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 Jerry Lee Wilder - el vampiro en mis sueños

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MensajeTema: Jerry Lee Wilder - el vampiro en mis sueños   Jue Ene 13, 2011 1:20 pm

Jerry Lee Wilder - el vampiro en mis sueños

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El amor muerde cuando un vampiro de diecisiete años y una bruja se enredan.

El demostrar que un chico es un vampiro por la gloria podría haber parecido una buena idea. En el momento. Hasta que él necesita la ayuda de Marissa Lakeland para luchar contra el vampiro que lo hizo de la forma que él es. Ningún problema. Ella es una bruja. Las brujas pueden manejarlo. Sin embargo, los vampiros no existen, y no hay nada en el entrenamiento de una bruja que te diga cómo tratar con una criatura que no existe. Por lo tanto, usando su ingenio, ella se las arreglará ¿cierto? Si las criaturas de la noche no la atrapan primero. Como la vampiresa de siglos de antigüedad, Lynetta que no pierde nunca, y no tiene intenciones de hacerlo ahora…

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Última edición por Gemma el Jue Ene 13, 2011 1:24 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Jerry Lee Wilder - el vampiro en mis sueños   Jue Ene 13, 2011 1:23 pm

Capítulo uno.
“MARISSA”

Andar persiguiendo a un no-muerto no era mi idea de un buen rato.
“¡Espera, Kate!”
Corrí para alcanzarla en el gran arbolado barrio en el que vivíamos. Ella sería
la muerte de ambas si el chico al que acosábamos realmente era un vampiro.
Las ornamentadas farolas de hierro forjado emitían un suave resplandor,
coloreando la bruma de un pálido amarillo, y una anaranjada luna amenazaba
con hacer conocida su presencia, borrosa por detrás de la pantalla de ligera
neblina. Susurrando inquietantemente, las frescas hojas verdes en los vivos
robles y fresnos que revestían la calle de dos vías, danzaban en la brisa,
emitiendo temblorosas sombras, poniéndome los nervios de punta. Los grillos
llenaban la noche con su tono. El aire frío chocaba con la tierra calentada
por el sol. Típico clima del corazón de Texas al inicio de la primavera. La
dulce fragancia del jacinto perfumaba el aire, pero algo más traía la brisa,
algo más masculino y picante. Algo que venía de la dirección a la que nos
dirigíamos.
El cabello rubio claro de Kate, fluía detrás de ella como si fuera una diosa
dorada. Su maquillaje perfecto, su ropa deportiva azul medianoche de
expandex ajustándose a sus curvas, ella lucía como una estrella sin importar
dónde estaba o qué estaba haciendo. Mientras yo resoplo bien atrás de ella
en mis jeans claritos y mi blusa, esperanzada de que el sudor goteando por
entre mis senos no aparezca en la seda. La brisa enreda mi parda cabellera
rubia, haciéndome lucir como si hubiera sido barrida por un tornado y
escupido fuera nuevamente. Todo acerca de mi empalidecía en comparación
con la símil modelo de Kate.
“¡Kate!” imploré, perdiendo la carrera. Calambres atacaron mis piernas y una
puntada corrió ascendiendo por mi lado izquierdo, cada punzante dolor en mi
cuerpo fuera de forma. Me sentía como si necesitara ser hospitalizada…..y
pronto.
Una niebla más espesa engulló a Kate, los grillos elevaron su estridente
melodía, y una lechuza ululaba en algún lugar cercano.
Un brillo de blanco vapor cubría el ennegrecido vacío adelante como una
barrera opaca y sentí que si la penetraba, sería batida hacia otro mundo.
“Kate?” ya no escuchaba sus zapatillas calzado 39 retumbando en la acera
de concreto y mis tripas se tensaron con miedo, pero traté de decirme a mí
misma que estábamos a salvo. Que el chico que estábamos persiguiendo no
era un vampiro. Que ninguna de nosotras tenía nada que temer salvo a lo que
nuestra propia salvaje imaginación desenterraba.
Disminuyendo mi marcha, intenté recuperar el aliento, la sangre palpitando
en mis oídos. La adrenalina recorriendo a través mío como un río desbocado
cuando una correntada de aire helado me golpeó por detrás.
