Black and Blood


 
ÍndiceCalendarioFAQBuscarMiembrosGrupos de UsuariosRegistrarseConectarse
Feliz Año 2015!!!
Navegación
 Portal
 Índice
 Miembros
 Perfil
 FAQ
 Buscar
Conectarse
Nombre de Usuario:
Contraseña:
Entrar automáticamente en cada visita: 
:: Recuperar mi contraseña
Últimos temas
» LAS COTORRAS MÁS LOCAS DE LAS COTORRAS VIP.
Miér Feb 01, 2017 6:33 pm por rossmary

» saga Riley Jenson
Jue Ene 14, 2016 10:02 am por Vampi

» Kissing sin - Keri Arthur
Mar Ene 12, 2016 1:31 pm por Vampi

» Lista de libros con links de capítulos
Mar Ene 12, 2016 1:25 pm por Vampi

» Tempting Evil - Saga Riley Jenson 3 - Keri Arthur
Mar Ene 12, 2016 1:22 pm por Vampi

» Saga Tempting Evil, Riley Jenson Guardian, #3
Vie Ene 17, 2014 8:03 pm por rossmary

» Anuncia Tu Blog!
Jue Ene 16, 2014 10:10 pm por rossmary

Buscar
 
 

Resultados por:
 
Rechercher Búsqueda avanzada

Comparte | 
 

 Alex Flinn - Beastly

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
Ir a la página : 1, 2  Siguiente
AutorMensaje
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Alex Flinn - Beastly   Jue Dic 02, 2010 5:02 pm

Alex Flinn - Beastly

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Argumento:

Kyle lo tiene todo, pero aún así, no se siente bien al menos que desprecie y humille a todos aquellos que no cumplen con sus estándares de perfección. Hasta que un día se mete con la persona equivocada, una extraña chica de su clase de inglés, que tiene el cabello verde y su apariencia no es precisamente agradable. Como una broma, él la deja plantada en el baile. Luego descubre que la extraña, sin embargo, ¡¡no es otra cosa más que una bruja que lo castiga con una maldición!!
Existe una posibilidad, tiene dos años para encontrar a alguien que lo ame realmente, a pesar de su apariencia monstruosa; pero lo realmente difícil es que él también debe amar a esa persona o será una bestia para siempre.


Lista de links de capítulos:

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

PRIMERA PARTE - UN PRÍNCIPE Y UNA BRUJA:

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

SEGUNDA PARTE - LA BESTIA:

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

TERCERA PARTE - EL CASTILLO:

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

CUARTA PARTE - EL INTRUSO EN EL JARDÍN:

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

QUINTA PARTE - LAPSOS DE TIEMPO, OTOÑO E INVIERNO:

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

SEXTA PARTE - FELICES PARA SIEMPRE:

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

LIBRO COMPLETO

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


Última edición por Gemma el Jue Dic 02, 2010 6:44 pm, editado 5 veces
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Alex Flinn - Beastly   Jue Dic 02, 2010 5:07 pm

Señor Anderson: Bienvenidos a la primera reunión del grupo de chat Cambios Inesperados.

Señor Anderson: ¿Hay alguien ahí? ¿O debería decir, alguien va a admitir que está ahí?

BestiaNYC se ha unido al chat.

Señor Anderson: Hola, BestiaNYC
Señor Anderson: ¿Hola? Veo que estás ahí, BestiaNYC. ¿Quieres presentarte?
BestiaNYC: No quiere hablar... algún otro?
Señor Anderson: Sí, parece que tenemos un montón de mirones que se unieron al chat antes que tú.
BestiaNYC: Dejémosles hablar entonces 1º
Señor Anderson: ¿Alguien más quiere enviar un saludo a Bestia?
BestiaNYC: Da igual. No importa.
Señor Anderson: Gracias por hablar, DamaSilenciosa, perdón por la broma. ¿Qué clase de criatura eres?
DamaSilenciosa: Una sirena. Una pequeña.
Señor Anderson: ¿Fuiste transformada en una sirena?
DamaSilenciosa: En realidad, soy una sirena desde siempre, pero estoy *considerando* una transformación. Creí que este grupo podría ayudarme a tomar la decisión.
Señor Anderson: De eso vamos a hablar esta noche... de la experiencia de la transformación, como os convertisteis en lo que sois.
Ranita: T te has transf, Andy?
Señor Anderson: Bueno, no. Pero he creado este grupo para ayudaros a todos.
BestiaNYC: Eres una chica, DamaSilenciosa? Quiero decir, un, er, pez hembra. Una sirena.
Ranita: Cm vas a ayudrnos si n sabs lo q es est?
DamaSilenciosa: Bestia, sí, lo soy. Estoy pensando en convertirme en una chica humana.
Señor Anderson: Ranita, he estudiado vuestro tipo de caso. Extensamente. He escrito una tesis sobre Los Efectos de la Transformación en el Amor Verdadero, basada en los trabajos de Grimm, LePrince de Beaumont, Aksakov, Quiller-Couch, y Walt Disney...
BestiaNYC: Localización, Dama?
DamaSilenciosa: Estoy segura de que estás muy cualificado, Andy. Muy amable por tu parte montar esto :)
Señor Anderson: Gracias, Dama
DamaSilenciosa: Bestia, estoy en Dinamarca. En realidad, en el Océano Atlántico, cerca de Dinamarca.
BestiaNYC: Dinamarca?
Ranita: perdonad pr es difcil escribi cn pes palmeads
DamaSilenciosa: Dinamarca. Está en Europa.
Ranita: Quise decir PIES
Señor Anderson: Entiendo, Ranita. Creo que será bueno para vosotros, chicos... y chica... reuniros y charlar.

ChicoOso se ha unido al chat.

ChicoOso: Quiero hablar de esas 2 chicas a las que vi
BestiaNYC: Sé donde está Dinamarca. Desde la maldición, he tenido un montón de tiempo para estudiar, ya que no tengo vida.
Señor Anderson: Buena observación, BestiaNYC. También discutiremos los cambios en vuestro estilo de vida provocados por la transformación.
BestiaNYC: Hace frío allí, Dama!
DamaSilenciosa: Sí, lo hace. Pero se está caliente en el agua.
ChicoOso: Quiero hablar de esas 2 chicas!
BestiaNYC: ¿Estás soltera, Dama?
ChicoOso: Esas dos chicas... 1 es RosaRoja y está realmente bueeeenaaaa!!!!
DamaSilenciosa: Algo así, Bestia. Creo que sé por donde vas...
Ranita: Lo + dur pra mi es comer moscs
ChicoOso: La otra es Blancanieves
DamaSilenciosa: Estoy soltera, pero hay un chico en particular... un marinero.
ChicoOso: No *esa" Blancanieves. Otra distinta... la hermana de RosaRoja. Callada. Ella también es simpática.
Ranita: No m gustan las moscs
BestiaNYC: La cuestión es, Dama, que busco conocer a una chica, una chica que pueda amarme
DamaSilenciosa: Halagador, Bestia, pero estoy enamorada d/ otro. Había un chico en un velero. Le salvé de ahogarse.
Señor Anderson: ¿Podemos no hablar *todos* a la vez?
BestiaNYC: Pero normalmente no tenemos a nadie con quien hablar
Ranita: Es duro sr 1 rana cuando no lo eres realmt
Señor Anderson: Lo entiendo. Aún así, tenemos que hacer turnos para no liarnos demasiado. Esta es la primera sesión, así que creo que discutiremos el cómo hemos llegado a lo que somos... como fuimos transformados.
Ranita: Creo q cabreé a 1 bruja
BestiaNYC: Yo también
DamaSilenciosa: Considerando un trato con una bruja. Bruja del Mar, en realidad. Mi voz a cambio de piernas humanas. Por eso soy Silenciosa.
BestiaNYC: Escribes muy bien, Dama.
DamaSilenciosa: Gracias, Bestia. Tengo dedos, no garras.
ChicoOso: Pre-su-mi-da
Señor Anderson: Bestia, ¿por qué no nos hablas de tu transformación?
BestiaNYC: No me apetece
Señor Anderson: Estás entre amigos, Bestia.
ChicoOso: Sí, adelante, así podré hablar de las 2 chicas.
BestiaNYC: Conoces a *2* chicas, Príncipe? Dónde ESTÁS?????
Señor Anderson: Esto no es un servicio de citas, Bestia.
BestiaNYC: Sí, bueno, no me vendría mal uno. Es difícil conocer chicas cuando te pareces a Chewbacca! Y tengo que conocer a 1 para terminar con mi maldición.
Señor Anderson: Necesitas una red de apoyo también. Por eso he montado esto.
DamaSilenciosa: Por favor, háblanos, Bestia. Estás entre amigos.
BestiaNYC: Vale, vale. Lo primero que tenéis que saber de mí es que, soy una bestia.
Ranita: de ahí el nick
Señor Anderson: Nada de chanzas, Ranita.
BestiaNYC: Sí, claro. Pero hubo un tiempo en que habría dicho de una chica gorda, "Es una bestia". Yo no soy una bestia de ese tipo. Soy un animal. Pelaje, garras, nombrad algo. Todo en mí es animal, excepto lo de dentro. Por dentro, todavía soy humano.
ChicoOso: Lo mismo por aquí
BestiaNYC: Es realmente difícil para mí porque antes de ser una bestia yo... bueno, era guapo. Genial, popular, rico. Por ejemplo, mis amigos de la escuela, me eligieron su príncipe.
ChicoOso: Elegir? Príncipe?
Ranita: Los princ no se elign best... yo fui un princ 1 vez
Señor Anderson: Nos sobra el tiempo, Bestia. Cuéntanos.
BestiaNYC: OK. Todo comenzó a causa de una bruja.
Ranita: Así es cm empeza siempr

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Alex Flinn - Beastly   Jue Dic 02, 2010 5:23 pm

1


Podía sentir a todo el mundo mirándome, pero estaba acostumbrado a ello. Algo que mi padre me había enseñado a temprana edad, y con frecuencia, era a actuar como si nada me afectara. Cuando eres especial, como nosotros, la gente debía notarlo.
Era el último mes antes del final de noveno curso. El profesor sustituto nos estaba dando las papeletas para la elección de la corte del baile de primavera, algo que normalmente yo habría encontrado patético.
—Eh, Kyle, tu nombre está en esto. —Mi amigo Trey Parker me dio un golpecito en el brazo.
—No creo. —Cuando me giré hacia Trey, la chica que estaba junto a él... Anna, o tal vez Hannah... bajó la mirada. Huh. Había estado mirándome fijamente.
Examiné la papeleta. No sólo estaba allí mi nombre, Kyle Kingsbury, para príncipe de noveno grado, sino que era el claro ganador. Nadie podía competir con mi aspecto y el dinero de mi padre.
El sustituto era uno nuevo que puede que todavía tuviera la falsa impresión de que porque Tuttle era el tipo de escuela que tenía una barra de ensaladas en la cafetería y ofrecía cursos de Chino Mandarín... es decir, una escuela donde la gente de auténtico dinero de Nueva York enviaba a sus hijos... no íbamos a meternos con él como los despojos de la escuela pública. Grave error. Pero no era como si el sustituto fuera a ponernos un examen, solo teníamos que pensar en cómo hacer que leer la papeleta y garabatear nuestras elecciones nos llevara toda la hora. Al menos la mayoría de los que estábamos allí. El resto se estaban escribiendo mensajes de texto unos a otros. Observé a los que estaban rellenando las papeletas mirar hacia mí. Sonreí. Cualquier otro podría haber bajado la mirada, intentar parecer tímido y modesto, como si se sintieran avergonzados de que su nombre estuviera allí... pero no tenía sentido negar lo obvio.
—Mi nombre también está. —Trey me golpeó el brazo de nuevo.
—¡Eh, cuidado! —Me froté el brazo.
—Cuidado tú. Tienes esa estúpida sonrisa en tu cara, como si ya hubieras ganado y estuvieras concediendo a los paparazzi la oportunidad de sacarte una foto.
—¿Y me equivoco? —Sonreí más ampliamente, para molestarle, y lancé un saludo como en un desfile. La cámara del teléfono de alguien chasqueó justo en ese momento, como un signo de exclamación.
—No debería permitírsete vivir —dijo Trey.
—Vaya, gracias. —Pensé en votar a Trey, solo por ser amable. Trey era bueno para las salidas cómicas, pero no tan dotado en el departamento de aspecto físico. Su familia no tenía nada de especial... su padre era médico o algo. Pondrían los votos totales en el periódico del colegio, y sería bastante embarazoso para Trey si quedaba el último o ni siquiera conseguía votos.
Por otro lado, sería guay si yo quedaba al doble o tripe de votos que el candidato más cercano. Además, Trey me adoraba. Un auténtico amigo querría que ganara a lo grande. Esa era otra cosa que mi padre siempre decía: No seas tonto, Kyle, no hagas las cosas por amistad o amor. Porque al final el único que realmente te ama eres tú mismo.
Tenía siete u ocho años cuando me lo había dicho por primera vez, y había preguntado:
—¿Y qué hay de ti, papá?
—¿Qué?
—¿Tu quieres...? —¿Me quieres?—. Nos quieres. A tu familia.
Me lanzó una larga mirada antes de decir:
—Eso es diferente, Kyle.
Nunca volví a preguntarle si me quería. Sabía que había dicho la verdad la primera vez.
Doblé mi papeleta, para evitar que Trey viera que me había votado a mí mismo. Por supuesto, sabía que él se habría votado a sí mismo también, pero eso era distinto.
Fue entonces cuando una voz llegó de la parte de atrás de la habitación.
—¡Esto es asqueroso!
Todos nos dimos la vuelta.
—Tal vez alguien haya dejado un moco bajo su pupitre —susurró Trey.
—¿Tú? —dije.
—Yo ya no hago esas cosas.
—Asqueroso —repitió la voz. Dejé de hablar con Trey y miré al lugar de donde procedía la voz, la freaky gótica sentada atrás. Era una tía gorda, vestida con el tipo de túnica negra larga que normalmente sólo ves en brujas y terroristas (no teníamos uniformes en Tuttle; a los padres les cabrearía no poder comprar en Dolce & Gabbana), y su cabello era verde. Obviamente un grito de socorro. Lo raro era, que nunca antes había reparado en ella. A la mayoría de la gente de aquí la conozco de toda la vida.
El sustituto fue demasiado estúpido como para ignorarla.
—¿Qué es asqueroso, señorita... señorita...?
—Hilferty —dijo—. Kendra Hilferty.
—Kendra, ¿pasa algo con tu pupitre?
—Pasa algo con este mundo. —Se puso de pie como si estuviera dando un discurso—. Algo muy malo, cuando estamos en el siglo veintiuno y esta clase de parodia elitista se sigue perpetuando. —Sostuvo en alto su papeleta. La gente se rió.
—Es una papeleta de noveno grado. —Ofreció Trey—. Para escoger a la realeza.
—Exactamente —dijo la chica—. ¿Quiénes son esta gente? ¿Por qué deberían ser tratados como la realeza? Basándonos en... ¿qué? La gente de esta papeleta ha sido escogida única y exclusivamente por su belleza física.
—A mi me parece un buen criterio —dije a Trey, no demasiado suavemente. Me levanté.
—Eso es genio. Todo el mundo ha votado, y es a estos a los que han escogido. Es un proceso democrático.
Alrededor de mí se alzaron algunos pulgares, hubo algunos "muy bien, tío", particularmente de Anna o Hannah. Pero noté que un montón de gente, sobre todo gente fea, permanecía en silencio.
La chica dio unos cuantos pasos hacia mí.
—Son ovejas, siguiendo al rebaño. Votan a la así llamada gente popular porque es sencillo. Belleza superficial, cabello rubio, ojos azules... —me estaba mirando—... siempre es fácil de reconocer. Pero si alguien es más valiente, más fuerte, más listo, es más difícil de ver.
Me cabreó, así que salté sobre ella.
—Si fueran tan listos, averiguarían como pueden tener mejor aspecto. Podrías perder peso, hacerte la cirugía plástica, incluso conseguir que te rasparan la cara y te blanquearan los dientes. —Enfaticé el tú en la frase, para que supiera que me refería a ella y no solo a un grupo en general—. Mi padre trabaja en las noticias. Dice que la gente no debería tener que mirar a la gente fea.
—¿Eso es lo que piensas? —Arqueó una ceja oscura—. ¿Que todos deberíamos transformarnos para ser como tú quieres que seamos, Kyle Kingsbury?
Me sobresalté ante mi nombre. Estaba claro que nunca antes la había visto. Pero por supuesto ella si me conocía a mí. Todo el mundo me conocía. Probablemente sufría algún patético enamoramiento conmigo.
—Sí —dije—. Sí. Eso es lo que creo. Eso es lo que sé.
Se acercó a mí. Sus ojos eran de un verde brillante y su nariz era larga y aguileña.
—Entonces será mejor que nunca seas feo, Kyle. Eres feo ahora, por dentro, donde realmente importa, y si alguna vez pierdes tu atractivo, apuesto a que no serías lo suficientemente listo o fuerte para recuperarlo. Kyle Kingsbury, eres bestial.
Bestial. La palabra pertenecía a otra época y lugar. Me hizo pensar en cuentos de hadas, y sentí un raro cosquilleo, como si en el vello de mis brazos se hubiera prendido fuego a causa de su mirada. Me los froté.

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


Última edición por Gemma el Jue Dic 02, 2010 5:58 pm, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Alex Flinn - Beastly   Jue Dic 02, 2010 5:23 pm

2


—Esa chica gótica de Inglés es rara —dije a Trey cuando nos estábamos vistiendo para EF .
—Ajá, te acojonó de veras —estuvo de acuerdo él.
—Después de diez años viendo tu fea cara, nada me acojona.
—Oh, vale, ¿entonces por qué has estado dándole vueltas desde que salimos de inglés?
—No lo he hecho. —Pero era cierto. Cuando la chica había dicho eso de que sería mejor que nunca me volviera feo, cuando me había mirado esa última vez, había sido como si supiera cosas de mí, cosas como que solía llorar cuando mi madre se largó porque no creía que volviera a verla nunca más (lo cual no había estado muy lejos de lo que ocurrió en realidad). Pero eso era estúpido. Ella no sabía nada.
—Lo que tú digas —dijo Trey.
—Fue espeluznante, vale —estuve de acuerdo—. Es escalofriante que exista siquiera gente así.
—Y venga a esta escuela supuestamente exclusiva para arruinarla para el resto de nosotros.
—Ajá. Alguien debería hacer algo respecto a ella.
De veras lo creía así. Había intentado actuar como si no fuera gran cosa, ser elegido príncipe y todo eso, pero en cierta forma lo era. Este debería haber sido un buen día para mí, pero esa bruja lo había arruinado.
Así era como pensaba en ella: una bruja. Normalmente, habría utilizado una palabra diferente, una palabra que rimaba con bruta. Pero algo en la chica, la forma en que me había mirado con esos ojos aterradores, de un color verde que nunca antes había visto, me había hecho pensar en una bruja. Bruja la describía totalmente.
Después, en el gimnasio, la había visto de nuevo. Estábamos corriendo en la pista cubierta, pero ella no. No se había vestido, todavía llevaba las ropas negras holgadas de antes. Estaba sentada en un banco bajo los ventanales del techo. Sobre ella, el cielo estaba oscuro. Iba a llover.
—Alguien debería darle una lección. —Pensé en sus palabras: Eres feo ahora, por dentro, donde realmente importa... eres bestial. Menuda estupidez—. No es distinta a todos los demás. Si pudiera entrar en nuestro grupo… lo haría. Cualquiera lo haría.
Y en un segundo, supe lo que iba a hacer.
Aceleré el paso. Teníamos que dar cinco vueltas alrededor de la pista, y normalmente yo las hacía a paso mesurado, porque una vez terminabas, el entrenador te hacía empezar otra cosa. Era una mierda que tuviera que dar EF cuando estaba en dos equipos escolares. Además sabía que el entrenador pensaba del mismo modo, así que normalmente podía librarme. Si dirigías al entrenador la mirada correcta de respeto... el tipo de mirada que le hacía recordar la clase de cheques que firmaba tu padre para financiar la asociación de atletismo... podías lograrlo.
Incluso yendo lento, terminé media vuelta por delante de la persona más cercana y empecé a recorrer la pista hasta el banco en el que la bruja estaba sentada, estudiando algo que tenía en el regazo.
—¡Kinsbury! —chilló el entrenador—. Si has acabado, puedes sacar las pelotas de baloncesto.
Yo dije:
—Muy bien, entrenador. —Comencé a alejarme, como si fuera a hacerlo, luego fingí un sobresalto—. Oh, tengo un calambre que debo aliviar. ¿Puedo estirar? Será mejor que no me haga daño.
Inserté ahí la mirada respetuosa.
—Vaya, adelante —rió el entrenador—. Vas kilómetros por delante de los demás de todos modos.
Funcionó.
—¡Es usted genial, entrenador!
Él rió.
Cojeé hasta que se dio la vuelta, después me acerqué al banco donde la bruja estaba sentada. Comencé a estirar.
—Eres realmente bueno manejando a los adultos, ¿no? —dijo ella.
—Soy excelente —le sonreí—. Eh. —Vi el objeto que tenía en el regazo. Era un espejo, uno de esos anticuados con mango, como en Blancanieves. Cuando me vio mirarlo, lo deslizó rápidamente en su mochila.
—¿Para qué es el espejo? —pregunté, pensando que era raro que una chica fea llevara por ahí un gran espejo. Raro para cualquiera, en realidad.
Ella ignoró la pregunta.
—¿Qué tal tu pierna?
—¿Qué? —Me detuve en mitad de un estiramiento—. Oh, en realidad está bien. Bueno. Sólo quería venir a hablar contigo.
Ella arqueó una ceja.
—¿A qué debo este honor?
—Yo no diría que es un honor. Sólo estaba... pensando.
—Eso debe haber sido toda una experiencia para ti.
—Estaba pensando en lo que dijiste en clase. Y he decidido que tienes razón.
—¿De veras? —Parpadeó unas cuantas veces, como una rata saliendo de su oscuro agujero.
—Ajá, de veras. Por aquí juzgamos a la gente por su apariencia. Algunos como yo... afrontémoslo, tengo mejor aspecto que la media, y lo tengo más fácil que...
—¿Yo?
Me encogí de hombros.
—No iba a ser tan específico. Mi padre trabaja en las noticias, así que sé como es esto. En su negocio, pierdes tu apariencia, pierdes tu empleo.
—¿Eso te parece bien?
—Nunca había pensado en ello, ¿sabes? Quiero decir, no puedes evitar ser como has nacido.
—Interesante —dijo ella.
Le sonreí, de la forma en que gustaba a las chicas, y me acerqué, aunque casi podría decirse que me lance.
—Tú misma eres bastante interesante.
—¿Por interesante quieres decir rara?
—Puedes ser rara en el buen sentido, ¿no?
—Muy justo. —Miró su reloj, como si tuviera algo que hacer, como si no estuviéramos todos atrapados como ratas en EF—. ¿Es eso lo qué has venido a decirme?
Bruja.
—En realidad no. Estaba pensando en lo que dijiste, y pensé que tal vez debía... expandir mis horizontes un poco. —Esa era una frase de papá. Siempre estaba diciéndome que debía expandir mis horizontes, lo que normalmente significaba trabajar más—. Ya sabes, conocer a otro tipo de gente.
—¿Gente fea?
—Gente interesante. Gente a lo que no haya conocido antes.
—¿Como yo?
—Exactamente. Así que me preguntaba si, hum, si vendrías conmigo al baile la semana que viene. Creo que pasaríamos un buen rato.
Me miró, y las partes verdes de sus ojos parecieron destellar y a punto de hervir a los costados de su huesuda nariz. Imposible. Entonces sonrió. Fue un modo extraño de sonreír, intrigante.
—Sí. Sí, quiero ir contigo.
Por supuesto que quería.

