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 The Blue Girl

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Monique



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MensajeTema: Re: The Blue Girl   Dom Mayo 30, 2010 9:41 am

gracias x los capi chicas. muy buenos. saludos.
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Virtxu
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MensajeTema: Re: The Blue Girl   Mar Jun 01, 2010 12:41 am

CAPITULO 31

Traducido por Virtxu


AHORA: Adrian


El campo de fútbol está iluminado y lleno de chicos por todas partes cuando regreso a la escuela. Esto mejoraba mis planes de colarme en las clases.
Dudo al borde de los terrenos de la escuela, tratando de decidir si deseo esperar en el interior, o deambular un poco más. No es realmente una elección que pueda hacer. Realmente quiero experimentar todo. Pero por la manera en que me siento, prefiero encontrar un lugar donde acurrucarme. Definitivamente estoy sobreestimulado.
Tuve más que de sobra en las calles esta tarde. Al principio tener una apariencia física era increíble. Di una vuelta como algún rustico pueblerino en su primera visita a la gran ciudad. Todo se sentía tan inmenso aquí, especialmente yo mismo. Fui todo el camino bajando por el muelle hasta el final de Williamson Street, vagué por el interior del centro comercial de Williamson Street, luego seguí por el paseo marítimo por los senderos para bicicletas a lo largo de la orilla del lago del Fitzhenry Park antes de zigzaguear a través de los distintos bloques de viviendas y locales comerciales para volver de nuevo a la escuela.
Ahora tenía los pies doloridos, pero eso no fue lo que me hizo querer encontrar un lugar para refugiarme. Podía ser un pueblerino, pero también era como un niño pequeño, atiborrándome a perritos calientes, helado, galletas saladas, barras de chocolate, refrescos—todas las cosas que quería hacer cuando era intangible. La única razón por la que paré fue porque prácticamente me quedé sin el dinero que había tenido cuando morí. Todo lo que me quedaba era algo de cambio. Pero tendría que haberlo dejado de todos modos, porque justo estaba cerca de la escuela, cuando la comida basura me sentó mal.
Esa es la razón de por qué tener una forma física no es tan divertido.
Decidí escabullirme de vuelta a la escuela antes de que las puertas fueran bloqueadas por la noche. Nadie me prestó atención—era sólo otro chico—e hice mi camino hacia las salas de la escuela. Abrí una puerta al azar. Me extendí en el sueño de una oscura clase, y esperé a que mi estomago se asentara un poco.
Esta sorprendido de que ese tipo, Tommery, o cualquiera de las hadas no se hubieran presentado todavía para ver cómo me estaba yendo. Cualquiera diría que hubieran venido a verme enfermo del estómago, y a curiosear sobre cómo estaba de vuelta en mi cuerpo esa noche.
Pero no lo hicieron.
Así que aquí me encontraba sintiéndome miserable y triste por mí mismo. Y solo.
Es gracioso. Eso nunca me había pasado siendo un fantasma. Iré a la deriva hasta la cafetería y cogeré un refresco o una bolsa de patatas fritas. Iré a la biblioteca y desearía ser capaz de coger un libro, o navegar por Internet en el laboratorio de informática. Definitivamente, desearé a las chicas que pasen por los pasillos. Pero la soledad no es parte de mi vida futura.
No estoy seguro de porque es así.
Quizá es porque la mayoría del tiempo ni siquiera estoy aquí, si eso tiene algún sentido. Para ser honestos, hasta que Imogene no vino, yo no había estado haciendo casi nada. Solo viajaba a la deriva. Algunos días pasaban mientras yo—no dormía exactamente, pero tampoco estaba realmente en el mundo. Tal vez cuando nosotros hacemos lo equivalente a dormir, solo nos apagamos y no estamos en ningún sitio hasta que no regresemos.
Todo lo que sé es que ahora, con las nauseas que siento, me siento tan solo como herido. Me había esforzado desde que me había vuelto tangible, pero esto ahora me hería—que era él porque me sentía tan miserable. En un momento, llegué a pensar en pasarme por el lugar de Imogene, pero luego me di cuenta de que siendo tangible como era ahora, ella podría golpearme realmente, por lo que naturalmente, me acobardé.
O tal vez no es que actualmente fuera miserable. Quizá sea por ser tangible. Tal vez el tener una presencia física lo intensifique todo. Como que soy virgen—no es de extrañar, ¿no? Ni siquiera había besado a una chica antes de morir. Quería, pero sabía que no tenía ninguna posibilidad. Tampoco tenía ninguna oportunidad con Imogene, pero la cosa era esta, si por algún milagro ella estuviera interesada, actualmente podríamos hacer algo. Físico, quiero decir. Bien, al menos podríamos por la noche. Al igual que eso podría no pasar nunca.
Esto no está bien.
Me siento y el mundo comienza a dar vueltas.
Enfermo como me encuentro, sé que estoy malgastando mi precioso tiempo. Tiempo que yo debería invertir en hacer algo con el peligro en el que la puse, es decir. Quiero olvidar mis estúpidas fantasías sobre ella.
Así que decido buscar a Tommery y ver si él tiene algún tipo de cura de las hadas para el dolor de estomago.
Mis movimientos no son tan malos como pensé, al menos no una vez que me pongo en pie y me aferro a la encimera más cercana por un momento, esperando a que el mundo y mi estomago dejen de girar.
Encuentro a las hadas en su cerrojo favorito—uno que está en la parte superior de las escaleras principales de la escuela. Están jugando con ropa de niños, actuando muy emocionados, y me tomo un momento antes de llamarlos, apoyándome en la pared, haciendo un valiente, y muy exitosos, esfuerzo por no vomitar. Tommery está en un par de pantalones de peto OshKosh que son más grandes que él, lleva una camiseta rosa que dice “Florida”. Probablemente dice algo más pero el resto está oculto bajo el peto de los pantalones. Los otros llevan puesto camisetas Care Bear, pijamas enteros de Little Mermaid, una capucha Barney… ese tipo de cosas.
Decido que están haciendo algún tipo de broma de Halloween cuando Quinty finalmente repara en mí.
“¡Addy!” Grita.
“Bueno, mirar que finalmente descubrió Halloween,” dijo Tommery. Figurando que ellos habían tenido conocimiento de ello y no se habían molestado en decírmelo.
“¿Tienes algo para el dolor de estómago?” Pregunto.
Niega con la cabeza. “¿La única noche que tú puedes cambiar a tu forma corpórea, y te enfermas?”
“Todos sabemos que soy un perdedor,” digo. “Sólo que no los suficiente para vomitar también.”
“El jengibre es bueno,” dice Krew.
“¿Al igual que el ginger ale [cerveza de jengibre]?” Pregunto.
Creo que tengo suficiente cambio para comprar una en la máquina expendedora de la cafetería.
Él asiente. “Es mejor cuando no tiene efervescencia. Pero yo estaba pensando más en raíz de jengibre.”
“O té.” Dice Sairs.
Krew asiente. “El té es muy bueno.”
“¿No tendréis algo?” Pregunto.
Ellos niegan con la cabeza. Veo a Tomnery dar una mirada apreciativa, como si él estuviera planeando un nuevo misterio para mí, pero se encoge de hombros y me da una sonrisa.
“Ayúdale, Quinty,” dice él. “Dale una prueba de tus curativas manos.”
Le doy a Tommery una mirada suspicaz.
“¿Por qué estas siendo tan amable?” Pregunto.
“Estoy de un humor generoso esta noche, Addy. Y además tú eres nuestro amigo. Los amigos se ayudan los unos a los otros, sin esperar nada a cambio.”
Me estremezco cuando Quinty se acerca y pone sus manos sobre mi estomago, pero sea lo que sea lo que hace, las nauseas desaparecen, solo con eso.
Parpadeo, sintiéndome normal por primera vez en lo que me han parecido horas. ¿Nunca te has dado cuenta de que todo el mundo da su salud por sentado hasta que se enferman? ¿Y cómo de bien te sientes cuando estás bien de nuevo?
“Wow,” digo. “Gracias.”
Quinty me sonríe, luego hace una pequeña pirueta, sosteniendo la parte inferior de su camiseta de las gemelas Olsen para lucirla. “¿Qué opinas?” pregunta.
“Bueno, es… genial.” Miro de él a los demás. “¿Así que qué estáis haciendo chicos?”
“Nos vamos a casa,” me dije Oshtin.
“¿A casa?”
Todos sonríen.
“Nos agradecieron por nuestro duro trabajo.” Dice Tommery, “y nos dieron el regalo de la ropa. Eso significa que finalmente somos libres para irnos.”
Me mantengo reflexionando sobre la idea de que ellos no han hecho ningún trabajo duro, mientras él dice eso.
“¿Alguien puso esas prendas para ti?” Pregunto.
Tommery asiente. “Y se lo agradecemos, también.”
Estoy recordando la historia del zapatero y los duendes en las que ellos hacen su trabajo hasta que su esposa les da unas prendas de ropa.
“Entonces, ¿Quién fue?” Le pregunto.
“No sé,” dice Tommery. “No me importa. Escuchamos el agradecimiento siendo pronunciado en el cuarto de la caldera y cuando fuimos hacia ahí, encontramos nuestras ropas esperándonos.”
No podía imaginar quién habría hecho eso. Pienso en Imogene, pero incluso aunque ella supiera la historia, ¿por qué se molestaría?
“Así que os vais,” digo, “Y parecéis muy felices de ello.”
“¿Por qué no tendríamos que estarlo?”
“No sé. Pensé que os gustaba estar aquí, gastándole bromas a todo el mundo.”
“Lo hacía, Addy,” me contó Tommery. “Lo hacía. Pero ahora es tiempo de irse.”
“A Fairyland.”
“Ha pasado mucho tiempo desde que vimos nuestra casa.” Luego se encoge de hombros. “Además no es como si tuviéramos elección. Cuando somos agradecidos… esto es como una maldición.”
“¿Una qué?”
“Un cosa que debemos hacer.”
“Bueno… buen viaje, supongo.”
“Te echaremos de menos,” dije Tommery.
Asiento. Como si lo creyera.
“Así que antes de iros,” digo, “¿puedes decirme como detener al anamithim de tomar un alma?”
“¿Dónde has aprendido una gran palabra como esa?”
“De uno de los recolectores.”
“No quieras escucharlos. Están listos para enviar tu alma a las sombras en cuanto la cojan.”
“Bien. Pero volviendo a la pregunta. ¿Cómo puedo para al anamithim?”
“Es simple,” dice Tommery. “No siendo notado por ellos. Mantente fuera de su radar y todo irá bien.”
“¿Pero y si me han notado?”
Todos se ven un poco incómodos.
“Ah, te refieres a tu novia,” dice Tommery.
No me molesto en discutir que hay las mismas posibilidades de que Imogene sea mi novia, como de que yo pueda vivir una vida normal ahora.
“Ellos van detrás de ella,” digo.
“No lo hacen,” dice Tommery. “Al menos, no apropósito.”
Me da esa mirada inocente que siempre da cuando está mintiendo.
“Sólo necesito saber cómo detenerlos.”
“No se puede. Lo sentimos.”
“Pero—“
“Si quieres salvar a tu chica,” dice, cortándome. “sabes lo que tienes que hacer.”
Y lo hago. Durante todo este tiempo he estado fingiendo que había otra manera, pero siempre he sabido que no la había. “Sí,” le digo. “Supongo que sí.”
Esto, me doy cuenta, es solo otra broma mas de las hadas. Creo que tal vez los odio más a ellos que a cualquier otro.
“Oye,” dice Tommery, “quizás si le dices lo que estás a punto de hacer, ella se sienta agradecida, podría tener sexo contigo.”
Tengo que admitir que es una agradable fantasía, pero eso nunca ocurrirá. No con Imogene. Ni en un millón de años. Pero, “Sí,” digo. “Ella probablemente lo haría.”
Están comenzando a desaparecer ahora, robando mi numerito de fantasma, excepto que ellos está yendo a… donde sea. Fairyland, creo. Por un momento, siento una brisa en mi piel, que huele dulcemente como a manzanas y rosas, y me recuerda, sin una buena razón, a todas las cosas que nunca hice, todas las cosas que nunca haré.
“Ha sido muy divertido, Addy,” oigo decir a Tommery, seguido de un coro de adioses de los otros.
Sus voces parecen venir de muy lejos tan lejos como se pueda. Y entonces ellos realmente desaparecen.

***

Voy a aprovechar esta noche para mí, decido. Voy a hacerlo y luego me entregaré a las sombras. Me lo merezco demasiado.
No estoy seguro de lo que voy a hacer. Lo que me gustaría hacer es hablar con Imogene, pero particularmente no me parece una buena idea. Sin embargo iré a la ciudad. Quizás encuentre a Bobby. Quizá el pretenda que somos amigos y me deje estar a su alrededor o en cualquiera de las aventuras que haya planeado.
Pero primero voy a echar un vistazo a la sala de calderas para ver si puedo averiguar quién les envió los paquetes a las hadas.


(FIN DEL CAPITULO)

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MensajeTema: Re: The Blue Girl   Mar Jun 01, 2010 12:43 am

wiiii gracias vir!!!