No podía voltearme a ver. Un sutil olorcillo especiado giraba alrededor mío
como un manto invisible. Estaba aún Kate tras el no avistado vampiro,
mientras en su lugar ahora él me acechaba a mí? Pero ellos no existen, me
apresuré a recordarme a mí misma.
Maldición. Ni siquiera había querido descubrir si él era o no un vampiro.
Bueno, tal vez haya estado algo curiosa, pero no lo suficiente como para
obtener una mordida. Kate era la aventurera de las dos, y la corajuda.
Desde que ella había espiado al tipo en la esquina de Sitio Hamburguesa
toda la noche, había insistido en que él era un vampiro. La ropa negra que
vestía, la forma en que él tiraba hacia atrás su oscuro cabello en una coleta.
Un gótico, le expliqué. Pero ella no se lo creía. Un vampiro – eso es lo que ella
insistía que él era, e íbamos a probar su existencia de una vez por todas.
Me daba escozor dar la vuelta y ver si él estaba parado detrás de mí. Lo sé,
lo sé, la curiosidad mató al gato. Pero tenía que mirar. Me dije a mí misma
que no había nada allí, a excepción de mi sobrexcitada imaginación que me
decía que lo que estaba parado allí era un realmente magnífico chico, de
unos diecisiete o dieciocho en apariencia, pero de cientos de años en verdad,
dotado con un par de afiladísimos colmillos a lo tigre dientes de sable. Eso
era lo que imaginaba.
Me giré y mi mandíbula cayó. Él estaba todito allí. Todo su metro ochenta de
impresionante belleza. Oscuramente seductor, él vestía jeans negro ébano,
haciendo juego con unas Doc Martens Oxfords de cuero, y una camisa negra
de satén abierta ligeramente, revelando una pizca de su amplio, desnudo
pecho. Miré hacia arriba, a su cara, esperando que los colmillos estuvieran
aún bien escondidos y bajo control.
Sus profundos ojos marrones se oscurecieron como la medianoche y sus
labios se curvaron hacia arriba. Exhalé un guardado suspiro de alivio al no
encontrar colmillos extendidos. Su cabellera marrón oscura asegurada en
una coleta exponía su cuadrangular quijada y sus apuestos rasgos angulosos.
“Eres tú…eres tú…? No era normalmente una tartamuda, pero la realización
de que me hallaba sola en la oscuridad con un posible vampiro envió una
oleada de escalofríos a través de mí, al mismo tiempo causando estragos en
mi lengua.
“Dominic Vorchowsky,” él ofreció e inclinó su cabeza ligeramente.
Definitivamente un gesto vampírico si alguna vez he visto alguno. Suave,
amable, seductor.
Su voz tenía una extraña melodía, una fuerte atracción, sensual – justo
como había imaginado los vampiros debieran tenerla. Sus ojos miraban a los
míos con tal intensidad que me pregunté si él estaba tratando de
arrastrarme bajo su hechizo. Él me atraería, luego me mordería y me haría
suya por siempre. La noción de ellos debiera haberme hecho sentir enferma,
pero la apariencia de sus hambrientos ojos me invitaban a beber cada gota
de él. Nadie había mostrado tal interés en mí, jamás. Por un instante, estaba
lista para desnudar mi garganta y dejar que me tome.
“Y tú eres Marissa Lakeland.”
La forma en la que dijo mi nombre lo hizo sonar como si su lengua arrastrara
cada letra, cada sílaba, con un afecto eterno. Mi corazón saltó un latido. Los
vampiros podían controlar a los humanos fácilmente, o eso había leído.
Enderecé mi espalda. Sin embargo yo era una bruja y él no debería tener
ningún poder sobre mí. Así que ahí tienes.
Me crucé de brazos. “¿Eres tú un….?” De repente mi materia gris hizo foco
en las palabras que él había dicho. “¿Cómo es que conoces mi nombre?”
Él movió su mano hacia el cielo nocturno, con un gesto galante. “Está escrito
en las estrellas.”
“Cierto.” Las brujas usualmente utilizaban tonterías como esas para
confundir al genérico de la población no-hechicera, pero él no era un
hechicero. ¿O lo era? “¿Y por qué habría mi nombre de estar escrito en las
estrellas?”
“Estamos destinados a encontrarnos, tú y yo, en esta misma noche.” Él
sonaba tan sincero, no bromeando en lo absoluto, aunque no le creía ni por un
instante.