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


Última edición por Gemma el Jue Dic 02, 2010 5:59 pm, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Alex Flinn - Beastly   Jue Dic 02, 2010 5:23 pm

3


No llevaba en casa ni dos minutos cuando Sloane Hange, típica chica de músculos bien tonificados, enganchada al BlackBerry, firme defensora de la Evian, rubia de bote con un piercing en la barriga, hija de un Director Ejecutivo y mi auténtica cita para el baile, llamó a mi móvil. Pulsé Ignorar. Llamó otra vez. Y otra. Finalmente, lo cogí.
—¡Una chica gótica va diciendo a todo el mundo que es tu cita para el baile! —chilló.
Tómatelo con calma. Me esperaba esto.
—¿Suena probable que haya pedido a alguna freaky inadaptada ir al baile?
—¿Entonces por qué va contando a todo el mundo que lo hiciste?
—No puedo controlar lo que cualquier desequilibrada diga de mí.
—¿Entonces no se lo pediste?
—¿Estás flipando? ¿Por qué iba a pedírselo a una piltrafa cuando voy con la tía más buena de la escuela? —Puse mi voz especial "sólo para Sloane"—. Somos la pareja perfecta, nena.
Ella soltó una risita.
—Eso es lo que yo pensaba. Voy a decirle a todo el mundo que se lo ha inventado.
—No, no lo hagas.
—¿Por qué no? —Se mostró suspicaz de nuevo.
—Bueno, es bastante divertido, ¿no? ¿Una perdedora diciendo a todo el mundo que va a ir al baile más importante del año con tu cita?
—Supongo que sí.
—Imagina. Le dice a todo el mundo que yo soy su cita. Tal vez incluso se lo crea y se compre un fantástico vestido. Entonces yo aparezco en el baile contigo. Un clásico.
—Te quiero, Kyle —rió tontamente—. Eres tan malvado.
—Genio malvado, querrás decir. —Reí con la disparatada risa de un villano de dibujos animados—. ¿Entonces qué?
—Cuando tienes razón, tienes razón. Es un clásico.
—Exactamente. Así que sólo tienes que hacer una cosa para que ocurra... mantener la boca cerrada.
—Claro. ¿Pero Kyle?
—¿Sí?
—Será mejor que no intentes algo así conmigo. No sería lo bastante tonta como para caer.
No estaba seguro de eso, pero dije: "Nunca, Sloane", obediente como un perro labrador.
—¿Y Kyle?
—¿Sí, qué?
—Mi vestido es negro y tiene muy poca tela.
—Hum. Suena bien.
—Lo es. Así que una orquídea iría bien con él. Una púrpura.
—Claro —dije, pensando que eso era lo bueno de Sloane. De la mayor parte de la gente a la que conocía, en realidad. Si podían sacar lo que querían de ti, te daban lo que tú querías a cambio.



Después de colgar el teléfono, examiné el directorio de la escuela en busca de la tal Kendra. En realidad no confiaba en Sloane cuando había dicho que no le diría nada a Kendra, así que se me ocurrió llamarla para controlar un poco el daño. Pero cuando miré en el directorio por la H, no había ninguna Kendra Hilferty. Así que comprobé cada nombre propio del libro, de la A a la Z, y vuelta atrás otra vez, y seguí sin encontrar ninguna Kendra. Intenté recordar si había estado allí al comienzo del curso pero me rendí. Una chica como ella no entraría en mi radar.
Alrededor de las nueve, estaba viendo como los Yankees estaban dando una paliza a alguien cuando oí la llave de papá en la cerradura. Era raro. La mayoría de las noches no llegaba antes de que me fuera a la cama. Podía haberme ido a mi cuarto a ver la tele, pero la pantalla de plasma estaba en el salón. Además quería contar a papá el asunto del baile. No es que fuera gran cosa, pero era el tipo de asunto en el que al menos repararía.
—Eh, adivina que —dije.
—¿Qué? Lo siento, Aaron. No te oí. Alguien estaba intentando hablarme.
Ondeó la mano para silenciarme y me dirigió una mirada de "¡Cállate!”. Estaba utilizando el Bluetooth. Siempre había pensado que la gente parecía totalmente estúpida haciendo eso, como si estuvieran hablando consigo mismos. Entró en la cocina y siguió hablando. Pensé en subir el volumen de la tele, pero sabía que se cabrearía. Decía que es de clase baja tener la tele encendida cuando se está hablando por teléfono. El problema era, que siempre estaba hablando por teléfono.
Finalmente, colgó. Le oí rebuscar en el Sub-Zero (que era como él siempre llamaba al refrigerador) buscando la cena que la criada le había dejado. Después oí abrirse y cerrarse el microondas. Sabía que vendría entonces, porque ahora tenía exactamente tres minutos para darme la charla.
Estaba claro.
—¿Cómo ha ido la escuela?
Fue divertido. Trey y yo pasamos los cables que necesitamos para detonar bombas mañana. Sólo tenemos que averiguar cómo hacernos con algunas ametralladoras sin que lo averigües. No debería ser difícil considerando que nunca estás por aquí. Robé tu tarjeta de crédito ayer. No creo que te importe. O que lo hayas notado.
—Genial. Han nombrado a los finalistas para la corte del baile de primavera, y yo soy uno de ellos. La gente dice que probablemente gane.
—Eso es genial, Kyle. —Bajó la mirada a su móvil.
Me pregunté si también habría respondido "Eso es genial, Kyle" de haberle dicho lo otro.
Intenté una cosa que normalmente conseguía una respuesta de él.
—¿Has tenido noticias de mamá últimamente? —Mamá se había largado cuando yo tenía once años porque "tenía que haber algo más allá afuera". Terminó casándose con un cirujano plástico y mudándose a Miami, así podía empaparse en rayos UV todo lo que quería sin preocuparse nunca de envejecer. O de llamarme.
—¿Qué? Oh, probablemente se esté secando en alguna parte. —Miró hacia la cocina, como urgiendo al microondas a darse prisa—. Despidieron a Jessica Silver hoy. —Jessica era su co-presentadora, así que la conversación iba a girar sobre su tema favorito: él mismo.
—¿Por qué? —dije.
—La versión oficial es que tuvo un desliz informando del incidente Kramer.
Yo no tenía ni idea de lo que era el incidente Kramer.
Papá continuó...
—... pero entre tú y yo, si hubiera perdido los diez kilos que cogió después de tener el bebé... o mejor aún, si no hubiera tenido un bebé en primer lugar... todavía tendría trabajo.
Lo que me hizo pensar en lo que había dicho Kendra. ¿Pero y qué? La gente prefería mirar a alguien guapo en vez de a alguien feo. Era la naturaleza humana. ¿Qué tenía de malo?
—Es totalmente estúpida —estuve de acuerdo. Papá estaba mirando otra vez a la cocina, así que dije—: Los Yankees están dando una paliza.
Fue entonces cuando el microondas pitó.
—¿Qué? —dijo papá. Se concentró en la televisión tal vez la décima parte de un segundo—. Oh, tengo mucho trabajo que hacer, Kyle.
Después se llevó su plato al dormitorio y cerró la puerta.


_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


Última edición por Gemma el Jue Dic 02, 2010 6:00 pm, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Alex Flinn - Beastly   Jue Dic 02, 2010 5:24 pm

4


Vale, tal vez Sloane no le había dicho a Kendra que ella era mi cita para el baile. Pero definitivamente se lo había dicho a todos los demás. Cuando llegué a la escuela, dos chicas que aparentemente soñaban con que iba a pedírselo a ellas me ignoraron, y Trey se puso a mi lado tan pronto como crucé la puerta.
—Sloane Hagen —Alzó la mano para chocar los cinco—. Buen trabajo.
—Bastante bueno.
—Bastante bueno —me imitó—. Es, vamos, la chica más caliente de la escuela.
—¿Por qué iba a conformarme con menos que lo mejor?
Me imaginé que Kendra lo sabría también, así que me sorprendió cuando vino hacia mí en el pasillo entre clases.
—Eh. —Enlazó su brazo con el mío.
—Eh. —Intenté no apartar el brazo de un tirón o mirar a ver quién podría estar viéndome con este adefesio pegado a mí—. Intenté llamarte anoche.
Por primera vez, pareció azorada.
—No estoy en el directorio. Soy... hum, nueva este año. Estudiante trasladada.
—Me imaginé algo así. —Todavía estaba colgada de mí. Algunos de mis amigos se acercaban y automáticamente intenté escapar de su garra—. ¡Ouch! —Una de sus uñas me arañó.
—Lo siento.
—¿Entonces, sigue en pie lo del baile?
—Claro. ¿Por qué no iba a ser así? —Me miró fijamente.
Estaba a punto de contarle una mentira, la parte sobre como tendríamos que quedar en el baile porque mi padre no podía llevarnos a causa de las noticias de las seis, cuando ella dijo:
—Creo que deberíamos vernos allí.
—¿De verdad? La mayor parte de las chicas quieren, ya sabes, una Escolta Real.
—No. Puede resultar extraño, pero mi madre se emocionaría totalmente con lo de que vaya al baile con un chico.
¿Como alternativa a qué? ¿Un hombre lobo?
Esto era demasiado bueno para ser cierto.
—Vale. Yo compraré tu entrada y te veo allí.
—Hasta entonces. —Comenzó a alejarse.
Yo también, después recordé lo que Sloane había dicho, sobre el ramillete. Me imaginé que debía preguntarle, hacer que pareciera auténtico.
—¿Kendra, de qué color irás vestida? Mi padre dice que se supone que tengo que regalarte un ramillete.
—Oh, aún no he decidido que me pondré. Algo negro... es mi color característico. Pero una simple rosa blanca va con todo, ¿no?, simboliza la pureza.
Era tan increíblemente fea que imaginé por un segundo como sería si realmente estuviera planeando llevarla al baile, inclinarme hacia ella, mirar a esos dientes cubiertos de moho, esa nariz aguileña, y a esos extraños ojos verdes, y prenderle el ramillete mientras todos mis amigos estaban allí de pie y se reían de mí. Por un segundo me pregunté si realmente era una bruja. Imposible. Las brujas no existían.
—Como digas —dije—. ¿Te veo en el baile?
—Será una noche memorable.

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


Última edición por Gemma el Jue Dic 02, 2010 6:00 pm, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Alex Flinn - Beastly   Jue Dic 02, 2010 5:24 pm

5


El día del baile, me puse el esmoquin que Magda, la nueva criada, había alquilado para mí con la tarjeta de crédito de papá. Una de las ventajas de tener un padre que nunca está es que te compra cosas porque eso es más fácil que discutir. Los padres de Trey, por ejemplo, son de lo más tacaño… le dijeron que tenía que escoger entre una Xbox y una Wii. Están preocupados por "echarle a perder" o algo. Mi padre me las compró las dos. Después charlé con Trey por mi móvil (de papá) mientras esperaba a que la limusina (costeada por... papá) llegara. Comprobé el Sub-Zero en busca del ramillete que supuestamente Magda había recogido de la floristería. Sloane me había dicho alrededor de quince o dieciséis veces que su vestido era "negro y muy sexy" y que no lo lamentaría si le conseguía un ramillete de orquídeas. Así que, por supuesto, había dicho a Magda que lo comprara.
—¿Alguna vez has pensado que los bailes de instituto son una forma de prostitución legalizada? —dije a Trey por teléfono.
Se rió.
—¿Qué quieres decir?
—Quiero decir que he dejado caer —pero en realidad quería decir papá— quinientos pavos o así por un esmoquin, una limusina, entradas, y un ramillete, y a cambio consigo algo. ¿A qué te suena eso?
Trey rió.
—Clásico.
Miré en el refrigerador en busca del ramillete.
—¿Dónde...?
—¿Qué pasa?
—Nada. Tengo que dejarte.
Me sumergí en las profundidades del Sub-Zero, pero no había ningún ramillete de orquídeas. La única flor que había era una sola rosa blanca.
—¡Magda! —chillé—. ¿Dónde demonios está el ramillete de orquídeas que se suponía tenías que traer? ¿A qué viene la rosa? —Estaba bastante seguro de que las rosas eran más baratas que las orquídeas—. ¡Magda!
Ninguna respuesta.
Finalmente la encontré en el cuarto de la colada, salpicando detergente en el cuello de una de las camisas de papá. Un trabajo bastante cómodo si me preguntas a mí. Papá trabajaba las 24 horas y no desordenaba el lugar. Yo estaba casi siempre en la escuela o, sino, me quedaba tan lejos de casa como era posible. Así que básicamente, ella conseguía un salario y libre acceso a nuestro apartamento, y todo lo que tenía que hacer era hacer la colada, pasar la aspiradora y ver telenovelas y rascarse el ombligo todo el día.
Eso y llevar a cabo unos pocos recados simples, que obviamente ni siquiera podía hacer bien.
—¿Qué es esto? —dije, empujando la caja de plástico del ramillete bajo su nariz. En realidad, no fue eso exactamente lo que dije. Añadí unas cuantas palabrotas que probablemente ella ni siquiera entendió.
Retrocedió, alejándose de mi mano. Todas las gargantillas alrededor de su cuello produjeron un tintineo.
—Bonito, ¿verdad?
—¿Bonito? Es una rosa. Dije una orquídea. Or-quí-de-a. ¿Eres tan estúpida que no sabes lo que es una orquídea?
Ni siquiera reaccionó al "estúpida", lo que me demostró lo estúpida que era. Sólo llevaba en el puesto unas semanas, pero era incluso más imbécil que la última ama de llaves, a la que habían echado por poner su camisa roja barata del Wal-Mart con nuestra colada. Magda no dejó de doblar la colada, pero miró fijamente a la rosa, como si estuviera drogada o algo.
—Sé lo que es una orquídea, señor Kyle. Una flor orgullosa y vanidosa. ¿Pero no puede ver la belleza de esta rosa?
La miré. Era de un blanco puro y casi parecía estar creciendo ante mis ojos. Aparté la mirada. Cuando volví a mirar, todo lo que pude ver fue la cara de Sloane cuando apareciera con el tipo equivocado de ramillete. No conseguiría amor de ella esta noche, y todo por culpa de Magda. Estúpida rosa, estúpida Magda.
—Las rosas son baratas —dije.
—Una cosa hermosa es preciosa, sin importar el precio. Los que no saben ver las cosas preciosas de la vida nunca serán felices. Yo deseo que sea feliz, señor Kyle.
Aja, y las mejores cosas de la vida son gratis, ¿no? ¿Pero qué esperabas de alguien que vive para lavar los calzoncillos de otros?
—Yo creo que es fea —dije.
Ella bajó la ropa que estaba doblando y, rápidamente, me arrebató la rosa.
—Démela entonces.
—¿Estás loca? —arranqué de un golpe la caja en su mano. Ésta rebotó en el suelo—. Eso es probablemente lo que planeabas, ¿eh? Traer el ramillete equivocado para que no lo quisiera, y te lo diera. No creo que la cosa vaya a resultar así.
Ella miró la rosa tendida en el suelo.
—Le compadezco, señor Kyle.
—¿Me compadeces? —reí—. ¿Cómo puedes compadecerme? Eres una criada.
No respondió, sino que extendió la mano hacia otra de las camisas de papá, como absorbida con la colada.
Reí de nuevo.
—Deberías tenerme miedo. Deberías mearte en los pantalones. Si le cuento a papá que malgastaste así su dinero, te despedirá. Probablemente haga que te deporten. Deberías tenerme miedo.
Ella siguió doblando la ropa. Probablemente ni siquiera entendía suficiente inglés como para saber lo que le estaba diciendo. Me rendí. No quería coger el ramillete de la rosa porque eso sería admitir que iba a dárselo a Sloane. ¿Pero qué elección tenía? Lo recogí de donde había caído en la esquina. La caja de plástico se había roto, y el ramillete estaba en el suelo, un pétalo se había caído. Basura barata. Me metí el pétalo suelto en el bolsillo de los pantalones y puse el resto del ramillete otra vez en la caja lo mejor que pude. Empecé a salir.
Fue entonces cuando Magda dijo... en perfecto inglés, por cierto:
—No tengo miedo de ti, Kyle. Tengo miedo por ti.
—Como tú digas.

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


Última edición por Gemma el Jue Dic 02, 2010 6:01 pm, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Alex Flinn - Beastly   Jue Dic 02, 2010 5:24 pm

6


Tenía planeado recoger a Sloane en la limusina, darle el ramillete, y luego cosechar los beneficios de toda esa anticipada planificación por lo menos montándomelo con ella en la limusina. Después de todo, mi padre había gastado bastante, y se suponía que ésta iba a ser la noche más importante de mi vida. Ser un príncipe debía servir para algo.
No fue eso lo que pasó.
Primero que todo, a Sloane prácticamente se le reventó una vena cuando vio el ramillete. O lo habría hecho, si hubiera habido algún espacio para estallar dentro del ajustado vestido que llevaba.
—¿Qué eres, ciego? —exigió, sus ya tonificados músculos del brazo se tensaron todavía más al apretar los puños—. Te dije que mi vestido era negro. Esto desentona totalmente.
—Es blanco.
—Blanco roto. Imbécil.
Yo no veía como el blanco roto podía desentonar. Pero estar buena tenía sus privilegios.
—Mira —dije—. La estúpida criada la fastidió. No es culpa mía.
—¿La criada? ¿Ni siquiera mostraste suficiente interés como para ir a comprarlo tú mismo?
—¿Quién compra las cosas por sí mismo? Te compraré flores en otra ocasión. —Le tendí la caja con el ramillete—. Es bonito.
—Bastante barato. —Lo arrancó de un golpe de mi mano—. No es lo que pedí.
Contemplé la caja del ramillete en el suelo. Yo sólo quería marcharme. Pero en ese momento, la madre de Sloane apareció con toda la última tecnología necesaria para tomar tanto fotos estáticas como en movimiento de Sloane a mi izquierda, Sloane a mi derecha, Sloane ligeramente delante de mí. La cámara estaba grabando y la señora Hagen, que estaba soltera y a la que probablemente no le importaría que le presentara a mi padre, cloqueaba: —Aquí están los futuros príncipe y princesa. Así que hice lo que el hijo de Rob Kingsbury haría. Pateé el ramillete barato a un lado y sonreí agradablemente a la cámara, diciendo lo correcto sobre lo guapa que parecía Sloane, lo fabuloso que sería el baile, bla, bla, bla…
Y después, por alguna razón, recogí el ramillete del suelo. Otro pétalo había caído, y me lo metí en el bolsillo con el primero. Llevé la caja conmigo.
El baile era en el Plaza. Cuando llegamos allí, le di mis entradas a la chica que las estaba comprobando. Ella miró el ramillete.
—Bonita flor —dijo.
La miré para ver si estaba bromeando. No lo estaba. Probablemente estuviera en mis clases, una especie de muchacha ratonil con una trenza roja y pecas. No parecía encajar en el Plaza. Debía ser una estudiante becada porque ellos hacían todo el trabajo duro como recoger las entradas. Obviamente, nadie la había invitado al baile ni le había comprado nunca flores, ni siquiera una rosa barata y rota. Eché un vistazo a Sloane, que estaba celebrando un alegre reencuentro con cincuenta amigos íntimos a los que no había visto desde ayer, ya que todas las chicas habían hecho novillos el día del baile para hacerse la pedicura y tratamientos spa. Sloane se había pasado la mayor parte del trayecto quejándose por el ramillete... no era exactamente lo que yo había planeado... y todavía se negaba a llevarlo.
—Oye, ¿lo quieres? —dije a la chica.
—No tiene gracia —dijo ella.
—¿Qué? —Intenté recordar si me había metido alguna vez con ella. No. No era lo bastante fea para burlarme, sólo un cero total, no valía mi tiempo.
—Te estás quedando conmigo, fingiendo que vas a dármela para retirarla después.
—No estoy fingiendo. Puedes quedártela. —Era algo raro que se preocupara siquiera por una estúpida rosa—. No es del color adecuado para el vestido de mi novia o algo así, por eso no quiere llevarla. Va a marchitarse, así que bien puedes quedártela. —Se la ofrecí.
—Bueno, si lo pones así... —Sonrió, cogiéndola. Intenté no reparar en sus dientes torcidos. ¿Por qué sencillamente no se ponía un aparato dental?—. Gracias. Es preciosa.
—Eh, disfrútala.
Me alejé con una especie de sonrisa. ¿Por qué había hecho eso? Desde luego no era mi estilo hacer favores a las feas. Me pregunté si toda la gente pobre se entusiasmaba por pequeñas estupideces como esa. No podía recordar la última vez que yo me había entusiasmado con algo. De todas formas, esto tenía gracia, sabiendo que Sloanne a la larga dejaría de lloriquear y querría la rosa, y yo podría decirle que ya no la tenía.
Busqué a Kendra. Casi me había olvidado de Kendra, pero mi sincronización fue, como de costumbre, perfecta porque allí estaba ella, atravesando furtivamente la entrada principal. Llevaba puesto un vestido negro y morado que parecía un disfraz de Harry Potter Va al Baile de Fin de Curso y estaba buscándome.
—Oye, ¿dónde está tu entrada? —le dijo una de las esclavas recoge-entradas.
—Oh... no tengo... estaba buscando a alguien.
Vi un ramalazo de compasión en la cara de la recoge-entradas, como si supiera exactamente lo que estaba pasando, de perdedora a perdedora. Pero dijo:
—No puedo dejarte entrar sin entrada.
—Estoy esperando a mi cita.
Otra mirada de lástima.
—Bien —dijo la voluntaria—. Pero apártate un poco.
—Bien.
Fui hacia Sloane. Señalé a donde Kendra estaba de pie como una perdedora.
—Comienza el espectáculo.
Ahí fue cuando Kendra me divisó.
Sloane sabía qué hacer exactamente. A pesar de estar cabreada conmigo, era del tipo que nunca perdería la oportunidad de causar un daño emocional permanente a otra chica. Me agarró y plantó un gran beso en mis labios.
—Te amo, Kyle.
Dulce. La besé de nuevo, sin repetir lo que ella había dicho.
Cuando terminamos, Kendra nos estaba contemplando. Caminé hacia ella.
—¿Qué estás mirando, Fea?
Esperaba que llorara entonces. Era divertido humillar a los freakys, y después humillarlos un poco más. Había estado ansiando esta noche desde hacía algún tiempo. Esto casi compensaba la cagada del ramillete.
Pero en cambio ella dijo:
—Realmente lo hiciste.
—¿Qué hice? —dije.
—Mírala. —Sloane se rió tontamente—. Tan arreglada con ese horrible vestido. La hace parecer incluso más gorda.
—Sí, ¿dónde has encontrado eso? —dije—. ¿En un montón de basura?
—Era de mi abuela —dijo Kendra.
—Por aquí la gente compra vestidos nuevos para un baile. —Me reí.
—Así que realmente estás haciendo esto, ¿no? —dijo—. ¿Realmente me invitaste al baile aunque ya tenías otra cita, sólo para hacerme quedar como una estúpida?
Me reí otra vez.
—¿De veras pensaste que alguien como yo llevaría a alguien como tú al baile?
—No, en realidad no. Pero esperaba que no me pusieras tan fácil el tomar mi decisión, Kyle.
—¿Qué decisión? —Detrás de mí, Sloane se reía socarronamente, gritando: “¡Perdedora!”. Pronto otra gente comenzó también, hasta que finalmente toda la habitación zumbaba con la palabra, haciendo que apenas pudiera pensar como Dios manda.
Miré a la chica, Kendra. No estaba llorando. No parecía avergonzada tampoco. Tenía esa mirada intensa en sus ojos, como esa chica en aquella vieja película de Stephen King que vi una vez, Carrie, donde la chica desarrollaba poderes telequinéticos y se cargaba a sus enemigos. Y casi esperaba que Kendra comenzara a hacer eso... matar a gente sólo mirándolos.
Pero en cambio dijo en una voz que sólo yo pude oír:
—Tú verás.
Y se marchó.

