugería que él había muerto y luego
había sido conservado. Pasó la mayor parte del tiempo en que visitamos su
casa explicando el complicado dispositivo de alarma que había instalado para
proteger su negocio de antigüedades ("Se refiere a drogas," Beck me dijo más
tarde) y despues alardeó sobre la guardia de perros que apareció en su casa
mientras el estuvó ausente.
Y luego nos los mostró. Eran gárgolas que habían cobrado vida, gruñendo con
máscaras de espuma y arrugada pálida piel, eran de una raza de América del
Sur creada para cuidar del ganado, nos explicó el Sr. Dario dijo. Él parecía
contento cuando nos explicaba que eran capaces de rasgar él rostro de un
hombre y comerselo. La expresión de Beck era dudosa, cuando le decía que
esperaba que el Sr. Darío no los dejara andar fuera de la propiedad. Señalando
a los collares con púas metálicas en el interior ("les da shocks a los perros", dijo
Beck más tarde, e hizo un movimiento que indicaba alto voltaje), el Sr. Dario
nos aseguró que las únicas personas que conseguirían que les arrancaran sus
rostros serían los que entraran en su propiedad por la noche para robar sus
antigüedades. Nos mostró la fuente de energía eléctrica que controlaba los
collares de los perros y sus choques y la que los mantenía cerca de la casa,
estaba cubierta con una pintura en polvo negra que dejaba manchas oscuras en
las manos.
Nadie más parecía pensar en los perros, pero yo estaba obsesionado con ellos.
Todo en lo que podía pensar era en que ellos podían escaparse y hacer pedazos
a Paul ó a Beck, destruyendo sus caras y comiendoseas. Durante semanas yo
estaba preocupado con la idea de los perros, y en el calor del verano, me
encontré con Beck en la cocina, vestía shorts y una camiseta, él estaba
rociando las costillas para asarlas.
"¿Beck?"
Él no levantó la vista de su pintura. "¿Qué necesitas Sam?"
"¿Me mostrarías cómo matar a los perros Sr. Dario?" Beck giró hacia mí, y yo
agregué: "Claro, si se da la necesidad”
"Tú no tendrás que hacerlo."
Yo odiaba suplicar, pero lo hice de todos modos. “¿Por favor?"
Beck hizo una mueca. "Tú no tienes el estómago para ese tipo de trabajo." Era
verdad, como humano, yo tenía una dolorosa sensibilidad al a ver la sangre.
“¿Por favor? "
Beck hizo una mueca y me dijo que no, pero al día siguiente, él trajo a casa
una docena de pollos crudos y me enseñó a encontrar el punto débil en las
articulaciones y la maneran en que podía romperlas. Cuando yo no me
desmaye al ver romper los pollos, él trajo la carne roja, donde aún emanaba
sangre y esto hizo que mi mandíbula se aflojara con la náusea. Los huesos eran
duros, fríos, implacables en mis manos, imposibles de romper, sin antes
encontrar la articulación.
"¿Ya te cansaste de esto?" Beck me preguntó después de unos días. Yo sacudí
la cabeza, los perros me perseguían en sueños y corrian a través de las
canciones que yo escribí, así que continuamos. Beck consiguió algunos videos
caseros de peleas de perros, juntos vimos a los perros despedazarse unos a
otros. Yo mantuve una mano cubriendo mi boca, mi estómago se revolvía al
ver la sangre, y observé cómo algunos perros se iban directo a la yugular y en
algunos casos hacia las patas delanteras, sacandolos de equlibrio y haciendo
que sus oponentes se volvieran débiles. Beck hizó mucho incapié en una
particular lucha desigual, un pit bull contra un pequeño terrier. "Mira al perrito,
ese serías tú. Cuando eres humano, eres más fuerte que la mayoría de la
gente, pero aún no seras tan fuerte como uno de los perros de Dario. Mira
cómo pelea el pequeño perro, el debilita el perro grande, y entonces lo ahoga".
Miré pelear al pequeño terrier y matar al perro más grande. Y después, Beck y
yo salímos al patio a luchar, perro grande contra perro pequeño.
El verano desaparecido, y comenzamos a cambiar, uno por uno, el más antiguo
y descuidado de nosotros fue primero. Muy pronto hubo solamente quedaban
unos cuantos humanos: Beck, por terquedad, Ulrik, con enorme astucia,
Shelby, para estar más cerca de Beck y yo. Y yo, porque era aún joven y no tan
frágil.
Nunca olvidaré el ruido de una pelea de perros, alguien quien no lo ha
escuchado, no puede imaginar el tipo de salvajismo primitivo que hay en dos
perros empeñados en destruirse uno al otro. Incluso como lobo, nunca me
encontré con ese tipo de lucha, los miembros de una manada luchaban por el
dominio, pero no por solo matar.
Yo estaba en el bosque, Beck me había dicho que no saliera de casa, así que
por supuesto yo estaba caminando por la noche. Tenía la idea de que yo iba a
escribir una canción en el momento exacto entre el día y la noche, y acababa
de inventar un pedazo de la letra, cuando escuché la pelea de los perros. El
sonido provenía de cerca, aquí en el bosque, no cerca de la casa del señor
Dario, pero yo sabía que no podían ser lobos. Reconocí inmediatamente ese
gruñido.
Y luego estuvieron a la vista, dos blancos fantasmas gigantes en la noche
oscura: los monstruos de Dario. Con ellos, un lobo negro, luchando, sangrado,
rodando en la maleza. El lobo, Paul, estaba haciendo todo lo que dictaba el
comportamiento en una manada, las orejas y la cola hacia abajo, la cabeza
viendo al suelo, todo lo que hacía gritaba rendición, pero los perros no
conocían esas reglas; lo único que sabían era atacar. Y así empezaton a tirar
de Paul, a pedazos.
"¡Hey!", Grité, mi voz no fue tan fuerte como yo esperaba. Lo intenté de nuevo,
y esta vez fue la mitad de un gruñido, "Hey!"
Uno de los perros se detuvo y se lanzó sobre mí, yo caí y rodé, mis ojos
estaban fijos en el otro demonio blanco, sus dientes cruzaban la garganta del
lobo negro. Paul estaba sin aliento, y el lado de su cara estaba empapada de
color rojo. Me lancé contra el perro que lo tenía, y los tres nos estrellamos
contra el suelo. El monstruo era pesado, con franjas de sangre, y muy
músculoso. Me agarré de su cuello con una débil mano humana que daba
lastima, pero fallé.
El peso muerto pegó en mi espalda y sentí baba caliente en mi cuello. Me dí la
vuelta justo a tiempo para evitar la mordida asesina de un perro y obtuve que
los dientes del otro mordieran mi hombro en su lugar. Sentí el hueso contra
hueso, la sensación de fuego entre los dientes del perro que se deslizaba hacia
mi clavícula.
"Beck", grité. Era desesperante y difícil pensar en el dolor con Paul muriendo
delante de mí. Y entonces me acordé del terrier, mortal, rápido y brutal,
deslizé una mano hacia adelante alcancé al perro que tenía a Paul por el cuello,
le agarré la pata delantera, encontré la articulación, y no pensé en la sangre,
no pensaba en el sonido que iba a hacer, yo no pensaba en nada excepto en la
mecánica acción de destrozar.
Los ojos del perro se pusieron en blanco, silbaba a través de su nariz, pero yo
no perdí control de él.
Mi instinto de supervivencia estaba gritando que fuera tras el otro animal, que
estaba temblando y mordiendo mi hombro con sus mandíbulas de hierro,
mordidas que se sentían pesada y como fuego vivo en mí. Me imaginaba como
mis huesos podría desgarrarse para librarme de sus posición. Me imaginé a mi
brazo arrancandole todo aire posible, pero Paul no podía esperar.
No podía sentir mi brazo derecho muy bien, pero con mi brazo izquierdo, yo
tomé la garganta del perro en mi mano y lo retorcí, apretadolo, sofocadolo,
hasta que oí el jadeo del monstruo. Yo era ese pequeño terrier. El perro no
soltaba sus garras del cuello de Paul, pero yo tampoco las soltaba de él.
Saliendo debajo del otro perro que estaba sobre mi hombro, dejó caer mi mano
derecha sobre la nariz del primer perro y la apreté. Yo no pensé en nada en ese
momento, mi mente estaba lejos, en la casa, en un lugar caliente, escuchando
música, leyendo un poema, en cualquier lugar excepto este, dónde estaba
matando.
Por un minuto nada sucedió. La sangre apareció ante mis ojos, y entonces el
perro se dejó caer al suelo, y Paul se liberó, había sangre por todas partes, mí
sangre, la de Paul, del perro.
"¡No lo sueltes!" Era la voz de Beck, y escuché el ruido sordo de los pasos en el
bosque. "¡No lo sueltes, todavía no esta muerto!"
Yo ya no podía sentir mis manos, no podía sentir nada más couldn't más, pero
pensé que todavía estaba agarrando al perro por el cuello, del que había estado
mordiendo a Paul. Y luego sentí los dientes tirar en mi hombro , mientras que el
perro trataba de tomarme por el cuello y volterame. Un lobo, Ulrik, estaba
gruñiendo, avanzando hacia su cuello, arrastrándolo lejos de mí. Hubo un
“pop”, y me di cuenta de que era una pistola. Otro “pop”, mucho más cerca, y
un tirón debajo de mis dedos. Ulrik se alejó de nosotros, respirando con
dificultad, y luego se hizo el silencio, demasiado silencio que mis oídos
resonaban.
Beck retiró suavemente mis manos de la garganta del perro muerto y apretó las
suyas contra mi hombro. El flujo de sangre disminuía, e inmediatamente
comencé a sentirme mejor como si mi increíble y sució cuerpo empezara a
curarse por sí mismo.
Beck se arrodilló delante de mí, él estaba temblando por el frío, su piel era gris,
y la curva de sus hombros indicaba que no estaba bien. "Tu tenías razón, ¿no
es así? Tú lo salvaste. Esos pobre pollos no murieron en vano."
Detrás de él, Shelby estaba en silencio, con los brazos cruzados, mirando a Paul
jadear en las hojas muertas. Mirandonos a mí y a Beck con nuestras cabezas
juntas. Sus manos eran puños, y una de ellos tenía una mancha negra, una
mancha de polvo.
De vuelta al presente, en la suave oscuridad de la habitación de Grace, me dí la
vuelta y apreté mí cara en su hombro. Era extraño que mis momentos más
violentos habían sido mientras era humano, y no como lobo.
Afuera, escuché el rascado de uñas en el porche. Cerré los ojos y traté de
concentrarme en el sonido del latido del corazón de Grace.
El sabor de la sangre en mi boca me recordaba al invierno.
Yo sabía que Shelby había dejado salir a esos perros.
Ella quería que estuviera a cargo, con ella a mi lado, y Paul estaba en mi
camino. Y ahora, Grace estaba en el suyo.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 12:20 pm

CAPITULO 34
GRACE
Temperatura: 9.5°C
Los días pasaron como un collage de imágenes comunes: paseos friós através
del estacionamiento de la escuela, el vacío asiento de Olivia en la clase, el
aliento de Sam en mi oído, huellas de patas en la superficie congelada de
nuestro patio trasero.
Para cuando llegó el fin de semana, me sentía sin aliento por tanta espera,
aunque no estaba segura de lo que estaba esperando. Sam se había dado de
vueltas en la cama la noche anterior, perseguido por una pesadilla, y se veía
tan terrible por la mañana del sábado que en vez de hacer planes para salir, yo
sólo me instalé en el sofá después de que mis padres habían ido a almorzar en
casa de un amigo.
Yo me acurruque en los brazos de Sam, mientras el cambiaba de canal entre
varios películas mal hechas para la televisión. Nos decidimos por un thriller de
ciencia ficción, que probablemente costo menos producirla que lo que me
costo la bronco. Gomosos tentáculos estaban por todas partes cuando Sam
finalmente dijo algo.
"¿Te molesta? Que tus padres sean como ellos son?"
Me acarició la cara que estaba cerca de su axila. Olía muy a Sam allí. "No
hablemos de ellos."
"Mejor hablemos de ellos"
"Oh, ¿por qué? ¿Qué hay que contar? Está bien. Ellos estan bien. Ellos son así"
Los dedos de Sam suavemente encontraron mi barbilla y la levantaron para que
mi cara quedara hacia arriba. "Grace, eso no está bien. He estado aquí durante
¿cuántas semanas ya? Yo ya ní lo recuerdo. Pero yo sé cómo es esto, y no está
bien".
"Ellos son lo que son, nunca supe que los padres de otros eran diferentes a los
míos hasta que empecé la escuela, hasta que empecé a leer. Pero en serio,
Sam, está bien."
Mi piel se sentía caliente. Tiré mi barbilla lejos de su mano y miré a la pantalla,
donde un auto compacto se estaba ahogando en el fango.
"Grace", dijo Sam en voz baja. El estaba sentado tan quieto, como si por una
sola vez yo era fuera él animal salvaje que podría desaparecer si movía un
músculo. "Tú no tienes que fingir conmigo."
Vi el coche desintegrarse en pedazos, junto con el conductor y el pasajero. Era
difícil saber lo que estaba pasando cuando el sonido había sido bloqueado, pero
parecía que las piezas se estaban reformando en tentáculos. Había un chico
que paseaba un perro en el fondo, y ni siquiera parecía darse cuenta. ¿Cómo es
que el no pudo darse cuenta?
Yo no miré a Sam, pero yo sabía que él me estaba mirando, y no a la televisión.
Yo no sabía lo que él creía que yo iba a decir. Yo no tenía nada que decir, esto
no era un problema, sólo era una forma de vida.
Los tentáculos de la pantalla empezaron a arrastrarse por el suelo, buscando al
original monstruo con tentáculos para que puedieran volver a unirse. No había
manera de que fuera capaz de hacerlo, el alien original estaba en llamas en
Washington, DC, derritiendose entre un Monumento a Washington. Los
tentáculos nuevos sólo van a tener que atormentan al mundo por su cuenta.
"¿Por qué no puedo hacer que ellos me amen más que lo que en realidad me
aman?"
¿Yo dije eso? No sonaba como mi voz, los dedos de Sam dedos rozaban mi
mejilla, pero no había lágrimas, yo estaba muy lejos de las lágrimas.
"Grace, ellos te aman, esto no es acerca de tí. Este es su problema".
"Lo intento con todas mis fuerzas, yo nunca me meto en problemas, siempre
hago mi tarea, les cocino, maldita sea, cuando están en casa, que es casí
nunca". Definitivamente no era mi voz, yo no maldecía. "Y yo casi muero, dos
veces, y eso no cambio nada. No es como si quisiera que saltaran sobre mí, yo
sólo quiero, un día, sólo. . ." No pude terminar la frase, porque no sabía cómo
terminarla.
Sam me acercó a sus brazos. "¡Oh, Grace!, lo siento, yo no quería hacerte
llorar."
"No estoy llorando".
El secó mis mejillas con su dedo pulgar, con cuidado, y me mostró la lágrima
atrapada en la punta de su dedo. Sentiendome tonta, lo dejo que me acercara
a su regazo y me arropara bajo su barbilla. Ya tenía de nuevo mi propia voz,
aquí en el refugio de sus brazos. "Tal vez soy demasiado buena. Si me metíera
en problemas en la escuela o si quemara los garajes de otras personas, tal vez
me notarían."
"Tú no eres así. Tú sabes que no lo eres", dijo él. Personas "Ellos sólo son
personas tontas y egoístas, eso es todo. Siento haber preguntao, ¿de acuerdo?
Sólo veamos a esta película muda".
Apoyé mi mejilla contra su pecho y escuché el pum-pum de su corazón.Parecía
tan normal, con un corazón humano normal.El había sido humano por mucho
tiempo ahora que casi no podía detectar el olor débil a bosques en él o recordar
lo que se siente a enterrar mis dedos en su collar. Sam subió el volumen a los
aliens y nos quedamos así un rato, una criatura en dos cuerpos, por un largo
tiempo, hasta olvide lo que me había molesto y fui de nuevo yo misma.
"Me gustaría tener lo que tienes", le dije.
"¿Qué tengo?"
"Tu manada, Beck, Ulrik. Cuando se hablas de ellos, puedo ver lo importante
que son para ti", le dije. "Ellos te hicieron ser esta persona", puse un dedo en
su pecho. "Ellos son maravillosos, por lo que tú eres maravilloso."
Sam cerró los ojos. "Yo no sé nada de eso." Volvió a abrirlos. "Como sea, tus
padres también te hicieron lo que eres ahora. ¿Crees que serías tan
independiente si ellos estuvieran más por aquí? Al menos eres alguien cuando
ellos no están cerca, yo me siento como si no fuera lo que yo soy ahora.
Porque mucho de lo que es ser yo es él estar con Beck y Ulrik y los otros."
Escuche un coche en la entrada y me enderezé. Sabía que Sam lo había
escuchado también. "Es hora de desaparecer", dijo él.
Pero yo me seguí tomando su brazo. "Estoy cansada de esconderme. Creo que
es hora de que los conozcas".
El no discutió, pero si lanzó una mirada de preocupación en la dirección de la
puerta principal.
"Y ahora llegamos al final", dijo él
"No seas melodramático. No te van a matar".
El me miró.
El calor encendido mis mejillas. "Sam, no quise decir que. . .Dios. Lo siento." Yo
quería apartar la mirada de su rostro, pero al parecer no podía hacerlo, era
como ver un accidente de coche. Seguí esperando la colisión, pero su expresión
nunca cambió. Era como si estuviera desconectado entre los recuerdos de los
padres de Sam y sus emociones, un fallo leve de encendido que
afortunadamente lo mantenía en una pieza.
Sam me rescató cambiando de tema, lo que fue increiblemente generoso.
"¿Debo de jugar que soy el novio o simplemente somos amigos?"
"Novio, yo no voy a fingir”.
Sam se separo de mí dos pulgadas de distancia y sacó su brazo por detrás de
mi cabeza, apoyadolo en su lugar, en el respaldo del sofá detrás de mí. Hacia la
pared él dijo, "Hola, padres de Grace. Yo soy el novio de Grace. Por favor,
observe la casta distancia entre nosotros, yo soy muy responsable y nunca he
tenido mi lengua dentro de la boca de su hija".
La puerta se abrió y ambos saltamos con rísas nerviosas.
"¿Eres tú, Grace? Mamá voz llamó desde el pasillo. "¿O es usted un ladrón?"
"Ladrón", le respondí.
"Me voy a mojar mis pantalones," Sam me susurró al oído.
"¿Estás segura de que eres tú Grace? Mamá parecía sospechar algo, ella no
estaba acostumbrada a mi risa" ¿Esta Rachel aquí?"
Papá llegó por primero a la puerta de la sala y se detuvo, inmediatamente se
dio cuenta de la presencia de Sam.
En un movimiento apenas perceptible, Sam volvió la cabeza lo suficiente para
que la luz no captura sus amarillo ojos, un gesto automático que hizo que me
diera cuenta por primera vez que Sam había sido una rareza, incluso antes de
que ser un lobo.
Los ojos de papá estaban en Sam, sólo mirandolo. Sam estaba mirando hacia
atrás, tenso, pero no aterrorizado. ¿Estaría sentado tan tranquilo si supiera que
papá había tomado parte en la cazería en el bosque? De pronto me sentí
avergonzado de mi padre, otro ser humano a quien los lobos tenían que temer,
me alegré de que no haberselo dicho a Sam.
Mi voz fue firme. "Papá, él es Sam. Sam, él es mi papá".
Papá miró por una fracción de segundo más, y luego sonrió ampliamente. "Por
favor, dime que eres un novio."
Los ojos de Sam se volvieron perfectamente redondos y dío un respiración
profunda.
"Sí papá, él es un novio".
"Bueno, eso es muy bueno. Ya estaba empezando a pensar que tú no hacías
ese tipo de cosas".
"¡Papá!", grité.
"¿Qué está pasando ahí dentro?" La voz de mamá era lejana, ella ya estaba en
la cocina, revolviendo algo en el refrigerador. La comida en el almuerzo debió
de haber sido mala. "¿Quién es Sam?"
"Mi novio", respondí.
Con la presencia de mamá vino una nube cada vez más presente de vapores de
turpentina (nissie: se usa para diluir pintura, recuerden que la mamá de Grace
es asrtista), ella tenía una mancha de pintura en su antebrazo. Conociendo a
mamá, supuse que deliberadamente se había dejado así cuando salió. Ella miró
entre Sam y yo y de nuevo a mí otra vez, su expresión era algo burlona.
"Mamá, él es Sam. Sam ella es mi mamá".
Olí emociones rodar en ambos, aunque no podía decir cuáles eran de quien,
exactamente. Mamá estaba mirando fijamente a los ojos de Sam, sólo mirando
y mirando, y Sam parecía estar fijos en su lugar, yo le dí un golpe en el brazo.
"Es un placer conocerla", dijo él, su voz era automática.
"Mamá", susurré. "Mamá. . . tierra llamando a mamá".
Para darle algo de crédito, ella se veía un poco avergonzada cuando salió de su
transe. Ella le dijo a Sam, en manera de disculpa, "Tú cara me parece familiar."
Si claro, como si hasta un niño no pudira ver que era una excusa transparente
para justificar el que mirara fijamente a los ojos de Sam.
"¿Yo solía trabajar en el centro de la librería?" La voz de Sam era
esperanzadora.
Mamá movió un dedo hacia él. "Apuesto a que eso es" Ella le sonrió a Sam,
utilzando su sonrisa ensayada, borrando cualquier atrocidad social que puediera
haber cometido. "Bueno, es un placer conocerte. Voy a subir a trabajo por un
rato. "Ella le mostró sus brazos pintados, indicando a lo que se refería por
"trabajo ", y yo sentí un breve destello de irritación hacia ella. Sabía que su
coqueteo era sólo algo habitual, una reacción automática a cualquier chico
desconocido que había llegado a la pubertad, pero aún así me daba ganas de
decirle “¡Ya crece!”
Sam me sorprendió al decir: "Me gustaría ver su estudio, mientras estoy aquí, si
no le importa. Grace me contó un poco acerca de su arte y me encantaría verla.
"Esto era parcialmente cierto, yo le había contado sobre un particular
nauseabundo exposición a la que había ido, donde todas las pinturas fueron
nombrados por los tipos de nubes, pero que en realidad eran retratos de
mujeres en trajes de baño. "Significativo" arte navegó sobre mi cabeza. Yo no
entendía nada, y de hecho no quería entenderlo.
Mamá sonrió en una plástica forma. Probablemente ella pensó que la
comprensión de arte de Sam era similar a la mía.
Miré a Sam en forma dudosa, esto de ser barbero no era algo común en él.
Después de que mamá y papá se habían desvanecido le pregunté, "¿Estas
buscando un castigo?"
Sam le quitó el silenciador a la televisión a tiempo para que una mujer fuera
comida por tentáculos. Todo lo que quedó después del ataque fue solo un falso
brazo cortado y tendido en la acera. "Creo que necesito agradarle".
"La única persona en esta casa a quien tienes que agradarle es a mí. No te
preocupes por ellos".
Sam cogió un cojín del sofá y lo abrazó a sí mismo, apretando su cara en el. Su
voz era apagada. "Tal vez ella tendra que aguantarme por mucho tiempo,
¿sabes?"
"¿Cuánto tiempo?", pregunté.
Su sonrisa era increíblemente dulce. "El más largo posible".
“¿Para siempre?”
Los labios de Sam sonrieron, pero por encima de su sonrisa, sus amarillos ojos
se volvieron tristes, como si él supiera que era una mentira. "Aún más largo
que eso", respondió.
Cerré la distancia entre nosotros y me instalé en el hueco de su brazo, y
regresamos a ver al alien con tentáculos, quien se arrastraba lentamente a
través del sistema de alcantarillado de un pueblo desprevenido. Los ojos de
Sam oscilaban alrededor de la pantalla, como si en realidad estuviera
observando la batalla intergaláctica, pero yo me senté allí y traté de averiguar
por qué Sam tenía que cambiar y yo no.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 12:21 pm