“Nosotros hacemos nuestro propio destino,” le dije con naturalidad,
inclinando ligeramente mi barbilla hacia arriba, como siempre hacía cuando
sabía estaba en lo cierto o al menos quería asegurarle a la otra persona que
sabía yo estaba en lo correcto.
Dio un paso adelante y la acción forzó que la piel de gallina estallara por
todo mi brazo. Afortunadamente, la camisa de seda de mangas largas que
vestía escondía lo suficiente la reacción física que tenía a su presencia.
Elevé mi barbilla aún más, determinada a no dar un paso alejándome de él sin
importar cuánto quisiera hacer eso. Mi entrenamiento como bruja estaba
lejos de estar completo, y un antiguo vampiro, si es que eso es lo que él era,
debiera ser bastante más poderoso que yo, lo sería él? Al menos por las
ficciones que había leído, lo eran. Ciertamente, no tenía intenciones de
poner a prueba mi teoría de una forma o de la otra.
No es que fuera cobarde ni nada. Pero tampoco nunca me vi a mi misma
siendo realmente estúpida. A excepción de que accedí a perseguir a Kate la
velocista en la plena noche tratando de localizar a un vampiro quien ahora
muy probablemente estuviese de pie ante mí.
La resequedad de mi garganta se incrementó, por ambos, por correr como un
caballo de carreras en una competencia MADCAP hacia la línea de llegada, y
por el puro terror que amenazaba con deshacerme cuando intentaba plantar
la pregunta que colgaba de mi seca lengua. Sin embargo, aún me aferro a las
palabras, no segura de verdaderamente querer saber la respuesta a la
pregunta que aún peleaba por ser preguntada.
“¿No es un poquito tarde para que estés fuera en la noche?” preguntó,
arruinando mi oportunidad de interrogarlo primero.
“Estoy tratando de mantenerme en forma,” mentí ligeramente. No era una
mentira mentira. Había considerado correr para ponerme en forma. Pero
entre jugar a los videojuegos, hacer la tarea, leer por diversión y los
quehaceres domésticos que no eran tales, nunca me las podría ingeniar para
un organizarme un cronograma formal de entrenamiento físico. Balbucee,
“Eres tú un……”
Elevó una ceja deteniendo la pregunta a mitad de la oración. “Realmente te
gustaría conocer la respuesta a esa pregunta?” Sus palabras con una voz
profunda y baja y sonando tremendamente siniestra.
Un gentil golpecito llamó en mi cabeza, pero él no podía leer mis
pensamientos. Al menos no creía que pudiera….o tal vez fuera una poderosa
ilusión. Aún así, supuse que siendo una bruja, si yo eligiera no permitirle leer
mi mente, él no podría. Sin embargo, él parecía saber exactamente lo que
estaba por preguntar.
Dudé. Era una pregunta capciosa? Si él decía que era un vampiro, entonces
tendría que matarme por haber revelado la verdad? O era que le preocupaba
que me aterrorizara cuando sepa la historia completa?
Pisoteando mi usualmente prudente naturaleza, erguí mi espalda, tratando
de hacer de mi metro sesenta y cuatro de altura, algo no tan corto. “Bueno,
lo eres?”
Sonrió. Ningún colmillo asomó. Pero entonces, tal vez tendrían que ser
extendidos, como cuando huele sangre, o si le crece el enojo. Mientras él
estuviera sonriendo, imaginé, era una buena señal. “Bien?”
“Realmente no quieres saber la respuesta a esa pregunta.” Nuevamente, su
voz contenía una cualidad amenazante.
Seguro que quería. Quería? El frío se filtraba hasta la médula de mis
huesos, y no estaba segura de si verdaderamente quería saber qué era él.
Pisadas corriendo sonaban en la dirección en la que había desaparecido Kate,
dirigiéndose de regreso en mi dirección. Me giré y esperé por su
reaparición, contenta de tener refuerzos. Sonaba como si ella estuviera
corriendo a mitad de su velocidad de carrera ahora. Cuán lejos Kate había
ido antes de percatarse que el vampiro ya no se movía frente a ella, o de que
yo ya no la seguía por detrás?
“¿Marissa?” Kate gritó con ansiedad.
“Estoy aquí!” permanecí de pie junto a mi importante captura – el gótico,
vampiro o lo que sea que fuere el tipo.