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


Última edición por Gemma el Jue Dic 02, 2010 6:02 pm, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Alex Flinn - Beastly   Jue Dic 02, 2010 5:25 pm

7


La noche pasó rápido. Imagina un típico baile, mala música, carabinas intentando impedir que nos magreáramos en la pista de baile. Toda una especie de pre-fiesta para la verdadera fiesta que vendría después. Pero yo seguía oyendo las palabras de Kendra, resonando en mis oídos: Tú verás. Sloane se volvió amigable, y una vez fuimos coronados príncipe y princesa, se mostró incluso más amigable. Con algunas chicas, la popularidad y el poder que conlleva son una especie de afrodisíaco. Sloane era de esas. Estábamos de pie en el escenario, siendo coronados. Sloane se inclinó hacia mí.
—Mi madre sale esta noche. —Tomó mi mano y la puso sobre su trasero.
Yo la quité.
—¡Genial!
Tú verás.
Ella continuó, apretándose más contra mí, su aliento caliente en mi oído.
—Ha ido a una ópera... tres horas y media. Llamé al Met para averiguarlo. Y por lo general va a cenar después. No llegará a casa hasta casi la una… por si quieres venir un rato. —Su mano resbaló hacia abajo por mi estómago, terminando muy cerca de la Zona de Peligro. Increíble. ¿Me estaba metiendo mano delante de toda la escuela?
Me aparté.
—Sólo tengo la limusina hasta medianoche. —Brett Davis, que había sido el príncipe el año pasado, vino hacia mí con mi corona. Incliné mi cabeza para aceptarla humildemente.
—Úsala sabiamente —dijo Brett.
—Tacaño —dijo Sloane—. ¿Es que no valgo un taxi? ¿Es eso lo que me estás diciendo?
¿Qué significaba “Tú verás”? Sloane y Brett estaban demasiado cerca, cortándome el aire. Las cosas y la gente venían hacia mí desde todos lados. No podía pensar con claridad.
—Kyle Kingsbury, respóndeme.
—¿Podrías apartarte de mí de una vez? —exploté.
Pareció como si todo y todos en la habitación se detuvieran cuando dije eso.
—Bastardo —dijo Sloane.
—Tengo que irme a casa —dije—. ¿Quieres quedarte o coger la limusina?
Tú verás.
—¿Crees que vas a largarte? ¿Dejarme plantada? —susurró Sloane, lo bastante fuerte para que cualquiera en un radio de quince kilómetros pudiera oírla—. Si te marchas de aquí, será la última cosa que hagas. Por lo tanto, sonríe, y baila conmigo. No voy a dejar que arruines mi noche, Kyle.
Así que eso fue lo que hice. Sonreí y bailé con ella. Y después, la llevé de regreso a su casa y bebí vodka Absolut, robado del bar de sus padres.
—¡Por la Realeza! —brindó Sloane, e hicimos todo lo que ella esperaba y yo había estado esperando también, e intenté olvidar la voz en mi cabeza, la voz que decía Tú verás, una y otra vez. Y finalmente, a las once cuarenta y cinco, llevé a cabo mi escapada.
Cuando llegué a casa, la luz estaba encendida en mi dormitorio. Extraño. Probablemente Magda había estado limpiando allí y la había olvidado.
Pero cuando abrí la puerta, la bruja estaba sentada en mi cama.

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


Última edición por Gemma el Jue Dic 02, 2010 6:02 pm, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Alex Flinn - Beastly   Jue Dic 02, 2010 5:27 pm

8


—¿Qué estás haciendo aquí? —dije lo bastante fuerte como para ocultar el hecho de que mi voz temblaba, y el sudor goteaba por cada poro de mi piel, y mi sangre palpitaba como si hubiera estado corriendo por la pista de atletismo. Y, sin embargo, no puedo decir que me sorprendiera verla. Había estado esperándola desde el baile. Sólo que no sabía cuándo o cómo.
Me miró. Me fijé en sus ojos de nuevo, del mismo color botella que su cabello, y tuve este extraño pensamiento: ¿Y si fuera natural, tanto el pelo como los ojos? ¿Y si fueran así de nacimiento?
De locos.
—¿Por qué estás en mi casa? —repetí. Ella sonrió. Me di cuenta por primera vez de que sostenía un espejo, el mismo que llevaba el primer día en las gradas. Lo miraba atentamente mientras canturreaba:
—Castigo. Justicia poética. Correctivo. Escarmiento.
La miré fijamente. En el momento en que habló, no pareció tan fea como la recordaba. Eran esos ojos, esos brillantes ojos verdes. Su piel brillaba también.
—¿Qué quieres decir con "Escarmiento"?
—Es una palabra algo anticuada, Kyle. Deberías saberla. La aprenderás. Significa castigo bien merecido.
Castigo. A lo largo de los años, mucha gente... amas de llaves, mis profesores... me habían amenazado con castigos. Nunca lo cumplían. Por lo general, podía salirme con la mía con encanto. O mi padre podía despedir a alguien. ¿Pero y si esta era una especie de loca psicópata?
—Mira —le dije—. Sobre lo de esta noche. Lo siento. No creí que realmente fueras a aparecer. Sabía que en realidad yo no te gustaba, así que no creí que fuera a herir tus sentimientos. —Tenía que mostrarme simpático. Obviamente era una loca. ¿Y si tenía un arma bajo aquella enorme ropa?
—No.
—¿No qué?
—No me gustas. Ni heriste mis sentimientos.
—Oh. —Le lancé la mirada que por lo general usaba con los profesores, la mirada de: "soy un niño bueno".
Cuando lo hice, noté algo raro. Su nariz, que yo había pensado antes que era larga y parecida a la de una bruja, no lo era en absoluto. Debían haber sido las sombras.
—Bueno, ¿entonces estamos en paz?
—No heriste mis sentimientos porque sabía que me la jugarías, Kyle, sabía que eras cruel y despiadado y que, si tenías oportunidad, harías daño a alguien... sólo para demostrar que podías.
Sostuve su mirada. Sus pestañas parecían diferentes. Más largas. Sacudí la cabeza.
—No fue por eso.
—¿Entonces por qué? —Sus labios eran de color rojo sangre.
—¿Qué está pasando aquí?
—Te lo dije. Escarmiento. Sabrás lo que es no ser hermoso, ser tan feo en el exterior como en el interior. Si aprendes bien la lección, puede que seas capaz de deshacer mi hechizo. Si no, vivirás con tu castigo para siempre.
A medida que hablaba, sus mejillas se ruborizaban. Se quitó su capa para revelar que era una tía sexy... aunque de cabello verde. Pero había algo raro, ¿cómo podía transformarse así? Yo estaba alucinando. Pero no podía echarme atrás. No podía tener miedo de ella. Así que lo intenté otra vez. Donde el encanto no funciona, por lo general sacar a colación a mi padre lo hacía.
Dije:
—Sabes que mi padre tiene un montón de dinero... y contactos también.
Todo el mundo quiere algo, Kyle.
—¿Y?
—Y sé que debe ser difícil ser una estudiante becada en una escuela como Tuttle, pero mi padre puede engrasar cualquier tipo de maquinaria, conseguirte lo que desees. Dinero. Enchufe en la universidad, incluso una aparición en las noticias de la noche si se lo pido. ¿Has actuado alguna vez? Eres realmente sexy, ¿sabes? Quedarías bien en televisión.
—¿De veras lo crees?
—Claro... yo... —Me detuve. Se estaba riendo.
—Yo no voy a Tuttle —dijo ella—. No voy a la escuela en absoluto, ni vivo aquí o en cualquier otro lugar. Soy vieja como el tiempo y joven como el alba. Los seres de otro mundo no pueden ser sobornados.
Oh.
—Así que estás diciendo que eres una... una... bruja.
El cabello que fluía alrededor de su cara parecía ahora verde, ahora morado, ahora negro, como una luz estroboscópica. Me di cuenta de que estaba conteniendo el aliento, a la espera de su respuesta.
—Sí.
—Vale —dije, entendiendo. Estaba realmente loca.
—Kyle Kingsbury, lo que hiciste fue muy feo. Y no fue la primera vez. Toda tu vida has recibido un trato especial debido a tu belleza, y toda tu vida has utilizado esa belleza para ser cruel con los menos afortunados.
—Eso no es cierto.
—Segundo grado, le dijiste a Terry Fisher que la razón de que fuera una cabeza hueca era que su madre la había golpeado con la puerta del coche. Lloró durante una hora.
—Eso fue cosa de niños.
—Tal vez. Pero en sexto grado hubo una fiesta en Gameworks e invitaste a toda la clase... excepto a dos niños, Lara Ritter y David Sweeney. Les dijiste que eran demasiado feos para que se les permitiera estar. —Me miró—. ¿Crees que eso fue gracioso?
Sí. En cierto modo. Pero dije:
—Eso fue hace mucho tiempo. Yo tenía problemas entonces. Fue el año en que mi madre nos abandonó. —Kendra parecía unos centímetros más alta ahora.
—El año pasado, Wimberly Sawyer estaba loca por ti. Le pediste su número, después hiciste que todos tus amigos la atormentaran con llamadas telefónicas obscenas hasta que sus padres tuvieron que cambiar el número. ¿Sabes lo embarazoso que fue para ella? Piensa en ello.
Por un segundo me imaginé como sería ser Wimberly, decirle a mi padre que en la escuela todos me odiaban. Y por un segundo no pude soportar pensar en ello. Wimberly no sólo había cambiado su número. Al final del año, había dejado Tuttle también.
—Tienes razón —le dije—. Fui un idiota. No volveré a hacerlo de nuevo.
Casi lo creía. Ella tenía razón. Debería ser más amable. No sabía por qué a veces era mezquino y cruel. Algunas veces me había dicho a mí mismo que sería más amable con la gente. Pero siempre, en una hora más o menos, lo olvidaba, porque uno se siente bien estando por encima de todos ellos. Tal vez un psicólogo, uno de esos tipos de la tele, diría que lo hacía para sentirme importante, porque mis padres no me prestaban atención o algo así. Pero no era eso, de verdad que no. Era simplemente, como si a veces no pudiera evitarlo.
En la sala de estar, el reloj de péndulo comenzó a sonar señalando la medianoche.
—Tienes razón —dijo la bruja, extendiendo sus brazos ahora bien tonificados—. No volverás a hacerlo. En algunos países, cuando un hombre roba, le cortan la mano. Si un hombre viola, es castrado. De ese modo, los instrumentos del delito se arrebatan a aquellos que los utilizan para cometerlos. —El reloj aún estaba sonando. Nueve. Diez. La habitación brillaba y casi estaba girando.
—¿Estás loca? Miré sus manos, para ver si tenía un cuchillo, si iba a intentar cortarme o algo. Pensé que debía estar realmente borracho, porque esto no podía estar pasando. Ella no podía hacer magia. Eso es. Tenía que ser una alucinación de borracho.
El reloj terminó de sonar. Kendra tocó mi hombro, girándome hasta dejarme mirando el espejo sobre mi cómoda.
—Kyle Kingsbury, contémplate.
Me volví y me quede boquiabierto ante la visión que encontraron mis ojos.
—¿Qué me has hecho? —Cuando lo dije, mi voz fue diferente. Salió en un rugido.
Ella agitó su mano con una lluvia de chispas.
—Te he transformado en tu verdadero yo.
Yo era una bestia.

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


Última edición por Gemma el Jue Dic 02, 2010 6:03 pm, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Alex Flinn - Beastly   Jue Dic 02, 2010 5:29 pm

Señor Anderson: Me alegra que tantos de vosotros hayáis vuelto esta semana. Hoy, hablaremos de las reacciones de vuestra familia y amigos ante vuestra transformación.
BestiaNYC: Otra vez no, ya lo hablamos hasta la nausea el otro día
Señor Anderson: ¿Por qué estás tan enfadado, Bestia?
BestiaNYC: Tú no estarías enfadado si fueras yo?
Señor Anderson: Yo trataría de pensar en una forma de salir de mi situación.
BestiaNYC: No hay manera de salir
Señor Anderson: Siempre hay una salida. Ningún hechizo es lanzado sin una razón.
BestiaNYC: Te estás poniendo de parte de la BRUJA???
Señor Anderson: Yo no he dicho eso.
BestiaNYC: Además, cómo puedes estar tan seguro de que hay una salida?
Señor Anderson: Simplemente lo estoy.
BestiaNYC: Cómo sabes que no hay un montón de peces y aves y arañas por ahí fuera que fueron transformados y *nunca* volvieron a ser humanos?
DamaSilenciosa: Estoy segura de que peces no. Yo lo sabría.
BestiaNYC: Tienes algún tipo de poder mágico que te permiten saber eso? Porque si es así, usa tus poderes para volver a dejarme como era antes.
Señor Anderson: Bestia…
DamaSilenciosa: Puedo decir algo?
BestiaNYC: Por favor, Dama. Tal vez así me deje en paz.
DamaSilenciosa: Es sólo que me gustaría hablar del tema planeado en vez de escuchar los discursos enfáticos de Bestia. Estoy considerando una transformación, y estoy más que preocupada por las reacciones de mi familia.
Señor Anderson: Interesante. ¿Y eso por qué, Dama?
DamaSilenciosa: Debería ser obvio. Yo estaría haciendo esto voluntariamente, a diferencia de los demás, e incluso en el mejor de los casos, estaría rechazando no sólo a mi familia, sino a mi especie.
Señor Anderson: Cuéntanos más, Dama.
DamaSilenciosa: Bueno, yo amo a este chico, el que salvé, y podría convertirme en humana y conocerlo si sacrifico mi voz. Si él se enamora de mí = felices para siempre. Pero si no lo hace… bueno, implica algunos riesgos.
BestiaNYC: Cómo sabes que es amor verdadero?
ChicoOso: Siempre hay un cierto riesgo implicado cuando se trata con brujas.
DamaSilenciosa: Es amor por mi parte, Bestia
ChicoOso: <- Yo no creo que Dama deba arriesgarse
BestiaNYC: <- Yo no creo en el amor
Ranita: Puedo dcir algo y podéis esperarm ya k tecleco dspacio?
DamaSilenciosa: Claro, Ranita. Te esperamos.
Ranita: Fue +dificil para mi xq mi fam nunca me vio como 1 rana. Yo no podía hablar con ellos. Creen k desaparecí pero no lo hice. Mi hermana me vio el 1º día y dijo egh, una rana verrugosa! Me echó fuer, al barro. ¡¡Me echo!! Duele no podr decirls lo q pasó
DamaSilenciosa: Eso es terrible, Rana. Lo siento tanto. {{{{{Ranita}}}}}
BestiaNYC: Mejor no hablar con ellos, Ranita
ChicoOso: Tú no sabes k es mejor, Bestia. Tú puedes hablar.
DamaSilenciosa: Sé amable, Bestia. Sé un poco humano.
BestiaNYC: NO PUEDO SER HUMANO!
Señor Anderson: No grites, Bestia.
Ranita: Pensas así xk no sabes lo k es no ser capz de hablr con tu familia NUNCA más
BestiaNYC: No, rana. Pienso así porque sé lo que es ser capaz de hablar con tu familia y que ellos no te quieran a su alrededor, que se avergüencen de ti.
DamaSilenciosa: Guau, Bestia, suena horrible.
ChicoOso: Sí, lamentable. Cuéntanoslo.
BestiaNYC: No quiero hablar de eso!
DamaSilenciosa: Habla con nosotros, Bestia.
Señor Anderson: Tú sacaste el tema. Creo que sí quieres hablar de ello.
BestiaNYC: NO, NO QUIERO!
Señor Anderson: Estás gritando, Bestia. Si lo haces otra vez, tendré que pedirte que te vayas.
BestiaNYC: Lo siento. La tecla d mayúsculas se atascó. Difícil escribir cn garras.
BestiaNYC: Oye, Oso, cómo tiene un oso acceso a Internet, por cierto? O una rana?
Señor Anderson: Por favor, no cambies de tema, Bestia.
Ranita: Entro a hurtdillas al castllo xa usar la computdora
ChicoOso: Me llevé mi portátil conmigo. Hay conexión wifi por todas partes ahora, incluso en los bosques.
Señor Anderson: Quiero oír lo de tu familia, Bestia.
BestiaNYC: Sólo mi padre. Sólo tengo un padre. Tenía un padre.
Señor Anderson: Lo siento. Continua.
BestiaNYC: No quiero hablar de mi padre. Cambiemos de tema.
DamaSilenciosa: Apuesto a que le duele demasiado para hablar. {{{{{ Bestia }}}}}
BestiaNYC: Yo no he dicho eso
DamaSilenciosa: No, no lo has dicho. No tenías que hacerlo.
BestiaNYC: Vale. D acuerdo. Duele dmasiado. Así lo que no quiero hablar de ello. Buuuuaabuaaaa. Todos contentos? Podemos hablar de otro ahora?
DamaSilenciosa: ¡¡¡¡Tocado!!!!

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


Última edición por Gemma el Jue Dic 02, 2010 6:03 pm, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Alex Flinn - Beastly   Jue Dic 02, 2010 5:32 pm

SEGUNDA PARTE

La Bestia



1


Era una bestia.
Me miré fijamente en el espejo. Era un animal... no completamente lobo u oso o gorila o perro, sino de alguna horrible especie que andaba erecta, que era casi humana, pero no del todo. Los colmillos habían crecido en mi boca, mis dedos se habían convertido en garras y me crecía pelo por cada poro. Yo, que había despreciado a la gente con granos o halitosis, era un monstruo.
—Estoy permitiendo al mundo ver cómo eres realmente —dijo Kendra—. Una bestia.
Y entonces me lancé sobre ella, arrastrando mis garras por la carne de su cuello. Era un animal, y mi voz de animal no formaba palabras, pero sí sonidos que no podría haber emitido antes. Mis garras de animal desgarraron su ropa, luego su carne. Olí la sangre, y supe sin ni siquiera tener palabras para ello que podría matarla como el animal que era.
Pero alguna parte humana de mí me hizo decir:
—¿Qué has hecho? ¡Cámbiame de nuevo! Cámbiame de nuevo, o te mataré. —Mi voz estaba más allá del reconocimiento cuando aullé—: Te mataré.
Entonces, de repente, sentí que estaba siendo despegado de ella. Comencé a ver su carne curarse, después su ropa se reparó a sí misma como si nunca hubiera sido rasgada.
—No puedes matarme —dijo—. Simplemente pasaría a una nueva forma, tal vez un pájaro o un pez o un lagarto. Y volver a cambiarte no me corresponde a mí. Todo depende de ti.
Alucinante. Alucinante, alucinante. Este tipo de cosas no le pasaban a la gente de verdad. Era un sueño provocado por ver la obra escolar de En los Bosques y demasiadas películas de Disney. Estaba cansado, y todo el Absolut que había bebido con Sloane no ayudaba. Cuando despertara, estaría bien. ¡Tenía que despertarme!
—No eres real —le dije.
Pero la alucinación me ignoró.
—Has vivido tu vida siendo cruel. Pero en las horas anteriores a tu transformación, tuviste un pequeño gesto amable. Por ese atisbo de bondad veo adecuado ofrecerte una segunda oportunidad, por la rosa.
Entendí lo que quería decir. La rosa. El ramillete que le había dado a esa freaky en el baile. Sólo se lo había dado porque no sabía qué otra cosa hacer con él. ¿Contaba eso? ¿Era esa la única cosa agradable que había hecho alguna vez por alguien? De ser así, era bastante patético.
Me leyó la mente.
—No, no es mucha bondad. Y no te he dado una segunda posibilidad demasiado grande tampoco, sólo una pequeñita. En tu bolsillo encontrarás dos pétalos.
Busqué en mi bolsillo. Allí estaban los dos pétalos que había metido en él cuando se habían caído de la rosa. Ella no podía haberlo sabido, lo cual tal vez demostraba que todo estaba en mi mente.
Pero dije:
—¿Y?
—Dos pétalos, dos años para encontrar a alguien dispuesto a mirar más allá de tu horrible fealdad y ver algo bueno en ti, algo que amar. Si tú correspondes a ese amor y si ella te besa para demostrarlo, el hechizo se romperá, y serás atractivo otra vez. Si no, permanecerás para siempre como una bestia.
—Desde luego no es gran cosa como oportunidad.
Una alucinación, un sueño. Tal vez me había puesto algo en la bebida, ¿un ácido? Pero como todos los soñadores, seguí la corriente. ¿Qué más podía hacer, ya que no me despertaba?
—Nadie podría enamorarse de mí ahora.
—¿No crees que alguien pueda amarte si no eres guapo?
—No creo que alguien pueda amar a un monstruo.
La bruja sonrió.
—¿Prefieres ser una serpiente alada de tres cabezas? ¿Una criatura con el pico de un águila, las piernas de un caballo, y las jorobas de un camello? ¿Un león, quizás, o un búfalo? Oye, al menos puedes caminar erguido.
—Quiero ser como era antes.
—Entonces tendrás que esperar hasta encontrar a alguien mejor que tú y ser capaz de ganar su amor con tu bondad.
Me reí.
—Sí, bondad. Las chicas piensan que la bondad es realmente atractiva.
Kendra me ignoró.
—Ella tiene que amarte a pesar de tu apariencia. Todo un cambio para ti, ¿verdad? Y recuerda, tú tienes que corresponder a su amor... esa será la parte más difícil para ti... y probarlo todo con un beso.
Un beso, de acuerdo.
—Mira, esto ha sido realmente divertido. Ahora cámbiame otra vez o lo que sea que hayas hecho. Esto no es un cuento de hadas... es la ciudad de Nueva York.
Ella sacudió la cabeza.
—Tienes dos años.
Y entonces desapareció.