CAPITULO 35
SAM
Temperatura: 9.5°C
Después de que la composición de ciencia ficción termino, (el mundo estaba a
salvo, pero las perdidas civiles fueron altas), me senté con Grace en la mesa del
desayunador cerca de la puerta y por un tiempo la observé hacer su tarea. Yo
estaba increíblemente cansado, el clima frío me atormentaba como un dolor,
incluso aún cuando no podía tener la suficiente fuerza paraa cambiarme, y me
hubiera gustado meterme en la cama de Grace o en el sofá para una siesta.
Pero el lobo en mí se sentía inquieto y no podía dormir con gente desconocida
alrededor. Así que para mantenerme despierto, deje a Grace en la planta baja
haciendo sus deberes a la luz de las ventanas y subió a ver el estudio.
Fue fácil de encontrar, sólo había dos puertas en el pasillo de arriba y un olor a
químicos flotaba fuera de uno de ellos. La puerta estaba entreabierta y yo la
abrí completamente, me hizo parpadear, toda la habitación estaba
brillantemente iluminada por lámparas equipadas con bombillas que pretendían
imitar la luz natural, y el efecto era un cruce entre un desierto al mediodía y un
Wal-Mart.
Las paredes estaban ocultas detrás de enormes lienzos que se apoyaban en
todas las superficies disponibles. Hermosos disturbios de color, imagenes reales
en irreales poses, formas normales en colores anormales, de lo inesperado en
lugares ordinarios. Las pinturas eran como caer en un sueño, donde todo lo que
veías era presentado de una manera desconocida. Todo es posible en este hoyo
del conejo, ¿Es espejo o retrato lo que me has dado a mí? Todas estas
permutaciones de sueños, este desierto de color encantador es lo que veo.
Me quede de pien frente a dos de las más grandes pinturas que he visto,
estaba apoyada en una de las paredes. Ambos eran de un hombre besando el
cuello de una mujer, las poses eran idénticas, pero los colores eran
radicalmente diferentes. Una de ellas estaba atravesada por los rojos y
morados. Era brillante, feo, comercial. El otro era oscuro, azul, lavanda, difícil
de leer. Sobrio y encantador. Me recordó el besar a Grace en la librería, en
cómo se sentía tenerla en mis brazos, cálido y real.
"¿Cuál te gusta?"
La voz de su madre sonaba brillante y cercana. Me lo imaginaba como su voz
de galería. El que ella utilizaba para atraer a los monederos de los espectadores
para que después ella los convenciera de cerrar un trato.
Incliné la cabeza hacia el azul y dije "No hay competencia".
"¿En verdad?" Ella parecía genuinamente sorprendida. "Nadie antes me ha
dicho eso. Ese es mucho más popular." Señaló a la roja. "He vendido cientos
de copias de la misma."
"Es muy bonita tembién," le dijo amablemente, y ella se rió.
"Es horrible. ¿Sabes cómo la llaman?" Señaló a la azul y luego a la roja. "El
amor y la lujuria."
Le sonreí. "Supongo reprobe mi prueba de testosterona, ¿no es así?"
"¿Porque elegiste al amor? Yo no lo creo, pero eso es sólo mí opinion. Grace me
dijo que era estúpido el pintar la misma cosa dos veces. Ella dice que sus ojos
están demasiado juntos en las dos."
Yo sonreí. "Suena como algo que ella diría. Pero ella no es un artista".
Ella hizó una mueca, torciendo su boca de una forma triste. "No, ella es muy
práctica. No sé de dónde lo sacó ".
Caminé lentamente a la siguiente serie de cuadros, de pie observando la vida
silvestre a través de bastidores de ropa, ciervos en las ventanas, pescados
mirando a través de los desagües pluviales. "Eso la decepciona."
"Oh, no. No. Grace es sólo Grace, y sólo tienes que aceptarla tal y como es
ella." Ella se quedó atrás, dejandme mirar, años de formación en buenas ventas
prácticaban en su subconsciente. "Y supongo que ella tendrá una vida más fácil
porque conseguirá un trabajo normal, agradable y bueno, estable".
No la miré cuando le respondí en voz baja. "A mí me parece que la mamá
protesta demasiado".
Oí un suspiro. "Creo que todo el mundo desea que sus hijos salgan como ellos.
Todos a lo que Grace le importa son los números y libros y él cómo funcionan
las cosas. Es difícil para mí comprenderla."
"Y viceversa”
“Sí”, respondió, pero tú eres un artista, ¿no es así? Lo debes de ser".
Encogí los hombros. Yo había notado un estuche de guitarra sentado cerca de
la puerta de su estudio, y me moría de ganas de encontrar acordes para
algunas de las melodías que rondaban en mi cabeza. "No es la pintura, yo
puedo tocar un poco de guitarra".
Hubo una pausa, mientras ella me miraba observar un cuadro de un zorro que
miraba por debajo de un auto estacionado, y luego dijo: "¿Usas lentes de
contacto?”
Me habían hecho la pregunta tantas veces que ya ni siquiera me pregunto lo
mucho que le debió haber tomado el valor para hacer la pregunta. "No",
respondí.
"Estoy teniendo un bloque terrible de pintor. Me encantaría hacer un estudio
rápido de ti." Ella se rió. Era un sonido muy autoconsciente. "Es por eso que te
estaba contemplando alla abajo. Sólo pensé que sería un asombroso estudio de
colores, tu pelo negro y los ojos. Me recuerdas a los lobos en el bosque. ¿Grace
te los ha mencionado?"
Mi cuerpo se tensó. Me sentía muy cerca, como si estuviera curioso,
especialmente después del encuentro con Olivia. Mi instinto de lobo era directo,
desaparecer en las escaleras, rasgar la puerta, y fundirme en la seguridad de
los árboles. Me tomó unos momentos el combatir las ganas de correr y
convencerme de que ella no podía saber nada, y que yo estaba leyendo
demasiado entre sus palabras. Otro momento largo paso y me dí cuenta de que
había estado de pie durante demasiado tiempo sin decir nada.
“Oh, no quiero hacerte incómodo" Sus palabras se tropezaban entre sí. "Tú no
tienes que sentarte y posar para mí, sé que algunas personas se sienten
realmente les molesta, y tú probablemente querrás volver alla abajo con
Grace."
Me sentí obligado a compensar mi grosería. “No, no, eso está bien. Quiero
decir, claro que me siento algo incómodo. ¿Puedo hacer algo de mientras me
pinta? Quiero decir, para que así que no sólo tenga que sentarme y mirar hacia
el espacio"
Ella literalmente corrió hacia su caballete. "¡No! Por supuesto que no, por qué
no simplemente tocas la guitarra, ¡Oh, esto va a ser genial, gracias. Tú puedes
simplemente sentarte allí, bajo las luces. "Mientras me dirigía a tomar el
estuche de guitarra, ella corrió a través de su estudio varias veces más, para
conseguir una silla para mí, acomodar las luces, y en cubrirlas con una hoja
amarilla para reflejar la luz dorada en un lado de mi cara.
"¿Tengo que permanecer inmóvil?"
Ella hizó un movimiento hacía mi con un pincel, como si eso respondiera a mi
pregunta, y a continuación, apoyó un nuevo lienzo en contra de su caballete y
apretó pegotes de pintura negros en una paleta. "No, no, ólo toca un poco."
Así que me puse a tocar la guitarra, y me senté en la luz dorada y jugué y
tarare las canciones en voz baja, pensando en todas las veces que las que me
había sentado en el sofá de Beck y había tocaban canciones a la manada, de
Paul tocando la guitarra conmigo y en nosotros cantando armonícamente. En el
fondo, escuchaba el roce, y roce de la espátula y el whuff del pincel sobre la
tela y me pregunté qué estaba haciendo ella con mi cara mientras yo no estaba
prestando atención.
"Yo te puedo escuchar murmurando," ella dijo. "¿Pero cantas?"
Yo gruñí, aún estaba calentando las cuerdas.
Su pincel nunca dejó de moverse. “¿Son canciones tuyas? "
"Si”, respondí.
"¿Has escrito alguna para Grace?”
Yo había escrito mil canciones para Grace. "Sí".
"Me gustaría oírla."
Yo no dejé de tocar, sólo module la melodía a otra con nota. Por primera vez en
este año, yo cante en voz alta. Era la canción más feliz que yo había escrito, y
la más sencilla también.

Me enamoré de ella en el verano, mi amada chica de verano
Ella esta hecha del verano, mi amada chica de verano
Me encantaría pasar un invierno con mi amada chica de verano
Pero nunca soy lo suficientemente calido para mi amada chica de verano
Es verano, cuando ella sonríe, y yo me río como un niño
Es el verano de nuestra vida, y lo mandtendremos por un tiempo
Ella sostiene el calor, la brisa de verano en la palma de su mano
Yo estaría contento con este verano, si es todo lo que tendremos.

Ella me miró. "No sé qué decir”, y me mostró su brazo. "Tengo la piel de
gallina".
Yo puse baje la guitarra, con mucho cuidado, para que las que las cuerdas no
hicieran ningún sonido. De repente parecía muy apremiante, el para mis
momentos tan preciados y numerados, con Grace.
Y en el momento en que yo tomé esa decisión, hubo un terrible ruído en la
planta baja. Era tan fuerte y tan malo que por un momento su madre y yo sólo
nos miramos y fruncimos el ceño, como si nosotros no pudiermos creer que el
sonido había ocurrido.
Y luego estaba el grito.
Inmediatamente después, oí un gruñido, y yo ya estaba fuera de la habitación
antes de que pudiera oír algo más.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 1:00 pm

CAPITULO 36
SAM
Temperatura: 9.5°C
Yo recuerdo la cara de Shelby cuando ella preguntó: "¿Quieres ver mis
cicatrices?"
"¿Cuales?", le contesté.
"De cuando fuí atacada, por los lobos."
"No."
Ella me las mostró de todos modos. Su vientre era abultado con tejido cicatrizal
que desaparecía debajo de su sujetador. "Parecía una hamburguesa, justo
después de que me mordieron".
Yo no quería saber nada.
Shelby no se bajo la playera. "Debe ser un infierno cuando matamos a alguien.
Debemos ser la peor manera de morir".

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 1:01 pm

CAPITULO 37
SAM
Temperatura: 5.6°C
Un alboroto de sensaciones me asaltó tan pronto como me entre a la sala de.
Un brutal aire frío picaba mis ojos y me torcía el estómago. Mis ojos
rápidamente encontraron el agujero irregular en la puerta trasera, el vidrio
parcialmente agrietado colgaba precariamente en el marco y unos finos
fragmentos manchados de color rosa estaban por todo el suelo, formando un
guiño luz de vuelta hacia mí.
La silla en el rincón del desayunador estaba tirada, parecía como si alguien
hubiera salpicado pintura roja en el suelo, había interminables formas
irregulares tiradas, desde la puerta hasta la cocina. Y entonces olí a Shelby,
por un momento me quedé allí, congelado por la ausencia de Grace, el aire
helado y el hedor a sangre y piel húmeda.
“¡Sam!"
Tenía que ser Grace, aunque su voz sonaba extraña e irreconocible, alguien
que fingía ser Gracia. Me apresuré, resbalando en las manchas de sangre,
aferrado del marco de la puerta para tirar de mí mismo hacia la cocina.
La escena era surrealista bajo la agradable luz de la cocina. Huellas de sangre
señalaban en dirección a donde Shelby se sacudia y retorcía, Grace estaba
pegada a los gabinetes. Grace estaba luchando, tirando patadas, pero Shelby
era masiva y apestaba a adrenalina. Ví un destello de dolor en los ojos de
Grace, honesta y amplia, antes de que Shelby tirara de su cuerpo. Yo ya había
visto esta imagen antes.
Ya no sentía más el frío. Ví un sartén de hierro sobre la cocina y lo tomé, me
dolía el brazo con el peso de este. Yo no quería golpear a Grace, y lo estrelle
contra la cadera de Shelby.
Shelby me gruñó, chasqueando sus dientes. Nosotros no teníamos que hablar
el mismo idioma para saber lo que ella me estaba diciendo. No te acerques.
Una imagen lleno mi campo de visión, clara, perfecta: Grace tendida en el suelo
de la cocina, dejándose caer, mueriendo, mientras que Shelby solo la veía. Yo
estaba paralizado por esta imagen, clara en mis pensamientos, eso es lo que
debió sentir Grace cuando le mostré la imagen del bosque dorado. Se sentía
como una memoria cortada por una navaja de afeitar, una memoria de Grace
sin aliento.
Yo deje caer el sarten y lancé mi cuerpo contra Shelby.
Encontre su hocico, que estaba sujeto del brazo de Grace, y me también tomé
su mandíbula, presionando mis dedos en su sensible piel, la levanté con todas
mis fuerzas, hasta que Shelby gritó. Ella se solto lo suficiente como para
permitirme empujar los gabinetes con los pies y rodar fuera del alcance de
Gracie. Luchamos en el suelo, sus uñas raspaben el azulejo y mis zapatos se
resbalaban en la sangre que goteaba de ella.
Ella gruñó debajo de mí, furiosa, golpeando mi cara, pero sin llegar a
morderme. La imagen de la Grace en el suelo, sin vida, siguió flotando en mi
cabeza.
Recordé el romperse los huesos de pollo.
En mi mente, yo podía ver perfectamente lo como sería el matar a Shelby.
Ella se apartó de mí, fuera de mis manos, como si hubiera leído mis
pensamientos.
"Papá, no, ¡cuidado!" Grace gritó.
Un arma de fuego se disparó cerca de mí.
Por un breve momento, el tiempo se detuvo. No exactamente se detuvo, si no
que bailó y se reflejaba en su lugar, las luces parpadeantes, oscurecían antes
de reaparecer. Si ese momento hubiera sido algo real, hubiera sido una
mariposa, aleteando y aleteando hacia el sol.
Shelby cayó en mis manos, con peso muerto, y yo volví a caer sobre los
gabinetes detrás de mí.
Estaba muerta, o apunto de morir, porque ella se estaba sacudiendo. Pero todo
en lo que yo podía pensar era en cómo había hecho un desastre en el suelo de
la cocina. Me quedé mirando los cuadros blancos de linóleo, mis ojos siguiendo
las líneas rayadas que mis zapatos habían hecho a través de la sangre y
encontrando la huella roja en el centro de la cocina que de alguna manera
había sido perfectamente conservada.
No podía entender cómo podía oler la sangre con tanta fuerza, y entonces moví
mis brazos y vi la mancha roja en mis manos y en mis muñecas. Tuve que
luchar para recordar que era la sangre de Shelby. Estaba muerta. Esta era su
sangre, no la mía, la de ella.
Mis padres contaban hacia atrás, lentamente, y la sangre brotaba de mis venas.
Yo iba a vomitar.
Yo era un hielo.
"¡Tenemos que moverlo!" La voz de la chica era penetrante en el silencio.
"Llévenlo a algún lugar caliente. Yo estoy bien. Yo estoy bien, ¡sólo ayudenme a
moverlo! "
Sus voces se rompían en mi cabeza, demasiado fuerte y eran demasiadas
voces. Sentí el movimiento a mi alrededor, sus cuerpos y mi piel girando y
girando, pero muy dentro de mí, había una parte que se mantenía
completamente inmóvil.
Grace. Me aferré a un nombre. Si lo mantenía en mi cabeza, yo estaría bien.
Grace.
Estaba temblando, temblando, mi piel se desprendía.
Grace.
Mis huesos exprimidos, apretados, presionando contra mis músculos.
Grace.
Sus ojos me sostuvieron, incluso después de que dejé de sentir sus dedos
agarrando mis brazos.
"Sam", dijo ella. "No te vayas."