“Que te pasó?” ella llamó desde la niebla.
Aún no podía delinear su forma, pero el tipo detrás mío me dio una oscura
sonrisa. Haciendo caso omiso de él, chillé en respuesta, “No pude seguirte el
paso con tus largas zancadas!”
“Lo perdí en alguna parte más adelante.” Kate repentinamente sale de la
cortina de niebla, su cabello despeinado, pero igual de sexy. Ningún
antiestético sudor empañaba su perfecta piel, ni tampoco parece falta de
aliento como yo lo había estado, jadeando por aire como un pez moribundo
fuera del agua. “Estaba segura que seguía viendo su capa flotando en la
brisa justo por delante de mí. Pero cuando me di cuenta que tú no estabas
atrás mío, me preocupé.”
Capa? Él no estaba vistiendo una capa. “Bueno. Él se encuentra justo aquí.”
Orgullosa de mi logro por una vez, me moví hacia Dominic, en pie detrás de
mí.
Kate miró a mi alrededor. “Seguro.”
Me giré. Dominic se había ido. El frío golpeó mi pecosa piel nuevamente, y
respiré hondo, en parte para calmar mi ansiedad, y en parte por la
exasperación de que él haya desaparecido y me haya dejado atrás para
explicar lo sucedido. “Él estaba justo aquí.”
Miré de nuevo a Kate, pero el escepticismo estaba escrito por toda su cara.
Ella había estándolo persiguiendo todo el tiempo hasta donde a ella le
concernía. De ninguna manera querría creer que yo había estado hablando
con él mientras ella intentaba correr por un fantasma.
Kate se cruzó de brazos y arqueó una esculpida ceja rubia. “Está bien. Así
que era él uno o no?”
Ella me cree? Bueno, no era una de las que inventa historias, algo bueno para
mí, así que supongo esa es la razón por la que no cree que lo esté haciendo
ahora. “Él me dijo en tantas palabras, que no era una buena idea conocer la
respuesta a esa pregunta.”
Kate bufó, aunque en la forma en que ella lo hizo, sonó elegante. Ella era la
roba-corazones de todo chico. De hecho, no podía entender por qué Dominic
se había marchado en lugar de entablar conversación con ella. Sus
encantadoras maneras, animaban a cualquier chico a hablarle. Demonios, si él
nos ha estado guiando a una persecución sin sentido, por qué no visitarla a
ella en el manto de niebla más adelante, en lugar de regresar a verme?
“Cierto. Así que no lo presionaste por una respuesta.” Kate acechó
nuevamente hacia nuestra calle, pero su voz definitivamente contenía un
mínimo de incredulidad. Lo juro ella murmuró, “como si él estuviera no
estuviera allí en lo absoluto.”
Ahora, eso me sacó. Ella no me creía después de todo. Puede que sea una
simple Juana, y no tan buena en los hechizos y en preparar pociones como
ella, pero no inventaba historias y ella lo sabía. No era porque fuera
Señorita Perfección y Buenacita tampoco, pero el extremo de mis oídos
tenía una forma de enrojecerse cuando me enfurecía, y todo el mundo era
conciente de ello.
“No me crees?” Traté de mantener mi voz estable, y el veneno fuera de ella,
pero el veneno cubría mis palabras de todas formas. No había sido mi idea
perseguir el…..bueno, lo que fuere que él fuera, y no era mi culpa que no
pudiera seguirle el ritmo a Kate. Y definitivamente, no era mi culpa que él
me haya elegido de blanco a mí en lugar de ella. Era que él se había
percatado de que yo era una presa más fácil? Seguro, Kate podía hacerse
camino dentro y fuera de un chico con su dulce hablar. Yo? Como esta
noche, simplemente tartamudeé.
“Lo vi delante de mí! O al menos su capa, por un largo rato,” Kate desafiaba
con una mirada hacia atrás a mí mientras yo intentaba seguirle el paso.
La puntada en mi lateral regresó, y los calambres de la pantorrilla dolían con
cada apresurado paso que daba.
“Pueden simplemente aparecer y desaparecer al azar,” respondí con mucha
labia como si supiera todo sobre ellos. Al menos eso es lo que los libros con
autoridad decían en materia de vampiros. Aunque no creía que Kate
estuviera en lo cierto en pensar que estuvo persiguiendo al vampiro todo el
tiempo dado que él estuvo conmigo por un rato.