Eso fue hace dos días. Ahora ya sé que fue real, ni un sueño, ni una alucinación
Real.
—¡Kyle, abre la puerta!
Mi padre. Llevaba evitándole todo el fin de semana, a Magda también, acampando en mi cuarto, viviendo de aperitivos que tenía almacenados. Ahora, miré alrededor del cuarto. Casi cada objeto que podía romperse estaba roto. Había comenzado con el espejo, por motivos obvios. Después había seguido con el despertador, mis trofeos de hockey, y cada pedazo de ropa de mi armario... de todos modos nada me servía. Recogí un fragmento de cristal y me miré fijamente en él. Horrible. Bajé el cristal, considerando una rebanada rápida en la yugular que terminaría con todo esto. Nunca tendría que enfrentarme a mis amigos, a mi padre, nunca tendría que vivir como aquello en lo que me había convertido.
—¡Kyle!
Su voz me sobresaltó, y dejé caer el cristal al suelo. La sorpresa fue lo que necesitaba para recobrar el juicio. Papá podría arreglar esto. Era un hombre rico. Conocía a cirujanos plásticos, dermatólogos... lo mejor de Nueva York. Él arreglaría esto.
Y si no podía, aún quedaría tiempo para lo otro.
Me dirigí hacia la puerta.
Una vez, cuando era pequeño, paseaba por Times Square con mi niñera, levanté la mirada y vi a papá en el JumboTron, allá arriba, por encima de todo el mundo. La niñera intentó meterme prisa, pero yo no podía dejar de mirar fijamente, y noté que otra gente alzaba la vista hacia la televisión también, mirando a mi papá.
A la mañana siguiente, papá estaba en albornoz, hablando con mi madre sobre la gran historia que había estado retransmitiendo la noche anterior y que había hecho que todo el mundo levantara la mirada. Me asustó incluso mirarle. Todavía podía verlo, más grande que todo y por encima de mí, una parte del horizonte, como un dios. Tenía miedo de él. En la escuela ese día, les dije a todos que mi papá era el hombre más importante del mundo.
Eso había sido hacía mucho tiempo. Ahora sabía que papá no era perfecto, no era Dios. Yo había entrado en el cuarto de baño después de que él hubiera estado allí, y sabía que también lo apestaba. Pero tuve miedo de nuevo cuando caminé hacia la puerta. Me detuve, con la mano en el pomo, mi cara peluda cerca de la madera.
—Estoy aquí —dije muy suavemente—. Voy a abrir la puerta.
—Entonces ábrela.
Tiré de la puerta para abrirla. Al parecer, todos los sonidos de Manhattan se detuvieron y pude oír ese momento como si estuviera en los bosques: la puerta de mi dormitorio raspando contra la alfombra, mi respiración, el latido de mi corazón. No podía empezar a imaginar lo que mi padre haría, cómo reaccionaría al ver a su hijo convertido en un monstruo.
Pareció… molesto.
—¿Qué...? ¿Por qué vas vestido así? ¿Por qué no estás en la escuela?
Por supuesto. Creía que era un disfraz. Cualquiera lo haría. Mantuve la voz suave.
—Esta es mi cara. Papá, no llevo una máscara. Esta es mi cara.
Me miró fijamente, luego se rió.
—Jaja, Kyle. No tengo tiempo para esto.
¿Crees que malgastaría tu precioso tiempo? Pero hice lo que pude por mantener la calma. Sabía que si me disgustaba, comenzaría a gruñir y pifiar, pateando el suelo como una bestia enjaulada.
Papá agarró un pedazo de piel de mi cara y tiró con fuerza. Grité, y antes de poder siquiera pensarlo, mis garras estaban fuera, cerca de su cara. Me detuve cuando mi pata tocaba su mejilla. Me contempló, había pánico en sus ojos. Soltó mi cara y retrocedió. Pude ver que estaba temblando. Dios mío, mi padre estaba temblando.
—Por favor —dijo, y vi que sus rodillas comenzaban a doblarse. Tropezó con la puerta—. ¿Dónde está Kyle? ¿Qué has hecho con mi hijo? —Miró detrás de mí, como si quisiera abrirse pasó de un empujón, entrar, pero no se atreviera—. ¿Qué has hecho? ¿Por qué estás en mi casa?
Prácticamente estaba llorando, y yo también, viéndole. Pero mantuve la voz estable cuando dije:
—Papá, soy Kyle. Soy Kyle, tu hijo. ¿No conoces mi voz? Cierra los ojos. Tal vez así la reconozcas. —Aunque justo cuando lo dije, un pensamiento horrible surgió. Tal vez no lo hiciera. Habíamos hablado tan poco en los últimos años. Tal vez no reconociera mi voz. Me echaría a la calle con este aspecto, y diría a la policía que su hijo había sido secuestrado. Me vería obligado a huir, a vivir bajo tierra. Me convertiría en una leyenda urbana... el monstruo que vivía en el sistema de alcantarillado de Nueva York.
—Papá, por favor. —Extendí las manos, comprobando si todavía tenía huellas dactilares, si seguían siendo las mismas. Le miré. Tenía los ojos cerrados—. Papá, por favor di que me reconoces. Por favor.
Los abrió otra vez.
—¿Kyle, eres realmente tú?
Cuándo asentí con la cabeza, dijo:
—¿No estás gastándome una broma? Porque si lo estás haciendo, no creo que tenga gracia en lo más mínimo.
—No es una broma, papá.
—¿Pero qué? ¿Cómo? ¿Estás enfermo? —Se pasó la mano por los ojos.
—Fue una bruja, papi.
¿Papi? Había vuelto a la palabra que había utilizado en los dos minutos entre que aprendí a hablar y comprendí que Rob Kingsbury no era de nadie. Papi.
Pero dije:
—Hay brujas, papi. Aquí mismo en la ciudad de Nueva York. —Me detuve.
Me contemplaba como si se hubiera convertido en piedra, como si yo lo hubiera convertido en piedra. Entonces, lentamente, se desplomó en el suelo.
Cuando volvió en sí, dijo:
—Esto... esta cosa… esta enfermedad… condición… sea lo que sea lo que te pasa, Kyle... vamos a arreglarlo. Encontraremos un médico, y lo arreglaremos. No te preocupes. Ningún hijo mío va a tener este aspecto.
Entonces me sentí aliviado, pero nervioso. Aliviado porque estaba seguro de que si alguien podía arreglar esto, ese era mi padre. Mi padre era famoso. Era poderoso. Pero nervioso porque había dicho: “Ningún hijo mío va a tener este aspecto”.
Porque, ¿qué me sucedería si no pudiera arreglarlo? No creía ni por un segundo en la segunda oportunidad de Kendra. Si mi padre no podía arreglarlo, estaba acabado.


_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


Última edición por Gemma el Jue Dic 02, 2010 6:04 pm, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Alex Flinn - Beastly   Jue Dic 02, 2010 5:33 pm

2


Papá salió, prometiendo estar de vuelta para el almuerzo después de investigar un poco. Pero el reloj avanzó lentamente más allá de la una en punto. Las dos. Magda salió a comprar. Descubrí que era casi imposible comer los cereales del desayuno si tienes garras. Era difícil comer cualquier cosa, en realidad. Alimenté mi cara de bestia con un paquete entero de Jamón Boar's Head. ¿Empezaría pronto a comer carne cruda?
A las dos y media, supe que papá no iba a volver a casa. ¿Estaba intentando algo para ayudarme? ¿Pero quién le creería? ¿Qué iba a decir: “Oiga, mi hijo ha sido transformado en una especie de bestia de cuento de hadas”?
A las tres, había ideado un plan de reserva. Desafortunadamente, incluía a Sloane. La llamé al móvil.
—¿Por qué no me has llamado? —¿Necesito añadir que lloriqueó?
—Te estoy llamando ahora.
—Pero se suponía que tenías que llamarme antes, el fin de semana.
Contuve mi molestia. Tenía que ser amable con ella. Era mi mejor oportunidad. Ella siempre estaba diciendo que me amaba. Si me besara, esto podría acabar antes de que papá consultara con el primer cirujano plástico. Comprendí que era una locura creer que un beso me cambiaría, como creer en la magia. ¿Pero cómo podía no creer en la magia ahora?
—Nena, lo siento. No me sentía bien. En realidad, creo que ya estaba incubando algo el viernes. Por eso estaba de tan mal humor. —Tosí unas cuantas veces.
—Debió ser eso.
Lo cual me cabreó, pero dije:
—Lo sé. Fui un capullo, y lo arruiné todo, ¿verdad? —Inspiré profundamente y dije lo que sabía que ella quería oír—. Y estabas tan guapa el viernes. Dios, eres la chica más guapa que he visto nunca.
Soltó una risita.
—Gracias, Kyle.
—Todo el mundo se moría de envidia, viéndome contigo. Tuve mucha suerte.
—Aja, yo también. Escucha, estoy en el SoHo, comprando con Amber y Heywood. Pero podría pasarme después, tal vez. Tu padre no está en casa, ¿verdad?
Sonreí.
—Cierto. Pon la oreja realmente cerca del teléfono. Quiero decirte algo, pero no quiero que Amber y Heywood lo oigan.
Rió de nuevo.
—Vale. ¿Qué?
—Te amo, Sloane —susurré—. Te amo tanto...
—Yo también te amo —dijo, riendo como una tonta—. Nunca lo habías dicho tú primero.
—No me has dejado terminar. Te amo tanto, te amaría incluso si no estuvieras tan buena.
—¿Eh?
—Es cierto. Te amaría incluso si fueras fea. —Oí a Magda trasteando fuera de mi puerta. Bajé la voz para que no pudiera oírme—. ¿Tú me amarías incluso si fuera feo?
Otra risita.
—Tú nunca podrías ser feo, Kyle.
—Pero si lo fuera. Si tuviera, por ejemplo, un enorme grano en la nariz, ¿podrías seguir amándome?
—¿En la nariz? ¿Tienes un grano en la nariz?
—Es sólo una pregunta retórica. ¿Todavía me amarías?
—Claro. Esto es raro, Kyle. Te estás poniendo raro. Tengo que irme.
—Pero vendrás, ¿vendrás después?
—Claro. Ajá. Pero ahora tengo que irme, Kyle.
—Vale. Te veo luego. —Y se separó del teléfono, la oí reír más alto, diciendo a sus amigas "Ha dicho que me ama". Todo iría bien.



Eran las seis. Le dije a Magda, a través de la puerta, que si venía Sloane, la enviara a mi habitación. Estaba sentado en mi cama, con las persianas bajadas, las luces apagadas excepto la del armario. Esperando. En la oscuridad, con suerte, puede que Sloane ni siquiera reparara en mi aspecto. Llevaba un par de vaqueros viejos de papá, más grandes que los míos, para cubrirme mejor, y una camisa de manga larga. Todo lo que necesitaba era un beso. Amor y un beso, había dicho la bruja. Entonces, todo se arreglaría. Sería de nuevo mi yo hermoso, y esta broma cósmica terminaría.
Finalmente, se produjo un golpe en la puerta.
—Entra —dije.
Ella abrió la puerta. Yo había trabajado a fondo, recogiendo el papel y los cristales rotos. Había encontrado los dos pétalos y los había escondido bajo la lámpara de mi escritorio, así no se perderían.
—¿Por qué está todo tan oscuro? —dijo—. ¿Qué, no quieres que vea el grano?
—Quería que resultara romántico. —Palmeé un punto sobre mi cama. Intentando mantener la voz nivelada—. Quería arreglar lo del viernes. Te quiero mucho, Sloane. No quiero hacer nada que haga que te pierda.
—Disculpas aceptadas —soltó una risita.
—Genial. —Una vez más, palmeé la cama para que se sentara—. ¿Podemos pasar el rato o... algo? Mi padre está en la tele, así que estará fuera un rato. —Finalmente se sentó y puse mi brazo cubierto por la camisa a su alrededor, la empujé más cerca.
—Oh, Kyle. Me encanta cuando me rodeas con tus brazos. —Sus propios brazos se movieron hacia abajo por mi camisa y...
No. Iba a por la entrepierna otra vez. El pelaje me delataría. Todo lo que necesitaba era un beso rápido antes de que reparara en él.
—Sólo besémonos un ratito.
Y la besé justo en la boca. Esperaba sentir algo, como cuando había cambiado la otra noche. Pero nada.
—Ough, Kyle. Pareces muy peludo. Tienes que afeitarte.
Me arrastré lejos de ella, intentando quedarme entre ella y la ventana.
—No, no me he afeitado hoy. Te dije que había estado enfermo.
—Bueno, ¿te has duchado? Porque no llegarás a ninguna parte conmigo si no lo has hecho.
—Por supuesto que me he duchado.
—Déjame encender la luz. Quiero ver. —Extendió la mano hacia la lámpara.
La luz se encendió.
Entonces oí un grito.
—¿Quién eres? ¿Qué eres? —Comenzó a golpearme. Me acobardé, temiendo matarla con mis garras—. ¡Aléjate de mí!
—¡Sloane! Soy yo, Kyle.
Siguió golpeando. Practicaba karate, y se notaba. Dolía.
—¡Sloane, por favor! ¡Sé que es una locura, pero tienes que creerme! Esa chica gótica... era una auténtica bruja.
Sloane dejó de golpearme y me miró.
—¿Una bruja? ¿Crees que soy estúpida? ¿Esperas que me crea que era una bruja?
—¡Mírame! ¿De qué otro modo puedes explicar esto?
Sloane estaba extendiendo la mano, como para tocar mi cara peluda, cuando la retiró de golpe.
—Tengo que salir de aquí. —Comenzó a avanzar hacia la puerta.
—Sloane... —Fui tras ella y le bloqueé el paso.
—¡Apártate! No sé qué pasa contigo, pero apártate, ¡monstruo!
—Por favor, Sloane. Tú puedes arreglar esto. Ella dijo que me quedaría así hasta que alguien me amara y me besara para probarlo. Tenemos que intentarlo de nuevo.
—¿Quieres que te bese ahora?
Esto no estaba funcionando. Pero tal vez mejoraría ahora que ella lo sabía. Tal vez tenía que saber que estaba besando a una bestia.
—Bésame, y volveré a ser normal. —Me sentía temblar, como haces cuando estás a punto de llorar. Pero eso era patético—. Dijiste que me amabas.
—¡Eso fue cuando estabas bueno! —Intentó pasar a mi lado, pero la bloqueé de nuevo—. ¿Qué te ha pasado de verdad?
—Te lo he dicho, fue un...
—¡No vuelvas a decirlo! ¡Como si yo creyera en hechizos, perdedor!
—Soy el mismo, por debajo, y si me besas, todo será como debería ser. Dominaremos la escuela. Por favor. Sólo un beso más.
Me miró como si fuera a hacerlo. Se inclinó hacia mí. Pero cuando me incliné para besarla, se agachó bajo mi brazo y salió corriendo de la habitación.
—¡Sloane! ¡Vuelve! —La perseguí por el apartamento, sin pensar siquiera en Magda ni en nada—. ¡Por favor! Te quiero, Sloane.
—¡Aléjate de mí! —Abrió la puerta—. Llámame si superas esto. —Salió corriendo al vestíbulo.
Yo corrí hasta la puerta.
—¿Sloane?
—¿Qué? —Estaba acribillando el botón del ascensor, intentando meterle prisa.
—No se lo cuentes a nadie, ¿vale?
—Oh, créeme, Kyle, no se lo contaré ni a un alma. Pensarían que estoy chiflada. Debo estar chiflada. —Me miró de nuevo y se estremeció.
Llegó el ascensor, y se fue. Yo volví a mi habitación y me tendí en la cama. Todavía podía oler su fragancia, y no olía bien. No había amado a Sloane, así que no era una sorpresa que ella tampoco me amara a mí. Debía ser por eso que el beso no había funcionado. La bruja había dicho... yo tenía que estar enamorado.
Nunca había amado a nadie, ni siquiera cuando era normal, nunca había tenido a nadie que quisiera estar conmigo, a no ser que fuera por quién era, las cosas que tenía, y lo bueno que era montando fiestas. No me había importado mucho antes. Yo sólo quería lo mismo que querían las chicas, pasar un buen rato. Ya habría tiempo para otras cosas después.
¿Pero qué probabilidad había de encontrar a alguien que realmente me amara ahora? Y tal vez amarla a cambio sería la parte más difícil de todas.

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


Última edición por Gemma el Jue Dic 02, 2010 6:05 pm, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Alex Flinn - Beastly   Jue Dic 02, 2010 5:33 pm

3


A saber: Los médicos no pueden curar que seas una bestia.
Durante las siguientes semanas, mi padre y yo viajamos por todo Nueva York y hablamos con una docena de médicos, los cuales nos dijeron en diversos idiomas y con diversos acentos que estaba jodido.
Viajamos fuera de Nueva York y visitamos a brujas y también a expertos en vudú. Todos dijeron lo mismo: No sabían cómo me había convertido en lo que era, pero no podían curarlo.
—Lo siento, señor Kingsbury —le dijo a mi padre el último médico.
Estábamos sentados en una oficina en medio de ninguna parte de Iowa o Idaho o tal vez Illinois. El viaje en coche había durado trece largas y silenciosas horas, y en cuánto nos habíamos bajado en un área de descanso me había vestido como una mujer de Oriente Medio, con túnicas cubriéndome el cuerpo y la cara. El médico trabajaba en un hospital de una ciudad cercana, pero papá lo había arreglado para que nos recibiera en privado, en su casa de fin de semana en el campo. Papá no quería que nadie me viese. Miré por la ventana. La hierba era de un verde que nunca antes había visto, y había rosales de todos los colores. Los miré fijamente. Eran hermosos, justo como Magda había dicho.
—Sí, yo también.
—Realmente disfrutamos con usted en las noticias, señor Kingsbury —dijo el doctor Endecott—. Mi esposa, especialmente, parece sentir algo por usted.
¡Dios mío! ¿Este tipo estaba pidiendo un autógrafo o sugiriendo un trío?
—¿Podría ir a un colegio para ciegos? —interrumpí. El médico se detuvo en medio de su propuesta, o proposición.
—¿Qué, Kyle?
Él había sido el único en llamarme por mi nombre. Había habido un tipo vudú en el East Village que me había llamado engendro de diablo (lo cual, pensé, era tanto un insulto para papá como para mí). Había querido largarme en ese momento, pero papá siguió hablando con él hasta el amargo final cuando... sorpresa, sorpresa... no pudo ayudarme.
No era que realmente culpase a alguien por no querer cargar conmigo. Yo no hubiese querido cargar conmigo tampoco, razón por la cual creía que lo que estaba sugiriendo era tan brillante.
—Un colegio para ciegos —dije—. Tal vez podría ir a uno de esos.
Sería perfecto. Una chica ciega no podría ver lo feo que era, así podría poner en marcha el encanto Kingsbury y hacer que me amase. Luego, una vez fuera transformado, podría simplemente regresar a mi antiguo colegio.
—Pero no eres ciego, Kyle —dijo el médico.
—¿Pero no podemos decirles que lo soy? ¿Que perdí la vista en algún insólito accidente de caza o algo?
Negó con la cabeza.
—No es que no comprenda lo que sientes, Kyle.
—Sí, claro.
—No, de verdad. Lo comprendo, un poco. Cuando era adolescente, tenía un cutis muy malo. Probé cada medicación y preparado que existía, y mejoraba un tiempo, luego empeoraba otra vez. Me sentía muy feo y tímido, estaba seguro de que nadie se fijaría nunca en mí. Pero con el tiempo, crecí y me casé. —Señaló una foto de una bonita mujer rubia.
—¿Con el tiempo quiere decir después de terminar la carrera de medicina y hacer una tonelada de dinero de modo que las mujeres pasaran por alto su aspecto? —dijo papá con brusquedad.
—Papá… —dije. Pero yo había estado pensando lo mismo.
—¿Está comparando esto con el acné? —dijo papá, gesticulando hacia mí— Es una bestia. Se despertó una mañana y era un animal. Seguramente, la ciencia médica…
—Señor Kingsbury, tiene que dejar de decir esas cosas. Kyle no es una bestia.
—¿Cómo lo llamaría usted? ¿Qué terminología hay?
El médico sacudió la cabeza.
—No sé. Pero lo que sé es que es sólo su aspecto físico el que se ve afectado, lo que es en el exterior. —Puso su mano sobre la mía, cosa que nadie había hecho— Kyle, sé que es difícil, pero estoy seguro de que tus amigos aprenderán a aceptarte y a ser amables.
—¿En qué planeta vive? —grité—. Porque definitivamente no es la Tierra. No conozco a nadie amable, doctor Endecott. Y es más, no quiero conocer a nadie así. Suenan como perdedores. No tengo algún problemilla. No estoy en una silla de ruedas. Soy un completo y total monstruo. —Me di la vuelta para que no pudiesen ver como perdía el control.
—Doctor Endecott —dijo mi padre—, hemos visitado a más de una docena de médicos y clínicas. En algún momento… —se detuvo—. Usted me vino altamente recomendado. Si es cuestión de dinero, pagaré lo que sea para ayudar a mi hijo. No será un trabajo pagado por la aseguradora.
—Lo entiendo, señor Kingsbury —dijo el médico—. Desearía…
—No se preocupe por el riesgo. Firmaré una renuncia. Creo que ambos, Kyle y yo, estamos de acuerdo en que preferiríamos arriesgar… cualquier cosa antes de que siga viviendo así. ¿No, Kyle?
Asentí con la cabeza, aunque comprendí que mi padre estaba diciendo que preferiría verme muerto antes que vivo con este aspecto.
—Sí.
—Lo siento, señor Kingsbury, pero en realidad no es cuestión de dinero o riesgo. Es simplemente que no hay nada que hacer. Creí que quizá con injertos de piel, incluso un trasplante de cara, pero hice algunas pruebas, y…
—¿Qué? —dijo mi padre.
—Fue de lo más extraño, pero la estructura de la piel permaneció inalterada ante todo lo que hice, casi como si no pudiese ser cambiada.
—Eso es absurdo. Todo puede ser cambiado.
—No. No se parece a nada que yo haya visto nunca. No sé lo que lo pudo haberlo causado.
Papá me lanzó otra mirada. Sabía que no quería que le contase a nadie lo de la bruja. Él mismo no lo creía todavía. Aún pensaba que yo había sufrido una enfermedad un poco extraña que podía ser curada mediante la medicina.
El doctor Endecott continuó:
—Realmente me gustaría hacer algunas pruebas más, con propósitos de investigación.
—¿Ayudarán a mi hijo a parecer normal?
—No, pero nos podría ayudar a aprender más acerca de su condición.
—Mi hijo no será un conejillo de indias —dijo papá con brusquedad.
El doctor asintió con la cabeza.
—Lo siento, señor Kingsbury. Lo único que puedo sugerir es que usted lleve a Kyle a terapia, para que aprenda a tratar con esto lo mejor que pueda.
Mi padre mostró una débil sonrisa.
—Sí, desde luego, eso haré. Ya lo he estado investigado.
—Bien —El doctor Endecott se giró hacia mí— Y Kyle, lamento mucho no poder ayudarte. Pero tienes que entender que esto no es el fin para ti a menos que dejes que lo sea. Muchas personas con discapacidades logran un gran éxito. Ray Charles, un hombre ciego, tenía tremendas habilidades musicales, y Stephen Hawking, el físico, es un genio a pesar de su enfermedad de las motoneuronas.
—Pero ese es el problema, doc. Yo no soy un genio. Soy simplemente un chico.
—Lo siento, Kyle. —El doctor Endecott se puso de pie y me palmeó el hombro otra vez, como diciendo a la vez “vamos, vamos” y “por favor, sal de aquí”. Entendí y me levanté.
Papá y yo apenas hablamos en el coche de regreso a casa. Cuando llegamos, papá caminó conmigo desde la limusina hasta la puerta de servicio trasera de nuestro edificio. Me quité el oscuro velo de la cara. Era julio y hacía calor, y aunque intentaba mantener el pelo de mi cara recortado, éste volvía a crecer casi instantáneamente. Papá me hizo gestos para que entrase.
—¿No vienes? —dije.
—No, llego tarde. He perdido bastante trabajo por esta mierda. —Debió ver mi cara porque añadió: —Es una pérdida de tiempo si no logramos nada.
—Claro —Entré. Papá comenzó a cerrar la puerta, pero yo dejé que esta me golpeara la espalda.
—¿Todavía seguirás intentando ayudarme?
Estudié la cara de papá. Mi padre era un locutor de noticias, así que era realmente bueno en poner cara seria aún cuando estaba diciendo sandeces. Pero ni siquiera papá pudo evitar que los labios se le crispasen cuando dijo:
—Por supuesto, Kyle. Nunca dejaré de intentarlo.