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MensajeTema: Re: The Blue Girl   Mar Jun 01, 2010 11:24 am

Capítulo 32
Traducido por Gemma

AHORA: IMOGENE

Me cuesta media hora la caminata de vuelta a la escuela. Cuando me acerco, me cuelo en el parking subterráneo del edificio de al lado. Está tranquilo. A veces los patinadores usan la rampa, pero esta noche tengo el lugar para mí. Salto por una parte baja de la pared y me encamino por los cedros. Escondida, echo un vistazo al terreno.
No hay señal de Brent. En realidad, no hay señal de nadie. Ni policía, profesores, estudiantes ni siquiera el señor Sanderson, que uno pensaría que estaría limpiando la sangre de Brent. Pero Sanderson probablemente se haya desmayado borracho en alguna parte. Los profesores y estudiantes se habrán marchado a casa. En cuanto a la policía, bueno, dependiendo de la bocaza que tenga Brent, deben de estar llamando a la puerta de mi madre.
Me siento mal por eso. Sobre todo por la preocupación que le van a causar, pero también sé que ella siempre se pone nerviosa teniendo alrededor a la policía. Eso le viene por haber vivido tantos años con − y cómo, si vamos a ser honestos − un drogata como papá.
Pero la policía sólo será un inconveniente para ella. Cuando se trata de mí, podrían ser un gran problema. Suponiendo que me los encuentre durante la noche.
Cuando me aseguro de que está despejado − y quiero decir, completamente despejado esta vez, nada de tipos abusones pegando a sus novias en las sombras − salgo de los cedros y me lanzo hacia la puerta.
Aún está cerrada. Vuelvo a comprobar las sombras a los dos lados − no digas que no aprendo de mis errores − entonces, me pongo con la cerradura. No toma mucho tiempo abrirla. Tiro de la puerta, doy un último vistazo alrededor y la abro lo suficiente para deslizarme en el interior. Una vez dentro, sujeto la puerta con mi mano para que no se cierre de golpe. Espero otro momento, escuchando mientras me quito la chaqueta y me la pongo al revés. Cuando estoy segura de que no he atraído la atención de algo no deseado, empiezo a subir las escaleras, directa al departamento de drama.
Paso de los pasillos vacíos, o del suave sonido que hacen mis botas contra el mármol, pero es diferente al entrar en el aula de drama. No puedo darle a la luz, así que las extrañas formas de los puntales que hay almacenadas aquí se sienten extrañas. De una manera espeluznante.
Me regaño a mí misma por ser de repente tan miedica cuando algo se mueve en un rincón donde las sombras son más profundas. Saco la navaja y me hubiese gustado no darle todas nuestras protecciones a Pelly mientras le doy al botón y sale la afilada hoja. Claro, tengo la piel azul, ¿pero quién sabe cuánto va a durar su protección? Igual la protección desaparece antes que el color.
- ¿Quién anda ahí? -digo.
Doy un paso hacia la esquina, la navaja por delante de mí, contenta de que al menos mi voz suene firme.
- Sólo soy yo -dice una voz familiar, y me siento idiota.
Es Pelly. Claro que es Pelly. Aquí es donde tenía que encontrarme con él y con Maxine.
- ¿Dónde está Maxine? -pregunto y guardo la navaja.- No la he visto. No he visto a nadie.
Mis ojos se están ajustando a la tenue luz de aquí. Puedo distinguir a Pelly ahora, con la mochila colgada de un hombro.- ¿Has mirado alguna de las otras aulas? -pregunto.
Pelly asiente.- No hay nadie.
- Pero dijo que nos encontraríamos aquí.
- Quizá se ha ido a casa -dice Pelly.
- Sí, claro.
Pelly se encoge de hombros, pero sé que está preocupado, también. La única razón por la que Maxine no estaría aquí es porque estaría en problemas.
Es por eso que debo tener mi propio teléfono móvil. Si lo tuviera, simplemente la llamaría y sabríamos exactamente dónde está y qué está haciendo.
- Hablé con ella hará una media hora -le dije a Pelly.- Estaba en el sótano entonces.
Pelly pasa por mi lado de camino a la puerta.
- Entonces ahí es donde debemos ir -dice.
- ¿Ellos están allí? -le pregunto mientras salimos del aula y andamos por el pasillo.- ¿Hay algo observándonos desde las sombras? Porque no sabría decir.
- Siempre hay cosas observando desde las sombras -me dice.
Y eso no es reconfortante.
- Los anamithim, quiero decir -digo.
Los pasillos están apenas iluminados. En vez de los tubos fluorescentes brillantes de supermercado hay una luz cada veinte metros o más. Lo cual deja mucho espacio para las sombras. Estudio los parches de oscuridad que se extienden ante nosotros, tratando de sentir lo que Pelly. Pero mis sentidos no están tan finamente sintonizados.
Él asiente.- Sé lo que quieres decir. No puedo decirte nada en concreto. Las sombras son una especie de frontera, y siempre hay tráfico en las zonas fronterizas.
- ¿Qué clase de tráfico?
- Cualquier cosa desde comedores de almas hasta los espíritus curiosos que les gusta mirar desde el otro lado de la frontera, simplemente porque pueden.
No me consuela ninguna de esas cosas. Todo en lo que puedo pensar es en Maxine sola en el sótano. Acelero el paso, mis botas sonando contra el mármol. Sé que el ruido podría atraer a Sanderson, pero en este punto, él es menor de mis problemas.
- ¿Qué pasa con las luces feroces? -pregunta Pelly, corriendo junto a mí.
Por un momento no sé de qué me está hablando. Entonces, recuerdo nuestro plan.
- ¿Te refieres a los focos? No tenemos tiempo para prepararlos. No es que podamos pedirles a los anamithim que se esperen un segundo para prepararnos.
- Pero sin ellos…
- Lo sé. No tenemos nada excepto la chatarra que estás arrastrando en esa mochila.
La verdad es que no estaba muy segura de que las luces fueran a funcionar. La verdadera idea que tenía detrás de ese plan era que me dejaran enfrente de los anamithim sin que nadie tratara de hacerme cambiar de opinión. No me gustan los planes. Sé que funcionan con algunas personas, pero siempre he preferido resolver los problemas sobre la marcha, con la esperanza de que en medio de la crisis, una solución vendrá. Ha funcionado bien en mi corta vida.
Justo cuando estaba pensando en eso, me doy cuenta del aula que acabamos de pasar corriendo y se me ocurre una idea.
- Espera -digo, y empiezo a retroceder.
- Pero Maxine…
- Lo sé. Pero he tenido una idea.
Vuelvo a la puerta del aula de arte y la abro. No hay tiempo para hurgar en la oscuridad con las linternas que lleva Pelly en la mochila. Le doy a la luz, y ambos parpadeamos estúpidamente un momento con su repentino resplandor.
- Allí -digo, señalando donde almacenaban el material de arte.
Sonrío al ver la mirada confusa de Pelly.
- Vamos -digo,- y échame una mano.

Fin del capítulo

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MensajeTema: Re: The Blue Girl   Mar Jun 01, 2010 11:27 am

Capítulo 33
Traducido por Gemma
Corregido por shuk hing

AHORA: MAXINE

Después de colgar el teléfono, me quedo parada un rato, con la vista fija en los cinco montoncitos de ropa que hay en el cemento. ¿Debería recogerlas ahora − esa es la manía compulsiva de limpiar que mi madre me ha inculcado a patadas − o dejarlas por si todavía faltan algunas hadas que no las han recogido?
Todavía estoy pensando en ello cuando escucho unos pasos. Se me ocurre que las pisadas quieren decir que alguien se acerca, y por lo tanto debería buscar un sitio donde esconderme, Adrian sale a la vista.
Dejé escapar el aliento que ni me había dado cuenta que aguantaba.- Tú, -digo.
Estoy enfadada, no porque me haya sorprendido así, sino por la forma en que nos metió en este lío. Así que más bien es la última persona que me apetece ver en este momento, si se le puede llamar persona a un fantasma.
Lo miro, lanzando puñales, excepto que parece no darse cuenta.
- Maxine, -dice.- ¿Qué estás haciendo aquí? -Su mirada se dirige a la ropa de niño.- ¿Eres tú la que está haciendo recoger a las hadas?
- Quizá.
- ¿Por qué lo haces?
- Tal vez no nos gustan. Al igual que tú tampoco nos gustas.
- ¿No te gusto? ¿Qué quieres decir? ¿Y quiénes son `nosotros´?
Está mirando alrededor por la habitación mientras me dispara esas preguntas, como si estuviera esperando que alguien fuera a asomarse detrás de los hornos o tanques.
- Bueno, teniendo en cuenta cómo nos has echado encima a los comedores de almas, -digo,- ¿qué esperabas?
- Oh, eso. Pero en realidad no fue culpa mía.
Lo miro fijamente.
- Vale, en parte, soy responsable. Pero sólo fue porque Tommery no explicó lo que iba a hacer. No es que diga que nada de esto fuera a pasar.
- Eso no cambia el hecho de que nuestras vidas estén en peligro.
- ¿Qué quieres decir con `nuestras´? ¿Ellos van detrás de ti, también? -su alarma parece auténtica.
- No estamos seguras, -digo.- Pero probable. O ellos probablemente lo están.
- Sigues diciendo `nosotras´. ¿Imogene está aquí?
- Realmente no tengo tiempo para hablar, -le digo.
Voy a rodearlo − porque realmente no me apetece la rara sensación fría de otro encuentro fantasmal − pero me agarra del brazo. Salto hacia atrás, liberándome.
Entonces me doy cuenta de lo que acaba de suceder.
- Eres real, -digo, frotándome el brazo.
No es dolor ni nada. Sólo estoy algo aturdida porque sea capaz de tocarme.
- Quiero decir, estás realmente aquí, -añado.
- Es Halloween.
- Así que puedes dar una vuelta en Halloween − quiero decir, ¿con tu cuerpo y todo?
Él asiente.- Sí, lo sé. Es raro, ¿verdad? No sabía si realmente iba a funcionar.
- ¿No lo notaste ningún otro año?
- No es algo automático. Debes estar en el lugar exacto de tu muerte al salir la luna, o no sucede. Yo no sabía eso.
- Otra de esas estúpidas reglas -digo.
- ¿Qué reglas?
- ¿No te has dado cuenta de que todo lo relacionado con hadas y magia está vinculado con reglas? Como la manera de deshacernos de las hadas es dejándoles ropa y dándoles las gracias por el trabajo bien hecho.
- ¿Qué trabajo han hecho bien aparte de matarme, poneros a ti e Imogene en peligro, y, oh sí, atormentar a todo aquel que capte su atención?
- Precisamente por eso se supone que debes deshacerte de ellas.
- Oh.
Él mira hacia la ropa, todavía no he decido que hacer con ella, aunque me declino más y más por dejarlas ahí en el suelo.
- Y, ¿realmente funciona? -pregunto.- ¿Todas se han ido?
Adrian asiente.- Pero eso no va a detener al anamithim.
- Tenemos otro plan para eso.
- Quiero ayudar. -Está mirando hacia las sombras de nuevo.- ¿Y dónde está Imogene?
- No creo que tu ayuda sea una buena idea, -le digo.- Considerando cómo nos has metido en todo esto.
- Te lo he dicho, fue un accidente.
- Bien, no necesitaos otro accidente.
- Oh por−−
- Y te diré algo más. Si algo le pasa a Imogene, voy a encontrar la forma de hacértelo pagar.
Esta vez sí que se da cuenta de la mirada enfadada que le echo, y da un paso atrás.
Es gracioso: no puedo defenderme, pero resulta que puedo ser totalmente feroz por Imogene.
- Pero de verdad que quiero ayudar, -dice Adrian.- Es todo lo que he estado tratando de averiguar estos últimos días.
Quiero seguir enfadada con él, pero se le ve tan miserable que no puedo. En su lugar le cuento lo que hemos encontrado hasta ahora, desde la investigación de Imogene−− - Oh, me enteré de lo del trozo de pan, -dice él −−hasta la extraña advertencia de Esmeralda sobre la balada “Tam Lin” y de cómo Imogene piensa que podemos usar los focos del club de drama para atrapar a las criaturas en su resplandor.
- Es mejor idea que la mía, -dice Adrian.
- ¿Qué planeabas hacer?
- Primero estaba tratando de encontrar una manera de darles otra persona en lugar de Imogene.
- Oh, bien.
- Bueno, iba a ser una desgraciada como Brent Calder.
- Demasiado tarde para eso, -digo.- Ahora mismo está en el hospital. -Así que tengo que contarle lo sucedido.
- Wow, -dice.- Realmente es duro.
Doy una lenta e infeliz inclinación de cabeza. Quiero decir, me alegro de que Imogene esté bien y eso, pero es raro, especialmente comportándose después como si no fuese gran cosa.
- Así que supongo que has cambiado de opinión sobre el sacrificio, -digo.
- Bueno, sí. No estaría bien. Aunque fuera alguien como Brent.
- ¿Y entonces, qué?
- Bien, iba a ofrecerme en lugar de Imogene. Sabes, nada elaborado. Yo sólo… -hace frente al rincón más oscuro del sótano, extiende los brazos, y declama en voz alta:- Vale, aquí estoy y te digo que no te puedes llevar a Imogene. Quieres a alguien, estoy aquí, esperándote.
Trato de detenerlo tan pronto como empieza. Me agarro a su brazo, pero se suelta.
- ¿Qué? -dice.- Sólo te estoy enseñando…
- No creo que debas… -digo al mismo tiempo que él.
Nuestras voces se apagaron cuando lo escuchamos − no, lo sentimos. Algo se mueve en la sombra de aquel oscuro, oscuro rincón. Lo que no quiero que sea es lo que sé que es.
- Oh, mierda, -dice Adrian.
Me hago eco de ese sentimiento, pero las palabras parecen no poder salir de mis labios. Mientras las tres figuras salen de las sombras, mi mente está demasiado entumecida como para mandar a mis músculos que se muevan.
Lo primero que pienso cuando salen a la luz es que son como ángeles. O por lo menos como siempre imaginé que eran los ángeles: severos, altos y muy brillantes.
Salvo que de ninguna manera son ángeles. Porque los ángeles también tienen piedad, ¿verdad? Y estas… estas criaturas… estoy segura que no tienen nada. Están demacrados y sin pelo, vestidos con ropas finas y sueltas que llegan hasta el suelo y aferradas a sus formas por lo que su musculatura está híper definida. Sus miradas están fijas, quiero decir, completamente inexpresivas, como que no significamos nada para ellos. Sé que no significamos nada.
Y parecen estar hechos de luz.
Pero no es una luz que brille hacia afuera, tanto como hacia dentro, es más como si ellos se la tragaran en el pulido brillo de su piel. El sótano estaba lo suficientemente triste antes de que se presentaran, pero tan pronto como salieron de las sombras, las luces del techo se debilitaron. Y ahora mismo también puedo sentir que me estoy debilitando, como si sólo por estar en su presencia estuviera cogiendo algo de mí.
Las sombras se retuercen alrededor de sus piernas, como si docenas de cosas a medio hacer estuvieran cambiando de forma allí abajo, incapaces de tomar una forma concreta, o que no están dispuestas a establecerse en una sola. Veo, ahí, una pequeña cabeza triangular con la boca llena de dientes afilados; allí, una parte ósea que termina en garras o uñas. Son horribles, pero no son tan malas como las imponentes figuras que tienen por encima.
Es gracioso. Antes de que los anamithim aparecieran, sabía que todo esto era real − que los comedores de almas eran de verdad − pero muy en el fondo, nunca llegué a creerlo. Me sentaba ahí haciendo planes con una Imogene de piel azul y con Pelly, un ser de cuentos de hadas, pero nunca creí realmente que estas criaturas pudieran existir.
Creo en ellas ahora, ¿cómo no creer en esas altas figuras blancas con sus piernas que desaparecen en esa sombra cambiante y que no paran de retorcerse?
El más cercano nos hace señas para que nos acerquemos, pero de ninguna manera me voy a acercar más. De todas formas no me puedo mover, pero si pudiera, estaría corriendo lo más rápido y lejos que mis piernas pudieran llevarme.
Él − ¿o eso? − dice algo en un lenguaje que no entiendo; las palabras ponen mi carne de gallina, como si fueran cucarachas correteando por mis piernas, torso y oídos.
Y entonces mi cuerpo me traiciona, porque da un paso por voluntad propia.
Lucho contra la pérdida del control de mi cuerpo, pero es como si tratara de embotellar una frase.
Mi cuerpo da otro paso.
En mi cabeza, estoy llorando − un pánico farfullante sin palabras que avergonzaría a los actores de películas de terror si consiguiera salir de mis labios.
Sé que voy a caminar hasta el anamithim.
Sé que le voy a dejar que me ponga las manos encima y voy a sentir el tacto de su horrible carne de luz robada sobre la mía.
Y no hay nada que pueda hacer para pararlo.
En ese momento − si no estaba segura antes − sé que todos tenemos almas que calientan y brillan como una luz dentro de nosotros. Tenemos cálidos y hermosos fuegos que la oscuridad codicia. Y ellos van a por los nuestros.
Van a drenarnos la luz, y no quedará nada de nosotros.
Nada en absoluto.
Al menos Imogene no está aquí, pienso.
A lo mejor se quedan satisfechos con nosotros. Quizá, una vez que nos hayan cogido, no tengan el mismo apetito por Imogene.
Y, entonces, oigo pasos que se acercan rápidamente detrás de nosotros. No puedo girar la cabeza.
¡Atrás, atrás! Quiero gritar.
Pero nada sale de mi boca.
Después, oigo a Imogene decir:- Ábrelos, Pelly.