“Supongo no hiciste ninguna de tus pruebas sobre él tampoco.”
Mi corazón se hundió. No. El sólo estar ante la mítica presencia de Dominic
había desconcertado a mi cerebro, y me había olvidado completamente
acerca de las pruebas. Pero los vampiros eran como el Monstruo del Lago
Ness, Pie Grande, y el Abominable Hombre de las Nieves – mitos no
probados. Podrían nuestros test de brujería realmente verificar que
Dominic fuera un vampiro?
Hombre, la había echado a perder esta vez. Podría haber sido la primera
bruja en probar que los vampiros realmente existen en nuestro mundo. Sería
instantáneamente famosa y tal vez algún hechicero mirara en mi dirección
por una vez. Seeh, Joshua Cantaleaver – cabello oscuro, ojos negros, labios
pecaminosos. Si yo fuera famosa, él me querría. Sería la chica más popular
en mi escuela. Los profesores me mirarían con respeto y admiración. Incluso
mis padres dejarían de molestarme por mis calificaciones promedio.
Internamente, sonreí. Dominic, tú me harás famosa.
Le sacudí la cabeza a Kate, cuyos afilados ojos verdes me estudiaron,
esperando una respuesta a su pregunta. “No, no hice ninguna prueba sobre
él. Aunque sé su nombre.”
Kate rodó sus ojos.
“Dominic, Dominic Vor…algo terminado en ‘eski.’ ”
“Tenía él colmillos?”
“No que extendiera. Pero tenía una boca repleta de dientes perfectamente
derechitos. Hermosa sonrisa.”
“Eres insalvable. Teníamos aquí la oportunidad de identificar a nuestro
primer vampiro y la arruinas.”
Al menos ella ahora me creía que había hablado con él. Sin embargo, de
alguna forma, no creía que mi oportunidad de encontrarme con Dominic
fuera algo de una única vez. De hecho, incluso ahora, el pelo en mi nuca se
mantenía erizado mientras imaginaba que él nos observaba desde la
oscuridad. Esperando por qué? Para decirme la verdad? Para convertirme en
uno de su clase? Para devorarme viva al momento de nuestro próximo
encuentro? O había allí algún significado más profundo al que nos hayamos
conocido en la forma en que lo hicimos?
El viento silbaba alrededor de mi cabeza, volando mi cabello hacia mis ojos.
“Marissa,” parecía decir. Mi sangre se heló. Entonces lo vi, o lo que percibí
como si fuera él, una sombra medio escondida por las primaverales hojas
verdes de un imponente arce, tiritando en la fresca brisa.
Kate me había dejado atrás una vez más con su larga zancada, y corrí para
alcanzarla. “Espérame!” no había querido que sonara tan….asustada.
Miré hacia atrás al árbol, pero no había signos ahora de la sombra. Había él
escuchado nuestra conversación entera? Sabía que intentábamos probar que
era un vampiro?
Mi rostro se acaloró. Por qué me había apuntado a mí en lugar de a Kate con
la cabellera dorada? Alta y grácil, ella era el sueño de todo chico – desde el
deportista de fútbol hasta el muchacho del rodeo. Yo? Aburrida rubia,
petisa e inconspicua. Acaso Dominic pensó que nadie notaría si yo
repentinamente desaparezco de la faz de la Tierra?
Kate miró de regreso a mí. “Me pregunto por qué regresó a verte a ti. Estás
segura que era el mismo chico que vimos en el lugar de hamburguesas?”
Estaba infiriendo que yo no era lo suficientemente buena? Elevé mi
barbilla….como una sabelotodo y en la forma más dramática de respuesta,
“estábamos destinados a encontrarnos.”
Kate se me quedó mirando fijo, ceño fruncido en descreimiento.
Me encogí de hombros. “Eso dijo él.”
Ella sacudió su cabeza. “Suena como la línea de un chico, si alguna vez habré
escuchado alguna.” Aunque su marcha aminoró, y el tono de su voz sonó un
poquito preocupado.
Eché un vistazo tras de mí, con la incómoda sensación de estar siendo
acechada filtrándose por mis huesos. “Seeh, pero de un chico ordinario a
una….”
“Shhhh,” el viento susurró en retorno.

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