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


Última edición por Gemma el Jue Dic 02, 2010 6:05 pm, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Alex Flinn - Beastly   Jue Dic 02, 2010 5:33 pm

4


Esa noche no podía dejar de pensar en lo que el Doctor Endecott había dicho, sobre que no podía ayudarme porque yo no podía cambiar. Ahora tenía sentido... cómo tan pronto como me cortaba el pelo, éste volvía a crecer. Lo mismo que con mis uñas... garras ahora.
Papá no estaba en casa, y Magda se había ido a pasar la noche. Papá le había aumentado el sueldo y la había hecho jurar mantener el secreto. Así que saqué un par de tijeras de cocina y una navaja de afeitar. Corté el pelo de mi brazo izquierdo tan corto como pude, luego afeité el resto hasta que estuvo tan liso como antes de mi transformación.
Esperé y observé fijamente mi brazo. No pasó nada. Tal vez el secreto era hacer que estuviera tan al ras como fuera posible, no recortado, sino eliminado de raíz. Incluso si papá tenía que pagar a alguien para que vertiera cera caliente sobre mí cada día, valdría la pena si podía parecer un poco más normal. Volví a mi habitación, sintiendo una oleada de... esperanza... que no había sentido desde ese primer día en que llamé a Sloane para convencerla de que viniera a besarme.
Pero cuando regresé a la luz brillante de mi dormitorio, el pelo me había vuelto a crecer.
Me miré los brazos. Si acaso, el pelo de mi brazo izquierdo parecía más espeso que antes.
Había algo... tal vez un grito... atascado en mi garganta. Me precipité hacia la ventana. Quería aullar... a la siempre amorosa luna, como la bestia de una película de terror. Pero la luna se ocultaba entre dos edificios. De todos modos abrí la ventana y rugí al caliente aire de julio.
—¡Cállate! —Llegó una voz desde el apartamento de abajo. En la calle, una mujer se apresuró, agarrando su monedero. Una pareja se distinguía entre las sombras lejos del poste de alumbrado. Ellos ni repararon en mí.
Corrí a la cocina y escogí el cuchillo más grande de la tabla de cocina. Después me atrincheré en el cuarto de baño y, apretando los dientes contra el dolor, corté de un tajo una sección de mi brazo. Me quedé mirando como fluía la sangre de la incisión. Me gustaba el rabioso dolor rojo de esto. Deliberadamente, aparté la mirada.
Cuando volví a mirar, el agujero se había curado. Yo era indestructible, inmutable. ¿Significaba eso que era sobrehumano, que no podía morir? ¿Y si alguien me pegaba un tiro? Y si así fuera, ¿qué sería peor... morir, o vivir para siempre como un monstruo?
Cuando regresé a la ventana, no había nadie en la calle. Las dos en punto. Quise conectarme, chatear con mis amigos como acostumbraba. Había seguido con la historia de papá sobre la pulmonía hasta que la escuela terminó, después les había dicho a todos que me iba a Europa a pasar el verano, y después a un internado en otoño. Les dije que los vería antes de marcharme en agosto, pero era una mentira. No me importaba. Apenas si me habían enviado algún e-mail. No quería volver a Tuttle, desde luego no como un monstruo.
En Tuttle, habíamos tratado mal a la gente si usaban zapatos baratos. Se habrían lanzado sobre mí con picas y antorchas, por mi aspecto. Creerían que sufría alguna enfermedad como pensaba papá, y se alejarían de mí. E incluso si no lo hicieran, no podría soportar ser un monstruo en una escuela donde solía ser uno de la Gente Guapa.
Calle abajo, un indigente avanzaba trabajosamente con una enorme mochila sobre los hombros. ¿Cómo sería ser él, que nadie esperara nada, que nadie quisiera nada de ti? Lo observé hasta que desapareció, como la luna, entre los dos edificios.
Finalmente, me derrumbé sobre la cama.
Cuando mi cabeza golpeó la almohada, había algo duro allí. Deslicé mi mano bajo la almohada y saqué un objeto, luego encendí la luz para ver.
Era un espejo.
No me había mirado en un espejo desde mi transformación, no desde el día en que había roto el que tenía en mi habitación. Recogí éste, un espejo de mano cuadrado con un marco de plata, el mismo que Kendra había sostenido ese día en la escuela. Pensé en romperlo en tantos pedazos como fuera posible. Tienes que encontrar satisfacción donde puedas.
Pero capté una visión de mi rostro en él. Era mi propio rostro... mi viejo rostro, esos ojos azules, la cara perfecta que aún era la mía en mis sueños. Sostuve el espejo más cerca, utilizando ambas manos, como si fuera una chica a la que estaba besando.
El reflejo se esfumó, y allí estaba mi rostro de bestia otra vez. ¿Estaba loco? Levanté el espejo.
—¡Espera!
La voz llegaba del espejo. Despacio, lo bajé.
El rostro dentro de éste había cambiado otra vez. Kendra, la bruja.
—¿Qué estás haciendo aquí?
—No rompas este espejo —dijo ella—. Tiene poderes mágicos.
—¿Sí? —dije—. ¿Y qué?
—Lo digo en serio. Te he estado observando desde hace más de un mes. Veo que has comprendido que no puedes salir de esto con el dinero de papi... dermatólogos, cirujanos plásticos. Tu padre incluso llamó a esa clínica en Costa Rica donde se hizo su último tratamiento ultra secreto. Todos te han dicho lo mismo… “Lo siento, chico. Aprende a vivir con esto. Ve a terapia”.
—¿Cómo…?
—También vi tu jugada con Sloane.
—No fue una jugada. La besé antes de que me viera.
—Ella no te volvió a cambiar, ¿verdad?
Negué con la cabeza.
—Te lo dije, tienes que amar a la persona. Ella tiene que amarte. ¿Amas a Sloane?
No respondí.
—Creo que no. El espejo tiene poderes mágicos. Mira en él, y podrás ver a quien quieras, en cualquier parte del mundo. Piensa en el nombre de alguien, en uno de tus antiguos amigos quizás… —En el espejo, pude verla mofarse cuando dijo “antiguos”—. Pide, y el espejo te mostrará a esa persona, en cualquier parte donde pueda estar.
No quería hacerlo. No quería hacer nada que ella dijera. Pero no pude evitarlo. Pensé en Sloane, y rápidamente, la imagen en el espejo cambió para mostrar el apartamento de Sloane, que seguía como había estado el día del baile. Sloane estaba sentada en el sofá, besuqueándose con algún tío.
—Vale, ¿y qué? —grité, antes de preguntar si Sloane podía oírme.
El rostro en el espejo cambió otra vez a Kendra.
—¿Puede ella oírme? —susurré.
—No, sólo yo. Con todos los demás, es de una sola dirección como un monitor de bebé. ¿Alguien más a quién quieras ver?
Comencé a decir que no, pero otra vez, mi subconsciente me traicionó. Pensé en Trey. El espejo volvió al apartamento de Sloane. Trey era el tío que estaba con Sloane. Después de un minuto, Kendra dijo:
—¿Qué harás a continuación? ¿Volverás a la escuela?
—Claro que no. No puedo ir a la escuela como un monstruo. Estoy más unido a papá. —Miré la hora. Eran más de las diez, y papá no estaba en casa. Me evitaba.
Las pocas semanas con los médicos eran el tiempo más largo que habíamos pasado juntos en… bueno, jamás. Pero yo sabía que no duraría. Volvería a mi antigua vida de ver a papá sólo por televisión. No me había importado antes, cuando tenía una vida. Pero ahora no tenía nada ni a nadie.
—¿Has dedicado algún pensamiento a cómo vas a romper el hechizo?
Me reí.
—Tú podrías cambiarme.
Ella apartó la mirada otra vez.
—No puedo.
—No quieres.
—No, no puedo. El hechizo, sólo tú puedes romperlo. La única forma de deshacerlo es cumpliendo sus términos... que encuentres el verdadero amor.
—No puedo hacer eso. Soy un monstruo.
Ella sonrió un poco.
—Sí, así te consideras, ¿verdad?
Sacudí el espejo.
—Tú me has hecho así.
—Eras un cabrón odioso. —Hizo una mueca—. ¡Y deja de sacudir el espejo!
—¿Te molesta? —Le di otra sacudida—. Qué pena.
—Tal vez no me equivoqué al transformarte. Tal vez me equivoqué al considerar el ayudarte ahora.
—¿Ayudarme? ¿Qué clase de ayuda puedes darme que yo quiera? Quiero decir, si no puedes cambiarme.
—Puedo darte consejos, y el primero es, no rompas el espejo. Podría serte útil algún día.
Y luego desapareció.
Puse el espejo... suavemente... sobre la mesita de noche.

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


Última edición por Gemma el Jue Dic 02, 2010 6:06 pm, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Alex Flinn - Beastly   Jue Dic 02, 2010 5:34 pm

5


A veces, cuando caminas por Nueva York... probablemente en cualquier parte, pero sobre todo en Nueva York debido a que está tan atestado... ves a esa gente, tíos en sillas de ruedas con muñones de piernas que apenas sobresalen, o gente con quemaduras en las caras.
Tal vez sus piernas volaron en mil pedazos en una guerra, o alguien les tiro ácido encima. En realidad nunca había pensado en ellos. Y si lo hice, lo que pensé fue en cómo pasar a su lado sin que me tocaran. Me daban asco. Pero ahora pensaba en ellos todo el tiempo, cómo en un minuto puedes ser normal... hermoso, incluso... y entonces podía pasar algo al minuto siguiente que cambiaba eso. Podías lesionarte más allá de toda reparación. Un monstruo. Yo era un monstruo, y si me quedaban cincuenta, sesenta, setenta años, los pasaría como un monstruo debido a ese minuto en que Kendra me lanzó el hechizo después de lo que hice.
Nota curiosa sobre ese espejo. Una vez miré en él, quedé obsesionado. Primero, observé a cada uno de mis amigos (antiguos amigos, como Kendra había dicho), cogiéndolos en momentos extraños... regañados por sus padres, hurgándose la nariz, desnudos, o generalmente sin acordarse de mí. Observé a Sloane y Trey otra vez. Estaban juntos, sí, pero Sloane tenía otro novio, un tío que no era de Tuttle. Me pregunté si me habría engañado a mí también.
Entonces comencé a observar a otra gente. El apartamento estaba vacío en esas largas semanas de agosto. Magda hacía mis comidas y las dejaba para mí, pero yo sólo salía si oía el sonido de su aspiradora en otra parte de la casa, o si se iba. Recordé su comentario de que temía por mí. Probablemente, pensaba que me lo merecía. La odié por pensar eso.
Inicié un juego en el que sacaba mi anuario y escogía una página, luego señalaba a alguna persona al azar... por lo general a algún perdedor al que habría molestado cuando estaba en la escuela. Leía su nombre, luego miraba en el índice para ver qué actividades realizaban. Creía conocer a todo el mundo en aquella escuela. Pero ahora veía que no había conocido a la mayoría. Ahora me sabía todos sus nombres.
El juego al que jugaba era elegir a una persona, luego intentaba decidir dónde estarían con el espejo. A veces era fácil. Los tecnogenios estaban siempre frente al ordenador.
Los deportistas estaban generalmente fuera, dando vueltas por ahí.
Domingo por la mañana, la foto escogida era Linda Owens. Me parecía familiar. Entonces comprendí que era la chica del baile, a la que le había dado la rosa, la que se había emocionado tanto, la que me había ganado mi segunda oportunidad. Nunca había reparado en ella en la escuela antes de ese día. Ahora ojeé sus páginas en el anuario, parecían un currículum vitae: Matrícula de Honor Nacional, Matrícula de Honor en francés, Matrícula de Honor en inglés… bueno, todo matrículas de honor.
Debía estar en la biblioteca.
—Quiero ver a Linda —dije al espejo.
Esperé la biblioteca. El espejo por lo general mostraba la localización, como en una película. Luego esperé una imagen de los leones de cemento, después a Linda, estudiando aunque fuera agosto.
En cambio, el espejo mostró un vecindario que nunca antes había visto... y que no habría deseado ver. En la calle, dos mujeres con tops tipo tubo muy desgastados discutían. Un drogadicto se derrumbó en un umbral, totalmente drogado. El espejo recorrió un umbral, atravesó una puerta, subió una escalera con un peldaño roto y un portalámparas desnudo con cables colgando de él, para luego aterrizar en un apartamento.
El apartamento tenía la pintura desconchada y suelo de linóleo. Había cajas en lugar de estanterías. Pero todo lo que veías estaba limpio, y Linda estaba sentaba en medio de esto, leyendo. Al menos había acertado en eso.
Pasó una página, después otra, y otra. Debía llevar observándola leer diez minutos. Sí, era aburrido. Pero era más que eso. En cierto modo era genial que pudiera leer así, y no prestar atención a lo que la rodeaba.
—¡Oye, chica! —llamó una voz, y me sobresalté. Todo había estado tan callado hasta entonces que no había notado que había alguien más en el apartamento con ella. Linda alzó la vista de su libro.
—¿Sí?
—Tengo... frío. Tráeme una manta, ¿eh? —Linda suspiró y dejó su libro bocabajo. Eché un vistazo al título. Jane Eyre, se titulaba. Tan aburrido estaba en aquel punto que pensé que tal vez lo leería algún día.
—Vale —dijo ella—. ¿Quieres algo de té, también?
Ya estaba de pie, caminando hacia la cocina.
—Sí. —La respuesta apenas fue más que un gruñido—. Date prisa.
Linda abrió el grifo y lo dejó correr un rato mientras sacaba una tetera roja abollada. Llenó el recipiente y lo colocó sobre la estufa.
—¿Dónde está esa manta? —La voz sonaba enfadada.
—Voy. Perdón. —Con una mirada hacia atrás, hacia su libro, se dirigió al armario y desdobló una raída manta azul. Se la llevó al hombre echado sobre un viejo sofá. Estaba cubierto con otra manta, así que no pude verle la cara, pero temblaba aun cuando era agosto. Linda colocó la manta alrededor de sus hombros.
—¿Mejor?
—No mucho.
—El té ayudará.
Linda hizo el té, y buscó algo en el principalmente vacío refrigerador, se rindió, y llevó el té al hombre. Pero él se había dormido. Se arrodilló junto a él un segundo, escuchando. Luego extendió su mano bajo el cojín de sofá como si buscara algo. Nada. Volvió a su lectura, se bebió el té. Yo seguí observando, pero nada más pasó.



Por lo general, sólo observaba a una persona una vez. Pero durante la semana siguiente, seguí volviendo a Linda. No es que fuera sexy o que hiciera algo interesante.
La mayoría de la gente de Tuttle estaba fuera de campamento, o incluso en Europa. Así que podría haber observado a alguien en el Louvre si hubiera querido. O, mejor aún, podría haber visto el cuarto de las duchas de un campamento lleno de chicas desnudas... vale, eso lo hice. Pero por lo general, observaba leer a Linda. ¡No podía creer que leyera tanto en verano! A veces se reía, leyendo su libro, y una vez incluso gritó. Yo no sabía cómo alguien podía sufrir semejante obsesión con los libros.
Un día, mientras estaba leyendo, había habido un ruido... golpes en la puerta. La vi abrirla.
Una mano la agarró. Me sobresalté.
—¿Dónde está? —exigió una voz. Una forma grande y pesada apareció a la vista. No podía verle la cara, sólo sabía que era grande. Me pregunté si debería llamar al 911.
—¿Dónde está qué? —dijo Linda.
—Sabes muy bien qué. ¿Qué hiciste con ella?
—No sé de que hablas. —Su voz era tranquila, y se retorció, liberándose del apretón para volver otra vez a su libro.
Él la agarró de nuevo y tiró de ella.
—Dámela.
—Ya no la tengo.
—¡Zorra! —La abofeteó con fuerza. Ella tropezó y se cayó—. La necesito. ¿Crees que eres mejor que yo, que me puedes robar? ¡Dámela!
Comenzó a avanzar hacia ella para agarrarla otra vez, pero Linda se recuperó, se puso de pie, y corrió a ponerse detrás de la mesa. Agarró su libro y lo sostuvo delante de ella, como si de un escudo se tratara.
—Mantente lejos de mí. Llamaré a la policía.
—No echarías a la policía sobre tu propio padre.
Me tensé ante la palabra padre. ¿Esta piltrafa era su padre? ¿El mismo a quién había arropado la semana anterior?
—No la tengo —dijo ella. Su rostro tenía la mirada implorante de alguien que se esfuerza por no llorar—. La tiré, la eché por el váter.
—¿La tiraste? ¿Cien pavos de caballo? Tú…
—¡No deberías haberla tenido! Prometiste…
Se lanzó hacia ella, pero su andar era inestable y Linda consiguió escapar y corrió a la puerta. Sosteniendo aún su libro, salió del mugriento apartamento, bajando la escalera agrietada llena de telarañas hacia la calle.
—¡Escápate! —gritó tras ella—. ¡Igual que las guarras de tus hermanas!
Linda corrió por la calle hasta la estación del metro. La vi bajar las escaleras, hasta que se subió a un vagón. Sólo entonces rompió a llorar.
Lamentaba no poder ir con ella.

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


Última edición por Gemma el Jue Dic 02, 2010 6:06 pm, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Alex Flinn - Beastly   Jue Dic 02, 2010 5:36 pm

Señor Anderson: Gracias por venir. Hoy, hablaremos de vuestras expectativas de vida después de la transformación.
Ranita: a mi jms me gstrn las charcas & no van a gstrme ahra
DamaSilenciosa: Ranita, por qué no?
Ranita: xq no??? stan mojads!!!!!
DamaSilenciosa: Pero tú eres un anfibio
Ranita: Y???
DamaSilenciosa: Así que consideras que vivir en tierra firme sería preferible al agua, aun cuando puedes respirar bajo el agua. ¿Por qué? ¡Realmente quiero saber!
Ranita: por 1 cosa, mi grsa m hace fltar!

BestiaNYC se ha unido al chat

BestiaNYC: Ya podéis empezar. Estoy aquí.
DamaSilenciosa: Ya empezamos.
BestiaNYC: Estb bromeando
Señor Anderson: No siempre estamos seguros contigo, Bestia. Pero bienvenido.
BestiaNYC: Me mudo este finde. Este lugar no es seguro.
DamaSilenciosa: Tengo un pequeño anuncio para hoy
Señor Anderson: Qué, es Muda?
DamaSilenciosa: He decidido seguir adelante
Ranita: intntr la trsnfrmcin?
DamaSilenciosa: Sí
BestiaNYC: Por qué ibas a hacer una cosa tan estúpida?
Señor Anderson: Bestia, eso no es cortés.
BestiaNYC: Pero es estúpido! Por qué arriesgarse con un encantamiento cuándo no tiene xk?
DamaSilenciosa: Lo he pensado largo y tendido, Bestia.