Fin del capítulo

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MensajeTema: Re: The Blue Girl   Mar Jun 01, 2010 11:51 am

Capítulo 34
Traducido por Gemma
Corregido por shuk hing

AHORA: IMOGENE

Ahora no tenía ni idea si la pintura azul iba a hacer algo, pero eso es lo que cogimos Pelly y yo de la sala de arte. Cuatro cubos grandes de plástico de pintura líquida. Pensé que podríamos verter a nuestro alrededor para hacer un círculo de protección, porque sabemos que el azul funciona, y ¿quién sabe si de verdad la sal funciona? O tal vez la podríamos verter sobre Maxine y Pelly, de modo que estén protegidos también.
Pero cuando nos encontramos con Maxine, tengo una idea mejor.
- Ábrelos, Pelly, -digo mientras abro la tapa de uno de los cubos que llevo.- Y luego, sigue mi ejemplo.
Oh, son grandes y asustan, vale, esos anamithim, y no se parecen a nada de lo que esperaba. Estaba pensando en los Espectros del Anillo de las películas del Señor de los Anillos − esas horribles formas con mantos negros hechos jirones. Y quizá son súper poderosos y todo. Pero se están metiendo con mi amiga.
También he visto a Adrian. Se figuraba que estaría aquí. Es probable que guiara al anamithim hasta Maxine. Pero podemos lidiar con él más tarde. Es un fantasma. ¿Qué es lo peor que puede hacer? ¿Tirarnos encima a unos cuantos más chicos malos?
Compruebo para asegurarme de que Pelly esté listo. Hay tres altos-blancos-y-feos, y un lío de sombras retorciéndose a sus pies. El más grande que está enfrente empieza a decir algo en un idioma que no entiendo. Parece sorprendido por algo − ¿Quizá esté pronunciando un hechizo? − pero ahora mismo estoy delante de su cara.
Allá va el cubo, y la pintura sale volando sobre los tres.
- ¿Pelly? -digo.
Cuando me giro, veo que se ha congelado en el sitio, así que echo a correr para coger otro cubo.
Los feos están gritando algo ahora, pero no presto ninguna atención. Simplemente destapo otro cubo y se lo echo encima. El de enfrente estira el brazo y me señala, todavía gritando algo, cuando el segundo balde de pintura azul le cae encima por todo el cuerpo. Da una bocanada de aire y se tambalea hacia atrás, asfixiándose.
El lío de sombras se ha ido y parece que la habitación está más brillante. No podía entender por qué era tan débil en comparación con el resto del sótano.
La criatura de delante todavía está tratando de hacerme algo mágico. Si la rabia de sus ojos fuera física, yo estaría muerta.
Le lanzo el cubo vacío. Fallo, pero le doy al que tiene detrás, al que se ve sorprendido y aturdido. Bueno, ¿cómo saberlo?
Estaba pensando que la pintura puede − oh, no lo sé − hacerles daño de alguna forma, pero esto está yendo mucho mejor de lo que había planeado. Porque puedo decir por la mirada que tienen que se suponía que no podríamos ser capaces de tocarlos. Supongo que será parte de su magia − el mismo encantamiento que les permite viajar a través de las sombras y toman forma cuando ellos quieren.
Pero están encerrados en sus formas físicas en este momento y las sombras no los están tomando.- Las reglas han cambiado, chicos. -digo.
Saco mi navaja y le doy al botón. Y la hoja salta.
Tiempo de terminar esto.
Doy un paso hacia delante, de pronto Pelly se pone a mi lado. Supongo que el hechizo del anamithim ha desaparecido, o están muy ocupados ahora mismo para mantenerlo. Pelly lanza el contenido de su cubo sobre las criaturas, cubriéndolos con otra capa de pintura azul.
- Perdón, perdón, -me dice.- No perdí el coraje. Fue la magia la que me paró.
- Lo sé, -digo.
Esas eran las palabras que el líder estaba diciendo, que son también la razón por la cual Maxine no podía moverse. Pero no funcionaban conmigo.
Miro a Pelly.- Mantén un ojo en el chico fantasma mientras le pongo fin a esto.
Son altos y repulsivos, y no demasiado valientes, parece. Quiero decir, cada uno de ellos mide el doble que yo, y son tres. Pero supongo que no pueden tocar a la chica de piel azul, y ella tiene el cuchillo.
Me acerco a ellos, y se alejan de mí hasta que se quedan contra la pared. Eso me dice todo lo que necesito saber.
Se les puede hacer daño.
Pueden morir.
Sacudo la cabeza.- No puedo creer que se supusiera que teníamos que tener miedo de unos perdedores como vosotros.
Recuerdo el entrenamiento de Frankie Lee. La hoja de la navaja hacia arriba. Pon en el empuje tu hombro. Clávala en el estómago, y luego rasga hacia arriba.
Me acerco más al anamithim más próximo.
- ¡Imogene, no!
No me puedo creer lo que estoy oyendo.
- Maxine, se iban a comer nuestras almas.
- Lo sé. Y pude sentir como empezaba a pasar.
- ¿Y tu problema es?
- Si los matas, no nos convierte en mejores que ellos.
Sacudo la cabeza.- No estoy demasiado preocupada por cuál de nosotros es moralmente superior. ¿Crees que les importa?
- No, pero deberíamos.
- Entiendo lo que quieres decir. -digo.- Sé todo acerca de cómo las cosas malas vienen tras de ti, créeme. Pero esto es algo que hay que hacer. Así que para que conste, es obra mía, ni tuya, ni de Pelly.
- La Imogene que me importa no lo haría, -dice.
- Quizá la Imogene que creíste conocer nunca existió.
- No lo creo. Y tú tampoco.
No estoy del todo segura si tiene razón. He tratado con dureza a Brent. Nunca dejé de pensar en ello. Simplemente lo corté y lo dejé sangrando.
Sé que si sobrevivió a esto, voy a tener que hacer frente a las consecuencias.
Con lo que le hice a Brent, voy a tener que tratar con la policía y el sistema legal, y probablemente Brent intente protegerse las espaldas, porque es tan tonto que necesita hacer eso. Pero aquí… aquí no tengo ni idea, salvo que sé que Maxine está en lo cierto.
Son palabras sobre el karma que le dije a Adrian, que vuelven para atormentarme.
Voy a tener que soportar el peso de lo que he hecho, y en el peor de los casos, el resultado de matar a los anamithim sería que la Imogene que he estado tratando de ser, la que Maxine considera su amiga, no existirá nunca más. Si es que alguna vez existió. Tal vez todo el año pasado ha sido simplemente una patética broma del destino que ha estado jugando conmigo, dejándome pretender que podía ser una buena chica. Ser normal.
- Sabes que si lo dejamos ahora, -digo,- tendremos que tratarlo más adelante.
Ella sacude la cabeza.- No, lo trataremos ahora.
Se pone a mi lado y se enfrenta al líder de las criaturas.- ¿Estás listo para escuchar los términos de tu supervivencia? -pregunta.
Él vuelve la cabeza y escupe un poco de pintura azul. Cuando la mira, dice algo en ese idioma que es inteligible.
- ¿Hablas inglés? -dice Maxine.
Estoy impresionada. Ahí está ella, con la espalda recta, su voz firme, enfrentándose a él como nunca lo hizo con los matones de la escuela.
Él la mira, pero al final, dice:- ¿Cuáles son tus términos?
Su voz es gutural y grave, pero podemos entender lo que dice.
- Si os dejamos ir,- dice Maxine,- nos dejareis en paz. Nos dejareis a nosotros, nuestras familias, nuestros amigos y a cualquiera que conozcamos o vayamos a conocer. En otras palabras, nunca habéis formado parte de nuestras vidas, ni lo haréis alguna vez.
- ¿Y… y a cambio?
Oh, puedo decir que tiene problemas para decir eso.
-Tenéis la oportunidad de vivir, -le dice.
Él se pone bien recto, elevándose sobre nosotros. A pesar de que la pintura azul ha salpicado toda su enfermiza piel blanca y el manto, se las arregla para dar miedo.
- ¿Tienes alguna idea de con quién estás tratando? -dice él.
Ni siquiera el acento y el tono de su voz gutural, puede ocultar el desdén orgulloso que siente hacia nosotros. Puedo notar a Pelly temblando a mi lado.
Pero Maxine simplemente dice:- En realidad, sí. Sois las criaturas que se están peleando con la gente equivocada.
Durante un buen rato dos de ellos se quedaron con la mirada fija. Luego, la criatura sonrió − o al menos creo que esa mueca tirando de los labios y enseñando los dientes es una sonrisa.
- Hay trato, -dijo.
Sacudo la cabeza.- Maxine, ¿cómo vamos a confiar en estas cosas?
Se gira para mirarme, y esta vez puedo decir que él está realmente molesto.
- ¿Cuestionas nuestra palabra? -pregunta.
Maxine ni se inmutó cuando él la miró fijamente, y yo tampoco.
- Bueno, sí, -digo,- tal vez seáis tipo importantes de donde venís, pero aquí sólo sois unos horribles monstruos que habéis venido a por nosotros sin ninguna buena razón, por lo que veo. Para mí, eso no os hace particularmente confiables.
El líder pone su atención sobre Pelly.- Diles, -dice.- Diles como nuestra palabra es nuestro compromiso.
- Es… es cierto, -dice Pelly cuando lo miro. Suena arrepentido, como si yo fuera a echarle la culpa.- Al otro lado de las fronteras, la palabra de uno es moneda única. No es como aquí.
Maxine asiente lentamente.- Esmeralda dijo algo sobre eso en su último e-mail.
El comedor de almas tiende la mano.
- Corta mi palma, -dice,- y tendrás mi juramento de sangre.
Miro a Maxine y ella se encoge de hombros, así que dejo que el borde de la hoja bese la palma de su mano. Una sangre roja verdosa sale de la herida.
- Ahora tú, -dice la criatura a Maxine.
- Espera un minuto, -digo.
Pero él sacude la cabeza.- Nuestro trato es con ella.
Los otros dos anamithim hacen unos ruidos que considero como un acuerdo. De mala gana, ofrezco a Maxine la navaja por la empuñadura.
- Sólo mantenla, -me dice.
- Cuidado, -digo, girando el cuchillo otra vez para que la hoja se enfrente a ella.- Está muy afilada.
Acaricia su propia mano contra ella. Cuando retira la mano, la sangre fluye de la herida. Roja, sangre normal. Lo cual hace que me pregunte si la mía es azul y si es por eso que la criatura quiere sellar el pacto con Maxine.
Él le ofrece su mano y se dan un apretón, la criatura repitiendo la promesa de cumplir su parte del trato. Voy donde están los montones de ropa en el suelo. Limpio la navaja en unos pantalones cortos, y la guardo en mis vaqueros, luego recojo una camiseta y se la doy a Maxine. Envuelve su mano con ella. Dudo un instante antes de coger una segunda.