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 1:08 pm

CAPITULO 38
GRACE
Temperatura: 3.3°C
"¿Quién podría hacerle eso a un niño?" Mamá hizo una mueca. No estaba
segura si la cara era por lo que le acababa de decir, o por el olor a orina y
antiséptico del hospital.
Yo me encogí de hombros y me moví, incómoda en la cama del hospital. Yo
realmente no necesitaba estar aquí. La herida en mi brazo ni siquiera necesitó
de sutura. Yo sólo quería ver a Sam.
"Así que él realmente tiene porblemas." Mamá frunció el ceño ante la televisión
por encima de la cama del hospital, aunque estaba apagada. Ella no esperó a
que yo respondiera. "Bueno, por supuesto, por supuesto que esta mal. Él tiene
que estarlo, tú no sobrevives a eso, sin arrastrar problemas. Pobre chico.
Parecía que él realmente tenía mucho dolor".
Tenía la esperanza de que dejar mamá dejara de balbucear para cuando Sam
terminara de hablar con la enfermera. No quería pensar en la curva de sus
hombros, la forma no natural que su cuerpo había formado en respuesta al frío.
Y yo esperaba que Sam entendiera por qué le había dicho a mamá acerca de
sus padres, el saber acerca de ellos tenía que ser mejor que él saber acerca de
los lobos. "Ya te lo dije, mamá. A él realmente le molesta recordarlo, por
supuesto que se asustó cuando vio la sangre en sus brazos. Es clásico
condicionamiento, o como lo llamen. Lo puedes buscar en Google."
Mamá apretó sus brazos alrededor de sí misma. "Si él no hubiera estado allí..."
"Sí, yo hubiera muerto, bla, bla, bla, bla. Pero él estaba allí. ¿Por qué todos
estan más alterados por esto de lo que yo lo estoy?" Muchas de las marcas de
los dientes de Shelby ya se había convertido en horribles contusiones, aunque
yo no me curaba tan rápido como cuando a Sam le dispararon.
"Porque tú no tienes instintos de supervivencia Grace. Eres como un tanque,
que pasa de largo, pensando en que nada te puede detener, hasta que te
encuentras con un tanque más grande. ¿Estás segura de que quieres salir con
alguien que tiene esa clase de historia?" Mamá parecía iluminarse con su teoría.
"El podría tener una episódio psicótico. He leído que las personas lo tienen
cuando llegan a los veintiocho años. Podría ser casi normal y de repente van
cambiar, quiero decir, tú sabes que yo nunca te dicho que hacer con tu vida
antes de ahora. Pero, ¿y si?, ¿y si yo te pidiera que ya no lo vieras?"
Yo no esperaba eso, y mi voz era frágil. "Yo diría que, en virtud de que nunca
has actuado como una madre hasta el día de hoy, has renunciado a tu
capacidad de manejar todo el poder. Sam y yo estamos juntos y eso no es una
opción".
Mamá levantó las manos como si estuviera tratando de detener al tanque que
era Grace antes de que este pasara sobre ella. "Está bien, estupendo. Sólo ten
cuidado, ¿de acuerdo?, como sea. Voy por algo de tomar".
Y con eso, sus energías de madre se habían agotado. Ella había jugado a la
mamá al traernos al hospital, mirando a la enfermera cuidar de mis heridas, y
me advirtiendome acerca de mi novio psicótico, y ahora ya había terminado.
Era obvio que yo iba a vivir, así que ella ya estaba fuera de servicio.
Pocos minutos después de que ella se había ido, la puerta se abrió, y Sam llegó
se acerco a mi lado de la cama, luciendo pálido y cansado, bajo las luces
verdes. Cansado, pero humano.
"¿Qué te hicieron?", Le pregunté.
Su boca se arqueó en una sonrisa que carecía de sentido del humor. "Me dieron
un vendaje para un corte que ya estaba curado incluso antes de que me lo
pusieran. ¿Qué le dijiste?" Miró a su alrededor buscando a mamá.
"Le conte acerca de tus padres y le dieo que eso era lo que estaba mal contigo.
Ella me creyó, todo esta bien. ¿Tú estás bien? ¿Estas. . .?" Yo no estaba
segura de lo que estaba preguntando. Por último, le dije: "Papá dijo que esta
muerta, Shelby. Supongo que ella no pudo sanar como tú, fue demasiado
rápido".
Sam puso la palma de su mano a cada lado de mi cuello y me besó. Apoyó su
frente contra la mía para que nos miraramos el uno al otro, y parecía que tenía
un solo ojo. "Me voy a ir al infierno".
"¿Qué?"
Su único ojo parpadeó. "Porque se supne que me debo sentir mal por su
muerte".
Yo me retire, para que pudiera ver su expresión, era extrañamente vacía. Yo no
estaba seguro de qué decir ante esa información, pero Sam me salvó al
tomarme de las manos y apretandolas con fuerza. "Sé que debería estar
molesto en este momento, pero me siento como si hubiera esquivado este
enorme misil. Yo no cambie, tu estas bien, y por el momento, ella es sólo una
cosa menos de que preocuparme. Me siento, me siento borracho."
"Mamá piensa que estas seriamente dañando", le dije.
Sam me besó de nuevo, cerró los ojos por un momento y luego me besó por
tercera vez, ligeramente. "Lo estoy, ¿Quieres huir?"
Yo no sabía si se refería a huir del hospital, o de él.
"¿Sr. Roth?" Una enfermera apareció en la puerta. "Usted puede quedarse aquí,
pero debe de sentarse para esto".
Al igual que yo, Sam tenía que pasar tras una serie de vacunas contra la rabia,
era el procedimiento estándar del hospital para los ataques de los animales sin
provocación. No era como que podiamos decirle al personal que Sam sabía
conocía al animal personalmente y que dicho animal había sido homicida y no
rabioso. Me acomode para dejar espacio para Sam, que estaba sentado a mi
lado con una mirada inquieta hacia la jeringa en manos de la enfermera.
"No mires a la aguja", la enfermera aconsejó mientras le subía la esangretada
manga con sus manos enguantadas. Sam miró hacia otro lado, a mi rostro,
pero sus ojos estaban distantes y dispersos, con la mente en otro lugar
mientras la enfermera clavaba la aguja en su piel. Mientras la veía inyectarlo,
yo me imaginaba que era una cura para Sam, veranolíquido inyectado directo
en sus venas.
Hubo un golpe en la puerta y otra enfermera asomó la cara, ¿Brenda, ya
terminaste?" La segunda enfermera preguntó. "Creo que te necesitan en el 302.
Hay una chica loca allí."
"¡Oh, maravilloso!", dijo Brenda con un sarcasmo profundo. "Ustedes dos se ya
estan listos." Para mí, ella dijo: "Voy a llevarle los papeles a tu madre, cuando
yo haya terminado".
“Gracias”, dijo Sam y tomó mi mano. Caminamos juntos por el pasillo, y por un
extraño momento, se sentía como la primera noche en que nos conocimos,
como sí el tiempo no hubiera pasado.
"Espera", le dije al pasar a través de la sala de emergencias hacia la sala de
espera, y Sam me permitió tirar de él para hacer un alto. Yo mire a través del
cuarto lleno de personas, pero la mujer que yo creí haber visto se había ido.
"¿A quién estas buscando?", preguntó Sam.
"Me pareció ver a la mamá de Olivia." Busqué a través de la sala de espera,
nuevamente pero sólo había caras desconocidas.
Ví las fosas nasales de Sam destellar y sus cejas se dibujaban un poco más
cerca de los ojos, pero él no dijo nada, mientras nos dirigimos a las puertas de
cristal del hospital. Afuera, mamá ya había acercado el coche a la acera, sin
saber el gran favor que le había hecho a Sam.
Más allá de los coches, pequeños copos de nieve se arremolinaban, el frío se
encarnaba delicadamente. Los ojos de Sam se encontraban en los árboles del
otro lado del estacionamiento, apenas visible bajo las luces de la calle. Me
preguntaba si el mestaba pensando en el mortal frío que se colaba por las
rendijas de la puerta, o sobre el cuerpo roto de Shelby que no volvería a ser
humano de nuevo, o si, al igual que yo, él seguía pensando en la jeringa
imaginaria llena de verano líquido.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 1:08 pm

CAPITULO 39
SAM
Temperatura: 5.6°C
Mi ritmo de vida: domingo tranquilo, café en el aliento de Grace, el panorama
poco familiar de la nueva cicatriz abultada en mi brazo, el olor peligroso de la
nieve en el aire. Dos mundos diferentes rodeandose entre sí, cada vez más
cerca, entrelazados en formas que nunca había imaginado.
Mi cercano cambio del día anterior aún se cernía sobre mí, el recuerdo oscuro
del olor a lobo atrapado en mi pelo y en las puntas de mis dedos. Hubiera sido
tan fácil rendirme, incluso ahora, veinticuatro horas después, me sentía como
mi cuerpo aún siguiera luchando contra él.
Yo estaba tan cansado.
Traté de perderme en una novela, acurrucado en un sillón de cuero esponjoso,
medio dormido. Desde que las temperaturas por la noche habían comenzado a
bajar fuertemente en los últimos días, habíamos estado pasando nuestro
tiempo libre en el gran estudio de su padre, que él no utilizada. Aparte de su
dormitorio, era el lugar más cálido y con menos corrientes de aire en la casa.
Me gustó la habitación. Las paredes estaban llenas de oscuridad, y
enciclopedias demasiado viejo para ser útiles, el estudi completo edtaba
demasado scuro placas de madera para la adjudicación de la carrera de
maratón, demasiado viejo para ser significativo, pequeño y marrón, lleno de
humo con olor a madera, y carpetas de papel manila: Era un lugar pata ser
seguro y productivo.
Grace se sentó a la mesa haciendo la tarea, con el pelo iluminado como en una
pintura antigua en un par de lámparas de escritorio. La forma en que se sentó,
con la cabeza inclinada en concentración total, que mantenía mi atención en la
forma en que mi libro no lo hacía.
Me di cuenta de que la pluma de Grace no se había movido en mucho tiempo.
Le pregunté, "¿En qué estás pensando?"
Ella giró la silla hacia mí y golpeó con su pluma su labio, era un gesto
encantador que me hacía tener ganas de besarla. "En la lavadora y secadora.
Estaba pensando en cómo cuando me mude de aquí, tendré que usar la
lavandería automática o comprar una lavadora y secadora."
Yo la mire, estaba en partes iguales de trance, horrorizado por esta extraña
mirada en el funcionamiento de su mente. "Eso te estaba distrayendo de tu
tarea?"
"No estaba distraída, dijo Grace. "Sólo estaba dándome un descanso de la
lectura de esta estúpida historia que tengo como tarea de Inglés." Se dio la
vuelta y se recostó sobre el escritorio.
Hubo silencio durante un buen rato, y ella todavía no regresaba a escribir.
Finalmente, sin levantar la cabeza, ella dijo, "¿Crees que exista una cura?"
Cerré los ojos y suspiré. "¡Oh, Grace!".
Grace insistió, "Dime, entonces. ¿Es ciencia ó es magia? ¿Qué eres?"
"¿Acaso importa?"
"Por supuesto", dijo ella, y su voz se escuchaba frustrada. "La magia es
intangibles, pero la ciencia tiene cura. ¿Nunca te has preguntado cómo empezó
todo esto?"
Yo no abrí mis ojos, pero respondí. "Un día, un hombre lobo mordió a un
hombre y el hombre se contagió. Magia o ciencia, es lo mismo. Lo único mágico
acerca de esto es que no podemos explicarlo."
Grace no dijo nada más, pero yo podía sentir su inquietud. Me senté en
silencio, escondido detrás de mi libro, sabiendo que ella necesitaba palabras de
mí, palabras que yo no estaba dispuesto a darle. No estaba seguro de quién de
nosotros era más egoísta, ella por querer algo que yo nunca podía prometerle,
o yo, en no prometerle algo que era muy dolorosa e imposible de desear.
Antes de que alguno de nosotros pudiera romper el incómodo silencio, la puerta
del estudio se abrió y su padre entró, los razgos en su rostro cambiaron en
respuesta al cambio de temperatura. El echó un vistazo a la habitación,
dandose cuenta de los cambios que habíamos hecho. La guitarra del estudio de
su madre apoyado en mi silla. Mi pila de libros de bolsillo en la mesa lateral. La
pila ordenada de lápices en su escritorio. Sus ojos se detuvieron en la cafetera
que Grace había traído para satisfacer su deseo de cafeína, él parecía tan
fascinado por ella como yo lo había sido. Una cafetera del tamaño de un niño.
Para los niños pequeños que necesitan un rápido levantón. "Ya estamos en
casa, ¿Han tomado control de mi habitación?"
"Se había dejado descuidado", dijo Grace, sin levantar la vista de su tarea. "Es
demasiado útil para dejar que se desperdicie, y ahora ya no puedes tenerlo de
vuelta".
"Obviamente", recalcó él. El me miró, y se hundió en su silla. "¿Qué estás
leyendo?"
Yo le dije, "Bel Canto".
"Nunca he oído hablar de él. ¿De qué trata? "
Miró la portada, y yo se la levanté para que él la pudiera ver. "Cantantes de
ópera, como cortar cebollas, y armas".
Para mi sorpresa, la expresión de su padre se despejó y se lleno de
comprensión. "Suena como algo que la madre de Grace leería".
Grace se dio la vuelta en la silla del escritorio. "Papá, ¿qué hiciste con el
cuerpo?"
Él parpadeó. "¿Qué?"
"Después de que le disparaste, ¿qué hiciste con el cuerpo?"
"Oh. Lo puse en el porche".
"¿Y. . .?"
“¿Y qué?" respondió su papá.
Grace se apartó de la mesa, exasperada, "¿y qué hiciste con él después de eso?
Sé que no lo dejaste a que se pudriera en el porche".
Una lenta sensación de mareo comenzaba a formar un nudo en el fondo de mi
estómago.
"Grace, ¿por qué es esto importante? Estoy seguro de que tú mamá se hizo
cargo de el."
Grace apretó sus dedos en la frente. "Papá, ¿cómo puedes pensar que mamá lo
movió? ¡ella estaba con nosotros en el hospital!"
"Yo realmente no pense en ello, yo iba a llamar a control de animales para que
lo recogíeran, pero ya no estaba a la mañana siguiente, así que pensé que uno
de ustedes los debió haber llamado."
Grace hizo un ruido estrangulado. ¡Papá! Mamá ni siquiera puede llamar para
ordenar pizza! ¿Cómo iba a llamar ella a control de animales?"
Su padre se encogió de hombros y comenzó a quitarse el saco. "Siempre
suceden cosas extrañas, y no vale la pena enfadarse por eso. Así que fue
arrastrado fuera del porche por un animal salvaje, no creo que otros animales
pueden coger la rabia de un animal muerto."
Grace se cruzó de brazos y lo miró fijamente, como si este comentario fuera
demasiado estúpido para dignificarlo con una respuesta.
"No te pongas de mal humor", dijo él, y empujó la puerta aún más abierta con
su hombro, ya listo para salir. "No me des él. . ." su voz era helada. "Tengo que
cuidar de todo yo misma."
Él le sonrió con cariño, de alguna forma reduciendo el valor de su enojo
"Obviamente, nosotros estaríamos perdidos sin ti. No se queden despiertos
hasta demasiado tarde". La puerta se cerró suavemente detrás de él, y Grace
miraba fijamente a las estanterías, la mesa, la puerta cerrada, a cualquier cosa
excepto mi rostro.
Cerré mi novela sin apartar la página. "Ella no está muerta."
"Mamá pudo haber llamado a control de animales", dijo Grace hacia la mesa.
"Tu mamá no llamó a control de animales, Shelby está viva."
"Sam. Cállate, por favor. No lo sabemos. Uno de los otros lobos pudo haber
arrastrado el cuerpo fuera del porche. No saltes a conclusiones". Finalemente
ella me miró, y pude ver que a pesar de la incapacidad de Grace para leer a las
gente, ella había adivinado lo qué Shelby era para mí. Mi pasado se aferraba a
mí con sus garras, tratando de robarme, incluso antes de que el invierno lo
hiciera.
Sentía como las cosas se alejaban de mí. Yo había encontrado el cielo y me
aferraba a él tan fuerte como podía, pero empezaba a titubear, en forma de un
hilo delgado que se deslizaba entre mis dedos, y que era demasiado fino como
para sostenerlo.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 1:09 pm

CAPITULO 40
SAM
Temperatura: 14.5°C
Y entonces los busqué.
Cada día, mientras Grace estaba en la escuela, los busque, los dos lobos en
quien yo no confiaba, los que se suponía que estaban muertos. Mercy Falls era
pequeño. La frontera del bosque no era, pequeña, pero sí me era familiar, y tal
vez más dispuesta a entregame sus secretos.
Yo debía encontrar a Shelby y Jack, y los debía enfrentar en mis propios
términos.
Pero Shelby no había dejado ningún rastro en porche, así que tal vez ella
realmente se había ido. Y Jack, también, estaba en ninguna parte, muerto, tal
vez tras el frío. Un fantasma que no dejaba cadáver detrás. Sentí que había
peinado todo el condado en busca de señales de él.
Pensé, con una vaga esperanza, en que él había muerto también, y dejaría de
ser un problema. Tal vez siendo golpeado por algún departamento de vehículos
de transporte y recogido hasta un basurero en alguna parte. Pero no había
pistas que conducieran a caminos, no había árboles marcados, ningún olor de
un lobo recién hecho, persistente en el estacionamiento de la escuela. El había
desaparecido completamente, igual que la nieve en verano.
Me debía de sentir feliz, la desaparición significaba discreción. Su desaparición
significaba que él ya no era mi problema.
Pero yo no podía aceptarlo. Nosotros los lobos haciamos muchas cosas:
cambiar, ocultarnos, cantar bajo una pálida y solitaria luna, pero nunca
desapareciamos por completo. Los humanos desaparecian. Los humanos hacían
monstruos de nosotros.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 1:14 pm

CAPITULO 41
GRACE
Temperatura: 12.3°C
Sam y yo éramos como caballitos de un carrusel. Seguíamos el mismo patrón
una y otra vez, casa – escuela – casa – escuela – librería – casa – escuela -
casa, etc, pero en realidad, estabamis rodeando él gran problema, pero sin ni
siquiera acercarnos a él. El verdadero corazón del mismo: Invierno, frío,
pérdida.
No hablabamos acerca de la posibilidad que se avecinaba, pero siempre sentía
que podía percibir el frío de la sombra que se proyectaba sobre nosotros. Yo
una vez había leído una historia, en una colección de mitos griegos, acerca de
un hombre llamado Damocles que llevaba una espada colgando sobre su trono,
colgada de un solo pelo. Eso eramos nosotros, la humanidad de Sam colgaba
de un apretado hilo.
El lunes, según nuestra agenda, era hora de volver a la escuela como de
costumbre. A pesar de que sólo habían pasado dos días desde que Shelby me
había atacado, incluso los moretones ya habían desaparecido. Parecía que
despues de todo tenía un poco de la curación de hombre lobo.
Me sorprendió encontrar ausente a Olivia nuevamente. El año pasado, ella
nunca se había perdido un solo día.
Seguí esperando y esperando a que ella entrara en una de las dos clases que
compartíamos antes de la hora de comida, pero ella no lo hizo. Yo seguí
mirando a su vacío durante la clase. Ella simplemete podría estar enferma, pero
una parte de mí que yo estaba tratando de ignorar me decía que era algo más.
Para la cuarta clase, me deslicé en mi asiento de siempre detrás de Rachel.
"Rachel, hola, oye, ¿has visto a Olivia?"
Rachel se volvió hacia mí. "¿Huh?"
"Olivia. ¿acaso ella no tiene ciencia contigo?"
Ella se encogió de hombros. "No he oído nada de ella desde el viernes, traté de
llamarla pero su mamá dijo que estaba enferma. Pero, ¿Qué hay de tí, querida?
¿Dónde estuviste tú este fin de semana? Nunca llamas, nunca escribes".
“Me mordió un mapache," le dije. "Tuve que vacunarme contra la rabia y me
tomé el domingo para dormir, para asegurarme de que no tuviera espuma en la
boca y empezara a atacar a las personas".
"¡Que asqueroso! ¿En dónde te mordió?"
Yo hice un gesto hacia mis jeans. "En el tobillo, aunque ya no parece la gran
cosa. Pero me preocupa de Olivia. No he sido capaz de contactarla por
teléfono".
Rachel frunció el ceño y cruzó las piernas, como siempre, ella estaba usando
rayas, esta vez, medias de rayas. Ella dijo: "Yo tampoco, ¿Crees que nos este
evitando? ¿Sigue enojada contigo?"
Yo sacudí la cabeza. "Yo no lo creo."
Rachel hizo una mueca. "Nosotros estamos bien, ¿verdad? Quiero decir,
realmente no hemos estado hablando, acerca de cosas, quiero decir. Han
estado pasando cosas. Pero no hemos estado, ya sabes, hablando sobre ellas.
O pasando el tiempo en nuestras casas, o como sea."
"Estamos bien", le dije con firmeza.
Ella se rascó las mallas de arco iris y se mordió los labios antes de decir:
"¿Crees que deberíamos, ya sabes, ir a su casa y ver si podemos encontrarla?"
Yo no le respondí de inmediato, y ella no me forzó. Este era un territorio
desconocido para nosotras: Nunca habíamos tenido que trabajar para hacer
mantener junto a nuestro trío. Yo no sabía si el seguir a Olivia era lo correcto o
no, parecía un poco drástico, pero ¿cuánto tiempo había pasado desde que la
habíamos visto o de en verdad hablar con ella? Dije lentamente, "¿Qué te
parece si esperamos hasta el final de la semana? Si no hemos oído nada de ella
entonces nosotros...?"
Rachel asintió, aliviada. "Perfecto".
Se dio la vuelta en su asiento al mismo tiempo que el Sr. Rink, en la parte
delantera del aula, se aclaró la garganta para llamar nuestra atención. Él dijo,
"Bueno, ustedes probablemente ya lo hab oído varia veces de los otros
profesores, pero no anden por allí lamiendo las fuentes de agua o besando a
perfectos extraños, ¿de acuerdo?, porqué el Departamento de Salud ha
informado de un par de casos de meningitis en esta parte del estado. Y tú lo
obtienes de. . . ¿alguien saben? ¡Mocos! ¡Moco! ¡Besar y lamer! ¡No lo hagan!"
Hubo silbidos en la parte trasera del aula.
"Puesto que no pueden hacer nada de eso, vamos a hacer algo casi tan bueno
como eso. ¡Estudias Sociales! Abran sus libros en la página ciento doce."
Miré a la puerta de nuevo, por enésima vez, con la esperanza de ver a Olivia
llegando a través de ella, y después abrí mi libro.
Cuando las clases se detuvieron para el almuerzo, entre a la sala y llame por
teléfono a casa de Olivia. El teléfono sonó doce veces y después se fue al
buzón de voz, yo no deje ningún mensaje, si ella estaba faltando a clase por
una razón distinta a la de enfermedad, yo no quería que su madre recibiera un
mensaje preguntandose en dónde estaba ella durante el día escolar. Yo estaba
a punto de cerrar mi mochila cuando me dí cuenta de que la bolsa más
pequeña de ella estaba parcialmente abierta. Un pedazo de papel sobresalía
con mi nombre escrito en el. Yo lo desdoblé, mis mejillas se sonrojaban de
forma inesperada cuando reconocí la desordenada letra de Sam.

Una y otra vez, sin embargo, sabemos el lenguaje del amor.
Y el pequeño cementerio, con sus nombres y él asombroso abismo secreto en
otros encuentran su fin.
Una y otra vez nosotros dos salímos balo los viejos árboles,
hacemos nuestra cama una y otra vez entre las flores,
cara a cara con los cielos.
Este es Rilke. Pero yo desearía haberlo escrito para tí.