ChicoOso se ha unido al chat

DamaSilenciosa: Sé que estoy corriendo un riesgo, un gran riesgo. Si no consigo al tipo, quedaré reducida a espuma de mar. Pero creo que es un riesgo que aceptaré por amor verdadero.
ChicoOso: Espuma de mar?
Ranita: su amr lo vale
BestiaNYC: Puedo decir algo?
Ranita: Alguien pde evtarlo?
BestiaNYC: Todos los tíos somos idiotas. Podrías estar arriesgándote por un tipo que no lo merece. Nadie vale que te conviertas en espuma de mar.
DamaSilenciosa: Ni siquiera le conoces!
BestiaNYC: T tampoco. Estas bajo el mar & él sbr la tierra!
DamaSilenciosa: Sé todo lo que necesito saber. Es perfecto.
Ranita: stoy sguro de q lo es
BestiaNYC: Yo sólo estoy siendo realista… puede que ni siquiera se fije en ti. No dijiste que debes entregar tu voz?
DamaSilenciosa: Le salvé de ahogarse! Oh, olvídalo.
Ranita: bstia es un bstia, dama. N djs k t dsanime

DamaSilenciosa ha abandonado el chat

BestiaNYC: lo siento, pero es realmente duro ser una bestia en NY

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


Última edición por Gemma el Jue Dic 02, 2010 6:07 pm, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Alex Flinn - Beastly   Jue Dic 02, 2010 5:37 pm

TERCERA PARTE

El Castillo



1


Al mes siguiente, me mude. Mi padre compró una casa de piedra arenisca en Brooklyn y me informó de que nos mudaríamos allí. Magda embaló mis cosas sin mi ayuda.
Lo primero en que reparé fueron las ventanas. La casa tenía ventanas anticuadas y prominentes con marcos elaborados. La mayor parte de las casas de la manzana tenían ventanas con pulcras cortinas o persianas que miraban a la calle bordeada de árboles. Obviamente papá no quería que yo viera los árboles... o, para ser más exactos, no quería que nadie me viera a mí. Nuestra casa tenía gruesas y oscuras contraventanas de madera que, incluso cuando estaban abiertas, bloqueaban la mayor parte de la luz y la visibilidad del frente de la casa. Podía oler la madera fresca y el barniz, así supe que eran nuevas. Había alarmas en cada ventana y cámaras de vigilancia sobre cada puerta.
La casa tenía cinco pisos, cada piso era casi tan amplio como nuestro apartamento entero en Manhattan. La primera planta era un apartamento privado completo, con su propia sala de estar y una cocina. Era donde yo viviría. Una enorme pantalla de plasma cubría la mayor parte de una pared en la sala de estar. Tenía un lector de DVD y un surtido completo de Blockbuster. Todo lo que un inválido necesita.
Detrás del dormitorio se encontraba un jardín tan desnudo y marrón que casi hubiera preferido malas hierbas. Una valla de madera con pinta de ser nueva se extendía en la parte posterior. Incluso aunque no existía puerta alguna, había una cámara de vigilancia empotrada sobre la valla, por si acaso alguien entrara por la fuerza. Papá no quería correr el riesgo de que alguien me viera. Yo no planeaba salir al exterior.
Continuando con el tema inválido, había un estudio en el dormitorio con otra pantalla de plasma, exclusivamente para la PlayStation. Las estanterías estaban llenas de juegos, pero sin ningún libro verdadero.
El cuarto de baño en mi piso no tenía espejo. Las paredes habían sido pintadas recientemente, pero aún podía ver un contorno donde un espejo había sido desatornillado y rellenado.
Magda ya había desempaquetado mis pertenencias... excepto dos cosas que yo no le había dejado ver.
Saqué los dos pétalos de rosa y el espejo de Kendra. Los puse bajo algunos suéteres en el cajón inferior de mi cómoda. Me acerqué a la escalera del segundo piso, que tenía otra sala de estar, un comedor, y una segunda cocina. Este lugar era demasiado grande sólo para nosotros. ¿Y por qué querría papá mudarse a Brooklyn?
Aquí el cuarto de baño tenía un espejo. No lo miré.
El tercer piso tenía otro dormitorio grande, que estaba decorado como una sala de estar, pero vacío, y un estudio sin libros. Y otra pantalla de plasma.
El cuarto tenía tres dormitorios más. El más pequeño tenía algunas maletas que no reconocí. El quinto piso sólo contenía una pila de trastos... viejos muebles y cajas de libros y revistas, todo cubierto por una gruesa capa de polvo. Estornudé... el polvo se pegaba a mi pelaje de bestia más que de lo que acostumbraba en la gente común... y bajé de vuelta a mi propio apartamento y miré hacia fuera por las puertas francesas hacia el jardín vallado. Mientras estudiaba los alrededores, Magda entró.
—¿Llamaste a la puerta? —dije.
—Ah, lo siento. —Y luego comenzó a gorjear, como una ardilla española—. ¿Le gusta su cuarto, señor Kyle? He hecho para usted... un buen y divertido cuarto.
—¿Dónde está mi padre?
Ella miró su reloj.
—Él en trabajo. Las noticias pronto.
—No —dije—. Quiero decir dónde se queda. ¿Dónde está su cuarto? ¿Está arriba?
—No. —Magda dejó de gorjear—. No, señor Kyle. Él no arriba. Yo me quedo.
—Quiero decir cuando regrese.
Magda bajo la mirada.
—Me quedo con usted, señor Kyle. Lo siento.
—No, quiero decir…
Entonces entendí. Me quedé de piedra. Papá no tenía ninguna habitación porque no viviría aquí. Él no se mudaba a Brooklyn, sólo yo. Y Magda, mi nueva guardiana. Mi celadora. Sólo nosotros dos, siempre, mientras que papá vivía una existencia feliz libre-de-Kyle. Recorrí con la mirada el inexistente espejo, las inexistentes ventanas, las interminables paredes (todas pintadas de alegres colores... las de la sala de estar eran rojas; las de mi piso eran verde esmeralda) ¿Podrían éstas tragarme hasta que no quedara más que el recuerdo de un tipo apuesto que desapareció? ¿Podría ser como aquel chico de la escuela que murió en un accidente en séptimo grado? Todo el mundo lloró por él, pero ahora ni me acordaba de su nombre. Apostaba a que a todos los demás tampoco, igual que olvidarían el mío.
—Es agradable. —Caminé hasta la mesa de noche—. ¿Sólo que dónde está el teléfono?
Silencio.
—No.
—¿No hay teléfono? —Era una mala mentirosa—. ¿Estás segura?
—Señor Kyle…
—Necesito hablar con mi padre. Está planeando… simplemente abandonarme aquí para siempre sin despedirse siquiera… ¿me compra DVDs —Extendí mi mano, barriendo un estante y enviando la mayor parte de su contenido al suelo— para no sentirse culpable por librarse de mí? —Sentía que las paredes de brillante verde se cerraban sobre mí. Me hundí en el sofá—. ¿Dónde está el teléfono?
—Señor Kyle…
—¡Deja de llamarme así! —Derribé más DVDs—. Pareces estúpida. ¿Cuánto te paga para que te quedes conmigo? ¿Triplicó tu sueldo para convencerte de que te quedases aquí con su hijo anormal, fueras mi carcelera y mantuvieras la boca cerrada? Bueno, tu trabajo se iría al garete si me escapo. ¿Lo sabes, verdad?
Continúo mirándome fijamente. Deseé ocultar mi rostro. Recordé lo que me había dicho aquel día sobre que temía por mí.
—Soy malo, ya sabes —le dije—. Por eso tengo este aspecto. Tal vez una noche iré y te cogeré mientras duermes. ¿La gente de tu país cree en esas cosas, en el vudú y los engendros de Satán?
—No. Creemos…
—¿Sabes qué?
—¿Sí?
—No me interesa tu país. No me interesa nada de ti.
—Sé que está triste…
Sentía una ola creciendo en mi cabeza, brotando por mi nariz. Mi padre me odiaba. Ni siquiera me quería en la misma casa con él.
—Por favor, Magda, por favor déjame hablar con él. Necesito hacerlo. No va a despedirte por permitirme hablar con él. No podría encontrar a nadie más que se quedara conmigo.
Me miró atentamente un momento más. Finalmente, asintió con la cabeza.
—Traeré el teléfono. Espero que esto le ayude. Yo misma lo intenté.
Se marchó. Quise preguntarle que había querido decir con “Yo misma lo intenté”. ¿Qué había intentado? ¿Convencer a mi padre de que se quedara conmigo, de que fuera humano, pero había fracasado? La oí subir trabajosamente hasta su habitación, que debía ser la que contenía las maletas. Dios, ella era todo lo que tenía ahora. Podía envenenarme la comida si me ponía demasiado desagradable. ¿A quién le importaría? Me arrodillé en el suelo para recoger los DVDs que había tirado. Era difícil hacerlo con garras, pero al menos mis manos aún tenían la misma forma, con un pulgar como un gorila, no como la pata de un oso. En unos minutos, Magda volvió llevando un teléfono móvil. Entonces de verdad el lugar no tenía ninguna instalación telefónica.
Qué retorcido era mi padre.
—Yo… he recogido la mayor parte de las cosas que había tirado. —Gesticulé con los brazos llenos de DVDs—. Lo siento, Magda.
Ella arqueó una ceja, pero dijo:
—Está bien.
—Sé que no es culpa tuya que mi padre… —me encogí de hombros.
Cogió los juegos que yo aún sostenía.
—¿Quiere que lo llamé yo?
Negué con la cabeza y cogí el teléfono.
—Tengo que hablarle a solas.
Asintió, luego colocó los juegos en el estante y abandonó la habitación.
—¿Qué pasa, Magda? —La voz de mi padre rezumaba irritación cuando contestó. No mejoraría cuando oyera que era yo.
—No soy Magda. Soy yo, Kyle. Tenemos que hablar de ciertas cosas.
—Kyle, estoy en medio de…
—Siempre lo estás. No tardaré mucho. Será más rápido escuchar lo que tengo que decir que discutir conmigo.
—Kyle, sé que no quieres estar ahí, pero en realidad es lo mejor. He tratado de hacerlo lo más comod…
—Me has abandonado aquí.
—Hago lo que es mejor para ti, te protejo de las miradas de la gente, gente que intentaría sacar provecho de esto y…
—Eso es un montón de mierda. —Miré a las paredes verdes cerrándose sobre mí—. Sólo te estás protegiendo a ti mismo. No quieres que nadie sepa de mí.
—Kyle, esta conversación ha terminado.
—No. ¡No te atrevas a colgarme! Si lo haces, iré a la NBC y les concederé una entrevista. Juro por Dios que iré ahora mismo.
Eso lo detuvo.
—¿Qué es lo que quieres, Kyle?
Quería ir a la escuela, tener amigos, que las cosas fueran como solían ser antes. Eso no iba a pasar. Así que dije:
—Mira, hay algunas cosas que necesito. Consíguelo para mí, y me quedaré donde quieras. De otro modo, me largaré. —Por las gruesas persianas, podía ver que el cielo había oscurecido.
—¿Qué cosas, Kyle?
—Necesito un ordenador con Internet. Sé que te preocupa que cometa alguna locura, como llamar a la prensa para que vengan aquí y me saquen una foto. Que les diga que soy tu hijo. Pero no voy a hacerlo... si haces lo que te pido. Sólo quiero sentir que soy parte del mundo, y tal vez… no sé, tal vez unirme a un e-grupo o algo así. —Eso sonó tan poco convincente que casi tuve que cubrirme los oídos contra su patetismo.
—Bien, bien, me ocuparé de ello.
—Segundo, quiero un tutor.
—¿Un tutor? Apenas si eras un estudiante mediocre antes.
—Ahora es diferente. Ahora no tengo nada más que hacer.
Papá no contestó, así que continúe.
—Además, ¿y si logró salir de esta? Quiero decir, me quedé así en un día. Tal vez otro día, estaré mejor. Tal vez la bruja cambie de idea y me transforme otra vez. —Dije todo eso aun cuando sabía que no iba a pasar, y él no me creyó. En el fondo de mi mente, aún creía que quizás podría encontrar a alguien, una chica, tal vez en la red. Por eso quería el ordenador. En realidad no entendía por qué quería un tutor. Papá tenía razón... había odiado la escuela. Pero ahora que estaba fuera de mi alcance, la anhelaba. Además, un tutor sería alguien con quien hablar.
—Me parece que debería continuar con mis estudios.
—Bien. Buscaré a alguien. ¿Qué más?
Inspiré profundamente.
—La tercera cosa es que no quiero que me visites.
Lo dije porque ya sabía que no lo haría. Papá no quería verme de todos modos. Lo había dejado completamente claro. Si venía, sería porque sentía que tenía que hacerlo. No quería eso, sentarme allí, esperando a ver si llegaba y llevarme una decepción cada día que no lo hiciera.
Esperé a ver si protestaba, si por lo menos fingía ser un buen padre.
—Bien —dijo—. Si es lo que quieres, Kyle.
Típico.
—Es lo que quiero.
Colgué antes de que poder cambiar de idea y suplicarle que viniera.

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


Última edición por Gemma el Jue Dic 02, 2010 6:11 pm, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Alex Flinn - Beastly   Jue Dic 02, 2010 5:37 pm

2


Papá fue rápido. El tutor apareció una semana después.
―Kyle ―Noté que Magda había dejado de llamarme señor Kyle desde que le había gritado. Eso la hacía un poco menos irritante―. Éste es Will Fratalli. Es profesor.
El tipo que estaba con ella era alto, a finales de la veintena, un empollón total. Llevaba con él un perro, un labrador amarillo, y vestía vaqueros desgastados, demasiado holgados para quedarle bien pero no lo suficientemente grandes como para ser guays, y una camisa azul de botones. Obviamente de escuela pública, y ni siquiera una escuela pública guay. Se adelantó un paso.
―Hola, Kyle.
No huyó gritando al verme. Eso era un punto a su favor. El lado negativo era que no miraba hacia mí. Parecía como si mirara a un lado.
―¡Aquí! ―Agité las manos―. Esto no va funcionar si no puedes ni siquiera mirarme.
El perro dejó escapar un fuerte gruñido.
El tipo... Will... rió.
―Eso puede ser un poco difícil.
―¿Por qué? ―exigí saber.
―Porque soy ciego.
Oh.
―¡Siéntate, Piloto! ―dijo Will. Pero Piloto se estaba paseando, negándose a sentarse.
Esto era un universo absolutamente paralelo. Mi padre había ido y encontrado... o más probablemente, había hecho que su secretaria encontrara... un tutor ciego, así sería incapaz de ver lo feo que era yo.
―Oh, guau, lo siento. ¿Este es… es tu perro? ¿Vivirá aquí? ¿Vivirás tú aquí?
Nunca antes había conocido a una persona ciega, aunque los había visto en el metro.
―Sí ―Will gesticuló hacia el perro―. Este es Piloto. Ambos debemos vivir aquí. Tu padre fue inflexible al respecto.
―Apuesto a que sí. ¿Qué te ha dicho sobre mí? Lo siento. ¿Quieres sentarte? ―Cogí su brazo.
Él lo apartó de un tirón.
―Por favor, no hagas eso.
―Lo siento. Sólo intentaba ayudar.
―No se agarra a la gente. ¿Te gustaría que yo te agarrara? Si quieres ofrecer asistencia, pregunta a la persona si la necesita.
―Vale, vale, lo siento. ―Esto estaba siendo un gran comienzo. Pero necesitaba llevarme bien con este tipo―. ¿La necesitas?
―Gracias, no. Puedo arreglármelas.
Usando un bastón en el que yo tampoco había reparado, se abrió paso alrededor del sofá y se sentó. El perro continuó mirándome, como si creyera que yo era una especie de animal que podría atacar a su dueño. Dejó escapar otro fuerte gruñido.
―¿Te dice a dónde ir? ―pregunté. No estaba asustado. Sabía que si el perro me mordía, simplemente me curaría. Me agaché y miré directamente a los ojos del perro. Estaba bien, pensé. El perro se sentó, después se tendió. Me miraba, pero había dejado de gruñir.
―En realidad no. Encuentro mi propio camino, pero si estoy a punto de bajar un tramo de escaleras, él deja de caminar.
―Nunca he tenido un perro ―dije, pensando cuan tonto sonaba eso después de decirlo. Pobre niño rico de Nueva York.
―No tendrás este tampoco. Es mío.
―Comprendo. ― Strike dos―. Tranqui. ―Me senté en la silla opuesta a Will. El perro continuaba mirándome, pero la mirada era diferente, como si estuviera intentando resolver si yo era un animal o un hombre―. ¿Qué te contó mi padre sobre mí?
―Dijo que eras un inválido que necesitaba enseñanza en casa para mantenerse al día en sus estudios. Eres un estudiante muy serio, según tengo entendido.
Me reí.
―Inválido, ¿eh?
Inválido era acertado. Como en in-válido. No válido.
―¿Mencionó qué enfermedad tengo?
Will se removió en su asiento.
―En realidad, no. ¿Hay algo que querrías discutir?
Asentí con la cabeza antes de comprender que él no podía verme.
―Algo que podrías querer saber. Mira, la cuestión es que estoy perfectamente sano. Simplemente soy un monstruo.
Las cejas de Will se alzaron ante la palabra monstruo, pero no dijo nada.
―No, de verdad. En primer lugar, tengo pelo por todo el cuerpo. Pelo espeso como el de un perro. También tengo colmillos, y garras. Esos son mis puntos malos. El bueno es que parezco estar hecho de teflón. Me cortas, y me curo. Podría ser un superhéroe, sólo que si alguna vez intentara salvar a alguien de un edificio en llamas, al echar una mirada a mi rostro correrían gritando hacia las llamas.
Me detuve. Will todavía no respondía, sólo me miraba como si pudiera verme mejor que los demás, como si pudiera ver cómo solía ser yo.
Finalmente, dijo:
―¿Has terminado?
¿Si he terminado? ¿Quién hablaba así?
―¿A qué te refieres?
―Soy ciego, no estúpido. No vas a quedarte conmigo. Tenía la impresión… tu padre dijo que querías un tutor. Si no es ese el caso…
Se puso de pie.
―¡No! No lo has pillado. No estoy intentando tomarte el pelo. Lo que digo es cierto. ―Miré al perro―. Piloto lo sabe. ¿No te das cuenta del modo tan extraño en que ha estado actuando? ―Extendí mi brazo hacia Will. El perro dejó escapar otro gruñido, pero le miré a los ojos, y se detuvo―. Aquí. Toca mi brazo.
Me subí la manga de la camisa, y Will tocó mi brazo. Retrocedió.
―¿Ese es tu… no es un abrigo que lleves puesto o algo así?
―Siéntelo. Sin costuras. ―Giré el brazo, para que pudiera palpar―. No puedo creer que no te lo dijera.
―Puso algunas condiciones bastante… extrañas para mi empleo.
―¿Cómo qué?
―Me ofreció un salario enorme y el uso de una tarjeta de crédito para todos los gastos... no puedo decir que me opusiera a eso. Me exigió vivir aquí. El salario sería pagado a través de una corporación, y nunca debía preguntar quién era él o por qué me había contratado. Se me pidió que firmara un contrato de tres años, extinguible a su voluntad. Si me quedaba tres años, él pagaría mis préstamos estudiantiles y me enviaría a un programa de doctorado. Finalmente, tenía que aceptar no contar mi historia a los medios ni escribir un libro. En realidad asumí que eras una estrella de cine.
Me reí de eso.
―¿Te dijo quién era él?
―Un hombre de negocios, dijo.
―¿Y no creyó que yo te lo diría? Hablaremos ―dije―. Es decir, asumiendo… ¿todavía quieres trabajar aquí, ahora que sabes que no soy una estrella de cine, que sólo soy un monstruo?
―¿Quieres que trabaje aquí?
―Sí. Eres la primera persona con la que he hablado en tres meses aparte de los médicos y el ama de llaves.
Will asintió con la cabeza.
―Entonces quiero trabajar aquí. En realidad estaba por dejarlo cuando creía que eras una estrella de cine, pero necesitaba el dinero―. Extendió su mano. La cogí. ―Me alegro de trabajar contigo, Kyle.
―Kyle Kingsbury, hijo de Rob Kinsbury. ―Estreché su mano, disfrutando de su expresión sorprendida―. ¿Dices que mi padre te dio una tarjeta de crédito?