- Entonces, ¿tienes nombre? -pregunto.
No acepta la camiseta y me muestra la mano salpicada de azul. El corte ya ha desaparecido.
- No damos nuestros nombres, -dice.
Estamos allí por un momento, nadie se mueve o dice algo.
- Vale, -les digo,- podéis iros.
- No podemos. No hasta que nos limpiemos esta abominación de la piel.
Me doy cuenta de que estoy disfrutando esto.- Oh, claro. Bueno, hay baños arriba… tal vez haya algún fregadero por aquí abajo.
Él sólo me mira.
- Ya sabes, -digo.- Con agua. ¿Para lavar la pintura?
- Se lo enseñaré, -dice Pelly.
El comedor de almas asiente y deja que Pelly los lleve.
- Recuerda, -les grito.- Pelly está definitivamente en la categoría de amigos.
Él me echa una mirada, y luego se van. Cuando me dirijo a Maxine, se agarra a mí y me abraza como si nunca fuera a dejar ir. Puedo sentirla temblar y me doy cuenta entonces de lo asustada que estaba. En mi libro, esto la hace más valiente que yo. Estaba demasiado enfadada como para tener miedo.
- Pensé que todos íbamos a morir, -dice con la cara hundida en mi cuello.
- Yo también, -le digo.
Miro por encima de mi hombro a Adrian. No se ha movido o dicho una palabra desde que entré en la habitación.
- ¿Qué estás haciendo todavía aquí? -digo.
Maxine se separa de mí.
- Oh, no estés enfadada con él, -dice.- Sólo trataba de ayudar.
- Echándonos esos feos encima en primer lugar.
- Cometió un error, -dice Maxine.- Todo el mundo comete errores.
- Pero los errores de todo el mundo no…
Pone la vida de la gente en peligro, estoy a punto de añadir, pero lo dejo ir. Ella tiene razón. Todo el mundo la caga. Sólo mírame a mí: soy la chica del cartel de las cagadas.
- Lo siento tanto, tanto, -dice finalmente Adrian.
- Si habla, -digo.
- Imogene, -dice Maxine.
La miro.- Sólo me estoy metiendo con él. ¿Ni siquiera puedo hacer eso?
- Iba a dar su alma por ti, -dice ella.- Ese era su plan para hacer las cosas bien. -Parpadeo y giro lentamente hacia Adrian.
- ¿En serio? -pregunto.
Él se encoge de hombros.- No es que importe.
- Claro que importa.
- Además él es real, -añade Maxine.- Quiero decir, corpóreo.
Sigo pensando que debemos estar demasiado asustados para estar teniendo una conversación tan ordinaria como ésta, pero supongo que la normalidad de la misma nos está ayudando a llevarlo. Me acerco a él y estiro un dedo para tocarle el pecho. Y efectivamente, mi dedo presiona contra carne real. Él me sonríe tímidamente.
- ¿Cómo es eso? -pregunto.
- Tiene algo que ver con Halloween, -dice Maxine.- Nunca trató de hacerlo hasta este año.
- ¿Y cómo se siente? -digo.
- Como estar vivo.
Asiento, luego cierro el puño y lo golpeo en el hombro. Fuerte.
- ¡Au! ¿Y eso, por qué?
Le sonrío dulcemente.- Por todas las veces que desapareciste en medio de una conversación.
Se está frotando el brazo cuando me giro.
- ¿Qué hora es? -le pregunto a Maxine.
Ella mira su reloj, luego mueve la cabeza.
- Casi las nueve y media, -dice.- Pensé que sería más tarde.
- No bromees.
Oímos algo en la puerta y nos giramos todos.
Supongo que soy la única que está totalmente paranoica, porque lo primero que hago es sacar mi navaja. Luego me doy cuenta de que es Pelly.
- ¿Se han ido? -pregunta Maxine.
Él asiente.- Y mantendrán su palabra.
Sacudo la cabeza. No es que no esté de acuerdo; es sólo que no sé qué pensar.
- Creo que mola mucho que su palabra signifique tanto en el Otro Mundo, -dice Maxine.- Lástima que no sea así aquí.
- ¿Entonces, nunca mienten? -le pregunto a Pelly.
Él se ríe.- todo el mundo miente. Mienten, engañan y hacen toda clase de males. Pero una vez que dan su palabra, mantienen su parte del trato.
- Con lo que sea, funcionó, -digo. Me giro hacia Maxine.- ¿Me dejas el móvil?
Lo saca del bolsillo de sus pantalones y me lo pasa.
- ¿A quién llamas? -pregunta.
- A mi madre.
Contesta al primer tono.- ¿Imogene?
- Hola, mamá. ¿Todo bien?
- He estado tan preocupada.
- No te preocupes más, -le digo.- Todavía tengo un poco de tinte azul en mi piel−−
- Mentirosa, -vocaliza Maxine hacia mí, con una sonrisa.
- −−pero por lo demás estoy bien.
- La policía ha estado aquí.
- Sí, me imagino. ¿Dijeron algo?
- No quisieron decirme nada.
- Vale. La versión corta es, cogí a un tío pegándole a su novia y le di de su propia medicina.
- Oh Dios mío, ¿Seguro que estás bien?
- Totalmente, mamá.
- ¿Cuándo volverás a casa?
- Bueno, esa es la cosa, -digo.- Si voy a casa, voy a tener que pasar la noche tratando de explicarme a la poli y yo realmente quería ver esta noche a Jared con su banda. He tenido una semana de mierda, al menos me merezco eso. Y es Halloween.
- ¿Ese chico te hizo daño? -pregunta.
- De ninguna manera.
Ella suspira.- ¿Vas a tener un montón de problemas?
- Probablemente. El tipo al que herí es un gran quarterback, y si todo se reduce a mi palabra contra la suya − bueno, ¿a quién van a creer? Especialmente si hablan con la policía de Tyson.
Nunca me culparon de nada allí, pero me pillaron un par de veces, y todos sabían que pertenecía a la banda de Frankie Lee.
- No lo sé… -dice mi madre.
- ¿Te hicieron pasar un mal rato?
Esto es un poco injusto de mi parte, usando con mi madre la vieja desconfianza hippie del “hombre”, pero le estaba diciendo la verdad. Sé que tengo que hacer frente a lo que le hice a Brent. Sólo quiero que el resto de la noche se parezca algo a la normalidad.
- Por supuesto que me hicieron pasar un mal rato, -dice mi madre.- Es por eso que estuvieron aquí, ¿no? Porqué perseguir a verdaderos criminales cuando pueden acosar a madres solteras y sus hijas, que sólo tratan de defenderse. Te estabas defendiendo, ¿verdad?
- Claro. Y a la novia del chico. La llevé al hospital.
- ¿Ella no va a responder por ti? -pregunta mi madre.
- Más o menos me ha odiado año y medio en la escuela, -digo,- por lo que dudo que lo que he hecho de buena samaritana vaya a hacer algo para que cambie de idea.
- Pero has dicho que la rescataste.
- Y me lo agradeció. Pero parece que tiene una historia teniendo a este chico golpeándola, y ya sabes cómo funciona esto.
Mi madre suspira de nuevo.- Lo juro…
- Sí, es un mundo de mierda, -digo antes de que vaya por la tangente sobre cómo no sabe que es peor, el hecho de que se abuse de la gente, o que vivimos en una sociedad en la que los que reciben abusos van directos a por más.- Entonces, ¿qué dices, mamá? ¿Puedo tener esta noche y mañana para cambiar mi forma de ser?
- No cambiarás, -dice.- Ve a ver a Jared tocar y después vuelve a casa. Si quieren hablar contigo, lo pueden hacer aquí con tu madre y un abogado presente.
- No podemos pagar un abogado.
- Anna, la del final del pasillo, es procuradora.
Tengo que reír, pero por supuesto ella no puede verlo.
- Me vale, -le digo.- ¿Qué les dijiste cuando preguntaron dónde estaba?
- Dije que habías ido a una fiesta con una amiga. Tenía la esperanza de que fuera verdad.
Echo una mirada al sótano salpicado de pintura. Está Maxine. Un fantasma corpóreo. Lo que sea que es Pelly. Y yo, todavía azul.
- Bastante cerca, -digo.- Y cuando preguntaron por su nombre…
- Les dije que era una amiga del colegio, pero que no sabía cuál. Y no les dije nada del concierto de Jared.
- ¿Entonces puedo ir? -pregunto, sólo para estar segura.
- ¿Después de la forma en que has revertido las cosas este año? Claro que puedes.
- Eres la mejor, mamá.
- Sólo prométeme que estarás bien.
- Te lo prometo totalmente. A excepción del toque azul de mi piel, todo está bien ahora.
Suspira otra vez.
- Pásalo bien, -dice.- E intenta no encontrar más problemas.
- Yo también te quiero, mamá, -digo antes de colgar. Le devuelvo el móvil a Maxine.
- ¿Todavía podemos ir al concierto? -dice.
- Claro. ¿No estabas escuchando? -miro a los demás.- Todos podemos.
- Pero no tengo disfraz, -dice Maxine.
Sonrío y apunto el último bote de pintura azul, que no está abierto.
- Seremos las Chicas Azules, -digo.
- ¿Quiénes serán ellos?
- Lo que quieran ser.
Les digo a los chicos que salgan.- Y no nos espíes, chico fantasma, -le digo a Adrian,- o te dejamos atrás.
- ¿Y qué hay de mi disfraz? -pregunta él.
- Puedes ser un fantasma.
- Ya soy un fantasma.
- Lo sé. Y uno muy convincente, también.
- ¿Y, yo? -pregunta Pelly mientras Adrian simplemente sacude la cabeza.
Me río.- Estás genial tal y como vas.
- Pero, ¿de verdad puedo ir contigo al mundo?
- Por supuesto. Ahora, ¡fuera! Necesito preparar a Maxine. -Una vez se han ido, ella se quita la camiseta, y usa una de las que compró para las hadas para pintarle los brazos, el cuello y la cara.
- Cierra los ojos, -digo cuando llego a ellos.
La pintura no tarda mucho en secar. Se escama alrededor de los ojos y la boca, por el cuello y los codos, pero suficiente para el club.
- Dale la vuelta a tu abrigo, -dice mientras nos dirigimos hacia la puerta.
- Excelente punto. Aunque usar la ropa al revés podría ser una tendencia Chica Azul.
- No lo creo.
Nos reunimos con los chicos fuera de la habitación y subimos las escaleras hacia el casillero de Maxine sin tropezar con el Sr. Sanderson. Me dirijo a Adrián, mientras ella coge su abrigo.
- Sabes que tengo novio, -le digo.
Asiente, entonces se le ve un poco nervioso mientras doy un paso hacia él.
- No quiero que hagas esto más grande de lo que es, -le digo.
Y, entonces, lo beso. En los labios. Pone esa mirada tonta como que nunca ha besado a una chica. Tal vez no lo ha hecho.
- Gracias, -le digo.- Ya sé que no tenías intención de meternos en todo esto. Y siento no haberte creído en primer lugar.
Él no dice nada. Simplemente se queda ahí, luego, levanta lentamente los dedos para tocarse los labios.
- Tierra llamando al chico fantasma, -digo.- Sí, sucedió de verdad.
- ¿Qué sucedió? -pregunta Maxine, cerrando la taquilla.
- Imogene ha besado al fantasma, -dice Pelly.
- Noticia de última hora, -digo.- Las chicas besan a los chicos todo el tiempo. Ahora, vamos a la fiesta.