Yo no entendía del todo, pero, al pensar en Sam, lo leí en voz alta, susurrando
las palabras para mí misma. En mi boca, la forma de las palabras se convertían
en bellas palabras. Sentí una sonrisa en mi cara, incluso cuando no habia nadie
para verla, mis preocupaciones aún estaban allí, pero por un momento, yo flote
por encima de ellos, en calor con la memoria de Sam.
Yo no quería disipar mis callados sentimientos en la cafetería ruidosa, así que
me retiré a mi próxima clase y me se senté en el aula, soltando mi libro de
Inglés sobre la mesa, puse la nota sobre mi escritorio para volvera a leer.
Sentada en el vacío salón de clases y mientras escuchaba a los lejanos sonidos
de los estudiantes en la cafetería, me hizo recordar el sentir malestar en la
clase y ser enviado a la enfermería de la escuela. La oficina de la enfermera
tenía ese mismo ahogado sentido de la distancia, como un satélite hacia su
planeta que en este caso era la escuela. Yo había pasado mucho tiempo allí
después de que los lobos me atacaron, sufriendo por esa gripe que
probablemente no había sido realmente una gripe.
Durante un considerable tiempo, yo mire al abierto teléfono celular, pensando
en ser mordido, acerca de enfermarme debido a esto, acerca de ponerme
mejor. ¿Por qué yo era la única que lo había hecho?
"¿Ha cambiado de opinión?"
Mi barbilla se alzó con el sonido de la voz, y me encontré frente a Isabel en la
mesa de al lado. Para mi sorpresa, ella no lucía tan perfecta como de
costumbre, ella tenía bolsas bajo sus ojos que sólo estaban parcialmente
ocultas por el maquillaje, y no había nada para ocultar sus ojos inyectados de
sangre.
"¿Perdón?", pregunte.
"Acerca de Jack. Acerca de no saber nada de él".
La mire, cautelosa. Yo había escuchado una vez que los abogados nunca hacen
una pregunta de la cual no sepan la respuesta, y la voz de Isabel era
sorprendentemente segura.
Ella extendió su largo brazo hacía su bolso y sacó una pila de papel, y la tiró
encima de mi libro de poesía. "Tu amiga dejó caer estas".
Me tomó un momento el darme cuenta de que era una pila de brillante papel
fotográfico, y que las imágenes delante de mí, debían de ser impresiones
digitales de Olivia. Mi estómago se retorcío, las primeras fotos eran de los
bosques, nada particularmente notable. Luego estaban los lobos. El loco y
agutado lobo, medio oculto por los árboles, y luego ese otro lobo negro ¿acaso
Sam me había dicho su nombre? Yo dudé, mis dedos estaban en el borde de la
página, listos para voltear a la siguiente. Isabel se había visiblemente tensado
junto a mí, preparaba para que yo viera lo que estaba en la siguiente hoja
siguiente. Yo sabía que lo que fuera que Olivia hubiera capturado en la película,
iba a ser difícil de explicar.
Finalemente, impaciente, Isabel se apoyó y me arrebató la pila de copias. "Sólo
dale vuelta a la página".
Era una foto de Jack, Jack como un lobo. Un acercamiento a sus ojos en la cara
de un lobo.
Y la siguiente era también de Jack, como una persona. Desnudo.
La toma tenía una especie de poder puro y duro, artístico, casi como si hubiera
posado, la manera en que los de brazos de Jack se enroscaban alrededor de su
cuerpo, su cabeza girada sobre su hombro hacia la cámara, mostrando
arañazos en la larga curva de su pálida de espalda.
Me mordí el labio y mire a su cara en ambas fotos. No había algune de él
mientras cambiaba, pero la similitud de los ojos era devastadora. Ese primer
plano de la cara del lobo, esa era la toma que valía millones. Y entonces lo
entendí, lo que estas fotos realmente significaban, lo que en verdad importaba.
No era que Isabel lo supiera, sino que Olivia lo sabía también. Olivia había
tomado estas fotos, así que por supuesto que debía saberlo. ¿Pero por cuánto
tiempo, y ¿por qué ella no me lo había dicho?
"Di algo".
Finalmente, levanté la vista de las fotos hacia Isabel. "¿Qué quieres que diga?"
Isabel hizo un ruido de irritación. "Ve las fotos, él está vivo, está justo ahí".
Miré de nuevo a Jack, mirando al bosque. El parecía frío en su nueva piel. "Yo
no sé lo que quieres que yo diga. ¿Qué quieres de mí?"
Ella parecía estar luchando con ella misma. Por un segundo, pense que podría
golpearme, y luego ella cerró los ojos. Los abrió y miró hacia otro lado, hacia el
pizarrón. "Tú no tienes un hermanos, ¿verdad?"
"No, soy hija única."
Isabel encogió los hombros. "Entonces no sé cómo te lo puedo explicar. Él es
mi hermano, yo pensé que estaba muerto. Pero no lo esta. Está viv, y esta
justo allí, solo que no se donde sea eso. No sé lo que él es, pero creo. . . , creo
tú si lo sabes. Sólo que no tú no me quieres ayudar. "Ella me miró y sus ojos
brillaban, feroces. "¿Qué te hecho yo?"
Me tropecé con las palabras. La verdad era que Jack era su hermano, y
pareciera que ella tenía el derecho de saberlo. Si tan sólo no fuera Isabel quien
me lo estuviera pidiendo. Le dije: "Isabel... debes de saber por qué yo tengo
miedo de hablar contigo. Sé que no me has hecho nada a mí personalmente,
pero yo sé de gente a la que has destruido. Así que simplemente... dime por
qué debería yo de confiar en ti."
Isabel cogió las fotos y las metió de nuevo a su bolso. "Por lo mismo que
dijiste, porque nunca te he hecho, ó tal vez porque creo que lo que le pasa ca
Jack, tambíen le pasa a tu novio."
Yo era anormalmente paralizada con la idea de las fotos que yo no había visto
de esa pila. ¿Sam estaba allí? Talvez Olivia sabía acerca de lobos durante más
tiempo que yo, traté de reproducir exactamente lo que Olivia había dicho
durante nuestra pelea, tratando de recordar algún doble significado. Isabel me
estaba mirando fijamente, esperando a que yo dijera algo, y yo no sabía qué
decir. Finalmete respondí: "Bueno, deja de mirarme. Déjame pensar. "La puerta
fue golpeada, mientras como estudiantes comenzaban a entrar a clase.
Arranqué una página de mi cuaderno y anoté mi número de teléfono en él. "Ese
es mi celular. Llámame después de la escuela, y nos pondremos de acuerdo
para reunirnos en algún lugar.
Isabel tomó el número. Yo esperaba ver satisfacción en su rostro, pero para mi
sorpresa, parecía tan enferma como yo me sentía. Los lobos eran un secreto
que nadie quería compartir.
"Tenemos un problema".
Sam se volvió en el asiento del conductor para mirarme. "¿No se supone que
aún deberías estar en clase?"
"Salí temprano." Mi última clase era arte y nadie iba a extrañaerme o a mí
horrible escultura de arcilla. "Isabel ya lo sabe".
Sam parpadeó lentamente. "¿Quién es Isabel?"
"La hermana de Jack, ¿recuerdas?" Cerré la rejilla de la calefacción, Sam la
había puesto al máximo, y despues empujé mi mochila por mis pies. Le
expliqué la confrontación con élla, dejando fuera la forma escalofriante que me
había parecido la foto de Jack siendo humano. "No tengo ni idea de que son las
otras fotos."
Sam inmediatamente hizó a un lado la pregunta sobre Isabel. "¿Eran fotos de
Olivia?"
"Sí".
La preocupación estaba escrita en su cara. "Me pregunto si esto tiene algo que
ver con la forma en que Olivia se comportó en la librería, conmigo." Cuando yo
no contesté, él miró al volante, o en algo más allá de él. "Si ella supiera algo,
eso hace de su comentario sobre mis ojos algo muy lógico. Ella estaba tratando
de que nosotros confesaramos."
Yo dije: "Sí, efectivamente. Eso tiene mucho sentido".
El suspiró profundamente. "De repente estoy pensando acerca de lo que dijo
Rachel. Sobre el lobo que estaba en casa de Olivia."
Cerré los ojos y los abrí de nuevo, aún seguí viendo la imagen de Jack con sus
brazos alrededor de sí mismo. "Uf, yo no quiero pensar en eso. ¿Qué pasa con
Isabel? Realmente no puedo evitarla, y no puedo seguir mintiendo, sólo me veo
como una idiota."
Sam me sonrió a medias. "Bueno, yo te preguntaría qué clase de persona crees
que ella es y en lo que tú piensas que debemos hacer -"
"Pero yo apesto en eso de leer a las personas", terminé por él.
"Tú lo has dicho, yo no, sólo no lo olvides".
"Bien, ¿y etonces qué hacemos? ¿Por qué siento que soy la única en modo de
pánico aquí? Tú estás completamente... en calma."
Sam encogío los hombros. "Es total faltade preparación para tal cosa. Creo que
no sé qué pensar si haberla conocido. Si yo hubiera hablado con ella cuando
tenía las fotos, tal vez yo estaría preocupado, pero en este momento, no puedo
pensar en ella de manera concreta. No lo sé, Isabel suena como un nombre
muy agradable".
Yo me reí. "Estas ladrando al árbol equivocado."
Hizo un gesto melodramático, y la agonía triste me hizo sentir mejor. ¿Ella es
horrible?"
"Yo solía pensar así. ¿Ahora?" Me encogí de hombros. "El Jurado sigue
deliberando. Entonces, ¿qué hacemos?"
"Creo que tenemos que reunirnos con ella."
"¿Los dos? ¿Dónde?"
"Sí, ambos. Esto no es sólo tu problema. No lo sé. En algún lugar tranquilo, en
donde yo pueda tener una idea de ella antes de decidir qué decirle." Él frunció
el ceño. "Ella podría no ser el primer miembro de una familia en enterarse".
Yo sabía por su gesto que él no podía estar hablando de sus padres, su
expresión habría cambiado si fuera acerca de ellos. "¿Ella no lo sería?"
"La esposa de Beck lo sabía."
"¿En Pasado?"
"Fue cáncer de mama, pasó mucho tiempo antes de que yo lo conociera. Nunca
supe de ella, yo sólo me enteré por Paul, y fue por accidente. Beck no quería
que ello supiera de ella. Supongo que era porque a la mayoría de la gente no
le va bien el saber de nosotros, y él no quería que yo pensara que podía sólo
salir y buscarme una esposa agradable, o algo así.
Parecía injusto que dos tragedias, deberían arruinar a una pareja. Me di cuenta,
demasiado tarde para hacer algún comentario al respecto, que casi paso de
largo la desconocida amargura en su voz. Pensé en decir algo, preguntarle
acerca de Beck, pero el momento ya se había ido, perdido en el ruido mientras
Sam encendía la radio y pisaba el acelerador.
Sacó a la bronco del estacionamiento, su frente surcada por un pensamiento.
"Al diablo con las reglas", dijo Sam. "Quiero conocerla."

_________________

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 1:15 pm

CAPITULO 42
SAM
Temperatura: 12.3 ° C
Las primeras palabras que le oí decir a Isabel fueron: "¿Puedo preguntar por
qué diablos estamos haciendo quiche en lugar de hablar acerca de mi
hermano?" Ella acababa de bajar de una camioneta de color blanco que
básicamente ocupó toda la entrada principal de los Brisbane. Mi primera
impresión de ella fue que ella era alta, probablemente a causa de los tacones
de ocho centímetros de sus super caras botas que llevaba, seguida de rizos,
porque su cabeza tenía más de ellos que una muñeca de porcelana.
"No", dijo Grace, y yo la amaba por la manera en que lo dijo, sin permitir
negociación.
Isabel hizo un ruido que, si se convirtiera en un misil, tenía suficiente potencia
para borrar un pequeño país. "Entonces, ¿puedo preguntar quién es él?"
Yo la miré a tiempo para ver que ella checaba mi trasero. Ella apartó
rápidamente la mirada mientras yo decía: "No."
Grace nos llevó hacia la casa, y en cuanto a Isabel estuvo en le pasillo principal,
dijo, "No hagas preguntas acerca de Jack. Mi madre esta en casa".
"¿Eres tú, Grace? La madre de Grace llamó desde arriba.
"¡Sí! Vamos hacer quiche" Grace colgó su abrigo y nos hizo señas para que
nosotos hicieramos lo mismo.
"Traje algunas cosas del estudio, sólo ¡empujalas fuera de tu camino!" Dijíó su
madre a gritos.
Isabel arrugó la nariz y conservó su forrada chaqueta de piel, metiendo las
manos en los bolsillos, mientras que Grace empujaba las cajas hacia las
paredes de la habitación para despejar su camino. Isabel se miraba
profundamente fuera de lugar en la cómoda cocina llena de gente. Yo no podía
decidir si sus rizos perfectos artificiales hacían que el suelo blanco y que no
estaba hecho de verdadero linioleum la hacía parecer más patética o si el suelo
resquebrajado hacía que su cabello se viera más perfecto y falso. Hasta ahora,
yo nunca había visto la cocina parecer tan miserable.
Isabel se alejó aun más cuando Grace empujó sus mangas y se lavó las manos
en el fregadero.
"Sam, ¿podrías encender la radio y encontrar algo bueno?"
Yo encontré una pequeña radio en el mostrador, entre algunas latas de la sal y
el azúcar y la encendí.
"Dios, ¿realmente vamos hacer quiche," Isabel gimió. "Pensé que era el código
para otra cosa." Le sonreí y ella lo captó e hizo una angustiada mueca. Sin
embargo, su expresión era otra cosa, yo no creía en su angustia por completo.
Algo en sus ojos me hizo pensar que por lo menos ella estaba curiosa sobre la
situación. Y la situación era la siguiente: yo no iba a confiar en Isabel, hasta
que no tuviera la certeza de qué tipo de persona era ella.
Y entonces la madre de Grace entró, con olor a naranja perfumada. "Hola,
Sam. ¿También estas haciendo quiche? "
"Estoy tratando", le dije con seriedad.
Ella se rió. "¡Diviertete!. ¿Quién es ella?"
"Isabel", dijo Grace. "Mamá, ¿sabes dónde esta el libro de cocina? Lo tengo
siempre aquí. Tiene la receta de quiche en el”.
Su madre encogió los hombros sin poder hacer nada y se arrodilló en una de
las cajas en el suelo. "Debió haber caminado sólo. ¿Qué es lo que esta sonando
en la radio? Sam, tú tienes mejor gusto que eso."
Mientras que la Grace busaba a través de algunos libros de cocina, que estaban
apilados en la esquina del mostrador, busque a través de las estaciones de
radio hasta que la madre de Grace dijo: "¡Detente ahí!" Cuando llegué a una
estación pop con un sonido funky. Se puso de pie, sosteniendo una caja. "Creo
que mi trabajo aquí ya esta hecho. Diviertanse chicos. Yo regresaré... en algún
momento".
Grace apenas parecía darse cuenta de su partida e hizo un gesto hacía mí.
"Isabel, los huevos, él queso y la leche estan en el refrigerador. Sam, ¿podrías
preecalentar el horno a cuatrocientos cincuenta y regresar ayudarnos?"
Isabel estaba mirando al interior del refrigerador. “ Hay, como, ocho mil tipos
de quesos aquí. Para mí todos se ven iguales".
"Tú ve a preparar el horno, y deja que Sam vaya por el queso y las demás
cosas. Él sabe de alimentos", dijo Grace. Ella estaba de puntitas para obtener la
harina de un armario de arriba, su cuerpo se extendía magníficamente y me
hacía querer tocar expuesta desnuda. Pero luego ella lanzó la harina hacia
abajo y yo había perdido mi oportunidad, así que cambie de lugar con Isabel,
tome algo de Cheddar y huevos y la leche, y los arrojé al mostrador.
Grace ya estaba involucrada en verter la harina en un recipiente, y yo me
dedique a batir los huevos y poner algo de mayonesa. La cocina estaba de
repente llena de actividad, como si fuéramos una legión.
"¿Qué diablos es esto?" Isabel exigió, mirando a un paquete que Grace le había
entregado.
Grace resopló de risa. "Es un hongo".
"Parece que salió de la parte trasera de una vaca."
"Me gustaría ver a esa vaca", dijo Grace, ayudando a Isabel a poner un poco de
mantequilla en una cacerola. "Su trasero valdría un millón. Viertelos allí por
unos minutos hasta que esten agradables y deliciosos."
"¿Cuánto tiempo?"
"Hasta que este deliciosos, yo repetí.
“Ya escuchaste al chico, dijo Grace. Ella extendió una mano. ¡Pan!"
"Ayudala a ella", le dije a Isabel. "Yo me encargaré de lo delicioso, ya que tú no
puedes".
"Yo soy ya de por sí deliciosa", murmuró Isabel. Le entregó dos platos a Grace,
y ella con mucha destreza desplegó la masa de tarta en un solo lado de ellos.
Empezó a mostrarle a Isabel como rizar las orillas. Todo el proceso parecía muy
complicado, tuve la idea de que Grace podría haber hecho todo esto mucho
más rápido sin mí e Isabel en su camino.
Isabel me sorprendió sonriendo a la vista de las dos sivierndo los piecrusts.
"¿De qué te estas riendo? Mira a tus hongos"
Yo rescate a los hongos a tiempo y agregué la espinaca que Grace había
empujado en mis manos.
"Mi máscara." La voz de Isabel subió por encima del clamor, y miré a Grace
reirese y llorar mientras cortaban cebollas. Y entonces el poderoso olor a
cebolla se pegó a mi nariz y me quemaba los ojos también.
Les ofrecí mi sartén. "Ponganlos aquí. Matará un poco el olor".
Isabel los raspó fuera del sartén y Grace golpeó mi trasero con la mano
cubierta de harina. Estiré el cuello, tratando de ver si había dejado una
impresión, mientras que la Grace se frotó las manos en la harina que sobraba
para obtener una mejor cobertura y lo intentó de nuevo
"¡Esta es mi canción!" Grace anunció repentinamente. "¡Sube el volumen!"
Era Mariah Carey en la peor manera posible, pero tan perfecta para ese
momento. Me volví a las bocinas y tomé la mano de Grace y tiré de ella hacia
mí y comenzamos a bailar como si fueramos muy cool y terriblemente torpes e
insoportablemente sexys, su sonrisa hacía mí, las manos en el aire, mis brazos
alrededor de su cintura, demasiado abajo para ser casto
Yo pensé hacía mí, la vida se mide por momentos como estos. Grace hizo su
cabeza hacia atras, el cuello largo y pálido encontra de mi hombro, trató de
alcanzar mí boca para un beso, y justo antes de que se lo diera, ví los ojos
nostálgicos de Isabel al ver mi boca tocar la de Grace.
"Dime a cuánto tiempo se debe ajustar el temporizador", dijo Isabel, capturndo
mi mirada y despues viendo hacia otro lado, "¿y tal vez despues podamos
hablar...?"
Grace aún estaba recargada en mí, segura en mis brazos, estabamos cubiertos
de harina y ella era totalmente comestibles que moría por estar a solas con
ella, aquí y ahora. Ella hizo un gesto con pereza hacia el libro de cocina abierto
en el mostrador, se vía ebria con mi presencia. Isabel consultó la receta y
ajusto el temporizador.
Hubo un momento de silencio cuando nos dimos cuenta de que habíamos
terminado, y entonces respire profundo y me enfrenté a Isabel. "De acuerdo, te
diré lo que le pasa a Jack."
Isabel y Grace, ambas parecían sorprendidas.
"Vamos a sentarnos," Grace sugirió al mismo tiempo en que se liberaba de mis
brazos. "La sala estar por alla, yo voy a preparar el café".
Así que Isabel y yo nos dirigimos a la sala. Al igual que la cocina, esta estaba
decorada de una manera que no se había notado antes de que Isabel estuviera
en ella. Tuvo que pasar un montón de ropa para lavanderia para poder
sentarse en el sofá. Yo no quería sentarme junto a ella, así que me senté en el
sillón de enfrente.
Mirandome, de reojo, Isabel me preguntó: "¿Por qué tú no eres como Jack?
¿Por qué tú no cambias de ida y vuelta?"
Yo no me inmute, si Grace no me hubiera advertido de lo mucho que Isabel
sabía, probablemente lo habría hecho. "Yo he sido así por más tiempo, te
vuelves más estable a medida que pasa el tiempo. Al principio, yo cambiaba
todo el tiempo, la temperatura también tiene que ver, pero no tanto como
afecta más tarde".
Inmediatamente, me disparó otra pregunta: "¿Tú le hiciste esto a Jack?"
Yo dejpe que la repulsión se mostrara en mi cara. "Yo no sé quién lo hizo.
Existen más como nosotros y no todos somos buenas personas." Yo no
menciona nada sobre la pistola de balines.
"¿Por qué él está tan enojado?"
Me encogí de hombros. "No lo sé, tal vez porque él es una persona enojada"
La expresión de Isabel se convirtió en... puntiaguda.
"Mira, él ser mordido no te hace un monstruo, solo te hace en un lobo. Tú eres
lo que eres, cuando eres un lobo, o cuando usted estás cambiando, no tienes
inhibiciones, así que si eres alguien que se enoja facilmente o eres violento,
naturalmente se vuelve peor."
Grace entró, cargando precariamente tres tazas de café. Isabel tomó una con
un castor al lado y yo tomé una con el nombre de un banco en ella. Grace se
unió a Isabel en el sofá.
Isabel cerró los ojos por un segundo. "Está bien, dejame aclarar esto. Mi
hermano no fue realmente asesinado por los lobos, sólo fue mutilado por ellos
y luego convertido en ¿un hombre lobo? Lo siento, me estoy perdiendo dentro
de todo sobre lo ‘no-muertos’. Y no se supone que hay algo sobre las lunas y
las balas de plata y un montón de cosas así"
"Él se curó a sí mismo, pero tomó un tiempo," le dije. "El nunca estuvo
realmente muerto. No sé cómo se escapó de la morgue, la luna y lo de plata es
sólo un mito, no sé cómo explicarlo, es. . . es una enfermedad que se pone
peor cuando hace frío. Creo que el mito de la luna es porque hace frío durante
la noche, así que cuando somos nuevos, cambiamos mucho a lobos durante la
noche. Así que la gente pensó que era la luna lo quen lo causaba."
Isabel parecía estarlo tomando bastante bien. No se había desmayado, y ella no
olía a miedo, bebió un sorbo de café. "Grace, esto es repugnante".
"Es instantáneo," Grace se disculpó.
Isabel preguntó: "Entonces, ¿mi hermano me reconoce cuando es un lobo?"
Grace me miró, yo no podía verla a la cara cuando respondiera.
"Probablemente un poco. Algunos de nosotros no recordamos nada de nuestras
vidas cuando somos lobos, y algunos otros recordamos un poco."
Grace apartó la vista, tomó un sorbo de café, e hizo como si no le importara.
"¿Así que, hay una manada?"
Isabel hacía buenas preguntas. Yo asentí. "Pero Jack no la ha encontrado
todavía, ó ellos no lo han encontrado."
Isabel pasó un dedo por el borde de su taza de café por un buen rato.
Finalmente, ella me miró y después a Grace, y de regreso a mí. "Está bien, así
que ¿cual es el trato aquí?"
Yo parpadée "¿Qué quieres decir?"
"Quiero decir, que tú estás sentado aquí hablando, y Grace esta aquí tratando
de fingir que todo está bien, pero nada está bien, ¿o no?"
Supongo que no podía estar sorprendido por su intuición. Uno no llega a la
cima de la cadena alimentaria de la escuela sin ser capaz de leer a la gente.
Miré a mi taza de café que aún estaba llena. No me gustaba el café, demasiado
fuerte y con un sabor amargo. Yo había sido un lobo por mucho tiempo, y ya
había perdido mi gusto por el. "Tenemos fechas de vencimiento. En cuanto más
tiempo haya pasado desde que fuiste mordido, necesitas menos frío para
convertirte en lobo, y necesitas más calor para convertirte en humanos, hasta
que un día no te vuelves a convertir en humano otra vez."
"¿Cuánto tiempo?"
Yo no miré a Grace. "Varía de un lobo a otro lobo. Años y años para la mayoría
de los lobos."
"Pero no para ti."
¡Cállate, Isabel!. Yo no quería poner a prueba la expresión de indiferencia de
Grace. Moví la cabeza, muy ligeramente, con la esperanza de que Grace
realmente estuviera mirando por la ventana y no a mí.
"¿Y qué tal si vives en Florida, o en algún lugar muy caliente?"
Me sentí aliviado al quitar el tema de conversación. "Un par de nosotros lo
intentó, no funciona. Solo te hace hipersensible a los mínimos cambios de
temperatura". Ulrik y Melissa y un lobo llamado Bauer habían ido a Texas un
año en espera de aventajar al invierno. Todavía recordaba las llamada
telefónicas de Ulrik, emocionados después de semanas de no cambiar, y luego
su triste regreso, menos Bauer, después de que habían caminado por la puerta
entreabierta de un aire acondicionado de una tienda y Bauer inmediatamente
había cambiado de forma. Al parecer, el Departamento de control de animales
de Texas no creía en los dardos tranquilizantes.
"¿Qué pasa con el ecuador? Donde la temperatura nunca cambia"
"Yo no lo sé." Traté de no sonar exasperado. "Ninguno de nosotros decidimos ir
a la selva, pero voy a tener eso en mente para cuando me gane la lotería".
"No hay necesidad de ser un imbécil", dijo Isabel, poniendo su taza de café
sobre una pila de revistas. "Solo estaba preguntando, ¿así que quien sea
mordido cambia?"
Todos, excepto a quien me gustaría llevar conmigo. "Más o menos." Escuche mi
voz, sonaba muy cansada, y no me importaba.
Isabel frunció los labios y yo pensé que me presionaría aún más, pero no lo
hizo. "Así que realmente es verdad. Mi hermano es un hombre lobo, un hombre
lobo real, y no hay cura".
Grace entornó sus ojos, y yo quería saber lo que ella estaba pensando. “Sí, ahí
lo tienes. Pero tú ya sabía todo esto, entonces ¿por qué lo preguntaste?"
Isabel encogió los hombros. "Supongo que estaba esperando a que alguien
saltara fuera de la cortina y me dijera, '¡Quien te ha engañado! No hay tal cosa
como hombreslobo, ¿en qué estabas pensando?"
Yo quería decirle que realmente no había hombreslobo. Que había humanos, y
había lobos, y había aquellos como nosotros que estaban camino de una u otra
especia. Pero yo estaba cansado y no dijo nada.
"Dime que no le diráa a nadie." Grace habló bruscamente. "No creo que ya lo
hayas hechp, pero no le puedes decir a nadie."
"¿Crees que soy un idiota? Mi papá le disparó a uno de los lobos porque estaba
enojado con ellos. ¿Crees que voy a intentar y decile que Jack es uno de ellos?
Y mi madre ya esta lo suficientemente mediacada, sí, sera de gran ayuda. Voy
a tener que lidiar con esto por mi cuenta".
Grace intercambió una mirada conmigo que me decía: Buena jugada Sam.
"Y acerca de nosotros", agregó Grace. "Nosotros te ayudaremos siempre que
podamos. Jack no tiene porque estar solo, pero tenemos que encontrarlo
primero."
Isabel echó una pieza invisible de polvo a una de sus botas, como si ella no
supiera qué hacer con la amabilidad. Finalmente, ella dijo, mirando de nuevo a
su bota, "no lo sé, él no era una persona muy agradable la última vez que lo vi.
No sé si quiero encontrarlo. "
"Lo siento", le dije.
"¿Por qué?" preguntó.
Por no ser capaz de decirte que su temperamento desagradable es debido a la
mordedura y se ira pronto. Me encogí de hombros, me sentía como si estuveria
haciendo mucho eso. "Por no tener noticias más felices".
Hubo un bajo e irritante zumbido de la cocina.
"El quiche está listo", dijo Isabel. "Por lo menos tengó un premio de
consolación." Ella me miró y luego a Grace, "así que él pronto dejara de
cambiar, ¿verdad? Ya que el invierno esta casi aquí"
Yo asentí.
"Genial", dijo Isabel, mirando por la ventana a las ramas desnudas de los
árboles. Viendo los bosques que ahora eran el hogar de Jack, y pronto, el mío.
"Porque no puedo esperar a que llegue."

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 1:17 pm

CAPÍTULO 43
GRACE
Temperatura: 7.2°C
Yo era una zombi entre mi insomnio. Yo era. . .
Ensayo de Inglés.
La voz del Señor Rink.
Luz fluorescente por encima de mi escritorio.
La tarea de Biología.
El rostro de piedra de Isabel.
Ojos pesados.
"Tierra llamando a Grace", dijo Rachel, pellizcandome el codo mientras pasaba
junto a mí. "¡Ahí esta Olivia!, Yo ni siquiera la ví en clase, ¿tu si?"
Seguí la mirada de Raquel hacia los chicos que esperaban el autobús escolar.
Olivia estaba entre ellos, saltando de arriba abajo para mantenerse en calor,
no tenía su cámara. Pensé en las fotos, "tengo que hablar con ella."
“Sí que lo tienes que hacer", dijo Rachel. "Porque ambas necesitan estar en
buenos términos antes de nuestras vacaciones, en un lugar soleado esta
Navidad. Yo iría contigo, pero la papá me esta esperando, y él tiene una cita en
Duluth, estoy segura que se pondra histerico, si no salgo en este instante. Me
tienes que contar lo que ella te diga".
Ella corrió hacia el estacionamiento y yo hacia Olivia. "Olivia".
Ella se dio la vuelta y yo la tomé por el codo, como si ella fuera a volar si no lo
hacía. "He estado tratando de llamarte".
Olivia se acomdó la gorra y se apretó a sí misma, contra el frío. “¿Sí?"
Por un momento, pensé en que debía esperar a ver lo que ella podía decir, para
ver si iba a confesar acerca de los lobos sin preguntarle, pero los autobuses ya
estaban llegando, y yo no quería esperar. Bajé la voz y le dijo al oído: "Ví tus
fotografías, las de Jack".
Ella se volvió bruscamente hacia mí. "¿Tú fuiste la que las tomó?"
Yo intenté, con cierto éxito, mantener la acusación fuera de mi voz. "Isabel me
las mostró."
La cara de Olivia se puso pálida.
Y le pregunté, "¿Por qué no me lo dijiste?, ¿por qué no me llamaste?"
Ella se mordió los labios y miró hacia el estacionamiento. "Yo iba a decirtelo,
fue mi primer pensamiento, te iba a llamar para decirte que tenías razón, pero
luego me encontré con Jack, y él me dijo que yo no podía contarle a nadie
acerca de él, y me sentí culpable, como si estuviera haciendo algo malo".
Me la quedé mirando. "¿Has hablado con él?"
Olivia encogió los hombros, infeliz, y se estremeció en el frío que cada vez era
mayor. "Yo estaba tomando fotos de los lobos, como siempre, y lo vi, lo vi. . ."
ella bajó la voz y se inclinó hacia mí, "cambiar". Convertirse en humano de
nuevo, yo no lo podía creer. El no tenía ropa, y mi casa no estaba lejos, así que
lo lleve allí y le día algo de las ropa de John. Supongo que estaba tratando de
convencerme a mí misma de que yo no estaba loca."
"Gracias", le dije con sarcasmo.
Le tomó un momento, y despues me dijo rápidamente, "¡Oh, Grace, lo sé, sé
que me lo dijiste desde el principio, pero que se supone que debía hacer,
¿creerte? Sonaba imposible, parece imposible, pero sentí pena por él. Él no
ahora no pertenece a ninguna parte".
"¿Cuánto ha pasado?" Algo picaba en mí, la traición, o algo así, yo le había
dicho a Olivia acerca de mis sospechas desde el principio, y ella había esperado
hasta que yo acudiera a ella para admitir algo.
"Yo no lo sé, un buen rato. Le he estado dando comida y lavando su ropa, y
ese tipo de cosas. Yo no sé en donde se ha estado quedando. Hablabamos
mucho, hasta que tuvimos una lucha por el asunto de la cura, me estaba
ausentando de clase para hablar con él y tratar de conseguir más fotos de los
lobos. Quería ver si alguno de los otros también podían cambiar." Hizo una
pausa. "Gracie, él dijo que tu habías sido mordida y curada".
"Eso es verdad, bueno, yo fuí mordida, pero tú ya lo sabías, aunque yo nunca
cambie a lobo, obviamente."
Sus ojos estaban fijos en mí. “¿Nunca?”
Sacudí la cabeza. "No, ¿le has dicho a alguién más?"
Olivia me dio otro fulminante mirada. "No soy idiota".
"Bueno, Isabel obtuvó las fotos de alguna manera, si ella pudo hacerlo,
cualquiera puede".
"Yo no tengo ninguna foto que muestra realmente lo que está pasando", dijo
Olivia. "Ya te lo dije, no soy un idiota. Sólo tengo las fotos del antes y después.
¿Y quién iba a creer algo en base a eso?"
"Isabel", le dije.
Olivia frunció el ceño. "Estoy siendo cuidadosa, de todos modos, yo no lo he
visto desde que peleamos. Me tengo que ir". E hizo un gesto hacia el autobús.
"¿Entonces realmente nunca has cambiado?"
Ahora era mi turno de darle una mirada fulminante. "Nunca te he mentido,
Olivia".
Ella me miró por un largo momento, y despues dijo: "¿Quieres venir a mi casa?"
Yo quería que ella dijera que lo sentía, que sentía no haber confiado en mí, Pno
haber respondido a mis llamadas, por pelear conmigo, ó por no decir que yo
tenía razón, así que sólo le dije: "Estoy esperando a Sam".
"Está bien, ¿tal vez otro día de esta semana?"
Yo parpadée. "Tal vez", confirme.
Y luego ella se había ido, hacia el autobús, sólo una silueta en la ventana que
se hacía camino a la parte trasera. Yo había pensado que el escucharla
reconocer que sabía acerca de los lobos me daría algo de... tranquilidad, pero
en cambio, todo lo que sentía era una inquietud incómoda. Después de todo
este tiempo que habíamos buscando a Jack, y Olivia siempre había sabido
dónde encontrarlo. Yo no estaba segura de qué pensar.
En el estacionamiento, vi a la bronco entrar lentamente, dirigiendose a mi
dirección. El ver a Sam al volante me dio la paz que la conversación con Olivia
no me había dado. Era extraño que él sólo ver a mi propio coche me hacía muy
feliz.
Sam se inclinó para quitar el seguro de la puerta del copiloto para mí. El todavía
lucía un poco cansado. Me dio un vaso de plástico con humeante café. "Tú
teléfono sonó hace unos minutos."
"Gracias." Subí a la bronco y acepté con agradecimiento el café. "Soy un
zombie el día de hoy y me estaba muriendo por cafeína, y además acabo de
tener la más extraña conversación con Olivia. Te lo contare todo una vez que
ya esté adecuadamente cafeinada. ¿Dónde está mi teléfono?", Sam señaló a la
guantera.
Ya acomodada en la bronco, abrí la guantera y recuperé mi teléfono, un nuevo
mensaje. Llamé a mi buzón de voz y lo puse en altavoz, puse el teléfono en el
tablero, mientras me volvía a Sam.
"Estoy lista ahora," le dije.
Sam me miró, con cejas dudosas. "¿Para. . .?"
"Mi beso."
Sam se mordió el labio. "Yo prefiero el ataque sorpresa".
"Tiene un nuevo mensaje", dijo la chica pregrabada del teléfono celular.
Yo hice una mueca, y me tiré en el asiento. "¡Me vuelves loca!".
Y él me sonrió.
"Hola, cariño ¡A que no adivinas a quién me encontré hoy!” La voz de Mamá
sonó en altavoz del teléfono celular.
"Tan sólo podrías tirarte encima d mí", le sugerí. "Yo no me molestaría".
Mamá parecía emocionada. "¡Naomi Ett! Ya sabes, de mi escuela".
"Yo no creí que fueras de esa clase de chicas", dijo Sam. Y pensé que él podía
estar bromeando.
Mamá continuó: "Ella ya está casada y todo eso, y en la ciudad por sólo un
corto tiempo, así que tú papá y yo vamos a pasar algún tiempo con ella".
Yo fruncé el ceño. "No lo soy, pero contigo, todo es diferente"
"Así que no volveremos hasta tarde esta noche”, el mensaje de Mamá,
concluyó. "Hay sobras en el refrigerador, y, por supuesto, tenemos nuestro
teléfono por si nos necesitas".
Mis sobras, de la cacerola que yo había hecho.
Sam estaba mirando al teléfono, mientras que la voz de la chica pregrabada
retomaba lo que mamá había dejado. "Para escuchar este mensaje de nuevo,
presione uno, para eliminar este mensaje..."
Lo eliminé. Sam aún estaba mirando el teléfono, sus ojos parecían lejanos. Yo
no sabía lo que estaba pensando, tal vez, al igual que yo, tenía la cabeza llena
de una docena de diferentes problemas, demasiado amorfos e intocables para
ser resultos.
Cerré el teléfono, y el sonido pareció romper su hechizo. Los ojos de Sam se
intensificaron en mí. "Huye conmigo”.
Yo levanté una ceja.
"No, es en serio. Vamos a alguna parte. ¿Puedo llevarte a alguna parte esta
noche? Algún lugar mejor que las sobras de la comida"
Yo no sabía qué decir, creo que tal vez lo que quería decir era: ¿De verdad
necesitas preguntarmelo?
Yo lo miraba fijamente mientras Sam parloteaba, las palabras se tropezaban
entre sí en su prisa por salir. Si no hubiera olido el aire en ese momento,
probablemente no me había dado cuenta de que algo estaba mal. Pero saliendo
de él, en ondas de aroma demasiado dulce, había ansiedad. ¿Estaba ansioso
por mí? ¿Ansioso por algo que había sucedido hoy? ¿Ansioso porque había oído
el informe del tiempo?
"¿Qué pasa?", Le pregunté.
"Sólo quiero salir de la ciudad esta noche, sólo quiero alejarme un poco de
aquí. Unas mini vacaciones, unas pocas horas en la vida de alguien más.
Quiero decir, no tenemos que hacerlo si tú no lo deseas. Y si tú piensas que no
es-"
"Sam", le dije. "Cállate".
Y él se calló.
"Empieza a conducir".
Y empezamos nuestro viaje.
Sam tomó la autopista, y condujo por ella hasta que el cielo se puso de color
rosa por encima de los árboles y hasta que los pájaros que volaban sobre la
carretera fueron solo siluetas negras. Hacía él frío suficiente como para que los
coches que recien ingresaban a la carrtera dejaban una nube blanca de aire
helado por su escape. Sam utilizó una mano para conducir y la otra para
entrelazar sus dedos con los míos. Esto era mucho mejor que quedarse en casa
comiendo de una cacerola.
Para cuando salimos de la autopista, ó yo ya me había acostumbrado al olor de
la ansiedad de Sam, o él se había calmado, porque él unico olor en el coche era
su aroma a bosque y lobo.
"Entonces," le dijo, y pasando un dedo por la parte de atrás de su mano fría.
"¿A dónde vamos?"
Sam me miró, las luces del tablero iluminaban su sonrisa triste. "Hay una tienda
de dulces maravillosa en Duluth."
Era increíblemente ducle que conduciera una hora sólo para ir a una tienda de
caramelos. Increíblemente estúpido, teniendo en cuenta el informe del tiempo,
pero aún así increíblemente lindo y dulce. "Yo nunca he estado ahí."
"Ellos tienen las manzanas de caramelo más asombrosas," Sam prometió. "Y
estas cosas pegajosas, que no sé ni lo que son, probablemente un millón de
calorías. Y su chocolate caliente, ¡oh!, Grace, es increíble".
Yo no podía pensar en nada que decir. Yo estaba fascinada, como una idiota
por la manera en que él dijo "Grace". El tono con que lo dijo, la forma en que
sus labios formaron las vocales. El timbre de su voz grabada en mi cabeza
como la música.
"Yo incluso escribí una canción sobre sus trufas", confesó.
Eso llamó mi atención. "Te he oí tocar la guitarra para mi mamá, ella me dijo
que era una canción sobre mí. ¿Por qué nunca me las has cantado?”
Sam encogió los hombros.
Miré más allá de él y hacia la brillante ciudad, todos los edificios y el puente se
iluminaban con valentía contra la oscuridad del comienzo del invierno, nos
dirigiamos en dirección al centro. Yo no podía recordar la última vez que había
estado allí. "Sería muy romántico, y se lo puedes añadir a tu look de cantante
de calle".
Sam no apartó la mirada de la carretera, pero sus labios hicieron una curva, me
sonrió, y yo miré hacia otro lado para ver nuestro progreso. El ni siquiera
miraba a las señales de tráfico mientras navegaba por sus calles de noche. Los
rayos de luz atravesaban el parabrisas y las líneas blancas con rayas estaban
debajo de nosotros, marcando el tiempo por encima y por debajo.
Por último, el se estacionó en paralelo e hizo un gesto a una tienda a solo unas
puertas delante de nosotros. Se volvió hacia mí. "El paraiso".
Juntos salimos del coche y caminamos la distancia, yo no sabía que tan frío
estaba el ambiente, pero mi aliento formaba una nube delante de mí mientras
yo abría la puerta de crista de la tienda de caramelos. Sam entró al calido
ambiente después de mí, con los brazos cruzados sobre el mismo. La campana
aún estaba sonando por nuestra entrada, cuando Sam vino detrás de mí y me
atrajo hacia él, poniendo sus brazos sobre mi pecho. Me susurró al oído: "No
mires, cierra los ojos y huele, hule todo en verdad, yo sé que puedes."
Apoyé mi cabeza en su hombro, sintiendo el calor de su cuerpo contra el mío, y
cerré los ojos, mi nariz estaba a centímetros de la piel de su cuello, y eso era lo
que yo olía. Terroso, salvaje, complejo.
"No me huelas a mí," dijo él.
"Es todo lo que yo puedo oler", murmuré, abrir los ojos para mirarlo.
"No seas terca." Sam se dio una media vuelta, por lo que yo estaba mirando
hacia el centro de la tienda y ví los estantes de las galletas dulces y conservas,
y el destello de un caramelo contra el vidrio "Rindete por una vez, vale la
pena".
Sus ojos tristes me suplicaban explorar algo que yo había dejado intacto
durante años. Algo que era más que tocar, algo que había enterrado vivo.
Enterrado cuando yo había pensado que yo estaba sola, pero ahora tenía a
Sam detrás de mí, que me sostenía contra su pecho, su aliento cálido soplaba
en mi oído.
Cerré los ojos, encendí mi nariz, y deje que los olores me inundaran. El más
fuerte de ellos, era caramelo y azúcar morena, el olor era como amarillo y
anaranjado, como el sol. Ese era fácil. El que nadie notaría al llegar a la tienda,
Y luego estaba el chocolate por supuesto, el oscuro y amargo chocolate con
leche con azúcar. No creo que una chica normal que hubiera olido algo más, y
una parte de mí quería parar allí, pero yo podía sentir el corazón de Sam dar de
golpes detrás de mí, y por primera vez, me entregué completamente.
La menta se arremolinaba en mi nariz, agudo como un cristal, después
frambuesa, casi demasiado dulce, como la fruta demasiado madura. Manzana,
nítida y puro. Frutos secos, mantequilla, caliente, terrosa, como Sam. El sutil
aroma suave del chocolate blanco. ¡Oh Dios!, había una especie de moca, rica y
oscura, y pecaminosa. Dí un suspiro de placer, pero había más, las galletas de
mantequilla en los estantes añadian un aroma harinoso y reconfortante, y el
chupa chups, un derroche de aromas de fruta muy concentrado para ser real.
Las galletas saladas, el olor a limón brillante, el borde frágil de anís. Olores de
los cuales ni siquiera sabía sus nombres, yo gemí.
Sam me premió con el más ligero de los besos en mi oreja, antes de que
hablara hacia él. "¿No es increíble?"
Abrí los ojos, los colores parecían aburridos en comparación con lo que acababa
de experimentar, yo no podía pensar en nada que no sonara trivial, así que sólo
asentí. Me besó de nuevo, en mi mejilla, y me miró a la cara, su expresión era
brillante y estaba encantado con todo lo que veía en la mía. Se me ocurrió que
él no había compartido este lugar, esta experiencia, con nadie más. Solo
conmigo.
"Me encanta", le dije finalmente, en una voz tan baja que ni siquiera estaba
seguro de que podía oírla. Pero, por supuesto que él podía. Podía oír todo lo
que yo podía también.
Yo no estaba segura de estar dispuesta a admitir cuan normal yo no era.
Sam libero mi cuerpo excepto mi mano y me tiró hacia la tienda. "Vamos, ahora
la parte difícil. Elige algo, ¿Qué deseas?, elige algo. Cualquier cosa, y yo la
comprare pata tí. "
“Te quiero a ti”. El sentir su mano sobre la mía, el roce de su piel con la mía, ya
la forma en que se movia delante de mí, su lado humanos y lobo en partes
iguales, y al recordar su olor, me quemaba el deseo de besarlo.
Sam apretó su mano en la mía, como si estuviera leyendo mis pensamientos, y
me llevó hacia el mostrador de caramelo. Me quedé mirando las filas de
perfectos chocolates, petit fours, galletas recubiertas, y trufas.
"Es una noche muy fría, ¿no es así?" La chica del mostrador preguntó. "Se
supone que la nieve. No puedo esperar. "Ella nos miró y nos dio una sonrisa
tonta y complaciente, y yo me preguntaba qué tan estúpidamente felices nos
veíamos, tomados de la mano y babeando sobre los chocolates.
"¿Cuál es lo mejor?", le pregunté.
La chica de inmediato señaló a unos chocolates. Sam sacudió la cabeza, "¿Nos
podrías dar dos chocolates calientes?"
"¿Con crema batida?"
"¿Tienes que preguntarlo?"
Ella nos sonrió y se dio la vuelta para prepararlos. Un whuff de rico chocolate
sopló sobre el mostrador, cuando ella abrió la lata de cacao. Mientras ella
escurría el extracto de menta en el fondo de lo vasos de papel, me volví a Sam
y le tomó la otra mano. Me puse de puntillas y le robé un suave beso de sus
labios. "Ataque sorpresa", le dije.
Sam se inclinó y me besó, su boca casí sosteniendo la mía, sus dientes se
posaron sobre mí labio inferior, haciendome temblar. "Ataque sorpresa, de
nuevo".
"Tramposo", le dije, con voz más temblorosa de lo que pretendí.
"Ustedes dos son demasiado lindos," la chica del mostrador dijo, poniendo edos
tazas con mucha crema sobre el mostrador. Ella tenía una especie de sonrisa
torcida y abierta, que me hizo pensar que ella se reía mucho. "En serio, ¿Por
cuánto tiempo han estado saliendo?"
Sam soltó mis manos para tomar su cartera y sacó unos billetes. "Seis años",
dijó Sam.
Yo arrugué la nariz para cubrir una carcajada. Por supuesto que él contaría el
tiempo en que habíamos sido dos especies completamente diferentes.
"Wow." Dijo la chica del mostrador, evidentemente sorprendida. "Eso es
bastante tiempo para una pareja de su edad."
Sam me entregó mi chocolate caliente sin respondió, pero sus ojos amarillos
me miraban posesivamente. Me preguntaba si él se daba cuenta de que la
forma en que me mirana era mucho más íntima que cualquier descripción de
algun sentimiento.
Me agaché para mirar a la corteza de almendras en el estante inferior del
mostrador. Yo no era lo suficientemente atrevida paraa mirar a cualquiera de
ellos cuando admití: "Bueno, fue amor a primera vista."
La chica suspiró. "Eso es tan romántico. . . Haganme un favor, y nunca
cambien, él mundo necesita más del amor a primera vista".
La voz de Sam era ronca. "¿Quieres algunos de ellos, Grace?
Algo en su voz, hizo que me diera cuenta de que mis palabras tenían un efecto
mayor al que pretendía. Me preguntaba cuando fue la última vez que alguien le
había dicho que lo amaba.
Eso era algo muy triste en que pensar.
Entonces tomé de nuevo la mano de Sam, sus dedos se entrelazaron con los
míos tan fuerte que casi me dolía. Le dije: "Esas galletas de mantequilla lucen
fantásticas. ¿Podemos comprar algunas?"
Sam asintió con la cabeza a la joven detrás del mostrador. Unos minutos más
tarde, yo estaba sosteniendo una pequeña bolsa de papel que contenía los
dulces y Sam tenía crema en la punta de su nariz. La señalé y él hizo una
mueca, incómodo, y se la limpió con la manga.
"Yo voy a ir arrancar el coche", le dije, entregándole la bolsa. Me miró, sin decir
nada, por lo que agregué, "para calentarla."
"Oh. Es verdad. Bien pensado."
Creo que él había olvidado lo frío que hacía alla afuera. Pero yo no lo había
olvidado, y tenía una imagen horrible en mi cabeza, de él con espasmos en el
coche mientras yo trataba de encender la calefacción. Lo dejé en la tienda y me
dirigí hacia la noche oscura de invierno.
Era extraño cómo tan pronto como la puerta se cerró detrás de mí, me sentí
sola, asaltada de repente con la inmensidad de la noche, perdida sin él toque
de Sam y su aroma en mí. Nada de esto me era familiar. Si Sam se convirtiera
en un lobo en este momento, no sabía cuánto tiempo me llevaría encontrar mi
camino a casa, ó lo que yo haría con él, yo no sería capaz de simplemente
dejarlo aquí, a kilómetros de distancia de la carretera interestatal y de sus
bosques, lo perdería en todas sus formas. La calle ya estaba espolvoreada de
color blanco, y los copos de nieve descendían a mi alrededor, delicadamente.
En cuanto abrí la puerta del coche, mi respiración formaba figuras fantasmal en
frente de mí.
Este malestar cada vez mayor era raro para mí. Me estremecí y esperé a que la
bronco estuviera suficientemente caliente, tomándome mi chocolate caliente.
Sam tenía razón, el chocolate era sorprendente, e inmediatamente me sentí
mejor. El sabor a menta se disparó en mi boca, a través del frío, al mismo
tiempo que el chocolate me rellenana de calor. Era calmante también, y para
cuando el coche estuvo caliente, me sentí muy tonta por haber imaginado que
algo podía ir mal esta noche.
Salté fuera de la bronco y metí la cabeza en la tienda de dulces, encontrando a
Sam ahí mismo donde se había quedado en la puerta. "Esta listo." Sam se
estremeció visiblemente cuando sintió la ráfaga de aire frío entrar por la puerta,
y sin decir una palabra, se lanzó hacia la bronco. Le dije gracias a la chica del
mostrador antes de seguir a Sam, pero en el camino hacia el coche, ví algo en
la acera que me hizo detenerme. Debajo de los pasos desgastados de Sam,
habian otros, más antiguos y que yo no había notado antes, yendo y viniendo a
través de la nueva nieve y frente a la tienda de caramelos.
Mis ojos siguieron su camino, iban de ida y vuelta alrededor de la tienda, pasos
largos y ligeros, y luego dejé que mi mirada los siguiera por la acera. Había una
oscura pila, como a quince pies de ditancía, fuera del círculo brillante de la luz
de la lampara de la calle. Yo dudé, pensando, ‘sólo metete en la bronco’, pero
mi instinto me picaba, y me le hice caso.
Era una chaqueta oscura, unos jeanss y un jersey de cuello de tortuga, y
alejandose de la ropa, había un rastro de huellas de patas a través de la fina
capa de nieve.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 1:19 pm

CAPITULO 44
SAM
Temperatura: -1°C
Suena estúpido, pero una de las cosas que amaba de Grace era como ella no
necesitaba hablar. A veces, yo sólo quería que mis silencios permanecieran,
bueno en silencio, lleno de pensamientos, de palabras vacías. Cualquier otra
chica habría intentado atraerme a una conversación, Grace se sólo apoyó en mi
mano, entrelazadas, descansando en mi pierna, y apoyó la cabeza en mi
hombro hasta que estuvimos fuera de Duluth. Ella no me preguntó cómo sabía
mi camino alrededor de la ciudad, o por qué mis ojos se detuvieron en la calle
dónde mis padres solían dar la vuelta para llegar a nuestro barrio, o cómo fue
que un niño de Duluth terminó viviendo con una manada de lobos cerca de la
frontera canadiense.
Y cuando ella lo por fin hablo, soltando mi mano para tomar una galleta de
mantequilla de la bolsa de la tienda de dulces, me contó acerca de cómo,
cuando era niña, una vez había intentado hacer galletas con restos de huevos
de Pascua en lugar de los verdaderos. Era exactamente lo que necesitaba, una
bella distracción.
Hasta que escuché el tono musical de un teléfono celular, una colección de
descendentes notas digitales, procedentes de mi bolsillo. Por un segundo, yo no
podía pensar en por qué yo tenía un teléfono en mi abrigo, y entonces me
acordé de que Beck lo había puesto ahí. ‘Llamame cuando me necesites’, era lo
él que había dicho.
Era curioso cómo había dicho ‘cuando’, en lugar de ‘si me necesitas’.
"¿Ese es un teléfono?" Las cejas de Grace se levantaron. "¿Tienes un teléfono?"
La bella distracción se estrelló, mientras recuperaba el teléfono de mi bolsillo.
"No lo tenía", le dije con voz débil. Ella me miraba, y el dolor en sus ojos me
mató. La vergüenza coloreó mis mejillas, "acabo de conseguir uno", le dije. El
teléfono sonó de nuevo, y yo golpée el botón de respuesta, yo no necesitaba
mirar la pantalla para saber quién me estaba llamando.
"¿Dónde estás, Sam? Hace mucho frío." La voz de Beck estaba llena de genuina
preocupación, la cual siempre había apreciado.
Yo era consciente de que los ojos de Grace estaban puestos en mí.
Yo no quería que se preocupara. "Estoy bien", respondí.
Beck se detuvo, y me lo podía imaginar evaluando el tono de mi voz. "Sam, no
todo es tan negro y blanco, trata de entender, ni siquiera me has dado la
oportunidad para hablar contigo. ¿Cuándo me he equivocado?"
"Ahora", le dije, y colgué. Metí el teléfono en mi bolsillo, casi esperando que
sonara otra vez. En cierto modo yo esperaba que lo hiciera, para que así yo no
respondiera.
Gracie no me preguntó quién era. Ella no me pidió que le dijera lo que se había
dicho, yo sabía que estaba esperando para que yo me ofreciera a compartir la
información, y yo sabía que debería hacerlo, pero yo no quería. No podía
soportar la idea de ver ella viera a Beck bajo esa luz, ó tal vez simplemente yo
no podía soportar la idea de verle a el bajo esa luz.
Yo no dije nada.
Grace tragó saliva antes de sacar su propio teléfono. "Eso me recuerda que
debo checar si hay mensajes, ja, Como si mi familia me llamara."
Estudió su teléfono celular, y la pantalla azul iluminó la palma de su mano y
lanzó una luz espectral debajo de su barbilla.
"¿Lo hicieron?", le pregunté.
"Por supuesto que no, ellos estan codeándose con sus viejos amigos." Después
marcó un número y esperó. Yo oí una voz del otro lado del teléfono, demasiado
bajo para que lo pudiera escuchar. "Hola, soy yo, si. . . estoy bien, oh, muy
bien, no, no voy a esperar despierta, diviertanse, bye." Ella cerró el teléfono y
dirigió sus ojos marrones hacia mí, me sonrió débilmente. "Vamos a fugarnos".
"Tendríamos que ir a Las Vegas", le dije. "Nadie de aquí nos casaría a esta
hora, excepto los ciervos y algún borracho".
"Tendría que ser el ciervo," Grace dijo con firmeza. "El borracho, escribiría mal
nuestro nombre y eso arruinaría el momento."
"De alguna manera, él que un ciervo presidira la ceremonia entre un hombre
lobo y una chica, parecería extrañamente apropiado."
Grace se rió. "Y eso llamaría la atención de mis padres. "Mamá, Papá, me acabo
de casar, no me mires así, él solo es peludo una vez al año".
Sacudí la cabeza, yo quería darle las gracias, pero en vez de eso le dije, "Era
Beck, en el teléfono."
¿"El Beck?"
“Sí, él estaba en Canadá con Salem, uno de los lobos que se ha vuelto
completamente loco." Era sólo una parte de la verdad, pero al menos era la
verdad.
"Quiero conocerlo", dijo Grace de inmediato. Mi cara debió haber lucído
graciosoa, porque ella dijo, "Me refiero a que Beck es prácticamente tu papá,
¿no es así?"
Me froté los dedos sobre el volante, los ojos mirando a la carretera, los nudillos
apretados en una empuñadura. Era extraño cómo algunas personas tomaban
por sentado su piel, nunca pensabaen en lo como serpía perderla.
Desprendiendo mi piel, escapando de sus garras, despojandome, duele ser yo.
Pensé en la memoria más paternal que tenía de Beck. "Tuvimos una gran
parrillada en su casa, y recuerdo que una noche él estaba cansado de cocinar, y
me dijo 'Sam, esta noche tu nos de comer." Él me enseñó a presiónar en el
centro de los bistek, para ver que tan cocidos estaban, y de cómo apretarlos de
ambos lados para mantener los jugos dentro"
"Y fueron perfectos, ¿no es así?"
"De hecho los queme", le dije. "Los compare con él carbón de leña, pero creo
que incluso el carbón era comestible."
Grace comenzó a reír.
"Beck se comío el suyo”, le dije, sonriendo con tristeza a la memoria. "Él dijo
que era el mejor bistek que había comido, porque no había tenido que hacerlo."
Se sentía como que había sido hace tanto tiempo.
Grace me sonreía, como si las viejas historias sobre mí y mi jefe de la manada
fueron la cosa más grande en el mundo, como si fuera inspirador, como si
tuvieramos algo, Beck y yo, padre e hijo.
En mi cabeza, el chico en la parte de atras de la Tahoe me miró y dijo, "Ayuda".
Grace me preguntó: "¿Cuánto tiempo ha pasado? quiero decir, no desde los
bistek, sino desde que usted fue mordido."
"Yo tenía siete años. Hace once años".
Ella preguntó: "¿Por qué estabas en el bosque? Me refiero a que tú eres de
Duluth, ¿no es así?, ó al menos eso es lo que dice tu licencia de conducir".
"Yo no fuí atacado en el bosque", le dije. "De hecho fue titular de todos los
periódicos".
Los ojos de Grace me miraron fijamente y yo aparté la mirada hacia la carretera
oscura frente a nosotros.
"Dos lobos me atacaron mientras yo estaba esperando el autobús escolar. Uno
de ellos me sujetó, mientras que el me mordía." De hecho solo me hicieron
cortes, como si su único objetivo hubiera sido él extraer la sangre. Pero, por
supuesto que ese había sido su objetivo. Mirando atrás, todo parecía
dolorosamente claro, yo nunca había pensado en ir más allá de mi simple
recuerdo de infancia , del ser atacado por lobos, y Beck interviniendo a mi favor
como mí salvador después de que mis padres habían intentado matarme. Yo
había sido tan cercano a Beck, y Beck había sido tan intachable, que yo no
había querido ir más profundo. Pero ahora, contandole la historia a Grace, esta
empujó la inevitable verdad hacia mí: Mi ataque no había sido un accidente, me
habían elegido, perseguido, y arrastró a la calle con el proposito de infectarme,
al igual que los chicos en la Tahoe. Más tarde, Beck había llegado para recoger
los pedazos.
Eres el mejor de ellos, la voz de Beck retumbaba en mi cabeza. El había
pensado que le sobreviviría y me haría cargo de la manada. Yo debía estar
enojado, furioso porque me habían arrancado la vida lejos de mí, pero no fue
así, en cambio sólo había ruido dentro de mí, un zumbido sordo de la nada.
"¿En la ciudad?" preguntó Grace.
"En los suburbios, no había ningún bosque a los alrededores. Los vecinos
dijeron que vieron a los lobos corriendo por sus patios traseros para escapar
después de que me había mordido."
Grace no dijo nada. El hecho de que había sido deliberadamente cazado era
muy obvio para mí, y me quedé esperando a que ella lo dijera. Yo quería que
ella lo dijera, que señalara la injusticia, pero ella no lo hizo. Solo frunció el ceño
como si estuviera pensando.
"¿Qué lobos?" Grace finalmente preguntó.
"No lo recuerdo. Uno de ellos pudo haber sido Paul, porque era negro. Eso es
todo lo que sé".
El silencio volvió aparecer durante un buen rato, y luego fuimos a casa. La
entrada de la casa todavía estaban vacía, y Grace dejó escapar un largo
suspiro.
"Parece que estamos solos de nuevo", dijo. "Quédate aquí hasta que abra la
puerta, ¿de acuerdo?"
Grace saltó del coche, dejando a su paso una ráfaga de aire frío que mordió
mis mejillas, yo aumenté la calefacción lo más que se pudo, para prepararme
para mi viaje. Apoyándome en las rejillas de ventilación, con la sensación del
calor en mi piel, mantuve los ojos cerrados, tratando de obligarme a volver a la
distracción que había sentido antes. Cuando yo estaba sosteniendo a Grace en
mis brazos de regreso en la tienda de dulces, el sentir su cuerpo caliente y
ardiente contra el mío, observarla oler el aire, sabiendo que me estaba oliendo
a mí, me estremecí. Yo no sabía si podía soportar otra noche con ella,
comportandome.
¡Sam!" Llamó Grace desde el exterior. Abrí los ojos, centrandome en su cabeza
fuera de la puerta de enfrente. Ella estaba tratando de mantener la puerta de
entrada lo más caliente como fuera posible para mí. Muy inteligente.
Hora de correr. Apagando la Bronco, salté fuera de ella y me dirgí hacía la
resbaladiza entrada, había algo de hielo, mi piel picaba y se torcía.
Gracia cerró la puerta detrás de mí, bloqueando el frío del exterior, y echó sus
brazos alrededor de mí, compartiendo él calor de su cuerpo. Su voz era un
susurro sin aliento cerca de mi oído. "¿Estás lo suficientemente caliente?"
Mis ojos comenzaban a acostumbrarse a la oscuridad de la sala, captando el
brillo de la luz en sus ojos, el contorno de su cabello, la curva de sus brazos
alrededor de mí. Un espejo en la pared ofrecía un retrato similar a la forma de
su cuerpo contra el mío. Dejé que me sostuviera por un largo rato antes de que
yo dijera: "Estoy bien".
"¿Quieres algo de comer?" Su voz resonó en la casa vacía, rebotando en el piso
de madera. El único otro sonido que había era el aire a través de los conductos
de calefacción, una constante débil respiración. Yo era muy consciente de que
estábamos solos.
Tragué saliva. "Quiero ir a la cama."
Ella parecía aliviada. "Yo también".
Casi lamentaba que ella estuviera de acuerdo conmigo, porque tal vez si me
hubiera quedado allí, comiendo un bocadillo, mirando la televisión, ó algo así,
podría haberme distraído a mí mismo y olvidar lo mucho que la deseaba.
Pero ella no había estado en desacuerdo. Se quitó sus zapatos detrás de la
puerta, y cruzó el pasillo hacia mí. Juntos, entramos a su habitación, estaba
oscura, pero la luna se reflejaba en la delgada capa de nieve afuera de la
ventana. La puerta se cerró con un suave suspiro, Grace se inclinó sobre ella,
con las manos todavía detrás de ella, en la perilla de la puerta. Pasó un largo
momento antes dijera algo. "¿Por qué eres tan cuidadoso conmigo, Sam Roth?"
Traté de decirle la verdad. "Yo. . . bueno, no soy un animal."
"Yo no te tengo miedo", dijo ella.
No parecía tenerme miedo. Ella se veía hermosa, iluminada por la luna,
lucíendo tentadora, con olor a menta, y a jabón y a piel. Había pasado once
años viendo al resto de la manada convertirse en animales, tratando de alejar
mis instintos, controlandome a mí mismo, luchando por mantenerme humano,
luchando por hacer lo correcto.
Como si leyera mis pensamientos, ella dijo: "¿Puedea decirme que es sólo el
lobo en ti es el que quiere besarme?"
Todo en mí quería besarla, lo deseaba con tanta fuerza para hacerme
desaparecer. Puse mis brazos a ambos lados de su cabeza, la puerta hizó un
crujido al momento en que me apoyé en ella, y presioné mi boca contra la de
ella. Y me devolvió el besó, sus los labios eran calientes, su lengua golpeba la
lengua contra mis dientes, tenía las manos aún detrás de ella, y su cuerpo aún
presionado contra la puerta. Todo en mí zumbaba, parecía eléctrico, y
deseando cerrar las pocas pulgadas de espacio que quedaban entre nosotros.
Ella me dio un beso más, resoplando aliento en mi boca, y me mordió el labio
inferior. ¡Oh diablos!, eso fue increíble. Gruñí antes de que pudiera detenerme,
pero antes de que pudiera empezar a sentir vergüenza, Grace había sacado sus
manos detrás de ella y las pusó alrededor de mi cuello, tirando de mí hacia ella.
"Eso fue muy sexy," dijo, su voz era desigual. "No pensé que podrías ponerte
más sexy".
La besé de nuevo antes de que pudiera decir algo más, retrocediendo en la
habitación con ella, una maraña de brazos bajo la luz de la luna, sus dedos
enganchados detrás de mis jeans, con sus pulgares cepillando mi cadera,
atrayendome aún más cerca de ella.
"¡Oh Dios! Grace," le dije con voz entrecortada. Tú. . . tú pones al límite mi
auto-control".
"Yo no estoy buscando autocontrol.” Susurró.
Mis manos estaban dentro de su blusa, mis palmas en su espalda, los dedos
abiertos a los costados, yo ni siquiera recordaba cómo había llegado allí. "Yo -
yo no quiero hacer nada de lo que te puedas arrepentir."
La espalda de Grace se encorvó al contacto de mis dedos, como si este le diera
vida. “Entonces, no te detengas."
La había imaginado diciendome esto en muchas maneras diferentes, pero
ninguna de mis fantasías se había acercado a la realidad.
Torpemete, nos dirgímos a su cama, una parte de mí pensaba que debíamos
ser silenciosos en caso de que sus padres regresaran a casa. Pero ella me
ayudó a tirar de mi camisa sobre mi cabeza y pasó su mano por mi pecho, y yo
gruñí, olvidándome de todo, excepto de sus dedos en mi piel. Mi mente
buscaba letras para una canción, palabras para describir el momento, pero
nada vino a mi mente. Yo no podía pensar en otra cosa que no fuera su palma
recorriendo mi piel.
"Hueles tan bien", dijo Grace en voz baja. "Cada vez que te toco, lo percibó
más fuerte." Sus fosas nasales se abrieron aún más, era toda loba, estaba
oliendo lo mucho que yo la deseaba. Sabiendo lo que yo era, y deseandome de
todos modos.
Me dejó recostarla suavemente sobre las almohadas y puse mis brazos a ambos
lados de ella, presionandola contra mis pantalones.
"¿Estás segura?", le pregunté.
Sus ojos eran brillantes, excitados. Ella asintió.
Me deslicé a besar su vientre, se sentía tan bien, tan natural, como si lo hubiera
hecho ya mil veces, y lo haría de nuevo mil veces más.
Vi las brillantes y feas cicatrices que la manada le había dejado en el cuello y en
la clavícula, y las besé también.
Grace nos cubrió con las mantas y comenzamos a quitarnos la ropa debajo de
ellas. Mientras presionabamos nuestros cuerpos uno contra el otro, yo me cedí
a mí piel con un gruñido, rindiendome, no era lobo, ni hombre, sólo Sam.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 1:20 pm

CAPITULO 45
GRACE
Temperatura: -1°C
El teléfono estaba sonando. Eso fue lo primero que pensé. La segunda cosa que
pensé fue que el brazo desnudo de Sam estaba recostado sobre mi pecho. La
tercera cosa fue que mi rostro estaba frío, ya que se estaba asomando fuera de
la manta. Yo parpadée, tratando de despertar, extrañamente desorientada en
mi propia habitación. Me tomó un momento el darme cuenta de que mi reloj
que normalmente resplandecía estaba oscuro y que las únicas luces de la
habitación provenían de la luna afuera de la ventana y de la cara del teléfono
celular que sonaba.
Yo estiré una mano hacia el aire para tomarlo, cuidadosa de no molestar el
brazo de Sam que estaba sobre mí, el teléfono estaba en silencio para el
momento en que llegué a él. Dios, hacía demasiado frío. La energía electrica se
debió de haber caído por la tormenta de nieve que los meteorólogos habían
prometido. Me pregunté hace cuanto tiempo había sido y debía preocuparme
por que Sam se enfríara demasiado. Con mucho cuidado me asome bajo las
mantas y lo encontré acurrucado contra mí cuerpo, su cabeza hundida en mi
lado, sólo la pálida curva de sus desnudos hombros eran visibles en la
penumbra.
Yo seguía esperando a que esto se sientera mal, él que su cuerpo estuviera
apretado contra el mío, pero me sentía tan viva que mi corazón golpeaba de
emoción. Esto, Sam y yo, esto era mi vida real. La vida en la que yo iba a la
escuela y esperaba despierta a que mis padres llegaran a casa, y dónde
escuchaba a Rachel chismosear sobre sus hermanos, eso se sentía como un
pálido sueño en comparación a esto. Esas sólo eran las cosas que había hecho
mientras esperaba por Sam. Afuera, distante y triste, los lobos empezaron a
aullar, y unos segundos más tarde, el teléfono sonó de nuevo, las escala de
notas se intensificó, un extraño eco digital de los lobos.
No me di cuenta de mi error hasta que lo puse en mi oído.
"Sam". La voz en el otro extremo de la línea me era desconocida. ¡Qué
estupida!, yo había tomado el teléfono de Sam de la mesa de noche, no él mío.
Me debatí durante por unos segundos el cómo responder, incluso contemplé el
sólo cerrar el teléfono, pero yo no podía hacer eso.
"No", contesté. "No es Sam".
La voz era agradable, pero escuche la sorpresa por debajo de sus palabras. "Lo
siento. Debí haber marcado mal."
"No", le dije antes de que pudiera colgar. "Este es el teléfono de Sam."
Hubo una pausa larga y pesada, y luego: "Oh”, otra pausa. "Tú eres la chica,
¿no? La chica que estuvó en mi casa"
Traté de pensar en lo que podría obtener si lo negaba, y me quedó en blanco.
"Sí", admití.
"¿Tienes un nombre?"
"¿Y tú tienes uno?"
Soltó una pequeña carcajada que fue completamente sin humor, pero en
tampoco desagradable. "Creo que me agradas. Yo soy Beck."
"Eso tiene sentido." Me volví dandole la espalda a Sam, quien seguía durmiendo
profudamente, mi voz se ahogaba por sus brazos sobre su cabeza. "¿Qué
hiciste para que se enojara tanto?"
Otra vez una breve risa. "Todavía está enojado conmigo?"
Considere el cómo responder. "No en este momento, él está durmiendo,
¿quieres dejarle un mensaje?" Me quedé mirando al número de Beck en el
teléfono, tratando de memorizarlo.
Hubo otro largo silencio, fue tanto largo que pensé que Beck había colgado,
pero luego exhaló. "Uno de. . . sus amigos ha sido herido, ¿crees que podrías
despertarlo?"
Uno de los otros lobos. Tenía que serlo, Me agaché dentro de las mantas.
"¡Oh!, por supuesto, por supuesto que lo haré."
Puse el teléfono sobre la mesa y moví suavemente el brazo de Sam para que
pudiera ver su oreja y un lado de su cara. "Sam, despierta. Teléfono, es
importante."
El volvió la cabeza para que yo pudiera ver que sus ojos amarillos ya estaban
abiertos. "Ponlo en el altavoz."
Y lo hice, apoyadolo en mi vientre de modo que la cara del teléfono encendiera
un pequeño círculo azul encima de mi top.
"¿Qué ha pasado?" Sam se deslizó apoyandose en un codo, e hizo una mueca
cuando sintió el frío, y tiró las mantas para cubrirnos de nuevo, haciendo una
tienda de campaña alrededor del teléfono.
"Alguien atacó Paul. Esta hecho un desastre, lo rasgó en tiras."
La boca de Sam hizo una O. No creo que estuviera pensando en como lucía su
rostro, sus ojos estaban muy lejos, con su manada. Finalmente dijo, "¿podrías?,
¿has. . .? ¿sigue sangrando?, ¿era humano?"
"Humano. Traté de preguntarle quién lo hizo, para poder matarlo. Pensé...
Sam, realmente pensé que iba a llamarte para decirte que había muerto. Fue
así de malo, pero creo que las heridas ya estan cerrandose. Pero la cosa es,
bueno, todas estas pequeñas mordeduras, por todas partes, en el cuello, en sus
muñecas y su vientre, era como si-"
"Como si alguien supiera cómo matarlo," Sam terminó por el.
"Fue un lobo quien lo hizo", dijo Beck. "Eso fue lo unico que nos pudo decir."
"¿Uno de tus nuevos?" Sam gruñó, con una sorprendente fuerza.
"¡Sam!".
"¿Pudo haber sido uno de ellos?"
"Sam. No. Ellos están adentro."
El cuerpo de Sam seguía tenso a mi lado, y yo reflexioné sobre los posibles
significados de esa frase: Uno de tus nuevos. ¿Acaso Jack no era el único
nuevo?
"¿Vendras?" Beck le preguntó. "¿Pudes venir? ó ¿es demasiado frío?"
"Yo no lo sé." Yo sabía por el giro de la boca de Sam que él sólo estaba
respondiendo a la primera pregunta. Sea lo que fuera que lo estuviera
distanciando de Beck, era demasiado poderoso.
La voz de Beck cambió, más suave, más joven, más vulnerable. "Por favor, no
sigas enfadado conmigo Sam. No puedo soportarlo."
Sam alejó su rostro del teléfono.
"Sam", dijo Beck en voz baja.
Yo sentí a Sam estremecerse junto a mí, y él cerró sus ojos.
"¿Sigues ahí?"
Miré a Sam, pero él seguía sin hablar. No pude evitarlo, sentía pena por Beck.
"Yo sigo aquó", le dije.
Hubo una larga pausa, totalmente vacía de estática ó de crujidos, y pensé que
Beck había colgado. Pero luego él preguntó, en forma cuidadosa, "¿Cuánto
sabes acerca de Sam?, chica sin nombre."
"Todo", contesté.
Hubo una pausa, y luego dijo: "Me gustaría conocerte."
Sam se acercó y cerró el teléfono. La luz de la pantalla desapareció, dejandonos
en la oscuridad bajo las mantas.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 1:37 pm

CAPITULO 46
GRACE
Temperatura: 7.2° C
Mis padres ni siquiera se habían dado cuenta. La mañana después de que Sam
y yo. . . pasamos la noche juntos, parecía que la cosa más grande en mi mente
era que mis padres no tenían ni idea. Supuse que eso era normal, supuse que
sientirme un poco culpable era normal y supuse que la sensación de mareo era
normal también. Era como si yo todo el tiempo yo hubiera que era un cuadro
completo, y Sam me mostró que en realidad yo era un rompecabezas, y me
hubiera separado en pedazos y juntado nuevamente. Era muy consciente de
cada distinta emoción, todos encajando perfectamente.
Sam también estaba demasiado silencioso, dejandome que yo manejara, con mi
mano derecha enlazada en la suya, mientras yo conducía con la otra. Hubiera
dado un millón de dólares para saber lo que estaba pensando.
"¿Qué quieres hacer esta tarde?" Le pregunté, finalmente.
El miró por la ventana, frotando con sus dedos el dorso de mi mano. El mundo
exterior parecía seco, como de papel, esperando por la nieve. "Contigo,
cualquier cosa."
"¿Cualquier cosa?"
Él me miró y sonrió. Fue una sonrisa torcida y divertida. Creo que tal vez él se
sentía tan mareado como yo. "Sí, cualquier cosa, siempre y cuando tú estés
ahí."
"Quiero conocer a Beck," le dije.
Allí. Ya lo había dichp. Era una de las piezas del rompecabezas que se había
pegado a mi cabeza desde que tomé el teléfono.
Sam no dijo nada. Sus ojos estaban fijos en la escuela, probablemente
pensando que si esperaba unos minutos, me podía depositar en la acera y
evitar la discusión. Pero en vez de eso suspiró como si estuviera muy cansado.
"Dios, Grace. ¿Por qué?"
"El es prácticamente tu padre, Sam. Quiero saber todo sobre ti, no puede ser
tan difícil de entender".
"Lo único que quieres es tener todo en su lugar." Los ojos de Sam siguieron a
las filas de estudiantes que poco a poco llegaban al estacionamiento, yo evité
encontrar un lugar para estacionarme. "Lo único que quieres es realizar un
mágica reconciliación entre él y yo, de modo que puedas sentir todo está en su
lugar otra vez".
"Si estás tratando de irritarme al decir eso, no lo lograrás, yo ya sé que es
verdad."
Sam se quedó en silencio mientras yo daba otra vuelta al estacionamiento, y
finalmente el gruñó. "Grace, odio esto. Odio la confrontación".
"No habrá enfrentamiento. El quiere verte."
"Tú no sabes todo lo que está pasando. Han pasado cosas horribles, y habrá
confrontación, si áun me quedan principios, lo que es difícil de imaginar
después de lo que pasó anoche."
Encontre rápidamente un lugar en el estacionamiento, uno en el extremo más
lejano, para que pudiera enfrentar lo que había dicho sin ojos curiosos
observando desde la acera. "¿Te sientes culpable?", pregunté.
"No. Bueno tal vez, un poco. Me siento. . . intranquilo"
"Pero utilizamos protección", le dije.
Sam no me miró cuando dijo: "No es eso. Es solo. . .sólo que espero que haya
sido el momento adecuado".
"Era el momento adecuado".
El apartó la vista. Lo único que me pregunto es. . . ¿tuviste s. . .me hiciste el
amor para vengarte de tus padres?"
Lo miré fijamente, y luego tomé mi mochila del asiento trasero. De repente me
sentía furiosa, mis orejas y mis mejillas estaban calientes, y yo no sabía por
qué. No reconocí mi voz cuando le contesté. "Oh, ¡que bonitas cosas me dices!"
Sam no me miró. Era como si su lado de la escuela era fascinante para él, tan
fascinante que no podía mirarme a los ojos mientras me acusaba de haberlo
utilizado. Una nueva ola de ira se apoderó de mí.
"¿Acaso tu autoestima es tan baja que realmente piensas que yo no te quiero
solo por ser tú mismo?" Abrí la puerta y me deslizé hacia afuera, Sam hizo una
mueca debido al aire que entró, aunque no pudo haber sido lo suficientemente
frío para hacerle daño. "¡Que perfecta manera tienes de arruinarlo¡, solo de
arruinarlo."
Empecé a cerrar la puerta, pero él se estiró desde su asiento para evitar que se
cerrara. “Espera Grace, sólo espera".
"¿Qué?", grité.
"No quiero que te vayas así." Sus ojos me suplicaban, con absoluta tristeza.
Miré a la piel de gallina sobre sus brazos, y el ligero temblor de sus hombros en
respuesta al frío. Y entonces ya me tenía. No importaba cuán enojada estuviera
con él, los dos sabíamos lo que podía ocurrir mientras yo estaba en la escuela.
Y lo odiaba. El miedo. Lo odiaba.
"Lo siento, dijo," Sam se apresuró a dejar salir las mpalabras antes de que
pudiera irme. "Tienes razón. Yo sólo no podía creer algo. . . que alguien tan
bueno cómo tú me pudiera pasar a mí. No te vayas enojada conmigo, Grace.
Porfavor no te vayas así".
Cerré los ojos. Por un breve momento desée con todo mi corazón que él fuera
sólo otros chico normal, para que yo pudiera irme junto con mí orgullo e
indignación, pero no lo era. El era tan frágil como una mariposa en el otoño, en
espera de ser destruida por la primera helada. Así que me tragué mi enojo, en
un amargo bocado, y abrí un poco más la puerta. "No quiero que vuelvas a
pensar algo como eso otra vez, Sam Roth."
Cerró los ojos un poco cuando yo dije su nombre, las pestañas ocultaron su
amarillo iris por un segundo, y luego extendió su mano y me rozó la mejilla. "Lo
siento".
Tomé su mano y entrlazé sus dedos con los míos, fijando mi mirada en su
rostro. "¿Cómo crees que Beck se sentiría si tu te fueras enojado con él?"
Sam se echó a reír, con una risa de desabronbación y sin sentido del húmor
que me recordaba a la de Beck en el teléfono la noche anterior, y despúes bajo
su mirada. Él sabía que yo tenía su número. Sam Sacó me soltó la mano y dijo.
"Iremos, esta bien, iremos a verlo."
Yo estaba a punto de irme, pero me detuve. "¿Por qué estás enojado con Beck,
Sam? ¿Por qué estás tan enojado con él cuando yo nunca te he visto enojado
con tus verdaderos padres?"
El rostro de Sam me dijo que él no se había hecho esta pregunta antes, y le
tomó mucho tiempo responderla. "Porque Beck. . . Beck no tuvo que hacer lo
que hizo. Mis padres lo hicieron, porque ellos pensaban que yo era un
monstruo. Tenían miedo, no fue algo premeditado."
Su rostro estaba lleno de dolor e incertidumbre. Me acerqué al coche y lo besé
suavemente. Yo no sabía qué decile, así que lo besé de nuevo, tomé mi
mochila, y me adentré al día gris.
Cuando miré hacia atrás por encima de mi hombro, él aún estaba allí sentado,
con mirada silenciosa y lupina. Lo último que ví fueron sus ojos, medio cerrados
contra la brisa, su pelo negro alborotado que por alguna razón me recordaba a
la primera noche que le había visto.
Una brisa inesperada levantó el pelo de mi cuello, era fría y penetrante.
De repente el invierno se sentía muy cerca. Me detuvé en la acera, cerrando los
ojos, luchando contra el increíble deseo de volver a Sam. Al final, el deber
ganó, y me dirigí a la escuela. Pero se sentía como si fuera un error.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 1:40 pm

CAPITULO 47
SAM
Temperatura: 6.7°C
Después de que Grace salió del coche, yo me sentía mal. Enfermo por haber
discutido con ella, cansado de la duda, del frío que apenas estaba lo
suficientemente caliente como para mantenerme humano. Más que enfermo,
estaba cansado, inquieto, inestable. Había demasiados cabos sueltos: Jack,
Isabel, Olivia, Shelby, Beck.
Yo no podía creer que Grace y yo íbamos a ver a Beck. Subí la calefacción
dentro de la bronco y apoyé la cabeza en el volante durante un buen rato,
hasta que el reborde de vinilo comenzó a doler al estar contra mi frente. Con el
calor a todo lo que daba, no pasó mucho tiempo para que el coche se sintiera
caliente y pesado, pero se sentía bien. Yo me sentía muy lejos de cualquier
cambio, como si estuviera firmemente en mi propia piel.
Al principio pensé que podría quedarme allí sentado todo el día, cantando una
canción en voz baja (cerca del sol, más cerca de mí, siento que mi piel se aferra
con demasiada fuerza) esperando a Grace, pero después de medio hora de
estar sentado, decidí que necesitaba conducir. Más que eso, yo necesitaba
reparar lo que le había dicho a Grace, así que decidí ir de nuevo a casa de Jack.
El aún no había aparecido, ni muerto o en los periódicos, y era el único lugar
que pensé para iniciar de nuevo la búsqueda. Grace estaría feliz de verme
tratando de poner todo en su lugar, para ella.
Deje la bronco en un camino forestal cerca de la casa aislada de los Culpepers,
y corté distancia através del bosque. Los pinos eran incoloros con la promesa
de la nieve, sus hojas se agitaban ligeramente en un viento frío que no podía ir
más abajo de las ramas. El pelo detrás de mi nuca me daba un incómodo
cosquilleo, los crudos pinos olían a lobo. Olía como al niño que había orinado en
cada árbol. Bastardo engreído.
Un novimiento a mi derecha me hizo saltar, tenso, me mantuvé en el suelo.
Contuve mi respiración.
Sólo un ciervo. Cogí una breve mirada de sus piernas largas y cola blanca,
antes de que se fuera, sorprendentemente sin gracia entre la maleza. Sin
embargo, su presencia en el bosque era reconfortante, su presencia, significaba
que Jack no estaba aquí. Yo no tenía nada parecído a un arma, excepto mis
manos, me preguntaba de que me servirían al hacerle frente a un lobo nuevo e
inestable, con la adrenalina de su lado.
Cerca de la casa, me congelé en el borde del bosque, escuchando las voces a
través de los árboles. Una chica y un chico, con voces enojadas, de pie, en
algún lugar cerca de la puerta trasera. Entre la sombra de la mansión, me senté
en una esquina dirigiendome hacia ellos, tan silencioso como un lobo. No
reconocí la voz masculina, esta era fuerte y profunda, pero mi instinto me dijo
que era Jack. La otra voz era de Isabel. Pensé en revelar mi presencia, pero
dudé, a la espera de escuchar de que se trataba la discusión.
Isabel hablaba en voz alta. "Yo no entiendo de que te estás disculpando. ¿Por
desaparecer?, ¿Por haber sido mordido?" “¿Por. . .? " Por Chloe," dijo el chico.
Hubo una pausa. "¿Qué quieres decir con que lo sientes por Chloe? ¿Qué tiene
que ver la perra con todo esto? ¿Sabes en dónde está?"
“Isabel, maldición. ¿Acaso no has estado escuchando? A veces eres tan
estúpida. Ya te lo dije, yo no sé lo que hago después de que he cambiado".
Me cubrí la boca para no reírme. Jack se había comido a su perra.
"¿Quieres decir que. . . tú. . . ¡Dios, eres un idiota!"
"No pude evitarlo. Yo te dije lo que yo era. Tú no debiste haberla dejado salir."
"¿Tienes alguna idea de cuanto cuesta esa perra?"
"Boo Hoo", respondió Jack.
"Entonces, ¿qué se supone que le voy a decir nuestros padres? Mamá, papá,
Jack es un hombre lobo, y ¿adivinen qué?, ya saben que Chloe ha
desaparecido, bueno ¡él se la comió!".
"¡No les digas nada!" Jack dijo apresuradamente. "De todos modos, creo que lo
he detenido. Creo que he encontrado una cura."
Me frunció el ceño.
"Cura". La voz de Isabel era plana. "¿Cómo puedes curar a un hombre lobo?"
"No preocupes a tu rubio cerebro con esto, sólo dame unos días más para
estar seguro y cuando lo este, yo les diré todo."
"Bien, como sea. Dios, aún no puedo creer que te hayas comido a Chloe."
"¿Puedes por favor, dejar de hablar de eso? Estás empezando a irritarme."
"Como sea. Pero, ¿Qué pasa con los otros? ¿Acaso no hay otros como tú? ¿No
pueden ayudarte?"
"Isabel, cállate. Ya te lo dije, creo que ya lo tengo todo arreglado. No necesito
ninguna ayuda."
"No piensas que. . ."
Un ruido, agudo y fuera de lugar. ¿Una rama rota? ¿Una bofetada?
La voz de Isabel sonaba diferente cuando volvió a hablar. No tan fuerte como
antes. "Sólo no dejes que te vean, ¿de acuerdo? Mamá esta en terapia, por ru
culpa, y papá está fuera de la ciudad. Yo voy a regresar a la escuela. No puedo
creer que me llamate para que viniera aquí y me dijeras que te comiste a mi
perra."
"Te llamé para decirte que lo voy arreglat. Pareces tan emocionada. Si, como
no.".
"Es genial, maravilloso. Bye." Dijo Isabel.
Apenas un instante después, escuche a la camioneta de Isabel arrancar en el
camino de la entrada, y volví a dudar. Yo no estaba precisamente ansiosos de
revelarme a un lobo nuevo con un problema de manejo de ira hasta que yo
supiera exactamente lo que me rodeaba, pero necesitaba ó bien volver a la
camioneta o entrar al calor de la casa, y la casa estaba más cerca. Lentamente
me deslizó por detrás del edificio, escuchando la posición de Jack. Nada. Él
debío de haber entrado.
Me acerqué a la puerta que había roto al principio de esa semana, la ventana
ya había sido compuesra, así que traté con la perilla, sin seguro, que suerte.
En el interior, inmediatamente oí a Jack hurgando, demasiado ruidoso para una
casa de vacia, y me escabullí por el pasillo oscuro hacia un largo pasillo, la
cocina tenía altos techos, todos de color negro y baldosas blancas, las
superficies eran negras hasta donde la vista alcanzaba. La luz penetraba a
través de las dos ventanas en la pared de la derecha, blanca y pura, se hundía
en los sartenes negros que colgaba del techo. Era como si toda la habitación
estuviera en blanco y negro.
Yo prefería la cocina de Grace, cálida, desordenada, con olor a canela y ajo, y
pan, que a esta sala cavernosa y estéril.
Jack estaba de espaldas a mí, como si se úsiera puso en cuclillas delante del
refrigerador de acero inoxidable, hurgando entre los cajones. Me quedé inmóvil,
pero su búsqueda a través había cubierto el sonido de mi acercamiento. No
había viento para llevar mi olor hacia él, así que me quedé allí por un largo
minuto, evaluandolo a él y a mis opciones. El era alto, de hombros anchos, con
pelo negro y rizado, como una estatua griega. Algo acerca en la forma de su
postura sugería un exceso de confianza, y por alguna razón eso me irritaba.
Tragué un gruñido y me deslizé dentro de la puerta, en silencio, me éleve
frente al mostrador, la altura me daría una ligera ventaja, en caso de que Jack
pusiera agresivo.
Se alejó de la nevera y arrojó una brazada de alimentos a la isla de la cocina.
Durante varios minutos, lo vi construir un sándwich, con cuidado, pusó las
capas de carnes y quesos, el pan untado con Miracle Whip, y luego él miró
hacia arriba.
"Jesús", dijo él.
"Hola", le contesté.
"¿Qué quieres?" Él no parecía asustado, yo no era lo suficientemente grande
para asustar con sólo una mirada.
Yo no sabía cómo responderle. El oír su conversación con Isabel había
cambiado lo que yo quería saber. "Entonces, ¿qué es lo que tu crees que te va
a curar?"
Y ahora sí parecía asustado. Sólo por un segundo, y luego se había ido, perdido
en su alta autoestima. "¿De qué estás hablando?"
"Tú piensas que has encontrado una cura. Quiero saber a que te refieres"
"Está bien, amigo. ¿Quién eres?"
Realmente no me agradaba. Yo no sabía por qué, pero lo sentía en mis
entrañas y realmente no me agradaba. Si yo no hubiera pensado que era un
peligro para Grace y Olivia e Isabel, yo no le hubiera dicho nada y lo dejaría allí.
Sin embargo, mi aversión hacia él, hacía me más fácil enfrentarme. Se me hizo
más fácil jugar el papel del chico que tenía todas las respuestas. "Alguien como
tú. Alguien quien también fue mordido." Estaba a punto de protestar, y yo
levanté la mano para detenerlo. "Si estás pensando en decir algo así como:
tienes al tipo equivocado, no te molestes, te he visto como un lobo. Así que
sólo dime por qué piensas que has encontrado la manera de detenerlo".
"¿Por qué debería confiar en tí?"
"Porque, a diferencia de tu padre, yo no diseco a los animales y los pongo en
mi vestíbulo. Y porque realmente no quiero que te aparezcas en la escuela, o
que te aceques a las casas de las personas, exponiendo a la manada.
Nosotros sólo tratamos de sobrevivir con el lo que nos ha tocado. No
necesitamos que un niño punk, ricos y altanero como tú, nos revelé al resto del
mundo, para que vengan después tras nosotros con horcas."
Jack gruñó, y era demasiado al de un animales para mi gusto, y mi
pensamiento se confirmó cuando lo vi temblar ligeramente. Él aún era tan
inestable que podría cambiar en cualquier momento. "No tengo porque
preocuparme por esto. Ya he encontrado una cura, así que ya te puedes ir y
déjarme en paz." Se apartó de la isla, hacia el mostrador detrás de él.
Salté de mi mostrador. "Jack, no hay cura".
"Estás equivocado", el gritó. "Te equivocas, hay otro lobo que ha sido sanado".
Estaba dirigiéndose hacia el bloque de los cuchillos. Debí haber corrido hacia la
puerta, pero sus palabras me congelaron. "¿Qué?"
"Sí, me llevó todo este tiempo descubrirlo, pero hay una chica de la escuela que
fue mordida y se curó. Su nombre es Grace, y sé que ella conoce la cura. Y ella
me lo dirá de inmediato."
Mi mundo se tambaleó. "¡Alejate de ella!."
Jack me sonrió, o tal vez fue una mueca. Tenía la mano sobre el mostrador, y
caminaba hacia atrás, hacia los cuchillos, sus fosas nasales se abrieron aún
más, absorbiendo el débil olor a lobo que el frío había llevado a mi piel. Él dijo:
"¿Por qué? ¿No quieres saberlo también? ¿O talvez ella ya te ha curado?"
"No hay cura. Ella no sabe nada." Odiaba lo mucho que mi voz revelaba, mis
sentimientos hacía Grace se sentían peligrosamente transparentes.
"Tu no lo sabes, amigo," dijo Jack. Tomó un cuchillo, pero la mano le temblaba
demasiado como para tomarlo al primer intento. "¡Ahora, sal de aquí!".
Pero yo no me moví, no podía pensar en nada peor que él enfrentando a Grace,
acerca de una cura. Él temblando, inestable, violento, y ella, incapaz de darle
las respuestas que buscaba.
Jack logró agarrar un mango y sacó un cuchillo de aspecto malvado, el borde
dentado se refleja en blanco y negro de la cocina en una docena de diferentes
direcciones. Estaba temblando tanto que apenas podía sostener la hoja hacia
mí. "¡Te dije que te fueras!"
Mis instintos me instaban a saltar sobre él, como si fuera uno de los lobos,
gruñirle sobre él cuello y someterlo, hacerlo prometer que se mantendría lejos
de ella. Pero eso no funcionaba cuando eras un humano, cuando tu adversario
era más fuerte. Me acerqué a él, los ojos en sus ojos en lugar del cuchillo, y
traté una táctica diferente. "Jack. Por favor. Ella no tiene la respuesta, pero yo
puedo hacer esto más fácil para tí."
"¡Aléjate de mí!" Jack dio un paso hacia mí, y luego hacia atrás, antes de
tropezar con una rodilla. El cuchillo cayó al azulejo, hice una mueca antes de
que aterrizara, pero su aterrizaje fue sorprendentemente sordo. Jack no hizo
casi ningún sonido cuando siguió el cuchillo al suelo. Sus dedos-garras, se
enroscaban y desenroscaban en los cuadrados blancos y negros. Estaba
diciendo algo, pero no era entendible. Se formaron letras en mi cabeza, se
suponían que eran para él, pero en realidad eran para mí. Mundo de palabras,
perdidas en el sala, tómo mi lugar entre los muertos vivientes, robando mi voz
que me ha sido dada, miles de palabras para este temor sin nombre.
Me agaché junto a él, empujando el cuchillo lejos de su cuerpo para que él no
se hiciera daño a sí mismo. No tenía sentido pedirle algo ahora. Suspiré y lo
escuchaba gemí, llorar, gritar. Ahora eramos iguales, Jack y yo. Despues de
todos sus privilegios y bonito cabello, y seguridad en sí mismo, él no era mejor
que yo.
Jack gimió.
"Deberías estar feliz", le dije al jadeante lobo. "Al menos esta vez no
vomitaste".
Jack me miró durante un largo rato sin pestañear, con ojos color avellana antes
de saltar y dirgirse a la puerta.
Yo sólo quería salir de allí, pero no tenía otra opción. Cualquier posibilidad de
salir dejarlo irse había desaparecido tan pronto como él menciono el nombre de
Grace.
Salté detrás de él. Rodamos a través de la casa, sus uñas se resbalaban en el
piso de madera y mis zapatos chillaban detrás de él. Me arrojé hacia la sala de
animales, estos sonreían detrás de él, el hedor de su piel muerta llenó mis
narices. Jack tenía dos ventajas: Conocía la casa y él era un lobo. Yo estaba
apostando por que él usaría el entorno conocido para ocultarse, en lugar de
confiar en su desconocida fuerza animal.
Y me equivoqué.

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 1:41 pm

CAPITULO 48
GRACE
Temperatura: 9.5°C
Sam nunca antes había llegado tarde, él siempre había estado esperandome en
la bronco para cuando yo salía de clase, por lo que nunca había tenido que
preguntarme en dónde podría estar o qué hacer mientras esperaba.
Pero hoy yo lo esperaba.
Hoy esperé hasta que los alumnos abordaron los autobuses, esperé hasta que
los últimos estudiantes persistentes se dirigieron hacia sus coches y
desaparecieron sólos o en pares. Esperé hasta los maestros salieron de la
escuela y abordaron sus coches. Pensé en hacer mi tarea, pensé en el sol que
comenzaba a desaparecer entre la línea de los árboles y me preguntaba que
tan frío se estaba bajo la sombra.
"¿Se les hizó tarde para recogerte Grace? El Sr. Rink me preguntó
amablemente, ya en su salida. Se había cambiado la camisa después de clase y
olía vagamente a Colonia.
Debí parecer perdida, sentada en el borde de un ladrillo de la zona abonada de
la escuela, abrazando mi mochila en mi regazo. "Un poco", contesté.
"¿Necesitas llamar a alguien?"
Por la esquina de mi ojo, vi a la bronco detenerse, y dejé escapar un largo
suspiro. Le sonreí al señor Rink. “No. Acaba de llegar".
"Qué bueno" dijo él. "Se supone que hara mucho frío más tarde. ¡Va a nevar!"
"¡Yupi!", le dije con amargura, y él se rió, me dijó adios con un gesto, mientras
caminaba hacia su automóvil. Yo puse mi mochila sobre mi hombro y salí a
toda prisa hacia la bronco. Abrir la puerta del copiloto, y salté hacia adentro
Fue sólo un segundo después de que yo cerrara la puerta que me di cuenta de
que el olor estaba mal. Alcé los ojos hacia el conductor, y cruzé los brazos
sobre mi pecho, temblando.
"¿Dónde está Sam?", pregunté.
"¿Te refieres al chico que se supone que debe estar aquí", dijo Jack.
Aunque yo ya había visto sus ojos cuando era lobo, e incluso cuando yo había
oído a Isabel decir que lo había visto, a pesar durante semanas ya habíamos
sabido que él estaba vivo, yo no estaba preparado para ver a Jack de carne y
hueso. Su pelo negro y rizado, más largo que cuando yo lo había visto por
última vez en los pasillos, sus los ojos color hazel, sus manos aferrándose al
volante. Real, vivo. Mi corazón me pateaba dentro de mi pecho.
Los ojos de Jack se enfocaban en el camino, mientras salía del
estacionamiento. Me imaginé que él pensaba que yo no trataría de escapar si la
bronco estaba en movimiento, pero él no tiene que preocuparse, yo estaba fija
en lo desconocido: ¿Dónde estaba Sam?
"Sí, me refiero al chico que se supone que debría estar aquí." Mi voz salió
como un gruñido. "¿Dónde está él?"
Jack me miró, él estaba nervioso, temblando. ¿Cuál fue la palabra que Sam
había utilizado para describir a los nuevos lobos? ¿Inestable? "No estoy
tratando de ser el malo aquí Grace. Pero necesito respuestas, y las necesito
pronto, o voy a empeorar muy rápidamente."
"Estás conduciendo como un idiota. Si no quieres que te detenga la policía, es
mejor que disminuyas la velocidad. ¿A dónde vamos?"
"Yo no lo sé, tú dimelo. Quiero saber cómo parar esto y quiero saberlo ahora,
porque cada vez es peor".
Yo no sabía si quería decir que estaba empeorando ya que el clima se hacía
más frío cada vez, ó se refería este preciso momento. "Yo no te voy a decir
nada hasta que me lleves a donde esta Sam." Jack no respondió y yo le dije:
"No estoy jugando. ¿Dónde está?"
Jack volvió la cabeza hacia mí. "No creo que lo estes entendiendo. Yo soy el
que esta al volante aquí, y yo soy el que sabe dónde está él, y yo soy el que
puede partir tu cabeza si cambio en este momento, así que me parece que tú
eres la que debería empezar hablar y decirme lo que quiero saber."
Sus manos estaban apretadas en el volante, y sus brazos temblando. Dios, él
iba a cambiar muy pronto. Tenía que pensar en algo para sacarlo de la
carretera.
"¿Qué quieres saber?"
"El como detener esto. Sé que tú conoces la cura. Sé que tú fuiste mordida."
"Jack, yo no sé cómo detenerlo. No puedo curarte.”
"Sí, pensé que ibas a decir eso. Es por eso que mordí a tu estupida amiga,
porque si no se luchas para curarme, sé que lo harías por ella. Sólo tenía que
asegurarme de que ella realmente cambiara."
La sensación a puñalada me robó el aliento, apenas pude conseguir que mi voz
saliera. "¿Tú mordiste a Olivia?"
"¿Acaso eres idiota? Te lo acabo de decir eso. Así que sera mejor que empieces
a hablar porque voy a ahh. . ." El cuello de Jack se dio un tirón, extendiendose
salvajemente. Mis sentidos de lobo gritaban miedo, enojo, peligro. El terror me
invadió, las emociones me rodeaban en las ondas.
Extendí la mano y gire la perilla de la calefacción. Yo no sabía cuánta diferencia
haría, pero no podría hace daño.
"Es el frío. El frío es el que te convierte en lobo y el calor lo detiene." Yo estaba
hablando con rapidez, tratando de evitar que él dijera una palabra, tratando de
evitar que se mantuviera enojado. "Es peor la primera vez, cuando recien te
han mordido, cambias todo el tiempo, pero despues se vuelve más estable,
incluso puedes llegar a ser humano por más tiempo, puedes tener todo el
verano". Los brazos armas de Jack dieron de nuevo un espasmo de nuevo, y el
vehículo se golpero contra la grava y regreso a la carretera. "No puedes seguir
manejando así. Por favor. Yo no voy a correr, quiero ayudarte, realmente lo
quiero hacer. Pero tienes que llevarme a Sam".
"Cállate." La voz de Jack fue parte gruñido. "Esa perra tambien me dijo que
quería ayudarme. Ya no creo nada. Ella me dijo que tu también fuiste mordida
y que no cambiaste, te seguí, hacía frío y tu no cambiaste. Entonces, ¿qué es?
Olivia dijo que ella no sabía".
Mi piel estaba ardiendo por la calefacció y la fuerza de su emoción. Cada vez
que él decía Olivia era como un puñetazo en el estómago. "Ella no lo sabe. Si,
yo fui mordida, tiene razón, pero yo nunca he cambiado, ni siquiera una vez. Yo
no tengo una cura, simplemente no cambie, y no sé por qué, nadie sabe por
qué. Porfavor"
"Deja de mentirme." Ahora, ya era difícil entender lo que decía. "Quiero la
verdad ó vas a salir lastimada."
Cerré los ojos. Sentí como si hubiera perdido el equilibrio y todo el mundo me
diera vueltas. Tenía que haber algo que yo pudiera decirle que mejorara esta
situación. Abrí los ojos. "Bien, muy bien. Si hay una cura, pero no hay suficiente
para todos, así que nadie quería contartelo. "Hice una mueca cuando él golpeó
el volante con sus dedos con oscuras uñas. Mi mente giraba lejos de la
realidad, hacia la imagen de la enfermera que deslizaba la jeringa con la vacuna
contra la rabia en la piel de Sam. "Es una vacuna, algo así, se va directo a las
venas. Pero duele mucho. ¿Seguro que quieres tomarla?"
"Esto duele", gritó Jack.
"Bien, pero si te llevo a donde la tengo, ¿me dirás donde esta Sam?"
"¡Lo que sea! Sólo dime a dónde ir. Así que Dios te ayude si estas mintiendo,
por que lo mato".
Yo le di instrucciones para llegar a casa de Beck y rogaba en que lograra llegar
tan lejos. Saqué el teléfono de mi mochila.
La bronco se desvió cuando Jack pusó su atención en mí, "¿Qué estás
haciendo?"
"Voy a llamar a Beck. El es el tipo con la cura. Tengo que decirle que no vaya a
dar lo que el resta de ella antes de que lleguemos allí. ¿Está bien?"
"Sera mejor que no me estes mintiendo..."
"Mira tú mismo. Este es el número que estoy marcando y no el de la policía." El
número de Beck vino a mi mente, yo era mejor con los números que con las
palabras. Comenzó a sonar. ¡Contesta, contesta! Porfavot que sea la decisión
correcta.
"¿Hola?"
Yo reconocí la voz. "Hola. Beck, soy Grace".
“¿Grace? Lo siento, tú voz suena familiar, pero yo. . ."
Hablé por encima de él. "¿Todavía tienes algo de eso. . .? ¿de la cura? Por
favor, dime que no has utilizado lo última que quedaba."
Beck se quedo en silencio.
Me hice como si hubiera contestado. "Gracias a Dios. Mira, Jack Culpeper esta
en el coche. El tiene en algún lugar a Sam y él no me dirá en dónde está a
menos que le demos parte de la cura. Estamos, como, a diez minutos de tu
casa".
Beck dijo, muy suavemente, "Maldición".
Por alguna razón, eso hizo que mi pecho temblara, me tomó un momento para
darme cuenta de que era un sollozo ahogado. “Sí, ¿estaras allí?"
“Sí. Por supuesto. Grace, ¿sigues ahí? ¿Puedes oírme?"
"No."
"Tenga confianza, ¿ok? Trata de no tener miedo, no lo mires a los ojos, pero se
firme. Lo estaremos esperando en la casa. Tienes que conseguir que entre, yo
no puedo salir o puedo cambiar, y entonces estaríamos todos jodidos."
"¿Qué está diciendo?" Jack exigió.
"Él me esta explciando por cual puerta debemos entrar cuando lleguemos allí.
Para que estes caliente, para que no vayas a cambiar. El no puede
administrarte la cura si eres un lobo".
"Buena chica", dijo Beck.
Por alguna razón, la bondad inesperada de Beck era difícil de soportar, hizo que
las lagrimas llenaran mis ojos, algo que las amenazas de Jack no habían
logrado.
"Estaremos allí pronto." Cerré el teléfono de un golpe y miré a Jack. No directo
a sus ojos, sino al lado de la cabeza. "Tienes que estacionarte en la entrada y
ellos tendrán la puerta del frente abierta."
"¿Cómo sé que puedo confiar en tí?"
Encogí los hombros. "Es como tú dijiste. ¿Tú sabes dónde está Sam. Nada te va
a pasar, porque tenemos que saber dónde está el."

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MensajeTema: Re: Maggie Stiefvater - Shiver   Vie Dic 03, 2010 1:44 pm

CAPITULO 49
SAM
Temperatura: 4.4° C
El fría se aferraba a mi piel, la terrosa presionaba contra mis ojos, tan fuerte
que yo parpadeaba para borrar manchad de mi iris. Cuando lo hice, ví a un
rectángulo blanco y opaco frente a mí, la rendija de una puerta. Sin ninguna
manera de medir la distancia, yo no podía decir si estaba desesperadamente
cerca o horriblemente lejos. Los olores me rodeaban, polvo, orgánicos,
químicos. Mi respiración era fuerte en mis oídos, así que donde sea que yo
estuviera, tenía que ser pequeño. ¿Un almacén de herramientas? ¿Un sotano?
Mierda. Hacía mucho frío. No lo suficientemente frío para transformarme, aún
no. Pero lo sería muy pronto. Yo estaba acostado, ¿por qué estaba yo
acostado? Me puse de pie y me mordió el labio, duro, para evitar jadear en voz
alta. Había algo mal con mi tobillo. Traté de nuevo, cuidadosamente, mis
piernas eran fragiles, y se rindieron debajo de mí. Me caí de lado, girando mis
brazos en busca de algún tipo de apoyo, las palmas de mis manos se aferraron
fuertemente a una legión de instrumentos punzantes de la tortura que colgaban
de las paredes. No tenía idea de lo que eran, frías, metálicas y sucias.
Por un momento me quedé en cuatro patas, escuchando mi respiración,
sintiendo la sangre ir a mis manos, y pensando en renunciar. Yo estaba tan
cansado de luchar. Sentía como si hubiera estado luchando durante varias
semanas.
Finalmente tome muchas fuerzas y me arrastré hacia la puerta, los brazos
extendidos frente a mí para proteger a mi cuerpo sin blindaje de cualquier otra
sorpresas. El aire helado se filtraba a través de la rendija de la puerta. Entraba
en mi cuerpo como si fuera agua. Traté de buscar la perilla, pero no había nada
más que madera irregular. Una astilla se clavó en mis dedos y juré en voz baja.
Después incliné mi hombro en la puerta y la empujé, pensando: por favor
abrete, por favor abrete si hay justicia en este mundo.
Pero. . . nada.

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