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


Última edición por Gemma el Jue Dic 02, 2010 6:15 pm, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Alex Flinn - Beastly   Jue Dic 02, 2010 5:38 pm

3


Hay que decir que Will y yo nos hicimos amigos durante la semana siguiente, a costa de la tarjeta de crédito de papá. Pedimos libros primero, porque yo era un estudiante serio ahora. Libros de texto, pero novelas también, y versiones en Braille para Will. Era bastante guay verlo leer con las manos. Compramos muebles y una radio por satélite para la habitación de Will. Intentó decir que no deberíamos gastar tanto, pero no discutió con mucha insistencia.
Se lo conté todo a Will acerca de Kendra y la maldición.
—Ridículo —dijo—. No existen las brujas. Será una enfermedad.
—Eso lo dices porque no puedes verme, si pudieras creerías en las brujas.
Le dije cuánto necesitaba encontrar un amor verdadero para romper la maldición. Incluso aunque dijo que no, creo que finalmente comenzó a creerme.
—He elegido un libro que creo te gustará. —Will señaló a la mesa. Cogí el libro, El Jorobado de Notre-Dame.
—¿Estás loco? Tiene, como, quinientas páginas.
Will se encogió de hombros.
—Échale un vistazo, tiene mucha acción. Si resulta que no eres lo suficientemente inteligente como para leerlo, entonces buscaremos otra cosa.
Pero lo leí. Las horas y los días pasaban y yo leía. Me gustaba leer en las habitaciones de la quinta planta. Había un sofá antiguo que empujé hasta la ventana. Me quedaba sentado durante horas, algunas veces leyendo, otras observando el paso de la gente de camino a la estación de metro o yendo de compras, la gente de mi edad yendo a la escuela o haciendo novillos. Sentía como si los conociera a todos.
Pero también leía acerca de Quasimodo, el jorobado, que vivía en la catedral de Notre-Dame. Por supuesto, sabía por qué Will había sugerido el libro, porque Quasimodo era como yo, encerrado lejos de todo. Y en mi habitación de la quinta planta, mirando por encima de la ciudad, me sentía como él. Quasimodo observaba a los parisinos y a una bella chica gitana, Esmeralda, que bailaba abajo a lo lejos. Yo observaba Brooklyn.
—Ese autor, Víctor Hugo, debe haber sido un tipo divertido —le dije a Will en una de nuestras tutorías—. Creo que me hubiera gustado irme con él de fiesta.
Estaba siendo sarcástico. El libro era absolutamente deprimente, como si el autor odiara a la gente.
—Era subversivo —dijo Will.
—¿Por qué? ¿Porque hizo que el cura fuera el malo, y que el feo fuera el bueno?
—Eso es parte de la cuestión. Mira, tú eres lo suficientemente listo como para leer este libro tan largo.
—No es un libro difícil —sabía lo que Will estaba intentando hacer... animarme a leer algo más difícil aún. Aun así, sonreí para mí mismo. Nunca me había considerado inteligente. Algunos de mis profesores decían que lo era, pero que no tenía buenas calificaciones porque no me "esforzaba" demasiado, una de esas cosas que dicen los profesores y que te crean problemas con tus padres. Pero quizás fuera cierto. Me pregunté si quizás el ser feo me hacía más inteligente. Will decía que cuando la gente es ciega, los otros sentidos... como el oído y el gusto... se hacen más fuertes para compensar. ¿Será posible que sea más inteligente para compensar mi monstruosidad?
Normalmente, leía por las mañanas, y hablábamos por las tardes. Will me llamaba alrededor de las once.
Un sábado, no me llamó. No me di cuenta al principio porque estaba leyendo una parte importante del libro, donde Quasimodo rescata a Esmeralda de la ejecución, después se la lleva a la catedral gritando "¡Santuario! ¡Santuario!". Pero aunque Quasimodo rescata a Esmeralda, ella ni siquiera puede mirarlo. Es demasiado feo.
¡Hablando de depresión! He oído que el reloj marca las doce. Decidí bajar.
—¡Arriba, Will! ¡Es el momento de adquirir sabiduría!
Pero Magda se encontró conmigo en el rellano de la tercera planta.
—No está aquí, Kyle, tenía una cita muy importante. Dijo que te dijera que se tomaba el día libre.
—Mi vida entera es un día libre.
—Volverá pronto.
Ya no me apetecía leer, así que después del almuerzo, me conecté a internet. La semana pasada había encontrado ese maravilloso portal donde puedes ver la tierra desde un satélite. Desde entonces, he encontrado el Empire State Building, Central Park y la estatua de La Libertad. He encontrado mi casa. ¿No sería guay encontrar Notre Dame en París? Escojo Nueva York otra vez, desplazándome desde el Empire State Building hasta Saint Patrick. ¿Sería Notre Dame tan grande como Saint Patrick? De verdad, necesitaba un atlas y una guía de viaje. Pedí una online.
Entonces, ya que estaba conectado y no tenía nada que hacer, visité MySpace.com. Había oído hablar de él a la gente de la escuela que se conectaba online. Quizás pudiera conocer a alguien así, hacer que se enamorara de mí en el Messenger, y arreglar una delicada explicación sobre la cuestión bestia más tarde.
Entré en MySpace y busqué chicas. Todavía tenía mi perfil de cuando era un Kyle normal. Nunca había intentado conocer a nadie por MySpace con anterioridad, nunca había tenido que hacerlo. Entonces añadí unas pocas fotos más, un poquito más de descripción, y contesté todas las preguntas sobre mis intereses (hockey), película favorita (Orgullo y Prejuicio... Sloane me había obligado a verla y yo había odiado cada minuto, pero sabía que a las chicas les gustaban estas cosas), y héroes (mi padre, por supuesto... sonaba sensible). A la pregunta ¿qué buscas? Contesté "mi amor verdadero", porque era la pura verdad.
Comencé a buscar. No había una categoría para mi edad, por lo que escogí entre 18 y 20, ya que sabía que todo el mundo mentía sobre la edad. Obtuve setenta y siete perfiles.
Cliqué en algunos. Unos cuantos se convirtieron en páginas de sexo de pago. Intenté evitar todos los que contenían la palabra perversión, pero finalmente, encontré uno que parecía normal. El nombre era Shygrrl23, pero el perfil estaba vacío excepto por esto:

Se me considera un tipo raro de chica. No creo que haya realmente nadie como yo ahí fuera. Mido 1,58, rubia, ojos azules. Bueno, puedes ver las fotos. Me gusta bailar y estar con mis amigos. Me gusta la gente que tiene los pies en el suelo, también me gusta ir de fiesta. Voy a UCLA, dónde estudio para ser actriz. Me gusta divertirme y vivir la vida intensamente…

Miré al espejo.
–Muéstrame a Shygrrl23 —le dije.
La imagen mostró una clase y se centró en una chica... una chica que claramente no tenía ni un segundo más de doce años. Pulsé el botón escape del teclado.
Cliqué en otro perfil, y en otro. Intenté escoger perfiles que estuvieran en otro estado, porque así no tendría que quedar demasiado pronto. Después de todo, ¿qué iba a decirles: “¿Soy la bestia con la flor amarilla en la solapa?” “Tengo dos años para enamorarme y hacer que alguien se enamore de mí”.
—Muestra a Stardancer112—ordené al espejo.
Unos catorce.
Durante las siguientes tres horas, navegué por MySpace y por Xanga. En realidad circular sería un término más acertado. Los siguientes perfiles que miré resultaron ser:
Un ama de casa cuarentona que pedía una foto desnudo.
Un viejo.
Una niña de 10 años.
Un agente de policía.
Todos decían tener mi edad y ser mujeres. Tenía la esperanza de que el policía estuviera allí para intentar atrapar a los demás pervertidos. Escribí una alerta a la niña de diez años, y me respondió gritando que yo no era su madre.
Magda entró con la aspiradora.
—Ah, no sabía que estabas aquí, Kyle. ¿Puedo aspirar la habitación?
—Claro, sólo estoy en internet. —Sonreí—. Intentando conocer a una chica.
—¿Una chica? —Se acercó y miró la pantalla—. Ah —Frunció el ceño o algo así, y pensé que no estaba seguro de si ella sabía lo que era una sala de chat, o qué era internet ya que estábamos—. Bien, estaré callada. Gracias.
Miré por ahí un poco más. Había unas pocas personas que parecían normales, pero ninguna de ellas estaba online. Volvería más tarde.
Después pasé otra media hora en Google buscando palabras como bestia, transformación, hechizo, maldición... ya sabes, sólo para ver si este tipo de cosas le habían pasado a alguien más fuera de los cuentos de Grimm o Shrek. Encontré la website más extraña dirigida por alguien llamado Chris Anderson, con una lista de chats, incluyendo uno de gente que se ha transformado en otras cosas. Con toda probabilidad sería un grupito de adolescentes, lleno del tipo de gente al que le gusta escribir fanfics de Harry Potter. De todas formas, decidí volver allí otro día.
Finalmente, me desconecté. Había oído a Will volver horas antes, pero no había subido a hablar conmigo.
—¡Will, el día libre ha terminado! —grité.
Ninguna respuesta. Comprobé las demás plantas. Ni rastro de Will. Finalmente, volví a mi propio apartamento.
—Kyle, ¿eres tú?—Su voz venía del jardín. Yo no había estado allí desde el primer día. Era demasiado deprimente mirar la valla de dos metros veinte que papá había puesto para que la gente no me viera, así que mantenía las cortinas cerradas.
Pero Will estaba fuera.
—¿Un poco de ayuda, Kyle?
Me acerqué a fuera. Will estaba rodeado de macetas y plantas, tierra y palas. De hecho, estaba atrapado contra el muro por una enorme bolsa de basura.
—¡Will, menuda pinta! —grité a través de la puerta de cristal.
—Yo no puedo decir que pinta tienes tú —dijo—. Pero si te ves como suenas, pareces un gilipollas. Por favor, ayúdame.
Salí y le ayudé a levantar la bolsa de tierra. Se desparramó por todos sitios, la mayor parte sobre Will.
—Perdón.
Entonces fue cuando vi que había estado plantando rosales, docenas de ellos. Rosas en cada parterre y maceta; y rosas trepadoras en enrejados. Rojas, amarillas, rosas, y lo peor de todo, rosas blancas que me recordaban la que había acabado siendo la peor noche de mi vida. No quería mirarlas, y aún así me acerqué más. Extendí el brazo para tocar una. Salté. Una espina. Mis garras salieron. Como en El león y el ratón, pensé. Busqué la espina y ésta salió. El agujero se curó.
—¿Qué pasa con las rosas? —dije.
—Me gusta la jardinería y como huelen las rosas. Estoy cansado de que te escondas tras las cortinas. He pensado que quizás un jardín alegre las cosas. He decidido aceptar tu consejo de gastar el dinero de tu padre.
—¿Cómo sabes que las cortinas están cerradas?
—Una habitación está fría cuando todo está cerrado y vacío. No has visto el sol desde que estas aquí.
—¿Crees que plantar algunas flores cambiará algo? —Le di un puñetazo a un rosal, que se vengó arañándome la mano—. Seguro, seré como los de uno de esos reality shows…”La vida de Kyle era vacía y desesperada. Entonces un regalo de rosas lo cambió todo…” ¿eso es lo que piensas?
Will sacudió la cabeza.
—A todo el mundo le viene bien un poco de belleza…
—¿Qué sabes tú de belleza? No me conoces de nada.
—No siempre he sido ciego. Cuando era pequeño mi abuela tenía un jardín de rosas. Me enseñó cómo cuidarlas. “Una rosa puede cambiar tu vida”, solía decir. Murió cuando yo tenía doce años. Fue el mismo año que empecé a perder la vista.
—¿Empezaste? Pero yo pensaba… sí, una rosa puede cambiar tu vida.
—Al principio, no podía ver por las noches. Después llegó la visión periférica restringida que me volvió loco porque ya no podía jugar al beisbol, lo cual daba asco porque era bastante bueno. Finalmente, apenas podía ver en absoluto.
—Guau, eso debió ser realmente aterrador.
—Gracias por la simpatía, pero los reality shows no son para mí. —Will olisqueó una rosa roja—. Su olor me recuerda esa época. Puedo verlas en mi mente.
—Yo no huelo nada.
—Inténtalo cerrando los ojos.
Lo hice. Él me tocó el hombro, guiándome hacia las flores.
—Vale, ahora huele.
Inhalé. Tenía razón. El aire estaba lleno de la fragancia de las rosas. Pero eso me llevó de vuelta al olor de esa noche. Pude verme a mí mismo sobre el escenario con Sloane, después de vuelta en mi habitación con Kendra. Sentí mi estómago revolverse. Di un paso atrás.
—¿Cómo supiste cuales comprar? —Mis ojos seguían cerrados.
—Encargué lo que quería y esperé lo mejor. Cuando vino el repartidor, las clasifiqué por colores. Puedo ver un poco los colores.
—¿Ah, sí? —Todavía tenía los ojos cerrados—. ¿De qué color son éstas entonces?
Will se alejó de mí.
—Esas son las de la maceta con la cara de Cupido.
—¿Pero cuál es su color?
—Las que están en la maceta de Cupido son blancas.
Abrí los ojos. Blancas. Las rosas que habían despertado recuerdos tan fuertes eran blancas. Recordé a Magda diciendo: “Los que no saben cómo ver las cosas preciosas de la vida nunca serán felices”.
—¿Quieres ayudar a plantar el resto? —preguntó Will.
Me encogí de hombros.
—Hay que hacerlo.
Will tuvo que mostrarme cuanta tierra poner en las macetas, fertilizante, musgo y turba.
—¿El chico de ciudad nunca ha hecho esto antes? —se burló.
—La florista entregaba un ramo cada semana.
Will rió y luego dijo.
—Lo dices en serio.
Apreté la maceta de plástico para soltar la tierra como Will me había mostrado, después levanté la planta y la puse en su lecho.
—A Magda le gustaban las rosas blancas.
—Deberías llevarle algunas.
—No sé.
—En realidad, fue ella quien sugirió lo del jardín. Me dijo que pasabas las mañanas en la planta alta mirando a través de la ventana. “Como una flor, buscando el sol”, eso es lo que dijo. Está preocupada por ti.
—¿Por qué debería estarlo?
—No tengo idea, quizás tiene un corazón amable.
—No creo. Es porque cobra por ello.
—Cobra tanto si eres feliz como si no, ¿verdad?
Tenía razón. No tenía sentido. Nunca había sido nada más que grosero con Magda, pero aquí estaba ella, haciendo tareas extra para mí, tanto como Will.
—No hay problema. —Pateó la bolsa de fertilizante en mi dirección, para recordarme qué era lo que se suponía que tenía que poner a continuación.



Más tarde, recogí tres rosas blancas y se las llevé a Magda. Tenía intención de dárselas, pero cuando subí las escaleras me sentí estúpido. Así que las dejé junto a los fogones, dónde ella haría la cena más tarde. Tenía la esperanza de que supiera que se las había llevado yo, no Will. Pero cuando bajó para traerme la bandeja, fingí estar en el baño y le grité que la dejara junto a la puerta.

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


Última edición por Gemma el Jue Dic 02, 2010 6:15 pm, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Alex Flinn - Beastly   Jue Dic 02, 2010 5:38 pm

4


Esa noche, por primera vez desde que me mudé a Brooklyn, salí a la calle. Esperé hasta la noche, y aunque estábamos a principios de octubre, llevaba puesto un abrigo grueso con capucha, que me coloqué sobre la cara. Envolví una bufanda alrededor de mi barbilla y mejillas. Caminé pegado a los edificios, girando para que la gente no me viera, escondiéndome en callejones para evitar acercarme demasiado a alguien. No debería tener que hacer esto, pensé. Soy Kyle Kingsbury. Soy alguien especial. No debería verme reducido a andar a hurtadillas por callejones, escondiéndome detrás de los contenedores de basura, esperando a que algún desconocido grite, “Monstruo”. Debería estar con la gente. Aún así, me escondí y me agaché y anduve a escondidas y afortunadamente pasé desapercibido. Eso fue lo más extraño. Nadie me vio, ni siquiera los que parecían mirarme directamente. Irreal.
Sabía dónde quería ir. Gin Elliott, de mi clase en Tuttle, celebraba las fiestas más populares en casa de sus padres en el SoHo cuando estos estaban fuera. Había estado observando el espejo, así que sabía que estarían fuera este fin de semana. No podía ir a la fiesta... no como un desconocido, y desde luego no como yo mismo, como Kyle Kingsbury reducido a la nada.
Pero creí que tal vez, sólo tal vez, podría quedarme fuera de la fiesta y ver a la gente entrando y saliendo. Podía observarlos desde Brooklyn, claro. Pero quería estar allí. Nadie me reconocería. Mi único riesgo era que si alguien me veía, sería capturado, tratado como un monstruo, tal vez me convertiría en una criatura del zoológico. No era un riesgo pequeño. Pero mi soledad me hizo afrontarlo. Podría hacerlo.
Y aún así, la gente pasaba junto a mí, parecía mirarme, pero sin verme.
¿Me atrevería a coger el metro? Me atreví. Era el único modo. Encontré la estación que había visto tantas veces desde mi ventana, y de nuevo volvió a mí la idea de que me metieran en un zoológico y que mis amigos fueran allí de excursión para verme, compré un bono de metro y esperé al siguiente tren.
Cuando llegó, no estaba abarrotado. La hora punta había pasado. A pesar de todo, me senté separado de los demás pasajeros, cogiendo el peor asiento en la parte de atrás. Miré por la ventana. Aun así, una mujer de un asiento cercano se apartó cuando me senté. La observé, reflejada en el cristal, cuando pasó a mi lado, conteniendo el aliento. Hubiera podido ver mi reflejo animal si hubiese mirado. Pero no lo hizo, simplemente continuó, dando bandazos contra el movimiento del tren, arrugando la nariz como si oliera algo desagradable. Se fue a la parte más lejana del vagón a sentarse, pero no dijo nada.
Entonces lo entendí. ¡Por supuesto! Hacía calor. Con mi bufanda y mi grueso abrigo, parecía un indigente. Eso es lo que creían que era, la gente en la calle y en el tren. Por eso no me habían mirado. Nadie miraba a los indigentes. Era invisible. Podría caminar por las calles, y mientras mantuviera la cara algo escondida, nadie repararía en mí. Era libre, en cierto modo.
Envalentonado, miré a mi alrededor. Bastante seguro, nadie me miraba a los ojos. Todo el mundo miraba sus libros, o a sus amigos, o simplemente… a otro lado.
Llegué a la calle Spring y salí, no tan cuidadosamente esta vez. Me abrí paso por las calles más iluminadas, ajustándome la bufanda alrededor del cuello, ignorando la sofocante sensación, y quedándome a un lado. Mi mayor miedo era que Sloane me viera. Si hubiera cometido el error de hablar de mí a alguien, seguramente se habrían burlado de ella. Y por tanto estaría deseosa de señalarme, para que supieran que no mentía.
Llegué al apartamento de Gin. Tenía portero, así que no podía ir por el vestíbulo. De todos modos no quería, no quería tratar con la luz, las caras, el hecho de que la fiesta se estuviera celebrando sin mí, como si yo no importara. Había un gran macetero junto a la puerta. Esperé hasta que no hubo nadie cerca, luego me deslicé debajo, poniéndome cómodo. Un perfume familiar llenaba el aire, y levanté la mirada hacia la planta. Will habría estado orgulloso de mí por notarlo.
La fiesta probablemente habría empezado alrededor de las ocho, o incluso a las nueve, los últimos estaban entrando. Yo miraba como si la fiesta fuera un programa de cámara oculta, viendo cosas que se suponía no debía ver, chicas sacándose la ropa interior de sus traseros, o tomando una última dosis de algo antes de entrar en el edificio, tipos hablando de lo que tenían en los bolsillos y que usarían más tarde. Podría haber jurado que algunos de mis amigos miraron hacia mí, pero nadie me vio. Nadie gritó, “¡monstruo!” A nadie siquiera parecía importarle. Estaba bien, pero mal al mismo tiempo.
Y entonces llegó ella. Sloane. Tenía los labios pegados a Sullivan Clinton, uno de los chicos de último año, en un gran Despliegue Público de Afecto mostrado ante mis ojos como una película clasificada para mayores. Podían hacerlo delante de mí porque yo era, una vez más, invisible. Comencé a preguntarme si tal vez en realidad lo era. Finalmente, entraron.
Así fue cómo pasó la noche. La gente venía. La gente se iba. Alrededor de medianoche, cansado y demasiado acalorado, pensé en largarme. Pero entonces fue cuando oí una voz familiar a unos pasos por encima de mi cabeza.
—Una fiesta salvaje, ¿eh? —Era Trey.
Estaba con otro antiguo amigo mío, Graydon Hart.
—La mejor —dijo Graydon—. Mejor aún que la del año pasado.
—¿Cuál fue la del año pasado? —dijo Trey—. Probablemente estoy demasiado hecho polvo como para recordarlo.
Me acuclillé más aún, deseando que se fueran. Entonces oí mi nombre.
—Ya sabes —dijo Graydon—. El año pasado, cuando Kyle Kingsbury trajo a esa guarra que se pasó la mitad de la noche con la mano en sus pantalones.
Trey se rió.
—Kyle Kingsbury, un nombre del pasado. El bueno de Kyle.
Me sentí a mí mismo sonreír y acalorarme más aún en mi largo abrigo.
—Sí, ¿qué habrá sido de él? —dijo Graydon.
—Se fue a un internado.
—Supongo que pensaba que era demasiado bueno para nosotros, ¿eh?
Me quedé mirándolos, especialmente a Trey, esperando que me defendiera.
—No me sorprendería —dijo Trey—. Siempre pensó que era muy bueno cuando estaba aquí: el señor... Mi-Padre-da-las-noticias”.
—Qué gilipollas.
—Sí. Me alegro de que el tipo se fuera —dijo Trey.
Aparté la cara de ellos. Finalmente, se marcharon.
Mi cara, mis orejas ardían. Todo había sido una mentira... mis amigos en Tuttle. Mi vida entera. Qué diría la gente si me viera ahora... me habían odiado incluso cuando era guapo. Aún no sé cómo llegué a casa. Nadie reparó en mí. A nadie le importó. Kendra había tenido razón, en todo.

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


Última edición por Gemma el Jue Dic 02, 2010 6:18 pm, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Alex Flinn - Beastly   Jue Dic 02, 2010 5:39 pm

5


Estaba en MySpace otra vez.
—Muéstrame a Angelbaby1023 —le dije al espejo.
En lugar de eso, me mostró la cara de Kendra.
—No funcionará, lo sabes.
—¿Qué estás haciendo aquí?
—Liberándote de tus delirios. No funcionará, intentar conocer a alguien a través de la red, encontrar el amor de esa manera. No funcionará.
—¿Por qué diablos no? Quiero decir, está claro que algunos fingen, pero no todos pueden...
—No puedes enamorarte a través de un ordenador. No es amor verdadero.
—La gente se conoce a través de la red todo el tiempo. Incluso se casan.
—Una cosa es conocer gente en la red, luego conocerse en persona y enamorarse. Otra totalmente distinta es llevar una relación completa en la red, convencerte a ti mismo de que te has enamorado a treinta estados de distancia…
—¿Cuál es la diferencia? Tú crees que la apariencia no debería importar. Con Internet, realmente es así. La personalidad lo es todo. —Entonces descubrí cual era su problema—. Estás disgustada porque he encontrado una solución a tu maldición, una forma de conocer gente sin que se queden alucinados por lo que le has hecho a mi aspecto.
—Eso no es así. Te hechicé para darte una lección. Si la aprendes, genial. No te aconsejo para fastidiar; estoy intentando ayudarte. Pero esto no funcionará.
—¿Pero por qué?
—Porque no puedes enamorarte de alguien a quien no conoces. Ese perfil tuyo está lleno de mentiras.
—Leíste mi correo electrónico. No va eso contra la....
—Me encanta salir e ir de fiesta con mis amigos...
—¡Basta!
—Mi padre y yo estamos realmente unidos...
—¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállate! —Me cubrí los oídos, pero sus palabras todavía me perseguían.
Quise romper el espejo, el monitor del ordenador, cualquier cosa, pero era porque sabía que era verdad. Yo sólo quería alguien que me amara, alguien que rompiera la maldición. Pero todo era inútil. Si no podía conocer a alguien en la red, ¿cómo podría hacerlo?
—¿Entiendes, Kyle? —La voz amortiguada de Kendra penetró en mis pensamientos. Aparté la mirada, y me negué a contestar. Sentí como mi garganta se tensaba, y no quería que ella lo oyera.
—¿Kyle?
—Lo he captado —rugí—. ¿Ahora podrías por favor dejarme solo?