Fin del capítulo

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MensajeTema: Re: The Blue Girl   Mar Jun 01, 2010 3:18 pm

rangitos chicas graciaspor los cap.
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MensajeTema: Re: The Blue Girl   Mar Jun 01, 2010 3:24 pm

Gemma estás super sonica jajajajaj wauuuu has puesto muchos capitulos tu sola...
Besitos linda....y ranguitos para ti... [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

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MensajeTema: Re: The Blue Girl   Mar Jun 01, 2010 3:26 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen] ayer traduje el 32, menos mal que era corto.

el único cap que me falta es el 35, en cuanto lo tenga tendremos el libro acabado [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

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MensajeTema: Re: The Blue Girl   Mar Jun 01, 2010 3:29 pm

Hola chicas, Gemma si necesitas ayuda dímelo
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MensajeTema: Re: The Blue Girl   Mar Jun 01, 2010 3:30 pm

uy, si tienes un hueco sería genial, el cap es de 4 hojas. si hacemos 2 cada una lo terminamos en nada ^^

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MensajeTema: Re: The Blue Girl   Mar Jun 01, 2010 3:33 pm

dime de que pagina quieres que me encargue así lo acabaremos antes, XD
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MensajeTema: Re: The Blue Girl   Mar Jun 01, 2010 3:41 pm

Chicas ustedes trabajan mucho..... [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

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MensajeTema: Re: The Blue Girl   Mar Jun 01, 2010 6:41 pm

Gracias por los capis!!!

ya no keda nadaaaa!^^

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MensajeTema: Re: The Blue Girl   Mar Jun 01, 2010 9:23 pm

Capítulo 35 parte 1
Traducido Por Gemma

AHORA: IMOGENE

Mamá es tan genial. Jared y yo llegamos bien pasadas las dos, pero todavía nos estaba esperando en la sala de estar y todo lo que quería era darnos un abrazo, luego nos envió a la cama.
- ¿Hiciste frente a esas hadas malas? -me pregunta ella.
- Totalmente. No nos van a molestar nunca más.
Se me queda mirando.- Aún se te ve muy azul.
- Estoy bastante segura de que se está decolorando.
Ella levanta las cejas, pero en vez de hacer algún comentario me da otro abrazo. Entonces me encara a mi habitación y me da un empujoncito. Pelly está esperándome allí, sonriendo de oreja a oreja. Para un pequeño y extraño chico larguirucho, más erizo/mono que niño, mostró excelentes movimientos de baile.
Se queda el tiempo justo para señalar donde había dejado la mochila, al lado de la cómoda, agradecerme la gran noche que había pasado y luego se va a descansar prometiendo que me vería mañana.
- Y si ellos te meten en sus celdas -dice antes de desaparecer en el armario.- Te sacaré en un momento.
- No creo que llegue a eso, pero gracias.
Esa noche mis sueños son un revoltijo del baile con mis amigos mientras que la banda de Jared toca. De un baile lento con Thomas en el que juro que nuestros corazones latían exactamente al mismo tiempo. También hay un sentimiento agridulce, cuando pienso en Adrian, poniéndome esos ojos tristes de cachorro. Pero Maxine lo lió con la hermana del guitarrista de Jared y él no estuvo sobre mí otra vez hasta que el show terminó y ella se fue a casa con su hermano.
Creo que él se anotó unos cuantos besos más, aunque no estoy segura de si eso realmente ocurrió, o si fue sólo en mi sueño.

***

Mamá esperó hasta las diez para llamar a la policía e insistió en que si querían hablar conmigo, podían venir al apartamento.- A menos que, -añade,- ¿me digáis que mi hija está bajo arresto?
Ella se está confrontando, así que o no tienen nada en mi contra, o quieren estar malditamente seguros de que pueden crear un caso antes que realmente logren hacerla caer, pero sea cual sea, ellos vienen a nosotros. Así que nos reunimos en el comedor y dejadme deciros, es surrealista.
A un lado de la mesa están los dos detectives: Harry Black, un hombre fornido que llena totalmente el traje; cuando lo miras, parece que escuches música de alguna serie de policías de la tele. Y luego está la otra cara de la moneda, su compañera, Juanita López, una mujer alta con una cara amable, pero con una mirada que sabes que no se va a perder nada.
Sentados frente a ellos, mi madre y yo, y Anna, la del final del pasillo, una morena pequeña con una sonrisa asesina.
- ¿Es usted abogada, señora? -le pregunta Black a Anna.
- Ella nos representa, sí, -dice mamá antes de que Anna pueda contestar.- Y está aquí para asegurarse de que no nos falsean.
- Vamos a tener eso en mente, -dice Black. Él se gira y me mira, y sé exactamente lo que está pensando mientras su mirada va de mis manos, a mis brazos, cuello y cara.- Estás siempre así de…
- ¿Azul? -termino por él.- No, era sólo tinte para Halloween, pero no se va al lavarlo como debería.
Me pregunto qué diría la madre de Maxine sobre su propia hija azul anoche. Aún no había tenido la oportunidad de hablar con ella esta mañana, así que no tenía ni idea.
- ¿Eso es lo que era tan importante? -dice mamá.- ¿El disfraz de Halloween de mi hija?
Le pediría que bajara el tono de agresión, pero tengo que admitir que estoy disfrutando de mi madre en modo de leona protectora. Estoy segura de que el detective Black no puede decir lo mismo. Él da un suspiro cansado, pero es su compañera la que sigue con las preguntas.
- No se preocupe, señorita Yeck, -dice López.- Vamos a hacer esto lo más breve posible.
Mamá parece que también tenga una opinión para ese comentario inocuo, pero Anna apoya una mano en su brazo. Hay un largo momento en que la policía está esperando a ver si mamá tiene algo más que decir.
- Entonces, Imogene, -dice López, finalmente.- ¿Puedo llamarte Imogene?
Asiento.
- ¿Asistes a Redding High?
Asiento de nuevo.
- ¿Y estabas en el recinto de la escuela ayer por la noche?
Otro asentimiento por mi parte. Esto es fácil. No tengo que decir ni una palabra.
- ¿Por qué estabas allí?
- Tal vez esto podría ir mucho más rápido, -dice Anna,- si sólo nos dijeran qué es lo que necesitan saber. ¿Realmente necesitamos establecer lo obvio?
Esa mirada grave de López fue hacia donde Anna está sentada, pero luego asiente brevemente.
- Está en lo cierto, -dice, y me mira de nuevo.- ¿Qué puedes decirme sobre el ataque que sufrió Brent Calder?
- ¿Perdón? ¿No ha visto lo que le hizo a su novia?
- Estamos investigando eso, -dice López,- pero también estamos tratando de entender cómo el Sr. Calder fue herido.
- No lo sé, -les digo.
Decidí cuando me levanté esta mañana que se trata de una situación en la que una mentira es mi mejor opción. Todo depende de lo que les dijo Valerie − y no tengo muchas esperanzas por ese lado − pero me imagino que por lo menos puedo pintarme a mí misma como una espectadora inocente. Y no, no estoy tratando de negar lo que hice. De lo que me culpen los policías o no, le haré frente. Es sólo que hacerlo desde un centro de detención de menores no va a hacerlo más fácil.
- Estaba buscando a mi amiga Maxine, -comienzo.- Habíamos quedado para después del partido, pero resulta que se fue al club por delante de mí. Sólo que yo no lo sabía en ese momento. Así que caminé hacia el campo de fútbol para ver si ella me estaba esperando allí en vez de al frente. Y fue entonces cuando vi a esos dos chicos peleando.
- ¿El señor Calder y…?
- No reconocí al otro chico. Se fue cuando grité. Yo ni siquiera sabía que era Brent hasta que llegué. Si lo hubiera sabido, probablemente no me hubiera molestado.
- ¿No os lleváis bien, vosotros dos?
Aquí iba a ser honesta.
- Ni por un momento, -digo.
- Así que corriste allí, -me apremia López.
- Y vi a Valerie en el suelo. Dijo algo sobre Brent golpeándola, así que la llevé a emergencias.
- Dejando al Señor Calder sangrado.
Asiento.- Mire, ya se lo dije. No nos llevamos bien. Tampoco me llevo bien con Valerie, pero al menos no intentó pegarme cuando la ayudé a levantarse.
- ¿El señor Calder intentó golpearle?
- ¿No acabo de decir eso? Actuaba como si yo fuera la que lo había derribado. Así que saqué a Valerie de allí.
- Y lo dejaste. ¿No te preocupa que pudiera haberse desangrado hasta la muerte?
Sacudo la cabeza.- No me vi que sangrara. Quiero decir, había sangre alrededor, pero pensé que era de la pelea con el otro chico. ¿Le cortó o algo?
- O algo.
López examina algunas notas que tiene delante de ella.

continua...

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MensajeTema: Re: The Blue Girl   Mar Jun 01, 2010 9:28 pm

CAPITULO 35 ( 2ª Parte)

Traducido por kuami


―Él dijo que tenías un cuchillo.
―Oh, por favor. No soy gran cosa, de todos modos. Él es el tipo malo aquí. Quienquiera lo dañó, le estaba haciendo un favor a todo el mundo.
―Un asalto a mano armada no es hacer un favor a nadie.
―Oh, lo entiendo ―le digo―. Él es la estrella quarterback. Así que sólo porque le pegó una paliza a uno de sus propios compañeros de equipo por faltar a una captura, y luego utilizó su novia como si fuera un saco de arena, todavía vamos a hacer todo lo posible para mantener el culo a salvo y no hacer nada.
―¿Te refirieres a Kyle Hanley? ―preguntó Black.
Asiento con la cabeza. ―Eso es lo que me dijo Valerie. Yo no lo vi. Al igual que no le vi realmente golpear a Valerie.
―Bien, eso ayuda ―dice Black―. ―El señor Hanley nos dijo que no reconoció su asaltante.
―Porque no quería recibir una paliza de nuevo.
Los dos se quedaron en silencio. Black está mirando sus notas. López me está estudiando.
―¿Es eso entonces? ―pregunta Anna―. ¿O tienes alguna duda?
López niega con la cabeza. Puedo decir que ella no me cree, pero supongo que todo lo que tiene que seguir su instinto.
―No ― dice ella―. Su historia señorita Clarke corrobora lo que Imogene nos ha dicho.
¿Lo hace? Creo con sorpresa, y espero que mi cara no muestre nada.
López recoge sus notas y se levanta.
―Gracias por su ayuda con esto ―me dice―. Si piensa en algo más que deberíamos saber, por favor llámeme.
Ella pone una tarjeta de visita en la mesa, entonces ella y su pareja dicen que su adiós y se van.
―Parece que tuviste una noche emocionante ― Anna dice cuando ellos se han ido.
Ella no sabe ni la mitad, creo.
* * *
―Bueno, eso fue casi tan bien como podría ―dice mamá después de que Anna haya terminado su té y se fuera―. Considerando todas las cosas.
Sonrío. ―Sí, estabas muy furiosa.
―Oh, dios, ¿lo estaba, no era yo? Apenas me siento tan culpable en cuanto tengo que hablar delante de un policía, incluso aunque no tenga absolutamente nada que ocultar.
―Conozco el sentimiento.
―A menos que probablemente tengas algo que te haga sentir culpable.
―¡Mamá!
―Tienes razón. No es así.
Esperamos como Jared murmura de buena mañana a nosotras desde la puerta antes de que se dirija a la cocina para prepararse un café.
―Tuviste la oportunidad de no decirles la verdad ― dice mamá.
―Me di cuenta de que valía la pena intentarlo, pero realmente no pensaba que Valerie me dejara fuera.
―Tal vez ella sea más amable contigo, ahora.
―Seguro. Sí ya.
―Hay que dar a la gente el beneficio de la duda.
―Mamá, con ella no recibes ningún beneficio, sólo la duda.
―¿Por qué no te gusta ella? ¿Es porque es una animadora?
―Es porque es una idiota.
―¿O porque no le gusta?
―Probablemente un poco de ambas cosas ―tengo que admitirlo―. Por lo menos cuando nos conocimos.
―Esto debió haber sido una experiencia muy traumática para ella ― dice mamá―. Bien podría cambiar su visión del mundo.
―Supongo que todo es posible.
―Y eso ― dice mamá ― nos lleva a sus problemas originales.
―Los cuales están arreglados. Como te dije anoche, los chicos están totalmente a oscuras hasta que nos dejen tranquilos.
―Justamente por eso. Tienes que darles el beneficio de la duda a las personas.
Asiento con la cabeza. ―Ellos dieron su palabra, y de dónde vienen, se supone que es inviolable.
―Debe ser un lugar agradable. Lástima que nuestro mundo no pueda ser así.
―Supongo. Pero Pelly dice que allí todos hacen las misma cosas, mienten, estafan y todo eso. La única diferencia es que cuando dan su palabra, no la rompen.
Mamá asiente con la cabeza. Me estudia durante un buen rato. ―¿Y el azul? ― pregunta.
―No sé, pero yo no voy a un médico y tratar de explicar cómo sucedió. Ellos me meterán en un tubo de ensayo o algo así.
―Supongo que tienes razón ― dice ella, pero es obvio que ella acepta a regañadientes.
―Además, está comenzando a desaparecer.
Estoy bastante segura de que es así. Me estudié en el espejo esta mañana antes de que llegara la policía, y realmente parecía menos intensa. Aunque sin lugar a dudas sigue azul, sin embargo.
La mamá suspira y agita su cabeza.
―Estoy viviendo la maldición de mi madre ― dice ella.
―¿Cómo es eso?
―Cuando yo tenía tu edad, ella meneó un dedo hacia mí y dijo: 'Sólo espera hasta que tú misma seas una madre.Y sabrás lo que se siente cuando tu propio hijo se convierte en ti'.
―Pero no estamos tan mal, ¿verdad?
Mamá se ríe y me da un abrazo.
―Tú y Jared son perfectos, Imogenes y Jareds ― dice ―y eso es todo lo que podría esperar y pedir.

Fin del capítulo
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MensajeTema: Re: The Blue Girl   Mar Jun 01, 2010 9:32 pm

Capítulo 36
Traducido por Gemma
Corregido por shuk hing

AHORA: MAXINE

Lo primero que quiero hacer cuando me levanto es llamar a Imogene.
Tengo el teléfono en la mano y todo, pero en el último momento no la llamo. Es duro no hacerlo. Me muero por saber qué va a pasar cuando la policía hable con ella, por no mencionar como va a explicar su nuevo look azul. El mío era fácil de quitar. La pintura era lavable, aunque tuve que darle un buen aclarado a la tina después de la ducha.
La mejor parte de mi “conjunto” fue la cara de mi madre cuando entré − ese aspecto de shock cuando registró el azul. Pero entonces, lo único que hizo fue sacudir la cabeza y preguntar si lo había pasado bien. O en serio se está relajando o realmente no quiere que me vaya a vivir con papá, porque parece que está menos estreñida estos días. Ya ni siquiera entra en mi habitación para ordenarla. La ropa que me estuve probando antes de ir a clases seguía en la cama cuando llegué en la noche.
De cualquier forma, no llamo a Imogene. Estoy segura de que ya tiene suficiente en su cabeza como para que yo le esté preguntando. Cuando esté lista para hablar, hablará.
Para distraerme, me voy a internet y le escribo un e-mail extra largo a Esmeralda, detallando nuestra aventura de anoche en la escuela. Es a la vez más fácil y más difícil de lo que pensé que sería, pero sigo el consejo de Christy. No me preocupo por que sea escribible; simplemente plasmo la historia con las mismas palabras que usaría si se lo contara a alguien que estuviera aquí sentado en mi habitación.
Cuando termino, lo miro. Estando en mi pantalla en blanco y negro, encuentro que no estoy tan preocupada por las cualidades literarias como por la forma inverosímil que suena.
Vacilo durante un largo tiempo, y finalmente pulso enviar. Si alguien iba a creerse esto a parte de los que estábamos allí − que, hola, incluye un fantasma y el no tan imaginario compañero de la infancia de Imogene − esa sería Esmeralda.
Me entretengo un poco en ordenar mi habitación después de eso. Es agradable ser capaz de decidir por mí misma cómo quiero que vayan las cosas. Creo que voy a empezar a traer la ropa que estoy almacenando en casa de Imogene y en mi taquilla. Definitivamente tengo que buscar una nueva casa para esas muñecas, aunque tenga que ser una caja de cartón. Me pongo a pensar en redecorar, haciendo la habitación más mía y menos de niña pequeña, pero luego decido, ¿por qué molestarse? Espero ir a la universidad el año que viene y tengo totalmente planificado vivir en la residencia. O tal vez Imogene y yo seamos capaces de conseguir un apartamento, aunque no estoy segura de que nos lo podamos permitir.
Miro el reloj. Son casi las once.
No puedo creer lo lento que pasa el tiempo.
¿Por qué no ha llamado todavía Imogene? Quizá la policía se la haya llevado bajo custodia y haya usado el teléfono para conseguir un abogado. Tal vez debería llamar a Jared o a su madre para saber si tengo que empezar a hornear un pastel con una lima dentro.
Reviso mi correo electrónico lo que parece cada quince minutos, pero en realidad es cada dos o tres. No hay nada de Esmeralda.
Una vez mi habitación está ordenada, releo sus viejos e-mails y la transcripción que hice de nuestra charla y me vuelvo a preguntar qué es lo que ella hace. Lo que sí sé es que estoy interesada en ello, tal y como lo estoy de lo que hace Christy: catalogando y tratando de darle sentido a todas las cosas que hay en el mundo que no lo tienen.
Le dije a Esmeralda eso al final de mi e-mail.
Tal vez no me conteste porque piense que me voy a convertir en una especie de ciber acosadora con lo que sea que ella es. ¿Y quién la culparía? Ella no sabe nada de mí, pero he estado parloteando sin cesar de mis problemas y de que no he llevado del todo bien la rareza en que se ha convertido mi vida. Eso tiene que inculcar todo tipo de confianza en ella.
Suspiro y voy hacia el armario. Empujando la ropa a un lado, estudio la pared del fondo, preguntándome otra vez cómo hicieron Imogene y Pelly para aparecer aquí de la nada la otra noche. Por no hablar de cómo usaron la pared para irse.
Entonces, finalmente, al comprobar mi correo electrónico por millonésima vez, hay una respuesta de Esmeralda.

Fecha: Sat, 1 Nov 2003 10:32:19−0800
De: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Asunto: Re: Lo que hicimos en nuestras vacaciones de Halloween
Para: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

Oh mi diosa, Maxine. Si estuviera contigo en este momento, te daría una bofetada por arriesgar tu vida como lo hiciste. Fue muy tonto… pero tan valiente a la vez.
¿Y qué sé yo? Conseguiste resultados. Y tu amiga es una joven mujer *con* recursos. En ninguna parte de la tradición oral, o en cualquiera de los textos históricos para este caso, hay una mención de esta particular debilidad en lo que respecta a los anamithim. ¡Bien hecho y gracias por eso!
En cuanto al por qué no siguieron atacándote al quedar atrapados en su forma corpórea, tienes que entender que estos seres, tan temibles como pueden ser, también lo pueden ser de cobardes. No tienen alma, así que cuando mueren, simplemente dejan de existir. El grupo al que os enfrentasteis sabían que podían morir atrapados en sus formas de pintura y, obviamente, no fueron lo suficientemente valientes como para luchar contra ti en un combate físico.
Pero cualquier otra cosa que hubieran sido o hecho, los puedes mantener por su palabra, por lo que no te preocupes por ese lado.
He tenido una noche agotadora − ¡Gracias por preguntar! Hubo las usuales plagas de duendecillos − si no están pinchando los teléfonos e internet, están haciendo los trucos más tradicionales, que son tan molestos. Siempre hay un aumento de casos de duendecillos en Halloween − creo que la mitad de mi vida la he gastado limpiando lo que dejan los duendecillos y los Bodachs − pero anoche también tuvimos que perseguir una media docena de jabalíes eponies. Son una especie de espíritus malignos que se adhieren a los fantasmas humanos y pueden causar una enorme cantidad de estragos si no se les trata de inmediato. Y luego estaba el gigante que casi se despertó en medio de un parque de la ciudad....
¿Quién es esta mujer? Pienso mientras leo el e-mail. Su vida parece haber sido sacada de las páginas de alguna versión policiaca de procedimiento de un cuento de hadas.
Todo lo que quiero es decir, que necesito muy en serio dormir. Espero que, y estoy segura de que, vamos a hablar más en los próximos días, pero voy a responder rápidamente un par de puntos que planteaste:
Imogene está sufriendo de envenenamiento por verbena − que, permíteme agregar rápidamente, no es tan terrible como parece. Ya había estado investigando antes de que la diversión de anoche comenzara. Por desgracia, algunos de los síntomas serán permanentes, el tinte azul oscuro de su piel debería desaparecer, pero un ligero toque de azul es casi seguro que quede. La eufórica sensación de capacidad extrema definitivamente desaparecerá con el tiempo. Este último es, sin duda, el que hizo que cogiera tan fácilmente a ese matón e hiciera frente a los anamithim de la forma en que lo hizo.
No es que le quite valentía a Imogene diciendo esto, pero sin el efecto de la verbena en su sistema, seguramente habría dejado que su sentido común guiara sus acciones.
Lo que demuestra lo poco que conoce Esmeralda a Imogene, pienso.
La verbena, al menos la variedad que se encuentra en el otro mundo, es también conocida como “cura todo”, y una rara en eso. Es un componente sumamente beneficioso para un montón de cataplasmas, hechizos y tal, pero como todo, demasiado de algo bueno puede ser perjudicial. Cuando sólo se utiliza el polen, es normalmente en cantidades muy pequeñas, por lo tanto, la reacción de Imogene es debida a la nube que cayó sobre ella e ingirió.
Por último, estoy muy contenta por tu interés de aprender más sobre el reino de las hadas. Si eres mayor de edad, sin duda podemos hablar de tu venida a la Casa para estudiar. Te contaré más sobre nosotros y de lo que hacemos cuando no esté tan cansada. Pero desde que mencionaste que conoces a Christy Riddell − un viejo colega mío − también te recomiendo que le expreses tus intereses. Él y el profesor siempre están en busca de cuerpos capaces, gente de mente abierta que les ayude en sus catalogaciones y estudios, y podrías aprender mucho de ellos.
Ahora sí que me tengo que ir a la cama. Trata de no tener más aventuras antes de que tengamos la oportunidad de hablar de nuevo.
Bendita seas.
Esmeralda

Esto es tan guay. Sé que anoche me pasé la mitad del tiempo sacando el miedo de mi cabeza, pero realmente quiero aprender más sobre todo esto. Por supuesto, quiero contestarle de inmediato para averiguar que es esa Casa de la que habla y quién es ese profesor, pero seguramente ya estará durmiendo.
Entonces, por fin, el teléfono suena, y es Imogene preguntando si está bien si se acerca.

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MensajeTema: Re: The Blue Girl   Mar Jun 01, 2010 9:34 pm

CAPITULO 37
Traducido por rossmary
Corregido por shuk hing

AHORA: Imogene
La madre de Maxine echa una hojeada al abrir la puerta. Sus ojos sólo aumentan un poco, pero creo que el factor sorpresa casi ha desaparecido, al ver cómo su hija llegó a casa con un aspecto similar al de anoche.
-Hola, Imogene, -dice. -Supongo que te gustó mucho el traje como para dejarlo después de sólo una noche.
Sacudo la cabeza.
-Cometí el error de usar tinte en lugar de pintura azul. Debí haber escuchado a Maxine. Esta cosa simplemente no se va a quitar fácilmente.
-De alguna manera, dudo que no te guste la atención que se te brinda.
Levanto mis cejas azules.
-No es un juicio de valor-, dice. -Estoy trabajando muy duro en no hacer eso. Es sólo que tú tienes tus tatuajes, y te gusta combinar con las prendas que son imposibles de ignorar...
-Realmente estoy muy normal hoy en día, con excepción de mi traje azul. Los jeans, un suéter y zapatillas de deporte. Un toque, una bufanda y una chaqueta del guisante de Jared que debe ser pequeña para él, porque en realidad no es muy grande en mí.
-Pero…
-Entiendo- , le digo. - Hago un poco como él. Sólo un deseo que podría convertirse, la forma en que puede cambiar lo que llevo puesto.
-Los tatuajes no vienen con un interruptor de quitar o poner.
-No, pero si se colocan de manera estratégica, pueden hacer que parezca que no tenemos, si eso es lo que está sintiendo.
-Eres una chica interesante,- me dice. Pero entra, no debería dejar que te quedes fuera, pasa a la sala.
Entro a la sala, mientras ella llama a Maxine para hacerle saber que estoy aquí.
-Maxine me dijo lo que hiciste anoche- , dice. Eso fue muy valiente.
Intento mantener mi cara tranquila, pero no puedo menos que mirar a Maxine como baja por el pasillo. No puedo creer que Maxine le haya hablado de las hadas.
Pero a continuación, la Sra. Tattrie añade:
-Espero que lanzar el libro a ese muchacho Calder…- y comprendo enseguida de lo que está hablando.
-Podemos esperar- , le digo, - mientras contengo la respiración.
Ella asiente con la cabeza.
-Desafortunadamente, sí parecen salirse con la suya la mayoría del tiempo, ¿no?-
-A menos que alguien los convenza de parar.
La Sra. Tattrie lo considera un buen rato.
-Sí -dice. Fue algo muy peligroso lo que hiciste, pero estoy orgullosa de ti por hacerlo, y por ayudar a esa muchacha que, entiendo, es cualquier cosa menos un amigo.
La madre de Maxine justo se hace más extraña y más extraña. Pienso que en realidad, ella comienza a pensar parecido mí.
- No estoy pensando en hacer un hábito de eso- , le digo. - Entrar en este tipo de situación, quiero decir.
- A veces no tenemos otra opción- , dice la Sra. Tattrie, lo que hace que me pregunte qué tipo de cosas ha visto en su vida.
- A veces las situaciones de empuje están sobre nosotros.
-Sí, no es seguro que el mundo sea perfecto, - en eso estoy de acuerdo.
La conversación giró alrededor de temas más ligeros. Maxine se sentó con nosotras charlando un rato con ella para luego finalmente retirarnos a su habitación.
- ¿Así que todavía quiere tu mamá los intercambios?- Le pregunto cuando estamos las dos sentadas en la cama.
-Supongo que no - , dice Maxine. - Ella seriamente está empezando a parecer como una mamá normal.
- O tal vez es sólo la suficiente madurez como para apreciar su perspectiva.
- Oh, dios, ¿Tú piensas? ¿Seremos nosotras las que estamos cambiando?
Me río de la expresión de horror que aparece en su rostro.
- No es muy probable-, le aseguro.
Ella se levanta y hace señas para que mire lo que tiene en la pantalla de su ordenador otro e-mail de esa extraña mujer que conoció en el foro de cuento de hadas.
-¿Así que le contaste todo? - Me pregunto por qué lo he leído.
Asiente con la cabeza.
- ¿Y que cuenta también Christy?-
- Nada digno de ir a parar a algún libro. Sólo para, ya sabes, aumentar el acervo de conocimientos sobre el tema. Yo diría que no usan nuestros nombres.
- Verdaderamente eres muy seria sobre cómo tratar estas cosas, ¿no?-
- ¿Crees que es extraño?-
Sonrío.
- Extraño es lo que me gusta, Maxine.-
- Lo sé, pero esto es una cosa personal – y tus cosas también son mías.
- Déjame decirte algo,- le digo. Me pongo de pie de manera que quedamos frente a frente. La noche pasada has salvado mi alma.
- ¿Qué?-
-Hablo en serio. Yo estaba dispuesta a cortar sólo los chicos. No he visto otra manera de estar segura de que estaría a salvo. Tal vez era yo quien hablaba, tal vez fue esa sobredosis de verbena que tu amigo escribió sobre, No sé. Pero yo estaba equivocada y tú tenías razón. Podría haberte salvado el culo, pero si lo había hecho, me... Hubiera sido cruzar una línea. Algo que nunca hice en Tyson. No quiero volver a hacerlo. Sin embargo anoche yo me sentía lista.
Veo como los ojos de Maxine se agrandan cuando hablo, y le suelto esta gran verdad, me siento un poco llorosas de mí misma. Una palabra más de mí, y las dos nos pondríamos a berrear. Así que me acerco y la abrazo.
Ella me abraza de vuelta en un fuerte apretón a continuación damos un paso atrás de la otra.
- Esa es la razón principal por la que quería venir- , le digo. - Para darte las gracias.
No dijo nada durante un buen rato. Cuando habla, es para solicitar la última cosa que espero ahora mismo, pero es totalmente apropiado, considerando todas las cosas.
- ¿Quiere decirme acerca de Tyson?- , Dice.
- ¿Qué quieres saber?-
- Todo.-
Así que nos sentamos en la cama, y comienzo yo.

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MensajeTema: Re: The Blue Girl   Mar Jun 01, 2010 9:36 pm

CAPITULO 38

Traducido por kuami

AHORA: Imogene
Hay un último asunto sin terminar, y la noche del domingo él se presenta: Adrian en toda su figura fantasmal, de pie en la escalera de incendios al otro lado de la ventana de mi habitación. Tiene esa mirada de disculpa en su cara que me hace sonreír, porque sé exactamente lo que está pasando por su cabeza. Por alguna razón, necesita hablar conmigo, pero habiendo regresado a ser un fantasma el sábado por la mañana, no puede coger un teléfono y llamar para decir que viene. Y él sabe lo que sucedió la última vez que apareció delante de mi ventana.
― Está bien ― le digo cuando abro la ventana. ―Sé que no estás espiándome.
―Todavía estas azul.
― ¿Es eso todo mundo puede enfocar?
―Pero ya han pasado qué, ¿tres días?
―Cuatro. No es que esté contando. Y mira la decoloración. ― Él me mira. ―Yo supongo que es...
― Entonces, ¿qué pasa contigo? ― digo ― porque me imagino que ya es hora de cambiar el tema.
―Yo... ¿puedes venir conmigo? ― pregunta.
―¿Cuándo, ahora? Es casi medianoche.
―Tengo que pedirte un favor. ―Sé que no me debes nada. Es sólo que... No quiero hacer esto por sí solo.
―¿Hacer qué? ¿Por qué eres tan extraño y misterioso?
―¿Puedes venir?
Miro por la ventana detrás de él. La noche está espesa en las calles y todo está oscuro y silencioso. Sólo otro domingo por la noche en Crowsea con todo el mundo ya en la cama, o dormidos delante de sus televisores. Aquí y allá, en las ventanas de los edificios que puedo verlo por el parpadeo de la luz.
Mi mirada se vuelve a la cara de Adrián.
Tengo escuela mañana, mi primer día como una chica azul. Todavía no he decidido cómo voy a manejar las preguntas y comentarios que estoy seguro voy a tener. Incluso la gente que no habla conmigo va a querer saber lo que pasa. Lo he repasado con Maxine y Thomas un millón de veces hoy, y Pelly sólo me dejó para volver a Closetland hace apenas unos minutos, pero ninguno de ellos tenía alguna sugerencia particularmente buena. Eso me deja atrapado en el medio de contraste entre la Víspera de Todos los Santos y un tinte corriente malo.
Así que considerando todas las cosas, pensé que una buena noche sería una excelente idea. Una oportunidad para descansar y prepararme para lo que es seguro será un día largo y agotador. Pero Adrian parece tan malditamente esperanzando.
―Efectivamente ― digo ― sólo permíteme vestirme.
Él se vuelve de espaldas mirando la ventana, pero él no tenía que hacerlo. Ya que llevo simplemente una Camiseta grande como camisón y no me lo estoy quitando. Aunque, en parte aprecio el gesto. Me pongo un pantalón vaquero, calcetines, y zapatillas de lona. Mi chaqueta está en el vestíbulo, por lo que saco un suéter de lana grueso con un tejido firme que debe mantenerme caliente.
―Está bien ― digo acercándome a la ventana
Se mueve de lado a fin de que no tenga que pasar a través de él, entonces me sigue por la escalera de incendios.
―¿A dónde? ― pregunto al llegar abajo.
―¿Recuerdas cuando nos conocimos, y te dije que eran ángeles, así como las sombras?
Yo asiento.
―Bueno, vamos a ir a buscar a uno de esos ángeles.
―¿Cuánto tiempo tardaremos? ― le pregunto.
Tengo visiones de ir vagando por la ciudad con él, toda la noche, y eso no va a suceder.
―No mucho ― dice ―por lo general aparecen con bastante rapidez cuando desee verlos con bastantes ganas.
―¿Para qué quieres verlos?
Estoy tratando de recordar lo que me dijo acerca de ellos, pero estoy en blanco.
―Necesito saber algo ― dice. ―¿Alguien te dijo cómo la pintura azul incapacita a los anamithim, o fue algo que descubriste por tu cuenta?
―¿La verdad?
―No, dime una mentira.
―Ahora, pareces inteligente.
―Tal vez estoy aprendiendo de ti.
Sonrío abiertamente. ―Eso es bueno. Hay dos cosas que te llevaran lejos en la vida, en lo que a mí respecta: una actitud valiente y un vocabulario de palabras interesantes.
―Tendría que haberte conocido antes salir volando con las hadas.
―Excepto que habría tenido ocho años o algo así, y eso simplemente sería grave.
―Yo no me morí hace tanto tiempo.
―Como tú digas.
―Pero volvamos a cómo se refirió con el anamithim ― dice.
Estamos a un par de cuadras del apartamento ahora me pregunto lo que la gente vería, si se cruzara en nuestro camino. Adrian probablemente sería totalmente invisible para ellos, por lo que sólo verían a una chica azul, caminando con las manos en los bolsillos, hablando consigo misma. Todo lo que necesito es un carro de la compra y tendría todos los ingredientes para entrenarme para ser una perfecta vagabunda.
―Yo estaba volando por el asiento de mis pantalones ― digo ―directamente hasta que entré en la habitación en la que todos estaban, y pensé que tal vez podríamos hacer un círculo utilizando la pintura para un fuerte conjuro, sólo para protegernos. Ya sabes, algo que no se arrastraría o soplaría lejos como la sal.
―Entonces ¿por qué lo lanzaste sobre ellos?
―No lo sé. Supongo que porque si no iban a venir junto a mí con mi piel azul, me imaginé que tirándoselo en realidad los atraparía.
―¿Y tu plan auxiliar era... ?
Sacudo la cabeza. ―No tenía ningún plan de seguridad. Tiendo a fiarme del instinto, que es por lo rechacé todos los planes que teníamos antes y se fue la sensación en mis entrañas cuando pensé en la pintura ―. Él da un guiño lento.
―Instinto ― repite.
―No es la elección de todos, pero a mí me funciona.
―¿Incluso aunque después parezca una locura, o tal vez de un poco miedo?
―Supongo. Depende de la situación.
Él asiente de nuevo.
―Tengo miedo de morir ― dice.
―Pero tú estás…
―Ya muerto. Lo sé. Así que es completamente extraño. Excepto que no estoy completamente muerto, porque nunca fui a donde quiera que haya que ir después.
―Me dijiste cuando nos encontramos por primera vez. Y realmente no te culpo de estar dando vueltas, si no has trabajado mucho en poder retrasarlo. ¿Quién quiere que todo se termine?
―Excepto que dicen que la muerte es sólo el comienzo de otro, aún más interesante viaje.
―¿Quién? Las personas que no han muerto todavía, que es quién ―, él agita su cabeza. ―No, los ángeles.
Y entonces recuerdo lo que me dijo sobre ellos. ―Está pasando ― digo. ―Vas a conseguir que te muestren el camino.
―Me da miedo, pero sé que es lo que debo hacer. Quiero decir, realmente, ¿qué me queda en esta lista? Todo lo que hago es recorrer la misma estúpida escuela que odiaba tanto cuando estaba vivo.
―Sí, pero…
―Pero no quería hacerlo solo. Sé que realmente no somos amigos, pero eres más o menos lo más cercano que tengo. Es por eso que te pedí que vinieras.
Está tan triste que no sé qué decir. ―¿Te importa? ― pregunta.
―No. Supongo que no. Quiero decir, me siento halagada de que lo hayas preguntado.
―Si es demasiado extraño, lo entiendo.
―No ― digo con más seguridad ― puedo hacer esto para ti. Y pienso en ti como un amigo. Me has molestado alguna vez, pero todavía estamos hablando, ¿verdad?
―Debo advertirte, esto va a ponerse un poco raro.
―¿Anamithim raro?
―No. Es sólo que cuando un ángel aparece, el mundo cambia un poco. Se... llega a ser menos, se podría decir. No hay casi ningún sonido, y todo se queda en negro y blanco como una película antigua.
―Okay suena bien.
―Pero no es peligroso.
―Ve a por ello ― le digo ―estaré junto a ti.
Él entra en el siguiente callejón y se detiene cuando hemos caminado hasta la mitad de él.
―¿Es aquí donde vive tu ángel? ― tengo que preguntar.
―No, simplemente es un lugar tranquilo, fuera del camino. Tengo que llamarlo ahora, sólo tengo que decir su nombre tres veces. Dijo que no vendría hasta mí otra vez, no importa lo mucho que le llamara, pero tengo la esperanza de que esta sea la última vez.
― Así que hace precisamente eso. Dice el nombre, "Juan Narraway," tres veces.
No pasa nada.
―Quizás ― dice ― ¿podrías llamar conmigo?
―Hacer eso no va a enredarme nuevamente en algún extraño cuento de hadas, ¿verdad? porque confía en mí, he aprendido la lección.
―Los ángeles no son así ― dice. ―Ni siquiera pueden dañar los fantasmas como yo. Todo lo que pueden hacer es tratar de convencernos de que es el momento para que sigamos adelante, y no se molestaría contigo, porque todavía estás viva.
― Muy bien. Voy a darle una oportunidad.
Adrian cuenta para que podamos empezar al mismo tiempo, y entonces llamamos a nombre del ángel, "John Narraway", que es mucho más prosaico de lo que hubiera esperado. Estoy pensando en Gabriel. Ahora hay un nombre de ángel bueno. ¿O tal vez Rafael, aunque él tampoco era una Adolescente Tortuga de Ninja Mutante? Jared lo sabría.
Repetimos el nombre. Una tercera vez.
Espero unos instantes, luego me giro hacia Adrián. Estoy a punto de decir algo, cómo que aunque le demos una oportunidad, parece que el ángel no se presentará y tal vez debamos volver a intentarlo en otra ocasión, así se acercará a nosotros.
Es de noche, y está tranquilo, pero no hay duda de que este silencio para nada es natural. Estoy mirando al otro extremo del callejón y veo como el resplandor amarillento de la farola pierde su color, que es mucho más asustadizo de lo que podría pensar que sería, teniendo en cuenta sin embargo de que todo lo demás está en blanco y negro por la noche. No te das cuenta la cantidad de colores que hay en la noche también, hasta que todo se apaga.
Me vuelvo al sonido de pasos.
Parece un tipo ordinario, nada especial, exceptuando que lleva un violín. Casi de mediana edad, sólo un poco más mayor que mamá, supongo. Él tiene uno de esos rostros totalmente anodino que nunca recuerdas, una vez que vuelven la espalda, pero tiene una mirada muy severa. Me mira a mí, y luego vuelve su atención a Adrian.
―Gracias por venir esta una última vez ― dice Adrián.
El ángel da una brusca inclinación de cabeza. Puedo decir que no hay un buen feeling entre ellos, pero ni quiero saberlo. He decidido volverme una chica nueva y completamente indiferente sin meterme en la vida-privada-de-nadie. Por lo menos cuando se trata de este tipo de cosas. Ya sabes, ángeles, fantasmas azules y niñas como yo.
―¿Qué está haciendo ella aquí? ― dice el ángel.
―Yo le pedí que viniera conmigo.
―No te preocupes ― digo. ―No me meteré en medio.
Él me mira de nuevo. ―¿Cómo es qué puedes verme? Sólo los muertos pueden vernos.
Oh, eso simplemente es genial.
― Será mejor que aún esté viva ― le digo a Adrián ―o realmente voy a darte un puñetazo ―. Me vuelvo al ángel, y agrego, ―los muertos realmente pueden pegarse unos a otros, ¿no?
―Ésta es Imogene ― dice Adrián.
El ángel asiente con la cabeza. -Ya veo. El que…
― A recibido el embalaje anamithim ― Adrián termina por él. Excepto, por la mirada en el rostro del ángel, que no es lo que iba a decir.
―Pero eso es imposible ― dice el ángel.
―Imposible prácticamente esto resume a Imogene.
Cuando el ángel me da una mirada considerada, intento decidir si debo tomar el comentario de Adrián como un cumplido.
―Veo lo que quieres decir ― dice el ángel antes de que pueda tomar una determinación. Él devuelve su atención a Adrián, y agrega, ―¿Así que ya estás preparado?
Adrián asiente ― E Imogene puede venir, ¿verdad?
―Si ella envió a un grupo de embalaje anamithim, ¿cómo podría detenerla?
―¿Hola? ― Les digo. ―Estoy aquí. ¿Tal vez me podríais incluir en la conversación en lugar de sólo hablar de mí?
El ángel sonríe. ―Por supuesto. Sígueme.
Se embarca de nuevo por el callejón. Adrián alcanza mi mano. ―No me atrevo, quiero decir, ¿puedo agarrarte? ― cuando puse la mano en la suya, realmente sus dedos se cerraron en los míos.
―¿Qué está pasando aquí? ― pregunté mientras caminabamos a un paso detrás el ángel. ―¿Cómo es que puedo sentir tu mano?
―Este es un mundo sin fronteras ― dice el ángel sobre su hombro. ―Los espíritus tienen más sustancia en un lugar como éste. Curioso. Pero en estos días, ¿qué no lo es?

* * * * *

Es un paseo totalmente desconcertante el que nosotros damos. Reconozco el lugar donde estamos la mayor parte del tiempo, pero todo está en blanco y negro, silencioso excepto por nuestros pasos y un zumbido tenue, como un viento que viene de unas cuantas calles más. No hay nadie más alrededor, quiero decir, nadie. Ni un rezagado durante la noche. Ni es un taxi o un coche patrulla.
Yo estoy a punto de preguntar cuánto más tenemos que caminar, cuando giramos la esquina y mi mirada se fija a lo lejos de esta nueva calle. Ya no sé donde estamos, y por supuesto nunca he visto nada como esto antes. Es un arco de piedra inmensa, la punta más alta está a veinte o treinta metros de altura, y entre sus pilares, el aire resplandece con cálido espejismo. Hay todo tipo de colores de esa luz que no ves en un primer momento. Al parecer, en su mayoría dorada, pero luego te das cuenta de que el dorado está salpicado de todos los colores que puedas imaginar y algunos que no se te ocurriría suponer que están en el espectro que se puede ver por el ojo humano. Pero puedo verlo ahora mismo.
―Wow ― digo.
Simplemente es más sorprendente, cuanto más nos acercamos. Y esto es una cosa divertida. Cuando se asoma por fin la puerta directamente sobre nosotros, todo lo que está tocado por la luz recupera su color normal. Hay sonido, también, pero ahora es un indescriptible zumbido resuena en mi pecho, como cuando una cuerda de un bajo de manera ruidosa. Sólo se trata de un sonido constante, así que me siento como si estuviera vibrando todo el tiempo con él.
Me giro hacia Adrián, pero no estoy segura de que esté viendo y sintiendo lo mismo que yo porque tiene esa mirada asustada en sus ojos.
―¿Estás bien? ― pregunto.
Él asiente con la cabeza. ―Sabes, ver tu valor en la escuela la otra noche es lo que me da el valor suficiente para hacer esto.
Quiero decir, deseo que todos dejemos de hablar sobre cómo de valiente e inteligente que se supone que soy. Lo que pasó en Víspera de Todos los Santos fue simplemente pura suerte. Pero sé que él necesita pasar por estas verjas, y sé que si piensa que soy valiente es lo que está permitiéndole cree que él puede hacer esto. Así que yo apenas aprieto su mano, lo acercó para darle un abrazo.
―Mándame una postal ― digo.
―Claro, yo...
Él me abraza de nuevo, y se aleja unos pocos pasos. Él mira de mí al ángel.
―¿Así que simplemente camino a través? ― pregunta.
El ángel asiente.
Adrián se vuelve hacia mí. No puedo leer lo que hay en sus ojos más. La luz que entra por las puertas se refleja con demasiada fuerza en ellos.
― Me gusta pensar ― dice ―que si no me hubiera muerto... ya sabes, si nos hubiéramos encontrado cuando estaba vivo... podríamos haber sido los amigos.
―Absolutamente ― le digo.
Parece que tiene algo más que decir, pero luego sonríe y se aleja, hacia la luz.
Hay una señal luminosa que se ensancha a medida que él la atraviesa, tan brillante que me deja parpadeando después del flash. Oigo un sonido alegre. Después ha desaparecido, y me encuentro como si tuviera un gran agujero en mi pecho y estoy llorando. Ni siquiera sé por qué.
―Siempre es más difícil para aquéllos que deben quedarse atras ― dice el ángel.
Pero eso no es todo. No estoy triste de que realmente él esté muerto ahora, o que voy a extrañarle, a pesar de que tengo esta sensación de vacío interior. No estoy triste para nada, en realidad, o si lo estoy, es una especie de tristeza agridulce. De pensar en él viviendo solo durante todos esos años, un fantasma solitario en una escuela que odiaba, sin compañeros a excepción de las hadas mezquinas que fueron responsables de su muerte en el primer lugar. Él pasó por todo eso, cuando pudo haber tenido esto.
Limpio mis ojos en la manga de mi suéter y miro al ángel. El residuo del flash luminoso más o menos ha desaparecido, y puedo volver a ver bien otra vez.
―Como quieras ― digo.
―Eres un individuo interesante ― me dice. ―Estás tan aquí, así muy presente. Y ciertamente te tomas todo esto con mucha calma
― Simplemente después de la semana que tuve ― le digo ―esto parece casi normal―. Pero entonces yo miro la verja de nuevo. ―Bueno, a excepción de que...
Me aparto de nuevo para mirarlo, porque así es manera más fácil.
―No eres exactamente la imagen que tenía de un ángel ― le digo.
―No soy un ángel. Sólo acabo de ayudar a los muertos que se perdieron a seguir adelante.
―Al igual que en ese programa “Tan muertos como yo”.
―Nosotros no traemos la televisión aquí.
―Está en el cable, sin embargo.
― Y yo dudo que sea lo mismo.
― Entonces, ¿cómo conseguiste este trabajo?
―Yo era como tu amigo Adrián. Y no estaba listo para seguir.
Pero luego, cuando ya estuve listo, me di cuenta que era más importante ayudar a otros a superar sus miedos.
―¿Cómo fue tu muerte?
―Fui golpeado por un coche.
Realmente no supe qué decir, por lo que apenas asentí.
Y continuó. ―Creo que siempre es más difícil para aquellos de nosotros que nos tomaron antes de nuestra hora. Ya sabes, de repente, en un accidente.
Como saltando del tejado de una escuela, pienso.
―No aceptamos lo que pasa ― explica ―por lo que nosotros no estamos dispuestos para seguir adelante.
―Lo entiendo.
―Bueno, no te ofendas ― dice ―pero espero que nunca volvamos a vernos.
Yo sonrío. ―Tengo planeado llegar a ser una vieja, muy vieja antes de irme.
―Espero que realmente funciona para ti.
Da un paso hacia mí y me pone la mano en la parte superior de mi cabeza. Antes de que pueda retroceder, o decirle que piensa que está haciendo, tengo ese momento de vértigo, como cuando Pelly me llevó de viaje a través del fondo del armario y lo siguiente que sé, es que estoy en mi habitación, de pie junto a la ventana.
Como si hubiera sido todo un sueño, excepto que yo todavía estoy vestida con mis pantalones vaqueros y el suéter.
De acuerdo, pienso. Eso era extraño. Quizá la cosa más rara todavía fuera de todos esto.
Compruebo mi reflejo en el espejo de la cómoda.
Todavía de piel azul y pelo azul.
Quizá debería teñir mi pelo de color naranja antes de que ir a la escuela. Quiero decir, si vas a destacar, es posible que así realmente destaque más.
En cambio, me preparo para ir a la cama.
Quieta allí, pienso en esa luz que Adrián entró. Pienso sobre las personas como él mueren perdidas y solas. Pienso en todas las personas que son como él, viviendo en algún lugar solas, sin amigos, sin familia. Tal vez sin ni siquiera un hogar. Sólo una caja de cartón en alguna puerta.
Hay cosas mucho más malas que ser una chica azul.
Quiero entrar en las habitaciones de Mamá y Jared y decirles yo los amo, pero pensarán que apenas soy rara, por despertarlos ¿qué? Miro el reloj al lado de la cama, las tres de la madrugada. No puedo llamar Maxine porque probablemente despertaría a su madre.
Pero hay alguien a quién puedo llamar.
Marco el número de Thomas. Él tiene un compañero de cuarto, pero sus habitaciones están en lados opuestos de su apartamento. El telefónico suena un par de veces antes de que su voz soñolienta esté en línea.
―Oye ― digo.
―¿Imogene? ― Puedo oírle despertarse a la tercera sílaba de mi nombre. ―¿Está todo bien?
―Es sólo que buscaba a alguien con quien hablar―. No digo alguien real, pero es eso lo que quiero decir. ―Lo siento si te desperté ― agrego.
―No, está bien. Me alegro de que me llamaras.
Yo me río. ―¿A las tres de la madrugada?
―¿Esa es la hora qué es?
―Mm―hmm.
―Las tres de la mañana es un momento especialmente bueno para recibir una llamada telefónica de tu novia. Mientras que ella no esté rompiendo conmigo. ¿No estarás separándote de mí, verdad?
―No, sólo te extraño.
Y ver, que es un buen novio que no dice algo como, "pero si nos vimos esta tarde”. Él dice ―Yo también.


FIN
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MensajeTema: Re: The Blue Girl   Mar Jun 01, 2010 10:12 pm

wiiiiii terminamos!!!!!

gracias a todas, traductoras, correctoras y a las seguidoras del libro!!
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen] os adoro jajajaja

bueno, a todo esto no me he podido leer los 2 últimos caps, así que voy a ello jejeje

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MensajeTema: Re: The Blue Girl   Mar Jun 01, 2010 10:16 pm

te va a gustar el final, ya lo veras. jejeje
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MensajeTema: Re: The Blue Girl   Mar Jun 01, 2010 10:52 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen] ohhh que final tan bonito [Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen] me ha encantado ^^

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MensajeTema: Re: The Blue Girl   Mar Jun 01, 2010 10:54 pm

jejeje ya te lo decia yo
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MensajeTema: Re: The Blue Girl   Mar Jun 01, 2010 10:55 pm

Wauuu...que ilusion me hace ver mi nombre en los capitulos..
Otro libro más que se termina...[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]




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MensajeTema: Re: The Blue Girl   Mar Jun 01, 2010 11:23 pm

gracias a todas las chicas que hicieron posible la traducción de este libro, mil gracias por regalarnos esta gran historia. saludos y por aca nos veremos.
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MensajeTema: Re: The Blue Girl   

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