_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


Última edición por Gemma el Jue Dic 02, 2010 6:19 pm, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Alex Flinn - Beastly   Jue Dic 02, 2010 5:39 pm

6


He cambiado mi nombre.
Ya nunca más seré Kyle. No quedaba nada de Kyle. Kyle Kingbury estaba muerto. No quería su nombre nunca más.
Busqué el significado de Kyle en la red y eso me remató. Kyle significa "guapo". Yo no lo era. Busqué un nombre que significara “feo”, Ugly (¿quién llamaría así a su hijo?), pero finalmente me fijé en el de Adrian, que significaba "el oscuro". Ese era yo, el oscuro. Todo el mundo, entiéndase Magda y Will, me llamaba Adrian ahora. Yo era la oscuridad.
Vivía en la oscuridad también. Comencé a dormir de día, recorriendo las calles y usando el metro por las noches cuando nadie podía verme realmente. Terminé el libro del jorobado (todo el mundo moría) y ahora estaba leyendo El Fantasma de la Ópera. En el libro, al contrario que en la estúpida versión musical de Andrew Lloyd Webber, el Fantasma no era un romántico perdedor incomprendido. Era un asesino que aterrorizaba durante años la Casa de la Ópera antes de secuestrar a una joven cantante y forzarla a ser la amante que se le había negado.
Lo entendía. Sabía lo que significaba estar desesperado. Sabía lo que era acechar en la oscuridad, buscando un poco de esperanza y no encontrar nada. Sabía lo que significaba estar tan solo que podrías matar por ello.
Deseaba tener una Casa de la Ópera. Deseaba tener una catedral. Deseaba poder trepar hasta lo alto del Empire State Building como King Kong. Sin embargo, sólo tenía libros, libros y el anonimato de las calles de Nueva York con sus millones de personas estúpidas e ignorantes. Acechaba en los callejones, detrás de los bares, a las parejas que iban allí a hacerlo. Oía sus gruñidos y sus suspiros. Cuando veía a una pareja en esas, me imaginaba que yo era el hombre, que las manos de la chica estaban sobre mí, su aliento cálido en mi oreja, y más de una vez, pensé en poner mis garras en el cuello del hombre, matarlo, y llevarme a la chica a mi guarida secreta y convertirla en mi amante quisiera ella o no. Nunca lo habría hecho, pero me asustaba el hecho de pensarlo siquiera. Tenía miedo de mí mismo.
—Adrian, tenemos que hablar.
Estaba todavía en la cama cuando entró Will. Había estado mirando por la ventana al jardín que él había plantado, con los ojos entrecerrados.
—La mayoría de las rosas están muertas, Will.
—Eso es lo que les pasa a las flores. Es octubre. Pronto desaparecerán hasta la primavera.
—Sabes, las ayudo. Cuando veo una que se pone marrón pero no cae, pues la ayudo. Las espinas no me molestan mucho. Me curo rápidamente.
—Así que hay algunas ventajas, entonces.
—Sí. Creo que está bien ayudarlas a morir. Cuando ves a algo luchando así, no debería sufrir. ¿No crees?
—Adrian...
—A veces desearía que alguien me ayudara así. —Pude ver a Will mirándome fijamente—. Pero hay algunas como la rosa roja, que se aferran todavía a la rama. No se caen. Esas me molestan.
—Adrian, por favor.
—¿No querías hablar de las flores? Creía que te gustaban las flores, Will. Fuiste tú quien las plantó.
—Me gustan las flores, Adrian. Pero ahora quiero que hablemos de nuestra relación de tutoría.
—¿Qué pasa con ella?
—No la tenemos. Me contrataron como profesor y últimamente lo único que significa eso es que recibo una enorme cantidad de dinero por quedarme aquí y mantenerme al día con mis lecturas.
—¿No te parece bien? —Fuera, la última rosa roja se balanceó con el viento que sopló repentinamente.
—No, no me lo parece. Aceptar dinero sin hacer nada a cambio es robar.
—Piensa que es una redistribución de riquezas. Mi padre es un maldito bastardo rico que no se merece lo que tiene. Tú eres pobre y te lo mereces. Es como ese tipo que robaba al rico para dárselo al pobre. Creo que hay un libro que trata de eso.
Vi a Piloto sentado a los pies de Will. Moví los dedos hacia él para intentar que viniera a mí.
— He estado estudiando en cierto modo. He leído El Jorobado, El Fantasma de la Ópera, Frankestein. Ahora estoy leyendo El retrato de Dorian Gray.
Will sonrió.
—Creo que ahí detecto una pauta.
—La pauta es la oscuridad, la gente que vive en la oscuridad. —Seguía moviendo los dedos hacia Piloto. El estúpido perro no venía.
—Tal vez si discutiéramos los libros. ¿Tienes alguna pregunta sobre…?
—El tipo ese, Oscar Wilde, ¿era homosexual?
—¿Ves? Ya sabía yo que tenías una intuición aguda, algo inteligente con lo que contribuir...
—No me tomes el pelo, Will. ¿Lo era?
—Y bien reconocido. —Will tiró del arnés de Piloto—. El perro no va a ir a ti, Adrian. Esta tan disgustado contigo como lo estoy yo, metido en la cama en pijama hasta la una de la tarde.
—¿Qué te hace pensar que estoy en pijama? —Lo estaba.
—Puedo olerte. El perro desde luego puede. Y ambos estamos disgustados.
—Vale. Me vestiré en un minuto. ¿Contento?
—Puede ser, particularmente si te das una ducha.
—Está bien, está bien. Pero cuéntame algo de Oscar Wilde.
—Fue llevado a juicio después de tener una aventura con el hijo de un lord. El padre del joven dijo que Wilde había obligado a su hijo a participar en la relación. Murió en prisión.
—Yo estoy en una prisión —dije.
—Adrian...
—Es cierto. Cuando eres un niño te dicen que el interior es lo que cuenta. Que las apariencias no importan. Pero no es cierto. Los tipos como Phoebus en El Jorobado, o Dorian, o el antiguo Kyle Kingsbury, ellos pueden molestar a las mujeres y salirse con la suya porque son guapos. Ser feo es como una especie de prisión.
—No creo que sea así, Adrian.
—Los ciegos tienen intuición. Puedes creerlo o no. Pero es cierto.
Will suspiró.
—Adrian, ¿podemos volver al libro?
—Las flores se están muriendo Will.
—Adrian. Si no dejas de dormir todo el día y me permites ser tu profesor, renunciaré.
Lo miré. Sabía que estaba molesto conmigo pero nunca pensé que se marcharía.
—Pero ¿adónde irías? —le dije—. Debe ser difícil para ti encontrar un trabajo cuando eres… quiero decir, eres...
—Es difícil. La gente cree que uno no puede hacer cosas y no quieren darte una oportunidad. Creen que tu problema es una desventaja. Una vez un tipo en una entrevista me preguntó: ¿Qué pasaría si tropezaras e hicieras daño a un estudiante? ¿Qué pasaría si el perro mordiera a alguien?
—Así que te ves reducido a ser profesor de un perdedor como yo.
No dijo ni sí ni no. Dijo:
—Estudié duro para poder trabajar, para no tener que ser mantenido por nadie. No puedo permitir que eso pase.
Estaba hablando de mi vida. Eso era lo que yo estaba haciendo, viviendo a costa de papá, siempre sería así si no podía encontrar una forma de romper el hechizo.
—Harás lo que tengas que hacer —dije—. Pero no quiero que te vayas.
—Hay una solución. Podemos volver a nuestras sesiones regulares de clase.
Asentí con la cabeza.
—Mañana. Hoy no, pero mañana. Hay algo que tengo que hacer hoy.
—¿Estás seguro?
—Sí. Mañana. Lo prometo.

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


Última edición por Gemma el Jue Dic 02, 2010 6:19 pm, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Alex Flinn - Beastly   Jue Dic 02, 2010 5:40 pm

7


Sabía que mis días de poder salir al mundo disminuían. Como hacía más frío, el llevar un abrigo parecía menos extraño, menos indigente. Cada vez con más frecuencia, alguien había comenzado a hacer contacto visual, y sólo mis reflejos rápidos me habían permitido darme la vuelta lo bastante rápido, así cuando el desconocido miraba de nuevo, sólo veían mi espalda y pensaban que mi cara de monstruo había sido sólo producto de su imaginación. No podía correr riesgos de ese tipo. Comencé a salir más tarde, cuando las calles y el metro estaban menos atestados, cuando había menos posibilidades de que me pillaran. Pero esto no me satisfacía. Deseaba formar parte de la vida de las calles. Y ahora estaba mi promesa a Will. No podía andar deambulando toda la noche y seguir estudiando al día siguiente. Y no podía permitir que Will se marchara.
Sería un invierno largo. Pero hoy sabía que podía salir sin miedo. Era un día del año en el que nadie me miraría dos veces. Halloween. Siempre me había gustado Halloween. Había sido mi día festivo favorito desde que tenía ocho años, y Trey y yo habíamos embadurnado de huevo la puerta del apartamento del Viejo Hinchey porque fue el único en todo el edificio que no se había apuntado al truco o trato... y nos habíamos salido con la nuestra porque éramos dos entre aproximadamente doscientos mil niños en la ciudad disfrazados de Spiderman. Y si había alguna duda de que era mi festividad favorita, se acabó cuando fui a mi primera fiesta de secundaria y me encontré rodeado por chicas de Tuttle disfrazadas de criadas francesas con medias de rejilla.
Y ahora seguiría siendo mi día festivo favorito, porque esta noche, por una vez, todo podría ser normal.
En realidad no creía que fuera a conocer a una chica que rompiera el hechizo. No de veras. Sólo quería charlar con una chica, tal vez bailar con ella y sostenerla entre mis brazos, aunque sólo fuera por una noche.



Estaba de pie delante de una escuela que celebraba una fiesta. Era la quinta fiesta con la que me había cruzado, pero las anteriores tenían carteles que decían: por favor, prohibido disfraces terroríficos. No quise arriesgarme a que consideraran mi cara demasiado grotesca. Esta debía ser una escuela privada porque los chicos parecían bastante limpios, pero no era una escuela como Tuttle, una escuela exclusiva. A través de la puerta del gimnasio, podía ver a la gente bailar en un ambiente tenuemente iluminado. Algunos estaban en grupos, pero mucho estaban solos. Fuera, una chica vendía las entradas, pero no comprobaba las identificaciones. La fiesta perfecta para colarse.
¿Entonces por qué no entraba?
Me quedé de pie a unos pasos de la vendedora de entradas, que iba vestida de Dorothy de El Mago de Oz excepto por el cabello color magenta y los tatuajes. Observé a la gente... sobre todo a las chicas... entrar. Nadie se fijó mucho en mí, eso estaba bien. Reconocí a los tipos habituales... las animadoras y los niños de papá con fideicomiso, los futuros políticos y los corrientes, los deportistas y los chicos que iban a la escuela sólo para meterse en problemas. Y la gente que no pertenecía a ningún grupo. Me apoyé en la puerta, mirándolos, durante un largo rato.
—Guay tu disfraz.
El DJ estaba poniendo “Monster Mash” y algunas personas comenzaron a bailar.
—¡Eh!, te estoy hablando a ti. Es un disfraz realmente guay.
Era la chica que vendía las entradas. Dorothy. La cosa se había despejado alrededor de ella, ya que todos habían entrado. Estábamos solos.
—Ah. Gracias. —Era la primera vez que hablaba con alguien de mi propia edad en meses—. El tuyo también está guay.
—Gracias. —Se rió y se puso de pie para que pudiera ver sus medias de redecillas—. Yo lo llamo “Definitivamente Ya No Estamos en Kansas”.
Me reí.
—¿Los tatuajes son auténticos?
—No, pero sí me teñí el pelo. Aún no le he contado a mi madre que durará un mes. Ella cree que es una laca. Será divertido en la fiesta del setenta y cinco cumpleaños de mi nana la próxima semana.
Me reí. No tenía mal aspecto y sus piernas estaban de muerte con esas medias.
—¿Entonces no entras?
Sacudí la cabeza.
—Se supone que he quedado aquí con alguien.
¿Por qué había dicho eso? Obviamente, había pasado la prueba. Esta chica creía que sólo llevaba un disfraz realmente elaborado. Debería haber comprado mi entrada y pasar.
—Ah —dijo, mirando su reloj—. Vale.
Aguanté allí otros quince minutos, observando. Ahora que le había dicho que estaba esperando a alguien, no podía cambiar mi historia, no podía entrar. Lo que debía hacer era irme, fingir que estaba dando un paseo, apresurar el paso y no volver, ir a otra parte. Pero algo... las luces, la música y el baile en el interior... hacían que deseara quedarme, aunque no pudiera entrar. Me gustaba estar fuera, en realidad. El aire era fresco sobre mi rostro.
—¿Sabes qué es lo que más me gusta de tu disfraz? —dijo la chica.
—¿Qué?
—Me gusta que lleves ropa normal sobre él, como si fueras medio hombre, medio monstruo.
—Gracias. Estamos dando una unidad sobre monstruos literarios en la clase de inglés... El fantasma de la Opera, El Jorobado de Notre Dame, Drácula. Después haremos El Hombre Invisible. De todos modos, creí que sería genial ir como un hombre que se transformó en un monstruo.
—Genial... Muy creativo.
—Gracias. Cogí un viejo traje de gorila y lo modifiqué.
—¿Qué clase de inglés es esa?
—Hum, la del señor… Ellison. —Intenté calcular cuántos años tenía ella. Más o menos mi edad, no más.
—Clase avanzada, último curso.
—Tendré que intentar que me toque con él. Soy sólo una estudiante de segundo año.
—Yo… —me contuve antes decir que yo también lo era—. Realmente me gusta su clase.
Nos quedamos de pie otro minuto. Finalmente, ella dijo:
—Mira, por lo general no hago cosas como esta, pero parece que tu novia te ha dejado plantado, y mi turno de vender entradas termina en cinco minutos. ¿Entrarías conmigo?
Sonreí.
—Claro.
—Es realmente extraño.
—¿Qué?
—No sé. Casi parece que tu máscara fuera capaz de mostrar expresiones faciales, como cuando te reíste. —Extendió la mano—. Soy Bronwen Kreps.
La cogí.
—Adrian… Adrian… King.
—Parece muy real. —Se refería a mi mano—. Es extraño.
—Gracias. He estado trabajando en él durante semanas, reuniendo pedazos de otros trajes y cosas.
—Guau, realmente debe gustarte Halloween.
—Sí. En realidad era muy tímido de niño. Me gustaba fingir que era alguna otra persona.
—Ya, yo también. En realidad, aún soy tímida.
—¿De veras? Nunca lo habría adivinado por la forma en que me entraste.
—Ah, eso —dijo—. Bueno, tu novia te ha dejado plantado. Pareces una especie de espíritu afín.
—Espíritu afín, ¿eh? —Reí—. Tal vez bastante.
—Deja de hacer eso.
Se refería a mi risa. Era una chica extraña con su piel blanca y el cabello magenta... no del tipo que se pondría un atrevido traje de criada francesa. Probablemente tendría padres en el teatro o algo. Hacía unos meses, simplemente la habría ignorado. Ahora, charlar con cualquiera resultaba emocionante.
Otra chica vino a reemplazar a Bronwen y entramos al baile. Ahora que estaba de pie y su cabello fuera del paso, vi que había rasgado el escote de su delantal de Dorothy y tenía la camisa abierta de un modo muy sexy. Tenía un tatuaje de una araña sobre el pecho izquierdo.
—Este es mi favorito —dije, acariciándolo, aprovechándome de que creería que sólo la estaba tocando con una mano falsa de goma, de modo que no le importara.
—He estado sentada sobre el trasero durante horas —dijo—. Vamos a bailar.
—¿Qué hora es?
—Casi medianoche.
—La hora de las brujas. —La conduje a un extremo de la pista de baile. La canción rápida que había estado sonando antes había pasado a convertirse en una lenta, tiré de ella acercándola.
—¿Y cuál es realmente tu aspecto ahí abajo? —preguntó.
—¿Acaso importa?
—Sólo me preguntaba si te había visto antes.
Me encogí de hombros.
—No creo. No me pareces familiar.
—Tal vez no. ¿Participas en muchas actividades?
—Solía hacerlo —dije, recordando lo que Kendra había dicho sobre mentir—. Pero ahora sobre todo leo. También he estado haciendo mucha jardinería.
—La jardinería es una afición rara por aquí.
—Hay un jardín detrás de mi casa, uno pequeño. Me gusta observar las rosas crecer. Estaba pensando en construir un invernadero para poder verlas en invierno.
Cuando lo dije, comprendí que realmente planeaba hacerlo, de verdad.
—Eso es genial. Nunca había conocido a un tío que se interesara por las flores.
—Todo el mundo necesita belleza en su vida. —La atraje más hacia mí, sintiendo su calor contra mi pecho.
—Pero en serio, Adrian, ¿qué aspecto tienes?
—¿Qué si me parezco al Fantasma de la Ópera o algo así?
—¡Hum! —Ella se rió…—. Él era bastante romántico. La Música de la Noche y todo eso. Casi deseé que Christine terminara con él. Creo que a muchas mujeres les pasa.
—¿Y si de verdad me pareciera a esto? —Gesticulé hacia mi cara de bestia.
Ella se rió.
—Quítate la máscara y déjame ver.
—¿Y si fuera realmente guapo? ¿Me lo tendrías en cuenta?
—Tal vez un poco… —Cuando fruncí el ceño, dijo—: Estoy bromeando. Desde luego que no.
—Entonces no importa. Por favor, sólo baila conmigo.
Puso mala cara, pero dijo—: Vale.
Y bailamos más apretados.
—¿Pero cómo te encontraré en la escuela el lunes? —me susurró al oído—. Realmente me gustas, Adrian. Quiero verte otra vez.
—Yo te encontraré a ti. Te buscaré en los pasillos y… —Había deslizado su mano por debajo del cuello de mi camisa y hurgaba, buscando el cierre de la máscara.
—¡Eh, detente!
—Sólo quiero ver.
—¡Para! —Luché por alejarme de ella. Aún estaba colgada de mi cuello.
—¿Cómo se abr…?
—¡Para! —Esto salió en un rugido. Ahora la gente miraba fijamente hacia nosotros, hacia mí. La aparté a un lado, pero estábamos enredados y ella tropezó, dando un tirón final a mi cuello. Aferré su brazo, torciéndoselo a la espalda, oyendo un espantoso chasquido. Luego sus gritos.
Corrí, sus gritos todavía resonaban en mi oído cuando alcancé el metro.

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


Última edición por Gemma el Jue Dic 02, 2010 6:20 pm, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Vampi
Admin
Admin
avatar

Grupos : *Traductora *Correctora de Estilo
Virgo Mensajes : 7617
Rango : 300
Edad : 35
Fecha de inscripción : 08/02/2010
Localización : Valencia

MensajeTema: Re: Alex Flinn - Beastly   Jue Dic 02, 2010 5:41 pm

Señor Anderson: Gracias por volver esta semana. Me he decidido por una charla abierta ya que ha resultado tan difícil mantenernos en el tema otras veces.
ChicoOso: Tengo un anuncio importante
Ranita: Eso ya lo hems oído de Dma
ChicoOso: Estoy a cubierto! Durmiendo en un apart!! Me han dejado entrar
BestiaNYC: Quién???
ChicoOso: 2 chicas… me recogieron
Ranita: eso es asmbrs, Oso!!!
BestiaNYC: <- muy celoso
Señor Anderson:¿Hablamos de ello, ChicoOso?
ChicoOso: 1 noche me dejaron entrar y dormí sobre la alfombra del baño. Como no me comí a nadie, supongo que pensaron que estaba ok que volviera cada noche
BestiaNYC: Eso es genial!

DamaSilenciosa se ha unido al chat

Ranita: Hola dama
DamaSilenciosa: Hola, Ranita. Hola a todos. Nunca adivinarán desde donde escribo
BestiaNYC: dónde? (aún me hablas, o sigues cabreada?)
DamaSilenciosa: Sí, os hablo a todos. Estoy escribiendo desde su casa!
Ranita: casa? Tod mundo ha consigdo vivr en una casa
BestiaNYC: Eso es genial!
Ranita: yo todv viv en ua charca
DamaSilenciosa: Lo encontré fuera de un baile en un club. Bailó conmigo. No tengo mi voz, pero bailé y le gustó, aun cuando me dolían los pies. Pidió a sus padres que me dejaran dormir en el sofá-cama de su estudio. Somos buenos amigos, pero desde luego, yo quiero más
ChicoOso: por supuest
DamaSilenciosa: Vamos a ir a navegar juntos y a dar largos paseos
ChicoOso: Eso está bien. Ahra puedes andar
BestiaNYC: Cómo es?
DamaSilenciosa: Es difícil para mí. Mis pies sangran y sangran, pero siempre actúo como si nada porque no quiero que él se sienta mal. Lo amo tanto, aun cuando él me llame tarada
Señor Anderson: ¿Tarada?
BestiaNYC: Menudo capullo! No eres una tarada!
DamaSilenciosa: Tarada por incapaz de hablar. Muda. No por estúpida.
BestiaNYC: Aún así no me gusta como suena eso
DamaSilenciosa: Sea como sea, yo creo que esto va bien. Lamento hablar tanto de mí. Cómo os va a todos los demás?
ChicoOso: T has conseguido dormir en 1 sofá cama. ¡Yo duermo sobre una alfombra!
Ranita: pues yo n stoy brincando, quero decr brinco pero no d ALEGRIA
BestiaNYC: Lo mismo aquí. Esperando a q pase algo

_________________

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen][Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]


Última edición por Gemma el Jue Dic 02, 2010 6:20 pm, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://blackandblood.activosforos.es
Contenido patrocinado




MensajeTema: Re: Alex Flinn - Beastly   

Volver arriba Ir abajo
 
Alex Flinn - Beastly
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 2.Ir a la página : 1, 2  Siguiente
 Temas similares
-
» Beastly: Alex Pettyfer- Vanessa Hudens
» A Alex..
» 16 Septiembre-OFICIAL: Alex Meraz y Melissa Rosemberg son los invitados al evento fan de Amanecer en Sitges
» Alex, con nariz forastera
» Alex Thomson subiendo el palo del Hugo Boss andando

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Black and Blood :: Proyectos del Foro :: Zona de Lectura-
Cambiar a: